Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas

» Roto el mar
Mar Dic 06, 2016 5:50 am por caminandobajolalluvia

» Colegio Canicouva de Vigo Navidad 2016
Mar Dic 06, 2016 4:11 am por caminandobajolalluvia

» Tu cuerpo en otra sombra
Lun Dic 05, 2016 6:30 am por caminandobajolalluvia

» El Casino Obrero Navidad 2016
Sáb Dic 03, 2016 7:30 pm por caminandobajolalluvia

» Verde, si llama
Sáb Dic 03, 2016 6:54 am por caminandobajolalluvia

» Mi corazón
Mar Nov 29, 2016 6:41 am por caminandobajolalluvia

» Verdad
Jue Nov 24, 2016 8:43 pm por caminandobajolalluvia

» Colegio Canicouva de Vigo erase una fiesta infantil
Miér Nov 23, 2016 7:07 pm por caminandobajolalluvia

» Dinoseto de vigo forma una familia
Vie Nov 18, 2016 6:12 am por caminandobajolalluvia

Los posteadores más activos de la semana

¿Quién está en línea?

En total hay 2 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 2 Invitados :: 2 Motores de búsqueda

Ninguno


[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 125 el Dom Oct 30, 2011 8:57 pm.

Los posteadores más activos del mes

Flujo RSS


Yahoo! 
MSN 
AOL 
Netvibes 
Bloglines 

Navegación

Galería



    De cómo te das cuenta que a lo sumo estamos aquí para aprender indefinidamente

    Comparte

    voltant

    Masculino Mensajes : 110
    Fecha de inscripción : 11/10/2010
    Localización : Valencia
    Humor : El justo

    De cómo te das cuenta que a lo sumo estamos aquí para aprender indefinidamente

    Mensaje por voltant el Jue Abr 28, 2011 6:14 pm

    Capítulo 1


    Ciertamente, Fran había tenido suerte en su vida. Le gustaba compartir sueños, gustos, opiniones… y para ello se supo rodear de gente que le permitía estar la mayor parte del tiempo entreteniendo sus inquietudes.
    En sus ratos de soledad se liaba algún pitillo para absorber las miles de sustancias en alguna parte esponjosa de su cerebro.
    Esta afición la compartía con el curioso arte de las labores domésticas. Mantenía un orden simétrico y aséptico de las cosas, que se podría decir que rallaba la neurosis, la limpieza era la tarea más engorrosa y a la vez más gratificante. Gracias a este menester, cuando lo veía todo a su gusto, se dejaba sentar en el sofá y con el cenicero a media distancia, alargaba escuetamente la mano para desprender la ceniza del cigarrillo, en lo que eran unos minutos de relax a salvo de cualquier cuadro medianamente torcido. Pudiese ser que se encontraba dentro de una burbuja de niebla espesa, que a veces debía llevarla al balcón, por orden expresa de la salud de los de su alrededor, y allí sucumbía al frío del invierno, mientras observaba la poca gente que andaba por la calle.
    Disfrutaba con los arreglos propios de su menester: pintura, albañilería, carpintería y hasta se atrevía con temas de electricidad, siempre claro está, dentro de su intelecto en el oficio. La fontanería era un tema para él inexplicable y por ello, debido a su limitada técnica en esta área del bricolaje, llamaba a profesional cualificado.
    Se diría que era súper, con cinco deditos en cada manita, para hacer investigaciones en las que en base a conseguir una buena organización interna, pudiera dimanar en una comodidad permanente. Adoraba en horas de aburrimiento, absorto como en mente de puzzle, encontrar una pincelada mal dada en el color chillón de la pared y así adjuntar a su cuadriculada mente un pequeño espacio en el tiempo para sacar el recipiente de pintura con su brocha que le conduciría a la satisfacción del mejor trabajo, aunque no fuese remunerado.

    En esta casa había mucho trabajo y procuraba compartirlo con su adorada señora. Ella, de mente totalmente femenina, le gustaba cualquier tipo de recordatorio ya sea en fotografía, en figuras de porcelana o en recortes de papeles, y llevaba un escrupuloso orden por fechas: dispuestos en montones aleatorios, archivando los más antiguos debajo y los más nuevos arriba.
    Fiel a su crema de manos y además conductora excelente (dos cosas como el agua y el aceite), pero que aunaba a la perfección. Él no perdía tiempo en averiguar como conseguía la compatibilidad. (Debe haber toda una filosofía alrededor de cada pregunta que hacemos sobre las mujeres).
    Por ello adoptaba su propia metamorfosis ante cada problema o nueva cuestión que nacía de ese complejo ser y así conseguía no poner trabas, ya que con esa actitud los beneficios eran superiores a las pérdidas.

    Uno de los elementos que conformaban su sensibilidad femenina era la predestinación por los temas de la videncia y allá que se fueron los dos en su primera fase de enamorados a una habitación sórdida en la que alrededor de una ínfima mesa, se descubrió que él estaba literalmente colgado de ella. La carta que representaba la escena inquisidora, venía desdibujada por un lustre que abombaba la planicie de su haz. En ella se distinguía un cuerpo esbelto atado por ambos pies y con la cabeza por los suelos.

    Estas contradicciones en la personalidad de ambos les hacían discutir, reñir y alterarse; formando un gráfico monótono en el que las cúspides podían representar las peleas, y las inflexiones una calma total. El punto neutro no debieron conseguirlo por el momento y se hacían vivir en los extremo de ambas cumbres para reforzar su convivencia.

    Formaron, como láminas de hojaldre, una entretejida y amplia familia de carácter muy especial. Tiernos detalles emergían de cada rincón para corroborar lazos de sangre y de sentir.
    En su descendencia, la primogénita y heredera, muy responsable en sus quehaceres, se había visto inducida a llevar una rigurosa metodología en todo lo referente a su vida diaria y paso a paso le sirvió para cubrir con creces sus estudios. No fue cursada la formación como “azafata en agencia de viajes”, pero se sirvió del perspicaz instinto para descubrir por sí misma países, mares, nuevos continentes y culturas desde las más variopintas hasta las más conservadoras. Ahora se encontraba en los Estados Unidos Mexicanos, allá en los Altos Chiapas en la franja más meridional del país, en donde españoles, por aquellas antiguas épocas de colonización, buscaban nuevos horizontes, sentirse vivos e indagar la verdad en la floreciente puesta de sol, que diera pie en el cielo de la noche, a la mayor densidad de estrellas que jamás conocieron.


    Capítulo 2


    Fran se puso las zapatillas de deporte y al indagar en el pequeño cajón, para recoger las llaves antes de salir, observó que estaba ligeramente desencajado y se adjudicó una futura actividad de carpintería.
    Acababa de hablar con su hija y parecía que todo iba bien por aquellos lugares. Recibía mucha fuerza de ella y buenas sensaciones. Él mejoraba su aspecto físico para darle la mejor sonrisa cuando volviera de su viaje. Por eso, y por encontrarse bien, practicaba esporádicamente footing.
    Salió al rellano de la escalera y se detuvo ante el pulsador del ascensor. Tras una pausa lo requirió para descender al nivel “cero”. Desde allí, con unos pasos más salvaba la distancia que lo separaba de la calle y ya en plena desprotección callejera sintió el brusco calor del estío. Oportunidad que tomó para beberse de golpe la bebida isotónica y así aligerar peso en su andadura.

    Caminar a través de un barrio obrero de la localidad Valenciana, en donde cada uno de los corazones que lo habitan tienen un trocito de su amor en otros parajes, como en aquellas tierras llanas de olivos o en otros más secos como los almendros en laderas; donde tienen su horizonte en una calle y su añoranza, en un barrio y su amistad o en una ciudad y en el principio de todo su ser.
    Todos de distinto parecer, pero se aunaban en el puesto de naranjas y conjugaban cada uno de ellos, las técnicas que predecían cuales eran las que ofrecían más zumo.

    Él pasó de largo hacia la esplendorosa huerta que todavía perduraba al avance del boyante urbanismo. Más que correr debería detenerse en cada matorral, hortaliza o caballón. Pues se podría decir que este lugar estaba cerca de la perfección y solo precisaba el agua, que circulaba por tortuosas acequias, como único deseo de alimento.

    Volvió de nuevo a la redundante imperfección de su casa. Estaba enmarañada mediante elementos estáticos que definían escuetamente un espacio minimalista que daban indicios de vivienda. Construida con escuetos materiales que soportaban ínfimamente la fuerza necesaria para ubicar un nuevo cuadro mediante el rotor de la taladradora y el posterior empuje seco del martillo hacia la alcayata. La debilidad de sus paredes se omitía mediante capas de pintura y elementos decorativos que aportaban una gran calidez. En su indagación previó que no podía colgar ningún ornamento sobre pared medianera sin traspasar la propiedad del vecino.


    Capítulo 3

    Este era su entorno, su amor y lucha. Había perdido su vida entre ciclos del azahar, en cruzar puentes sobre el seco río Turia. Había visto modificarse cada terreno improductivo, enclave de la zarpa política para ovación de afiliados y por perpetua reivindicación de cada ciudadano.
    Es satisfactorio ver terminar una obra para convertirse en plaza, en un esmerado jardín o en obras impensables (auditorios, sala de congresos, ambulatorios de atención médica, hospitales, etc.), o en otras no tan significativas como asfaltado de calles, alumbrado, alcantarillado. Y pareciendo que no tienen fin en el tiempo, me hace pensar en la precariedad de años atrás o en lo poco que nos lo merecemos, sin entrar en cuestión del va y viene pecuniario.

    Su vida crecía humanamente con estos cambios surgidos a su alrededor. Vivía mejor, pero así como la perfección se encuentra en lo más simple, en aquellos campos que requieren solo de riego, él dependía, si cabe aún más de su cigarrillo, de los mensajes que avisan y de aquellos que avisan de que te han avisado, de la técnica wifi, de la cobertura de las telecomunicaciones, de los puertos USB y de la puntual correspondencia a principios de mes o finales de su anterior.
    Poner todo esto acorde con la comodidad de un café en taza personalizada de porcelana es virtual y fehacientemente imposible y no te vale sentarte en un banco, junto a los matojos de setos que bordean el escaso ajardinamiento entre tecnología de riego por goteo y bajo este calor insoportable, aunque daría igual si fuera invierno.

    La humanidad se encuentra en la cercanía del ser humano y ante el otro extremo que es la individualidad, se presenta un camino arduo, como la imagen que tuvo nuestro personaje ante una nueva ciudad, en la que se recogió en su intimidad. Y ahora no es que sea tarde, es que tiene metido tan adentro su equivocación, como amor siente por el mundo. Y así como las obras no se terminan piensa que jamás podrá ver finalizada la lección de la vida.

    Fernando Liendro (E.P.S)
    Poeta Gran Master - Miembro Del Jurado
    Poeta Gran Master - Miembro Del Jurado

    Masculino Mensajes : 2505
    Fecha de inscripción : 15/12/2009
    Localización : mar del plata, bs as, arg
    Humor : demasiado bueno y demasiado feliz

    Re: De cómo te das cuenta que a lo sumo estamos aquí para aprender indefinidamente

    Mensaje por Fernando Liendro (E.P.S) el Vie Abr 29, 2011 1:03 pm

    La humanidad se encuentra en la cercanía del ser humano y ante el otro extremo que es la individualidad, se presenta un camino arduo

    Esa parte muy bueno jejeje, esta muy bueno todo el relato, un abrazo nos vemos Smile

      Fecha y hora actual: Sáb Dic 10, 2016 1:25 pm