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    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
    Fecha de inscripción : 22/12/2010
    Localización : Mar del Plata
    Humor : Bueno

    Poemas

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Lun Ene 31, 2011 9:00 pm

    El nombre divino del amor



    VIAJE POR EL REZO

    Si tuviera
    podríamos cambiar de religión
    meternos en un barril lleno de aceite
    aprender el lenguaje de las flores
    saber cómo se llora en marte.
    No sé cómo se fundan
    las cosas importantes como ésa.
    Y hay tantas otras cosas más
    que ignoro
    No sé cómo se evita emborracharse
    cómo sueñan el amor los sacerdotes
    por qué se suicidan
    los insectos.
    (Ahora me doy cuenta
    de que la naturaleza no estaba
    preparada para los
    inexpugnables faroles)
    No tengo religión
    pero quisiera cambiar de algo
    de verdad podríamos hacerlo
    ¿Quién inventa las cosas importantes
    Quién anda instituyendo los profetas
    Quién decidió las alas del gusano?
    ¿y el instinto de beso en los sonidos?
    No es que quiera
    cambiarme las desconocidas raíces
    Es que contigo podría hacer un viaje
    por el polen, arrojarme a un cielo
    subalterno por la boca de un sapo
    enamorado. Remontarme por el aire
    con mis párpados por únicas alas.
    Derrotar todos los dogmas de la
    arquitectura universal.
    Podríamos invitar a un ateo
    imaginario a fusilarnos con burbujas
    de sonido hasta dejarnos huecos
    como una llama.
    O hacer un viaje por el rezo. Para
    eso sería necesario que nos escondiéramos
    en un molino apretando los dientes
    para no gritar cuando la piedra nos
    enreda con la harina. Nuestras
    manos juntas serán el mismo grano
    después tal vez nos harían pan
    lingote cereal, ladrillo, altar
    del hambre y con forma de
    luna un poco amapolada
    en alguna suburbana iglesia
    nos repartirían. Tal vez nos
    tocará esa vieja, la que reza
    casi con afán. Descenderemos
    por su esófago (sabremos
    casi algo de los hormigueros)
    y veremos el corazón de la fe
    el pabilo que sostiene historias
    el pedestal de tantas guerras.
    Después, un poco como los feligreses
    saldremos del recinto sagrado
    y nos dirigiremos a los andenes
    suburbiales empujados por
    la corriente de la derrota.
    Allí habrá un túnel mucho
    más oscuro.
    La salida será lo más difícil.
    Creo que prefiero no cambiar de
    religión, quedarme con mis palomas
    y mis trasnoches de páginas.




    ALFARERO SIDERAL

    Quisiera cada gesto innumerable de las
    moscas
    cada mínimo amor de este planeta
    cada polen de arroz
    cada hormiguero
    cada lluvia que se enguanta por la tierra
    cada rayo de luna en el océano
    cada faro derretido bajo el agua
    la hondura total de las insondables cuevas
    cada beso fugaz de cada boca
    cada constelación de saliva que destella
    cada arruga dactilar
    en las piedras colosales de las cordilleras
    cada rayo cayendo cada brasa
    cada escama de ceniza cada huella
    el número total del desarrollo
    la molienda de las olas, cada ala
    cada cosa en fin para ponerla
    desnuda e infinita como harina
    en tu cuerpo y tu alma y en tus piernas
    en tu memoria hasta el éxtasis que huye
    y se agazapa
    a cada gramo cada instante de tu vida
    para que sepas el completo abecedario
    de planetas de sal y de rugidos
    de gemidos de galope y de colmena
    con que junto a tu nombre catarata
    construyo el del amor como alfarero
    sideral en esta pieza.




    ILUMINACIÓN VACÍA

    Desmantelando naranjas
    demoliendo pianos
    triturando caracoles
    como a fetos de flautas
    voy y vengo entre pies
    e iluminación vacía
    besando la íntima piel de algún espejo
    con reflejos de lenguajes diferentes
    De esta peregrinación por el aire
    de esta torre de saliva
    se pueden decir tantas cosas
    tiene tantos nombres la soledad

    Y el tuyo, el más atroz




    EMPRENDO LA TINTA

    Nunca tengo palabras en la mano
    cuando emprendo la tinta.
    Es como agitar un árbol
    para que caigan los frutos
    agazapados en mi saliva
    Y siempre cae tu nombre
    que maduro a gritos
    con la savia en pie.




    YO NO QUIERO MORIR ESTA LOCURA

    Ésta no será una depuesta golondrina
    una rendida hora de resurrección originaria
    yo no quiero morir esta locura
    no quiero callarme estos otros silencios
    ni descalzarme estas distancias
    que mojan mis pies de otras partidas
    No. quiero quedarme contigo
    hasta ti traje mis últimos zapatos
    y mi descanso definitivo.




    ESTE ÉXODO DE PALABRAS TE BUSCA

    Con cercenadas pupilas
    y voz degollada
    con el aliento encallado
    en desertados lenguajes
    este éxodo de palabras te busca
    Y recorre este desértico silencio
    como una caravana de flores y suspiros
    que se hunde en un horizonte imaginario.




    SIEMPRE HE ESTADO CONTIGO

    En este sitio donde el tiempo es otro
    uno cualquiera
    algunas imaginarias piedras
    y extraviadas voces
    y jardines de fatigadas cabelleras
    y extenuadas ventanas atrapándome
    En este sitio de ayer y de mañana
    donde hoy somos apenas una sospecha
    donde nos adivina el aire
    y nos corta las manos
    la humedad de la madera
    en este escenario
    que es el mismo de siempre
    uno de tantos
    siempre he estado contigo, amor
    ahora que te conozco




    UN GESTO DE LA PIEL O DEL ALIENTO

    Porque escribo más que nunca
    y mis manos son copiosamente
    sé que te amo
    y por tantas otras cosas
    que mi boca dice a veces. (y otras callo)
    qué duda cabe de que el amor
    es a veces, también un gesto de la piel
    o del aliento.
    pero no es sólo el hambre repartido
    ni ciertos plenilunios dolorosos
    ni cierta luminosidad de flores
    es nuestra medida
    de repente todas las raíces de la memoria
    congregadas en la imagen amada
    qué duda cabe de que te amo?!




    EL PAÍS HUNDIDO DE TUS OJOS

    Me miro constantemente a los espejos
    ahora que estoy solo
    para tener quizás algo de tus ojos
    algo tuyo, algo parecido a tus recuerdos
    Pero cuando te pienso
    no es mi rostro
    ni mi cuerpo turbio y silencioso
    el que encuentro.
    Sin embargo sé
    que cada veta de mi piel
    cada hoja de mi pelo sin pájaros
    será el país hundido de tus ojos
    cueva enterrada de despojos
    y a veces el vacío y el silencio de tus manos.




    NECESITO VERTE AUNQUE SEA EN ESTA PÁGINA

    No tengo paciencia para quedarme dormido
    los sueños revolotean asustados sin posarse
    mejor prendo la luz, enciendo mi garganta
    necesito verte aunque sea en esta página.




    SÉ QUE HAY UN RÍO COMO UN PUMA DERRETIDO

    Yo no conozco esta tierra
    he visto su retrato verde en los mapas
    sé que hay un río como un puma derretido
    que se echa constantemente en el mar.
    He visto de pasada algunas casas
    algunas esbeltas palmeras, unos faros
    unas calles que son siempre las mismas
    Tanta gente que no es extranjera
    se diría que la memoria
    les creció aquí como los frutos
    de una planta cualquiera
    Ya no me asustan las ciudades como ésta
    No me importa dónde tienen la mirada
    no tengo miedo de sus policías
    y hasta me dan un poco de ternura
    sus escuelas y sus hospitales.
    yo no conozco esta ciudad de nadies
    Pero hay otra que tampoco conocía
    donde andaban retrasados mis recuerdos
    esperando que yo los recogiera.
    Amor, yo te encontré en una ciudad
    ya no le tengo miedo a estas ciudades
    y me parece que no voy a volver a decir
    ni la palabra nunca ni la palabra nadie.




    MI LLAGA DE CAMINOS

    Rindo la poesía, depongo mi costra
    de horizontes, mi llaga de caminos
    aprendo tu nombre y descubro
    que siempre he tenido boca.




    MI CORAZÓN HIZO AGUA

    Para contarte esta historia hijo mío
    tendría que esperar que te cuelgue
    la mirada
    que llevaras algunos olvidos
    algunas puertas cerradas en el alma

    No puedo imaginarme tu cabeza
    tu mano que tendría algo de mapa
    tu estatura tu voz un poco llena
    de las cosas que llevaras clavadas.

    Elegiríamos un árbol una piedra
    sería tal vez una mañana
    nos sentaríamos como dos cosas viejas
    dejando que el silencio nos hablara.

    Tiraríamos pedradas sin destino
    hablaríamos de las nubes o del viento
    —esas nubes sí las imagino—
    yo olvidaría hablarte de estos versos.

    ¿Cómo decirte que llevamos algo roto
    que el amor a veces se disipa
    que se secan las manos y los ojos
    que todo lo invade la ceniza?

    Cómo habría de explicarte cada noche
    cada foto cada muerte de memoria
    explicarte que me fui sin donde
    a cambiarme de zapatos y de historia

    Cómo explicarte que mi corazón hizo agua
    que le entró la noche hasta el hastío
    Tiraría tal vez otras pedradas
    Miraría a los ojos al vacío.

    Y después te lo diría todo
    de una sola llave de una sola agua
    te abriría mi corazón de lodo
    y te daría a beber todas mis lámparas.

    Te diría su nombre de casi catarata
    te contaría sus ojos de panales
    y usaría palabras no estrenadas
    para contarte su alma de trigales.

    Yo no sé dónde está ese árbol protegiendo
    el primer día de nuestras raíces
    el momento de mirarnos a un espejo
    sin buscar ni frases ni matices.

    Ese día tal vez un poco ronco
    te pediría inaugurar ciertos olvidos:
    Cambiar el nombre obligatorio
    del padre por el de un amigo.

    Ahora ya zarpo de esta historia
    para no anticiparme a mi memoria
    y a mis pasos, antes del camino.




    LA CINTURA DEL SILENCIO

    Mi garganta aprieta

    La cintura del silencio
    como una espada rota
    como un perro muerto
    Ya no puedo esconderme
    del asedio del espejo
    debo poner sobre la mesa
    los antes y los lejos




    QUE EL AMOR NO APRENDA A TENER ASCO

    Voy a escribir un verso con la palabra caca
    el amor me lo indulta con una flor mojada
    Pero para darte mi vida hecha poema
    debo poner en él también las cosas muertas
    Es la única manera de guardarnos
    de que el amor no aprenda a tener asco
    He escrito un verso con una palabra muerta
    he dejado al silencio detrás de la puerta
    Y ya no necesito escribir otras palabras macabras
    una sola nos basta como una lámpara
    Podemos ya indemnes caminar entre los pastos
    inmunes al silencio con florecidos pasos.
    Y echar este verso a la basura
    con el aliento limpio de gaviota y altura.




    ESTATUA DE MUJER

    Tú, toda fulgor
    cuerpo de totales melodías
    mirada de canción
    olor de fruta improvisada
    estatua del amor,
    yo con los ojos en voz alta
    un poco de carbón
    como un barco que te atraca,
    sonreímos los dos.




    LA HEBRA DE RELÁMPAGO

    Me estaba peinando ante el espejo
    y como un pez, sospechado entre la sumersión
    y la espesura, una cana brilló su hebra de
    relámpago.
    Empecé a deletrear mechones hasta tenerla
    firmemente entre mi pulgar y mi índice.
    Cuando ya estaba por dar el tirón suicida,
    me detuve. Decidí no cambiar de nombre,
    no empezar una careta minuciosa. Decidí
    no ser otra persona.




    ALTA MAR DE PÁGINAS

    I

    travesía, a verso traviesa
    a recuerdo traviesa


    II

    A noche traviesa
    como un oscuro jinete
    A verso traviesa
    como un ciego demente
    Alta mar de páginas
    marejada en las sienes
    pleniluna tu cara
    y tu distancia llueve.




    EL RITO DE AMARTE QUE ME ARRASTRA

    A veces me despierta una amapola
    a veces me horada una campana
    a veces me lava la cara una ventana
    y otras veces me encierra entre sus páginas la aurora

    Yo no tengo la conducta preparada
    de los ríos de estiradas cicatrices
    A veces soy (voy) la nieve que se derrite
    y otras veces me quedo hecho montaña

    A veces me ilumina una naranja
    o me convence con rincones la tiniebla
    y ando buscándome entre la niebla
    hasta que una flauta inesperada me apuñala

    Pero de todas mis conductas planetarias
    de mi espesa diversidad de selva
    hay una constante y siempre nueva
    el rito de amarte que me arrastra

    por flores y por piedras y palabras
    por los mismos nombres de la tierra
    y en cada cosa se renueva
    como mil tardes diferentes en el agua.




    EL RINCÓN MÁS LÚGUBRE DEL MIEDO

    Esta noche es toda de pupila
    es mi mínima estatura que rebota
    contra el parche celeste que me azota
    me desangra me pisa y me destila
    El silencio me acorrala y me vigila
    y el vacío con desenfrenada bota
    me pisa la garganta rota
    y me arroja a una lágrima y me exila

    Al rincón más lúgubre del miedo.
    Mis ojos se caen derretidos
    mis manos se evaporan y me traicionan
    y la tiniebla me escarba con candente dedo
    el silencio me clava un implacable alarido
    Y todo se va. Sólo las ratas se demoran.




    EL AMOR ES IGUAL A SU SOSPECHA

    Antes estaba hecho de peligros
    veía con bastón como un murciélago
    y andaba con actitud cavernosa
    ensuciando con mi sonido la mañana.
    No sé cómo pero de repente
    habías estado siempre en algún sitio
    Y llegaste y sin preguntarme un solo pájaro
    me lavaste las cuevas de mi cara
    me llevaste de la mano hasta un espejo
    y dibujaste un dios que sonreía.
    no me importa ya quién soy ni quién he
    muerto
    así está bien, los nombres se acomodan
    el amor es igual a su sospecha
    porque tú te pareces a mis sueños.
    Ahora hasta las moscas se me atreven
    y hasta veo correr por la mañana
    al aire enamorado del sonido
    haciendo el amor con las abejas.
    Así está bien, ya puedo mirar a cada gato
    sin que huya incendiado de mis ojos
    y paso por los hondos cementerios
    sin ver otras cosas que jardines
    Así está bien, amor, gracias por mí.




    UNA SÁBANA CONSAGRADA

    No quiero apurar estos cuadernos
    Son la medida preparada de mi historia
    Cada página que paso es una despedida
    una sábana consagrada
    donde hemos estado juntos.
    Conozco el dolor de abandonar habitaciones
    que no serán nunca las mismas.
    No quiero terminar estos cuadernos.
    no quiero conocer toda la tierra.
    quiero siempre una isla de sorpresas
    una flor aún de raza súbita imprevista
    para ponerla bien temprano al lado tuyo
    en tu almohada tal vez y despertarte.
    No quiero apurar estos cuadernos.
    Pero tengo tanto que decirte
    tanto tengo para recuperarnos.
    No importan todas las cosas desconocidas
    lo que no hemos hecho estando juntos
    Basta que estemos de la mano
    todo es posible y suficiente
    Pero no quiero terminar estos cuadernos.




    QUIERO HUIR DE TODO, ESO ES TODO

    No busco por la geografía del poema
    una palabra especial como una mina
    no quiero fundar una ciudad de palomas
    no quiero establecer la boca del silencio
    Quiero huir de todo, eso es todo
    y esconderme con tu nombre en una ceguera
    inexpugnable
    y dormir allí para soñarnos.




    EMPAPADO DE TINIEBLAS

    Como, me lavo las manos
    sonrío desde algunos reflejos
    acomodo páginas y escondo
    algunas fotos en cajones terribles
    Voy a irremediables sitios
    y vuelvo empapado de tinieblas
    y me arrojo de boca a estos renglones.
    Todo lo que hago tiene tu ausencia.




    MORTALMENTE VIVO

    Es de nuevo la hora de mis manos
    solas como alas en un continente olvidado
    es de nuevo la hora de mis horas
    como un viento herido por ruinas y restos de
    batalla
    Es de nuevo la tristeza esa de ser y de morir
    de amar mortalmente vivo, de reír al galope
    con la lengua en llamarada
    goteando pájaros y arreciando muerte
    escupiendo ventanas
    y leyendo epitafios con los dedos
    Es ésa la hora
    la de no haber sido eterno
    la hora de que dios nunca haya sido posible
    hora de palomas que se suicidan
    hora de música precipitándose por
    una cornisa con un ramo de olvido
    entre los dientes
    pero yo absurdamente crepitante
    entre el carbón que huye
    río como un molino
    porque estoy enamorado
    y seré más allá de todas las derrotas
    para envenenar con una lámpara
    el telar tenebroso del silencio.




    LA LLAMARADA DEL SILENCIO

    La soledad estaba sola y soñó.
    soñó que sueño
    y en el sueño soñó que canto
    y en el canto fue el aire
    el aire estuvo enfermo de los mismos sueños
    Y se volvió corazón
    corazones
    miríadas de corazones
    y en uno se enfrió la llamarada del silencio
    y entonces, tierra
    y la tierra soñó y cantó
    y raíces
    y rosas
    y tú y yo
    que no sabíamos
    que la soledad había estado sola
    y que necesitábamos venir,
    haber llegado
    y soñamos
    sin manzanas
    y entonces dios había sido
    para que la soledad nunca hubiese
    estado sola.




    UNA LÁMPARA PARA ENCONTRARTE

    No me damos pena
    No nos sufro
    Llevo esta partida
    como una lámpara
    para encontrarte cuando yo sea conmigo
    y nosotros.




    TUMBAS EN MARCHA

    Porque este avión emergerá del vino
    como una uva que salta de la tierra
    hecha llamarada
    o silencio de la palabra palabra
    Porque este avión me arrancará los
    ojos y ese turbio manojo de pasillos
    por donde goteamos tumbas en marcha
    me busca la garganta como un abismo
    empedernido, me pisotea la saliva me
    machaca el sonido de polen creciendo, porque
    escribimos muchas veces
    la palabra paloma.
    Debo volver a buscarme
    a recogerme entre las cosas sencillas
    entre el amor que no aprieta
    los puños ni muerde la mirada
    para no esconderse detrás del ocaso.
    Ojalá me hayamos esperado.




    ATADO DEL SILENCIO

    Cerraré los ojos para salir de esta casa

    Me llevarás de tu mano
    candentemente (ciego)
    hasta la puerta
    atado del silencio
    al ruido mínimo de las cosas del día
    No quiero morir de esta partida
    no quiero verme ni oírme partir.




    EL LAGO DE TU IMAGEN

    Estoy vivo a patadas a mordiscos a párpado
    a gritos a espina desaforada
    y raíz al galope.
    Catarata de pétalos
    desbocada marea
    alas y tajos en un solo vuelo
    Y de repente como el torrente brioso
    me anudo al lago de tu imagen
    y soy paz.
    Es el amor,
    Estoy enamorado.




    ABASTECIDO DE LÁGRIMAS

    Habré necesitado estar triste
    estoy abastecido de lágrimas
    hace tanto frío fuera de estas fotografías.
    Partiendo mi alma quedó enganchada;
    como un tejido
    mi sangre de madeja
    y se ha ido deshilachando en un
    reguero mortal.




    CON EL ALMA ACUMULADA EN UN SUSPIRO

    Con frío de animal herido
    con dolor de herida enfriada
    me voy goteando tiempo
    como una gangrena.
    con el alma acumulada en un suspiro
    con la lengua de pétalo cortado
    Mis ojos son el patíbulo
    de mi memoria
    el día entra y arrasa
    quema y a muerte muerde ahuyenta
    y azuza
    Las mariposas se están volviendo tajos
    mi cuerpo ya no tiene nada azul
    es que me estoy yendo
    y el amor es puñalada
    y duele.
    No sé realmente por qué estoy no llorando.




    SUEÑOS DE DEMENTE

    Te llamé por teléfono.
    era el silencio en punto de tu ausencia
    en mi pieza sin tiempo
    Te llamé con insistencia
    la llamada se extendía por el aire
    la llamada sin respuesta
    como un grito agonizante
    inundaba el vacío callado de tu casa
    y sonaba tristemente a nadie
    Colgué. hice otra llamada
    la misma cruenta voz que se partía
    la misma temblorosa campanada
    Me pareció que tenía algo de risa
    recorrí en mi memoria todo el ámbito
    un silencio sonoro que dolía
    Volví a cortar. Estoy pensando
    ahora en los venarios corredores, en la puerta
    en los discos quietos y callados.
    en la paz tranquila de la mesa
    en el pasillo aortal que se derrama
    y que pasa delante de tu pieza
    Al pasar me fijo en la ventana
    Tu mundo de misterios escondidos
    y me siento de recuerdos en tu cama
    Se me sube a los ojos el vacío
    se encarama tenaz a mi garganta
    me siento encerrado en el delirio
    Ahora pienso y se me anega el alma
    que tal vez cuando te llame nuevamente
    me responderá el silencio de tu casa
    Y mañana y después al día siguiente
    y también después de una semana
    y otra más y después ya para siempre
    Hasta que yo sepa de verdad qué pasa
    : que sólo existes en mis sueños de demente.




    LA NOCHE QUE NOS DESENVAINAMOS

    No he lavado la ropa que tenía
    la noche que nos desenvainamos
    y desnudos como la miel que cae
    de los higos maduros a la siesta,
    nos anudamos acuáticamente
    como dos lagos o dos gotas de agua
    que se juntan innumerablemente.
    No voy a lavar esa camisa.




    ESTOY ESCRIBIENDO TU NOMBRE

    En esta noche aquí en esta ciudad
    hoy, cualquier día un cualquier nunca
    en esta ninguna parte rescatada
    yo: este nadie de cosas y almanaques
    de resecadas rosas y poemas volados
    aquí en esta ciudad yo ahora
    estoy escribiendo tu nombre
    con dedos de niebla
    roto contra el aire encallado
    en la noche triste y sola de esta ciudad
    donde hay tantos que tal vez recogen
    su memoria, su alma, su tristeza
    para llevársela luego a algún poema oscuro
    en una ciudad cualquiera, solos.




    LAS ANCLAS DE TODO MI DESTINO

    I

    Que estas puertas de llegar
    sean las de partir
    si no encuentras tu vida
    en mi sendero,
    si tu memoria me renuncia
    si tu amor
    se descalza de mi nombre.


    II

    Tú mujer,
    tú amiga, luz,
    tripulación total de mis espigas,
    tesoro en llamas en la boca
    de la madrugada
    tienes las llaves y el timón de mi vida,
    las anclas de todo mi destino.
    Eso te lo doy. Como una mano,
    como una manzana.
    Pero no debes tropezar
    con mis pies.
    No te sientas encerrada
    en mi libertad
    que te regalo.
    Quiero ser tu camino
    no tu calvario.




    CLARIDAD HECHA PAN

    Está visto
    Está sabido que
    Está sido que yo
    Está vivido que yo nunca
    Hubiera sido uno
    de esos solemnes o terribles señores
    con anteojos y joroba.
    De esos que se mueven por
    sus bibliotecas con la familiaridad
    de un pez solo en su escueta pecera.
    A veces creo que tienen algo de
    dromedario, que guardan litros
    de páginas en la joroba de la espalda
    y las de los dedos. Los infaltables juanetes.
    Porque casi todos tienen cabeza
    pequeña, tal vez para tener los ojos
    más juntos, —la nariz no es importante—
    nunca se muerden la boca; y las orejas
    a veces son alas deterioradas, grandes
    como paraguas, a veces un poco chamuscadas
    y otras veces se les caen por el mismo
    camino de la calva.
    No sé si hay alguno que se coma
    las uñas, ancestros de roedor no les faltan.
    Algunos chupan de la pipa con invertida
    frustración de flautistas y oyen una
    inédita música con los catacúmbicos bronquios.
    (espero que no hayan leído nunca
    la palabra catacúmbicos) ¡Qué volutas
    de abortadas melodías!
    Asunto corbatas = me abstengo;
    casi todos la tienen sucia y otros la dejan
    para marcar una página remota, donde
    el torturado trapo convive
    con las migas de un irrecuperable
    sandwich. (quién sabe cuánta
    sombra ha recorrido).
    No! definitivamente,
    porque yo no dejo migas
    ni tengo orejas migratorias
    porque sólo me como las uñas
    cuando espero en las estaciones ferroviarias;
    porque no sé nadar como el
    alegórico pez
    ni soporto el olor satánico de los
    libros añejos,
    porque entre una flauta y una
    pipa prefiero una guitarra
    y mucho más soplar en la caña
    innumerable de tu aliento
    y porque no uso tiradores,
    (olvidemos la boca que yo también
    me muerdo cuando quiero
    imaginarte)
    porque mi única joroba es un
    dolor de caminos
    y no recuerdo cuánto leo, sino tus
    cartas,
    por todo eso y un montón de otras
    razones, no soy uno
    de esos solemnes o terribles señores.
    Además, si lo fuera,
    cómo hubiera hecho para darme
    cuenta cuando pasabas y tenías
    la boca encinta de palomas.
    No! definitivamente no lo soy.
    Y si lo fuera
    me cortaría las manos y la boca
    y trituraría mis dientes
    y después me escondería
    con esa sucia corbata confundido
    entre las migas
    por haberte amado
    y profanado con derrota y otoño
    tu cuerpo de claridad
    hecha pan.




    MARES ANUDADOS

    Quisiera que fueras sucia alguna vez
    con el olor bullicioso de los rinocerontes
    que en ti habitaran
    duendes diminutos
    una constelación de piojos
    labriegos y mineros de tu pelo
    y de tu piel
    ellos me podrían contar de su amor planetario
    de los hormigueros luminosos
    de las madrigueras amadas
    donde mi lengua no puede envainarse
    y pasa a veces como un glaciar quemante
    como un mar al galope.
    Ellos me podrían decir las diminutas rosas
    las quebradas los terribles
    cañones de tus huellas dactilares
    los aljibes insondables de tus poros
    ellos conocerían los remotos senderos
    las vertientes los guijarros
    las olas enterradas de tu pecho
    tus pezones como cúpulas sagradas
    sagrados como templos
    todos los jardines
    cada cementerio.
    ellos acamparían bajo el trébol
    fresco
    el que crece en la desembocadura
    de tu cuerpo continental
    ellos ordenarían
    tras nuestras enamoradas batallas
    los húmedos minerales de la savia tibia
    las herramientas exhaustas del amor.
    Quisiera recorrerte
    como una lagartija
    esconderme bajo cada piedra
    mirarnos a los dos
    crepitando como mares anudados
    y ser a veces mar
    y a veces caracol.




    VELAS PARA AGRANDAR LA OSCURIDAD

    He apagado todas las lejanías
    he decidido que estás aquí conmigo
    detrás de alguna puerta,
    lavándote la cara
    amasando un trago de ventanas en un
    papel, o bebiendo un chorro de mariposas
    en alguno de tus libros amarillos.
    He decidido que la soledad no nos cabe
    Somos demasiado para los enjutos territorios
    de la nada.
    Y si alguien no lo cree puede leer
    en los legajos de la primavera sobre nuestro
    encuentro desde los parietales de la tierra
    de nuestra insobornable brújula de equinoccios
    Sí! Estás comprando el pan para nuestro desayuno
    Un par de velas para agrandar la oscuridad
    ese esmalte multicolor para pintarnos camelias
    en los brazos y hacer el amor como las enredaderas.
    No encuentro la nota que me escribiste
    mientras dormía
    Te habrás olvidado de dejarla.
    No importa, sé que la has escrito y que
    decías que volvías en seguida, que no
    querías despertarme.
    Ahora me voy a meter al baño
    voy a demorar un poco para darte
    tiempo de volver e irte otra vez.
    Me gusta tu forma de estar
    tu presencia vacía, llena de sospechas
    tu ausencia habitada,
    tus constantes salidas.
    Ah! espero que no olvides traerme
    el bloc de cartas y los sobres.
    No puedo estar sin escribirte cada día.




    NOCTURNO PEDESTAL (ADULTERIO)

    No te quiero más le he dicho
    y una andanada de dedos aullantes
    me han empujado contra la pared
    oscura de los mínimos delitos
    Pero si hubiera decidido hacer
    de mi vida otro instrumento de culto
    pavoroso, ir a la guerra tal vez,
    hacerme sacerdote empasillado en
    conventos insondables, dedicarme a la
    sonrisa, sacarle fotografías a la muerte
    profesionalizarme en un espejismo
    cualquiera, entonces tal vez
    escogerían mi nombre entre palabras lustrosas
    y desde el héroe al santo desde el mártir
    al mentiroso acomodarían mi pedestal de nácar.
    Pero el amor es mi bandera mi altar
    mi alquimia mi pincel. Por eso soy un
    delincuente.




    ORDEN DE PALOMAS

    Entre acordes esparcidos por
    el aire, vuelan, giran locamente
    algunas palomas suburbanas
    Me parece tan justo que estén
    navegando en el cielo de esta
    mañana que no imagino
    dónde viven por la noche.
    De la iglesia abierta emanan
    ráfagas de música
    el aceite melodioso del órgano.
    los árboles enjuagan en la música
    sus crispadas cabelleras.
    yo camino plaza abajo.
    Quién sabe si alguien se pregunta
    qué hago pasando por aquí,
    quién soy, de qué huyo,
    en qué colchón de quién sabe
    qué historia voy a revolcarme.
    No, hay demasiadas alas en
    el mediodía. Yo y cada cual
    somos parte de la casualidad
    O de un aglomerado manojo
    de indescifrables voluntades.
    ¿Quién indaga un profetizado
    orden de las palomas,
    el justo cántico que se derrama
    los dedos del organista
    el culpable arrodillado
    el pisoteado cigarrillo del asesino
    nocturno?
    No nadie se pregunta por mí.
    A quién le importa saber adónde voy.
    Y, después de todo,
    ¿adónde voy?
    Tal vez ni siquiera estoy pasando por aquí
    Ni siquiera aquí. Ni.




    NAVE PARA TODOS LOS DILUVIOS

    Como un desaforado labriego
    enterré mis palas en los surcos
    de este cuaderno.
    He ido despejando el cardo
    peinando la tierra
    la encía fecunda
    la cabellera vacía
    soplando en la fragua del delirio
    hasta hacer saltar la espiga.
    Éste es mi pan
    mi harina enamorada
    mi sudor de anhelos que te buscan
    mujer ecuatorial
    templo definitivo
    altar de la fertilidad
    A veces el silencio
    a veces ciertas fotos viejas
    arqueológicos naufragios
    como sarmientos
    mordían el arado infatigable
    de mi lengua.
    Esta siembra insucumbible
    no teme la agresión de la pezuña
    pueden invadirla los dientes del olvido
    puede intentarla el fuego y el rumbo
    lóbrego del pus
    no hay silencio para el verso escrito
    si ha pasado por tus ojos
    por la siega de tu mente
    por la molienda vigilante de tu alma.
    Yo no quiero tener nombre de poeta
    prefiero llamarme jardinero
    pastor de rosas
    timonel de savia
    No hay en estas húmedas colinas
    de papel, una sola piedra de aridez,
    El sumergido mineral es todo de campanas.
    No hay un solo fusil bajo la tierra
    porque éste es mi prado de amor
    mi arsenal de palomas
    para tus ojos y tu sonrisa.
    Ahora bien, mi pequeño horizonte
    Amiga de mis horas lejanas
    Es posible que los cuervos
    del tiempo, los gusanos
    tenebrosos que a veces
    tenemos en el subsuelo de nuestra
    memoria, pasen
    a dimitirnos, a esparcirnos, a disipar
    la semilla a barrernos con uñas
    de huracán enfurecido.
    Es posible que se desaten de
    lejanas cumbres, desde destejida
    nieve de recuerdos, algunos rostros
    que traemos puestos, y que el agua
    turbia del hastío alague nuestros
    campos de besos y de veneración
    trasnochada. Por ésas y por todas
    las otras muertes posibles que
    podrían sumergirnos yo quiero
    dejar un dolmen eterno
    para todas las expediciones
    para todos los testimonios
    para obligar los astros perezosos;
    y ese monumento indemolible
    lleva nuestros nombres y el del amor
    en este cuaderno que es una
    nave para todos los diluvios.
    Así, tal vez para siempre
    el talón de la atmósfera
    será una lámpara custodia
    para que no se nos echen encima
    las escobas de la nada y nos sumerjan.




    SER POETA ES MUY FÁCIL

    Ser poeta es muy fácil
    hace falta una distancia
    una imagen que a veces
    confundimos con la almohada
    Hacen falta muchos besos
    en la boca solitaria
    y el silencio desnudo
    acostado en nuestra cama
    Es aún mucho más fácil
    si se posa en la ventana
    una paloma perdida
    o una trémula guitarra
    Se necesita una hoja
    que se parezca a una sábana
    y después cerrar los ojos
    y arrojarlos en el alma
    Y empezar a dibujar
    con silencios o palabras
    los caminos de los dedos
    por el cuerpo que nos falta
    Hay que estar enamorado
    por eso hay pocos poetas
    la poesía no se atrapa
    con ávida red de letras
    Hace falta algo de rezo
    vivir con el sueño alerta
    llorar al ver una rosa
    y andar desnudo en la guerra
    Si esto no da resultado
    se compra un libro cualquiera
    la poesía está en los ojos
    del que pasa a recogerla




    EL SAGRARIO DE MIS NOCHES SOLAS

    Déjame haberte dicho cada cosa
    cada terrón clamoroso de esta tierra
    tu imagen fue mi guía en el trayecto
    y mis pies vocación de primavera
    Has explorado cada grieta de mi pecho
    cada válvula cada seña de mis venas
    sabes mis palomas, sabes mis espejos
    sabes tu retrato cuando eres la ausencia.
    Todo te lo dejo como un sagrado diagrama
    para que viajes tus ojos por mis sueños
    para que en la primera estrella de tu ventana
    encuentres junto al tuyo mi deseo.
    Éste es el sagrario de mis noches solas
    guarda en él tus ojos y si quieres tu alma
    echa a volar los hondos ríos de tu boca
    o agrega las tuyas a estas alas,
    si no basta mi miope fantasía
    para los paisajes suntuosos de tu entraña.
    Ésta es toda, amor, la geografía
    de mi mente un poco enmarañada
    Te lo doy como a un país como a esa isla
    como a esa mano o también esa manzana
    Te lo doy como te doy mi vida
    como en esa canción que te gustaba




    ITINERARIO DE MIS MANOS

    He llegado a la cima de mi boca
    a la cúspide de mi insomne empresa
    he trepado al final de este cuaderno
    con las redes ávidas y con el sueño alerta.
    Si ahora puedo echar al fuego
    todas mis guitarras y ver cómo se queman
    y vuelvo a empezar la golondrina
    por aquella primera primavera
    Es que este itinerario de mis manos
    siguió sin perderse su avisada estrella.
    Tengo otro desierto que emprender para tus ojos
    otro mapa de páginas y estepas
    para construirle nidos a tus pestañas
    y a tu corazón una extensa madriguera.




    ESTE AMOR CALIENTE

    Gracias por mi alma desnuda
    por mi mente con fuentes
    donde surgen lagartos de diamante
    Que hacen el amor como suicidas
    hasta evaporarse
    Gracias por este dolor
    insoportable por esta dulzura
    incandescente
    Gracias por poder volar
    como un demente
    con los pies atados
    y los ojos pisoteados por la gente
    Gracias por la palabra gracias
    por este amor caliente
    por este cuerpo mío
    de praderas enamoradas
    Gracias por poder pensarte
    por poder creerte
    por imaginarte
    con locura candente
    por besar el aire
    o arrancar estrellas
    o explotar en mil avispas
    de repente.
    Gracias hembra constelada
    por tus abismos de amor
    que me perduran
    Gracias por tu boca sin fronteras
    habitada
    Gracias por tu aliento donde viven
    mil planetas
    Gracias por tu mirada
    innumerable, incontenible
    que todo lo bebe
    como una infinita ciénaga
    Gracias por estar locos
    por poder descalzarnos
    los dos juntos
    para entrar a un templo
    donde entran solamente
    a casarse las estrellas.
    Gracias por mi alma desnuda

    ¿cómo podría si no
    decir cosas como ésta?
    Usando ademanes de poesía
    con mis torpes manos de madera.




    ME GUSTA VERTE PASAR

    Me gusta verte pasar
    decidiendo el espacio con tu cuerpo
    derramando nadas que no eres
    hiriendo a muerte al tiempo
    con tu sonrisa inagotable
    Me gusta verte pasar
    decididamente no hay nada
    que me guste más
    Ver tu pelo a chorros que lame
    el espacio. Verte
    elegir la silla donde te vas a sentar
    o buscar un libro cualquiera.
    y no es por ninguna de estas razones
    que me gusta verte pasar
    Es sólo que me gusta verte
    saber que estás viva
    contenerte con mis ojos lanzados
    insaciablemente hacia ti.




    AMULETO

    He hablado con el reloj de las medidas
    con el fogonero de todos los tamaños
    con el chofer de las dimensiones absolutas
    Él me ha dado un brebaje de ocultarnos
    un talismán de desaparición de hacernos aire
    una medalla para ser como queramos.
    Así podremos irnos a vivir bajo los hongos
    a edificar un palacio entre las alas del trébol
    a enseñar un Dios cualquiera a las hormigas
    a que los besos nunca sean más pequeños
    a tener miedo de las gigantescas cucarachas
    podremos domar una luciérnaga
    y luciernagar como jinetes de una lámpara
    podremos domesticar al terremoto
    y hacer temblar la tierra con tu orgasmo
    haremos el amor como dos gotas
    que se juntan en un beso innumerable
    sobre el terciopelo infinitesimal de las corolas.
    Y después cansados de ocultarnos
    podremos frotar nuestro amuleto
    y saltar como relámpagos que emergen
    y tapar el sol con nuestros cuerpos.




    ¿CÓMO NO AMARTE EN UN DÍA COMO ÉSTE?

    El sol se ha subido a su púlpito
    celeste y derrama su discurso de luz
    sobre la tierra
    Hay pájaros anclados en el aire
    tembloroso de la mañana
    Cómo no tener yo también algo de flor
    cómo no amarte en un día como éste
    Cómo no haberte escrito estos jardines
    a pesar del atuendo ceniciento
    de este día,
    si tengo tu recuerdo en mediodía
    izado en el cenit de mi alma?




    INSTINTO DE SISMO

    Era la inmovilidad total, la nada
    el silencio inmemorial, todo infinito
    de repente un temblor, un párpado, un ala
    la soledad que estallaba en un latido
    Tal vez dios no ha empezado todavía
    Yo sé sólo de espigas y raíces.
    sé de mis cuadernos y de tu poesía
    de lo que te digo y lo que tú me dices.
    Pero a veces pienso que llevamos
    en el alma un instinto de sismo
    que acarreamos la raíz de los relámpagos
    el ovario primordial de los destinos.
    Y se me ocurre que dios es la burbuja
    el equívoco de la inmensidad desolada
    que de repente se levanta y desoculta
    como el amor que hasta el encuentro nos buscaba.
    La eternidad la entiendo por delante
    por detrás es un desierto que atropella
    pienso en el extravío que nos precedía
    como una jauría de rostros y de puertas
    Y me parece haber tenido acceso
    por tu boca a la ruta profética
    a mi primer pie y a mi primera huella
    Y con todos mis insomnios en suspenso
    me parece que en ti dios se cumpliera.




    SILENCIOS ELEGIDOS

    No sé qué silencio usar
    para hacer el monumento del sonido
    tal vez el fragor de las cascadas
    en las vísceras del hielo contenido
    tal vez el del zumbido
    derramado
    de un caracol triturado, hecho añicos
    o el silencio que queda en los abismos
    después que cae un pájaro herido.
    Puedo usar el silencio de los astros,
    que se apagan en la carne de los siglos
    —no quiero el silencio que sucede
    a las balas de ningún suicidio—

    puedo usar el sonido de tu boca
    cuando en un beso infinito nos hundimos
    o el silencio del silencio cuando saltan
    por el aire los desollados ruidos
    de la ciudad que se debate en mi ventana.
    Hay otros sonidos de martirio
    que dejan silencios mucho más dolorosos
    esas trompetas con que nos derretimos
    volando como evaporados pozos.
    Ya elegiré bien con cuidado los ladrillos
    de mi torre para construir la anatomía
    de la música donde tú y yo vivimos.
    Ahora me preocupa el pedestal
    la base donde quedará erigido
    la palabra que diré para ofrecértelo
    Porque de tantos silencios elegidos
    si digo el término equivocado
    podría derrumbarse mi obelisco.
    ¡Creo que he encontrado el material más adecuado!
    es el silencio de la palabra olvido.
    Ahora puedo cantar ¡canta conmigo!
    el monumento cantará callado.




    ¿QUIÉN VIENE A DARME DE ALTA LA SOLEDAD?

    ¿Quién apaga la tiniebla
    quién me lava estos rincones
    quién me enseña algún idioma
    que no tenga la palabra silencio
    Quién viene a darme de alta la soledad
    A decirme que me vaya a una guitarra
    Quién viene a mostrarme una paloma
    a decirme que he nacido
    A enseñarme a pronunciar tu nombre
    con mis manos
    Quién viene a decirme que no soy
    un delito
    Quién me indulta de todos los perdones
    quién me dice que estoy vivo
    Quién me dice que mis pies hacen caminos
    Quién me dice que me llamo
    número siempre
    quién me paloma
    quién me cambia por un beso
    la palabra Dios?




    SOLES SUMERGIDOS

    A veces no entiendo los huevos
    esos soles animales sumergidos
    en una placenta de tiza
    No entiendo sus ovalados silencios
    se parecen tanto al silencio
    todo lo que son lo son por dentro.
    De verdad no los entiendo
    No sé por qué no salen volando
    por qué no se van de un suspiro
    al firmamento
    Ahora que pienso,
    tal vez están volando por adentro
    Tal vez lo que me pasa
    es que quisiera ser huevo
    brillar en la penumbra,
    acumular mis cielos
    E irme volando hacia dentro
    hacia ser cada vez, mucho más,
    infinitamente pequeño.




    O PEOR AÚN

    Nunca querré parecerme a una papa
    no tener dedos
    ni tener lengua
    No sé siquiera de qué lado de sus
    ninguna parte mira
    si tiene boca,
    sólo un nido de ombligos
    no, no quiero transformarme en papa
    Siempre he odiado los tenedores
    y no soportaría tener que odiarlos más
    y sobre todo
    no soportaría que me comiera
    cualquiera que no fueras tú
    y a pesar de que querría viajar
    por tus entrañas;
    tal vez, si tú me tuvieras
    en tu plato, no tendrías apetito
    o te llamarían por teléfono
    o podrías incluso no comerme todo
    o peor aún no darte cuenta
    de que era yo




    PRINCESA BOREAL

    Para adornarte con diamantes
    que respiren
    con piedras de viva transparencia
    como a la reina de todas las edades
    emperatriz galáctica
    yo elijo temblorosas gotas
    de agua o de saliva
    y a veces de lágrimas
    un poco opalescentes.
    Busco por los ríos
    infartados de la noche
    por los lagos insondables del silencio
    por las olas del tiempo sin llaves
    y esparzo por tu cuerpo
    de continente y de peligro
    esas frutas sin nombre
    esas maduras estrellas animales.
    Así te quiero a veces
    mojada y temblorosa
    como un mar malherido
    que tirita y se deshoja
    Algo antártico en el fondo de tus huesos
    un poco de cal de luz dormida, adormecida
    de miedo a las ventanas solas
    Un poco de rincón en tus pupilas
    mojada y entregada
    entre el aire y la sábana
    que te sostienen
    como una voraz corola.
    Por quererte,
    te quiero de mil formas
    pero a veces quiero hacer
    caminos
    y como tendiendo entre las estrellas
    al azar algunos hilos
    con astronómico delirio
    trazo rumbos de besos por la tibieza
    de tu cuerpo infinito
    y dejo los pasos de mi lengua
    con pisadas de esmeraldas
    de diamantes latiendo
    de ópalos y perlas
    y así condecorada
    con el agua primaria de mi boca
    con el sudor que emerge
    de mi carne espolar que te tripula
    con algunas lágrimas
    que son parte del rito que nos vive
    parte de esta vertiginosa locura
    te dejo hecha de cielo
    princesa boreal collar de aurora
    mojada con el agua
    enamorada de la hondura.




    LOS PÉTALOS DE LA POESÍA

    Como las primeras hojas del otoño
    jugando a haber sido mariposas
    los pétalos de la poesía planean
    Y caen a mi corazón.
    Allí reposan, y se hunden
    por densos hormigueros
    y recorren mil vetas laboriosas
    relámpagos de hondura que las llevan
    hasta una desembocadura de rosas
    Yo andaba como un túnel escapándose
    tenía la mirada fragorosa
    Se han volado de mí aquellos acechos
    se han volado con tantas otras cosas
    Ya sé tu nombre y un culto de labriego
    me empuja por las cosas más hermosas.




    EL TELÉFONO

    Tiene algo de buda o
    perro echado, de tintero
    de cabeza de toro
    o zapato abandonado
    misterioso caracol
    si está callado
    contiene en silencio todos los senderos
    A veces se despierta con voz de grillo austero
    y entre venas atmosféricas y magia tamizado
    me trae el sonido más amado
    la canción vegetal que yo más quiero.

    En esta soledad él es mi compañero
    cueva del silencio y corazón alado
    a veces por el aire me lleva hasta tu lado
    como un instantáneo y ferviente mensajero.
    Él, que toca tu voz con quieto aliento
    que contiene en palomar tu melodía
    en su boca la anuda con la mía
    y nos lanza hechos aire por el viento

    Yo amo a este teléfono profundo
    a su prolijo intestino casi vena
    a su cráneo carbónico que drena
    que me lleva por las glándulas del mundo

    Es el único antídoto del tiempo
    único cerrojo del silencio




    TERRESTRE ANATOMÍA

    Creo que podría ser profesor
    de geografía
    Conozco cada río del aire quieto
    cada costa cada labio
    cada abismo del silencio
    Mis alumnos no usarían
    anteojos.
    Tal vez calandrias
    en las manos líquidas
    tal vez mirada de mordaza
    Todos lloraríamos juntos
    al empezar la clase.
    Hoy por ejemplo
    enseñaría los desiertos atroces
    con esqueletos blancos
    de luminosos caminantes
    Allí han establecido
    sus cadáveres titilantes
    algunos poetas que nacieron ciegos.
    Dejaríamos para nunca
    los oasis
    Alguien habría inventado
    la palabra teléfono
    Si no fuera por esta hora
    en que todo el mundo duerme.
    Creo de verdad que podría
    ser un mal profesor
    tengo todo que decir
    podría asustar a mis alumnos
    Dibujar en un pizarrón de lágrimas
    cordilleras de besos
    cordilleras con diamantes
    que se quedan atrapados
    en la boca
    ay los volcanes
    ay la nieve y la llamarada
    y la lava en soledad.
    Conozco este planeta de callar
    con manos de viento
    con garganta tormentosa
    con huracanes de cuadernos.
    Les aconsejo que no se inscriban
    en mi curso
    Podrían hacerse adeptos
    a la poesía
    y en alguna última página
    a un primer suicidio.




    UNA FLAUTA PERFECTA ENTRE TUS LABIOS

    El amor me condecoró la boca
    con esta urgencia de versos

    no quiero suicidarme de silencio
    puedo besarte eso sí,
    permanecer callado
    como una flauta perfecta entre tus labios
    la canción nos crece por adentro
    y la escribimos con galope de relámpagos.




    LAS FOSFORESCENTES TROMPETAS

    La música desordena manantiales
    en mi pecho
    desata relinchos
    sopla los molinos de mi sangre
    y hace saltar tu rostro
    como candente
    mineral eyaculado

    amo su rastro de gases derramándose
    su lacio paso de pez o de gaviota
    amo sus manos de tules y de oxígeno
    su cuerpo gaseoso y llamarada

    amo las trompetas de metálico
    vuelo
    cóndores de oro transparente
    flechas huecas de cristal fosforescente




    CADÁVER GENERAL

    Dónde han dejado el resto
    de estos cadáveres
    el expoliado cuerpo del alquitrán
    esta sangre tenebrosa de planeta?
    Miro en estas calles
    el pedregullo engarzado
    un poco como un desmentido cielo
    constelado de las pequeñas
    y las múltiples muertes de los hombres
    tapas de botella
    cristales de choques irrecuperables
    cigarrillos retorcidos
    indescifrables gotas de café
    orina o sangre.
    Esta selva para gatos
    y vientos invernales
    estos jardines para que paseen Dioses
    de hielo
    estos cementerios para que nadie llore
    me recuerdan que nunca he pedido
    auxilio
    No quiero que los restos
    las plumas los párpados
    los rotos dedos de mi grito mutilado
    se queden enredados
    a este cadáver general desatrapado.
    Mejor me voy
    hay una plaza a la vuelta de la esquina.




    EL NOMBRE DIVINO DEL AMOR

    Quiero apostar con todos los poetas
    con todos los juglares y todos los
    mentirosos de la tierra con todas
    las bocas suburbanas de la historia
    con todos los tinteros trasnochados
    con todos los suicidas y los gatos
    con los conejos las moscas y los peces
    con todo lo que ha estado enamorado
    quiero jugar contra ellos mano a mano
    boca a boca, solo contra todos
    a quién ha dicho más veces la palabra
    el nombre divino del amor.
    Y luego quiero llevarte el trofeo hasta
    tus manos, para ti, la hembra
    más amada de la tierra.




    ES EL AMOR

    Empieza en los dedos de tus pies
    deltas de pan y de firmeza
    el continente donde desembarcan
    mis besos como exploradores y
    suben por las dunas perfectas
    de tus piernas de subterráneos océanos
    Empieza en cualquier poro
    en cualquier centímetro de piel enamorada
    en el agua vegetal de tu cabeza
    en tus párpados donde no hay nada escondido.
    Empieza en tus manos a veces
    en tu aliento donde vive la sospecha
    en el olor melodioso que dejas cuando pasas
    en tu nombre si no estás, cuando te nombran
    empieza, empieza y sigue
    empieza en mí, porque te traía conmigo
    como un hambre de milagro antes de hallarte
    antes de que hubieras sido siempre
    como una cueva sagrada.
    Empieza y es la primera gaviota de la tierra
    el primer amanecer sobre la nieve
    y mi corazón reconoce su demorado nombre
    desde su hondo trayecto de extravíos
    como un ciego de manos luminosas
    Empieza constantemente, siempre
    como empezaba antes de llegarnos
    igual que una exhaustiva geología
    que preparaba la fertilidad para la rosa
    Empieza en cualquier cosa, a la mañana
    en el cuaderno que me llama blancamente
    en tu imagen que es el primer recuerdo
    como un faro en la niebla
    Empieza siempre interminablemente
    como toda el agua de la tierra
    de innumerables raíces en la atmósfera
    de infinitas arterias hasta el mar.
    Empieza y me lleva hasta las vetas
    de tu cuerpo templario de altares y escondrijo
    allí enumero la redondez de las naranjas
    mido el olor total de los jardines
    y escondo todas las espuelas de la luna
    en la marea envainada entre tus piernas.
    Es el amor ya lo sabías
    que lleva las infinitesimales cosas
    de mi vida a tu nombre y tu recuerdo
    como a un continente de eterna subsistencia.




    UN SUEÑO DE DIOS

    Cuando tú y yo hacemos el amor
    nos asisten todas las flores de la tierra
    los ingrávidos besos de los cardos
    el cardíaco semen del manzano
    las rosas que elegí para tu nombre
    y los alelíes que no sé cómo se besan
    Pero cuando somos el amor
    cuando lo éramos y cuando lo seremos
    Dios se acuesta con la eternidad
    para engendrar la primavera
    que trae una ofrenda de canciones
    para ti que fuiste un sueño en demasía
    de Dios cuando duraba solo.




    MUJER ANTE CUALQUIER INVASIÓN

    A veces, de tu vientre caen jaurías
    de renunciados aerolitos
    por venas de derrota
    y desocupación
    Es el otoño, tu éxodo de sangre
    es cuando la seda vuelve a la tierra
    y el gusano se hace mariposa
    es la hora en que tu vientre terrestre
    mastica la hojarasca humedecida,
    con rumbo de nube
    con instinto eterno de clorofila.
    Amo tu menstruación, la lava
    de tu vientre volcánico
    los encendidos despojos de enterradas
    atmósferas, tu galáctica savia
    desmoronada, nieve herida
    desatada cúpula.
    Amo esa camisa de fuego
    que tus íntimas ramas se desvisten
    amo tu ejército de hijos
    cayendo postergados
    con algo de vencida hiedra
    con campanada de ceniza
    con escombros de paloma.
    Amo ese innumerable cadáver
    que te desorbita y duele
    ese turbio deshielo de pan cenagoso
    ese río de alas rotas
    ese derrocado follaje de veranos sumergidos
    esa dimitida cabellera mineral
    ese dolor de destitución
    que te tirita y te proclama
    huerto de todas las rosas
    mujer ante cualquier invasión
    morada de la primavera.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    (Continúa.)





    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Fecha de inscripción : 22/12/2010
    Localización : Mar del Plata
    Humor : Bueno

    El nombre divino del amor (Continuación)

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Lun Ene 31, 2011 9:01 pm

    ESTAS VENTANAS ATROCES

    Estas ventanas, amor
    con el múltiple beso de la lluvia
    mordiéndolas con desesperada impotencia
    amor, esta mañana
    se enhebra por mis venas
    como el olor de los árboles
    nos habitaba a veces
    cuando caminábamos por tu vereda.
    Quisiera contarte
    cada cosa que toco
    cada desolación que mis ojos van creciendo
    pero no tengo versos suficientes
    ni suficientes palomas en mis versos
    y esta lluvia que late
    con diseminado corazón el techo...
    Es entonces ésta la soledad?
    esa que se demora en los espejos
    esa que hincha el silencio
    en los desmantelados muros
    de los destituidos templos?
    Estoy solo y no
    pero estoy solo
    llevo tantos destierros en la boca
    y mi verso te busca amor
    entre las cosas amor que me aniquilan
    y a veces te toca, amor, te toca
    te besa te ama te moja
    y a veces me muere
    como una paloma, aquella
    en medio del océano infartada.
    y esta luz y este aire
    que me manipulan
    Es la hora
    amor de estas ventanas atroces
    de esta mañana sin palomas
    sólo barcos
    con sirenas lejanas
    y esas otras
    amor, esas otras que nos nombran.
    Cómo es tu mañana?
    aquella de doradas piernas
    un poco demorada
    entre las demoradas sábanas del alba.
    Cómo van los pasos de tus ojos
    por esos pasillos venales
    y las fotografías
    en los muros que yo no miraba
    pero que ahora reconocería?
    Cómo son los silencios que me nombran?
    y las palabras que me olvidan
    cuáles son las manos
    que acarician el plumaje del aire
    que ya no me reconoce
    La muerte es la única distancia
    sin partida.
    Y por nombrar cosas idiotas
    la guitarra del aire
    sin dedos
    o tal vez mi corazón
    que tañe
    y este cuaderno amor
    que me sostiene
    como tu nombre
    como un escudo
    pedestal terrestre de mi boca
    y la ventana donde
    rebota
    la lluvia que también está sola.




    MUJER FUNDAMENTAL

    Mujer fundamental, veta de gacelas
    mina donde surge la mañana
    guitarra genital del alba
    telar profundo de la primavera
    Mujer, hondo cuerpo de flauta
    donde vivía la música primera
    tus ojos son frutas de lejanas tierras
    tu alma tiene soledades de otra raza
    En ti vinieron a abrevarse las estrellas
    A ti bajaron en manada las galaxias
    y en tu vientre pusieron una lámpara
    y pintaron tu sonrisa con espera.
    Se te hincharon de pétalos las venas
    tu corazón se transformó en campana
    y todo tu cuerpo era una casa
    tu mágico cuerpo de alfarera.
    De ti salió como la luna llena
    era un pan de arco iris una espiga
    era el número total de las vendimias
    era el cuerpo de todas las cosechas
    Tú le diste a beber cada paloma
    tú sembraste la música en sus dedos
    Y ahora tiene el corazón de vuelo
    y mirada de mansas mariposas
    Sostenida de latidos atmosféricos
    pasó por mi lado como una flor de atmósfera

    urgente salto de mi memoria
    en ella descansaba un viaje eterno
    Por eso mujer, madre del agua
    quiero dejarte mi flor hecha de frío
    un poco de equipaje de caminos
    como el alba lamiendo tu ventana
    para que a la hora total horas afuera
    tengas aún mi corazón de página
    como un humilde altar que te consagra
    desde lejos mi madre verdadera

    porque pasé a buscar la vida por tu casa.




    EL AMOR

    No hay
    una sola quebradura en mis ojos
    una sola ruptura del aire
    no hay un solo momento en mi día
    que interrumpa la catedral pujante
    de mi memoria levantada
    No hay un tajo en el silencio
    por donde no se escapen ráfagas de canto
    buscándote tu cabeza lejana, continente de mujer y de niña
    No hay una palabra donde no capulle tu
    nombre
    una habitación donde yo entro
    que no se ilumine de tiniebla viva
    de silencio palpitante
    de distancia encinta.
    El amor viene (vienes) conmigo
    como un arco iris para mi cabeza
    como un halo de luciérnagas para mi
    sonrisa.
    Ya te he dicho todo (ya toda mi boca)
    pero mi voz no quiere reposo
    quiere trompetas calladas
    y silencios que gritan
    el sonido de las islas solas
    el sonido del incendio en una isla
    todo para construirle casas a tus ojos
    chozas de saliva
    trincheras a tu boca nocturna
    donde encontrarse en sueños con la mía.
    El amor va conmigo
    es mi bastón, mi linterna incansable
    y mi guarida.




    ABECEDARIOS DE SILENCIO

    Voy a tratar de ser amigo mío

    voy a tratar de preguntarme cosas
    me voy a regalar un montón de termómetros
    un kilo de balanzas
    un litro de espejos
    todos los barómetros que sean necesarios
    un alambique si hace falta
    y voy a romper ese reloj insobornable.
    Y me quedaré conmigo a pasar la noche
    el día la semana
    el año el siglo,
    la eternidad completa
    sumergiendo instrumentos
    analizando piedras
    tomándole la fiebre a mi sonrisa
    leyendo abecedarios de silencio
    hasta responderme
    hasta saber quién soy.




    POZO DESPARRAMADO

    Voy estas fosforescencias
    por la orilla de la vida
    a veces un poco horario
    tantas veces nunca
    tanto siempre nada.
    Me parezco a las luciérnagas
    pero cuando no me enciendo
    es que no existo
    no tengo otra estadía que la luz
    otra palabra que el beso
    Sáquenme de encima estos nombres
    como muebles antiguos
    esos baúles incógnitos
    y los pequeños cajoncitos
    de hacer cosas útiles
    como entrar en las peluquerías.
    Yo no me corto nada
    tengo demasiado poco
    me dejo crecer la sombra
    admito cada habitante
    Sonrío al que me sonríe
    después me apago
    soy noche
    existo tiniebla
    pozo desparramado.
    Y en invierno no hay
    luciérnagas.




    ESTRELLAS DE TINIEBLA

    Ahora son las guitarras lloviendo
    escalofríos
    cuerdas tiritando
    aire aterido de canciones-silencio
    párpados temblando
    un poco de grillos derramándose
    espumosa madera
    y tú surges de todo
    como un vapor de fotografías ausente
    y poemas no escritos. Y tú
    y yo escribo
    Tú y estas guitarras.
    Follaje de aire
    hojas que chocan y titilan
    estrellas de tiniebla,
    la soledad es terrible
    voy a escribir esa frase
    la soledad es terrible
    Y estas guitarras apuñalándome
    con pétalos.




    NUESTRAS FOTOGRAFÍAS

    Entre la nieve ordenada de estas páginas
    guardaba como el secreto hondo de las flores
    nuestras fotografías (polen)
    Y mientras soltaba barcos de papel cargados
    con mensajes anhelantes hacia mi memoria
    tu imagen se caía
    llovía escondidamente sobre las frías baldosas.
    Alguien las recogió y me las entregó reconocién-
    dome
    Estaban frías
    Pero somos los mismos sobre el papel que nunca
    pierde la memoria. Qué miedo tengo de la tuya
    y de la mía.
    Porque si caemos los sueños sobre las baldosas del tiempo
    nadie recogerá nuestras almas. sin imágenes
    vacías.




    LOS VERSOS QUE NO ESCRIBO A RATOS

    Yo no sé qué me pasa esta mañana
    que no puedo mirar fotografías
    que no puedo asomarme a la ventana
    ni leer siquiera una poesía
    Yo no sé qué me pasa esta ventana
    yo no sé qué me duele esta poesía
    qué oculto puñal en las fotografías
    ¿es que voy a suicidarme esta mañana?

    Yo no sé de esta pieza qué me ahoga
    ¿serán esos implacables espejos?
    hay algo que en mi alma se deroga
    hay algo que me estoy volviendo lejos
    Me parece que el aire me interroga
    que se me clavan a fondo los espejos
    Hay algo esta mañana que me ahoga
    Hay algo que estoy mucho más viejo

    Tal vez la inmovilidad de los retratos
    la mirada total de la mañana
    los versos que no escribo a ratos
    me voy a volcar por la ventana




    TODO EL INVENTARIO DE MI VIDA

    Cada día supero una medida
    Cada hora derroto algo definitivo
    Cada instante te quiero más que nunca
    hasta dónde
    ojalá esta primavera me acumule
    en un eterno domingo de campanas
    y de flores
    yo no quiero que hayas sido otra historia
    cualquier otro milagro forastero
    otra cara
    Siento el útero de una inmemorial astrología
    pesando en mi memoria y en mi cuerpo
    y en mi alma
    algo me traía eternamente hacia este encuentro
    me arrastraba hacia tus ojos me decía
    que aquí estabas
    Y ahora todo el inventario de mi vida
    todas las alas de mi eterna travesía
    echan anclas
    en tu vida.




    CUERPO DE UNIVERSO

    Quiero llamarme con el oro de la abeja
    con el nombre del telar de la mañana
    quiero mi nombre con los remos de la nieve
    quiero ser parecido a una manzana
    Quiero estar hecho de greda planetaria
    que se peinen cataratas en mis dedos
    tener ruido de luna en el perfume
    parecerme un poco a cualquier templo
    Quiero tener mil ríos en el cuerpo
    y mirada de cueva derramándose
    ser todo fuera, no tener adentro
    como el aire y el silencio amándose
    quiero aprender a ser fosforescente
    tener algo de mosca, carne de agua
    y poder sumergirme entre la gente
    y emanar del silencio de una caña
    Ser total como la música que mana
    entre el cráneo colosal de los planetas
    y el oceánico pecho del espacio
    frotando sus incalculables cabelleras
    Quiero tener cabellera de cometa
    ser vertiginoso cayendo cielo abajo
    parecerme a una fogata bajo un lago
    que mi nombre se escriba con estrellas.
    Quiero tener uñas como un mar que late
    que me confundan fácilmente con un clavo
    caber en la copa de un estambre
    que no basta para mí todo el espacio
    Y después, con este cuerpo de universo
    poner mi existencia hecha de canto
    en el momento de entregarte el verso.
    al ponerlo como un beso entre tus manos




    CON LLAMAS ESPUMOSAS

    Me gustan los lugares espumosos
    esos rincones con monstruos de pelusas
    los bolsillos inefables de los pordioseros
    la melena de las palmeras que se han ido a otro planeta
    la boca de un Dios muerto comiéndose
    una nube
    algunas tardes tristes, grises
    con manadas oceánicas de lana
    el cuello de las palomas que se evaporaron
    los cadáveres de las fogatas en la tierra
    la llama de los candiles
    las habitaciones donde aún no ha muerto nadie
    las entrañas aéreas del pan.
    Me he hecho amigo de las alfombras
    de la ropa vieja que nunca se regala
    de los diarios con historia arrepentida
    del nido lunar de las gallinas
    Y hasta casi del blanco pubis de las olas.
    A veces he llegado a ponerme las manos en el pelo,
    Buscando lugares espumosos




    BUSCO ENTRE MIS ADENTROS

    Nunca tuve algo contra mí
    siempre quise apoderarme de todo
    no sé por qué ahora sucedo
    que me miro de frente
    me busco en los espejos
    me envío sonrisas
    y me las devuelvo
    Será que desde que nos encontramos
    y en la soledad soy mucho más solitario
    Busco entre mis adentros
    quiero tener lo más tuyo
    Y cuando me encuentro
    Ya no me siento tan solo
    Con algo de tus recuerdos.




    COSAS DEFINITIVAS

    Alguna vez me empecé a quedar sin dios
    culpa de las cucarachas tal vez
    que eran demasiadas
    y había que ponerles los mismos venenos
    que se usan en las iglesias.
    El caso es que me empecé a quedar sin dios
    se evaporó como un útero oceánico.
    Esta cicatriz que tengo no me gusta
    Es demasiada
    A veces le echo puñados de arena
    me desaforo con cosas menos minerales
    me quedo despierto por la noche
    doy vuelta los espejos
    para descubrirlos in fraganti
    leo libros empezando por
    el modo de olvidarlos
    Es inútil
    Quedarse sin dios es algo irremediable
    Es como de repente
    haber nacido muerto.
    Por eso miro los astros inexplicables
    con ingenuidad esperanzada
    y le pido a mis sueños
    que imaginen
    que me vivan
    que me sean
    una nave que se acerca
    un bote fosforescente
    un gondolero con alas
    De repente una memoria completa
    de cosas definitivas
    Un abuelo de diamante
    que me seca
    la intemperie del tiempo
    con una túnica de música.
    Porque de repente me empecé a quedar sin dios
    y me di cuenta
    que mi memoria
    es un oscuro pasadizo
    Una puerta de llaves caprichosas.
    Qué pena que hubiera
    tantas cucarachas, de verdad.




    QUE LA VIDA NO SEA IMAGINARIA

    Desde que te conozco me fijo siempre en las
    florerías
    Me miro pasar en los cristales
    Y me da ganas de cortarme el pelo
    Amo al inventor de la fotografía
    Me parecen mariposas los sellos postales
    Y a veces acaricio a los teléfonos
    Desde que te conozco hago cosas sencillas
    No tomo más café con el sepulturero
    Me olvido de revisar el almanaque
    Dejo siempre abiertas las canillas
    Me dejo encerrado en las fotografías
    Y nunca me doy cuenta de que tengo hambre.
    Desde que te conozco lo que más me gusta,
    es que todo me parece milagroso:
    Recordar quién soy por la mañana
    mirar relojes que ya no me asustan
    estar adentro de mis ojos
    que la vida no sea imaginaria
    De verdad todo es mejor desde Nosotros
    empiezo a entender ciertas palabras
    y me he hecho cliente de las florerías
    progreso enormemente con el sonambulismo
    Me han echado hace poco de la fábrica
    me he comprado un libro de poesías.
    Ah! y desde que te conozco
    todo el mundo me dice que estoy loco
    Que de dónde saco esta cara de alegría.




    LLÉVENSE ESTOS NÚMEROS URGENTES

    no quiero tratar de ser inteligente
    de haber podido inventar cosas feroces
    prefiero que me dejen con las flores
    llévense estos números urgentes
    no quiero que me hagan usar lentes
    no quiero ir a discursos ni a reuniones
    no me regalen ni fusiles ni relojes
    no me recuerden la palabra muerte
    ¿No se dan cuenta de que estoy enamorado
    que no tengo nada de teorema
    que ya nunca voy a envenenarme?
    el que quiera sentarse aquí, a mi lado
    tiene que dejarse crecer la primavera
    y olvidarse para siempre de olvidarse.




    ALGO MÁGICO QUE ME HACE SER MÁS VIVO

    Hoy tengo el corazón hecho un nudo.
    del subsuelo de mi alma emergen
    como en un remanso que devora
    manos que se agitan, gritos urgentes.

    Amanecí como arrasado, roto,
    como un campamento devastado.
    como una iglesia profanada
    como una tumba después de un terremoto

    Como a una cruz o a un timón, los dos,
    como a un bastón o a un mediodía
    quise atrapar tu nombre que pasaba
    pero las manos de quedarte no eran mías

    La vida arrecia con rosas o puñales:
    o como el pan de trigo o como el de veneno.
    No me importa una muerte equivocada
    yo sé cuál es el pan que quiero
    si el pan de despertar no es morir sueños

    Pero no quiero que mueras con mi muerte
    no quiero inundarte con suicidio
    Yo te invito a mi mesa, está servida
    pero el pan, amor, es sólo mío.

    En mi vida verás fotografías
    y unos viejos floreros atendidos
    Hay un sótano de rito inaccesible
    sin embargo no hay nada prohibido.

    En mi vida no hay puertas para abrirte
    puedes pasar con sólo una mirada
    pero antes de entrar, quiero decirte
    algunas cosas que ya están gastadas.

    Si te bastan estas pocas herramientas,
    el poco combustible de mi lámpara,
    mis manos un poco enronquecidas,
    y mis ojos con restos de batallas,

    Ya puedes pasar y acomodarte
    Descálzate, si quieres, todo es tuyo.
    Tengo sólo otra cosa que contarte:
    entre estas sillas y estos muebles sucios

    Hay algo nuevo que he encontrado
    algo que entró recién junto contigo
    que no tiene nada viejo ni gastado
    Algo que soy de verdad mucho más niño
    Algo que nunca había cultivado
    Algo mágico que me hace ser más vivo
    Es que nunca he estado enamorado.




    ESTA DERIVA CIEGA

    Hoy he amanecido con el alma enredada
    con la voz que pierde su camino
    con la memoria como desorientada
    me parece que ni siquiera he amanecido

    Una rosa me regala una promesa
    una esquina me unta con delito
    me asesta el vacío una ventana
    Tal vez lo que más duele es el vacío

    Es una cosa de verdad incalculable
    esta deriva ciega, sin destino.

    Esta zozobra de todos los altares
    esta prisión de todo mi albedrío

    He sentido que tiraba de un cadáver
    un lastre acusatorio detrás de mí
    era mi sombra, todo mi equipaje
    mi rastro, las manos de mi hijo.

    Quisiera arrancarme el corazón de cuajo
    extricar este nudo a cuchilladas
    y llevarlo lejos y enterrarlo
    y dejar todas mis huellas enterradas.




    ABREVÉMONOS DE BESOS

    Con manos clamorosas te busqué
    como un ciego
    como un gusano clandestino por el
    cieno
    recorrí cada poro suburbano del te-
    rreno,
    con lámparas de lluvia exploré cada
    hormiguero,
    Luego fue la desesperación identifi-
    cando el veneno
    El otoño me exilió a vivir en
    sueños
    Y vino la resignación del ciego que sabe
    su destierro:
    (Yo quería pintar el alba sin conocer los
    colores del cielo)
    Me eché entonces a dormir en un vino
    amargo y lento.
    Y ahora algo me sacude, me llama y
    me despierto,
    es la madrugada, la reconozco, la
    estoy viendo.
    Esto que siento está fuera pero ya estaba
    adentro
    no nos enamoramos, nos identificamos
    nada más con vernos
    nos reconocimos, el amor ya lo traíamos
    de lejos
    lo traíamos puesto como a un milagro o a un
    instinto profético.
    Qué me importan ya los dientes del
    desierto
    La sequía asediante la implacabilidad
    del tiempo,
    Dame tu mano de escudo abrevémonos
    de besos
    Entre arenas y cenizas siento que somos
    eternos.




    INUNDACIONES DE LÁMPARAS

    En cada hueco blanco de este cuaderno
    se detuvo mi alma y mi deseo a
    reclamarte, y te busqué en el aire
    para completar mis besos
    para lavar el silencio de mis
    manos en tu pelo tibio, para
    despavorir mis miedos con tus ojos
    como inundaciones de lámparas.




    EL NOMBRE DEL AMOR DESESPERADO

    Te quiero.
    Tenía ganas de decírtelo
    era la habitual paloma que se
    ordenaba dentro mío y tramaba ese
    dolor de aire que nos ahoga de
    anticipadas libertades
    Por eso vine hasta la tinta
    a volar a indefinirme a sentir
    mi galáctica explosión
    mi dimensión de alba enamorada.
    Te quiero.
    tú no estás a la orilla de mi boca
    para oírlo, para deletrear el
    oleaje de mi aliento
    por eso te lo escribo ahora
    en este sitio donde tu ausencia
    hincha el espacio
    donde tu cuerpo es una urgente
    escapatoria donde tus ojos son
    el embarcadero de mi alma.
    En este sitio donde el amor se reparte
    con absurda geometría
    donde cada uno extrae de entre páginas
    feroces un nombre y una historia
    para jugar al tiempo, enmascarados
    para jugar a ser o a haber sido
    aquí, donde me toca el nombre
    del amor desesperado
    el sitio de la pregunta irrespondida
    la raíz erradicada
    el trasplante total de la existencia
    aquí, beso las páginas donde me
    embarco, me ato al nombre desbocado
    de mi personaje y digo a un nadie
    que tiene tu cara imaginada
    toda la música que me toca.
    Digo amor y amo y muero en esta
    vida muerta, muero de vida y escenario
    con tu ausencia puesta
    recubriéndome como una bandera de
    besos. Aquí decido lo que soy
    broto, desatrapado como el agua
    que desorbita la tierra
    y una vez más tú eres la meta
    el público testimonial, la mano
    que pasa a recogerme.
    Ya ves, sólo quería decirte que te
    quiero.
    Son tan copiosos los cimientos del
    amor, que abro mi boca para caber
    tu nombre y arrecio un pantano de
    alas luminosas que me vives dentro.




    UN GESTO CONTIENE LA ETERNIDAD

    Estábamos predestinados
    pero no quiero que seamos destino
    quiero algo más mágico
    una abeja que elige una flor en la pradera
    y eras tú
    dios que escribía una poesía
    y éramos nosotros.
    Tú que te bañabas en un océano total
    y eran mis besos.
    Un gesto tuyo contiene la eternidad
    pero a mi amor no le bastan las
    palabras
    quiero comerte, beberte al tiempo
    que me respiras y masticas
    los dos con dimensión de atmósfera
    humo en la niebla
    silencio y canción
    lámpara y sombra
    mezclados infinitesimalmente en
    el vientre de un átomo
    infinitamente unidos.
    Tal vez es nuestro amor que escribe
    la poesía. y es dios.




    UN DÍA

    Un día estaremos sentados
    a la sombra del tiempo
    de la mano
    leyendo tus versos y los míos
    los dos como una sola flor
    la que hubiera sido el infinito
    si no se hubiera derramado.
    Un día, amor.




    RUINAS DEL ALIENTO

    Entre palmeras de multiplicadas manos
    inmóviles alas de abanicos
    sobre la hierba cómplice
    entre el aroma sonoro de los eucaliptos
    sobre la tierra desvestida
    sobre algunas piedras huérfanas
    contra la tumultuosa cabellera oceánica
    recogíamos piedras o caracoles
    cazábamos canciones en el aire
    y atrapábamos las palabras
    con que ahora edifico estos recuerdos.




    CLICK

    Ya está la foto.
    No puedo entender que fuéramos
    que ese tiempo de beso
    tiempo de nosotros
    en que atrapábamos la vida
    se haya vuelto papel de fotografía
    y yo la mire solo.




    SIN DESTINO

    Esta zozobra de todos los altares
    esta prisión de todo mi albedrío
    Es una cosa de verdad incalculable
    esta deriva ciega, sin destino.

    No te asustes de esas cicatrices
    son parte de mis gestos, son sonrisas
    —No entiendo bien lo que me dices.
    ¿Que de quién son esas fotografías?

    Me parece que son de una película
    me las traje puestas desde el cine.

    Ahora mientras te quitas los zapatos
    voy a echar al fuego alguna leña
    de paso tiro esos retratos.
    Podrías abrir esa botella?




    CORRO POR LA INCERTIDUMBRE

    ¿Sabes que a veces se me esfuma
    tu perfil? corro por la incertidumbre
    desesperadamente como queriendo
    atrapar un perfume en el aire y cuando
    lo logro, como un buzo que emerge
    por el polo salgo de los misterios de mi
    memoria con mi tesoro en la boca.




    DEMASIADAMENTE HERIBLE

    Hace poquito, apenas diez minutos
    estaba en la habitación escribiendo un poema
    y tenía la voz algo nublada, casi
    como callos de callar en el aliento. Y no
    podía dibujar, la música se me caía del
    pincel, el aire estaba lastimado (se han
    muerto demasiadas palomas en el mundo).
    Entonces cazando con mi arco sin flechas
    ante un público fantasma Me sentí
    vulnerable demasiadamente herible por
    afuera y me metí en tus ojos que
    estaban dentro de los míos y dejé
    que mi voz rodara como un tronco usado
    sin miedo del espacio ni de la
    ausencia de las golondrinas.
    Te llevo como un escudo por dentro
    emperatriz de mis dientes.




    EL MAPA DE LA FELICIDAD

    El mapa de la felicidad es cualquier
    parte
    tu mano ecuatorial es la partida
    si tú caminas conmigo
    puedo fundar rosas con mi pie
    puedo enseñarle a adorar a las avispas
    averiguar el secreto melodioso
    de la cola musical de las ardillas
    y si la dibujo con mi dedo y tú sonríes
    toda la tierra me regala su sonrisa
    contigo puedo ir a cualquier parte
    hay un solo país que me intimida
    es un sitio cualquiera en que me encuentre
    y esté solo con tu lejanía.




    ME RECONOCE PERO NO ME CONOCE

    Hay alguien que no lo sabe aún. Que pasa
    tranquilo por delante del espejo
    Hay alguien que no sabe que está
    muerto
    que no sabe que no es ésa su mirada
    (que no sabe que le sobra un sueño una
    ignorancia)

    Hay alguien que puede abrir la puerta
    con la misma mano cotidiana
    Hay alguien que no sabe la sorpresa
    que camina con olor a puñalada.

    Hay alguien que lleva entre la carne
    una atroz herida hospitalaria
    hay alguien que aún no ve la sangre
    cayéndosele de las entrañas.

    Hay alguien que me mira como siempre
    que no entiende mis manos a la espalda
    que sospecha unas rosas o claveles
    en lugar de la honda cuchillada

    Me reconoce pero no me conoce
    Sabe que me ha visto cuándo y dónde
    Hay alguien que no sabe nada

    Yo traigo detenido su reloj en mi bolsillo
    Yo traigo su mirada ya apagada

    Y un retrato en la mano del cuchillo.

    (Es el tuyo, dime cómo he de matarla)




    DOSIS DE AMOR

    Quisiera que fuéramos los dos
    tomados de las manos
    tomados de la saliva
    atados del aliento
    enredados por la mirada
    sin haber sabido contar nunca
    sólo guardando el número 1000
    para decir estrellas
    para numerar palomas
    para saber que ése es el número
    uno de los besos
    la mínima dosis de amor entre los dos.




    ESTA SOLEDAD...

    De repente siento que me he vaciado
    que soy un vertedero de una
    destituida ciudad del aire
    siento que soy una sentina de despojos
    donde se pudren las carcasas
    de algunos monstruos descartados.
    Todo género de criaturas
    se demora a exagerar mi podredumbre.
    Esta soledad me ha desmesurado tanto...
    Espero cualquier milagro
    una ventana que mire hacia otros
    sitios
    podría pasar a hacer un nido
    en mi nariz.
    Estoy harto de mis sienes
    que no inspiran ni la más
    elemental arquitectura
    ni una gaviota ha querido
    refugiarse en mis orejas
    Los escarabajos creen que soy
    el mueble donde se guarda
    el demoníaco insecticida.
    Y se van por supuesto.
    Tal vez fuera mejor ser ese mueble
    así tendría el veneno por adentro.
    Estoy harto de esta coraza
    de kilómetros hacia cualquier parte
    Voy siempre empapado de meses
    huelo a moho
    de eterna postergación.




    NO SÉ POR QUÉ

    No sé por qué no puedo quedarme
    con el aburrimiento
    con la tranquilidad
    con la paz de las ventanas
    —algunas—
    con un copo de tedio
    y un amainado vapor
    de besos colgando de mi boca
    No sé por qué no puedo
    morir de tiempo
    y debo suicidarme
    vivir de súbitas lámparas
    de relámpagos agachados
    que me asaltan
    de emboscados fervores que me
    iluminan de repente.
    No sé por qué.
    Dejo mi cama al alba
    Dejo mi hambre
    clavado en un pan manso
    como un furioso cuchillo
    y cierro mis ojos sin
    portazos
    Despidiéndome a mordiscos
    de cada lentitud
    cada amansado abismo
    cada espejo de lenguaje cotidiano
    cada nombre que he sido
    obedientemente.
    No sé por qué.




    TIRAR LA CARTA Y UN POCO DE TU VIDA

    Escribiré una historia para no contarte nunca:

    Era una desnuda casi tímida mañana.
    Por una calle tímida y desnuda
    un poco trigo y otro poco llamarada

    tú llegabas enumerando las esquinas.
    Y bajo un árbol para el que faltó palabras
    como un pájaro cualquiera tú te detenías.

    De un bolsillo donde viven con veranos
    a veces unas lacias golondrinas
    tú extraías una carta entre tus manos

    y despacio silenciosa la leías.
    Aún no era la hora de encontrarnos
    faltaba un poco para el mediodía.

    Sacaste tu cuaderno de jardines
    y acariciaste con tu boca algunos pájaros
    yo nunca habré sabido qué escribiste.

    Era una plaza tranquila como un lago
    como aquella donde deletreábamos la menta
    el cielo estaba quieto como un barco.

    Era tan fácil que fuera como aquélla.
    A lo lejos alguien se acercaba
    te peinaste con la sonrisa alerta.

    Eran más las mariposas en las plantas.
    A lo lejos... Se cerraba la promesa.
    Y tus ojos en azul se evaporaban.

    Querías esconderte, transformarte en amapola
    y asaltarme al pasar bajo las ramas.
    De repente se incendiaba cada cosa

    todo el día en tu mirada que temblaba.
    En tu alma remontaba una gaviota
    y diluvios de ausencia se secaban.

    Era la hora en que los sueños se cumplían
    era el momento en que tus vidas se juntaban
    y en que se besaban los astros y las profecías.

    Era el mismo tiempo que en las cartas.
    De repente algo en ti que se encogía
    algo extraño en la figura que llegaba.

    Pusiste tu cara entre las manos
    tu clara cara enamorada.

    Como cualquier hombre siniestro pasa
    no era yo, esperas todavía
    con la paciencia quieta de una casa.

    El mediodía ya te da la espalda
    la tarde remonta su rostro solitario.
    Tal vez ya no vendré, tal vez mañana.

    Por la misma calle de sonido lánguido
    todavía espiga pero ya apagada
    te vuelves sueño atrás, con roto paso.

    Vas goteando mi carta por el aire
    hay algo atrozmente desolado
    de repente mi nombre es: nadie.

    El tiempo llama a un sueño largo
    con nudillos de nieve y de agonía.
    Puedes olvidar el sitio, la calle y el árbol

    tirar la carta y un poco de tu vida.
    Ya no vendré, me atraparon los zapatos
    del rastro que me precedía.

    Ésta es una historia que nunca habré contado.




    EL AMOR TOTALITARIO

    Entre vertiginosos glaciares
    y volcanes eyaculando
    entre frenéticos galopes oceánicos
    entre raíces de mano denodada
    partiendo la mandíbula terrestre
    entre semen de mariposas y sonámbulos
    entre la madera yéndose
    de todos los violines enterrados
    donde pisa la luna como un
    gato
    en los cementerios de las rosas
    en cada alvéolo residencial de los veranos
    en las tráqueas furiosas de
    la tierra
    quiero que repartan la ceniza
    de tu cuerpo y del mío
    quemados una noche
    persiguiendo el orgasmo por
    los huecos raudos de tu carne
    así haremos o seremos
    el amor totalitario
    y no seremos parte de la tierra
    sino que ella será una parte nuestra.
    No me basta la vida para amarte.




    ALTAR DEL UNIVERSO

    A veces pienso que eres una niña
    aunque haya algunas cruces en tu cuerpo
    y tu mirada tenga cicatrices
    A veces tropezando y recogiendo
    las remotas ruinas de tu aliento
    siento que tu edad no pertenece al tiempo
    que tu voz de arrecifes martillados
    acaba de nacer en una espiga
    y viene de lejanos puertos
    Te pareces a un Dios aún no inventado
    a un altar para todo el universo
    Tal vez por eso eres una niña.




    LEVANTO UNA ANTORCHA DE SUEÑOS

    El aire viene con turbias herraduras
    a pisotearme los párpados
    el silencio viene con inmovilidad turbulenta
    Yo levanto una antorcha de sueños
    esgrimo una estocada de poesía
    Y muero con tu nombre entre los dientes
    acribillado de ventanas y relojes




    LA PÁGINA GRANDE DE PALOMAS Y VERSOS

    I

    Es la hora de ti, es cuando llegas
    y atracas tu perfume inmenso
    entrando como el alba por la puerta.


    II

    Intento medir la poesía con tu nombre
    pero no me alcanzan las palabras
    para contenerte.


    III

    De tanto llorar alimenticias muertes
    hay cal en mis ojos para esta catedral de llanto.


    IV

    Hay rincones que arrecian sobre mi corazón
    tú arreciabas mi corazón.


    V

    He llegado hasta la soledad
    al puente del tiempo
    al lugar donde creciendo
    se quiebran las palabras y me canción
    Me. Canto.


    VI

    as never
    as possible


    VII

    Vivir somos esto.

    desollados como la harina


    VIII

    Quiero morder tus ojos
    caberte en un firmamento de párpados
    y no mostrarte nunca la salida.


    IX
    HUELLA

    Por aquí pasé y dejé esta huella como testimonio
    de mi búsqueda. ¿Dónde estabas
    durante toda la lejanía?


    X

    Estas horas me acantilan detrás de mis ojos.
    Soy un rey de traje chamuscado, sentado en su desvencijado
    trono, en el medio de una ciudad derrumbada y
    arrasada.


    XI

    honda flor de
    ausencia
    hondamente flor
    de soledad, las
    sirenas de la noche
    llaman pero
    el silencio no
    tiene partida


    XII

    Esculpo inmensidades de
    sed en mi boca, anticipando
    el polen de la tuya.


    XIII

    Como un hechizo, surge entre vahos de silencio y delirio
    el milagro peninsular de tu cabeza, como un faro
    para las naves de la espera


    XIV
    CON TU VOZ AL ROJO VIVO

    harapiento de lámparas

    tu voz salta como un arco
    como un gato cereal en el teléfono.


    XV

    ven, bébete mis manos en celo.
    bébete de un sorbo mi deseo
    como un monstruo acechante y oculto.


    XVI

    Aquí mi boca te buscaba en el aire
    y recogía una promesa


    XVII

    Besos, besos
    como pasos de eterno
    caminante por tu
    cuerpo.


    XVIII

    en el fondo
    reseco de los
    lagos viven mis
    caricias como
    alas arqueológicas.


    XIX

    Como sigue tu cara después de las fotografías
    como se desinmovilizaba que decías


    XX

    Siempre
    empieza
    constantemente
    como un río
    este amor
    que no termina
    nunca


    XXI

    me regalaste una tormenta de claveles.


    XXII

    amarte
    con mañana

    a tu estatura


    XXIII

    exiliado a un sueño, como un sobreviviente
    exiliado al vino


    XXIV

    Como un pabilo ardiendo constante (como una vela)

    tu imagen arde.


    XXV

    tu boca es la desembocadura del
    alba
    manantial del universo
    cerrojo de palomas emigradas
    y además la canoa de mis besos
    (y la quilla de tu lengua)


    XXVI

    efigie

    Tu pelo de gaseoso trigo

    terrestre anatomía


    XXVII

    con dedos melodiosos
    deletreabas la menta


    XXVIIII

    para cantarte

    mi amor
    a quemarropa


    XXIX

    If I could lock your memory
    with my dreams
    If I could


    XXX

    No me dejes en esta tiniebla de tu vida
    con mi soledad. Dile que se vaya, que me deje
    solo.


    XXXI

    Hoy te extraño como nunca
    ¿cuános siempres caben en el nunca?


    XXXII

    Dios es tantas cosas que no puede decir yo.
    cuando dice yo dice nosotros


    XXXIIII
    BIER KELLER

    cuando fui a este sitio
    tenía tu carta en mi mano
    y mi corazón se remontaba
    como la primera paloma del día


    XXXIV

    Mañana estaré más cerca tuyo
    tendré mi pasaje en la mano.


    XXXV

    atracando canciones
    en tu oído
    me volví ancla de besos
    horizonte de sonido


    XXXVI

    Cuando a veces
    me miras como el pan
    me dueles ese
    hambre de tiempo demorado
    que nos esperamos mañana.


    XXXVII

    amortajado de sombras voy esta sonoridad de silencio por el borde
    más ingenital de la noche. Tu imagen me arroja una lámpara
    tu boca una antorcha de sonido para incendiar al silencio.


    XXXVIII

    ésta es una
    isla de besos
    que te buscaban.


    XXXIX

    Recién ahora que somos
    sé que nunca he querido ser
    otra persona.


    XL

    Pasando por aquí, tuve ganas de absorberte
    los ojos


    XLI

    Como en una selva de
    trébol, viven insectarios besos
    entre las papilas de mi
    lengua


    XLII

    Hay jirones de perfume todavía


    XLIII

    Ahora siento que mi cuerpo
    es un compacto nudo un pan un ladrillo de tajos.


    XLIV

    Las vidas ruedan como el agua hacia los valles.


    XLV

    Ya no tengo dudas de que la vida
    es una fábrica de sueños. ¿Por qué diablos
    entonces, no me dejan dormir?


    XLVI

    tu cuerpo de
    misteriosas catacumbas


    XLVII

    Quiero un idioma que no tenga silencios
    para callar a fuerza de mirarte


    XLVIII

    archipiélago
    de besos

    fusil de besos


    XLIX

    De tanto bajar por petrificadas venas
    buzo mineral
    de tanto recorrer el pasadizo
    que conduce a mi memoria
    tengo este olor a catacumba
    esta mirada de bodega
    donde maceran venenos.


    L

    Cuando no estamos juntos
    me sobro.


    LI

    Quisiera ir a vivir en una flauta
    para que cuando tú fueras a soplar
    entrar sigilosamente en tu boca y
    trasladarme dentro tuyo para
    siempre como un parásito enamorado.


    LII

    Ven a vivirme, la soledad me amortaja
    con manos deshabitadas.


    LIII

    El viento de la noche hurga
    con frenéticos dedos multiplicados
    el jadeante follaje
    la luna es un sonido quieto
    congelado


    LIV

    parásito de luz
    con manos desterradas.


    LV

    Secundo mi propia profecía de ser

    quiero secundar mi
    propia primavera


    LVI

    Sacar de mí todos los cobardes
    No quiero construirme un seudónimo de palomas.


    LVII

    Si puedo permanecer impasible


    LVIII

    cuando te digo que te quiero
    el alma se me acumula en
    la garganta


    LIX

    camuflado
    mi corazón chisporrotea
    trueno, esculpido, virola
    y entrabas arrollando como la primavera


    LX

    Tú me abundaste las manos de vertiente


    LXI
    EL NOMBRE NUEVO DEL AMOR

    Mis pies son el pedestal del delito.

    cambiar los zapatos de mi historia

    subordinado dedo
    SE ME HA|ROTO|EL|ANILLO!!!


    LXII
    EL MONUMENTO DEL SONIDO

    No sé con
    qué palabra ofrecértelo
    para que no
    se me derrumbe


    LXIII

    mis sombras se agremian en sectas de silencio
    silencio adentro
    como cotidianas razas de palomas quemadas


    LXIV

    Ya estoy cansado de no ser Dios
    estoy harto de no haberme muerto nunca
    Sáquenme de aquí
    ábranme los ojos
    déjenme volver a mi memoria.


    LXV

    llevo la luz de tu piel en mis manos que saben a sombra


    LXVI

    Sólo alguna vez el sueño no pierde el rostro.
    Sólo alguna vez el silencio sabe qué palabras.


    LXVII

    Tu orgasmo como un escalofrío del mundo.


    LXVIII

    Tantos tiempos hay en un mismo tiempo,
    tiempo de tantas cosas.




    DÉJENME DECIR QUE TENGO MIEDO Y HAMBRE

    Llévense todos estos seudónimos
    esas fotos retocadas
    esos currículums vitae inundados
    de nadie.
    Déjenme solear mis cicatrices
    déjenme decir que tengo miedo y hambre
    No quiero tumbas de plata
    quiero más mucho más,
    toda la tierra
    déjenme vivir mi muerte con naranjas
    transcurrir estas lánguidas palomas.
    Déjenme solo con la melancolía
    y con la palabra gata
    que es mi preferida.




    MIS SUEÑOS DE AIRE

    Voy a expulgarme hasta el último clavo
    voy a tironear de todos los cobardes
    que tengo por adentro hasta sacarlos
    los voy a clavar en un espejo
    Voy a quemar sus ojos pedernales
    y a pisotear cada uno de sus dedos.
    No quiero un seudónimo de palomas regaladas
    prefiero renunciar todos mis sueños de aire
    quiero la justa medida de mi alma
    acepto llamarme incluso: nadie




    ÁTAME, CLÁVAME, INCRÚSTAME

    Téjeme un vuelo con tu aliento
    píntame un olvido en mis recuerdos
    dibújame un ancla con tus dedos
    que se me vaya metiendo muy adentro
    dame a beber tu sonrisa sin inviernos
    lávame con tu lengua todos estos senderos
    después podrías secarme con tu pelo
    y cantarme esa canción que traes de tan lejos.
    Átame muérdeme no me dejes suelto
    clávame suéñame no me dejes tiempo
    incrústame en tus ojos no me dejes lejos
    Apaga por favor esos espejos.
    Diles que algunos caminos ya me fueron
    Cierra ya la puerta, démonos un beso.




    MEJOR QUE LOS SUEÑOS

    Un poco de vino para imaginarte
    un libro de poesías para oírte
    un jardín perfecto para sospecharte
    Y luego vienes tú y comprendo
    que no hay ninguna imagen que me alcance
    que eres mejor que los mejores sueños.




    VENAS DE LA DISTANCIA

    Esos caminos misteriosos
    que no sé dónde conducen
    todos me parecen las mismas
    venas de la distancia
    Caminos de partir
    Cuántas lejanías esperan
    detrás de cada rastro?
    mujer, lámpara mía
    no soporto las cicatrices
    de la tierra
    y menos mojadas por la lluvia.




    LA POESÍA SE ESCRIBE A VECES

    La poesía se escribe a veces
    otras veces sólo se respira
    a veces no tiene palabras
    a veces le falta la tinta
    Otras veces son inútiles
    estas casas de tablas en fila.
    Hay un vaso una sed una guitarra
    pero puede que falte la poesía
    La poesía se escribe a veces
    y otras veces es cuestión de vida




    HAS ENTRADO COMO UN VENDAVAL

    Has entrado como un vendaval
    pero no has golpeado puertas
    no has empolvado las fotografías
    no has deshojado ni los calendarios
    ni las viejas rosas
    has entrado como un vendaval
    y has seguido tu camino
    conmigo en tus brazos,
    tal vez la puerta se ha quedado abierta.




    NO QUIERO AGOTAR TU SONRISA

    Ahora debo callarme
    mi voz tropieza a cada letra
    como un extenuado mensajero
    Además no quiero cansar
    las sorpresas escondidas en tus ojos
    No quiero agotar tu sonrisa
    No tengo otra cosa que decirte
    que la piel incalculable del aire
    esta distancia lentamente
    y tu rostro que nunca se disipa.
    Debo callarme ya porque...
    perdona! no quería despertarte.




    ME SIENTO COMO VIVO ENTRE LA MUERTE

    El invierno está llegando con su
    aliento desolado
    desmantelando verdes cabelleras
    instaurando sus dientes extendidos
    cancelando caminos con pétalos helados
    Es el advenimiento del tiempo
    los jardines se van por la ventana
    La poesía es más difícil
    como caminar entre los labios
    múltiples de la nieve
    Ya no tengo el color justo del geranio
    los plátanos me muestran su inmovilidad
    leprosa, su estructura de cicatrices.

    Todo parece más viejo y más lento.
    Me parece que nunca voy a volver a verte
    Desde este asedio nevado
    me siento como vivo entre la muerte
    entre la postergación y la demora
    como una semilla entre la roca
    como el último poema de un soldado
    que agoniza sin papel ni testimonio.




    SIEMPRE LA MISMA MESA PARA EL MISMO HAMBRE

    La tierra es la misma en todas partes
    la misma mejilla
    los mismos párpados los poros
    los mismos hormigueros
    guantes de la lluvia
    la tierra es la misma en todas partes
    donde yo vaya con estos mismos ojos
    y esta memoria que siempre se me inunda.
    Siempre la misma mesa para el mismo hambre
    y el mismo pan en marcha sin reposo
    siempre el invierno y el verano equidistantes
    y las otras estaciones genitales
    La tierra es la misma en estos ojos
    a veces incendio en los estambres
    a veces un otoño de despojos.




    ESTOS LINGOTES DE POESÍA

    Poco a poco, verso a verso
    lágrima a lágrima me acerco
    a la interrumpida senda
    donde termina mi alma de mina abandonada
    toco estas palas
    aquel montón de mineral humedecido
    estos lingotes de poesía
    mientras me voy internando
    con la lámpara apagada
    con pasos de espejo con ojos de recuerdo.
    No puedo ser la vida de memoria
    De la entraña que muerde su mordaza
    de la veta que se descalza su hondura
    viene cada flor vencida
    cada palabra como cadáver de paloma.
    (Me he dicho que no debo
    tener miedo de esas fotografías
    que me espolean con remordimientos.)
    No debo tocar los andamios desvencijados
    no debo cambiar ni un escombro de lugar
    porque las galerías
    podrían derrumbarse sobre mí.
    Mi vida me espera con mañana
    a la desembocadura oscura
    de esta caverna.

    No quisiera tener acceso a tu camino
    de tu mano clara
    dejando detrás de mí un derrumbe
    indescifrable.
    No quiero que seamos con alguien
    que no soy
    Quiero nosotros con integridad
    de isla infinita.




    MIENTRAS YO VIVO ME LEVANTO Y CANTO

    No voy a tener miedo del oprobio
    no voy a respetar ajadas leyes
    no quiero los yugos de los bueyes
    prefiero la paz de los microbios

    No necesito las llaves de las puertas
    mi cabeza me sirve como ariete
    quiero tener corazón de barrilete
    zarpar sin anclas derramarme sin compuertas.

    No me vengan con espejos destituidos
    a mostrarme mi imagen con espanto
    mientras yo vivo me levanto y canto
    y todos crujen con cementeriales ruidos.

    no quiero saber ya nada de esos cauces
    quiero errar por la copa de los pinos
    como lluvia de dedos peregrinos
    Desde el cráneo de la tierra hasta sus fauces.

    Ya no quiero acatar estos zapatos
    mi corazón se voló por la ventana
    déjenme hacer el amor con la mañana
    Déjense ya de apuñalarme con retratos.

    Quiero todas las alas de la nieve
    irme innumerablemente por el viento
    estas que dejo son de un vuelo lento
    quiero otro de vértigo, más leves.

    El que quiera para el aire una cadena
    el que tenga candados para el canto
    puede adelantarse para uncirme al llanto
    y dejarme allí para morir de pena

    Yo sé que el amor ya es desusado
    que ya no se usan las tenues mariposas
    que hay clavos de dolor para las rosas
    que las palomas vuelan con candado.

    Pero yo no quiero irme a ningún cielo
    no quiero ángeles de sonrisa obligatoria
    ni caballos de plata para remontarme, ni gloria
    ni alas prestadas ni regalado vuelo.

    Prefiero morir con mi rumbo funerario
    y elegir por estrella de mis pasos
    tu sonrisa que tiene algo de ocaso
    e irme a un infierno mucho más hospitalario

    Pero yo tengo en himno el aliento y la mirada
    y ando entre los jardines sobrevivientes
    pintándome con estrellas y lágrimas los dientes
    Y ya no me queda rabia para nada

    Para qué decirles con esta voz su nombre
    es una mujer de plenilunio y de manzana
    tiene hondura de cielo y mirada que mana
    salió de la tierra con el rumbo de los hombres

    es hija es amiga y es hermana




    LA ESTRELLA DE MIS PASOS

    No quiero irme a ningún cielo con alas
    regaladas ni prestado vuelo
    no quiero ángeles de sonrisa obligatoria
    como caballos de plata para remontarme
    prefiero morir con mis propios pasos
    funerarios
    irme a un infierno mucho más hospitalario
    mordiendo rebelión hasta enterrarme
    y elegir por estrella de mis pasos
    tu sonrisa que tiene algo de ocaso
    aunque se alcen bosques de condena
    y desaforados alaridos y me quemen
    en una hoguera de podrido semen

    un infierno de tus besos será mi única cadena.




    ESTA TRISTEZA YA NO TIENE LÁGRIMAS

    Me siento solo con todas estas cartas
    cuando escribo, tú lees por mi mano
    pero a veces releyéndolas callado
    me siento atragantado de palabras
    Sonámbulo camino por las páginas
    como el último noctámbulo trasnochado
    me acerco a conversar con ese gato
    esta tristeza ya no tiene lágrimas

    Este cuaderno es una larga casa
    que edifico con la boca y con las manos
    para que traigan tus ojos su verano
    a iluminar a nacer cada palabra
    Por eso en estos versos me siento abandonado
    porque tú aún no has llegado con tus lámparas.




    TODO EL SONIDO EN SÓLO UN VERSO

    Quisiera para mi boca unas aves sencillas
    la voz de las cañas el olor del agua
    para tejerte canciones que vuelen descalzas
    que sean como el nombre de la melancolía
    Quisiera el cuerpo torrencial del mediodía
    para que mi voz no necesitara alas
    y las venas de las alcantarillas
    para asaltarte dentro de tu casa
    Quisiera cantar con el silencio
    abrir mi boca todo el aire
    tener todo el sonido en sólo un verso
    hablarte con todos los lenguajes
    regalarte de canto el universo
    y seguirte cantando con callarme.




    TU NOMBRE QUE YA SOLO ES UNA CASA

    Aquí había una hoja en blanco
    un pedazo de hierba nunca hollada
    de este camino de estelas ensanchadas
    tengo que llenarlo.

    Calafatear, como una abeja minuciosa
    con boca textil teje la celda.
    Cualquier célula del aire me sirve de cera
    este panal es la casa de las rosas.

    Basta que al final de mis murallas
    ponga como cruz que todo lo tripula
    la estrella capital de esta arquitectura
    tu nombre que ya solo es una casa.

    No debo buscar desesperado
    algún material que me sostenga.
    Algunas páginas ya tienen piedras
    aquí puedo poner los lagos.

    Hay otras extensiones más boscosas
    territorios de avidez y precipicios
    Cuevas feroces, anatomía de sismos
    este planeta tiene muchas cosas.

    Lo que no debe tener es un país en blanco
    una pradera sin hierba ni tierra
    No hay lugar para el vacío en mi pradera
    por eso estoy aquí con mis palas al trabajo

    Llenando con la carne de las cordilleras
    este valle vacío, inhabitado.




    LOS RESTOS LUMINOSOS DEL ENCUENTRO

    Ahora ya tengo que levantarme
    hay sirenas zumbando en mis zapatos
    mi camisa revolotea por la pieza
    hay fotografías que este día me esperaba
    Voy a meterme bajo la ducha
    Quiero entrar limpio a la aritmética del aire
    Ya no importa que el agua me destruya
    que irrumpa con sus dedos suaves
    devastando el olor de nuestra noche.
    Todos aquellos trofeos sagrados
    las huellas sonoras de tu cuerpo
    están a salvo en las grietas de mi alma.
    Además me he cambiado tanto de camisa
    mejor es de verdad que ya me lave
    no quiero confundir con el silencio
    con el aire viudo de esta pieza
    los restos luminosos del encuentro.




    OVARIOS DE LA MAGIA

    Dibujaría palacios de música
    cataratas de violines con heridas
    palomares de flautas
    y arpas torrenciales
    construiría espacios con acordes
    cañaverales infinitos de guitarras
    llovería lentitudes como nieve
    arreciaría telares de canciones
    Desbocaría los brazos de un relámpago
    y en una orquesta de cielos derretidos
    en un tornado de gargantas planetarias
    en los exactos ovarios de la magia
    como un diamante arrullado por volcanes
    pondría tu corazón con cuidado.
    Todo para que no se apague tu sonrisa
    para que no se extingan los manantiales de tu
    boca.




    MORIR DE VIDA

    Puedo morirme de aire
    de puñal de vino de fotografías
    de un martirio cualquiera,
    de poemas, de páginas vacías
    puedo morir de vida, la única manera.
    De qué puedo vivir ¿entonces?




    NUESTRA CANCIÓN

    la canción cae al alma
    con mojados dedos
    con gotas de piano
    Mi garganta se agacha
    mi memoria se arrodilla
    la canción busca mi boca
    para llevarla a tu oído
    La canción tirita
    La canción tiene frío
    Que ya no la canten
    los gondoleros ebrios
    ni la canten los niños
    ni la canten los presos
    que nadie la cante
    que no la hayan escrito
    Que se quede en tu cuerpo
    que se quede en el mío
    Que se la olvide el aire
    que la olvide el sonido
    Que ya nadie la cante
    que nunca haya existido
    Que se quede entre nosotros
    como un tácito himno
    que suene solamente
    cuando yo te miro
    que ya nadie la cante
    ni el silencio infinito




    Y YO SOLO PARA LA SOLEDAD

    100 pinceles para tu cara
    todas las flores para tu olor
    todas las mariposas que flotan la mañana
    para poder tu mirada
    todos los vientos para tu voz de camalotes
    flotando en la luna
    y sólo yo para tu distancia,
    retrato absoluto de la soledad.




    CIEGO Y A TIENTAS

    si tú supieras lo que es cruzar
    ciego y a tientas los inmensos
    territorios de silencio y de soledad
    por las noches sin luna y sin barandas
    mordiendo los ojos con los párpados
    apretados de fervor sin fe
    y las manos cerradas sobre el lugar
    que dejaron las tuyas
    y el nombre tuyo dicho a veces
    ronca e inconscientemente
    como si susurrara

    "dios mío"




    PEQUEÑA MÍA

    Pequeña mía, camoatí de melodías no inventadas, cueva de flautas pastoras del oro
    Quiero hablarte a veces
    sin decirte nada. Pasear
    de tu nombre por la atmósfera, volar de tu mano por la música, acampar en una mariposa y clavarme una manzana para tener un corazón.
    Tal vez en las alas del tiempo, tal vez con las prestadas sandalias del destino, tal vez porque sí, porque dios, porque caminos; yo no sé por qué pero nos encontramos.
    Ahora me parece que saliste de una profecía, que a través de muertes y mañana vine buscándote y que ya mi brújula puede echarse a dormir como un fiel perro de caza. Tu voz es la medida exacta de mi oído, tu cuerpo es el barco de todas mis tormentas, tus ojos tienen enterrados talismanes, tu pelo es el país natal de mis caricias.
    Tú me indultas lo más arduo de ser hombre = ya no me pregunto por los irrespondibles dioses. De repente comprendo que vivir era una búsqueda y puedo dormir calentado por el fuego donde se queman mis gastadas herramientas de caminante.
    Me he preguntado muchas veces por qué tejo estas redes, qué quiero pescar con mi poesía. Era tu alma, un pez originario. Pero las redes cayeron de tus ojos y estaban tejidas con hebras de vuelo de golondrina. Y no eran redes de atrapar, eran como manos de secar el sudor de las bestias atrapadas, toallas de sueño para los que nacen enterrados.
    Me contaste que te amamantaste de lámparas, que pacía en los espejos de tu cuello sus raíces de luz la madrugada.
    Me contaste que a veces te vertías por las ramas amargas de la noche y volvías hecha de rotura y extravío.
    Me dijiste que tenías cementerios en la boca y algunas cruces en la piel y en las palabras.
    Me contaste de dioses de diamante que bajaban con los ojos por el aire y me enseñaste a jugar a ser un dios de ésos.
    Y cuando te tocaba yo tañía el universo.
    Me contaste tantas cosas, por ejemplo que la boca no era herida ni dolía, que ése era el sagrario de las profecías, que todo lo que hacía era de besos.
    Me enseñaste a jugar a los naufragios. Yo tenía alguna sal en mi madera. Pero tú eras mares diferentes y me devorabas y me devolvías.




    PARA QUÉ NOMBRAR TODO EL AMOR

    Duele muerde devasta
    se hincha como la música en un templo
    salta gime vuela, lámpara
    ilumina, canto, oscuridad
    para qué nombrar todo el amor
    vivir es escribir su nombre.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Re: Poemas

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Lun Ene 31, 2011 9:05 pm

    Es un foro perfecto que publica perfecto.

    Ocupo un solo renglón, un solo renglón, por favor déjenme con mis libros todos en un solo renglón, ocupando un solo renglón.

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Continúa

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Lun Ene 31, 2011 9:10 pm

    Continúa.

    Continúan los poemas, Dios mediante.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT


    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Camino de la sangre hacia la luz

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Mar Feb 01, 2011 5:38 pm

    Poema 1

    ensangrentado de silencio
    resucito entre los escombros de mi última batalla

    alguien pasa a comentar mis soledades
    el caracol pierde su historia sin testigo
    alguien lleva mi secreto de mar entre los vientres

    ahora es de noche
    y es el mundo
    también es la tristeza y estoy al silencio
    mientras el mundo
    y los oficios se consagran a las paganas sepulturas
    derogando viajes remotos sin relatos
    los ojos se alzan sobre las brujas
    y los niños asesinan al otro lado del miedo

    yo tengo silencio
    grito de silencio
    muero de silencio

    castillo de cristal
    y sol afuera
    porque mi soledad se obstina
    en mis acechos

    el mundo sigue siendo afuera
    porque soy el necio
    que enumera sus tristezas con tinta




    Poema 2

    un día mi tinta será
    sangre
    saliva de estrellas
    congeladas más acá del invierno
    como unas flores para siempre

    nunca he dicho amor
    porque no tiene rumbo
    mis ríos mueren en mis
    manos
    y mi tinta será
    o es un sueño
    sangre
    porque aún no digo amor
    y el insomnio
    me obstina la poesía




    Poema 3

    hoy me sobra voz para el silencio

    el cielo tirita
    y el corazón tiembla
    lejano de mar y alto de sombra

    por eso quiero alzar mi garganta
    para lavarla con el viento
    para completar el sacrificio
    de mis oraciones




    Poema 4

    cuando inaugure mi historia
    habré pasado la espera

    hoy soy mi propio testimonio
    el heraldo de mis soledades

    y digo solo porque mi historia tiene un solo nombre

    el mío




    Poema 5

    si tu rostro me sirve de lámpara
    cuando tanteo el terror del mundo
    extraviado de tableros
    y geométricas consignas
    en las guerras que derrotan sus
    mismos estandartes
    entonces habré vencido mi egoísmo
    me habré encontrado el corazón
    sepultado o crecido de las ruinas
    sin plegaria

    nombro las tumbas de mi cementerio
    y rezo ante mi cruz




    Poema 6

    la gente rueda a mi lado
    decapitadas las manos
    consumando rencores laterales
    y sumando fusiles amontonados
    de sangre y de flores que vendrán
    sobre los cementerios sin nombre

    y yo no atino a suicidarme
    y no resisto el terror de ser el último




    Poema 7

    todavía tengo tiempo para los juguetes
    para embarrarme las manos
    y dormir sobre mi madre mientras
    fuera los hombres desenvainan las guerras




    Poema 8

    para embarrarme con tu sangre
    porque quiero untar mis manos
    con el vientre de la tierra
    enjuago en el fragor de tus ojos
    mis manos de largos silencios




    Poema 9

    tú te laceras contra los zaguanes
    arrastras tu derrota alargada de días día a día

    y luego la tristeza se te llena de ternura
    y la piedad se quema en tus manos sin mendigo

    yo digo tu dolor
    un presagio presentido
    se me vuelve sabor

    y el mundo te pasa lateral
    dejando un reguero de feroces carcajadas

    yo digo tu dolor
    y soy un poco el mundo
    un poco
    tu costado
    y persigno la tristeza en tu espina
    aunque no sepas nombres
    aunque no sepas rostros
    y aunque yo para ser más mi imagen
    me acerque a tu bondad
    y escriba




    Poema 10

    mis sombras se agremian en sectas de silencio
    silencio adentro
    como cotidianas razas de palomas quemadas




    Poema 11

    mi voz marcha por tus arrabales
    esta noche de escaleras y zaguanes
    de la sombra gutural y los mendigos
    y la ternura acurrucada en los aleros
    mi voz rueda como el ancho otoño tierno del rocío
    desde lentas y ahorcadas cañerías
    y la irremediable claustrofobia de los ciegos

    este absurdo trajín de calendarios
    siempre es siempre
    el día es porque paso
    me gasta o me completa como un árbol

    siempre queda todavía
    cuando ya no quede me encontraré
    tendido sobre mi propia muerte

    mientras mi muerte será
    absurda larva
    renuncia y
    materia en un punto batallada

    después de estas ciudades
    estos espantos asestándome
    balcones y oficios de engranajes




    Poema 12

    más allá de tu tristeza está tu olvido

    hoy tengo tu tristeza
    larga todavía de tardes vacías
    con nombres rotos como cartas de lejanas
    batallas
    largos cementerios
    tumbas que suceden
    a historias sin respuesta
    y estos domingos callados
    sonoros de silencio
    porque tu tristeza es mía
    agregada desde la soledad a la tarde
    o recogida de las cosas que son este domingo

    más allá de tu tristeza está tu olvido
    pero cuánto rastro
    mientras tu tristeza todavía




    Poema 13

    la sangre se empecina en la sien de campanario
    goteando sapos
    como los relojes de los borrachos en la madrugada




    Poema 14

    para clavar en tu silencio la raíz de mi garganta
    y derrotar las largas trincheras de rituales sombras
    para desenterrar un pájaro de empeño que te empuja
    y hacer con mi albedrío la libertad de tus alas
    levo anclas de mi barco de destierro sin principio
    y desboco de azul mi paloma de diluvios

    al otro lado del silencio eres un poco el mundo
    y hasta allí levanto el canto que se me vuelve grito




    Poema 15

    es la tristeza
    estoy de noche como una raza de solitarios
    y no conozco mis hermanos

    desde lejos
    en el olvido circular de los relojes
    vienen aboliendo campanas
    gigantescos ritos de mecanos y de álgebras

    las abejas son un error de los insecticidas
    y yo no tuve aún la hipocresía de morirme
    y ser importante como los silencios

    la ciudad es un panal de cuadradas soledades
    tras de algunos muros se doblan las parejas
    tanteándose brutal los cementerios

    y yo erijo los lutos de mi historia
    como un largo camino
    canto monocorde de mi sola manera de cantar

    es la tristeza
    larga historia
    de llorar sin testimonio
    y olvidar de madrugada como un loco




    Poema 16

    los hombres viscosos de sectas
    empujan
    atesonados de esquinas
    transportando himnos paganos
    y arrastrando sexos por las veredas
    y un mendigo ciego en el umbral
    de un templo
    pregunta por el oficio




    Poema 17

    mi sangre es un largo silbido y a veces
    brama en invierno como los
    aleros que se llenan de tormenta




    Poema 18

    hay veces en que los mecanos de la vida
    se quedan sin sentido
    y el alma se levanta para rezar




    Poema 19

    si tú supieras lo que es cruzar
    ciego y a tientas los inmensos
    territorios de silencio y de soledad
    por las noches sin luna y sin barandas
    mordiendo los ojos con los párpados
    apretados de fervor sin fe
    y las manos cerradas sobre el lugar
    que dejaron las tuyas
    y el nombre tuyo dicho a veces
    ronca e inconscientemente
    como si susurrara

    "dios mío"




    Poema 20

    el corazón es como una trompeta
    de sol que alumbra un canto de
    rayos de sangre

    es un empeño de pájaro como un
    herrero eterno
    como un fogonero
    remero inevitable
    galeote de puño equivocando mariposas

    es un eco carnecido
    que deletrea arietes para la sangre
    es un reloj de arena roja
    y yo un puñado de laberintos de horas de sangre




    Poema 21

    el cielo
    como un compañero de diálogo
    confidente
    con el pecho amedallado de luna
    como un corazón crucificado
    en una cruz de silencio
    ya no me responde

    debe estar hablando contigo

    un día era como un beso para dos bocas
    hoy es como un río
    para dos costas




    Poema 22

    esta noche puedo morir de luz
    puedo huir despavorido de una vela
    ¿qué decir?
    me hace falta una palabra nueva
    es como si la sangre
    se hubiese hinchado en el corazón

    es como si esa hache de empañamiento
    de los ojos bajo el agua estuviese
    emburbujando el alma

    creo que si me hiriera
    comprobaría mi sangre de madeja




    Poema 23

    la voz de las páginas
    tiene una mordaza para su silencio
    en nuestros ojos

    estrenamos palabras viejas
    simultáneas de sí mismas y enredadas
    en todos los instantes desde ellas
    hasta nuestros ojos y las comprobamos
    viejas

    hay un puente puntual
    como un intersticio entre instantes
    consecutivos sobre un río que es
    lo único que existe




    Poema 24

    la música es un baile de fantasmas derretidos
    es el alma del agua disuelta en las almas
    es el humo derramado por itinerarios de perfiles
    de rostros y de cosas

    es como escribir palabras con hebras del alma
    y dejar entrar por ella una brisa de estrellas
    es como liberar banderas en la sangre
    y dejar que el carro del corazón
    las arrastre
    es como hacer flamear una mirada
    o dejar evaporar una mano
    o peinar con los dedos del corazón
    la cabellera de dios




    Poema 25

    me bastan
    las dos teclas de tu pecho
    para cantar sencillamente al amor
    tartamudeando de a sorbos la
    poesía de la sangre




    Poema 26


    que sobre la tierra reseca
    de mi alma
    has podido un altar
    de tierra húmeda como un vientre
    tendrás
    todas las flores de mi huerto
    abeja mía
    como se afana la tierra
    sobre el sitio de un muerto




    Poema 27

    tanto silencio he recorrido
    tanta soledad he sido
    que hoy me bastan estas pequeñas cosas




    Poema 28

    mi tristeza
    una manera de tus cosas
    te nombra por aferrarse
    a su propio naufragio




    Poema 29

    mi tristeza tiene una puerta
    y yo no sé dónde empiezan los muros




    Poema 30

    un día iré a buscarte
    cáliz de sombras
    como la abeja a la callada muerte de la
    flor del veneno

    beberé de ti el embrión de la noche
    como un
    polen amargo
    y no podré arrostrar mi propio silencio
    y moriré con tu nombre callado
    clavado
    en la última idea
    como la última seca mirada que
    ya nadie podrá descifrar




    Poema 31

    tras de la niebla un faro hiedra luz
    su afónico sonido se propaga
    amarillo entre el polvo de humedad
    yo busco la noche
    me ayuda a callar

    no me gusta el silencio
    pero mi sola voz no basta para
    romperlo




    Poema 32

    no sé para qué quiero
    que llegue el momento
    de nuestro encuentro
    si cuando debamos
    luego
    separarnos
    querré estar esperando
    aún para juntarnos




    Poema 33

    un grito naufraga en alaridos neuróticos de fábrica
    no hay tiempo de llorar entre teléfonos y válvulas eléctricas
    que tienen los gestos de las voces humanas

    no hay un gramo de tierra puro de probetas

    ya no quedan guitarras tímidas de esquina
    ya no quedan faroles apagados como cómplices
    se ha perdido el misterio de los pájaros




    Poema 34

    la noche fría se me adhiere con
    exactitud de lugar
    quepo en el
    frío duro y vítreo como si la noche
    copiara mi contorno como el mar de algún naufragio

    es una manera de soledad
    los edificios son calaveras enderezadas




    Poema 35

    me desperté a un lugar extraño
    y grité y el silencio gritaba con mi voz
    como un territorio más extenso que mis pasos
    y corrí abriendo ventanas que daban
    al silencio
    y encendí antorchas
    y tuve miedo de descubrir mi muerte
    pero la antorcha ardía fuego oscuro
    y las palabras que decía no tenían
    cosas
    y no existían significados
    como si hubiese quedado en el andén
    del tiempo
    y no existieran dondes y no
    pasaran cuandos
    y el pensamiento detenido en una
    letra
    en la sola idea en el instante
    al costado de las horas
    como un reloj caído de la sucesividad
    un molino que perdió su sitio de viento
    y no tuve tiempo de entender que estaba muerto




    Poema 36

    ven a desenredar mi alma
    que es un hueco de telarañas
    con viejas hiedras de recuerdos
    que trepan por mis muros
    como la humedad

    baja con tu antorcha
    a clausurar
    el hijo de sombras que embaraza
    mis sótanos

    tú que tienes la vela tranquila
    de las palabras
    para la penumbra de mi silencio

    ven
    ven
    quédate conmigo
    con los candelabros de tus
    manos como
    flores de oro o de pan
    entra a mi alma como
    a una casa abandonada
    y abre los postigos
    y saca el polvo de los nombres viejos
    como limpiando imágenes

    y dame el puño de tu corazón
    dámelo como si fuera
    una paloma de miga
    y deja que se tomen
    las almas de las manos
    como gotas confundidas
    como alas de sombra
    que se injertan

    quédate
    no te vayas
    ya tengo un nombre
    para llamar a dios
    no digas nada y déjame
    callar con tu silencio de gruta
    que afuera llueven gritos
    y podemos perdernos




    Poema 37

    voy a indagar en tus rincones
    de panal para encontrar las larvas
    de tus palabras aún no
    dichas




    Poema 38

    quiero de ti dos cosas

    tu imagen para mis sueños
    y tu mano para mi cegera




    Poema 39

    no preguntes dónde vamos

    calla y sígueme
    encontrarás dos que
    forman uno

    somos nosotros




    Poema 40

    soy topo y horado como el
    hambre en tus orillas
    barrosas y de pasto y algunas noches
    perfumadas de luna
    te decía amor pero más te amaba amor




    Poema 41

    yo grito hacia arriba
    lancero del
    silencio
    como aleteando estocadas
    al vacío
    buscando un enemigo
    mientras el terror
    ciego

    yo grito hacia arriba
    poniendo en mi arco una flecha
    de alarido
    yo grito y digo amén
    y el exilio infranqueable me
    contesta
    con un silencio con el que hago la
    fe que se rompe contra el rezo




    Poema 42

    te pienso aquí
    acorralado contra mí mismo
    por tantos pasos que de atrás me aprietan
    contra el camino terminado

    desde la última vez de tu palabra
    eres un modo de silencio
    y tu imagen me vigila desde mí
    porque sigo mostrando para tus ojos
    que ya no son míos

    en el lugar de tu nombre
    ha crecido un recuerdo sin rostro
    como un camino de música callada
    que floreciera en una rama de silencio




    Poema 43

    en esta hora las olas del viento del silencio
    rompen en los ventisqueros de las
    manos dejadas

    siempre te pido perdón desde mi
    hondo recuerdo
    como rezando por los muertos de mi
    propia espada

    y esta noche con las manos llenas del vacío de tu mano
    faltas más que nunca
    porque te recuerdo




    Poema 44

    no olvido que tus vértices por dentro
    imprimieron abismos a mi gravedad de
    pájaro muerto

    eras perfectamente tú y mi alma te copiaba
    todo se hundía en tu voracidad de ciénaga

    iba contigo a claudicar silencios
    fácilmente como cuando corríamos
    por las plazas de la mano

    ahora muchas cosas son incomprensibles
    y muchas veces acomodo tu recuerdo
    sobre lo que era contigo fácilmente

    contigo y mis pasos hice tu recuerdo
    las baldosas juegan el tácito ajedrez
    y siempre al recordarte delante de un
    vacío
    pienso cómo era antes contigo




    Poema 45

    el eterno infinito se rompe en el estuario
    hondo de los túneles que
    desembocan sobre la mañana




    Poema 46

    todo se sueña en el primer silencio

    hasta parece fácil el sol y la mañana nueva

    podrías venir sin sorprenderme y el recuerdo
    después tendría dos veces distintas




    Poema 47

    yo te quería azul y dorada como las
    mañanas enormes
    con tus manos transparentes como los místicos
    silencios en el templo

    yo te quería cotidiana y tibia
    llena de las
    mariposas silvestres que giraban en tus
    ojos

    yo te quería así
    como eras fácilmente
    sin la severa gesticulación de los que ya no
    son niños

    yo te quería indestructible y frágil
    como una espada de cristal en la
    fuente de un jardín al alba

    eras amarilla y azul como yo te quería
    tu voz polvorienta parecía agua fibrosa y
    seca
    y estabas llena de caminos sin
    senda porque nunca fuiste caminada

    yo te quería honda como los túneles pero pura
    como las catedrales
    de cristal
    como la dimensión en que
    los peces entre la mañana y la arena
    son abejas sobre los caracoles

    pero tenías un hueco a la espalda
    como el acceso indescifrable del silencio a la muerte
    y en ti la mañana
    redonda al otro lado
    de los túneles
    rompía el eterno infinito
    descifrado y no encontrado

    desde ti me llegaba la piedad de la leña
    y las llamas eran tiernas pero las sombras
    veladas
    y el fuego era un jardín
    como tus manos
    y la sombra del fuego procesiones de fantasmas

    yo no sé si te amaba pero te era fácilmente
    podía rezar con tus dogmas porque creía
    en ti como creo en la mañana

    y ahora tengo miedo de la noche infinita
    y quiero retroceder el túnel que no
    avisa el sol del otro lado

    ahora sí te amo porque ya no eres mía
    y ahora tengo el miedo que no tuve
    mientras eras dorada porque podías
    ahora ser recuerdo hace mucho




    Poema 48

    ahora comprendo que el
    destino es posterior
    al tiempo




    Poema 49

    la tierra también tiene raíces
    y sangre
    y garganta
    y canta por los hormigueros




    Poema 50

    tu voz esbelta
    tallo de gaviota y luna
    manantial
    mana de la entraña del
    silencio
    como una flor crecida de la
    arena o un pino de fuego proferido por el agua




    Poema 51

    quiero desenredar la música
    en tus manos de piano
    resucitar de las algas de tus dedos un tesoro
    largamente enterrado
    y luego deletrear cada hebra de mi bandera de amor
    y habré escrito un poema para los pentagramas de tus manos




    Poema 52

    empiezo
    y la boca se hincha de
    te quiero

    el alma es el papel
    donde está escrito este verso
    pero
    qué poco suena lo que tanto siento

    quisiera decirte mucho
    ligero
    con continuidad de viento
    como la luz
    fugada del fuego
    se haga luz mi voz
    mientras ardo dentro

    quererte en la boca

    recién lo encuentro
    ¿me entiendes ahora?
    hablar lo que siento

    que el amor sea
    diciendo




    Poema 53

    yegua de alto oro marino
    vengo los pasos de quedarme
    como el silencio
    como se enciende la sombra
    cuando se cierra una lámpara

    vengo a poblarte los pájaros
    bajo de otra savia que me nombra la espalda

    vengo de nunca
    como el tiempo
    de nunca y nadie como la soledad que
    siempre es alguien
    aunque la gente que llevamos

    por eso vengo de naves
    de buzos y de
    náufragos
    reconociéndolo todo como un
    ciego abierto
    aprendiendo mi propia travesía
    vengo de templos
    de altares destituidos
    de ojos desmentidos y de puertos




    Poema 54

    estás ahorcada de mar como una isla
    como una isla de agua
    como una luna quemada una noche oscura
    y todos pasan a tu orilla

    sin escuchar tus gritos de silencio
    y levantan tus llamados roncos
    como piedras o como caracoles
    sin darse cuenta de que son gritos
    con que estás gritando




    Poema 55

    el viento de tu sangre se repite
    sobre tu corazón de molino

    tu piel es de manos tendidas no tomadas

    estás toda llena de abandono
    como un muelle

    tus ramas vanas
    traman el rito de la savia

    el dogma de las golondrinas te ha dejado esperando

    las olas nunca borran castillos de tus playas
    nadie escucha el mar quedado en el hondo caracol

    los faros se han secado
    las manos dimitieron
    los aljibes clausurados están llenos de sal

    y el viento de la sangre se repite en el molino
    como un vano rito de no morir hasta morir




    Poema 56

    tu luna es un corazón de pan y el viento
    de sangre una voz de silencio

    estoy pensando en ti
    por eso me siento como se sienten los poetas
    me siento poeta
    como para decir que naufrago a silencio
    o que canto con las manos
    como un árbol
    de lenguaje ciego

    todos los himnos quietos
    me vienen por la saliva de la noche
    como el barco pájaro del beso

    el silencio es el himno de sonar a uno mismo

    tengo la sangre en plenilunio
    como el mar desbocado que se
    hincha de potros

    remé durante tanto viento vacío
    que ya no tengo fuerzas para izar las velas
    ahora que hay viento

    y de repente tú
    fantásticamente
    real
    como algunas emanaciones
    de espíritu que en la mañana
    confundo con sueños




    Poema 57

    todo lo callo
    aunque recorra todas las cosas con la garganta
    aunque asuma todas las palabras
    aunque me ponga lenguajes en el canto
    aunque grite
    y me vaya por una lanza de sol que voy creciendo
    aunque ordene rostros y cosas sobre las palabras que me extiendo
    aunque viva el canto que me existe

    todo lo callo
    que todo es mucho más que las palabras
    como un pájaro
    que nunca se andará todas las alas




    Poema 58

    tu voz pálida

    piedra de agua
    mariposa latida
    en el espejismo de que tengo oídos

    como un cóndor
    tu grito
    lanza de hierro y sol
    expandió su catedral de sombra
    y debajo
    una vela crecía la luna imaginaria
    de los hombres que inventaron las palabras




    Poema 59

    el silencio llega como un lúgubre emisario
    todos lo dicen a la hora
    del albedrío sin cadenas

    todas las ventanas dan a rostros vacíos
    con los ojos verdaderos
    contra rostros remotos




    Poema 60

    hoy el alma está anclada en el puerto de tus cosas
    todas mis velas
    mis distancias
    mis anclas
    mi silencio ermitaño
    laten a tu costado como las alas del mar sobre los muelles

    hoy digo el alma
    pájaro fundamental
    manifestado
    sobre la espera secular averiguada
    en el temblor de una estrella que te responde

    ah
    subsistirte el barro
    la diaria muerte numeral
    ejercida día a día en la ceniza
    como un rito elemental
    de nombrarnos la frente con espalda
    y la espalda fugaz con la arena

    hoy digo el alma
    amiga
    hoy digo amor
    la palabra hinchada como un barco

    toda mi sombra grutal que ya te acude
    la alimaña feroz
    lava las guerras sin muertos
    con sol de pájaros
    mis dientes se mezclan en la miel
    hacha en el agua

    soledad y sombra asumida en una antorcha

    y yo que asisto a mí mismo
    tanteando con el estupor de no haber muerto
    el grito sideral que nos existe
    atino a comprender cosas sencillas
    y digo el alma por fin
    pájaro manso
    árbol de sombra
    que tembló en tu estrella




    Poema 61

    hay un tiempo sin veces
    donde el testimonio no tiene ahoras

    un tiempo de ciegos
    itinerario sin rumbo
    largo cerrojo sin puertas
    escalera sin alturas

    como la luz y el hombre sin sombra
    un tiempo pleno
    un tiempo absoluto
    punto de altura
    infinitud de lo no elementado
    eternidad de lo innumeral

    a ese tiempo te vengo

    hay un tiempo sin sucesión
    lo simultáneo
    lo aquí
    lo cuando
    lo donde
    lo
    después son finitudes de lo numerable

    a ese tiempo te busco




    Poema 62

    potros de mar se enrollan
    y desmoronan abatidos
    como toldos
    pero más que todos
    manos de eterna desesperación
    de abismo
    que intentan asideros
    en la arena sin dedos

    hay un instante de empezar
    a caer y morir
    en que todo el rastro
    que se encarama hasta los pies
    sobrevive
    como una casi potencia
    de todas las horas que han sido
    por la certeza del instante
    que no tiene después

    luego caer y detener el tiempo
    que ya no puede ser vejez
    ni lejanía en los recuerdos




    Poema 63

    amo las olas de tu pelo que rompen apaciguadas




    Poema 64

    amo tus dedos de mimbre que he visto
    latir como palomas
    y tu silencio sin principio
    al que no pude asestar una palabra

    amo tu vida azul que no me has dicho
    la piel de tu voz nunca tocada
    y esta duda de todo que te vuelve incierta

    amo los mil quizás con que supongo tus cosas
    tu pelo de tormentas y de olas amansadas
    y esa dócil entrega en que mis mejores
    palabras se hacen tuyas y esta
    primera manera de hachar como
    un náufrago un muro de silencio

    amo este rito de mirarte a la distancia
    y el estruendo de silencio
    en que te callas
    y esta aún lejanía que te acerca y te
    hace sueño




    Poema 65

    en tus ojos fondeo las naves de mi honda arqueología




    Poema 66

    tus ojos amanecen en horizontes de silencio como barcos
    y yo lleno de años de náufrago
    en los muelles solitarios
    de mis manos
    te tomo como comulgándote




    Poema 67

    mi tierra no brota jardines ni frutos
    pero sí el atroz laberinto de los hormigueros




    Poema 68

    quiéreme así
    con un cariño de agua
    rotos los diques de la rienda indiferencia
    quiéreme así

    con un calor de fragua
    con un amor que quiera aun en el sueño y la inconsciencia

    quiéreme leve y también profundamente
    profundo por que seas tan sólo para amarme
    y quiéreme también muy levemente
    para que no te hastíes y llegues a olvidarme

    quiéreme así
    que te querré igualmente
    y nuestros dos cariños de agua tendrán beso en un lago
    y con calor de fragua fundirán eternamente
    dos almas que se dan y que se exigen como pago

    quiéreme así
    con el ser desprendido
    no conserves ni tu vida
    como quien la perdió
    yo mi ser de amor ya lo he perdido
    ámame
    entonces
    como te quiero yo




    Poema 69

    la poesía me cuesta
    pero con tierna voluntad podría un canto

    basta buscarle la fe a un sacrificio
    y copiar la devoción a las abejas

    luego asestarte la ternura con palabras
    sin ahuyentar el silencio




    Poema 70

    la poesía me cuesta como un rito que ignoro
    pero creo
    y esa voluntad de nombrarte con
    palabras que no tengo




    Poema 71

    me gustaría tener el olvido rápido
    de las flores que envejecen en un día
    pero el tiempo tiene la implacable dimensión
    de los relojes
    o los relojes tienen la demora del tiempo
    y mueren muchas flores por cada recuerdo que no
    cambia




    Poema 72

    ya nada llegará

    el viento ha muerto
    y las manos como hélices
    de molinos acalambrados
    están tendidas
    árboles mutilados
    con rictus dolorosos y de asombro
    en las ramas detenidas

    el mar ha bajado
    aquí sobre mi arena
    de playa con recuerdos que parecen fantasía
    los barcos secos
    que nunca echaron anclas de renuncia y paz
    pero que no auscultarán ya el
    pulso de las olas
    los barcos muertos
    las manos
    de tanto olvido
    que casi ignoran los senderos
    de la piel
    las manos untadas de silencio y delirio
    que ya no podrán acariciar
    que tienen para la caricia
    la carraspera hostil
    del pan viejo y la madera
    y que sin embargo
    revolotearán otras frentes
    austeras como las vasijas
    y aprendidas como la ternura
    que mienten
    los que ya no pero que deben amar todavía




    Poema 73

    un día llegaste a ocupar el tú que sin ti no nombra
    ya es imposible que no seas
    y ahora que te sé es cuando temo que no hubieras sido

    no voy a decirte que sin ti me hubiera muerto
    quizá fuera feliz
    y pudiera hablar de alguien como de ti
    y decirle estas mismas cosas
    pero ahora que eres
    que tu nombre tiene un rostro
    que tu voz tiene una mano
    y tu silencio unos ojos
    siento que otras cosas de otro alguien
    no podrían amordazar mi soledad
    y tripular el tú y completar el nosotros
    porque pienso que te extrañaría

    ahora que ya te he tenido
    aunque no hubieras llegado
    sentiría como haberte perdido




    Poema 74

    sonarán tus
    ojos
    vasos de cielo a silencio
    como caracoles
    y el mar
    infinito para siempre
    pero el huso de música
    telar innumerable
    no habrá dicho
    toda tu alma




    Poema 75

    voy a comprobar mi corazón en tu boca
    a morder desesperadamente la música
    que derrite tu silencio
    paso siglos ignorando idiomas
    ¿qué más puedo decirte?

    tú sabes todo lo que yo sé y lo sabes
    ¿para qué entonces las palabras?

    tú callas todo lo que yo callo




    Poema 76

    el día que el silencio se encienda
    yo averiguaré sus árboles y ríos
    donde hubo un muro de oscuridad
    pero no sabré que el silencio se iluminó




    Poema 77

    al río del viento llueven latidos de silencio

    pasa
    y estos tallos de mi sangre vientan

    yo no puedo amordazar el piano de mi corazón
    y transcurren las hebras de la roja música
    sangra
    sangre
    lato
    simplemente eso
    porque nada más




    Poema 78

    yo sé que el amor no puede medirse
    sin embargo ahora que todo se te parece
    sin saber cuánto es
    sé que este amor es todo

    tantas veces he tomado mi amor
    y he ordenado los barcos habituales
    que he agotado las palabras
    y mi amor te sigue amando con el
    mismo verbo
    porque así está hecha la palabra
    tomando por pétalos las flores




    Poema 79

    como quillas hundidas en las olas del viento
    cuando vanamente busco la superficie del silencio
    mis brazos devanando música
    trazan la locura de campanas rotas

    molina mi corazón
    buche de pájaros

    las velas quillando en el silencio
    son veletas de tristeza

    vuelan gaviotas de diluvio salvándose
    ésos son los recuerdos

    pendulan mis brazos caídos
    a la gravedad del abismo del cielo

    no sé qué rota brújula me ciega
    no puedo deshundirme del silencio




    Poema 80

    el eco deshoja mariposas de un candelabro de viento




    Poema 81

    amo las voces de los hombres
    manantial de trigo de piedra
    púlpito de altura y viento
    donde la tierra se eleva por los brazos

    camino de la sangre hacia la luz

    árida carne
    como un terreno donde los barcos
    hacen sus casas

    amo la voz

    el corazón de la tierra se eleva por el fuego
    y yo amo el volcán
    y los hombres que tensan un arco
    en la garganta
    baja luna que pone más allá la niebla
    porque cuando el viento se pueble de silencio
    cuando se cierna el silencio crecido en todas partes
    se habrá muerto de verdad la verdad
    y la tierra será sola para siempre


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Continúa

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Mar Feb 01, 2011 5:41 pm

    Continúan los poemas, Dios mediante.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Fernando Liendro (E.P.S)
    Poeta Gran Master - Miembro Del Jurado
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    Re: Poemas

    Mensaje por Fernando Liendro (E.P.S) el Mar Feb 01, 2011 7:13 pm

    ILUMINACIÓN VACÍA

    Desmantelando naranjas
    demoliendo pianos
    triturando caracoles
    como a fetos de flautas
    voy y vengo entre pies
    e iluminación vacía
    besando la íntima piel de algún espejo
    con reflejos de lenguajes diferentes
    De esta peregrinación por el aire
    de esta torre de saliva
    se pueden decir tantas cosas
    tiene tantos nombres la soledad

    Y el tuyo, el más atroz


    hermoso poema este, es verdad que la soledad tiene muchos nombres y formas también, el tema es verlo y solucionarlo a pesar que este con una mascara llamada felicidad y nunca lo es. siempre te engaña con eso Smile

    LA POESÍA SE ESCRIBE A VECES

    La poesía se escribe a veces
    otras veces sólo se respira
    a veces no tiene palabras
    a veces le falta la tinta
    Otras veces son inútiles
    estas casas de tablas en fila.
    Hay un vaso una sed una guitarra
    pero puede que falte la poesía
    La poesía se escribe a veces
    y otras veces es cuestión de vida


    jaja Estoy muy identificado con este poema jaja, bue muchos deben estar jaja somos poetas, eso si, pero algunas veces tiene algo que escribís y justo ese dia de la vida te lo olvidaste el papel jajaj o el lápiz jaja.
    Me encanto hermano un abrazo, todos me gustaron pero estos me fascinaron Smile un abrazo enorme chau

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Re: Poemas

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Mar Feb 01, 2011 8:24 pm

    Gracias Fernando, muchas gracias.


    Jorge

    claudia zarate
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    Re: Poemas

    Mensaje por claudia zarate el Mar Feb 01, 2011 10:43 pm

    Hola Jorge me he deleitado en verdad entre tus
    hermosas letras.
    Todos y cada uno nos dejan un mensajje y pensamiento
    gracias por compartirlos en este espacio.

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Re: Poemas

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Mar Feb 01, 2011 11:07 pm

    Gracias Claudia, muchas gracias compañera.

    Victor E. Alonso Alvarez
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    Re: Poemas

    Mensaje por Victor E. Alonso Alvarez el Miér Feb 02, 2011 3:40 am

    "Viaje por el rezo"

    que poema ese... jeje vale la pena leerlo varias veces... admito que rei al leer... creo que prefiero no cambiar de religion... pero como bien dijo... si tuviera...quizas la cosa seria diferente...

    Un gesto de la piel o del aliento

    Bonito poema... ese que duda cabe que te amo? ... realmente es digna de poesias esa frase...si que si...

    Bueno hasta ese poema... esos dos son mis favoritos. Ya volvere por aqui a seguir donde me quede de la lectura de ese poemario llamado " El nombre divino del amor" jeje

    YOLITA

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    Re: Poemas

    Mensaje por YOLITA el Miér Feb 02, 2011 7:30 am

    Jorge la verdad tus letras tienen una profundidad increible....son como un rezo, clamor, grito a la incorfomidad de la vida...al estar vivos..respirando..pero con la certeza de que lo màs bello es
    poder amar y ser libre..sin ataduras de ninguna indole...digo ataduras sociopoliticas, religiosas..etec
    Me encantò
    Un abrazo desde Cali-Colombia hasta Mar de Plata-Argentina

    Que buena frase."el eco deshoja mariposas de un candelabro de viento"

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Re: Poemas

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Miér Feb 02, 2011 9:20 am

    Gracias Víctor, querido amigo, muchas gracias.

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Re: Poemas

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Miér Feb 02, 2011 9:22 am

    Yolita, gracias amiga, muchas gracias.

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Te escribo mi dolor y te lo dejo

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Miér Feb 02, 2011 9:25 am

    POEMAS



    1.

    Tu boca late
    y despunto sangre
    que quedó enredada con la mía
    como nuestras ramas
    (podrían estar guardadas
    bajo la lápida del lacre).
    Tu boca es mía, es de mi boca,
    como de mi sangre tu sangre,
    los dedos de nuestras bocas se embastonan
    en los leños del beso
    como dos llamas del fuego




    2.

    Te pintaré los ojos cuando tú mueras,
    te besaré la boca fría y seca
    apretaré tus manos duras, de madera
    y enjuagaré los dedos en tu pelo de cera
    tenderé un silencio sobre tu piel de cala
    morderé con mis manos, las tuyas pálidas
    y apagaré la noche con alguna lámpara
    para ver tus ojos como los pintabas.
    Te pintaré los ojos, no lloraré, lo sabes
    pero si acaso alguna gota sobre tu muerte cae
    ¿Qué más dará llorar tristezas que no sabes,
    si habrás muerto sola
    sin mi verdad que ignoras?




    3.

    Porque tú eres la otra orilla de mi silencio
    Porque mi silencio es una manera de tu voz
    porque ya ha sido. Busco el sueño de tu rostro
    compañera, ahora que la noche arrecia sin barandas.
    Busco tu mano sin vez
    La paloma rescatada de tu risa
    y tu cara, tal vez,
    aunque no sea, y sea más allá de mi distancia
    Hoy te quiero amiga,
    amiga
    Hoy te quiero y muerdo tu mirada sin principio
    como el fervor de luna del galeote
    que sobrevive más allá de la fatiga.
    Te busco y te encuentro
    porque eres más yo mismo
    y vuelvo de mi pozo sin preguntas
    con un poco de tus cosas casi sólo sueño,
    y me basta tu sola vez, tu sola vez
    la antorcha que arredra mi abandono
    como el acoso feroz
    de la marea solitaria
    Izo tu mano
    despavorido de sol
    enarbolo tu cara sin recuerdo
    y no importa no haber ido a buscarte
    mi costado te anticipa
    como una profecía acatada antes del día.
    Ya leva anclas la vigilia derrotada
    Echa amarras la mañana conquistada
    y atestigua mi alma,
    tal vez en algún sitio
    tu verdad que se parece al sueño
    aunque no hayas sido recogida
    Tu voz inaugurada es un heraldo de olvido
    mi silencio se suicida
    y pregona tu nombre sin espalda
    Es cierto nada titula la palabra
    Pero sin haber perdido
    recupero de otra nada
    tu cara ausente.
    Ya no más tu olvido sin recuerdo,
    ya no más mi distancia
    sino tu lejanía
    y en el pan sin oficio que era espera
    ya tu rito
    tu costado cotidiano presentido,
    compañera, amiga,
    cómo te quiero amiga
    esta noche.




    4.

    Era un altar de madera que dormía
    y dormían en su sueño misas pasadas
    y un cáliz con sangre marchitada
    y dos velas chamuscadas de llorar su existencia
    sobre su muerte lenta, lentamente.
    Y una flor arrugada, caída de una ofrenda
    y en ella el cadáver de un perfume desteñido
    y me acerqué y mentí la devoción hincado
    y lo abracé y tomé la flor
    y adiviné el perfume
    y me crucifiqué en su cruz
    y fui yo y también un clavo
    y lavé el cáliz y siguió llorando
    y me bajé de la cruz
    y no guardé los clavos
    y salé a savia de la madera donde fui crucificado
    y el cáliz siguió sangrando y las velas se apagaron.
    Y la persigné con tres besos
    y vi lágrimas y sangre
    en la tierra de las raíces de una lanza
    y dije amén llorando
    y no sé qué hubo en ella después de mí.
    Y estoy llorando y escribiendo su residuo.




    5.

    Si tuviera
    podríamos cambiar de religión
    meternos en un barril lleno de aceite
    aprender el lenguaje de las flores
    saber cómo se llora en marte.
    No sé cómo se fundan
    las cosas importantes como ésa.
    Y hay tantas otras cosas más
    que ignoro
    No sé cómo se evita emborracharse
    cómo sueñan el amor los sacerdotes
    por qué se suicidan
    los insectos.
    (Ahora me doy cuenta
    de que la naturaleza no estaba
    preparada para los
    inexpugnables faroles)
    No tengo religión
    pero quisiera cambiar de algo
    de verdad podríamos hacerlo
    ¿Quién inventa las cosas importantes
    Quién anda instituyendo los profetas
    Quién decidió las alas del gusano?
    ¿y el instinto de beso en los sonidos?
    No es que quiera
    cambiarme las desconocidas raíces
    Es que contigo podría hacer un viaje
    por el polen, arrojarme a un cielo
    subalterno por la boca de un sapo
    enamorado. Remontarme por el aire
    con mis párpados por únicas alas.
    Derrotar todos los dogmas de la
    arquitectura universal.
    Podríamos invitar a un ateo
    imaginario a fusilarnos con burbujas
    de sonido hasta dejarnos huecos
    como una llama.
    O hacer un viaje por el rezo. Para
    eso sería necesario que nos escondiéramos
    en un molino apretando los dientes
    para no gritar cuando la piedra nos
    enreda con la harina. Nuestras
    manos juntas serán el mismo grano
    después tal vez nos harían pan
    lingote cereal, ladrillo, altar
    del hambre y con forma de
    luna un poco amapolada
    en alguna suburbana iglesia
    nos repartirían. Tal vez nos
    tocará esa vieja, la que reza
    casi con afán. Descenderemos
    por su esófago (sabremos
    casi algo de los hormigueros)
    y veremos el corazón de la fe
    el pabilo que sostiene historias
    el pedestal de tantas guerras.
    Después, un poco como los feligreses
    saldremos del recinto sagrado
    y nos dirigiremos a los andenes
    suburbiales empujados por
    la corriente de la derrota.
    Allí habrá un túnel mucho
    más oscuro.
    La salida será lo más difícil.
    Creo que prefiero no cambiar de
    religión, quedarme con mis palomas
    y mis trasnoches de páginas.




    6.

    Quisiera cada gesto innumerable de las
    moscas
    cada mínimo amor de este planeta
    cada polen de arroz
    cada hormiguero
    cada lluvia que se enguanta por la tierra
    cada rayo de luna en el océano
    cada faro derretido bajo el agua
    la hondura total de las insondables cuevas
    cada beso fugaz de cada boca
    cada constelación de saliva que destella
    cada arruga dactilar
    en las piedras colosales de las cordilleras
    cada rayo cayendo cada brasa
    cada escama de ceniza cada huella
    el número total del desarrollo
    la molienda de las olas, cada ala
    cada cosa en fin para ponerla
    desnuda e infinita como harina
    en tu cuerpo y tu alma y en tus piernas
    en tu memoria hasta el éxtasis que huye
    y se agazapa
    a cada gramo cada instante de tu vida
    para que sepas el completo abecedario
    de planetas de sal y de rugidos
    de gemidos de galope y de colmena
    con que junto a tu nombre catarata
    construyo el del amor como alfarero
    sideral en esta pieza.




    7.

    Esta noche la música se arrastra pesada y resbalosa como un
    tul que arrolla. Ésta es música recién descubierta, no se copia de su
    propio nombre. Nadie podrá recogerla.




    8.

    En los suburbios laterales de esta noche, corren ríos subterráneos del
    silencio. El silencio está constelado de grillos, o de chispas sonoras
    o de lluvia deletreada. Las cigarras chisporrotean, tal vez titilan.
    La música impregna el aire, como un aroma melancólico.
    Desde esta noche a mí no hay música. Lo sé. De mí
    a la noche
    yo escucho la música de esta noche. Pero no puedo estar seguro.
    La música es mía. Pero tal vez no la ponga yo.




    9.
    EL CIEGO

    Mira mis ojos
    estos ojos te sostuvieron
    sobre todas las noches
    han sido gargantas
    por donde he tragado
    el mundo
    como la lluvia
    que se afina íntima
    en los hormigueros.
    ¡Míralos!
    estos ojos, estos
    hormigueros
    donde has sido lluvia
    para la savia en que tú
    hecha hiedra asumiste
    vertical la soledad
    de mis muros.
    Estos como naves sin
    horizonte como barcos
    sin proa y sin espalda
    aquí mi huerto
    se amamantaba de
    luna y tú eras.
    Mírame los ojos por afuera
    como iglesias cerradas
    por adentro
    Mírame los ojos,
    míralo todo.
    Ya el mundo rompe
    como un mar inútilmente
    sobre mi última mirada
    infinita.
    La lluvia ya siempre
    llegará tarde a la tierra
    envenenada por el vientre.




    10.

    Ven a vivirme, la soledad me amortaja
    con manos deshabitadas.




    11.

    Y la noche mordiendo, encepando
    ferozmente las sienes desesperadas
    de la noche enloquecida




    12.

    Un relámpago de hiedra
    Mi alma ha concluido
    Fajado el corazón de un puño de angustia
    Arranco de ti una paloma que parpadea y tirita
    que agoniza y sangra de savia, desesperada de
    ecos en sus alas, de alas en su corazón
    Ésa es la patria
    de mis sueños
    Se han resumido allí.




    13.

    Soñé que me forraba un abrazo
    y me desperté enmangando las fauces
    de mi soledad




    14.

    Como un reloj de arena
    la guitarra gutural de tu corazón
    empuñado
    en los tallos de tu
    sangre
    rema




    15.

    Así eras tú,
    te bebías la mañana de las plazas
    corriendo descalza
    como una golondrina de oro.
    Tenías una lámpara clavada en las
    entrañas,
    Y la turbia suavidad
    de los tibios duraznos a la siesta
    Eras así, amada.
    Eso era lo que más me gustaba de ti: que
    tú eras tú y que yo te amaba
    Y a veces una ternura de mirarte
    emergía desde el alma
    y me alertaba la carne.
    Así eras tú rutinaria
    y fresca y nueva y necesaria
    como la mañana
    Y tu mano cotidiana
    como un gorrión adormecido en la ventana
    en un rincón de la mía
    se acurrucaba.
    Tu beso silvestre como el de las abejas
    en las plantas
    recolectaba el polen de los sueños
    con ingenuidad de niño que rezara.
    Y tú tenías Dios y me contabas
    todas las mañanas
    que le rezabas que nos conservara.
    Enjugabas tus ojos con silencio
    y me mirabas
    y enjuagabas tus manos en tu pelo
    porque tú sabías que me gustaba.
    Pero a veces te escondías detrás de tu
    mirada
    con recelo de paloma algo asustada
    y ya ni la mañana te podía
    hacer dorada
    porque eras una ventana
    obsesivamente cerrada y clausurada.
    Las noches de esos días, amor mío
    yo rezaba como tú rezabas
    (todavía rezo a veces, cuando te recuerdo)




    16.

    A la hora de recordarte, acomodo las mejores cosas
    sobre tu nombre, para poder pensarte.
    Alguna vez no fuiste muy hermosa, pero te
    agregué tu propia belleza,
    ya la había aprendido de ti,
    ¿qué importaba que un día no fueras hermosa?
    Yo te amaba tibiamente,
    como esas cosas que se hacen fácilmente
    como ser de una manera o estar en silencio
    o rezar.
    Desde ti emergía un túnel para
    que los húmedos murciélagos no
    interrumpieran palomas.
    Todo lo tenías de alguna manera,
    como una ventana
    y yo aprendí sobre tu cántaro
    a callar
    como contando lluvias
    sobre el agua antigua que me remedaba
    Podríamos habernos dado la mano
    cotidiana
    Y guardarnos toda la inmensa mañana
    de las plazas
    Todo se volvía fácil contigo
    como descifrar la música ignota sobre un
    piano laberinto, y la adivinábamos.
    Podríamos habernos mirado ritualmente
    y como constantes extraños cada vez menos extraños
    Podríamos habernos amado al margen de las
    cosas que envejecen
    Habernos abonado al silencio
    como a un lento país donde no hay lejanía
    para las palabras en voz baja.
    Podríamos haber callado con el mismo silencio
    Pero buscamos la forma de recordarnos
    tristemente.
    Por eso a la hora de recordarte,
    busco las cosas de mi tristeza
    y te construyo fácilmente como eras.




    17.

    Cuántas cosas dejo
    yo para alcanzarte,
    cuánto hay que pierdo
    yo para ganarte;
    yo gané perder
    lo que pierdo al tomarte.
    Cuántas cosas tuve,
    muchas, que no tengo,
    cuántas que por ti
    día a día pierdo.
    Cuántas cosas, muchas
    infinitas, dejo,
    sin embargo gano
    en ti, el mundo entero.




    18.

    Si estuviera untando tu boca
    vendrían a mullirse los himnos
    en la mía
    mientras deletreara cada hebra de tu
    pelo distraídamente
    y recorrieran mis concavidades
    las esquirlas del escalofrío como
    una tormenta de arena
    y hundiera en tu tinta
    todo el secreto de mi silencio
    con mi pluma, soñando con un
    luego, en que me dieras a leer una
    carta de amor, pequeña
    con mis palabras
    tu conciencia
    de papel.
    la tinta derramada
    y tus laberintos de papel
    tú y yo
    y la oscuridad de tus
    túneles riando como
    un canto hacia
    la mañana




    19.

    y se están ahogando de cielo
    y el cíclope del sol
    no les sirva de isla
    ¿Cómo llover hacia ellas
    y decirles que no sé qué quieren?



    y el viento es un galeote eterno
    es un buey
    y los barcos de música
    van por tierra
    (porque se han vuelto nubes)
    y son como los peces del alma
    que se sacrifica al cantar.
    Han muerto fuera (del agua a su manera)
    Alguien pensará que quieren
    agitar el cielo.
    Yo no puedo salvar las nubes.
    si yo fuese una nube
    tal vez comprendiera
    qué les pasa ahora
    Pero veo nubes y no sé si son pájaros
    disueltos
    Animales asustados o el alma del
    mar que acaba de morir y
    no lo sé.
    Y no puedo pensarles maneras o gestos
    y no sé dónde temer o apiadarme de
    sus ojos.
    Quizá quiera curarlas cuando llueve
    o crea que sonríen,
    Donde tiene la sangre del viento corazón




    20.

    Para pensar en ti,
    clausuro una a una las palabras viejas
    inauguro algún silencio sobre las cosas nuevas
    y acomodo los nombres,
    Tú tienes el pelo como infinitas
    guitarras relajadas
    como lacios y tibios violines de
    mañana
    con el flojo vuelo de las gaviotas
    dormidas
    y la silvestre hebra de los helechos
    o el musgo de las piedras
    Te acorralo contra el sueño, dulcemente
    y una mano se acurruca en una mano
    y la otra enjuaga la ternura
    en tu pelo como el tuyo.
    Azul y dorada te pareces a la
    primera mañana.
    Eres lo que me faltaba para ser nosotros.
    por eso tu nombre es el tú que me faltaba
    por eso te pareces a mi alma.




    21.

    La noche rompe contra
    los muros de tu carne
    con fragor y ritmo de molino
    roto
    y obcecación de ariete en la hora
    ciega
    y latido de pájaro en la estrella
    que tiembla
    La noche te embiste
    como un toro rabiosa
    y quieta como la
    caricia que apacigua
    en la mano cautelosa.
    Y se alza todo tu horizonte
    lateral y valiente
    con los animales de mi mente
    pululándote la catacumba
    de la vena donde el remero
    de rito acarrea un relámpago
    apretado.




    22.

    Cuando hay bocas eternos
    diapasones de silencio
    que nos callan,
    (porque una vez nos dijeron)
    cuando hay labios
    con los vientres del beso secos.
    , porque siempre en las bocas
    chorrea un beso
    y hay miles clausurados en las
    horas porque nadie los fue a buscar;
    porque el beso es un nosotros de
    labios
    y si falta una boca hay un yo solitario.




    23.

    Tú no sabes cómo sólo tengo la luz

    *

    De tu noche sólo tengo lo que escribo.

    *

    Lloré que todo lo veía con hache.




    24.

    Los gritos del silencio remansan
    aullándome esta noche
    mis ojos abejas de los tuyos
    han perdido tus jardines
    Tengo el alma llena de miel
    con tu sabor.
    Mi alma se ensancha
    y se vuelca por el silencio
    El polen de esta noche rocía
    sobre mis techos
    El silencio crece en las voces
    ajenas
    (por mi espejismo de tus cosas)
    El durazno de mi corazón ha madurado
    y va a caer por mi boca
    como tantos hijos tuyos no sidos
    mis pasos corazonan por la sangre
    de las calles
    Y en los suburbios de mi sangre
    alumbra un sabor a música
    con el gesto de tus ojos
    Los peces de mi alma se
    enredan en el musgo de mis
    tantas horas calladas
    Y las abejas de mis ojos
    Y las abejas de mis manos
    y las abejas de mi alma
    ahogadas de miel te han perdido
    (colmena mía del corazón
    de casa)
    basta tu silencio para
    el silencio
    basta tu ausencia para
    la soledad
    Tú de la sangre peregrina del
    eterno horizonte
    como el eterno rumbo de
    un anillo
    Has dejado la misa de tu imagen
    constantemente consagrada
    (colmena mía) déjame guardar
    tu polen que aunque no quiera
    queda conmigo




    25.

    Busco la poesía ansiosamente
    hachando rostros con desenfreno de molino
    roto.
    Muerdo la palabra hasta hacer sangrar
    su cosa
    y la mañana me entra por la boca y se
    vuelve tarde agonizada en el sótano del alma.
    Quiero descifrar la hebra del
    vuelo de las aves y los ojos se anudan
    y creo la palabra sin cosa
    y un nombre sin rostro
    y entre la tarde dorada y yo
    pongo melancólicas y afónicas ventanas de lisiado
    y digo que la tarde tiene olor azul
    y ruido de ojo ciego
    y olvido tus ojos que no son de uva
    y tu pelo
    — donde enjuago la tibieza de una
    caricia ingenua y simple)
    digo que es chorro o hebra de
    música caliente.
    Y el corazón hace un buche de música
    caliente y dulcísima
    y callo y acurruco tu mano en una
    mano,
    te miro al polen de los ojos
    como una abeja
    y vuelvo a callar
    y te digo luego que te quiero
    y la poesía pasa a mi lado
    líquida y silvestre
    y yo muerdo troncos secos
    para beber la savia.




    26.

    Al borde de tu arena revolotean los molinos
    de las olas
    como alas o ecos de corazón
    Las gaviotas del beso triscan la espuma
    Ah! las caricias como alas en descanso
    o barcos dormidos
    Hacia las piedras terribles se
    acantilan rumbos
    como pupilas de balcones
    Y ya no me importa nada
    borracho de un orgasmo de música
    en el alma
    morderé corales
    como empuñando tras la sed
    mangos de agua en la garganta.
    estás llena de perfume
    como respuesta al rocío —
    cerrarte un candado en mi silencio
    como un silencio alrededor de un tímpano
    enguanta astas en un bolsillo
    de mar




    27.

    Un día voy a gritar sobre tus ojos, y clavaré la
    antorcha de mi voz sobre tu alma
    Callaré tu sólo silencio rectilíneo
    y amordazaré las sombras con la eterna mañana.




    28.

    Me gusta morder las vísceras de tu alma
    por tus ojos de uva o charco sobre el barro
    porque son túneles que dan a un templo oscuro
    con sabor de silencio y ruido de sombras.
    Yo me siento al eco hondo de pájaros
    y los rostros cotidianos enfrentados
    con el gesto arbitrario en los amigos
    en el fondo del secreto dan las manos.
    Tú reemplazas palabras que no dicen cosas
    siglos de sombras amordazadas con antorchas
    nombres que son rostros olvidados poco a poco
    y te abres adelante inexorable y única
    como un sendero no tramado
    que no sorprende al sueño y que se parece al alma




    29.

    Voy a buscarte
    donde puedo mirarte varias
    veces en el mismo instante
    Donde puedo contemplarte horas
    sin que tu momento se inquiete
    en la corriente de esas horas
    y me estucho en mis recuerdos
    e ignoro qué luz visita mis
    ojos abiertos
    en qué frío me desvisto de mi
    desnudez sin fuegos y sin hielo
    mientras soy un trago de
    mi propia hambre
    y en el estómago de la
    mente me disuelvo
    y reconstruyo mi antes gastado o
    cambiado
    o me agrego a mí en un día ese día
    imposible de ser
    y visito mis ojos visitados por ti
    Allí tú eres como fuiste.
    tu imagen se enganchó
    como el musgo en las piedras
    y te caíste de las horas,
    o yo fui goteando migas
    de donde puedes estar en mí
    para tenerte en uno solo, en
    todos tus minutos.
    Tus imágenes son quietas y
    duras.
    Las horas pasaron como las olas
    y tu presente y mi conciencia
    de ti viajaron en pos de la siempre hora
    nueva, como el agua recorrida
    por la onda,
    Y voy eligiendo entre las
    gotas de tu rastro revisando
    pie por pie hasta llegar
    al beso que aún no se secó
    a la puerta que se impone
    como yéndome a buscar al
    fondo de mi enmimismamiento
    o que a mi súbita estación en
    mí durante el momento
    que será pasado está sin principio,
    por la que te has ido
    como todos los días y desde
    la que empiezo solo y me alegro
    de nuestra realidad
    Y me vuelvo a hundir a bucear
    las imágenes que viven en los
    juntos.
    y empiezo a extrañarte,
    e intento traerte y meto
    las manos en el agua
    y el agua me da la respuesta
    de su carne vacía de ti
    que te desordenas en ella como
    las cosas a través de las llamas
    y no puedo atraparte
    y mis manos son jaulas de leones
    y puedes irte como un gorrión
    cansada de tu curiosidad
    y dejarme con mi impotencia
    de caja para encerrar la luz
    fantástica entre mis dedos de piedra
    con mi impotencia de caja
    para vaciarme del vacío de ti
    que me llena como la oscuri-
    dad de una caja cerrada.




    30.
    A UNA CHICA EN EL TREN

    En las tardes tristes
    tu cara segrega una paz infinita
    Basta esta sola vez de tu rostro
    para amar tu gesto de nostalgia.
    No puedo jurarte un recuerdo para siempre.
    Pero si olvido cómo y cuándo,
    a veces ignoraré que esta sensación de piedad te pertenece.
    Ante tu tristeza abierta y franca
    mi rito de alegría se envenena.
    suicidaré mi sonrisa y lloraré contigo
    después de haber contado
    los rostros del recuerdo que no pudieron hacerme
    llorar.
    Porque esta impotencia de tristeza
    me aquieta las horas
    como una manera de vivir de menos.




    31.

    Me gustan tus ojos de música
    congelada,
    lentos como la tristeza
    al otro lado de las botellas
    me gustan tus ojos de cenicero y sagrario
    donde se acantilan palomas de
    preguntas que no vuelven
    de los finales del diluvio
    me gustan y amo tus ojos
    de túneles clavados a tu alma
    de grutas donde tantear el
    silencio que te ocupa
    como los grillos primeros, cautelosos
    luego de la lluvia.
    me gustan tus ojos de reloj
    detenidos en la hora eterna
    que no lleva la cuenta
    de las cosas que pasan.
    me gustan tus ojos como
    rodajas de uvas negras




    32.

    se ha roto la sangre, la sangre de mi grito
    el alarido de mi sangre.
    El sol se ha secado y en el suelo están los
    escombros de la sangre.
    Tú no viniste a beber el pájaro del grito
    no vienes a recoger las plumas astilladas.
    la sangre se ha quebrado
    hay arena en la columna de la sangre
    y el yesero se derrite con el agua del viejo
    sol ya seco.
    Ya no podrás recoger la luz de las palabras,
    la vela del alma consumida
    salpica mi cadáver
    y la espuma seca como el sol
    seco no alumbra
    de palabras




    33.

    Beberé telares de la música
    cuando pueble tu risa
    como un pájaro cansado.
    Ah!, el piano de larga espera
    como la tierra, como tu risa,
    lloveré, la mano multiplicada
    a remar
    en tu paloma de sangre
    soledad para llegar
    Todos tenemos una soledad para
    cada viajero.
    A caer cansado con el ciego
    a despertar en la raíz, mano de sed,
    del árbol del sueño sin despertar.
    Sólo "escalera que sólo sube"
    Cómo detenerme
    si la sangre me sigue a paso
    de campana
    A ti, soy
    infinitos, existimos en los espejos
    enfrentados
    pero ser al otro lado
    al otro lado imposible inimposible de un espejo.
    Ah! estarnos risa a risa
    como los locos,
    tal vez en la locura no nos sepamos
    juntos ni sernos testigos de la propia
    locura.




    34.

    Aquí estoy amiga
    levantado ante tu espacio
    tanteándote el silencio.
    La hora sube de la distancia
    y tú bajas al verso.




    35.

    Paso a recoger tu hermosura.
    Cuando yo te miro eres hermosa.
    El mundo no tiene mis ojos.
    sólo cuando yo te miro eres hermosa.




    36.

    Perdóname que no sea un poeta
    pero te quiero todo lo que te escribo, como
    si lo fuera.




    37.

    La lluvia trota
    como corazonando en la sangre
    del carro de las horas.
    La lluvia estrella el firmamento de mi silencio
    El corazón deshilacha el sendero de la sangre.
    tú detienes el tiempo de la sangre
    para que pueda volver a empezar.
    y allí chapotean los últimos párpados.
    Hay muchos pájaros derretidos en el viento
    en el viento de la sangre,
    no importan
    hay alas que se reiteran en el pecho los pájaros.
    y la savia empecinada que tropieza
    los árboles de las manos vociferan su crispación
    en el viento
    y las raíces son manos acandadadas en mí
    ya el ariete testarudo, propio corazón.
    como el mar contra los muros.
    barcas sueltas
    musgos rotos
    algas muertas
    tallos hondos.
    el silencio sangra
    tu silencio sangra
    guardas ecos de la espada
    y devolverás las palabras
    y yo mientras escucho
    cómo el perfume
    gotea de las hojas
    cómo tus ojos
    emiten un arco
    iris
    cómo un
    himno arderá con el fuego
    eterno que encofran las cenizas




    38.

    En el fragor de la tristeza lenta y tibia
    suelo llorar y nombrarte,
    y agitar los brazos de mi corazón
    como las hélices de un molino borracho
    de tormenta,
    o una golondrina cansada, en el
    medio del mar.
    La pena y la noche me llegan al
    cuello
    y nado para llegar al otro lado de la
    noche,
    con el silencio clavado en medio
    de tu rostro.
    nado como solía algunas tardes
    nadar en tu boca en el pájaro
    nuevo del beso que aprendía a volar
    Si tú supieras lo que es cruzar
    ciego y a tientas los inmensos
    territorios de silencio y de soledad,
    por las noches sin luna y sin barandas,
    mordiendo los ojos con los párpados
    apretados de fervor sin fe
    y las manos cerradas sobre el lugar
    que dejaron las tuyas,
    y el nombre tuyo dicho a veces
    ronca e inconscientemente
    como si susurrara: Dios mío.
    Te quiero, lejana y cada vez más
    olvido,
    porque el rito de empozarme en la
    tristeza es un calvario cotidiano
    de las noches,
    en que no puedo quererte
    sin nombrarte.
    Te amo y te odio,
    cuando eres lejana y necesaria.
    Y sobre las cenizas de la locura de
    la noche triste
    me alzo contra el alba,
    salvado porque siempre el
    sol llega antes de la muerte
    con tu imagen en los ojos
    ya secos y abiertos, contra
    la cosa última.
    Ese frío no me alcanza,
    pero algunas veces en el fragor
    de las noches tristes me entra frío por la
    boca, como a los peces,
    cuando te nombro para asirme de tu
    nombre y embastonar tu recuerdo
    para no morir náufrago
    de la noche




    39.

    A veces me hablan de ti, pequeña mía
    y yo no sé qué decir...
    Por eso ahora quiero decirte algo.
    ¡Olvídame! es necesario
    desde el nosotros bifurcado.
    Pero olvídame sin quitar mi nombre
    de las cosas
    Olvídame sin olvido
    porque morirías en parte
    si llegaras a ignorarme
    Olvídame que te encontrarás sin buscarte,
    esperándote en la hora en que tu soledad
    te dejó sola.
    Y podrás estar sola casi igual que antes,
    pero será más solitario
    porque recordarás.
    Yo no haré lo mismo,
    Ya no puedo encontrarme,
    sólo recogeré tu nombre tu rostro y las
    mejores veces
    Y me iré a jugar contigo al sueño
    Y tal vez te guarde tal vez en el rencor.
    Pero, escúchame bien:
    no es necesario trocarme por mentiras
    Seguirás siendo paloma y necesaria,
    y azul y mañana y dorada y descalza,
    pero ya no serás ritual y diaria y nueva
    como el alba,
    y el hábito aprendido de tu mano y de tu nombre
    será sólo manera de otro
    nombre y otra mano para mi costado.
    Ésta es mi manera de olvidarte.
    Pero esto, no debes olvidarlo:
    En mi olvido serás reemplazada,
    serán mejores que tú y más nuevas
    y costumbres, pero si hubieras querido
    Podrías haber sido
    todos los nombres y las manos de
    mi costado, y mejor que tú misma,
    tú sin olvido y sin pasado, pasado.




    40.

    Amada mía
    la tarde está amarilla y desteñida
    pálida y raída
    como los ojos previos a la muerte — casi abandona-
    dos.
    Anoche, la noche me estrangulaba,
    y tú no estabas
    porque otras veces duermo con una víspera
    en la mañana
    pero anoche lloré.
    Todo se prolonga lento,
    sólo es diferente la hora de los otros
    y el silencio verdadero más el mío, por las
    noches.
    He dejado el alma en un cepo indescifrable,
    y suelo caminar solo algunas noches,
    con la sombra acorralada por las luces
    más agobiada y más harapo
    con los pasos roncos de baldosas, pesados
    y rastreros,
    Todo te recuerda,
    o acaso sea esta manera de las cosas
    mientras yo escarbo tu recuerdo urgente
    como el alcohol ritual.
    A veces tu recuerdo y el silencio crecen
    como un eco sucesivo
    esta tarde el sol y las palomas buenas
    ya me llega al cuello.
    Tienes algo de tarde postergada
    en esta hora vacía de la tarde falsa.
    Sí te amaba amada mía
    y sólo queda
    el fervor del sueño apretado como el ojo
    credo
    y la piedad del niño de las manos juntas
    inocente o idiota como el quizá del rezo
    de las tardes tristes y solas de recuerdo.
    El sabor cotidiano y solo de los trenes
    se adelgaza como un estrecho pasillo
    perspectivo
    Yo arrastro tu recuerdo
    de palabra acobardada alguna tarde última
    que quedó en el puño de la boca clausurada
    como el miedo de descubrir la vanidad de
    un ruego
    Los gorriones son iguales aquí en la soledad
    y en tus mañanas
    El rito de las tardes es un hábito del sol y no
    una espera
    Yo sé que la tristeza es un país transitorio
    entre dos rostros y dos nombres
    Pero ¡qué importa un nombre posterior a esta
    tristeza de no tener tu rostro
    sino para las tardes de gorriones iguales
    y de recuerdo cada vez más olvido!
    ¡Qué importa un nombre que no sé decir
    y que es sólo un hueco con tu voz hecha
    silencio a mi costado!
    Qué importa la libertad del olvido
    conseguido si esta tarde tus veces
    más intensas que otras veces de la
    tristeza solitaria
    me aprieta desde el último atrás
    como la soledad de un
    único atroz sobreviviente.




    41.

    Pienso en ti y te acerco a tus
    instantes.
    Te ignoro y sé sólo cómo fuiste
    ignoro cómo eres pero sé cómo te sé
    y sé cómo quisiera que fueras
    y cómo voy queriendo que seas como eres.

    Creo en ti, porque guardo un rastro que
    sangraste
    sobre mí
    porque tuve la noche
    y ya no es mía
    porque te has acumulado en mis abrazos
    antes despoblados
    porque he vaciado el vacío de tu abrazo
    más hondo que tus brazos
    porque ya no te espero
    porque ya no vendrás
    y no estoy triste
    y no estoy solo
    y no solamente no estoy solo
    sino que me escuchas
    y tienes lo que quiero que tú quieres
    y quiero lo que sé que tengo




    42.

    Escribía palabras sencillas de tus cosas fáciles
    hoy, tal vez porque ya no tengo cosas
    escribo palabras oscuras.




    43.

    Somos palabras y así nos acepto
    pero ahora mezclémonos las manos
    subterráneas del silencio




    44.

    Con el canto de mis manos te iba haciendo estelas
    en el silencio de tu piel como la tarde




    45.

    Porque es mucho más lo que te vas
    que lo que yo te quedo
    (¿cómo podría serte nunca mejor con el
    pensamiento?)
    y sin embargo te quedo mucho más
    porque es mucho más lo que me quedo
    que lo que tú me puedes llevar
    porque hay algo que nos vivimos
    más allá del espacio
    pero el tiempo nos acorrala en la realidad
    la distancia nos destierra de las ocasiones
    pero nos queda
    mucho más aún de lo que estamos
    como en el silencio laten las palabras
    y crecen el infinito
    que no nos cabe en la garganta.




    46.

    Para irme todos los barriletes de tu piel vivida de silencio
    Para callarme todos los regresos que vengo por tus manos
    tus manos de raíz
    como la lluvia a las raíces
    Para caerme por tus ojos como el verano se agrega a la
    tierra en la fruta derrotada
    Para habitar tus acechos
    enderezando los pasillos de tu sombra
    con la mañana a los dos lados o una lámpara
    clavada en el silencio
    Para arrancarte el buzo de los ojos
    y echar al viento todos los pájaros que hasta ahora
    Soledad.




    47.

    Hoy que las venas se te caen por la boca
    que serás una garza con la sangre de la
    luna
    mi corazón se vuelve de campana
    y aunque mi tristeza se te
    acerca donde
    el sol te toca
    levanto ya lograda, mi por fin mañana
    y deshojo mis flores en tu risa una por una




    48.

    Y qué estamos dispuestos a decir
    sino nuestros propios parapetos.
    hacer un caracol de grito
    y escondernos
    topos en nuestra propia garganta indescifrable.
    Y las cosas siguen en pie. fantasmas impalpables.
    como asir las ideas con palabras.
    Y las cosas siguen en pie —mientras haya
    alguien que las piense—
    (el pensamiento es una manera de existir que
    no se repite)
    Pero decimos diariamente como haciendo camino
    hacia nosotros que nunca termina.




    49.

    Algún día conoceré tus pies.
    ya no me extraviaré en tus abismos. conoceré tus
    vertientes tus túneles tu soledad, tus pájaros muertos
    las viejas ciudades los cementerios sin historias con
    algún nombre tal vez de extraña lengua.
    Algún día seré yo el pastor de tus ríos
    de tu silencio.
    remaré todos
    tus vientos
    me habré lavado
    tantos rostros de las manos
    tanto habrán masticado mis dedos el musgo de tu
    pelo.
    tantas veces te habré viajado y guardado el barco errante
    en tus guaridas
    y el ancla y la savia y el Este en tu luna invadida
    y despertada en la marea.
    Sí algún día conoceré tus pies sabré dormir mis cosas a la
    sombra de todas las cosas.
    y el silencio convocado en mi actitud de absoluto.
    Sí es cierto, me faltará tu historia
    pero ningún cerrojo tuyo me guardará un
    nunca, habré vivido todos tus testimonios
    y habré vuelto a tus pies como a la raíz
    para arrancarme el viento de la boca
    que me madura en la garganta frutal.




    50.

    Cuando el tortuoso pasadizo de la sangre
    empecina el peregrino silbido del silencio
    y como un remero sin fatiga
    tu pájaro soltado a travesía
    vuelve por la soledad de tantos días
    como un barco ahorcado mar adentro
    te parecerás un poco en eso a mí
    que antes, tal vez de tu abandono
    te escribo mi dolor y te lo dejo.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Continúa

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Miér Feb 02, 2011 9:27 am

    Continúan los poemas, Dios mediante.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

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    Re: Poemas

    Mensaje por Lorena Perez el Jue Feb 03, 2011 5:18 pm

    hermosos versos amigo Jorge... la verdad una coleccion muy hermosa... te sugiero puedas separarlo y colocar cada uno en el foro que corresponde para asi poder apreciar cada uno en su totalidad, ya he visto algunos de estos publicados... pero de todos modos... gracias por deleitarnos con esta selección de poemas... son de lo mejor!


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    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Re: Poemas

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 6:35 pm

    No Lorena, dejame publicar mis libros ocupando un solo renglón, nada más que un renglón, todo íntegro en solamente un renglón, gracias Lorena linda, buena compañera generosa, noble, hospitalaria, gracias amiga, muchas gracias.

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Continúa

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 6:44 pm

    Continúa.

    Continúan los poemas, Dios mediante.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

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    Hasta que vuelva a gritar que te he olvidado y sea mentira

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 6:47 pm

    POEMAS




    1.

    Pude tal vez echar un ancla en tu tormenta,
    resistir al mundo y la mentira ajena,
    pero cerré los ojos y confié en los tuyos
    y me dejaste ciego, frente a la mentira y frente
    al mundo.
    Ya no importa llorar ni perdonarnos
    ni hacer preguntas y responder silencios
    Ya todo está. ¿Para qué secar la leña
    inútilmente si las piedras mismas de hacer chispas
    dimitieron?
    Puedes restaurar, quizá, mi memoria,
    seré un recuerdo más yo o menos yo, eso no importa
    Pero el nosotros que yace donde el camino se bifurca
    no volverá ya a nombrar nuestras manos juntas
    Hemos perdido para los nombres por venir,
    ese fervor de apretar los ojos, como rezando.
    Por eso seremos los dos, siempre mejores,
    aunque digamos dejarnos para buscar lo verdadero

    Es por eso el rencor, no tendremos olvido.
    todas nuestras palabras de olvido serán para nosotros.




    2.

    Y será ésa, otra manera de mentirnos,
    como al decir adiós.
    No puedes parecerte a las palabras que me dicen.
    ¿acaso alguna vez, fui como una palabra que escuchaste?
    Escucha pequeña, aunque ya no me oigas
    , deja romper las olas del silencio que te
    ahorca por las noches. Llora.
    Luego llámame, no te oiré.
    Luego toma esta pregunta como una antorcha,
    y baja al sótano de tu alma a descifrarte.
    ¿qué día es el olvido?
    yo no lo sé, ese día y por haberte ya olvidado,
    no recordaré llamarte para contártelo

    Si enfrentas el olvido, con sólo recuerdo
    ¿para qué olvidarse?
    Si sólo hemos pedido ayuda de los otros
    y nunca nos gritamos a nosotros mismos




    3.

    enjuagabas tus ojos en silencio
    enjuagabas tus manos
    con hebras hilachas harapos
    del viento




    4.

    Nos tanteábamos como ciegos recelosos
    Los tibios países de trapo y de durazno
    y las manos avisaban nuestros
    territorios
    como tildando el lugar donde éramos




    5.

    A veces, porque todo a veces
    en tu soledad de túnel
    irrumpe un sol que equivocó su altura en una
    lámpara.




    6.

    ...Y tus ojos como dos gorriones huecos.
    tu pelo
    largo pájaro de sombras y silencio
    Todo lo recuerdo
    y tu pecho roto
    donde quise quedar o queda todo
    La noche era nosotros
    por eso
    todo lo recuerdo
    y desde ti estoy solo




    7.

    De la tarde sola,
    del cielo lívido sobre las últimas casas
    de la mansedumbre
    con que es hermosa para otros esta tarde
    me viene esta tristeza
    de ver temblar al viento entre las hojas
    Tanto se depone
    acortando mañana
    aunque siempre queda todavía
    Vendrá la noche entonces
    y se agremiará en los últimos rincones
    y vendrá el espejismo
    a vivir desde las manos
    Nada demora lo innumerable
    y la tristeza sólo cambia de calles
    por eso el cielo lívido y los otros y las casas
    y la tarde de los otros mansa
    y mi tarde




    8.

    Quiero tener tanto que
    no tenga lugar para
    tener el no
    tener
    de lo que no
    tuve




    9.

    Mi silencio hace un ruido infernal

    *

    y el beso viceversa que es nosotros o tú desde los dos

    *

    llevo la luz de tu piel en mis manos que saben a sombra




    10.

    ¿Qué dejarte amiga mía ahora que parto
    para ser más extenso que el olvido?
    cruzarte la cintura tal vez por un camino
    donde el beso ha errado tanto
    ¿cómo quedarme desde más allá contigo
    cómo buscarte ahora que ya has sido y que me
    alejo
    si yo mismo soy en todo lo que dejo
    Ahora que emprendo la orfandad del hijo?
    ...Tanto anduvimos por los días cortos...
    Aunque en cada rostro del camino te descubra
    Más allá de nosotros el mundo tiene todavía
    por allí andaré alargando la tristeza
    acortando por delante la tristeza que nos
    queda
    Hasta que vuelva a gritar que te he olvidado
    y sea mentira.




    11.

    Te recojo de todas las cosas que me son esta tarde
    has crecido de pronto donde el olvido no pudo nombrarte
    Y aunque queda mañana por delante
    Yo te guardo y no puedo guardarte
    Esta tarde es tuya ¿cuántas tardes serán tuyas?
    Nos vamos por tu sombra donde mañana es
    nunca
    por eso quiero ahora que me escuchas
    dejarte mi raíz que ya
    no tendrá lluvia
    Desde otro mañana que ya no será y no tendrá
    espera
    Un niño dice adiós para cambiar el
    rostro a medias
    Y porque siempre será en ti la primavera
    yo te bendigo desde la tristeza.




    12.

    a la deriva del silencio
    como la lluvia destapa las gargantas
    de la tierra
    me recorro las palabras

    hoy
    sobre tu tierra viva
    se me cae una palabra muerta

    pero el perdón es una flor
    más alta que los ojos




    13.

    si tu pecho es una proa
    cuando el mundo arrecia
    venceremos juntos
    no te detengas entonces
    cuando griten
    que siempre vendrá un dedo a señalarnos
    y te dirán aquél es como el ave
    que no tiene rumbo
    y te dirán que no tengo raíces
    y te acosarán
    como el mar
    obstina a lo que empuja sobre
    las rocas el naufragio

    todo lo dirán de nosotros
    pero yo que creo en ti te guardaré
    de verdad




    14.

    Me desperté y equivocado u olvidado
    supe tocar el piano.
    Temo despertar cada vez en una realidad
    espantosa.




    15.

    háblame doblado el día
    que toda mi tierra te reclama

    vendrás a cantarme
    con tu estrella hueca
    con la íntima guitarra de la entraña
    y a untarme en las manos un
    sabor de lejanía




    16.

    Tengo en la ternura la ferocidad de la lluvia
    voy a navegarte
    soy tu capitán
    y me tengo en las manos
    para untarte mi sombra caliente
    mar mío
    capitán en tu estrella de sangre
    apenas te he visto mirarme
    y ya te digo mujer porque hasta conmigo.




    17.
    EL PESCADOR

    A la orilla del silencio
    con la mirada innumerable
    la red tendida como el musgo crecido
    de las manos
    te piensan así poeta




    18.

    El corazón hizo una gárgara de sangre
    como un molino roto que encalló
    el viento,
    Y el velamen del pájaro de barco
    perdió la cuenta del empuje
    y calló a la orilla de la sangre
    detenido o quedado como un
    andén.




    19.

    Te desteñías poco a poco como si te desafinaras
    pálida
    La noche me estranguló




    20.

    Levanto mi mano como un palomar de sombras
    el silencio me vive;
    ¿qué me quitará la muerte?




    21.

    Quisiera que supieras que algún día
    cuando la mañana se parece a tu mañana
    retozas dorada y descalza
    en el patio de mi alma
    que se llena de mañana.
    Hace mucho que llueve,
    las olas borran los castillos de las playas
    y acomodan la arena de los pasos
    y se llevan el testimonio de las plantas
    caminadas.
    La sombra se esconde del sol detrás del
    árbol
    obediente y acorralada,
    todavía al mirarte te parecerías a las
    garzas,
    y más que todo paloma mía blanca
    te parecerías a mi alma.
    Todo lo tuyo era fácil
    menos recordarte sin tristeza y sin palabras.
    Podrías llegar aún una mañana
    Y yo no te preguntaría nada,
    y tomaría tu mano nuevamente diaria
    e iríamos a bebernos los dos juntos,
    la dorada mañana de las plazas




    22.

    Todo te dice adiós en esta tarde de trenes partidos
    y resignación de andén
    las manos como casas inútiles con los
    vidrios rotos, de tanta historia ignota,
    están cerradas como el frío obligatorio y
    más intenso de los acurrucados pordioseros
    en las puertas. Y la noche es fría para
    algunos, desde afuera,
    y la noche es fría desde adentro para

    en esta tarde roja de trenes contra la
    lejanía e inmensos territorios de
    silencio y miedo
    en los muelles a la espalda de los
    que partieron.
    Todo te dice adiós y te ama esta
    tarde
    esta última tarde del dogma
    de las golondrinas
    en que agrego la tristeza y las partidas
    a las cosas — como las ventanas del inválido
    suman al ocaso
    las gotas quedadas de la lluvia ya callada —




    23.

    Las olas del viento rompen en mí
    como una vez tus manos,
    como pájaros moribundos
    desesperados.
    Las olas de tus manos ya no
    rompen en mí
    como pájaros
    y yo
    simplemente abandonado.

    Iba a decir de ti que revoloteas
    como un remanso sobre mis horas
    Y dije: a veces tus manos caen a mis
    olas como palomas heridas.
    y su sangre se enreda con mis peces.
    Iba a decir de tus manos, que tienen las
    mejores páginas y dije:
    en el fondo de tus ojos las alas de los
    primeros se derriten.
    Iba a decir de tus ojos: que son líquidos
    como un susurro de tus manos,
    y callé para no enturbiar la voz
    del perfume que sale de los sótanos.
    Y dije de tus ojos: hay en ellos un pez
    adivinado como el árbol bajo el suelo
    que se parece a nosotros.




    24.

    Una melancolía de vereda
    trepa al alma como los gatos de una hiedra
    al muro
    No sé cómo es de verdad la tarde,
    pero debo decirte en esta carta
    que la tarde es de mensaje y última esperanza
    Debo decirte que esta tarde tiene un sol ficticio
    y está llena de palomas mensajeras
    derretidas en la lejanía al cruzar el
    acceso de mis ojos a la nada de las
    tácitas cosas más allá de mis imágenes.
    Quiero escribirte que la tristeza es desteñida
    y amarilla como esta tarde pálida
    y que tengo olor a puerto y eco de últimos
    pitazos de partidas a la tarde
    y el solo humo de los barcos que se enreda con las
    nubes del horizonte,
    metido en el hueco donde hallaba
    el agreste jardín de los pájaros en el
    verano
    ahora que todas son desoladas regiones
    de silencio espeso.
    Voy raspando los ojos contra las baldosas,
    y tal vez alguna mano sobre una
    pared cualquiera de una mano,
    donde la dejé olvidada en algún paso viejo,
    mientras seguro revisando la buhardilla
    de mi alma
    te recordaba.
    Tengo las manos a lo mejor más roncas
    como las agrias o tal vez amargas nueces
    por afuera
    tengo los ojos más lavados y más pálidos
    y la voz más sucia de tanto suburbio
    de silencio
    Tal vez en estas tardes el alma es mucho
    más de sótano
    con un acceso al sol medio vencido, en
    una banderola,
    tal vez para decir tu nombre, la voz llena
    de pelusas,
    ya no tenga la diaria costumbre de tu rostro
    Por eso no sé cómo es de verdad la tarde
    y te escribo en esta carta que la tarde
    es triste.
    Te quiero aún, aunque no sé de verdad si te
    recuerdo sin equivocarme.
    Es decir, algunas tardes opacas y afónicas como
    ésta,
    busco el último rostro en mis recuerdos
    y le digo la última palabra rota
    que ya olvido cuándo la dejé en la boca.
    Tal vez atrás de todo tenga un beso viejo
    eso tiene el hábito nocturno de la almohada.
    Ya te he dicho, entonces, que te quiero todavía
    ¿acaso podría alguna vez decir: ya eres olvido?
    Es verdad mi última palabra fue de amor
    contra tu cara.
    Sólo tendrás mi olvido, cuando en esas melancólicas es-
    peras de la tarde
    no mengüe tu silencio alguna carta.




    25.

    Las palabras nos van endureciendo
    el tiempo que fuimos.
    Y todo palabras
    pero es tan fácil
    antes del estático testigo
    el infinito tal vez.
    Así quedaremos
    fijos en el tiempo que crecerá de nosotros
    pero la eternidad nos guardaremos entre los
    instantes
    esperándonos los cerrojos descarnados.




    26.

    ¿Por qué, si tenemos para olvidarnos, dos
    tristezas?
    Dime, ¿por qué dejamos crecer alrededor
    el mundo y proponemos olvidarnos?
    ¿Cuántas palabras, dime, intentan
    a veces acallar tu silencio ¿lo consiguen?
    ¿Cuántas veces tiemblas ante una carta
    esperada largo tiempo?
    Dime, entonces, ¿qué buscamos separándonos?
    ¿Qué razón me vuelve necesariamente
    recordado?
    Aunque tú no puedas interponer el
    olvido entre el adiós y tú
    ¿Por qué decimos que la felicidad vale
    más que todo?
    y nos obligamos a llorar por algo secundario
    que intenta aislarnos?
    Decimos que el mundo inarreglablemente
    tornó el nosotros y amputó al lejano.
    ¿Por qué volvemos a todo un enemigo?
    Cuando podemos tomarnos de la mano
    y caminar entre los otros amigos del
    mundo y de todo.
    Porque en verdad no sabemos de imposibles.




    27.

    Un día el mar
    como un animal indómito de olor a pasto y
    de canto de hormigas
    dormirá como el zumbido de las flores
    a tu piel
    será mi piel de barro
    Hembra mía
    para la tuya luminosa
    de trigo y de pan
    Entonces serás abierta como los caracoles
    sonarás como un árbol de mi tierra
    el canto del relámpago de savia
    Colmena mía
    a ti todos los labriegos de la sangre
    para la invasión del grito que se repartirá
    en tu carne
    como el olor de las frutas en el viento.




    28.

    Ésta es una carta.
    De mis selvas arranco los mejores dolores
    vegetales para tejer este barco.
    voy a buscarte
    Voy a tocar el amor con la savia del
    silencio.
    En algunas palabras duele aún el golpe
    del hacha




    29.

    Es cierto que despertar un beso es encontrarnos.
    crecemos del nunca en el asombro
    de exceder el pensamiento.




    30.

    A veces sabemos por dónde seguirnos
    pero nos dejamos dormir
    por temor a no caber en la realidad
    con nuestras verdades.
    Por eso, garza mía
    estoy dormido en tu cuerpo
    gigante y salvaje como toda la tierra
    pero yo mismo me dejo dormir
    por temor a despertarte donde
    duermes mi sangre.




    31.

    Yo giraba, como el agua
    giraba los días.
    a todo le respondía con la vida
    como un espejo
    pero en mí, cada cosa tenía la dimensión del
    nunca
    Y lamía el pecho del silencio
    como un niño muerto de hambre
    sobre la madre seca
    Pero vivir como estar muerto
    no me absolvía de vivir
    mi tiempo mineral




    32.

    Quise hacer para ti la poesía
    Como una casa de oro
    para que vivieran tus manos
    como yo las pusiera
    y tus ojos fueran cerrojos
    para escrutar
    el otro lado de las ventanas infranqueables.
    Pero tus manos fueron de palo
    y tus ojos embalsamados
    miraban rígidamente el interno
    infinito que guardaban
    Y vencido, me quedé dormido
    con tu imagen ya casi equivocada.
    Y soñé que descalzos
    corríamos silvestres de la mano
    sin hollarnos las espinas y las piedras
    Y tenías el olor de mariposas
    y tu pelo el ruido de las flores
    sin jardín
    y yo untaba la ternura de
    las manos en tu pelo blando
    Y tú corrías lacia como una gaviota o una garza
    con tus manos de torcaza y de durazno
    tan solo parecidas a tus manos
    y tus ojos como sólo pueden ser tus ojos.
    como,... como tus ojos
    tal vez con un poco de cielo y de reloj pequeño
    con algo de cebolla con el filo al medio
    o de charco latiendo por la piedra
    sorpresiva.
    Entonces desperté y quise
    hacerte una mañana verde y dorada
    de poesía,
    y te dije revoloteando como las mariposas
    que tiemblan como las hojas lerdas.
    Pero volabas epiléptica de mariposa
    y la mañana falsa de farol y de
    espejismo no tenía tu mañana
    Entonces ya no volví a querer juntarte
    la poesía.
    Y solemos andar sin recogerla
    muy cerca de la poesía aún no
    acomodada, de las cosas simples
    y callamos los dos a un silencio
    como una manera
    de poder aún el verso




    33.

    Olvidé la consigna de ser soñado como yo
    y desperté al sueño, de mi doble sueño,
    con otra realidad.




    34.

    Ah la boca de gaviota de sangre
    los dientes de luna




    35.

    Ojos atrás de los hombres,
    el mundo existe.
    ojos afuera existe
    sin medida.
    Allí tú eres verdad a veces
    como Dios cuando me alcanza el miedo
    Por eso somos enormes
    en la garganta súbita del sueño
    Y ahora te regalo el tiempo,
    alguna hora vacía
    O como una colmena de piedra
    donde las trincheras hacen miel
    de sangre




    36.

    Perdón
    antes que nada perdón y antes que todo
    aquí antes que nadie contigo




    37.

    la música se
    disipa
    la sangre no puede
    agregarse en un renglón de abajo




    38.

    Se afondan, enfundados en ti mis baldes.
    Aljibe de mar te llenas de mis redes como manos,
    guante sagrado




    39.

    Es simple y lacia
    Eres azul y amarilla como las mañanas.
    Ya es tuyo el tú. ¿lo ves?
    Y fueron luego tuyos, el silencio
    y algunas noches tristes
    el verso rústico y frustrado
    y la imagen sin rostro del sueño.
    Ya eres lo que me falta para ser
    nosotros.
    creces y mueres, a cada instante como
    las olas, como las mariposas,
    como tus ojos.
    Creces y tienes el sonoro resplandor
    de una gruta iluminada con un grito
    El hueco de tu mano es un rincón
    vacío,
    es un zaguán sin nocturno pordiosero
    acurrucado.
    Yo quisiera acurrucar un beso
    como un pájaro, sobre los países
    de tu piel, como la del durazno,
    para que aprendiera a volar.
    Me gustaría remar en tu boca,
    con las olas del pájaro resumido
    como un reloj o corazón.
    mordido a cada lado por nosotros,
    que éramos náufragos.
    con una mano
    mía, ronca como las nueces,
    porque es áspera como la madera
    seca,
    Quisiera morder tu mano.

    La hebra irrecogible del itinerario
    de la gaviota, es un charco de sombra
    en la arena de las playas.
    a veces hace un nudo, lacia
    terrible y voraz
    (obsesión de tomar el agua de la
    lluvia en la ventana,
    desde mi encierro de la tarde)
    muerdo un vidrio
    como un solo sobreviviente que
    araña el portal cerrado de la muerte.
    último muerto, y muerdo un brillo




    40.

    Pude, tal vez, echar un ancla en tu tormenta,
    resistir al mundo y la mentira ajena,
    pero "ya todo pasó". Zozobraste entre tus propias olas
    y ahora todo es muelles de abandonos a mi costa

    Haché durante siglos la leña que quemamos.
    te esperaba desde siempre, como un mandato presentido.
    Ya has sido ahora lo sé, ibas a ser eso: lo perdido
    que se guarda eternamente como amado.

    no puede odiarte mi odio, nunca has sido tan querida
    pero eso sí, el silencio podrá ser de tus cosas,
    y la noche más oscura, tendrá tu lejanía,
    y sólo tu recuerdo será melancolía.

    Nadie es culpable de nada. Esto es parte de nosotros
    Ahora el olvido infinito es la manera de guardarnos
    aunque a veces el olor de tu verano y de los pájaros
    te acarrea como a leños de un viejo barco roto
    que llevan las olas a la playa solitaria
    de una isla de un naufragio muy lejano

    Tu nombre es mi pedazo de historia inaugurada
    tu rostro es sin manera de olvido paulatino
    tus manos dos tal vez palomas mensajeras no llegadas
    que no llegaron, nunca a responder silencios
    que aún cobijo




    41.

    Porque cuando miro el mundo como si fuese
    un párpado
    nada veo si no te he visto
    quiero verte pues estoy ciego de ti,
    quiero mis cerrados ojos abrirlos.




    42.

    No amarraré mis naves
    habré llegado
    y esa primera tarde
    haré un fuego a la orilla del miedo
    con el esqueleto de tus árboles desiertos.
    Hasta despertarme con el sol mordiéndome
    la frente
    después de haber perdido la vigilia entre
    tus sombras.
    Apenas la arena caliente
    y la ceniza de los leños que recogí.
    Tal vez el mar se habrá llevado el bote.
    Entonces, mucho tiempo después
    seré amigo de los tigres que quise
    ahuyentar con el fuego.
    Aprenderé el idioma de tus pájaros
    mediré el sol con mi sudor.
    Y a cada aldea donde me haga
    amigos
    visitaré tus cementerios pero
    no sabré rezar y no aprenderé
    nunca. Y no quemaré tus tótems.
    y no cazaré con las hachas de tus
    hombres.




    43.

    Perseguiré tu alma
    y cuando mía sea
    buscaré tu beso
    y cuando él venga
    llamaré tu cuerpo
    y cuando todo tenga
    no tendrán mis pasos
    en ti nueva meta.
    Y si persiste acaso,
    este vacío en mí
    que te está llamando,
    cuando el misterio oscuro
    se haya iluminado
    ¿Qué tendrás tú
    que me mantenga atado?




    44.

    Este silencio turbio
    empañado de esta noche
    este silencio sucio
    sofocado con mil voces,
    este silencio incompleto
    este silencio sin frío
    donde es un grito este
    tu no estar conmigo
    este silencio opaco
    con el rictus de otras manos
    este silencio mío
    (porque viene de tus pasos)
    con el gesto de tu ausencia
    con el perfume vacío
    de tu vacío lugar
    que han llenado otras conmigo,
    qué puedo decirte amor mío,
    me da ganas de llorar




    45.

    Podría estar llorando
    en una ventana cerca
    del humo del visillo que resucita
    de un vaso o un florero
    o en mi cama lejos de ahora
    pero no ahora lejos de luego
    cerca de tu aprendida maternidad.
    con las lágrimas
    calientes desacostumbradas
    como esta rara manera de un himno
    de silencio que frota contra mis lugares
    como la tristeza que no quiere que la olvide




    46.

    se apagó el mundo en
    noche y en el cielo
    otro mundo se ha encendido.

    disperso —




    47.

    Una gaviota que planea. un instante
    una gaviota que planea muere. Una
    gaviota muerta que parece que
    planea pero que está muerta.
    Así es la sonrisa ahora que te has
    ido. Con las puntas de las alas vencidas




    48.

    ah! tu pozo volcado
    cerrojo de infinitos
    donde guardas
    la locura tan oportunamente
    cuerda
    pozo hacia fuera
    hacia el cielo




    49.

    toma mi grito como un barco

    tú tienes un arco
    en la garganta
    para levar anclas en la flecha
    y liberar la paloma de tu alma




    50.

    Después de haber remado toda la luna.
    entre los animales muertos y los gritos
    rotos
    en tu bocado despeñado de luz
    íntimo precipicio del pez sobre
    la arena
    en el musgo caliente que rodea
    tu garganta más hambre
    latiremos en silencio
    como los barcos dormidos en los puertos.




    51.

    El flujo de mi silencio rompe contra
    los muelles de mi corazón




    52.

    Vendrá la estrella como el pájaro
    vendrá la luna como el pez de barro
    vendrá el día cuando lo lleguemos
    a beber sobre los muertos
    el sol.




    53.

    La melancolía hace buches
    de capullos de música caliente
    y el alma se llena de los turbios reflejos
    de las ventanas con visillos o empañadas
    en la tarde.
    el ritual de las aves en los árboles
    con la justa precisión de las seis de la
    tarde
    Y las estrellas que amanecen opacas
    como los barcos de otras esperanzas
    en el fondo de la mirada
    contra la roja tarde
    y las gaviotas que hacen nudos azules que
    no atan.




    54.

    Allá en la noche en que mi mano
    escrute los silencios de los suburbios
    entre el musgo y la piel como las calas
    en la confluencia de tus dos páginas redondas
    con el olor de los pájaros con frío y el ruido de las flores
    a la noche
    Allá en la noche en que la palabra inexacta
    dimitida
    calle contra un silencio que es igual al alma
    tal vez te encuentre solitaria,
    tras de tantas horas de palabras
    tras de tantos siglos de preguntas contestadas
    más allá de tanto mandato presentido
    hallado por fin en un rincón llenado,
    en un zaguán para el mendigo acurrucado
    y a lo mejor sepa decirnos
    con la convicción de que eras lo que me faltaba
    para ser nosotros.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
    Fecha de inscripción : 22/12/2010
    Localización : Mar del Plata
    Humor : Bueno

    Continúa

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 6:51 pm

    Continúan los libros, Dios mediante.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
    Fecha de inscripción : 22/12/2010
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    Humor : Bueno

    Te amé después de un perdón y necesitas mi perdón después de amarte

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 6:53 pm

    POEMAS




    1.

    Voy a tachar la blancura de tus médanos de miga
    y dejar los talones de mi boca como un título de un camino de sed
    y voy a tildar cada poro con una bandera de saliva caliente
    Hasta morder la cruz de las cúpulas
    como un puño desesperado de abismo
    un vaso para tu alma
    y yo desesperado desde afuera
    inventando gritos de socorro a mis ojos ya roncos
    y a mi voz derruida de haber gritado tanto
    yo desde afuera helado
    golpeando a templos sin ventanas
    la lluvia de la noche cayendo sobre mi espalda
    me adosaré a los muros como un caracol desesperado
    Y descubriré tus ojos y escucharé por ellos
    más cerca el himno de la leche despertada
    Y el incienso en los altares y en las aras
    cáliz de sangre
    cáliz de pasto
    descubriré las entradas
    y habrá una voz más en el coro de tu sangre
    y un trueno de las almas nos hará temblar
    y serás el agua acumulada de la lluvia
    y zozobrarán mis quillas y mis mástiles
    en el flameo de las aguas
    y te preguntaré tras el líquido silbido
    si has sentido un resplandor en tus ámbitos
    como un susurro de la fogata del hijo nuevo
    que aturdirá tu vientre de un médano de miga.




    2.

    Gracias por ser
    y no yo
    a través de ti
    sino tu verdad testificable
    Gracias por descansarme los ojos
    con un silencio
    entre tanto estruendo de fealdad




    3.

    Yo nunca te tuve pero te perdí.

    *

    Como una bisectriz del alma

    *

    Como la piel de una palabra




    4.

    Si yo pudiese cantar como los pájaros
    pastor de palabras
    hacerte una puerta de versos
    cerraría mis puertas a tu espalda
    y el canto que te gusta sería de mis labios
    ¡si yo pudiese robar alas al viento
    tejerte un canto con los tallos de mi alma
    y hacerte un pájaro de sol para tu noche
    y echarlo como lluvia en tu ventana!
    pero tengo que resignarme a dar la mano
    a dar los ojos a cantarte con los pájaros
    a darte un puñado de viento ya cantado
    a hacer mío la mano de los otros
    y mientras bebes los gritos ya gritados
    la lágrima del alma ya podida
    dejarla en el alma agonizando
    y darte mi silencio con los cantos.




    5.

    Tu cuerpo
    esdrújula
    casi a la mitad de un acento
    una flecha
    en un puñado de corazón y pasto
    en el rincón de dos ramas
    en el horizonte
    del cielo y del mar
    el sol herido
    una paloma arrinconada
    Dos páginas
    y flores viejas y horas
    acurrucadas en los vértices
    un nido una garganta
    una rama buscando la madera
    un grito de madera
    mandíbulas de palo
    la savia
    va deletreando el moho.
    Tu cuerpo esdrújula
    bandera
    un acento vencido
    la madera busca la madera
    Nadie puede distinguir el humo de las nubes
    Un árbol.
    viento.
    un acento
    en un puñado de corazón y pasto
    secreto.




    6.

    Mi necesidad de ti es
    tan grande como tu
    existencia por eso
    serías suficiente sólo
    si pudieras esconderte
    en mi conciencia
    y dejar la ropa de tu
    cuerpo en mis sentidos




    7.

    Mis manos copian tu relieve
    como el agua amontonada de la
    lluvia
    y deletrean cada una de tus olas
    redondas,
    y resbalan sobre tus médanos y
    los modifican
    como si mis dedos fuesen viento
    y empañaran tus cúpulas
    y luego el agua cae al agua y
    tus manos y las mías.
    que te peinan los dedos




    8.

    Me afanaba en tejerte la poesía como alfombra
    para que tú caminaras sin hollarte las plantas




    9.

    tu recuerdo me duele
    por el tú que faltas
    pero no reniego de saberte
    no reniego de necesitarte
    odio la burbuja de vacío
    que me contiene
    Recién pensé: amor mío
    hubiera sido triste ver caer
    las letras sin que las recogieras
    lo pensé y aun así fue triste
    fue triste fue triste
    varias veces triste amor mío
    varias veces amor mío
    estás repartida en este silencio
    empapando su presencia de ausencia
    llenando esto lleno de vacío
    como las cosas
    conocidas y creídas de la pieza
    ahora que apagué la luz
    como ellas,
    que podrían irse y volver con la voz de la lámpara
    y yo lo ignoraría
    y es así como está tu no estar,
    sólo que no lo pienso
    para que la noche no se doble líquida
    como lo que está detrás del fuego
    tú me entiendes, bueno, sé que lo harías
    para no llorar
    entre las lágrimas que ya estoy llorando.




    10.

    Quiero saber qué es cercanía.
    ¿el beso? ¿la chispa?
    para nosotros piedras.
    para nosotros bocas.
    Quiero saberlo para tener una palabra.
    una palabra ante la gente.
    ¡Ya sé! alegría.
    (porque cuando estás conmigo
    estoy alegre)
    Pero no es sólo mía
    y quiero algo mío, de los dos.
    Escucha. (y déjame llamarte Querida)
    Querida: tristezas ajenas,
    cercanías, es el hijo
    Porque en un momento
    besarte es besarme, a mí mismo.




    11.

    Las pelusas del humo suben como las burbujas, en el mar
    del aire,
    y se mestizan, con las nubes como las burbujas con la
    espuma de
    las olas. ¿Quién podrá distinguirnos cuando nos
    desasfixiamos del
    mundo en el cielo de nuestro instante de amor.




    12.

    La lacia melodía de los ojos se expande
    más que como un agua
    como un cántaro a volver lleno
    de agua
    más que como un naufragio
    como un anzuelo o una red
    Pero hoy no hay peces.
    y no pueden darme las manos
    las ramas tocadas, no importa cuánto hace
    y no pueden ofrecerme otros ojos
    los pájaros vistos
    algún día
    Se esparce mi soledad
    Mucho más
    voy recogiendo mi soledad
    previa de mí
    de todos los lugares
    donde sigo estando solo.
    Ya no importa recoger la soledad
    o llevarla dentro
    como a un silencio
    —o una indiferencia por las palabras
    que no son las esperadas—
    sólo importa llorar




    13.

    La lanza del viento se mocha contra los muros más duros
    que filo su filo y se endica
    El agua remeda el pulmón del lago con su aire azul,
    pero guarda en secreto las olas las cascadas la lluvia
    y los rayos de líquido brillo en que podría derramarse.
    pero si el dique cae o el muro quiebra, el viento es viento
    y el lago es río.
    Si mi abrazo se desata para buscarte flores, esperas mis
    costas
    con tu forma estática de lago.




    14.

    Mis manos pronuncian tu nombre como la voz recorre la caricia de
    la piel de las palabras
    mientras el ambiente del alma se infla como de un olor a flores
    recién cortadas, desnudadas del silencio que aprieta el perfume contra
    las páginas.




    15.

    Tu pecho es un candelabro de dos velas.
    Tú del pecho bífido
    del corazón como una medalla de pájaro
    del pecho de Iglesias
    del pecho de labios.
    Tú del alma como un ámbito
    de las manos como los caminos de la
    música
    Del hueco mordiendo el mar
    o llevando un nido entre los dientes
    como dos ramas de pan
    Tú de los himnos de nubes erigidos
    en el pelo
    Tú de las venas como vientres
    del corazón como una casa
    Tú Tú...
    Tú de la voz empañada de pelusas
    Capaz de esgrimir mi nombre
    a la mañana
    con el sol
    y llegar a buscarme
    Tú como una niña
    como un puñado de agua o mariposas
    tú lenta grave
    Tú quieta triste
    Tú como mi contorno
    (eterna en mi costado)
    tú como la savia
    enredada en mí de árbol
    en el nudo de mi corazón añejo

    Tú con un corazón
    Tú como un corazón
    cuando eres toda corazón y lates
    herida de flecha
    y agonizas
    y sangras
    a la orilla de la savia
    Tú resucitada luego de una muerte ritual
    Pastora de ecos
    Mujer
    Madre
    Tú con tu vientre de puño
    Tú del pecho bífido
    de madejas de miga
    Tú como un horno
    Tú de ojos de chimenea
    Tú de mirada de humo.
    Tú... Tú...
    Tú de playa
    de arbustos y olor vegetal
    de los heraldos del vientre
    como médanos de nubes
    como balcones
    Tú del tercer oído
    como un vértigo
    como una chimenea de bodegas
    con el mar a veces
    revoleando molinos en tus vértices
    como un ariete de toldos
    y un faro vencido a medianoche




    16.

    Tienes la fatiga de la poesía.
    Tú del pecho bífido
    Y también tienes otro
    nombre
    tú del vientre luego doble
    como tu pecho bifurcado.




    17.

    Si no te hubieras muerto
    no sabría que ibas a morir
    si no llorara como lloro
    no sabría que lloraría así
    si no te hubieras muerto
    no lloraría como estoy llorando
    y ese momento triste de tu muerte
    lo hubiese ignorado
    ahora
    si te viera resucitar
    despertar de tu sueño
    aun viva sabría que estuviste
    tristemente muerta
    si no supiera que partiste
    ignoraría que estás muerta
    como ignoro que has ya regresado
    no supe que estabas muriendo.




    18.

    ha caído salpicada a mi alma
    una pluma de la cuerda de la guitarra de un
    grito, de lejos como un árbol nacido de amor
    emitido de dolor enfrutecido de llanto
    y muerto de soledad.
    y agrio como un grillo el relámpago de
    mi grito. en mi alma
    y yo encendí la leña mojada de mi escalofrío.
    después la ola del silencio se llevó los castillos
    de la playa y quedó la duda de las voces
    y un eco arenoso y frío como un miedo de gritar,
    y deshacerse como un castillo de arena.
    luego tomé tu mano desesperadamente.
    sin olvidar alguna soledad recién empezada.




    19.

    en tu estirpe de tierra
    mis campanas romperán como los duraznos
    tu mano sangrará gorriones de barro
    barro de sangre

    tu mano cíclope en el vientre

    allí vivirán mis ojos

    (como el alma de la luna
    que está loca)
    como una luna quemada
    que guardó antes de la tormenta
    su razón en tus guaridas

    perdóname

    perdona mi hombría
    no pude sernos
    el hijo sin sangre
    no pude sernos el hijo
    sin sangre

    en la frente de tus manos
    techo de madera y leche
    mi beso se arrodilla
    como un árbol

    un rey
    tributo sobre la tierra
    por tanta saciedad recogida

    ahora
    la historia nos espera
    los rostros nos repetirán hasta diluirnos
    los rostros acechan en el tiempo del hijo

    ven madre
    amiga de mis manos

    nosotros
    a ungir de dios mi silencio vacío

    tu silencio sobre el mío
    es vigilia y plenitud

    fuimos de la mano hasta tu vientre
    y no tuve miedo (sino dios) de la eternidad

    tuve dios amiga
    yo también he creado

    tu telar guarda mis manos
    como la tierra gira por los árboles
    y los cementerios
    como si todo fuese líquido
    y los lugares en proporción
    sólo fueran en el exterior que es
    una vasija

    así gira todo dentro de nosotros
    yo dentro de mí
    que fijamente soy sólo yo
    mi afuera
    las veces de los otros

    dame tus manos
    raíces
    pájaros
    libertad y
    libertad




    20.

    Iré a buscarte los días
    a poblarte las horas
    a urdirte la sangre
    como una ciudad nocturna




    21.

    tus manos latirán
    como los pájaros que esperan la raza
    en el trasbordo ritual de los diluvios
    pero llegará la paz al beso
    y un rumbo para la libertad
    que nos está buscando

    ven grita conmigo
    descalza como la tierra
    echa a volar tu pájaro total
    tu pan tu molino tu espiga
    cisnes por fin
    tascando las tormentas
    como una nave
    que late el mar
    como tú amiga mía

    baila baila baila
    el viento se ha hecho para ti
    árbol en libertad
    levanta tu raíz muerde las
    nubes con las manos
    que yo besaré tu locura mientras tu luna
    amiga
    amor
    te azuza el mar
    que llevas dentro




    22.

    amortajado de sombras voy esta sonoridad de silencio por el borde
    más ingenital de la noche. Tu imagen me arroja una lámpara
    tu boca una antorcha de sonido para incendiar al silencio.




    23.

    Siempre
    empieza
    constantemente
    como un río
    este amor
    que no termina
    nunca




    24.

    Cuando no estamos juntos
    me sobro.




    25.

    No me dejes en esta tiniebla de tu vida
    con mi soledad. Dile que se vaya, que me deje
    solo.




    26.

    ¡No puedo ni decirte adiós!
    Mi alma deshecha se enreda
    en las piedras de mis dientes
    como un musgo y la noche
    continúa como un río
    y siempre será menor mi
    tristeza anterior

    yo te ofrezco mis ojos como una
    costa pero muchas plumas
    del puente se las ha llevado
    el viento del agua
    Y yo te extiendo mis ojos
    como una mano.
    y vuelven como redes
    desde un mar ya sin
    peces.




    27.

    Un día estaremos sentados
    a la sombra del tiempo
    de la mano
    leyendo tus versos y los míos
    los dos como una sola flor
    la que hubiera sido el infinito
    si no se hubiera derramado.
    Un día, amor.




    28.

    Entre palmeras de multiplicadas manos
    inmóviles alas de abanicos
    sobre la hierba cómplice
    entre el aroma sonoro de los eucaliptos
    sobre la tierra desvestida
    sobre algunas piedras huérfanas
    contra la tumultuosa cabellera oceánica
    recogíamos piedras o caracoles
    cazábamos canciones en el aire
    y atrapábamos las palabras
    con que ahora edifico estos recuerdos.




    29.

    Desmantelando naranjas
    demoliendo pianos
    triturando caracoles
    como a fetos de flautas
    voy y vengo entre pies
    e iluminación vacía
    besando la íntima piel de algún espejo
    con reflejos de lenguajes diferentes
    De esta peregrinación por el aire
    de esta torre de saliva
    se pueden decir tantas cosas
    tiene tantos nombres la soledad

    Y el tuyo, el más atroz




    30.

    Te llamé por teléfono.
    era el silencio en punto de tu ausencia
    en mi pieza sin tiempo
    Te llamé con insistencia
    la llamada se extendía por el aire
    la llamada sin respuesta
    como un grito agonizante
    inundaba el vacío callado de tu casa
    y sonaba tristemente a nadie
    Colgué. hice otra llamada
    la misma cruenta voz que se partía
    la misma temblorosa campanada
    Me pareció que tenía algo de risa
    recorrí en mi memoria todo el ámbito
    un silencio sonoro que dolía
    Volví a cortar. Estoy pensando
    ahora en los venarios corredores, en la puerta
    en los discos quietos y callados.
    en la paz tranquila de la mesa
    en el pasillo ahortal que se derrama
    y que pasa delante de tu pieza
    Al pasar me fijo en la ventana
    Tu mundo de misterios escondidos
    y me siento de recuerdos en tu cama
    Se me sube a los ojos el vacío
    se encarama tenaz a mi garganta
    me siento encerrado en el delirio
    Ahora pienso y se me anega el alma
    que tal vez cuando te llame nuevamente
    me responderá el silencio de tu casa
    Y mañana y después al día siguiente
    y también después de una semana
    y otra más y después ya para siempre
    Hasta que yo sepa de verdad qué pasa
    : que sólo existes en mis sueños de demente.




    31.
    CLICK

    Ya está la foto.
    No puedo entender que fuéramos
    que ese tiempo de beso
    tiempo de nosotros
    en que atrapábamos la vida
    se haya vuelto papel de fotografía
    y yo la mire solo.




    32.

    Y cuando se pronuncia la primera letra
    de silencio, yo ignoro si es la pausa
    de una coma o si es la semirrecta
    decisiva de un punto final;




    33.

    Me ha llegado una carta tuya
    desde antes
    desde un día en que podría haberte averigua-
    do
    Hoy es el día en que sé que podrías haber
    llegado
    Hoy es el día en que
    creces con los instantes
    de mi caída
    a lo largo de tu tamaño de pozo.
    Tú eres un sobre cerrado desde que
    existes carta.
    Aquí.
    Hoy, tus ojos:
    ¡Querida tú!
    tu boca:
    esperada, llegada, tenida tú
    mis manos mar y anclas
    tus manos anclas y mar
    tú: mar
    yo: ancla quilla
    En el horizonte, esta manera de
    nosotros
    esta forma estridente de decir
    esta forma ajustada de ser.
    Me he caído a las entrañas de
    tu alma,
    allí me quieres
    encontré la bandera de mi
    imagen
    y un llamado que esperaba
    que lo fuese a buscar
    a escuchar
    un candado grita su dolor
    estático.
    Se aprietan las voces de
    tus cosas y no te entiendo
    y se deforma tu imagen
    simple,
    complicada.,
    Me abrazan los renglones de
    tu abrazo.
    Mañana seguiré la
    estela de mis ojos
    Me acantilé desde tus ojos
    aludando a tus sótanos desde un balcón

    y se encontraron mis dos maneras
    de verte de escucharte de
    hundirme
    Mi conciencia está en tu alma

    He despertado en tus playas duras
    o como mi blandísima manera
    de sentirlas.
    el tú que pienso se infla de ti
    Eres enorme
    y eres tú
    y te sospecho infinita.
    Tú eres hasta donde son las cosas en que
    existo en el instante último en que
    estás llegando
    Hasta allí eres tú,
    pero hoy que lo sé desde allí eres
    hasta donde llamo tú.




    34.

    A veces no bastan mis maneras de tenerte
    para mi voracidad.
    Me empalagan los abrazos apelmazados
    y un bostezo se infla en mí
    y te aprieto con la desesperada
    fruición de dos muelas en mis brazos.
    y vienes a enhebrar mi abrazo
    a imprimir tus bordes en mi piel
    a caber en una cueva
    que se encueva en ti
    como una espada de luz
    que hace sangrar el misterio de los cofres
    y atardezco en tus aguas mi
    naufragio de ocaso
    tu mejor abrazo
    mi manera de abrazado
    también tus brazos
    tus pliegues
    la ciénaga en los
    hombros de tus brazos
    mis raíces
    Se elevan los mástiles al cielo
    se acantilan las quillas en el mar
    déjame guiar el barco de
    este abrazo
    tú guárdalo
    cierra un párpado sobre los cráteres
    déjame nacer de ti
    como una lágrima de lava
    como la derrota
    de mi mano abierta
    y luego ansiar en tus
    costas la gruta del remanso.




    35.

    Me gusta llegar a las guitarras de tus manos
    porque son telares de silencio
    y cantan mi paz
    y en sus acequias caen mis mejores
    horas con los cadáveres de mis lágrimas
    como un simple posible sabor que no
    he sentido
    por eso me gustan los candelabros de tus
    manos.
    porque ellos no dejan acercar la noche
    y arde a la paz de mis imágenes como
    velas sin viento
    Te perdono porque tengo derecho de llorar
    y perdonarte
    Porque todos tienen derecho de ser una
    vez culpables
    porque todos tienen derecho de ser
    perdonados.
    porque te amé después de un perdón
    y necesitas mi perdón después
    de amarte




    36.

    Tú llegas a veces para recomenzar este silencio
    desteñido polvoriento de astillas de
    bocas escombradas, enmohecido
    de quizá llamados que cayeron
    exhaustos antes de mi noción
    de soledad antigua
    como el fuego de una antorcha
    no me regala ni un silencio
    de oscuridad a mí que estoy
    en sus últimas olas casi
    en las playas de la luz,
    que en mi asfixia cabe sólo
    la sorpresa del aire
    y hasta que compruebe
    sus gotas no sabré de
    su tal vez cercanía de
    sus tal vez gotas de mi
    quizá muerte;
    porque los brazos de los
    gritos, mutilados antes
    de mí no descascaran
    la burbuja de mi silencio
    por eso tú vienes a recomenzar este silencio,
    éste mi fiel, porque no hay un instante de no él hasta
    él desde mí en que esté solo de él
    este silencio pegajoso, meloso, oxidado, ya no sé si
    del metal de la estatua de mi alma o de
    la corona con que es
    él, y mi soledad
    existe.




    37.

    La primavera encendió fogatas
    verdes en el campo virulentas
    de caspa de margaritas, el viento
    se apoyaba en los titubeantes
    árboles




    38.

    la música se destiñe

    en mi corazón como una
    bocanada de niebla
    indescifrable llora
    mi corazón
    mi corazón llora y tus
    imágenes desafinadas
    como una calle tras una
    ventana de invierno

    y tú subes como un incienso
    de vino




    39.

    Tu frente como un altar de música
    risco de vientre, proa o techo de fruta
    y mientras un bostezo de música caliente
    nieva a mi alma como un último velo
    a esa hora sin culpas y sin manos
    llena de ojos sin mirada de rostros sin rostros
    a esa hora en que acuden como arroyos
    revertidos
    las horas que oraron;
    tu vientre, tu vientre de faro, de reloj,
    de cerradura y de campana
    con los ecos lejanos del rojo campanario
    con las alas alertas de campana entre las
    páginas
    con las viejas olas guardadas
    que rompieron de violines tras los arietes
    encallados
    tu vientre de bodega y sótano
    de caracol y pájaro
    de incienso profundo entre la hiedra
    heraldo y soldado de la gruta
    tu vientre de la música coagulada
    del agua enmaderada
    del agua derretida
    de la música derretida a la hora
    de empezar a esperar
    y de llenarse los ojos de perfume
    como antiguos altares de templos recónditos
    adormecidos de rito y pulso de pájaro.
    tu vientre y tus manos
    tus manos de puñado de piano
    de candelabro de lana o miga
    con rumbo de guitarra
    y ya ahora toda tú
    viejo crucifijo de fe
    ya no volveré a rezar en ti
    barco de tantas tormentas de ciego
    simplemente
    tristemente como a una siempre casa
    con ese diario olor a cosa mía
    tengo derecho y ganas de llorar por eso no lloro
    persigno tu recuerdo
    tu hondo recuerdo de cosa que comienza a olvidarse
    yo no te olvidaré porque has sido
    quedarás en el mismo recuerdo de tantas cosas
    y tantas horas y yo mismo dejado,
    abandonado de ser
    para orar por las tardes de recuerdo infinito
    hasta ser el que te ha olvidado.




    40.

    ¿Quién puede decirme el orden de la
    espuma
    los laberintos descifrados de la
    espuma
    los panales resueltos de la espuma

    ¿Quién puede decirme sin dudas
    la duda
    el garfio interrogante en la
    penumbra
    sin dudar, el rostro perfecto
    de la duda?

    ¿Quién puede decirme: no
    despertarás del mundo;
    y pensarás: en la vena de mi inimposi-
    ble soledad aferré un puño
    y en la garganta inexorable
    del silencio mordí un nudo?
    y pensarás: descubrí una manera
    de ser más que una mente
    ¿quién puede explicarme
    ese miedo de
    caerme del carro de las horas
    y quedarme como las piedras
    empedrecidas y demoradas
    de las costas
    que (¿quién puede decirme que
    no fueron gotas?)?
    y no sé si tengo sentidos extraviados
    en un mundo incoherente
    o estoy decapitado de sentidos
    en un mundo de cosas y de gentes




    41.

    Tu silencio es de noche y yo tengo tu
    silencio
    y he naufragado en él como un ciego y con frío
    y aunque se acumula en mí un vacío
    de ti
    tu silencio es mío

    Estoy vacío de silencio y me guarido en el silencio
    Estoy lleno de palabras, mas no sé
    decirlas
    tengo fiebre en las lágrimas y nada de ti
    sin embargo tengo; tu partida.




    42.

    No he lavado la ropa que tenía
    la noche que nos desenvainamos
    y desnudos como la miel que cae
    de los higos maduros a la siesta,
    nos anudamos acuáticamente
    como dos lagos o dos gotas de agua
    que se juntan innumerablemente.
    No voy a lavar esa camisa.




    43.

    En esta noche aquí en esta ciudad
    hoy, cualquier día un cualquier nunca
    en esta ninguna parte rescatada
    yo: este nadie de cosas y almanaques
    de resecadas rosas y poemas volados
    aquí en esta ciudad yo ahora
    estoy escribiendo tu nombre
    con dedos de niebla
    roto contra el aire encallado
    en la noche triste y sola de esta ciudad
    donde hay tantos que tal vez recogen
    su memoria, su alma, su tristeza
    para llevársela luego a algún poema oscuro
    en una ciudad cualquiera, solos.




    44.

    Necesito un jirón de tu voz para amordazar la noche
    La noche sangra la noche sobre la piel de mi alma
    Y mi alma, muere equivocada con la sangre suya
    de la noche.
    La noche inunda la noche como en tu voz vive tu voz,
    Tú me señalas con el índice de tu silencio el viento
    de la noche,
    las olas de mis brazos rompen en la playa
    de río de esta noche, y tu dedo se alarga con
    mi deriva inevitable.
    Tú me puedes salvar,
    La noche ya me llega al cuello,
    el silencio alarida su brazo oblicuo y negro e instantáneo
    cuando reviso mis oídos.
    bajo mis ojos impotentes de las ventanas vacías
    voy a la bodega de mi mente a sacar el polvo
    a las imágenes,
    Estuviste tanto conmigo que nunca tuve tiempo
    de recordarte o sospecharte,
    Me sobra tiempo para morir
    Me sobra tiempo para recordar
    Me sobra tiempo para esperar
    Me sobra noche y silencio para morir las mil veces
    de mi amor sediento y vacío
    me sobra el pecho de mi ansiedad y mi angustia
    para la última espada conocida del silencio que
    me sobra, que sobrará,…
    y el polvo.




    45.

    Así yo en ti
    tu imagen puntiaguda y penetrante
    ha llegado como un mástil a la vagina del alma
    y se yergue allí como el murmullo sigiloso
    de un estruendo guardado y contenido
    Por eso mi boca se titula con tu nombre
    y tras tus puertas, en el templo abrazante de nuestra
    hora y de nosotros,
    donde la oscuridad reina como en una caja cerrada
    coronas como un anillo mi existencia íntegra
    mientras mi rezo lancea el cielo
    las palomas del eco se acercan a parpadear con sus alas
    y los muros se derrumban con estrépito de humo
    Y nado en la pecera de una lágrima
    mientras se van derrumbando tus cristales de
    burbuja
    hasta que el vértigo en que nos evaporamos hasta
    mezclarnos
    resucita de nosotros
    y estamos diferentes y nítidos
    como cada uno de nosotros
    borrachos aún de cada uno.
    como dos vasijas quebradas
    y las aguas novias
    inundando la ciudad de los pedazos.




    46.

    Se ha inflado de silencio el ojal vacío de mi alma
    la débil piel de una O anilla como un puño en el mango de mi ahogo
    como una burbuja que me socava la garganta
    y más allá de la sola oscuridad que sólo me llega de la luz




    47.

    La página existe como un abismo imperativo
    y sube en mi busca pues mi caída la eleva
    y soy un alud por ella y quiero caer.
    y sé que dejaré la huella de la huella de tu imagen en mí
    y tengo para hacerlo un mar esférico
    mi rumbo insabido puede ser cualquiera
    mas sé que uno acaba o existe entre la costa y yo
    y a veces supongo que son más de uno




    48.

    Esta zozobra de todos los altares
    esta prisión de todo mi albedrío
    Es una cosa de verdad incalculable
    esta deriva ciega, sin destino.

    No te asustes de esas cicatrices
    son parte de mis gestos, son sonrisas
    —No entiendo bien lo que me dices.
    ¿Que de quién son esas fotografías?

    Me parece que son de una película
    me las traje puestas desde el cine.

    Ahora mientras te quitas los zapatos
    voy a echar al fuego alguna leña
    de paso tiro esos retratos.
    Podrías abrir esa botella?




    49.

    una luz una señal una estrella a través de la larga oscuridad
    el jardín de tus manos la granja de tus ojos
    y yo podía deletrear tu respiración descifrar tu respiración cada célula de tus palabras
    era un luminoso viaje a través de los pulmones de la oscuridad de la sombra de las tinieblas
    como es todo contigo como pasa con cada cosa contigo
    todo un universo en una lágrima
    un completo universo en una lágrima

    el amor me hace ver todo con arcos iris y pájaros volando entre medio
    pero hubo un día en que yo no te quería hubo un día en que yo todavía no te conocía
    hubo un día en que yo todavía no te había visto nunca
    y cuando yo te vi por primera vez
    la primera vez que te vi había pájaros y arcos iris
    sonriéndole a mi vida

    te amo

    no estoy muy seguro de las cosas que no amé antes de ti
    no estoy muy seguro de las cosas que no hice amándote antes
    tú eres como mi alma
    tal vez yo conduje tu imagen a través del completo inventario de mi vida de rostros
    terminaba en el tuyo
    parecía tan fácil tan natural

    todo va ocupando su correcto lugar en mi espíritu
    mi mente se aclara a cada día

    el tiempo tiene delicadas manos y acomoda todas las cosas sin romper ninguna
    mis manos no son tan delicadas rompí la alianza
    rompí el anillo de casamiento
    me gusta mi voz de pie en tu nombre me gusta mi voz haciendo pie en tu nombre
    me gusta fijarme urgentemente en mi cuaderno de apuntes
    corrijo: libro de marilói
    para tocar tu mente
    para mojar tu mente con un color
    yo antes nunca pensé acerca del amor relacionado con colores
    un color no religioso como el color religioso del amor
    ahora ya sé cuál es. el color de mis ojos cerrados cuando a veces el oro es oscuro
    ya no tengo más garantías en mi sangre mis ojos vuelan con alas matinales
    tú lavaste toda la mañana que yo venía trayendo en mi boca
    todo el acero que tenía toda la soga los amarres ataduras todos los pesos que tenía
    las cargas
    es para estar en tu libertad para estar para estar
    con tu libre asidero tu libre adherimiento tu libre pegarme a ti
    si tú abres tus ojos yo reviento la luz rompo con la luz
    tú me sangras me desangras tu mirada
    tu respiración construye mi alma tu aliento, la edifica
    yo recuerdo tus dedos arrastrándose
    moviéndose cautelosamente sobre mi piel
    inventando mi forma
    ciñiendo mi cuerpo con espacio
    soy una isla en el medio de un océano ausente
    esta soledad esta tristeza del aislamiento me hunden
    miento en tu ausencia olvidándote




    50.

    Mi corazón camina en mi sangre
    mientras va penetrando.
    Su boca trepa a través de mi
    pecho como un profundo castor
    Hace un agujero
    y vuela hacia el sol. Mientras asciende
    gotea un sueño que cae sobre mis
    manos. Y nosotros estamos ahí, cuerpo
    a cuerpo, paseando por una muy larga
    calle. Ahora puedo empezar yo también.

    Me, to the earth.




    51.

    Disuélvete en la noche poco a poco
    como cuando te disolviste de la noche en mí
    ve apagando las velas encendidas
    una a una
    yo quedaré como en un templo a oscuras
    como el alma del templo, como mi alma en mí
    ardiendo como hostias en los cálices
    con ese fuego antiguo que es tan fuego
    que arde mudo y no se puede extinguir

    Recoge las palabras de los sitios
    termina la agonía de los pájaros del eco,
    desfigura de mi iglesia tus imágenes,
    Hay una nueva sobre el altar
    tú eres una imagen de ella
    te romperás sin poderla quebrar

    Y luego con los puños solos
    Sin manos para un fin o un “otra vez”
    yacerán los pedazos de la imagen de nosotros
    sin poder ser nunca ni otro pedestal,
    y si un día sobre cal de tu cadáver
    se desmorona una lágrima imposible de llorar
    alguien como todos que no sepa que estás viva
    pensará en la lluvia, o en el agua nada más.




    52.

    Yo te perdono las manos de un tú de las que se aferraba
    alguien tú, regocijándose de sus dedos, y de sus dedos
    toco no las mías transparentes como el silencio
    , con vocación de tú, que tú confundías con lo que
    no era tú, o ignorabas y que ahora te tiendo
    ayer.




    53.

    Los dedos de los dedos de nuestros dedos
    con que se anonimizan nuestras manos
    de donde emerge el aroma puro de nosotros
    donde no existe cada uno pero existimos
    mueren cuando podemos estar juntos,
    porque ya no lo estamos;
    por eso son de cada vez.




    54.

    Que estas puertas de llegar
    sean las de partir
    si no encuentras tu vida
    en mi sendero,
    si tu memoria me renuncia
    si tu amor
    se descalza de mi nombre.




    55.

    Tú mujer,
    tú amiga, luz,
    tripulación total de mis espigas,
    tesoro en llamas en la boca
    de la madrugada
    tienes las llaves y el timón de mi vida,
    las anclas de todo mi destino.
    Eso te lo doy. Como una mano,
    como una manzana.
    Pero no debes tropezar
    con mis pies.
    No te sientas encerrada
    en mi libertad
    que te regalo.
    Quiero ser tu camino
    no tu calvario.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
    Fecha de inscripción : 22/12/2010
    Localización : Mar del Plata
    Humor : Bueno

    Continúa

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 6:54 pm

    Continúan los poemas, Dios mediante.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
    Fecha de inscripción : 22/12/2010
    Localización : Mar del Plata
    Humor : Bueno

    El cielo irrepetible

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 6:56 pm

    POEMA




    I

    Quiero mirarme como a alguien desde un balcón
    Tirar mis anzuelos a mi alma
    —El agua está tan chata que no sé si es dura o blanda—
    Emergerán tus imágenes sin ahuyentar las ondas en un eco
    Y te pelaré como a una fruta
    Te desnudaré mil veces
    Hasta que estés desnuda
    Capa por capa cáscara por cáscara
    Como retrocediendo el tiempo del árbol
    Hasta que quede el microbio de la perla
    Y pueda tocar el hijo en un sueño
    Y sepa en mis dedos la sensación de mi amor.




    II

    Por los postigos de tu alma
    Chorrean brazos de mañana
    Y las mariposas de la lluvia enfrutecen los árboles
    Y se levanta el humo del olor a tierra regada
    Que gotea por los postigos de tu alma
    O se acurruca en las paredes
    Y nosotros mismos
    Somos semillas de nuestra propia tormenta.




    III

    Tú eres de verdad
    Y voy incendiando bosques de silencio con tu nombre
    Erigiendo la torre de un grito
    Una torre transparente
    Con los ladrillos de mis lágrimas derruidas
    Con los escombros de mi ciudad sola
    Donde mi ilusión y mi espejismo de alguien
    Crecían sobre mis propias huellas
    Y he acomodado las gotas que lloraste sobre mis manos pordioseras
    Porque eso es lo que tengo de ti
    Porque eso es lo que me diste de ti
    Porque eso es lo que quiero de ti
    El testimonio del cadáver del mar y mi libertad de isla
    La calavera del silencio y mis alas de alma
    Tus palabras.




    IV

    Surge el mástil de un grito
    Y muerde la piel de mi grito con que te exijo
    Y vienes vienes tanto que llegas
    Llegas tanto que muerdo tu alma
    Y tu presencia grita su presencia
    Mientras tu cuerpo es la conciencia
    Que piensa y sabe el grito de mi forma.




    V

    Quisiera poder describirte el amor con que te quiero
    En el recinto de mi alma el humo se acumula
    Se modula la melodía tenue de tu imagen
    Como si en un templo inmenso
    Con estruendo de perfumes
    Adivinase el casi tácito susurro de tu aroma
    Como si en un bosque
    El coro de árboles muriese del silencio
    Y su voz se alzara como un alma dura de gritos gigantes
    Y entre todos ellos tu voz me nombrara diciendo
    Si supieras la forma en que te amo
    En el recinto de mi alma el humo se acumula...




    VI

    Dame la mano y tus ojos
    Deja a mis palabras ser un párpado en tus tímpanos
    Seremos entre la gente
    Dame la mano y embastónate en mi renguera que se suprime en ti
    Vamos
    Subsistiremos las olas como un barco redondo
    Y no podrán volcarnos
    Vampiraré en tu boca un alba que me despierte
    Mientras vaya apretando la noche en tus ojos
    Y te duermas apoyada en mí
    Mañana estarán lejos los ecos de los árboles
    La neblina del silencio habrá desteñido horizontes
    Las palabras que nos dicen serán viejas
    Y se romperán contra las montañas
    Queriendo rescatar nuestros pies
    Pero seremos como el horizonte en los ojos de quien nos busque
    Y viajaremos con el cielo
    Sobre los pasos de quien nos siga

    El último beso es un tácito que nos prensa las bocas
    Mastiquemos nuestras caras
    Y cuando estemos juntos corramos hacia nosotros
    Que podremos ajustarnos más
    Así
    Anonimados en un abrazo
    Como nuestras manos se muerden
    Marchemos entre la gente
    Hasta llegar a nosotros
    Dejándonos quizá destruir

    Luego nos evaporaremos de nuestros cadáveres
    Y nos juntaremos en las nubes
    Como dos humos distintos
    Y en el mundo se incendiarán los bosques
    Para que dos fogatas se den las manos
    Ahora
    No desancles tus dedos
    Cierra este primer párpado en tus oídos que las sirenas silban
    Y puedes tener frío
    Y tiemblo también de frío de sólo ver la gente
    Acumulada ante nosotros como la escarcha en los vidrios
    Y tengo miedo de que mi voz se hiele en mi aliento
    Y que mi silencio sea un antifaz transparente
    En las palabras ajenas

    Amiga
    Compañera
    Novia
    Piel de mi carne
    Yo mismo y quizá
    Lágrima o tú solamente.




    VII

    Necesito un jirón de tu voz para amordazar la noche
    La noche sangra la noche sobre la piel de mi alma
    Y mi alma muere equivocada con la sangre suya de la noche
    La noche inunda la noche como en tu voz vive tu voz
    Tú me señalas con el índice de tu silencio el viento de la noche
    Las olas de mis brazos rompen en la playa de río de esta noche
    Y tu dedo se alarga con mi deriva inevitable
    Tú me puedes salvar
    La noche ya me llega al cuello
    El silencio alarida su brazo oblicuo y negro e instantáneo
    Cuando reviso mis oídos
    Bajo mis ojos impotentes de las ventanas vacías
    Voy a la bodega de mi mente a sacar el polvo a las imágenes
    Estuviste tanto conmigo que nunca tuve tiempo de recordarte o sospecharte
    Me sobra tiempo para morir
    Me sobra tiempo para recordar
    Me sobra tiempo para esperar
    Me sobran noche y silencio para morir las mil veces
    De mi amor sediento y vacío
    Me sobra el pecho de mi ansiedad y mi angustia
    Para la última espada conocida del silencio que me sobra
    Que sobrará
    Y el polvo.




    VIII

    Voy a tildar en tu tierra con un racimo de estacas
    Los ámbitos para mis cosas
    Y bosquejaré un itinerario para el calvario del beso
    Luego te ungiré de silencio y te untaré de mis ojos
    Amor
    En los volcanes la lava agazapada
    Soporta su mordaza
    Los árboles traman en la savia las nuevas hojas
    El viento reserva mechones para los corales nuevos
    Los pájaros visitan el silencio de las ramas
    El viento musica su arroyo para los peces rituales
    Amor mío
    En las bodegas del silencio se despereza el embrión de una palabra
    Se están secando los grillos de una voz no estrenada
    Es cierto amor
    La primavera llega a tu vientre
    Y tus ojos florecen y tus manos
    Se pueblan de pájaros festejando las frutas.




    IX

    Quiero enjuagar mis caricias en tu pelo
    Y secarme en tus manos
    Guardar en los tímpanos de mi piel
    El rumor de la tuya ahora callada
    Y enmascarar la distancia tras un vidrio
    Porque tengo los dedos transparentes como una hache
    Y miedo de hacer flamear tu imagen
    Si te beso en el agua
    Aunque sólo una brevedad de mí cabe en ti
    Eres en las cosas viejas un tiempo larguísmo
    Y se han empañado
    Amarillentas
    Como versos secos
    Como los armarios antiguos
    Con añejo olor a madera
    Y estás encima de todo o todo está detrás de ti
    Desfigurado y desteñido como las calles tras los visillos
    Y me alzo con mis horas viejas guardadas
    Con olor a naftalina de recuerdos
    Deshilachadas y arrugadas como el eco sucio de mí mismo
    Remedado
    Y busco en los bolsillos de cada día sido
    Y el perfume de tu mano se anticipa a mi conciencia
    Y miro mi alma raída ampollada de quemarse
    Con callos de ser siempre ella
    Creciendo de sí misma como un vapor nuevo
    Y veo una nube transparente y limpia
    Resucitando desde un charco de barro
    Entonces estás translúcida
    Como el calor que me eleva espacial y fantástica
    Como el silencio
    Y tengo miedo de escucharte en sueños
    Porque tu voz podría despertarme.




    X

    Esta noche izaré tus ojos como pájaros
    Para enfrutecer mis cielos áridos
    Y mis noches secas
    Volveré con tus manos a media asta
    Abandonadas como nidos viejos
    Frías o calientes pero vacías
    Aunque importantes
    Pero ellas sin ti
    Como huellas de pasos ya dados
    Y abandonados
    Traeré el trofeo de tu perfume como una bandera rota
    Y tu sangre marchitada
    Y un hueco en las venas para mi savia
    Porque te quedará de mis lanzas
    La prolongación de las abejas
    Y luego serán mías las gotas de miel
    Como una bandera de la tierra
    Y tus panales jugosos como campanas recién inauguradas
    Que cantarán por tus ojos un título de tu hijo.




    XI

    Las velas perfuman tenuemente los muros
    Y las cosas
    Nombrándolas de formas
    —Como la noche necesaria para las estrellas—
    Las velas titulan las cosas
    Como los cantos y palabras dictan los silencios
    Las velas desjugan su itinerario total de caminos
    Las fogatas dejan resucitar el humo
    Como rápidos álamos
    Pero quedan los huesos de las cenizas como testigos del fuego
    ¿Quién se alzará o qué
    —Como un árbol heraldo de la tierra—
    Sobre los ladrillos de mis ruinas
    Para nombrar mis torres?
    Tú eres la noche necesaria para mis estrellas.




    XII

    Tu vientre de durazno gira su quietud
    Y se enrolla sobre los latidos del eco caído
    Llegas a toda la semilla agarrada
    Tus paredes acantaran el hijo de agua
    El hijo de frente
    Coronado
    El hijo de eco que te grité
    Cueva
    El hijo de sombra
    Cueva dolorida de antorchas
    El incendio del hijo.




    XIII

    El sol ha madurado en las ramas del cielo como una fruta
    Algún día el cielo floreció de estrellas
    Alguien diría que en el azul de los árboles
    Han amanecido las frutas
    Yo diría que el sol ha madurado en las ramas como un higo
    Tú dirías que el sol ha madurado en los brazos del cielo como un nido
    Yo te escucharía
    Y vería ascender tus hombros azules
    Despeñarme en un ocaso
    Con el cielo en mis brazos
    Con el sol en tus ojos
    Y el sol maduraría en el cielo
    Como un hijo.




    XIV

    Mi tristeza estaba en mí como la noche en las cajas cerradas
    Y faltaba la cadena de tus cosas
    Y mi conciencia de tus cosas
    Para desterrar el silencio de mi campana
    Con la perpetuidad del mar en los caracoles.




    XV

    A veces persigno un beso en los cráneos de tus templos
    Dentro hierven los coros
    Y tiemblan las imágenes
    Y vibra el humo lácteo del incienso amontonado
    Tú me das los árboles de tus manos
    Yo lluevo a ti y arrastro las hilachas de mis dedos
    Murmuro en tus calles
    Mi amor llueve
    Tu ciudad de amor se moja
    Despierto tu conciencia en el techo de cada poro
    Apago la leña en tus ojos
    Y me llevo la ceniza
    Sin la efe en que agoniza el fuego
    Corro
    Y corro los harapos de mi piel como una sombra
    Y llueve en tus calles
    Y corro y corro
    Y me entumbo en tus sótanos.




    XVI

    Hay un silencio para mí
    Lo emites tú
    Emerge de tus ojos como una mirada
    Hay una paz para mí
    La voy a beber a tu arroyo
    Tus manos laten entre las mías
    Como el último pájaro que parpadea en las hojas por la tarde
    Hay un amor para mí
    Lo guardas tú como una vela
    Tácitamente encendida todo el día
    Hasta que llegue la noche de la llama verdadera
    Y en el altar que guardas
    Tú hagas la misa
    Hay una noche para mí
    La tienes tú para mis botes a la hora de las quillas
    Hay una nueva paz para mí
    Los corales lentos luego detenidos
    Donde las anclas fatigadas
    Rezan su herrumbre
    Como un pez siempre conocido
    Comprobado tras las redes.




    XVII

    Bosquejaré una enredadera de besos
    Que trepen por las columnas de tus piernas
    Y lleguen hasta el musgo del techo y se tejan en él
    Como el humo se arrastra hasta las nubes
    Para unir sus manos
    Y allí el instante encontrará su lentitud
    Y se demorará la sensación inmutable de tu cercanía
    Subsistiendo a los segundos irriendables
    Como gases o fantasmas
    Y se abultará un grito en mi garganta
    Y será tan grande que no me abandonará
    Y asfixiaré una palabra que tú también evitarás decir
    Y me preguntarás si escucho tu silencio
    Y entenderás el mío
    Y serás dueña de mi tristeza inevitable
    Y estaré contento
    Y se empañarán las cosas
    Y serán nosotros nuestras lágrimas
    Cuando caigan en las bocas juntas
    Porque tu sal será mía y estaré en tu sabor
    Y hormaré en ti como las cosas contenidas
    Y seré un verso amordazado entre tus páginas
    Como una campana seca
    O la lengua quieta de un campana
    Y crecerá el empalago de un sonido presentido
    Y te cantaré tu melodía
    Y derramarás la mía
    Como un revoloteo agonizante de alas de campana
    Que irán enloqueciendo hasta despertarse del desmayo
    E ignorantes del tiempo
    Que la felicidad nos emboscaba
    Pensaremos fugazmente
    ¿Cuánto hace que podíamos amarnos?
    Y no sabremos ni siquiera de nuestro principio
    Y nuestro amor se estirará desde un incierto cuando
    Y nos sabremos unidos
    Sin entender la intrincada unión
    Y veremos plumas caídas de la locura de los pájaros
    Y el agua estará dura y chata en los estanques
    Y tendremos frío
    De pensar haber estado menos juntos.




    XVIII

    Tú eres como el único frente del espejo
    Ignoro el silencio infinito
    Para oponer a una palabra tuya
    No sé el grito imposible
    Para aplacar tu silencio
    Eres como la única manera del abismo
    Puedo empezar por tus ojos
    Y terminar en tus manos
    O comenzar por tu boca
    Para arribar a tu vientre
    —No eres como el túnel de la música
    Que tiene dos entradas—
    Si te amara mañana persistirás
    Al margen de los días
    O mi amor será la sombra
    En tu trayecto por las horas
    Pueden agregársete las veces
    Pero las viejas no se herrumbrarán de polvo
    Pueden adherírsete silencios
    Pero no han de agriarse tus palabras
    Pueden adosársete mil noches
    Pero no estarán roncos los violines derretidos
    Eres como una calle
    De neblina final no resuelta
    El frío podrá remedarte
    Como la sed imita el sorbo
    Pero seguirás siendo tú
    Como una hora que corre por el tiempo
    Huyendo de su espalda sin abrigo
    Que besa la nada del intiempo.




    XIX

    Arde como una vertiente
    En mi charco desteñido de polvo
    Para mi alma turbia tu imagen
    Que es como un farol en la niebla

    Yo apoyo mis besos
    Como góndolas en ti
    Y tú te enturbias como tiritando
    Cuando yo apoyo mis besos como palomas en tus iglesias

    Muchas veces me quedo dormido como un frasco
    De donde escapa el fantasma del perfume por el hábito
    Hasta que lo olvidemos
    Y podamos volver a comprobarlo
    Y despierto sorprendido de tu vientre
    Que trama el hijo
    Como una rueca frutal
    Porque luego él será como las hiedras y trepará hasta tus ojos
    Y yo lo aprenderé tras las ventanas
    Como la mañana pobre que chorrean las claraboyas
    Pero un día escalará por las columnas hasta tus ojos
    Y podrá verme en tu vientre guardando su tumba como una vela
    Porque habrá resucitado de tu vientre al cielo de tus ojos
    Y él será la hiedra que crecerá como el humo
    Adosado a tus cráteres a tus volcanes
    Mientras su sombra se aferra en nuestras almas
    Como la humedad cicatriza los muros de los templos

    A veces me quedo dormido
    Y al despertar pienso mientras tú sueñas
    Y escucho cantos que se atreven en tus senos
    Como las mariposas del panal que sueñas
    Y escucho en sus cúpulas cómo el jugo se enrolla
    Para nuestro inimposible uno y otro
    Para nuestra sola persona
    Para nuestra sola carne

    Cuando te miro de cerca eres como de naranja
    Como si estuviese acostado
    En un cielo nocturno completado
    O una playa
    No importa que no pueda sumergirme
    Hasta el primer tamaño antes de la nada
    Me basta con sospecharte de uvas
    Y pensar que en cada lugar tienes un árbol de mil manos
    Que esperan como flores el rocío de los míos
    Me basta con rozar un gong en una uva de tu vientre
    E incendiarte de ecos con mi antorcha
    Puedes ser íntegramente mía como mil estrellas simultáneas de mis ojos
    Con sólo convertirme en un pecho de tu abrazo
    Un pez de tu vena
    Mango de tu puño
    Para la noche en que eres valiente como la guarida de una grieta
    Para la noche doble de los túneles
    En que deletreo a tientas los misterios de las vainas comprobadas
    Las velas son pinceles velocísimos que hacen las cosas
    Son puñales de la noche
    Pero las velas no pudieron hacerte
    Los ojos de mis manos te tuvieron antes de las velas
    Porque eres perpetua de mis ojos
    Como las lágrimas como los párpados
    Ha llegado la primavera y tú me emites de tus grutas
    Como el canto del agua próxima
    Porque he quedado como el eco del perfume
    Y yo corro por el páramo preparado de árboles
    Como la playa perfecta que saben las olas
    Que se llevan el secreto de los castillos
    Como la herida que tienen los puñales
    Antes de la herida
    Y te despierto para decirte que el invierno ya pasó
    Y que en las guitarras de las ramas
    Crecen las frutas como un canto
    Pero
    Tú que eres la tierra tiemblas aún por el arado
    Como un corazón
    Y yo detengo el agónico ariete de la sangre
    Para apaciguar las olas
    Que aletean aún contra los muros.




    XX

    El silencio se enturbia con mi voz empañada y polvorienta
    Como un río donde tú has cruzado
    Tu perfume susurra como un humo suave y lento
    Yo te recorro lentamente como un pez que se adosa a los muros de su pecera
    Y transcurro olas
    Y desenredo espumas después del pequeño remanso de tu vientre
    Como un cerrojo del hijo
    Y no me importa un cielo aturdido de nubes
    Y voy olvidando el silencio
    Como un frío que muere en la dentadura de las llamas
    Porque mis botes descifran las olas
    Como cuando mis manos despiertan tus formas
    Porque más que todo
    Me apoyo como el cielo en nuestro amor de horizonte
    Y corrí por las montañas como el viento
    Y quedé sobre el abismo colgado de los árboles del bosque
    Y ahora con los escombros de los gajos quebrados
    Mis nubes se deshojan sobre ti
    Como un pájaro de fuego que será reemplazado
    Porque sus alas que nos empujaron
    Se están quemando en tus altares.




    XXI

    Estás en mis ganas de llamarte
    Como un gesto de grito en la voz
    Y te llamo
    Y vengo contigo desde las horas tendidas que yacen duras
    Vengo con las cosas que quiero en sus veces que ya fueron
    Y te llamo
    Y estoy triste y solo
    Y contento porque sé que vendrías
    Y estás conmigo ayer
    Y hoy desde ayer
    Y dudo de ti seguro de creerte
    Tan sólo porque quiero renovar tu comienzo
    Y vuelvo a llamarte
    Y pienso que vienes
    Y que quizá me llamas y que piensas que voy
    Y que me escribes un verso triste
    Y más que triste tuyo
    Con toda la tristeza que no existe
    Con la misma tristeza con que estoy alegre
    De que sea hoy de mañana
    Y de que las últimas palabras que guardaste
    Fueron mías.




    XXII

    Voy navegando el río de tu cuerpo y mi boca rema
    Donde una brisa canta su túnica de sombras
    He desenrollado el vértigo de dos remansos
    Deletreé los ladrillos laterales de los aljibes
    Mientras los peces atónitos
    Se enrollaban en la columna de mi pecera como una hiedra
    Ésa es mi primera paz
    Tus ojos
    Transcurrí tus brazos como arroyos mansos
    Luego pedregosos y turbulentos
    Ésas son mis primeras olas
    Tus manos
    Resolví los peces intrincados con las anclas
    Y tu imagen se derritió entre las olas
    Como las cosas tras el humo caliente
    Hasta que bajaron tus ojos
    A revolotear sus vértigos y enloquecerse
    Y tu amor rodó como un pájaro herido
    Como mis besos heridos que ya no remaban
    Que parpadeaban sus últimas alas moribundos
    Y el agua se desangraba en racimos de mariposas
    Y quedó el mar paladeando
    Y cabeceando contra los muros
    Con la primera quietud del árbol caído sumergida
    Y las frutas mejores hundidas con los peces
    Ése es mi amor
    Nosotros
    Mi nueva paz como tus ojos rescatados
    Como el río alisado tras las piedras.




    XXIII

    Abro ritualmente los párpados de un templo habitual
    La mañana ha abolido el silencio como una llave
    Mi alma es un cráneo
    Acércate a ella
    Puedes encender la fogata de tus manos
    Tiene ecos arrinconados como horas antiguas
    Tú puedes desengrillarlos como ablandarías las imágenes en el agua
    Así Así Quédate ahora
    Gotea poco a poco las palabras
    ¿Ves? Las mariposas amordazadas se liberan
    Mi alma no es un cráneo ya
    Tú la has convertido en una mente

    Cierro el templo con un gesto nuevo
    Mirando por última vez la noche
    No extrañaré sus estrellas
    Cierro las puertas con la mañana adentro
    Ahora quiero besarte

    Ya el templo es un puño eterno
    Tiene un candado de sol que encadena la noche
    Ya la luna no sabrá de nosotros
    Lacraré mis manos con las tuyas
    Me he traído al templo una lágrima para recordar tu antes
    Acércate
    Muchas gracias por la mañana de mi alma
    La noche está arrinconada en el silencio
    Conserva muchos ojos pero le faltan estrellas
    Ahora revisemos las velas limpiemos las imágenes
    Resucitemos el púlpito
    Y ocupemos los bancos uno a uno
    Ya pasará el temor
    Besaré el ara
    Inaugurarás el cáliz
    Y la misa será.




    XXIV

    Ahora que hemos sido ya nosotros seamos cada uno
    Aunque las manos sangren y el silencio aturda
    Aunque me llames y te llame no responda ni respondas
    Aunque nos amemos siempre tengámonos ya nunca

    Aunque el corazón se atragante como un puño apretado
    Aunque no cicatrice el rastro del recuerdo y siga ecando
    Y aunque desde esas huellas en un sendero caminado que no caminaremos
    Nos prolonguemos hasta el instante como si nos deshilacháramos

    Libera mis pasos desenjaularé los tuyos
    Nuestro abrazo desgarrado no estará destejido
    Y en él nos seguiremos abrazando ya lejanos
    Mas el desabrigo será desiertamente frío

    Aunque te extirpen de mí te quedarás conmigo
    Aunque me amputen de ti perduraré en tu fondo
    Y aunque quedemos en las almas como el humo de los barcos
    Será triste tristísima nuestra realidad de solos.




    XXV

    En el silencio transparente tus imágenes brotan desde la arena
    Como las burbujas de los peces
    Y flamean como una llama indecisa de su forma
    Yo ni siquiera intento atraparlas
    Me arde en el alma ya cuarteada la arena que segrega
    El silencio estático me encandada
    El líquido cristal de sus paredes imprime voces sospechadas
    Yo podría rogarte pero el silencio ha llegado como la noche a tus manos
    No sé cuántas imágenes olearon la blandez de su humo
    A veces lentamente corrijo una sonrisa
    Amontono una lágrima
    O cierro la puerta de un dedo sobre tu palabra contenida
    Entonces
    Como humea del fuego de la herida una polvareda de sangre bajo el agua
    Se resbala desde un rincón
    Hacia donde la sangre murmura
    La ascención de un escalofrío
    O un frío
    O mi soledad que se revuelve para impedirme olvidarla
    Yo sigo flotando en mi silencio
    Dudando de la verdad de las imágenes
    Con los errores que mis lágrimas imprimen a tus gestos
    Con la ignorancia de los últimos
    Y la duda del que vino conmigo.




    XXVI

    Quiero atizar los escombros
    De tu ciudad derruida
    Para que ardan de nuevo
    Las quietas llamaradas de tus torres
    Y tus inválidos muros cicatricen
    Y puedas esgrimir el abrazo de tus bordes
    Para que lague en tus valles
    Y se desparrame por tus lugares
    El eco de mi realidad
    Mientras en mi visita perpetua
    Ponga mi mano en tus parches
    Para amordazar los latidos de los ecos de voces viejas
    En tus tambores.




    XXVII

    Tu presencia se esparce en mis ámbitos
    Como la arena en el viento de cada noción de tu piel
    De cada palabra
    Y un himno de sol quiebra el silencio de las nubes
    En mi alma
    Mientras el eco del antiguo vacío
    Se alza como un arco iris
    Que se disipa
    Hasta que todo es tú
    Y estás en todo
    O te quedas en mis ventanas
    Y la mañana se contagia de los vidrios.




    XXVIII

    Mis olas acumulan en tus golfos
    Los peces muertos de mi amor vivo
    Y las rocas de las playas y la playa
    Están quebradas de musgo y sal quedada
    Y los peces de mi amor llegan marcados en las olas intermitentes
    Y puedes confundirme con el cielo
    Y puedo verte en la arena de mi alma
    Donde los peces de mi amor crecen
    Para el día de amarte
    Y en un momento la luna
    La luna del amor
    Y las playas arrasadas en el momento de la luna del amor
    Y los musgos destrozados
    Y la arena de mi alma
    Transpira por los labios de mis olas
    Y no recobraré la arena de mi alma
    Y no recuperarás la arena de tus playas
    Y la mano rota de un barco
    Desesperada
    Con las astillas de sus manos mordiendo la costa allá lejos
    En ese momento de la luna del amor
    En ese momento apretado del amor que bosteza
    Cuando la luna cae como un grito en el agua
    Y rompe las olas de mi amor
    Y mi amor queda quebrado en la espuma
    En la espuma de las esquirlas de mi amor
    Has llegado tú
    Tú de mi amor
    Tras la luna de mi amor como un ciclón
    Y eres el país extraño donde puedo levantarme tras el viento
    Y eres la imagen pura de Dios
    Que se pierde en un instante
    Cuando vuelvo a caer en los escombros de las olas
    En la playa hecha trizas
    Y los peces ya muertos de mi amor
    Y el musgo.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 6:58 pm

    Continúan los poemas, Dios mediante.


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