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    El mar en mi garganta

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    Oscar64
    Poeta Gran Master II - Propietario y Miembro Del Jurado
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    Masculino Mensajes : 8252
    Fecha de inscripción : 22/05/2010
    Localización : Santiago de Chile

    El mar en mi garganta

    Mensaje por Oscar64 el Miér Ago 06, 2014 6:41 am

    El mar en mi garganta

    No hubo más tempestad ni más palabra,
    las ruedas del destino daban vueltas
    con la carne moliéndose en su fragua,
    las horas del reloj tenían tiempo
    para todo y también para cortarla,
    para dejar acá unos huesos rotos,
    para lanzar allá un nervio del alma
    y un par de lágrimas vacías
    y un pedazo de piel vuelto guirnalda,
    qué paz la del soleado suelo triste,
    qué luz la de la azul mañana helada,
    sólo que adentro de la piel el fuego
    quemaba los cimientos de la plaza
    y hervían los dolores como trapos
    que no hallaban cordel para sus larvas,
    entonces cuerpo y alma en el tumulto
    paseaban putrefactos, vueltos nada,
    comiéndose a sí mismos sin notarlo
    ni el panadero ni la secretaria,
    tampoco el gris ministro empecinado
    en repartir la tierra entre sus arcas,
    nada para el bolsillo de su pueblo,
    todo para su cofre sin medallas,
    mientras el hombre, el hombre moribundo
    con su herida de amor ni protestaba,
    tiene razón aquel ángel del cielo
    en no lanzar sus flechas en la marcha,
    pues caen los heridos inocentes
    y el médico no sabe quién se salva,
    lo digo por el beso que no ha dado,
    lo digo por la cita a la que falla,
    que cirujanos somos todos y honro
    al que entregó su piel y salvó un alma,
    al que dio la medicina de su aliento
    y comprendió que es el amor quien más curaba,
    incluso en el rencor empecinado
    de quien por recetario tomó un hacha
    y un tren y dos maletas con olvido
    y un beso que llenó de hiel su barba.
    Qué extraños se hacen tantos semejantes,
    qué díscolos después de amar sin calma,
    de hasta desmenuzarse en mil recuerdos
    que los nutrieron cuando hubo distancia,
    cuando el metal de las ausencias se hace grito
    y no queda pasión para escucharla.
    Qué nave la que veo que derrumbas
    con tu fulgor adentro y tu mirada,
    qué mar el que la acoge para hundirla,
    qué oleaje el que la besa al destrozarla
    y caen caracoles en su puente
    y escualos o corales hechos daga.
    Te vas y no regresas del naufragio,
    me voy y llevo el mar en mi garganta.

    http://fuerteyfeliz.bligoo.cl/

    06 08 14

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