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    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
    Fecha de inscripción : 22/12/2010
    Localización : Mar del Plata
    Humor : Bueno

    Poemas

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Lun Ene 31, 2011 9:00 pm

    Recuerdo del primer mensaje :

    El nombre divino del amor



    VIAJE POR EL REZO

    Si tuviera
    podríamos cambiar de religión
    meternos en un barril lleno de aceite
    aprender el lenguaje de las flores
    saber cómo se llora en marte.
    No sé cómo se fundan
    las cosas importantes como ésa.
    Y hay tantas otras cosas más
    que ignoro
    No sé cómo se evita emborracharse
    cómo sueñan el amor los sacerdotes
    por qué se suicidan
    los insectos.
    (Ahora me doy cuenta
    de que la naturaleza no estaba
    preparada para los
    inexpugnables faroles)
    No tengo religión
    pero quisiera cambiar de algo
    de verdad podríamos hacerlo
    ¿Quién inventa las cosas importantes
    Quién anda instituyendo los profetas
    Quién decidió las alas del gusano?
    ¿y el instinto de beso en los sonidos?
    No es que quiera
    cambiarme las desconocidas raíces
    Es que contigo podría hacer un viaje
    por el polen, arrojarme a un cielo
    subalterno por la boca de un sapo
    enamorado. Remontarme por el aire
    con mis párpados por únicas alas.
    Derrotar todos los dogmas de la
    arquitectura universal.
    Podríamos invitar a un ateo
    imaginario a fusilarnos con burbujas
    de sonido hasta dejarnos huecos
    como una llama.
    O hacer un viaje por el rezo. Para
    eso sería necesario que nos escondiéramos
    en un molino apretando los dientes
    para no gritar cuando la piedra nos
    enreda con la harina. Nuestras
    manos juntas serán el mismo grano
    después tal vez nos harían pan
    lingote cereal, ladrillo, altar
    del hambre y con forma de
    luna un poco amapolada
    en alguna suburbana iglesia
    nos repartirían. Tal vez nos
    tocará esa vieja, la que reza
    casi con afán. Descenderemos
    por su esófago (sabremos
    casi algo de los hormigueros)
    y veremos el corazón de la fe
    el pabilo que sostiene historias
    el pedestal de tantas guerras.
    Después, un poco como los feligreses
    saldremos del recinto sagrado
    y nos dirigiremos a los andenes
    suburbiales empujados por
    la corriente de la derrota.
    Allí habrá un túnel mucho
    más oscuro.
    La salida será lo más difícil.
    Creo que prefiero no cambiar de
    religión, quedarme con mis palomas
    y mis trasnoches de páginas.




    ALFARERO SIDERAL

    Quisiera cada gesto innumerable de las
    moscas
    cada mínimo amor de este planeta
    cada polen de arroz
    cada hormiguero
    cada lluvia que se enguanta por la tierra
    cada rayo de luna en el océano
    cada faro derretido bajo el agua
    la hondura total de las insondables cuevas
    cada beso fugaz de cada boca
    cada constelación de saliva que destella
    cada arruga dactilar
    en las piedras colosales de las cordilleras
    cada rayo cayendo cada brasa
    cada escama de ceniza cada huella
    el número total del desarrollo
    la molienda de las olas, cada ala
    cada cosa en fin para ponerla
    desnuda e infinita como harina
    en tu cuerpo y tu alma y en tus piernas
    en tu memoria hasta el éxtasis que huye
    y se agazapa
    a cada gramo cada instante de tu vida
    para que sepas el completo abecedario
    de planetas de sal y de rugidos
    de gemidos de galope y de colmena
    con que junto a tu nombre catarata
    construyo el del amor como alfarero
    sideral en esta pieza.




    ILUMINACIÓN VACÍA

    Desmantelando naranjas
    demoliendo pianos
    triturando caracoles
    como a fetos de flautas
    voy y vengo entre pies
    e iluminación vacía
    besando la íntima piel de algún espejo
    con reflejos de lenguajes diferentes
    De esta peregrinación por el aire
    de esta torre de saliva
    se pueden decir tantas cosas
    tiene tantos nombres la soledad

    Y el tuyo, el más atroz




    EMPRENDO LA TINTA

    Nunca tengo palabras en la mano
    cuando emprendo la tinta.
    Es como agitar un árbol
    para que caigan los frutos
    agazapados en mi saliva
    Y siempre cae tu nombre
    que maduro a gritos
    con la savia en pie.




    YO NO QUIERO MORIR ESTA LOCURA

    Ésta no será una depuesta golondrina
    una rendida hora de resurrección originaria
    yo no quiero morir esta locura
    no quiero callarme estos otros silencios
    ni descalzarme estas distancias
    que mojan mis pies de otras partidas
    No. quiero quedarme contigo
    hasta ti traje mis últimos zapatos
    y mi descanso definitivo.




    ESTE ÉXODO DE PALABRAS TE BUSCA

    Con cercenadas pupilas
    y voz degollada
    con el aliento encallado
    en desertados lenguajes
    este éxodo de palabras te busca
    Y recorre este desértico silencio
    como una caravana de flores y suspiros
    que se hunde en un horizonte imaginario.




    SIEMPRE HE ESTADO CONTIGO

    En este sitio donde el tiempo es otro
    uno cualquiera
    algunas imaginarias piedras
    y extraviadas voces
    y jardines de fatigadas cabelleras
    y extenuadas ventanas atrapándome
    En este sitio de ayer y de mañana
    donde hoy somos apenas una sospecha
    donde nos adivina el aire
    y nos corta las manos
    la humedad de la madera
    en este escenario
    que es el mismo de siempre
    uno de tantos
    siempre he estado contigo, amor
    ahora que te conozco




    UN GESTO DE LA PIEL O DEL ALIENTO

    Porque escribo más que nunca
    y mis manos son copiosamente
    sé que te amo
    y por tantas otras cosas
    que mi boca dice a veces. (y otras callo)
    qué duda cabe de que el amor
    es a veces, también un gesto de la piel
    o del aliento.
    pero no es sólo el hambre repartido
    ni ciertos plenilunios dolorosos
    ni cierta luminosidad de flores
    es nuestra medida
    de repente todas las raíces de la memoria
    congregadas en la imagen amada
    qué duda cabe de que te amo?!




    EL PAÍS HUNDIDO DE TUS OJOS

    Me miro constantemente a los espejos
    ahora que estoy solo
    para tener quizás algo de tus ojos
    algo tuyo, algo parecido a tus recuerdos
    Pero cuando te pienso
    no es mi rostro
    ni mi cuerpo turbio y silencioso
    el que encuentro.
    Sin embargo sé
    que cada veta de mi piel
    cada hoja de mi pelo sin pájaros
    será el país hundido de tus ojos
    cueva enterrada de despojos
    y a veces el vacío y el silencio de tus manos.




    NECESITO VERTE AUNQUE SEA EN ESTA PÁGINA

    No tengo paciencia para quedarme dormido
    los sueños revolotean asustados sin posarse
    mejor prendo la luz, enciendo mi garganta
    necesito verte aunque sea en esta página.




    SÉ QUE HAY UN RÍO COMO UN PUMA DERRETIDO

    Yo no conozco esta tierra
    he visto su retrato verde en los mapas
    sé que hay un río como un puma derretido
    que se echa constantemente en el mar.
    He visto de pasada algunas casas
    algunas esbeltas palmeras, unos faros
    unas calles que son siempre las mismas
    Tanta gente que no es extranjera
    se diría que la memoria
    les creció aquí como los frutos
    de una planta cualquiera
    Ya no me asustan las ciudades como ésta
    No me importa dónde tienen la mirada
    no tengo miedo de sus policías
    y hasta me dan un poco de ternura
    sus escuelas y sus hospitales.
    yo no conozco esta ciudad de nadies
    Pero hay otra que tampoco conocía
    donde andaban retrasados mis recuerdos
    esperando que yo los recogiera.
    Amor, yo te encontré en una ciudad
    ya no le tengo miedo a estas ciudades
    y me parece que no voy a volver a decir
    ni la palabra nunca ni la palabra nadie.




    MI LLAGA DE CAMINOS

    Rindo la poesía, depongo mi costra
    de horizontes, mi llaga de caminos
    aprendo tu nombre y descubro
    que siempre he tenido boca.




    MI CORAZÓN HIZO AGUA

    Para contarte esta historia hijo mío
    tendría que esperar que te cuelgue
    la mirada
    que llevaras algunos olvidos
    algunas puertas cerradas en el alma

    No puedo imaginarme tu cabeza
    tu mano que tendría algo de mapa
    tu estatura tu voz un poco llena
    de las cosas que llevaras clavadas.

    Elegiríamos un árbol una piedra
    sería tal vez una mañana
    nos sentaríamos como dos cosas viejas
    dejando que el silencio nos hablara.

    Tiraríamos pedradas sin destino
    hablaríamos de las nubes o del viento
    —esas nubes sí las imagino—
    yo olvidaría hablarte de estos versos.

    ¿Cómo decirte que llevamos algo roto
    que el amor a veces se disipa
    que se secan las manos y los ojos
    que todo lo invade la ceniza?

    Cómo habría de explicarte cada noche
    cada foto cada muerte de memoria
    explicarte que me fui sin donde
    a cambiarme de zapatos y de historia

    Cómo explicarte que mi corazón hizo agua
    que le entró la noche hasta el hastío
    Tiraría tal vez otras pedradas
    Miraría a los ojos al vacío.

    Y después te lo diría todo
    de una sola llave de una sola agua
    te abriría mi corazón de lodo
    y te daría a beber todas mis lámparas.

    Te diría su nombre de casi catarata
    te contaría sus ojos de panales
    y usaría palabras no estrenadas
    para contarte su alma de trigales.

    Yo no sé dónde está ese árbol protegiendo
    el primer día de nuestras raíces
    el momento de mirarnos a un espejo
    sin buscar ni frases ni matices.

    Ese día tal vez un poco ronco
    te pediría inaugurar ciertos olvidos:
    Cambiar el nombre obligatorio
    del padre por el de un amigo.

    Ahora ya zarpo de esta historia
    para no anticiparme a mi memoria
    y a mis pasos, antes del camino.




    LA CINTURA DEL SILENCIO

    Mi garganta aprieta

    La cintura del silencio
    como una espada rota
    como un perro muerto
    Ya no puedo esconderme
    del asedio del espejo
    debo poner sobre la mesa
    los antes y los lejos




    QUE EL AMOR NO APRENDA A TENER ASCO

    Voy a escribir un verso con la palabra caca
    el amor me lo indulta con una flor mojada
    Pero para darte mi vida hecha poema
    debo poner en él también las cosas muertas
    Es la única manera de guardarnos
    de que el amor no aprenda a tener asco
    He escrito un verso con una palabra muerta
    he dejado al silencio detrás de la puerta
    Y ya no necesito escribir otras palabras macabras
    una sola nos basta como una lámpara
    Podemos ya indemnes caminar entre los pastos
    inmunes al silencio con florecidos pasos.
    Y echar este verso a la basura
    con el aliento limpio de gaviota y altura.




    ESTATUA DE MUJER

    Tú, toda fulgor
    cuerpo de totales melodías
    mirada de canción
    olor de fruta improvisada
    estatua del amor,
    yo con los ojos en voz alta
    un poco de carbón
    como un barco que te atraca,
    sonreímos los dos.




    LA HEBRA DE RELÁMPAGO

    Me estaba peinando ante el espejo
    y como un pez, sospechado entre la sumersión
    y la espesura, una cana brilló su hebra de
    relámpago.
    Empecé a deletrear mechones hasta tenerla
    firmemente entre mi pulgar y mi índice.
    Cuando ya estaba por dar el tirón suicida,
    me detuve. Decidí no cambiar de nombre,
    no empezar una careta minuciosa. Decidí
    no ser otra persona.




    ALTA MAR DE PÁGINAS

    I

    travesía, a verso traviesa
    a recuerdo traviesa


    II

    A noche traviesa
    como un oscuro jinete
    A verso traviesa
    como un ciego demente
    Alta mar de páginas
    marejada en las sienes
    pleniluna tu cara
    y tu distancia llueve.




    EL RITO DE AMARTE QUE ME ARRASTRA

    A veces me despierta una amapola
    a veces me horada una campana
    a veces me lava la cara una ventana
    y otras veces me encierra entre sus páginas la aurora

    Yo no tengo la conducta preparada
    de los ríos de estiradas cicatrices
    A veces soy (voy) la nieve que se derrite
    y otras veces me quedo hecho montaña

    A veces me ilumina una naranja
    o me convence con rincones la tiniebla
    y ando buscándome entre la niebla
    hasta que una flauta inesperada me apuñala

    Pero de todas mis conductas planetarias
    de mi espesa diversidad de selva
    hay una constante y siempre nueva
    el rito de amarte que me arrastra

    por flores y por piedras y palabras
    por los mismos nombres de la tierra
    y en cada cosa se renueva
    como mil tardes diferentes en el agua.




    EL RINCÓN MÁS LÚGUBRE DEL MIEDO

    Esta noche es toda de pupila
    es mi mínima estatura que rebota
    contra el parche celeste que me azota
    me desangra me pisa y me destila
    El silencio me acorrala y me vigila
    y el vacío con desenfrenada bota
    me pisa la garganta rota
    y me arroja a una lágrima y me exila

    Al rincón más lúgubre del miedo.
    Mis ojos se caen derretidos
    mis manos se evaporan y me traicionan
    y la tiniebla me escarba con candente dedo
    el silencio me clava un implacable alarido
    Y todo se va. Sólo las ratas se demoran.




    EL AMOR ES IGUAL A SU SOSPECHA

    Antes estaba hecho de peligros
    veía con bastón como un murciélago
    y andaba con actitud cavernosa
    ensuciando con mi sonido la mañana.
    No sé cómo pero de repente
    habías estado siempre en algún sitio
    Y llegaste y sin preguntarme un solo pájaro
    me lavaste las cuevas de mi cara
    me llevaste de la mano hasta un espejo
    y dibujaste un dios que sonreía.
    no me importa ya quién soy ni quién he
    muerto
    así está bien, los nombres se acomodan
    el amor es igual a su sospecha
    porque tú te pareces a mis sueños.
    Ahora hasta las moscas se me atreven
    y hasta veo correr por la mañana
    al aire enamorado del sonido
    haciendo el amor con las abejas.
    Así está bien, ya puedo mirar a cada gato
    sin que huya incendiado de mis ojos
    y paso por los hondos cementerios
    sin ver otras cosas que jardines
    Así está bien, amor, gracias por mí.




    UNA SÁBANA CONSAGRADA

    No quiero apurar estos cuadernos
    Son la medida preparada de mi historia
    Cada página que paso es una despedida
    una sábana consagrada
    donde hemos estado juntos.
    Conozco el dolor de abandonar habitaciones
    que no serán nunca las mismas.
    No quiero terminar estos cuadernos.
    no quiero conocer toda la tierra.
    quiero siempre una isla de sorpresas
    una flor aún de raza súbita imprevista
    para ponerla bien temprano al lado tuyo
    en tu almohada tal vez y despertarte.
    No quiero apurar estos cuadernos.
    Pero tengo tanto que decirte
    tanto tengo para recuperarnos.
    No importan todas las cosas desconocidas
    lo que no hemos hecho estando juntos
    Basta que estemos de la mano
    todo es posible y suficiente
    Pero no quiero terminar estos cuadernos.




    QUIERO HUIR DE TODO, ESO ES TODO

    No busco por la geografía del poema
    una palabra especial como una mina
    no quiero fundar una ciudad de palomas
    no quiero establecer la boca del silencio
    Quiero huir de todo, eso es todo
    y esconderme con tu nombre en una ceguera
    inexpugnable
    y dormir allí para soñarnos.




    EMPAPADO DE TINIEBLAS

    Como, me lavo las manos
    sonrío desde algunos reflejos
    acomodo páginas y escondo
    algunas fotos en cajones terribles
    Voy a irremediables sitios
    y vuelvo empapado de tinieblas
    y me arrojo de boca a estos renglones.
    Todo lo que hago tiene tu ausencia.




    MORTALMENTE VIVO

    Es de nuevo la hora de mis manos
    solas como alas en un continente olvidado
    es de nuevo la hora de mis horas
    como un viento herido por ruinas y restos de
    batalla
    Es de nuevo la tristeza esa de ser y de morir
    de amar mortalmente vivo, de reír al galope
    con la lengua en llamarada
    goteando pájaros y arreciando muerte
    escupiendo ventanas
    y leyendo epitafios con los dedos
    Es ésa la hora
    la de no haber sido eterno
    la hora de que dios nunca haya sido posible
    hora de palomas que se suicidan
    hora de música precipitándose por
    una cornisa con un ramo de olvido
    entre los dientes
    pero yo absurdamente crepitante
    entre el carbón que huye
    río como un molino
    porque estoy enamorado
    y seré más allá de todas las derrotas
    para envenenar con una lámpara
    el telar tenebroso del silencio.




    LA LLAMARADA DEL SILENCIO

    La soledad estaba sola y soñó.
    soñó que sueño
    y en el sueño soñó que canto
    y en el canto fue el aire
    el aire estuvo enfermo de los mismos sueños
    Y se volvió corazón
    corazones
    miríadas de corazones
    y en uno se enfrió la llamarada del silencio
    y entonces, tierra
    y la tierra soñó y cantó
    y raíces
    y rosas
    y tú y yo
    que no sabíamos
    que la soledad había estado sola
    y que necesitábamos venir,
    haber llegado
    y soñamos
    sin manzanas
    y entonces dios había sido
    para que la soledad nunca hubiese
    estado sola.




    UNA LÁMPARA PARA ENCONTRARTE

    No me damos pena
    No nos sufro
    Llevo esta partida
    como una lámpara
    para encontrarte cuando yo sea conmigo
    y nosotros.




    TUMBAS EN MARCHA

    Porque este avión emergerá del vino
    como una uva que salta de la tierra
    hecha llamarada
    o silencio de la palabra palabra
    Porque este avión me arrancará los
    ojos y ese turbio manojo de pasillos
    por donde goteamos tumbas en marcha
    me busca la garganta como un abismo
    empedernido, me pisotea la saliva me
    machaca el sonido de polen creciendo, porque
    escribimos muchas veces
    la palabra paloma.
    Debo volver a buscarme
    a recogerme entre las cosas sencillas
    entre el amor que no aprieta
    los puños ni muerde la mirada
    para no esconderse detrás del ocaso.
    Ojalá me hayamos esperado.




    ATADO DEL SILENCIO

    Cerraré los ojos para salir de esta casa

    Me llevarás de tu mano
    candentemente (ciego)
    hasta la puerta
    atado del silencio
    al ruido mínimo de las cosas del día
    No quiero morir de esta partida
    no quiero verme ni oírme partir.




    EL LAGO DE TU IMAGEN

    Estoy vivo a patadas a mordiscos a párpado
    a gritos a espina desaforada
    y raíz al galope.
    Catarata de pétalos
    desbocada marea
    alas y tajos en un solo vuelo
    Y de repente como el torrente brioso
    me anudo al lago de tu imagen
    y soy paz.
    Es el amor,
    Estoy enamorado.




    ABASTECIDO DE LÁGRIMAS

    Habré necesitado estar triste
    estoy abastecido de lágrimas
    hace tanto frío fuera de estas fotografías.
    Partiendo mi alma quedó enganchada;
    como un tejido
    mi sangre de madeja
    y se ha ido deshilachando en un
    reguero mortal.




    CON EL ALMA ACUMULADA EN UN SUSPIRO

    Con frío de animal herido
    con dolor de herida enfriada
    me voy goteando tiempo
    como una gangrena.
    con el alma acumulada en un suspiro
    con la lengua de pétalo cortado
    Mis ojos son el patíbulo
    de mi memoria
    el día entra y arrasa
    quema y a muerte muerde ahuyenta
    y azuza
    Las mariposas se están volviendo tajos
    mi cuerpo ya no tiene nada azul
    es que me estoy yendo
    y el amor es puñalada
    y duele.
    No sé realmente por qué estoy no llorando.




    SUEÑOS DE DEMENTE

    Te llamé por teléfono.
    era el silencio en punto de tu ausencia
    en mi pieza sin tiempo
    Te llamé con insistencia
    la llamada se extendía por el aire
    la llamada sin respuesta
    como un grito agonizante
    inundaba el vacío callado de tu casa
    y sonaba tristemente a nadie
    Colgué. hice otra llamada
    la misma cruenta voz que se partía
    la misma temblorosa campanada
    Me pareció que tenía algo de risa
    recorrí en mi memoria todo el ámbito
    un silencio sonoro que dolía
    Volví a cortar. Estoy pensando
    ahora en los venarios corredores, en la puerta
    en los discos quietos y callados.
    en la paz tranquila de la mesa
    en el pasillo aortal que se derrama
    y que pasa delante de tu pieza
    Al pasar me fijo en la ventana
    Tu mundo de misterios escondidos
    y me siento de recuerdos en tu cama
    Se me sube a los ojos el vacío
    se encarama tenaz a mi garganta
    me siento encerrado en el delirio
    Ahora pienso y se me anega el alma
    que tal vez cuando te llame nuevamente
    me responderá el silencio de tu casa
    Y mañana y después al día siguiente
    y también después de una semana
    y otra más y después ya para siempre
    Hasta que yo sepa de verdad qué pasa
    : que sólo existes en mis sueños de demente.




    LA NOCHE QUE NOS DESENVAINAMOS

    No he lavado la ropa que tenía
    la noche que nos desenvainamos
    y desnudos como la miel que cae
    de los higos maduros a la siesta,
    nos anudamos acuáticamente
    como dos lagos o dos gotas de agua
    que se juntan innumerablemente.
    No voy a lavar esa camisa.




    ESTOY ESCRIBIENDO TU NOMBRE

    En esta noche aquí en esta ciudad
    hoy, cualquier día un cualquier nunca
    en esta ninguna parte rescatada
    yo: este nadie de cosas y almanaques
    de resecadas rosas y poemas volados
    aquí en esta ciudad yo ahora
    estoy escribiendo tu nombre
    con dedos de niebla
    roto contra el aire encallado
    en la noche triste y sola de esta ciudad
    donde hay tantos que tal vez recogen
    su memoria, su alma, su tristeza
    para llevársela luego a algún poema oscuro
    en una ciudad cualquiera, solos.




    LAS ANCLAS DE TODO MI DESTINO

    I

    Que estas puertas de llegar
    sean las de partir
    si no encuentras tu vida
    en mi sendero,
    si tu memoria me renuncia
    si tu amor
    se descalza de mi nombre.


    II

    Tú mujer,
    tú amiga, luz,
    tripulación total de mis espigas,
    tesoro en llamas en la boca
    de la madrugada
    tienes las llaves y el timón de mi vida,
    las anclas de todo mi destino.
    Eso te lo doy. Como una mano,
    como una manzana.
    Pero no debes tropezar
    con mis pies.
    No te sientas encerrada
    en mi libertad
    que te regalo.
    Quiero ser tu camino
    no tu calvario.




    CLARIDAD HECHA PAN

    Está visto
    Está sabido que
    Está sido que yo
    Está vivido que yo nunca
    Hubiera sido uno
    de esos solemnes o terribles señores
    con anteojos y joroba.
    De esos que se mueven por
    sus bibliotecas con la familiaridad
    de un pez solo en su escueta pecera.
    A veces creo que tienen algo de
    dromedario, que guardan litros
    de páginas en la joroba de la espalda
    y las de los dedos. Los infaltables juanetes.
    Porque casi todos tienen cabeza
    pequeña, tal vez para tener los ojos
    más juntos, —la nariz no es importante—
    nunca se muerden la boca; y las orejas
    a veces son alas deterioradas, grandes
    como paraguas, a veces un poco chamuscadas
    y otras veces se les caen por el mismo
    camino de la calva.
    No sé si hay alguno que se coma
    las uñas, ancestros de roedor no les faltan.
    Algunos chupan de la pipa con invertida
    frustración de flautistas y oyen una
    inédita música con los catacúmbicos bronquios.
    (espero que no hayan leído nunca
    la palabra catacúmbicos) ¡Qué volutas
    de abortadas melodías!
    Asunto corbatas = me abstengo;
    casi todos la tienen sucia y otros la dejan
    para marcar una página remota, donde
    el torturado trapo convive
    con las migas de un irrecuperable
    sandwich. (quién sabe cuánta
    sombra ha recorrido).
    No! definitivamente,
    porque yo no dejo migas
    ni tengo orejas migratorias
    porque sólo me como las uñas
    cuando espero en las estaciones ferroviarias;
    porque no sé nadar como el
    alegórico pez
    ni soporto el olor satánico de los
    libros añejos,
    porque entre una flauta y una
    pipa prefiero una guitarra
    y mucho más soplar en la caña
    innumerable de tu aliento
    y porque no uso tiradores,
    (olvidemos la boca que yo también
    me muerdo cuando quiero
    imaginarte)
    porque mi única joroba es un
    dolor de caminos
    y no recuerdo cuánto leo, sino tus
    cartas,
    por todo eso y un montón de otras
    razones, no soy uno
    de esos solemnes o terribles señores.
    Además, si lo fuera,
    cómo hubiera hecho para darme
    cuenta cuando pasabas y tenías
    la boca encinta de palomas.
    No! definitivamente no lo soy.
    Y si lo fuera
    me cortaría las manos y la boca
    y trituraría mis dientes
    y después me escondería
    con esa sucia corbata confundido
    entre las migas
    por haberte amado
    y profanado con derrota y otoño
    tu cuerpo de claridad
    hecha pan.




    MARES ANUDADOS

    Quisiera que fueras sucia alguna vez
    con el olor bullicioso de los rinocerontes
    que en ti habitaran
    duendes diminutos
    una constelación de piojos
    labriegos y mineros de tu pelo
    y de tu piel
    ellos me podrían contar de su amor planetario
    de los hormigueros luminosos
    de las madrigueras amadas
    donde mi lengua no puede envainarse
    y pasa a veces como un glaciar quemante
    como un mar al galope.
    Ellos me podrían decir las diminutas rosas
    las quebradas los terribles
    cañones de tus huellas dactilares
    los aljibes insondables de tus poros
    ellos conocerían los remotos senderos
    las vertientes los guijarros
    las olas enterradas de tu pecho
    tus pezones como cúpulas sagradas
    sagrados como templos
    todos los jardines
    cada cementerio.
    ellos acamparían bajo el trébol
    fresco
    el que crece en la desembocadura
    de tu cuerpo continental
    ellos ordenarían
    tras nuestras enamoradas batallas
    los húmedos minerales de la savia tibia
    las herramientas exhaustas del amor.
    Quisiera recorrerte
    como una lagartija
    esconderme bajo cada piedra
    mirarnos a los dos
    crepitando como mares anudados
    y ser a veces mar
    y a veces caracol.




    VELAS PARA AGRANDAR LA OSCURIDAD

    He apagado todas las lejanías
    he decidido que estás aquí conmigo
    detrás de alguna puerta,
    lavándote la cara
    amasando un trago de ventanas en un
    papel, o bebiendo un chorro de mariposas
    en alguno de tus libros amarillos.
    He decidido que la soledad no nos cabe
    Somos demasiado para los enjutos territorios
    de la nada.
    Y si alguien no lo cree puede leer
    en los legajos de la primavera sobre nuestro
    encuentro desde los parietales de la tierra
    de nuestra insobornable brújula de equinoccios
    Sí! Estás comprando el pan para nuestro desayuno
    Un par de velas para agrandar la oscuridad
    ese esmalte multicolor para pintarnos camelias
    en los brazos y hacer el amor como las enredaderas.
    No encuentro la nota que me escribiste
    mientras dormía
    Te habrás olvidado de dejarla.
    No importa, sé que la has escrito y que
    decías que volvías en seguida, que no
    querías despertarme.
    Ahora me voy a meter al baño
    voy a demorar un poco para darte
    tiempo de volver e irte otra vez.
    Me gusta tu forma de estar
    tu presencia vacía, llena de sospechas
    tu ausencia habitada,
    tus constantes salidas.
    Ah! espero que no olvides traerme
    el bloc de cartas y los sobres.
    No puedo estar sin escribirte cada día.




    NOCTURNO PEDESTAL (ADULTERIO)

    No te quiero más le he dicho
    y una andanada de dedos aullantes
    me han empujado contra la pared
    oscura de los mínimos delitos
    Pero si hubiera decidido hacer
    de mi vida otro instrumento de culto
    pavoroso, ir a la guerra tal vez,
    hacerme sacerdote empasillado en
    conventos insondables, dedicarme a la
    sonrisa, sacarle fotografías a la muerte
    profesionalizarme en un espejismo
    cualquiera, entonces tal vez
    escogerían mi nombre entre palabras lustrosas
    y desde el héroe al santo desde el mártir
    al mentiroso acomodarían mi pedestal de nácar.
    Pero el amor es mi bandera mi altar
    mi alquimia mi pincel. Por eso soy un
    delincuente.




    ORDEN DE PALOMAS

    Entre acordes esparcidos por
    el aire, vuelan, giran locamente
    algunas palomas suburbanas
    Me parece tan justo que estén
    navegando en el cielo de esta
    mañana que no imagino
    dónde viven por la noche.
    De la iglesia abierta emanan
    ráfagas de música
    el aceite melodioso del órgano.
    los árboles enjuagan en la música
    sus crispadas cabelleras.
    yo camino plaza abajo.
    Quién sabe si alguien se pregunta
    qué hago pasando por aquí,
    quién soy, de qué huyo,
    en qué colchón de quién sabe
    qué historia voy a revolcarme.
    No, hay demasiadas alas en
    el mediodía. Yo y cada cual
    somos parte de la casualidad
    O de un aglomerado manojo
    de indescifrables voluntades.
    ¿Quién indaga un profetizado
    orden de las palomas,
    el justo cántico que se derrama
    los dedos del organista
    el culpable arrodillado
    el pisoteado cigarrillo del asesino
    nocturno?
    No nadie se pregunta por mí.
    A quién le importa saber adónde voy.
    Y, después de todo,
    ¿adónde voy?
    Tal vez ni siquiera estoy pasando por aquí
    Ni siquiera aquí. Ni.




    NAVE PARA TODOS LOS DILUVIOS

    Como un desaforado labriego
    enterré mis palas en los surcos
    de este cuaderno.
    He ido despejando el cardo
    peinando la tierra
    la encía fecunda
    la cabellera vacía
    soplando en la fragua del delirio
    hasta hacer saltar la espiga.
    Éste es mi pan
    mi harina enamorada
    mi sudor de anhelos que te buscan
    mujer ecuatorial
    templo definitivo
    altar de la fertilidad
    A veces el silencio
    a veces ciertas fotos viejas
    arqueológicos naufragios
    como sarmientos
    mordían el arado infatigable
    de mi lengua.
    Esta siembra insucumbible
    no teme la agresión de la pezuña
    pueden invadirla los dientes del olvido
    puede intentarla el fuego y el rumbo
    lóbrego del pus
    no hay silencio para el verso escrito
    si ha pasado por tus ojos
    por la siega de tu mente
    por la molienda vigilante de tu alma.
    Yo no quiero tener nombre de poeta
    prefiero llamarme jardinero
    pastor de rosas
    timonel de savia
    No hay en estas húmedas colinas
    de papel, una sola piedra de aridez,
    El sumergido mineral es todo de campanas.
    No hay un solo fusil bajo la tierra
    porque éste es mi prado de amor
    mi arsenal de palomas
    para tus ojos y tu sonrisa.
    Ahora bien, mi pequeño horizonte
    Amiga de mis horas lejanas
    Es posible que los cuervos
    del tiempo, los gusanos
    tenebrosos que a veces
    tenemos en el subsuelo de nuestra
    memoria, pasen
    a dimitirnos, a esparcirnos, a disipar
    la semilla a barrernos con uñas
    de huracán enfurecido.
    Es posible que se desaten de
    lejanas cumbres, desde destejida
    nieve de recuerdos, algunos rostros
    que traemos puestos, y que el agua
    turbia del hastío alague nuestros
    campos de besos y de veneración
    trasnochada. Por ésas y por todas
    las otras muertes posibles que
    podrían sumergirnos yo quiero
    dejar un dolmen eterno
    para todas las expediciones
    para todos los testimonios
    para obligar los astros perezosos;
    y ese monumento indemolible
    lleva nuestros nombres y el del amor
    en este cuaderno que es una
    nave para todos los diluvios.
    Así, tal vez para siempre
    el talón de la atmósfera
    será una lámpara custodia
    para que no se nos echen encima
    las escobas de la nada y nos sumerjan.




    SER POETA ES MUY FÁCIL

    Ser poeta es muy fácil
    hace falta una distancia
    una imagen que a veces
    confundimos con la almohada
    Hacen falta muchos besos
    en la boca solitaria
    y el silencio desnudo
    acostado en nuestra cama
    Es aún mucho más fácil
    si se posa en la ventana
    una paloma perdida
    o una trémula guitarra
    Se necesita una hoja
    que se parezca a una sábana
    y después cerrar los ojos
    y arrojarlos en el alma
    Y empezar a dibujar
    con silencios o palabras
    los caminos de los dedos
    por el cuerpo que nos falta
    Hay que estar enamorado
    por eso hay pocos poetas
    la poesía no se atrapa
    con ávida red de letras
    Hace falta algo de rezo
    vivir con el sueño alerta
    llorar al ver una rosa
    y andar desnudo en la guerra
    Si esto no da resultado
    se compra un libro cualquiera
    la poesía está en los ojos
    del que pasa a recogerla




    EL SAGRARIO DE MIS NOCHES SOLAS

    Déjame haberte dicho cada cosa
    cada terrón clamoroso de esta tierra
    tu imagen fue mi guía en el trayecto
    y mis pies vocación de primavera
    Has explorado cada grieta de mi pecho
    cada válvula cada seña de mis venas
    sabes mis palomas, sabes mis espejos
    sabes tu retrato cuando eres la ausencia.
    Todo te lo dejo como un sagrado diagrama
    para que viajes tus ojos por mis sueños
    para que en la primera estrella de tu ventana
    encuentres junto al tuyo mi deseo.
    Éste es el sagrario de mis noches solas
    guarda en él tus ojos y si quieres tu alma
    echa a volar los hondos ríos de tu boca
    o agrega las tuyas a estas alas,
    si no basta mi miope fantasía
    para los paisajes suntuosos de tu entraña.
    Ésta es toda, amor, la geografía
    de mi mente un poco enmarañada
    Te lo doy como a un país como a esa isla
    como a esa mano o también esa manzana
    Te lo doy como te doy mi vida
    como en esa canción que te gustaba




    ITINERARIO DE MIS MANOS

    He llegado a la cima de mi boca
    a la cúspide de mi insomne empresa
    he trepado al final de este cuaderno
    con las redes ávidas y con el sueño alerta.
    Si ahora puedo echar al fuego
    todas mis guitarras y ver cómo se queman
    y vuelvo a empezar la golondrina
    por aquella primera primavera
    Es que este itinerario de mis manos
    siguió sin perderse su avisada estrella.
    Tengo otro desierto que emprender para tus ojos
    otro mapa de páginas y estepas
    para construirle nidos a tus pestañas
    y a tu corazón una extensa madriguera.




    ESTE AMOR CALIENTE

    Gracias por mi alma desnuda
    por mi mente con fuentes
    donde surgen lagartos de diamante
    Que hacen el amor como suicidas
    hasta evaporarse
    Gracias por este dolor
    insoportable por esta dulzura
    incandescente
    Gracias por poder volar
    como un demente
    con los pies atados
    y los ojos pisoteados por la gente
    Gracias por la palabra gracias
    por este amor caliente
    por este cuerpo mío
    de praderas enamoradas
    Gracias por poder pensarte
    por poder creerte
    por imaginarte
    con locura candente
    por besar el aire
    o arrancar estrellas
    o explotar en mil avispas
    de repente.
    Gracias hembra constelada
    por tus abismos de amor
    que me perduran
    Gracias por tu boca sin fronteras
    habitada
    Gracias por tu aliento donde viven
    mil planetas
    Gracias por tu mirada
    innumerable, incontenible
    que todo lo bebe
    como una infinita ciénaga
    Gracias por estar locos
    por poder descalzarnos
    los dos juntos
    para entrar a un templo
    donde entran solamente
    a casarse las estrellas.
    Gracias por mi alma desnuda

    ¿cómo podría si no
    decir cosas como ésta?
    Usando ademanes de poesía
    con mis torpes manos de madera.




    ME GUSTA VERTE PASAR

    Me gusta verte pasar
    decidiendo el espacio con tu cuerpo
    derramando nadas que no eres
    hiriendo a muerte al tiempo
    con tu sonrisa inagotable
    Me gusta verte pasar
    decididamente no hay nada
    que me guste más
    Ver tu pelo a chorros que lame
    el espacio. Verte
    elegir la silla donde te vas a sentar
    o buscar un libro cualquiera.
    y no es por ninguna de estas razones
    que me gusta verte pasar
    Es sólo que me gusta verte
    saber que estás viva
    contenerte con mis ojos lanzados
    insaciablemente hacia ti.




    AMULETO

    He hablado con el reloj de las medidas
    con el fogonero de todos los tamaños
    con el chofer de las dimensiones absolutas
    Él me ha dado un brebaje de ocultarnos
    un talismán de desaparición de hacernos aire
    una medalla para ser como queramos.
    Así podremos irnos a vivir bajo los hongos
    a edificar un palacio entre las alas del trébol
    a enseñar un Dios cualquiera a las hormigas
    a que los besos nunca sean más pequeños
    a tener miedo de las gigantescas cucarachas
    podremos domar una luciérnaga
    y luciernagar como jinetes de una lámpara
    podremos domesticar al terremoto
    y hacer temblar la tierra con tu orgasmo
    haremos el amor como dos gotas
    que se juntan en un beso innumerable
    sobre el terciopelo infinitesimal de las corolas.
    Y después cansados de ocultarnos
    podremos frotar nuestro amuleto
    y saltar como relámpagos que emergen
    y tapar el sol con nuestros cuerpos.




    ¿CÓMO NO AMARTE EN UN DÍA COMO ÉSTE?

    El sol se ha subido a su púlpito
    celeste y derrama su discurso de luz
    sobre la tierra
    Hay pájaros anclados en el aire
    tembloroso de la mañana
    Cómo no tener yo también algo de flor
    cómo no amarte en un día como éste
    Cómo no haberte escrito estos jardines
    a pesar del atuendo ceniciento
    de este día,
    si tengo tu recuerdo en mediodía
    izado en el cenit de mi alma?




    INSTINTO DE SISMO

    Era la inmovilidad total, la nada
    el silencio inmemorial, todo infinito
    de repente un temblor, un párpado, un ala
    la soledad que estallaba en un latido
    Tal vez dios no ha empezado todavía
    Yo sé sólo de espigas y raíces.
    sé de mis cuadernos y de tu poesía
    de lo que te digo y lo que tú me dices.
    Pero a veces pienso que llevamos
    en el alma un instinto de sismo
    que acarreamos la raíz de los relámpagos
    el ovario primordial de los destinos.
    Y se me ocurre que dios es la burbuja
    el equívoco de la inmensidad desolada
    que de repente se levanta y desoculta
    como el amor que hasta el encuentro nos buscaba.
    La eternidad la entiendo por delante
    por detrás es un desierto que atropella
    pienso en el extravío que nos precedía
    como una jauría de rostros y de puertas
    Y me parece haber tenido acceso
    por tu boca a la ruta profética
    a mi primer pie y a mi primera huella
    Y con todos mis insomnios en suspenso
    me parece que en ti dios se cumpliera.




    SILENCIOS ELEGIDOS

    No sé qué silencio usar
    para hacer el monumento del sonido
    tal vez el fragor de las cascadas
    en las vísceras del hielo contenido
    tal vez el del zumbido
    derramado
    de un caracol triturado, hecho añicos
    o el silencio que queda en los abismos
    después que cae un pájaro herido.
    Puedo usar el silencio de los astros,
    que se apagan en la carne de los siglos
    —no quiero el silencio que sucede
    a las balas de ningún suicidio—

    puedo usar el sonido de tu boca
    cuando en un beso infinito nos hundimos
    o el silencio del silencio cuando saltan
    por el aire los desollados ruidos
    de la ciudad que se debate en mi ventana.
    Hay otros sonidos de martirio
    que dejan silencios mucho más dolorosos
    esas trompetas con que nos derretimos
    volando como evaporados pozos.
    Ya elegiré bien con cuidado los ladrillos
    de mi torre para construir la anatomía
    de la música donde tú y yo vivimos.
    Ahora me preocupa el pedestal
    la base donde quedará erigido
    la palabra que diré para ofrecértelo
    Porque de tantos silencios elegidos
    si digo el término equivocado
    podría derrumbarse mi obelisco.
    ¡Creo que he encontrado el material más adecuado!
    es el silencio de la palabra olvido.
    Ahora puedo cantar ¡canta conmigo!
    el monumento cantará callado.




    ¿QUIÉN VIENE A DARME DE ALTA LA SOLEDAD?

    ¿Quién apaga la tiniebla
    quién me lava estos rincones
    quién me enseña algún idioma
    que no tenga la palabra silencio
    Quién viene a darme de alta la soledad
    A decirme que me vaya a una guitarra
    Quién viene a mostrarme una paloma
    a decirme que he nacido
    A enseñarme a pronunciar tu nombre
    con mis manos
    Quién viene a decirme que no soy
    un delito
    Quién me indulta de todos los perdones
    quién me dice que estoy vivo
    Quién me dice que mis pies hacen caminos
    Quién me dice que me llamo
    número siempre
    quién me paloma
    quién me cambia por un beso
    la palabra Dios?




    SOLES SUMERGIDOS

    A veces no entiendo los huevos
    esos soles animales sumergidos
    en una placenta de tiza
    No entiendo sus ovalados silencios
    se parecen tanto al silencio
    todo lo que son lo son por dentro.
    De verdad no los entiendo
    No sé por qué no salen volando
    por qué no se van de un suspiro
    al firmamento
    Ahora que pienso,
    tal vez están volando por adentro
    Tal vez lo que me pasa
    es que quisiera ser huevo
    brillar en la penumbra,
    acumular mis cielos
    E irme volando hacia dentro
    hacia ser cada vez, mucho más,
    infinitamente pequeño.




    O PEOR AÚN

    Nunca querré parecerme a una papa
    no tener dedos
    ni tener lengua
    No sé siquiera de qué lado de sus
    ninguna parte mira
    si tiene boca,
    sólo un nido de ombligos
    no, no quiero transformarme en papa
    Siempre he odiado los tenedores
    y no soportaría tener que odiarlos más
    y sobre todo
    no soportaría que me comiera
    cualquiera que no fueras tú
    y a pesar de que querría viajar
    por tus entrañas;
    tal vez, si tú me tuvieras
    en tu plato, no tendrías apetito
    o te llamarían por teléfono
    o podrías incluso no comerme todo
    o peor aún no darte cuenta
    de que era yo




    PRINCESA BOREAL

    Para adornarte con diamantes
    que respiren
    con piedras de viva transparencia
    como a la reina de todas las edades
    emperatriz galáctica
    yo elijo temblorosas gotas
    de agua o de saliva
    y a veces de lágrimas
    un poco opalescentes.
    Busco por los ríos
    infartados de la noche
    por los lagos insondables del silencio
    por las olas del tiempo sin llaves
    y esparzo por tu cuerpo
    de continente y de peligro
    esas frutas sin nombre
    esas maduras estrellas animales.
    Así te quiero a veces
    mojada y temblorosa
    como un mar malherido
    que tirita y se deshoja
    Algo antártico en el fondo de tus huesos
    un poco de cal de luz dormida, adormecida
    de miedo a las ventanas solas
    Un poco de rincón en tus pupilas
    mojada y entregada
    entre el aire y la sábana
    que te sostienen
    como una voraz corola.
    Por quererte,
    te quiero de mil formas
    pero a veces quiero hacer
    caminos
    y como tendiendo entre las estrellas
    al azar algunos hilos
    con astronómico delirio
    trazo rumbos de besos por la tibieza
    de tu cuerpo infinito
    y dejo los pasos de mi lengua
    con pisadas de esmeraldas
    de diamantes latiendo
    de ópalos y perlas
    y así condecorada
    con el agua primaria de mi boca
    con el sudor que emerge
    de mi carne espolar que te tripula
    con algunas lágrimas
    que son parte del rito que nos vive
    parte de esta vertiginosa locura
    te dejo hecha de cielo
    princesa boreal collar de aurora
    mojada con el agua
    enamorada de la hondura.




    LOS PÉTALOS DE LA POESÍA

    Como las primeras hojas del otoño
    jugando a haber sido mariposas
    los pétalos de la poesía planean
    Y caen a mi corazón.
    Allí reposan, y se hunden
    por densos hormigueros
    y recorren mil vetas laboriosas
    relámpagos de hondura que las llevan
    hasta una desembocadura de rosas
    Yo andaba como un túnel escapándose
    tenía la mirada fragorosa
    Se han volado de mí aquellos acechos
    se han volado con tantas otras cosas
    Ya sé tu nombre y un culto de labriego
    me empuja por las cosas más hermosas.




    EL TELÉFONO

    Tiene algo de buda o
    perro echado, de tintero
    de cabeza de toro
    o zapato abandonado
    misterioso caracol
    si está callado
    contiene en silencio todos los senderos
    A veces se despierta con voz de grillo austero
    y entre venas atmosféricas y magia tamizado
    me trae el sonido más amado
    la canción vegetal que yo más quiero.

    En esta soledad él es mi compañero
    cueva del silencio y corazón alado
    a veces por el aire me lleva hasta tu lado
    como un instantáneo y ferviente mensajero.
    Él, que toca tu voz con quieto aliento
    que contiene en palomar tu melodía
    en su boca la anuda con la mía
    y nos lanza hechos aire por el viento

    Yo amo a este teléfono profundo
    a su prolijo intestino casi vena
    a su cráneo carbónico que drena
    que me lleva por las glándulas del mundo

    Es el único antídoto del tiempo
    único cerrojo del silencio




    TERRESTRE ANATOMÍA

    Creo que podría ser profesor
    de geografía
    Conozco cada río del aire quieto
    cada costa cada labio
    cada abismo del silencio
    Mis alumnos no usarían
    anteojos.
    Tal vez calandrias
    en las manos líquidas
    tal vez mirada de mordaza
    Todos lloraríamos juntos
    al empezar la clase.
    Hoy por ejemplo
    enseñaría los desiertos atroces
    con esqueletos blancos
    de luminosos caminantes
    Allí han establecido
    sus cadáveres titilantes
    algunos poetas que nacieron ciegos.
    Dejaríamos para nunca
    los oasis
    Alguien habría inventado
    la palabra teléfono
    Si no fuera por esta hora
    en que todo el mundo duerme.
    Creo de verdad que podría
    ser un mal profesor
    tengo todo que decir
    podría asustar a mis alumnos
    Dibujar en un pizarrón de lágrimas
    cordilleras de besos
    cordilleras con diamantes
    que se quedan atrapados
    en la boca
    ay los volcanes
    ay la nieve y la llamarada
    y la lava en soledad.
    Conozco este planeta de callar
    con manos de viento
    con garganta tormentosa
    con huracanes de cuadernos.
    Les aconsejo que no se inscriban
    en mi curso
    Podrían hacerse adeptos
    a la poesía
    y en alguna última página
    a un primer suicidio.




    UNA FLAUTA PERFECTA ENTRE TUS LABIOS

    El amor me condecoró la boca
    con esta urgencia de versos

    no quiero suicidarme de silencio
    puedo besarte eso sí,
    permanecer callado
    como una flauta perfecta entre tus labios
    la canción nos crece por adentro
    y la escribimos con galope de relámpagos.




    LAS FOSFORESCENTES TROMPETAS

    La música desordena manantiales
    en mi pecho
    desata relinchos
    sopla los molinos de mi sangre
    y hace saltar tu rostro
    como candente
    mineral eyaculado

    amo su rastro de gases derramándose
    su lacio paso de pez o de gaviota
    amo sus manos de tules y de oxígeno
    su cuerpo gaseoso y llamarada

    amo las trompetas de metálico
    vuelo
    cóndores de oro transparente
    flechas huecas de cristal fosforescente




    CADÁVER GENERAL

    Dónde han dejado el resto
    de estos cadáveres
    el expoliado cuerpo del alquitrán
    esta sangre tenebrosa de planeta?
    Miro en estas calles
    el pedregullo engarzado
    un poco como un desmentido cielo
    constelado de las pequeñas
    y las múltiples muertes de los hombres
    tapas de botella
    cristales de choques irrecuperables
    cigarrillos retorcidos
    indescifrables gotas de café
    orina o sangre.
    Esta selva para gatos
    y vientos invernales
    estos jardines para que paseen Dioses
    de hielo
    estos cementerios para que nadie llore
    me recuerdan que nunca he pedido
    auxilio
    No quiero que los restos
    las plumas los párpados
    los rotos dedos de mi grito mutilado
    se queden enredados
    a este cadáver general desatrapado.
    Mejor me voy
    hay una plaza a la vuelta de la esquina.




    EL NOMBRE DIVINO DEL AMOR

    Quiero apostar con todos los poetas
    con todos los juglares y todos los
    mentirosos de la tierra con todas
    las bocas suburbanas de la historia
    con todos los tinteros trasnochados
    con todos los suicidas y los gatos
    con los conejos las moscas y los peces
    con todo lo que ha estado enamorado
    quiero jugar contra ellos mano a mano
    boca a boca, solo contra todos
    a quién ha dicho más veces la palabra
    el nombre divino del amor.
    Y luego quiero llevarte el trofeo hasta
    tus manos, para ti, la hembra
    más amada de la tierra.




    ES EL AMOR

    Empieza en los dedos de tus pies
    deltas de pan y de firmeza
    el continente donde desembarcan
    mis besos como exploradores y
    suben por las dunas perfectas
    de tus piernas de subterráneos océanos
    Empieza en cualquier poro
    en cualquier centímetro de piel enamorada
    en el agua vegetal de tu cabeza
    en tus párpados donde no hay nada escondido.
    Empieza en tus manos a veces
    en tu aliento donde vive la sospecha
    en el olor melodioso que dejas cuando pasas
    en tu nombre si no estás, cuando te nombran
    empieza, empieza y sigue
    empieza en mí, porque te traía conmigo
    como un hambre de milagro antes de hallarte
    antes de que hubieras sido siempre
    como una cueva sagrada.
    Empieza y es la primera gaviota de la tierra
    el primer amanecer sobre la nieve
    y mi corazón reconoce su demorado nombre
    desde su hondo trayecto de extravíos
    como un ciego de manos luminosas
    Empieza constantemente, siempre
    como empezaba antes de llegarnos
    igual que una exhaustiva geología
    que preparaba la fertilidad para la rosa
    Empieza en cualquier cosa, a la mañana
    en el cuaderno que me llama blancamente
    en tu imagen que es el primer recuerdo
    como un faro en la niebla
    Empieza siempre interminablemente
    como toda el agua de la tierra
    de innumerables raíces en la atmósfera
    de infinitas arterias hasta el mar.
    Empieza y me lleva hasta las vetas
    de tu cuerpo templario de altares y escondrijo
    allí enumero la redondez de las naranjas
    mido el olor total de los jardines
    y escondo todas las espuelas de la luna
    en la marea envainada entre tus piernas.
    Es el amor ya lo sabías
    que lleva las infinitesimales cosas
    de mi vida a tu nombre y tu recuerdo
    como a un continente de eterna subsistencia.




    UN SUEÑO DE DIOS

    Cuando tú y yo hacemos el amor
    nos asisten todas las flores de la tierra
    los ingrávidos besos de los cardos
    el cardíaco semen del manzano
    las rosas que elegí para tu nombre
    y los alelíes que no sé cómo se besan
    Pero cuando somos el amor
    cuando lo éramos y cuando lo seremos
    Dios se acuesta con la eternidad
    para engendrar la primavera
    que trae una ofrenda de canciones
    para ti que fuiste un sueño en demasía
    de Dios cuando duraba solo.




    MUJER ANTE CUALQUIER INVASIÓN

    A veces, de tu vientre caen jaurías
    de renunciados aerolitos
    por venas de derrota
    y desocupación
    Es el otoño, tu éxodo de sangre
    es cuando la seda vuelve a la tierra
    y el gusano se hace mariposa
    es la hora en que tu vientre terrestre
    mastica la hojarasca humedecida,
    con rumbo de nube
    con instinto eterno de clorofila.
    Amo tu menstruación, la lava
    de tu vientre volcánico
    los encendidos despojos de enterradas
    atmósferas, tu galáctica savia
    desmoronada, nieve herida
    desatada cúpula.
    Amo esa camisa de fuego
    que tus íntimas ramas se desvisten
    amo tu ejército de hijos
    cayendo postergados
    con algo de vencida hiedra
    con campanada de ceniza
    con escombros de paloma.
    Amo ese innumerable cadáver
    que te desorbita y duele
    ese turbio deshielo de pan cenagoso
    ese río de alas rotas
    ese derrocado follaje de veranos sumergidos
    esa dimitida cabellera mineral
    ese dolor de destitución
    que te tirita y te proclama
    huerto de todas las rosas
    mujer ante cualquier invasión
    morada de la primavera.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    (Continúa.)





    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
    Fecha de inscripción : 22/12/2010
    Localización : Mar del Plata
    Humor : Bueno

    Con mi cóndor de sol hacharé tu tiniebla

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 7:02 pm

    Poema I

    Algunas veces de silencio
    desde un vértice de campana te me alcanzas.
    como la evocación que crece de las cartas
    de los rostros de los cuadros,
    de las lápidas
    El mundo queda entonces
    ojos y piel afuera (un campanario ausente)
    mientras te arrodillo las abejas en el alma
    No puedo evitarte con ventanas ciegas
    eres desde adentro la mañana.
    ¿Cómo negarte mis altares?
    negar mi propia fe
    y el himno que a tu imagen se me inflama?
    Pasa
    toma mis telares y canta
    Acércale mi voz a tu silencio
    y aleja las fieras de la noche
    con un lanzazo de grito en mi garganta.




    Poema II

    Alguna vez, tal vez, pero mucho más un sueño
    Esta calle que se repite
    sin olvido que cancelara imágenes
    Algún rostro de otras horas
    encontrado
    sin embargo su primer ahora
    Y la remota historia
    lo devuelve sin un nombre
    sin un quien y un cuando
    sin un donde.
    Tal vez un mismo instante
    que sucede ahora
    mucho tiempo atrás o al norte.




    Poema III

    Cuando a tu rostro de campanario
    asoma un domingo
    detrás de tus ojos
    una golondrina retrasada busca
    la salida o las alas.
    Y esa tristeza limpia y buena
    de las tardes azules
    detiene tu horizonte más acá
    mucho más
    de lo errante.
    ¿Qué sujeta ese oficio de olvidar palabras?
    Y esos mismos barcos
    otros barcos
    se suicidan ciegos al espanto
    ¿Por qué tu silencio desbocado
    la mirada infinita
    y tu sangre ahorcada en un costado?




    Poema IV

    Desde ti nada pregunto
    Ni un rostro sucedido ni la frente anticipada
    Las doce de la noche es un recodo.
    Mañana será entre dos recodos.
    No pregunto mañana
    Los árboles son hermosos sobre nosotros
    ¿Qué importan los ignotos muertos que tienen
    cruz en ellos?
    Los pájaros no cantan para otros.
    Este día no tiene amarras
    Doblará el crepúsculo inminente
    Mañana serán otros los árboles
    aunque hayas dormido al pie de alguno
    No recojas nada de este día
    Déjalo todo
    El olvido ha de ser sin testigo
    ¿No ves acaso
    que tus pies, hoy,
    no dejan estelas?
    También el eco será cenizas en silencio
    Y no me nombres.
    no importa mi mano
    Toma la mano
    Y al amanecer
    un rostro cualquiera te será cotidiano
    No preguntes por mí
    Tu costado será todos los días
    y yo a una mano sin rostro
    en algún día después de estas estrellas
    sin nombrarla
    le seguiré diciendo tú.




    Poema V

    El viento sangra y yo no sé que sangra
    yo creo que llueve pero el viento sangra
    y el viento grita y yo no sé que grita
    y yo creo que truena pero el viento grita
    y el viento sangra y grita y el viento muere
    y alguien es el viento y yo creo que es el
    viento.




    Poema VI

    Hoy quiero asomarte la mañana
    recoger cosas que crecen en mi tierra
    y llenarte como ésta una canasta sencilla
    Quiero volcarte una mirada de manzana
    El tibio silencio de las siestas en la sierra
    La fatiga del arado, una promesa de semilla.

    Quiero regalarte una sonrisa de naranja
    o el arco rígido de mi boca al sol testigo
    cuando una flecha es tu nombre de bandera
    la abnegación de levantarte un hito en una zanja
    esa simple abeja que siempre está conmigo
    acatando la melancolía que te es cuando la
    espera.

    Pero si a pesar de este oficio limpio y ciego
    nada te puede como un afán derrotado
    suicidaré mi paloma y mi guitarra de
    incienso
    clausuraré mi huerto y mi tesón labriego
    y la emigrada golondrina de rito retrasado
    cambiará el rostro al sueño que te pienso

    Y la verdad que te corona será el olvido con que niego
    y recobraré las alas de un pájaro encerrado.

    Hoy llevo la cuenta de tu voz a mi espalda
    más acá de los ojos un buzo te recobra.
    ¿Qué puede callarte si estás toda callada
    más allá de mi frente, ni el sueño se atreve
    a las sombras.




    Poema VII

    Hoy se parte la tierra
    mis volcanes me asoman hacia el mundo
    ciegos siglos de canto subterráneo
    se asombran del sol naciendo a la mañana.
    Cuánto espera las alas un gusano?
    cuánta lejanía, cuánta vela...
    cuánta espalda olvida una nueva mariposa.
    Hoy levanto un hito. la mañana es mía
    Me paro en el mañana de los sueños.
    y vuelvo la cabeza hacia la espalda
    cuánta noche en que soñaba
    cuánto abismo y ojos levantados al cielo
    cuánto nunca ya dejado atrás
    y esta voz extraña, pero mía
    que enarbolo y erijo como torre
    Aquí mi historia pierde el rastro
    El jardín empieza en un pantano
    Aquí el sol aquí las flores
    aquí los ojos buenos la mirada limpia
    fija en el cielo. El cielo. El mismo cielo
    desde los abismos,
    Pero aquí ya Dios empezado.




    Poema VIII

    Hoy la calle es un tajo brutal
    es una herida seca, desierta, de la muerte hace
    mucho
    Este abandono,
    aún más frío que la soledad sin principio...
    ¡Cuánto rastro!
    Las campanas han quedado atrás
    como palomas que nunca fueron mías
    Ahuyentar la sombra.
    Sólo una veleta del sol que no me intenta.
    Y los niños de sol, de paloma y de naranja
    se alejan de los cactos de mis manos.
    ¡Agreste sobrevida!... pero cuánto viajero
    derrotado.
    Pero aún, una hueca sepultura
    con ventanas
    una impávida palmera que subsiste
    Y la calle atroz que muere
    paso a paso
    niño a niño
    siempre de palomas.
    pero sólo yo siempre
    porque flor a flor ala por ala
    noche a noche,...
    sólo yo testigo!




    Poema IX

    Mi silencio se rompe desde afuera
    Qué sé yo si se abre mi silencio
    He tratado de partirlo desde adentro
    Y las voces que tienden no me llegan

    Es que tienden voces como cuerdas?
    alguien sabe naufragio mi naufragio?
    o este apretado silencio de candado
    es un rictus sin rostro desde afuera?

    Alguien llama o el desvarío sueña?
    o en el terror de esperar un peregrino
    como un espejismo sonámbulo imagino
    una voz golpear contra mi puerta?

    Quién pregunta mi mutismo ojos afuera
    Quién pregunta a mi piel qué tiene adentro
    ...¡Qué pavor de ser cuando lo pienso
    la pregunta sin respuesta de una piedra!




    Poema X

    Para tocar tu corazón que es de garganta
    puedo comer tu risa de campana
    y suicidar mi silencio en tus palabras
    Pero no basta para el presagio amigo
    tocar tu corazón estrangulado
    Que esta ternura de pensarte como escribo
    no puede el agua para la sed que hay en mis manos
    Tu corazón de pan de caracol y de durazno
    Cómo tocar tu corazón sin boca
    si esta garganta de pájaro y verano
    a pesar de mi canto me desboca.
    Para tocar tu corazón ya sin garganta...
    el viento que pasa por un hueco y canta
    y esta noche infinita sin ventanas
    y el sonoro vacío que te evoca.




    Poema XI

    Siempre este sabor de melancolía te presagia
    Acatar tu rostro cotidiano sin historia
    ¡Qué fácil es soñar cuando es poco el mundo!
    No necesitas las manos: Toma;
    hay cosas tuyas, sin que tú las guardes,
    Aun después de este oficio olvidarás qué cosas




    Poema XII

    El buzo que puede el coral de tu rostro
    cuando ya todo es noche
    y el rastro hace un recodo espalda atrás
    se ha vuelto ciego sueño a sueño
    y tu imagen destituida
    ya no tiene carne para tu nombre
    Todo lo inunda la soledad
    Tú, un viejo faro
    un mástil con un ancla perpetua
    para un puerto sin velas
    ni esperanza terminada con sirenas
    Tú,
    también tienes una lápida de espuma
    y un poco mi rezo cotidiano
    por lo que no alcanzo
    que tiene algo de mi mano.
    El galeote derrotado dimite y cuando la luna
    echa amarras y leva anclas el sueño
    piedra por piedra
    recobro ojos adentro tu ciudad en ruinas
    Sólo tu voz,
    alguna sirena aprendida y conservada
    alucina tu verdad desmantelada
    cuando el insomnio acosa
    y el espejismo te intenta y no te logra.
    Yo quise, talón atrás,
    desclavarte la luna de una ventana
    bebiendo tu sonrisa sin vez y sin campana
    pero mis manos de palabras
    se desnucaron al viento
    tal vez porque una ciega paloma
    no pudo hallar el rumbo.
    Ahora,
    ya sin tu espina tal vez,
    sin tu jardín,
    te acerco mi labriego extraviado
    para recuperar los pájaros que le crecen a tu sueño
    cuando el cielo florece
    y la luna te lava la tristeza

    con palabras sin garganta.




    Poema XIII

    Hoy me crece agua de la garganta
    Los pájaros se sacian como abejas
    en mi fruta de oro
    y son aún más la mañana
    emerge una música de viejísimos embriones,
    y hoy es más transparente.
    La tristeza no obliga las palabras.
    solas se acomodan
    como las lacias garzas.
    Ya te puedo el dulce sueño
    Las palabras terminan en las cosas
    ya te logro el canto sin garganta.
    La savia asoma
    como una flecha de cristal apaciguada.




    Poema XIV

    Quiero hacerte una ventana
    con mi garganta
    Tacha la noche con mi voz de fuego
    madurará el sol ojos adentro de tu sueño
    Y tu mirada se llenará de alas




    Poema XV

    Aletea tu corazón despavorido

    Con mi cóndor de sol hacharé tu tiniebla
    desolada
    Para poner una sirena en tu vigilia
    así tanto puerto tendrá
    bandera en una vela.




    CAMPANARIO FRUTAS PALOMAS

    XVI

    el sol se deslonja entre los árboles

    *

    porque siempre la verdad es la última y el pasado
    ha sido transitorio

    *

    esa música
    estaba
    muerta

    *

    El trueno despeña su estropajo de
    piedra de gatos de lata tiembla

    *

    como un espejo vacío.

    *

    donde revienta
    fulmíneo el relámpago.

    *

    Donde mi tallo de voz florece,
    si alguien sueña un jardín
    se vuelve poesía mi poesía
    y la arena de mi alma logra un vientre

    *

    Para que llegue mi paloma a tu sagrario
    abre más tu ventana sin mañana
    yo puedo ser el sol más acá de tu campana

    *

    Sin haber destapado los espejos.

    *

    Si supieras la tristeza que te esconde a veces

    *

    El viento tirita sobre los árboles.


    XVII

    y me pareceré a tu soledad porque creceré en tu silencio


    XVIII

    un día un rostro nos repetirá dos veces
    ya nunca más no te sabré

    *

    corazón nómada

    *

    quiero lavarte el rastro con olvido

    *

    tus manos lacias
    brebaje para mis manos
    como una copa de guitarra o de palomas.

    *

    Lo que quiero decir es lo que digo




    Poema XIX

    Mi corazón en una jaula, como un
    canario quemado
    o una luna de sangre,
    qué pulso de campana sobresalta
    el plenilunio de terror
    en el pavor
    de la ola
    en la sien de roca
    aletea la ceguera de un toro infinito,
    y un sabor absurdo de presagio
    se desclava desde un túnel
    por volver el rostro
    y descubrir último
    el instante.




    Poema XX

    Sobre mi honda sepultura
    sin lápidas testigos
    se disuelve mi garganta
    en un rictus de espacio
    nada avisa una última actitud bajo
    una cruz sin tiempo
    nada nombra un rostro ni proclama una historia claudicada
    sobre mi honda sepultura y mi silencio de sombras
    el árido semblante reniega el estupor de un sueño
    y una paloma de palabra sin palabra,
    se desnuca contra el vidrio desde adentro
    y pierde la flecha en la garganta.




    Poema XXI

    A veces,
    una honda tristeza de distancias
    como una oración inaugurada
    me llega de tu imagen,
    (tal vez para que rece)
    Salen
    todas las flores que tramó el invierno
    como un canto nuevo
    Y retorno la garganta
    a la vuelta del verano de las aves.
    Hoy te canta
    mi vertiente tanto tiempo de silencio,
    porque me llega el canto desde adentro
    desde tu imagen
    como una honda tristeza de distancias.
    Deja que te cante
    con mi voz de vino con mi mano ronca
    que te acerque mi palabra rota
    para apurar tu primavera
    más acá, mucho más que antes.
    Mi palomar no espera
    nunca vuelven las mismas golondrinas
    dos veces de mar son una esquina
    y... ¿sabes?
    no me causa tristeza
    Tan sólo guardarte
    déjame buscar tu mano en mi bolsillo
    tu mano de guitarra de un pasado rito
    entonces
    volveré a callarme.
    Para que sepas dónde,
    mi grito de sol deja una estela
    y el mástil de mi lanza, ya sin vela
    es el rumbo del regreso
    ya sin nombre.
    Alguna vez te quería, recuerdo
    , como un silvestre oficio de colmena
    te apoyaba el andén donde mi espera.
    Tal vez todavía
    detrás de las palabras aún te espero.
    El día
    ya no lleva la cuenta de los muelles.
    Por eso tú aunque no me esperes,
    aunque no he partido
    tienes un costado de mi melancolía
    Yo no te olvido,
    no, si el olvido es cenizas o es otoño o es candado
    yo he guardado el verano
    en un templo sin cruces
    donde la hora llama, a pesar de haber sido.
    Tuve
    un día de sol (largos pájaros de trigo)
    una tristeza que creció conmigo
    como el tiempo de tus cosas
    que yo nunca pude.
    Igual esgrimí mi obcecación de roca
    alcé el potro de mar que se desnuca
    y suicidé mi rumbo contra el nunca.
    para sobrevivir sobre mi propia costa
    sin otro testigo que la espuma.




    Poema XXII
    PUERTO MUERTO HUERTO

    Hoy mi ventana es la manera de la calle.

    *

    el relámpago de hueso se despeña
    el cielo se resquebraja




    Poema XXIII

    Para soñarte, amiga,
    pierdo los ojos en cualquier palabra
    porque eres toda sueño,
    porque estás hecha de mi alma
    y todas tus cosas de distancia
    (porque eres toda lejanía)
    desde tu rostro sin vez, tal vez como mi sueño,
    me son melancolía.




    Poema XXIV

    Hoy, aquí, desde mi posta sin viajero
    alzo mi albedrío infinito de desiertos.
    Porque este abandono sin testigos es ya cierto
    cuando dimite la vigilia donde espero

    Aquí, mañana, sobre las cenizas que cada día muero
    quiero levantar mi muelle que no es puerto
    para ser mi propia cruz sobre mi muerto
    porque el huerto se seca aunque no quiero

    Para el que dude mi faz sobre mi tumba
    Para el que llegue tarde a mi vertiente
    La cruz será del tallo que me crece
    Lavaré con la garganta la sombra que se arrumba
    sobre el lugar donde nunca fue la gente.
    Porque mi olvido empezará con el que rece.




    Poema XXV

    Porque tú eres la otra orilla de mi silencio
    Porque mi silencio es una manera de tu voz
    porque ya ha sido. Busco el sueño de tu rostro
    compañera, ahora que la noche arrecia sin
    barandas.
    Busco tu mano sin vez
    La paloma rescatada de tu risa
    y tu cara, tal vez,
    aunque no sea, y sea más allá de mi
    distancia
    Hoy te quiero amiga,
    amiga
    Hoy te quiero y muerdo tu mirada sin
    principio
    como el fervor de luna del galeote
    que sobrevive más allá de la fatiga.
    Te busco y te encuentro
    porque eres más yo mismo
    y vuelvo de mi pozo sin preguntas
    con un poco de tus cosas casi sólo sueño,
    y me basta tu sola vez, tu sola vez
    la antorcha que arredra mi abandono
    como el acoso feroz
    de la marea solitaria
    Izo tu mano
    despavorido de sol
    enarbolo tu cara sin recuerdo
    y no importa no haber ido a buscarte
    mi costado te anticipa
    como una profecía acatada antes del día.
    Ya leva anclas la vigilia derrotada
    Echa amarras la mañana conquistada
    y atestigua mi alma,
    tal vez en algún sitio
    tu verdad que se parece al sueño
    aunque no hayas sido recogida
    Tu voz inaugurada es un heraldo de olvido
    mi silencio se suicida
    y pregona tu nombre sin espalda
    Es cierto nada titula la palabra
    Pero sin haber perdido
    recupero de otra nada
    tu cara ausente.
    Ya no más tu olvido sin recuerdo,
    ya no más mi distancia
    sino tu lejanía
    y en el pan sin oficio que era espera
    ya tu rito
    tu costado cotidiano presentido,
    compañera,
    amiga,
    cómo te quiero amiga
    esta noche.




    Poema XXVI

    Ahora que tiembla la miel de los pianos
    y se desatan palomas
    de una vertiente o garganta ¡Qué más da!
    Que el silencio crecido del fragor de lo que
    olvida
    arrecia como el vino que dispersa
    la tristeza madurada,
    mastico tus cenizas
    aunque no logro tu rostro con mi voz sin
    carne
    Por buscarte tal vez
    o empujar la nave por tu espalda,
    para no perder el rumbo de tu partida
    Adiós.
    poco a poco te mezclas con el alma
    eres cada vez más un poco de mis dientes
    y tu luna reclamada
    cuando la noche tiembla.
    Qué te queda sino el vigía
    que guarda tus estelas
    Ya no más tu nieve
    ni tu sol de invierno
    ni tu extravío silvestre
    porque adiós
    porque ya tú nunca
    aunque siempre.




    Poema XXVII

    Antes de tus ojos
    , molinos de mar y remansos de música,
    desde el vino
    te pueden la mirada.
    Yo no te quiero.
    tu carne sin vez
    pero si en algún lugar lejano
    tal vez catedral de manzana,
    aún no me sirve para el sueño
    Yo me tiendo
    a las naves de tu voz
    cuando se alargan como la luna
    y te llamo
    sin muelles sin espera
    sin rostro que sea el otro lado de tu
    nombre
    y te llamo
    como callan los duraznos hacia la
    mañana nueva
    y giro mis dedos sin crepúsculo
    y clavo el afán de mis velas
    y giro mis dedos, aunque la tarde,
    como el viento en el rincón del
    pordiosero
    por algún abandono sin partida
    mucho más soledad sin llegada
    ni azul espejismo o profecía,
    te llamo y si logro el sueño
    sin el vino
    vienes
    hasta que el vino pase aunque no pase.




    Poema XXVIII

    Quédate hasta que el invierno pase
    la sombra larga y el sol lateral casi
    vencido
    la sombra una veleta sin testigo.
    todo hace frío,
    Quédate
    el silencio puede ser también conmigo
    El silencio es mi mejor palabra
    para tu recuerdo amigo
    Quédate mientras el mundo arrecia
    mientras el fragor del mundo
    golpea en nuestra
    puerta
    El silencio es mío
    Quédate.
    Yo he guardado el sol antes del frío
    Los pájaros ya no están afuera.
    La puerta se cierra desde adentro
    Tú puedes el silencio
    Mis alas tienen tu albedrío
    Por eso no hay dolor de invierno
    Quédate hasta que el invierno pase
    o ya no pase
    y cante
    tu morada nueva sin silencio.
    Porque todo tu sueño de caminos
    haya olvidado el rumbo
    dormida junto al fuego.




    Poema XXIX

    Cuando los ojos te sean lejanía
    y el fervor de las manos sea espera
    volveré a existirte dondequiera
    pero mucho más donde solía
    Será tuyo el regreso seré tuyo el día
    solamente para ser cualquiera
    porque el mundo zarpará ya mundo afuera
    y yo seré yo sobre la imagen mía.




    Poema XXX

    A la hora de apostar la espera de mañana
    pero mucho más
    velar dulcemente el pájaro nuevo
    Te digo gracias sin palabras
    Porque ya tengo la espera con que lograr un puerto




    Poema XXXI

    Sobre la tierra ronca
    apago el sueño dispersando historia
    quemo las manos sin memoria
    como las frutas que vuelven sobre las raíces
    hondas
    Planto la sombra
    (largo testimonio de sol sobre la tierra)
    pero mucho más testigo de mí mismo
    veleta
    de la tarde sin gaviota

    Hoy quiero
    todo se vuelve mundo ojos afuera
    espera sin espera
    porque el mundo es también ojos adentro

    Y muerdo la raíz sobre la tierra
    el barro que también me es la garganta
    y un álamo de sol se me desclava y canta
    por volcar palomas que sean primavera
    Ya has sido la historia recogida
    que esperaba en los días que han pasado
    ahora es el camino recordado
    que recuerda desde el día hasta que olvida




    Poema XXXII

    Donde revienta la tarde como un alarido
    inmóvil
    rompe la sangre
    Aprieto las manos
    con el fervor de adobe en los horneros.
    y parto.
    El corazón de plenilunio
    recoge la última vez y naufraga.
    El día dobla, ya entero
    y la vigilia, derrotada
    clausura la hora que soñó para los
    rostros.




    Poema XXXIII

    Creo en ti,
    cuando la luna azuza el mar que
    se desnuca
    cuando nocturno el corazón de roca
    lleva la cuenta de la ola y de la espuma.
    Creo en ti,
    porque aquietado el mundo
    cuando las calles son andenes de sangre
    detenida
    me sube tu imagen como un eco profundo
    de una plegaria nueva día a día
    Y aferrado de tu rostro
    (qué mano remota tiende el sueño)
    resisto como un náufrago
    el silencio empecinado en mil gargantas
    Creo en ti porque a la hora del pavor
    la sien que se desboca
    tasca apaciguada tu perduración sin horas
    como el rumor que se afana en el rincón
    de un caracol
    Creo, sí
    creo en ti
    y mucho más porque las cosas que me
    son el día
    tienen tu nombre sin palabras para
    recordarte.
    En las tardes altas
    alto labriego de sangre
    el ocaso te intenta
    para guardarte
    Hoy se pierde mi poesía rota en tu ciudad
    callada.
    Apenas recuperan las cosas las palabras
    pero... ¡Qué poco puede tu mano,
    decir: tu mano!
    Creo en tus manos de pan
    en tus dedos sin rumbos
    como las cañas dormidos
    como los lentos juncos
    Porque hoy la mano sola,
    la mano hueca
    tal vez la espalda de un camino partido,
    tal vez una orilla de alguna lejanía
    te tiende una espera de agonía
    sobre el rastro donde nunca has sido
    aunque




    Poema XXXIV

    Para poblarte de sol el áspero invierno
    Para que te llegue mi guitarra derretida
    te consagro las manos sin verano
    como un ave de distancias.
    limpio tu voz vegetal crecida en canto




    Poema XXXV

    Para parir el canto
    se me rompe la tierra en un volcán
    y arrasa el silencio que yo mismo digo.
    Por eso tanto
    el silencio es el sitio de los que no están
    cuando la mano guarda el rumbo del amigo
    Soy yo que crezco en el talón del llanto
    último oficio por los que se van
    una torre alzada por testigo
    Aquí levanto
    la última vez de mi corazón de pan
    ¿alguien quiere aún comer conmigo?
    Puedo todavía el trigo santo
    dar por los que se dan
    Que cuando sean pan yo puedo ser de trigo.




    Poema XXXVI

    Para que beba tu silencio
    mi voz tenaz
    con el invierno de mi garganta
    voy a hacerte una ventana
    Donde habite mi sombra precedida
    miel adentro de tu boca de gaviota
    voy a amarrar el barco de la tarde
    que no logra la vela en abandono.
    Yo he remado
    en el fragor de la altura peregrina
    una tarde
    sobre tu boca compañera
    logrando mi propia golondrina
    para alcanzar la propia primavera
    verano atrás de los aleros olvidados
    Recuerdas aún la travesía?
    Un diluvio obstinaba por la espalda
    Y la ciénaga nocturna
    que ya empujaba al cuello
    fue ceniza tibia en la mañana.
    Tú eras ya,
    (por eso habías sido)
    y todo el sueño que te sirvió de rostro
    dejó el sitio a la carne en la hora aprendida
    Ahora
    a pesar del mundo
    del rito de olvido que te intenta
    desde mi hondo temor de consagrarte
    a pesar de todo
    iré a buscarte
    aun silencio afuera
    donde el mundo es, y donde tengo el miedo
    para asomar espera sobre espera
    hacia tu rostro bueno




    Poema XXXVII

    Por tanto tiempo de callar la primavera
    me sangra el otoño vencido por la boca
    esta voz vegetal que para grito es poca
    vano intento de flor madera afuera.

    Piano de sombras que es hueso en la madera
    eterno silencio en la garganta de la roca
    acerco la voz al canto que la evoca
    con la tristeza de no ser porque no fuera.




    Poema XXXVIII

    Donde el costado alcanza el sueño
    Albedrío infinito de veces que no han sido.
    Empieza tu recuerdo
    tu rostro de pan, tu corazón de nido.

    Como un altar sin dogma tu imagen se levanta
    el rito de espera es un oficio de ausencia
    de lo que llega y pasa
    A espaldas de un barco que empieza la tristeza.

    Tu mirada ronca de la sangre al día
    travesía infinita que llega a una ventana
    donde espera vencida
    la diaria tarde de tu apostada lisiada.

    Mi garganta es un puerto sin barcos ni sirenas
    ya no empuja partidas mi tesón de savia
    la paloma se queda
    más acá del diluvio y de las cartas.

    Por eso tú nueva cisne de altura
    corazón de casa galeote sin fatiga
    tienes mi voz oscura
    cuando el canto sangra, y se parece a la poesía.

    Yo tengo la voz hecha madera
    cruz sin tumba grito de tablas
    para cantarte corazón afuera
    cuando la noche arrecia y el silencio llama.

    El mundo se te clava y es contigo
    un ojo detiene la mano regalada
    y alzamos el impulso desmentido
    cuando el mundo mira porque el mundo manda.

    Contra el que niega mi plegaria de palo
    apoyo mi silencio a manos juntas
    callar es malo
    si es uno mismo el que pregunta

    Para creerme, esta noche levanto tu recuerdo
    digo tus cosas para hacerme una tristeza
    y si la puedo
    abro el alma para que el canto venga

    Por eso aunque no seas verso
    toma el silencio que te acerco y rezo.




    Poema XXXIX

    El invierno no hace tierra
    y me supura la raíz bajo la piedra
    como el canto contenido de la savia
    embrionaria
    Porque Dios es inminente
    a la hora del miedo
    rezo mi racimo de cigarras levantadas.
    Éste es mi cielo sin abajo.
    soledad sin luna para el solo sin testigos
    Busco mi propio verano
    entre mis aves
    y si ya se me ha volado el ocaso sin
    partidas
    digo adiós al barco
    que partió mientras dormía
    Y donde decido un ancla que
    levaré desde el delirio
    hago una cruz
    que ya alucinará mi imagen
    para completar un recuerdo
    que no sirve testimonio.
    Desde la tierra me sube la savia
    que va a tocar campanas en la flor al día
    rompe mi ola con el rumbo de la caña
    sobre el hambre sin sentido

    Campanario de domingo sin número




    Poema XL

    Cuando sea silencio pero canto
    cuando sea soledad pero presencia
    cuando la distancia ya no sea ausencia
    tanta alegría que no ha sido llanto
    por ya no ser sabrá que ha sido tanto
    para volver como un presagio de inminencia
    desde donde de nuevo es inocencia
    lo que por pecado se ha tornado santo.




    Poema XLI

    quiero lavar mi tristeza en tu tristeza
    y limpiarte la distancia de las manos




    Poema XLII

    cuando tu silencio azul se me rompa en
    una mano
    cuando sea ya el amigo de tus pájaros
    y vengas a beber en mi cabeza
    la duda de rezar con que se reza
    arrodillaré mi fervor hermano
    para que seamos amigos con las manos




    Poema XLIII

    Hoy que el invierno te llevó las golondrinas
    que el frío de tus pájaros enferma tus jardines
    quiero agacharte mi verano derrotado
    para mojarme las manos en tus manos secas.
    Quiero hacerte mis nidos en tu fatiga ya sin
    espera
    el camino es largo desde la derrota
    pero es mejor comenzar a partir de la tristeza.
    Por eso hoy que el invierno te llevó las golondrinas
    hagamos verano desde la garganta
    con un grito de sol para partir el miedo
    la noche es mucho más a ojos cerrados
    y más si el sol es espejismo.
    Levanto mi último principio
    morir es siempre para empezar de
    nuevo
    quemo el último otoño de mis manos
    si puedes calentarte con mi fuego
    será una manera de esperar mañana
    Por eso para parecernos a nosotros
    el sueño será después de habernos aprendido
    empezaremos por el día
    no es posible recordar sin el olvido
    y la noche deja atrás sudores.
    La noche será después del día
    para empezar el sueño y descansar
    el día.



    _________________


    mi propio asombro
    las otras noches

    _________________




    Poema XLIV

    La noche, alguna vez tu tumba de una noche sola
    alguna vez tu sobresalto de infinito
    tu hondo asombro azul de mariposas.
    Esta noche, tu noche es mucho más allá
    de mi insomnio
    de tu noche sólo tengo lo que escribo
    cuando nombrarte es mucho más asombro




    Poema XLV

    En el penúltimo instante de la tarde
    última
    ¿beberé de un sorbo mi historia ya contada
    echaré a la espalda mi vida recogida,
    ¿o soñaré y diré mañana con temor de
    súplica
    Encontrado Dios para poder
    mañana?;
    A pesar de que el final se aprende cuando
    ha sido
    cuando el ojo está ciego y ya todo es espalda
    en el giro que vuelve sobre el principio frío
    de la frente sin después y la carne callada.




    Poema XLVI

    Azul doce de la noche
    rígido silencio y corazón entrecortado
    Recodo del día giratorio
    La luna que no tiene noche
    medalla de la noche velando cementerios
    es el alto sol de pan para los muertos
    El sol más allá del infinito anillo de la tierra
    corazón de remotas sangres
    Larguísimo y solo día sin principio
    más allá de los pájaros no tiene invierno.
    Doce de la noche.
    hora de mi propio testimonio
    Una sola sombra es la duda de estar ciego
    (¿Dónde más la veleta de sombra que
    acorrala el sol al pie de mi vertical
    como un trapo de musgo indica
    el rumbo del río, río adelante de una
    piedra?)
    Alta soledad de ventisquero
    campanario, ciego, levanto
    la mirada sin nombre y sin certeza
    como soñando un pescador desierto.
    Noche desierta
    Yo soy la noche esta y todas las noches
    y el desierto es yo.
    Donde el pájaro no ha sido
    criatura, de espera y soledad sin abando-
    no tiendo mi árbol
    como muelles de vigilia
    para barcos no partidos.
    El nunca es una larga historia vacía
    mi garganta es un pasillo de caña
    que no aprendió su oficio
    Y más acá del infinito que no tiene
    más acá
    digo la hora
    gota de mar
    eterno anillo de lluvia
    Lisiado de perpetua ventana ojos adentro
    tejiendo mi telaraña para suicidar mis
    moscas.
    Ya basta de haber sido!
    historia de espejos me sucede como un rastro
    Siempre, doble infinito sin ahoras.
    tedio sin descanso de las horas
    más allá de los números y de los
    largavistas
    Siempre, redondo sendero sin cuenta
    donde la planta en el polvo es
    espejismo y el rumbo sin descanso
    tal vez es pesadilla.
    Simultáneo infinito de espejos paralelos
    y una sola imagen de mil nucas
    para la duda del ojo.
    Siempre, porque el rastro no será
    tan largo como el camino.
    Puedo morir de soledad al llegar al
    último pie de un rastro donde el camino
    ya no tiene después.
    Doce de la noche
    Ya ronca y vegetal la saliva
    Alzado el asombro de remotos insomnios
    que hacen más silencio del silencio;
    (ciegos toros corazón es de reloj. buche de
    fuego previo que derrota el músculo)
    digo las doce de la noche
    Infinito, perspectiva de un camino
    cuando el después es siempre
    excede al peregrino
    más allá del número.
    Atravesar imágenes desde dos espejos
    sin poder volver del sueño.




    Poema XLVII

    Desde aquí hasta donde estás mi soledad
    es cierta
    y yo sólo sé mi puerto solo
    cuando el silencio no te sea el otro lado
    de una voz cualquiera
    cuando la soledad no sea ausencia




    Poema XLVIII

    Hoy la tristeza tiene tus cosas
    alto ritual de lejanía
    y para callarte sin romper silencios
    acomoda la poesía sobre las manos
    últimas
    Hito de sol para nombrar el día
    tu tristeza a media asta
    viene a callarse
    conmigo
    y tus ojos en medianoche
    desbocados de sombras




    Poema XLIX

    Donde rompe la tarde su ola de manzana
    a la hora de la música
    tejida con silencios
    y de los pájaros latiendo entre las
    hojas
    tu recuerdo crece
    sitio de sol azul
    para poderte abeja entre
    las flores sin verano
    La mañana de altura y de
    naranja
    pierde el pulso del mar
    que ha sido sangre
    y te alza la quietud
    que es sin sentido
    cuando estás mucho más
    aunque distante.




    Poema L
    ESPIGA JUNCO GARZA CISNE

    Te levantas como un faro
    (la soledad se adivina cuando
    pasa)
    lanza roja de sol
    grito de hierro
    para demorar el ronco silencio
    de hace mucho
    largo pasillo de pan y savia
    peregrino
    tu brazo se desboca hasta la
    tierra
    tu cuello de cadena
    (tu espalda sin vez)
    es un ventisquero camino de sombras
    a la hora de tu boca sin partida
    hora sin veces
    tu boca lacia gaviota sin partida
    como la tarde desde el silencio crece.




    Poema LI

    Donde mi sueño no puede tu verdad,
    tu imagen es mucho más mi alma
    la tarde lisa y la mano solitaria
    que tu vez y tu donde sin certeza.
    Tu principio, a la mitad de tu historia
    es el día
    una tarde cualquiera que ya tiene
    nombre con un rostro.
    y sobre la torpe manera de las
    cosas diarias
    (un/el) remoto sabor de profecía te señala.
    Eso es porque o porque sí
    (todo sí es un no)
    el tal vez, quizá nunca pregunta-
    do
    recogido de su hora sin presentimiento
    Por eso las tardes como éstas te
    llenan de preceptos
    los pájaros el ruido voraz el mundo
    el íntimo fragor que hace silencios
    el viento




    _________________


    traías el domingo entre las piernas

    _________________




    Poema LII

    Esta noche el mar ronco de
    luna
    bracea infinito como el sol

    árbol delirante de azul
    que intenta desbocado su

    suicidio



    ciudad siempre lejana




    _________________


    Sin saber cómo es te pienso pájaro

    *

    Siempre todo es distinto

    _________________




    Poema LIII

    A la hora de los pinos
    quietud de ancho silencio que crece de los
    ruidos
    me desnudo del anónimo fragor de las
    ciudades




    Poema LIV

    El recuerdo no te guarda
    aún no ha habido tiempo de guardarte.




    Poema LV

    Cuando te asomes ojo atrás del mundo que te
    enfrenta
    camino a la espalda y veas mi huella.




    _________________


    Perseguida de clausuras y trincheras.

    *

    Quiero que sepas
    que siempre queda mañana todavía

    *

    Que el tiempo al fin es de segundos.

    *

    Que nos falta todavía la primera vez.

    _________________




    Poema LVI

    Yo te recuerdo azul y sin trincheras
    fácil y lejana conmigo sin distancias
    con el pecho frutal pleno de espera
    y la mano de pan de paloma y de manzana
    Yo te recuerdo simplemente como eras
    con tu costumbre regalada de enderezarnos las
    esquinas
    y el alma volcada ojos afuera
    trepando por las manos hasta comernos la
    risa
    Y recuerdo tu pelo, largo pájaro de silencio
    donde enjuagué las manos y sudé sobre tu historia
    y recuerdo tu frente donde rompía el beso
    y quedó dormido un sueño que no tiene memoria.

    Recuerdo tu naufragio, para tenderte la mano
    y recuerdo mi zozobra asido de tu fortaleza
    y recuerdo tus embriones perseguidos de verano
    donde fuimos Nosotros hasta la tristeza

    Todo lo recuerdo, la palabra siempre
    alta
    la poesía sin certeza
    la ternura aprendida sobre los muelles últimos
    el orden del mundo riguroso por
    afuera
    Todo lo recuerdo un poco mío un poco tuyo

    El refugio final mientras el tiempo arrecia
    y el olvido inapelable porque sí donde nos vamos
    O el olvido necesario para que el mundo sea
    O el olvido hacia siempre donde recordamos.

    Yo recuerdo pero ya no es hora
    y se me rompe la sangre y el presagio te alcanza
    y para que viva aún tu palabra que has dejado sola
    como una iglesia vacía te regalo el alma.




    Poema LVII

    Si de pronto te refugias en el silencio obstinado
    y la mirada vacía es una manera hacia el
    mundo
    porque tu recodo no me vence yo te sigo
    esperando.
    Porque el día último nunca ha sido el último
    y no basta una tristeza para devastar tanta alegría
    yo me acerco a tu naufragio para salvarnos juntos

    Te tiendo la mano para tu fatiga
    alguien debe levantarte si tú no te levantas
    Por eso a tantas cosas que no fueron mías

    Mi incansable espera que no ha sido tanta
    para alzarte al fin de la tristeza, amiga.
    con el alma abierta se te acerca y canta.




    Poema LVIII

    Yo que nunca he sido, seré sobre tu tierra
    porque por tanto invierno equivocado primavera
    te clavaré un grito de sol para volver espera
    la larga tristeza que te encierra.
    Y cuando venzas la derrota que te aberra
    y la ilusión recuperada vuelva a ser la primera
    crecerá la alegría donde un día fuera
    y se alzará tu sangre con un rumor de guerra.

    Por tanta soledad que te acompaña
    y tanto insomnio sin testigo en que recuerdas
    toda mi voz que te resulta extraña
    te ayudará al olvido que crees imposible
    te servirá de antorcha para que no te pierdas
    y después de la derrota te logrará invencible.




    Poema LIX

    Te recojo de todas las cosas que me son esta tarde
    has crecido de pronto donde el olvido no pudo nombrarte
    Y aunque queda mañana por delante
    Yo te guardo y no puedo guardarte
    Esta tarde es tuya ¿cuántas tardes serán tuyas
    Nos vamos por tu sombra donde mañana es
    nunca
    por eso quiero ahora que me escuchas
    dejarte mi raíz que ya
    no tendrá lluvia
    Desde otro mañana que ya no será y no tendrá
    espera
    Un niño dice adiós para cambiar el
    rostro a medias
    Y porque siempre será en ti la primavera
    yo te bendigo desde la tristeza.




    Poema LX

    La luna nos seguía como un barrilete y a veces
    entre las hojas se volvía de diario




    Poema LXI

    La luna me seguía como un perro redondo




    Poema LXII

    Gozando porque yo también lo ignoro
    el antemano de tu dolor inexorable
    Y la estrella tiritaba a lo lejos
    como un grillo.




    _________________


    la vigencia inmutable de mí sobre mí mismo
    que no suplanto a nadie

    _________________




    Poema LXIII

    Tú que vienes por los días
    desde los siglos y los órdenes primeros
    que en un día sustituyes infinitos
    simplemente
    como se dejan atrás las posibilidades sin
    nombre,
    tú que te traías desde siempre este verso,
    (porque cada cosa tiene un desde siempre
    que se vuelca en un presente)
    Que venías sin saber
    a desenfrenarme la ignorada primavera,
    tú que recoges mi costado
    sin oficios sin veces y sin venir a buscarlo
    tú, que te digo tú, como el lugar de
    los que están a mi lado
    tú compañera, que nunca has sido conmigo
    quiero que tengas mi campana
    liberada esta tarde para hacerte un domingo.




    _________________


    Como un ciego que se abre por la noche, no lo
    sabe

    _________________




    Poema LXIV

    Es la hora de las cartas, de las sirenas en los
    puertos, de los barcos, de las casas vacías a la vuelta
    de los muelles, la historia es siempre por delante
    es la hora de buscarnos el nunca por la frente es
    la hora de los púlpitos desiertos bajo tierra. de
    las raíces cerradas del silencio infinito en las
    campanas. Es la hora de haberlo todo espera
    Todo lo pude todo lo, que todo es sólo algunas
    cosas.
    Y ahora nada llevo cuando nada parto pero nada
    quedo.
    Todo nos queda palabras. sitios donde caber cosas
    que no existen.




    Poema LXV

    Hoy te llamo, palomar de sombras
    donde es partida mi tristeza comenzada.
    Hoy te llamo. El silencio que te nombra
    es un alarido de garganta postergada.

    Hoy te callo desde aquí la distancia
    empieza ahora
    y cuando pierda ya la hora de los pinos
    cuando tu vez se arranque de las horas
    palomar de sombras yo ya habré partido.

    No importa qué donde sea atrás del día
    serás mucho más en mi recuerdo
    y el mundo recogerá tu profecía
    donde el mundo es cierto.

    Pero te llamo igual para apurar el sueño
    las palomas me crecen desde el cuello
    y este rezo azul que es de silencio
    me junta las manos desde adentro.




    Poema LXVI
    PARA LA CASA AZUL DE TU CORAZÓN VENTISQUERO

    Para llamarte
    se vuelve barco mi luna de madera
    y mi voz sobrevive del olvido
    como las cosas que quedan
    Entonces te pareces a la tarde
    azul por detrás donde es distancia
    y callada tristeza de presagio
    cuando mueres y llamas.




    Poema LXVII

    Para quedarte
    Quiero que aprenda tu garganta mi
    silencio
    que tu mano halla




    _________________


    Se te cae por la boca el gusano de las venas

    _________________




    Poema LXVIII

    Hoy que las venas se te caen por la boca
    que serás una garza con la sangre de la
    luna
    mi corazón se vuelve de campana
    y aunque mi tristeza se te
    acerca donde
    el sol te toca
    levanto ya lograda, mi por fin mañana
    y deshojo mis flores en tu risa una por una




    Poema LXIX

    ...Y romperá el mar en tu garganta
    por una lanza de hierro un poco de sol
    por un grito de sol un poco de hierro
    para irte por el pan
    y comerte los horneros y aprender
    en las batallas el telar de la tierra.
    No será tuya la locura
    pero te espantarán destapados cementerios
    ya no verás el otro lado de las cruces
    y te reirás un poco por los gestos de los muertos

    Alzarás el pan, te enrollarás sobre la
    historia
    que precedes.
    empujarás mañana por el vientre
    y en el dolor del hombre te volverás dos veces.
    Yo no seré contigo, ni siquiera habré
    sido para entonces
    pero igual este canto que nunca tendrá
    donde
    se acercará a tu olvido donde tal vez recuerdes
    y tal vez te haga llorar mientras te llama
    un niño.




    Poema LXX

    el este y el oeste me encontraron en el día
    cualquier punto es el medio de la tierra
    pero yo vengo del medio del sol sobre la tierra
    donde los dos hombres me encontraron
    por los dos costados
    Yo soy raíz en el talón de américa
    Soy un árbol crecido de la tierra
    nueva
    Los dos principios me buscaron en la
    lluvia
    largo rastro de razas a la espalda.
    entre Dios y yo toda la historia congregada
    en tanto yo no sea raza sobre ninguna
    espalda.
    Éste es mi tiempo erigida la semilla
    sobre el lugar donde la tierra es toda
    me empujan las guerras y el amor desde
    otras vidas
    y al fin yo soy un poco la historia que me
    acosa.
    Cuando retroceda el ancestro que me obliga y me precede
    cuando pueda en el orden riguroso de las cosas
    evitar el inexorable antes de las veces
    seré yo desde mí mismo en un espejo
    y podré por fin cerrar mi sombra
    dar la mano a Dios y completar
    el círculo del tiempo.




    Poema LXXI

    Hoy que un pez se muere suicidado
    para consagrar países preparados desde
    siempre
    hoy que muere
    para ser altar donde asumir
    el día largo
    Hoy que ya derogas la mitad del
    sueño
    y clausuras el presentimiento
    y el presagio no te toca
    hoy pierde sentido la distancia
    porque estarás distante aun sin
    lejanía




    Poema LXXII
    ACOSO

    Toda herida deja cicatrices

    *

    Y comerte la música en las manos.

    *

    Tú que has vivido de espaldas hacia el nunca.

    *

    A veces me sorprenden las cosas que te
    digo




    Poema LXXIII

    Recogiendo nosotros en todas partes
    he sido solo todas las tardes




    CERROJOS

    LXXIV

    Amiga, donde estés
    mi..............te seguirá


    LXXV

    Haberme recogido la voz por las palabras.
    tanto encontré sobre la tierra
    tanto acorté el silencio.


    LXXVI

    destapar la lejanía que no hay distancias sino
    silencios.


    LXXVII

    nadé por las raíces


    LXXVIII

    Escribía palabras sencillas de tus cosas fáciles
    hoy, tal vez porque ya no tengo cosas
    escribo palabras oscuras.




    Poema LXXIX

    Si tú no sabes por qué para tus noches sin luna
    dejo mi lámpara en tu ventana
    Por qué quiero que tengas mi canto que
    tal vez no sirve
    si quieres saber por qué te acerco mi
    mano de barro
    por qué tras el rastro del silencio mi
    fervor te sigue.
    Si quieres saber por qué no ha sido tanta
    la agonía de la tierra
    que después de morir de sed tres veces
    en algún lugar se sacude el invierno
    y en una flor despierta,
    si quieres saber por qué lloran los
    soldados cuando la muerte los acosa
    por delante
    y aunque tengan un fusil una sangre y un camino
    se olvidan de las balas parados al lado de
    un cadáver,
    aprenderás a acompañar a esperar y a llorar
    por un amigo.




    Poema LXXX
    CANTO AL CANTO

    Cuando se alza la voz para poner a los dos lados
    el mundo y el íntimo telar,
    se tiene un embrión de canto madurado
    que fluye a cuello abierto de par en par.

    Hoy busco la voz para nombrar la voz sin luz
    vano intento de hacer sombra con la sombra
    Nadie pone una cruz en la tumba de una cruz
    y.................................................................nombra




    Poema LXXXI

    Nada es partido si no tiene rumbo, porque ir
    implica un donde. Por eso un canto a nadie
    es como un silencio.
    Un pozo se guardó las estrellas antes de que el
    cielo se apagara.
    Nada canto tus nunca.




    Poema LXXXII

    ...entonces ya no me importó decir algo
    que no fuese nuevo.
    ...ya no era vital romper sistemas o
    inventar nada para poder caber un nombre
    que también yo inaugurase.
    Abolir costumbres.
    Y la costumbre de abolirlo todo.
    si es cierto que todos los usos pierden verdad
    cuando el anillo encuentra su principio.
    Pero desusarlo todo por temor a bajarme del
    tiempo. como si repetir fuese quedar.




    Poema LXXXIII

    A darles de comer a las hormigas de la luna

    Deja que los hombres trepen a la luna
    Que se peguen el sol como una araña de oro
    que se les vayan despalomando las manos
    poco a poco.
    hasta volverse sistemáticos cangrejos
    por las uñas

    Deja que los hombres se entrecrucen
    la sangre y el acero
    Que se despeñen por el orden riguroso de los
    túneles
    Que levanten altares y banderas o los tumben
    Y se vayan por los días sin mañana y sin
    regreso
    Deja que los hombres enfermos de la guerra
    Deleguen su tiempo a la orfandad y el luto
    Después iremos los dos juntos
    a dar de comer con los muertos a la tierra.




    Poema LXXXIV

    Para llegarte al sueño
    para clavarte mi raíz entre las manos
    y hacerte un canto de silencio
    con mis manos que no sirven para el
    canto
    para arrancarte la mañana de los
    ojos
    y regalarte la mañana de mis pájaros
    levanto mi grito sin cerrojos
    y callo.




    Poema LXXXV

    De la tarde sola,
    del cielo lívido sobre las últimas casas
    de la mansedumbre
    con que es hermosa para otros esta tarde
    me viene esta tristeza
    de ver temblar al viento entre las hojas
    Tanto se depone
    acortando mañana
    aunque siempre queda todavía
    Vendrá la noche entonces
    y se agremiará en los últimos rincones
    y vendrá el espejismo
    a vivir desde las manos
    Nada demora lo innumerable
    y la tristeza sólo cambia de calles
    por eso el cielo lívido y los otros y las casas
    y la tarde de los otros mansa
    y mi tarde




    Poema LXXXVI

    ...Y tus ojos como dos gorriones huecos.
    tu pelo
    largo pájaro de sombras y silencio
    Todo lo recuerdo
    y tu pecho roto
    donde quise quedar o queda todo
    La noche era nosotros
    por eso todo lo recuerdo
    y desde ti estoy solo




    Poema LXXXVII

    En alguna parte estás, pero tu vez no es
    mía
    por eso, o porque otras manos atarean la
    marea de tu sangre.




    Poema LXXXVIII

    Cuando se alarga el tedio meticuloso
    de los escaparates
    Y el oficio es un paulatino y absurdo
    pasadizo
    tu pájaro
    se levanta y muere con un turbio
    grito hueco

    y un ojo final definitivo.




    Poema LXXXIX

    Como la leche crecida de la sábana
    y tú dormida inmemorial y dulce o inofensiva.
    Cuando te desangras hacia algún sitio
    remoto
    con otra raza de horas y lugares

    y una sangre distinta que yo no conozco.




    Poema XC

    pájaros en actitudes de silencio
    murmurando ruidos infinitos como la nada.
    campanas de colores

    *

    Paso por los días a recoger mi historia
    Hoy el canto me viene de tu rostro

    *

    Es preferible vivir por alguien
    que morir por alguien.

    *

    La bondad no es sólo una actitud hacia nadie.

    *

    para que canten tus ojos ven a untarlos
    de mi garganta

    *

    Donde hayamos sido porque ser
    es siempre alguna parte cuando.

    *

    tu pelo de manos de manos de raíz
    de manos en silencio, tu pelo de silencio




    Poema XCI

    Cuando el tortuoso pasadizo de la sangre
    empecina el peregrino silbido del silencio
    y como un remero sin fatiga
    tu pájaro soltado a travesía
    vuelve por la soledad de tantos días
    como un barco ahorcado mar adentro
    te parecerás un poco en eso a mí
    que antes, tal vez de tu abandono
    te escribo mi dolor y te lo dejo.




    Poema XCII

    De todos los nunca que nos dan el tiempo porque
    el tiempo es nuestra pobreza de eternidad, en el
    azar de las cosas que no tienen veces tú como
    deponiendo tu nunca o señalándolo apenas en la
    fugacidad de lo que no excede la realidad de la
    fantasía pasaste tildando un instante de otro tiempo
    distinto, como el que no pasa a buscar actitudes
    estáticas para hacer mover las cosas, como el que
    queda en el íntimo infinito de los muertos en la
    quietud absoluta del silencio sin límites.




    Poema XCIII

    Si somos un pedazo del camino
    pasaremos como todo lo pasado
    y si no somos el fin hallado
    con los rostros y los nombres del destino
    Si aquí nos parecemos al sueño y al vino
    hoy se vuelve el sendero caminado
    siempre desde ahora por pasado
    lo que ha sido es desde aquí. No
    ha sido sino por el fin


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
    Fecha de inscripción : 22/12/2010
    Localización : Mar del Plata
    Humor : Bueno

    Continúa

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 7:03 pm

    Continúan los poemas, Dios mediante.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Pájaro de espacio que late la sombra

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 7:05 pm

    POEMAS




    1.

    Luna, desesperadamente pezón oásico
    hostia de mi desesperación
    patena porque nunca aboliré el misterio
    del cielo a tu espalda
    aunque sólo me importas como un barco
    como un faro
    como una palabra o una mano
    para este naufragio de silencio
    no importa si tú o tu eco equidistante
    de las aguas
    ya no importa si una llave
    o un ruido espejismo de cerrojos
    (que atestigüe la puerta de mi
    sótano de ciego)
    te necesito tan sólo como nombre de
    un instante
    para separar en dos mi oscuridad sin
    lugares.
    Estrella acercada, la tristeza es una
    ciénaga
    ya techando mi ahogo como un
    círculo acabado
    ya es inútil cuánto más o menos sea
    profundo
    ya no creo en los ojos tras ser ciego
    como pierden el principio las cosas que nos
    cambian.
    para mí siempre ha sido así
    cuando no he sido yo tal vez no fuera
    tanto tiempo son minutos
    como siglos del intiempo
    qué más dan sonrisas viejas que hoy
    no ríen y no río
    qué más dan caras antiguas
    o las otras a las que todavía no he llegado
    sólo sirven esas que tienen algo que recuerdan
    esta última cara descartada.
    Por eso los lugares que conservan las
    palabras
    o los tragos compartidos,
    se parecen a ti: (como dos manos enredadas)




    2.

    Llamas acaso? pasa forastera, piensa
    que estos lugares siempre dijeron lo mismo
    "pasa forastera", no te asustes de esta
    ciénaga o abismo.
    te diré lo que siempre: esta vez la llegada será
    inmensa.
    Vez a vez encontrarás la palabra más intensa
    no es que no haya qué decir es que no digo. no
    te sea silencio
    mi mutismo
    no has llegado la llegada es eterna como un
    istmo




    3.

    El instante pasa por las cosas
    y cancela los mil quizás no sidos
    Basta a las cosas dejar de ser la nada
    para ser tan sólo algo
    cuando pudo serlo todo.




    4.

    Como pájaros de fruta
    los pianos de tus manos
    ateridos




    5.

    Dejé tirados los ojos contra
    alguna cosa que respondía
    la constante pregunta
    con que miran,
    contra algo que ya no supe
    y perdí los puertos de espera,
    la piel me fue ciega
    y los barcos que llamaban
    en mis puertos de llegada,
    no fueron sino sospechados
    y pensé tal vez
    en un quizás silencio
    para todos los sentidos,
    sin saber si era un solo,
    o un muerto que no percibía
    las voces del cuerpo




    6.

    El instante esperaba tras la puerta
    y tú inocente emboscada en el instante
    ahora puedo dividir en dos el tiempo con
    tu nombre
    con el día en que peinabas música
    con tus manos de piano de pájaros de fruta.

    Tú eres pero yo sólo sé de ti
    guardes veces y lugares con palabras
    pero yo sólo hoy empiezo a recordarte

    Tú tenías la costumbre de ser tú
    con tu nombre
    hoy he aprendido algunas cosas
    del tú que guardo para alguien

    Tú miras siempre atónita desde atrás
    de tu mirada.
    frágil o invencible como un himno
    que se incensa desde una
    mariposa herida con una luna
    quemada




    7.

    déjame vagar entre las cosas simples
    para rescatar entre los pájaros y la mañana
    los escombros de algo anterior a tus
    ojos que era ellos.
    Yo sé que tienes un cerrojo en el alma
    y un silencio donde no fueron
    las palabras para mí.
    me basta con un instante
    que abolió tu inexistencia
    y un racimo de versos
    mordidos como polen de tu gesto.
    Tú andarás por allí, o mejor dicho,
    seguirás
    podrán haber caído o caerán
    antorchas a la leña de tu vientre
    podrás haber pasado distraída
    tras la hora
    pero si alguien te dice estas
    palabras con la mejor manera
    que tuvieran
    no podrá hacerlo simplemente
    como yo te las sangro.




    8.

    No me alcanza el verano para las golondrinas
    de tus ojos
    ombligos de remanso, lunas de agua




    9.

    Tú que devastas con latir de oleaje
    el sueño que me crece de tus cosas
    al místico enigma te lo empozas
    y dejas que mi hornero en tu verdad trabaje.

    Y profieres tu alarido de silencio salvaje
    y te bebes el gesto lento de las rosas
    y te vuelves silvestre y azul como las chozas
    hasta que un relámpago tu sangre descerraje.

    De tus ojos de antiguos palomares
    las palomas del quizás me sobresaltan
    hasta el rito de pensarte en los telares
    en que las dudas de tu imagen se amamantan.




    10.

    La niebla de tu música
    se enreda en los muelles de mi
    alma
    y crece humosa y bandera
    como una túnica tejida con rumbos
    de pupila
    líquida y profunda
    ya eterna del caracol de mi alma
    como el eco del mar.
    Yo no pude evitar este naufragio de
    música
    tus ojos úteros de música
    tus manos peines de música
    tu alma telar de perfume
    como un jardín
    o un embrión de música
    yo no pude evitar este amor de
    música
    esos dedos derretidos
    como si después de tus manos
    de pájaros de fruta
    todo el mundo se ablandara de olas
    como visto tras un fuego tibio.
    Yo no quiero diques para la música
    tú puedes tomar las gasas vaporosas de la
    música
    como visillos de incienso
    mi mente se asoma a las ventanas
    empañadas de mis tímpanos
    sorda eternamente el alma ya
    del mundo
    amortajada con un halo de música
    caliente
    hache de música, coraza
    yo no puedo nadar en tu música
    borracho de música
    empozado en una ciénaga
    cuando no puedo evitar el
    remanso de tu música




    11.

    Antes de buscar las flautas de
    tu voz por las rocas
    recogiendo las plumas caídas
    de los ecos
    yo te buscaba entre la nada
    o te esperaba entre las cosas
    con tu tú para ti que aún no
    eres.
    Ahora que eres, fuiste,
    eso basta
    Todo tu pasado es posible
    toda tú eres posible
    ahora que eres cierta
    No bastaba saber todas las
    cosas
    Si me preguntas qué eres
    para mí, qué tengo para
    darte,
    puedo contestar,
    no tengo miedo que no seas
    la última cosa averiguada.




    12.

    Porque te pareciste desde siempre a un sueño
    y sin vigilia ni espera te he encontrado
    porque en ti claudica el vacío de una mano
    y mi tú sin rostro toma el tuyo para un rezo,

    Quiero callarte mi silencio viejo
    para que mis palabras ya sin cosas
    aprendan tus veces poco a poco.




    13.

    Y tú irás por donde sea
    sazonada de adjetivos, pero irás
    y me importa sólo un gesto tuyo
    o más bien una mueca del silencio
    irás sola de mí
    O mejor dicho recordada desde mi soledad.
    Ah! cuántos siglos en el instante
    estuve asomado a tus ojos.
    ciénagas de música
    remansos de misterios
    o aljibes o vasos.
    Tú irás o mejor dicho: seguirás.
    Y yo no pude cambiarte.
    tus manos de miga de fruta
    mariposas de barcos
    tecleaban como gaviotas dóciles o silvestres
    Yo te tuve una hora o algo así,
    pero verdad, sólo te supe y tuve tiempo
    de soñarte.
    de hacer miel en los panales de mi
    alma con el polen de dos o tres palabras
    Yo te tuve o te sentí mía con pocas cosas;
    sólo para poder recordarte
    para tener que olvidarte.
    Esa hora tuya sin recuerdo tuyo
    la guardaré yo solo
    en tantas horas llenas de recuerdo.
    Y tú seguirás recordada
    porque el olvido siempre es posterior al amor
    Sin haberme dado tiempo para no
    equivocarte
    dejándome con esa costumbre de tus cosas
    cuando las vuelva a tener
    y ese no saber exactamente cómo
    eras
    porque siempre me falta tiempo para
    averiguarte.




    14.

    Quisiera asomarme a tu pecho
    como a una jaula de reloj.
    morder el eco de tu corazón que me llegue de lejos
    desde un yunque campanario
    como un tañido de palomas
    Allí donde aletean las lejanas y profundas
    costas de tus ojos
    Yo te he mirado a los ojos
    (ventanas al infinito)
    he visto titilar tus manos
    como pichones de piano
    Yo quisiera asomarme a tu pecho por tu
    mano
    como un pájaro se asoma a la tierra por
    el árbol
    y beber las olas de tu corazón sacerdote,
    herrero de hondado templo.
    suavemente, lenta, vagamente
    como una tibia onda de mariposa o
    estrella
    pero tu mano fugaz pasa, golondrina
    de fruta
    y queda sonando en mi sangre
    como una lejana guitarra




    15.

    Tus rituales gaviotas de miga
    bajan a las dentadas escolleras, telares
    sólo tú sabes tejer en ellos
    las líquidas túnicas de música.

    Tú enciendes hogueras
    incensas luces calientes
    como vahos de música
    y cae lentamente a mi alma
    la mañana tibia derretida
    como un humo de perfume
    Yo por fuera como un faro de costas
    solamente puedo bordar roncas palabras
    como antiguos tallos secos sobre tus banderas
    de sabor y de viento.




    16.

    Tú que eres más habitual que yo mismo
    (yo solamente a veces; rescatado de los
    ecos de los simétricos remedos)
    Tú que tienes como todos,
    de mí, lo que yo no puedo tener




    17.

    Aquella imagen que hospedaste un día
    Ese rostro que te engendraba un sueño
    es el rumbo al que mi paso empeño
    por que sea tu sueño el que solía.

    Y ese tu amplio mirar en que cundía
    mi verdad, como un profundo ensueño
    es un aljibe en que mi sed despeño
    Por volver a beberme todavía.

    Han pasado otras aras por tu altar que intento
    me olvidó tu fervor que me fue cotidiano
    porque no recogí tu mano que era ofrenda.

    Pero ahora te tiendo la mía y me arrepiento
    por tantas horas de silencio sobrehumano
    y espero tu vieja devoción como a una venda.




    18.

    Ese fervor de rezar melancolías
    en que un místico silencio me enmimisma
    me sacia con la presencia misma
    del ser que es oración día tras día

    Porque acerca otras que ya fueron mías
    a la hora solitaria que me abisma;
    y del hábito mundano me desisma
    como a un náufrago de la ola impía.

    En el tibio fragor que me empecina
    el tesón de regalar una tortura
    se me vuelve el dolor bienaventura
    y es bálsamo en mi humanidad mezquina
    ...Y tras poder con voluntad extraña
    una presencia me acompaña
    tácita...




    19.

    A ti que acechas atroz como la pesadilla
    En cada recodo del profundo pensamiento
    A ti que lenta y tibia eres tú misma lo que siento
    Paz de mañana o inocencia silvestre de la ardilla

    A ti que en el fragor del silencio eres la quilla
    Que arredra la zozobra de mi ensimismamiento
    y eres la misma dulce calma del limpio sentimiento
    que ruega reza y ama pero que no se humilla

    A ti que eres la cruz puesta al final de este calvario
    Que das tu gesto a mi cotidiana paz de hablarte a solas
    A ti que eres el pan sumido en el santuario
    Donde hago la misa diaria del recuerdo
    Quiero hablarte del incienso que el silencio inmola
    Y agradecerte el diario fervor que al orar muerdo.




    20.

    A ti que eres mi fe de un ciego en una mano,
    ilusión de la esperanza que va a dormir a un puerto
    voluntad que resucita el músculo ya muerto
    y que pone algo de Dios en el escombro humano;

    A ti que eres el culto que vuelve a Dios pagano
    Que te alzas porque te alzo hasta el celeste incierto
    Que me das la convicción de que Dios al fin es cierto
    Quiero llevar la ofrenda de un esfuerzo sobrehumano.

    Más allá del templo inmenso y arbitrario
    Está el silvestre rito del néctar y la abeja
    Y más aún cerca de Dios: el barro o carne vieja
    con que hacer un oficio infinito y bueno y diario:
    "Alzas el vientre como una iglesia nueva
    Y Dios sobre la tierra hace que llueva".




    21.

    Son tus versos
    los que me hunden en
    tus rincones y me vuelven a
    tus esquinas
    Son tus manos las que hacen
    del viento una esscultura
    y me rodean con tus nubes de
    algodón
    Es tu boca con garganta de
    huracán hecho de pájaros
    lo que se clava en mis entrañas
    y me sangra por los ojos
    y aún es tu ser el que emana
    de mis te quieros de gusto
    salado y olor a lluvia




    22.

    En tu sur occipital mis arrabales se clavan como raíces que camino
    tu sombra de savia me existe la sed que se deslaga en la vertiente
    vivir es acortar un ciego una manera de alargar un ciego
    pero los rostros van cayendo como la fruta en la tierra original que nos consume
    mi buzo te está el silencio que azul tus manos
    raíces
    manos de sed
    desquicio de la hora sitial
    en el ala que te tapa los suburbios de la sangre
    andenes de sangre sienes de sangre
    barro de sangre
    centauro de vino y savia
    luna de sangre
    barro de fuego derretido
    anillo
    mineral que relámpago
    el peregrino tenaz que ocupa el hambre.
    amiga sur
    caballo de silencio y barco




    23.

    un silbido como un alfil
    oblicua punta que nos busca




    24.

    tu sangre suburbial que te anda en canto la sombra
    gato largo
    silbo de fuego frío




    25.

    ...Qué decir de nunca.
    con qué nombrar la nada
    cómo decir silencio
    o tomar el propio rostro del agua sin
    romperlo.
    Cómo decir,
    mírame aquí regresado. sin haber
    partido nunca.
    Cómo decir te encuentro si no he partido a buscar
    te. cómo decir, eras sin más asombro
    de ser entonces también verdad.
    cómo emprender el tiempo que empieza
    en cada cosa cómo contener la historia que
    se nos viene encima sin rompernos mañana sin vivirnos el nunca
    de los que no sufrieron cuándo. Que
    para un camino de siglos, de segundos inexo
    rables, uno solo perdido es nunca; porque
    casi es no.




    26.

    tal vez, porque todo tal vez una circunstancia
    cualquiera no sea más que una condición
    de que los días integren la historia (cualquiera)
    Pero creo que de las casualidades (los casos) nos
    aferramos como náufragos para
    subsistir a la nada, la terrible nada
    de no tener testigos

    Alguien que pretende guardar tu
    testimonio que casualmente o porque
    se llama jorge con minúscula y tiene un teléfono
    te pide que lo llames: 4958127.




    27.

    la decisión de asumir un
    momento, resuelve títeres
    en hombres
    todo porque tus manos me sugieren
    pájaros de pan




    28.

    ¿Amor?, sí, yo te diré lo que es amor.
    Imagínate el alma como vena.
    Amor es la sangre que va dentro.
    Como el vino en el alma hecha botella.

    El amor es una gota que está dentro de un lago;
    el amor es la gota el alma es el agua.
    El alma está toda hecha de amor,
    porque amor, amor es alma.

    El amor es eso que se siente cuando se ama.
    Es como el incienso, el amor es una ofrenda.
    Amor es la nube que llora en el triste.
    Es un puente que nos ata como una cadena.

    ¿Lo ves ya?, es simple. Todo eso
    es lo que significa. Eso es el amor.
    ¿Amor?, sí, yo te diré. Escucha atenta.
    Amor es lo que siento yo.




    29.

    Yo siempre desde
    un día. llegado, Advenido como
    tierra, la tierra convocada en
    la raíz primera. Entonces tú
    entonces tu mano tu costado
    tu soledad que ya tuviera nombre
    y distancia si la lejanía.
    Todo lo estaré como el súbito
    sol total en el pez ciego de infinito
    Todo lo surgiré inventándote
    la piel como el huerto en un
    labriego. Hasta nosotros en el mudo
    trigal
    como un leñador devastaré tu
    soledad. Rostro por rostro que no
    han sido silencio por silencio
    costado por costado que sola. Inun-
    daré tus recodos como un
    sol completo por un túnel
    como un sol que hacha
    las sombras a los dos lados
    de la cueva. Todo lo desmantelaré
    como el invierno para abrazarte
    de nieve caliente




    30.

    todos mis instantes
    siempre cada vez
    eterno porque el tiempo
    mío
    y yo ahora, un
    estado de concien-
    cia que creo que la
    realidad es mi
    vigilia




    31.

    la eternidad
    no es en tiempo




    32.

    A la orilla de tu silencio como un pescador
    cargo mi hambre en el hombro de la tarde como la sombra.
    Tiempo atrás de tus ojos vas remando tu sangre por rostros
    que ya no florecen en los muelles que andas.
    Y yo en la misma tarde. Otra tarde en verdad
    otra sigla otro fondo en cada espejo
    otro silencio (como todos ajenas ordenándonos
    los ojos en las caras)
    acerco a tu tarde viajada de puerto sin tiempo
    a tu tarde alta de lejanos púlpitos. mi tarde con barcos de otras tristezas
    como un pescador. que
    guarda el sueño de los peces




    33.

    Ya vienen las botas tapando
    en los hormigueros los ojos de los
    hombres que fueron testigos
    la tierra es hombres secos
    manos vueltas al beso inicial
    tiempos y sitios distintos que ya
    son lo mismo
    Pero este regreso no es haber
    tenido partidas
    Ya vienen las botas de la profecía
    sobre los hombres que ya no son
    las cenizas
    Suenan sirenas extrañas en los
    puertos vacíos
    lloran algunos niños de historia atrasada
    algunos ojos enormes comprenden y aceptan
    al final de un camino que eso era el desvío
    y mientras van desmantelando palabras
    como las golondrinas de la última primavera
    cierran como templos de Dioses desmentidos
    uno por uno los extraños niños
    y como el agua de la lluvia última
    cerradas en el número infinito
    todas las semillas que ya nunca frutas
    emprenden la nada por los mil abismos
    de los hormigueros que caen al nunca.

    Una rama se quiebra bajo un pie desnudo
    el primer acecho donde se abre un ciego
    pregunta en la sed y en el hambre primeros
    qué es esto a lo que empieza ya a llamarle mundo
    Y sin saber que ya, es decir mañana
    sin saber que estar es haber llegado
    descubre sus manos al tomar la
    rama
    y se queda absorto contemplando el
    barro.
    Destapando miedos la primera
    sombra
    la noche primera todo dolorido
    se vuelve redondo para achicar
    el frío.
    regresando al barro como buscando
    abrigo
    Huyó tanto ese día se hizo tanto a su carne
    que reconoce los ojos por la mañana y se abre
    se toca los pies, es el primer niño
    es el primer miedo se toca se toca
    se alza como un pino se tropieza y cae
    le duelen los pies se toca, no sabe
    toma algunas plumas, toma algunas
    hojas
    son suaves, las pisa y ya no se cae.

    Una rama se quiebra bajo algunas hojas
    reconoce un punto, un sonido extraño que
    no está en el aire
    levanta la rama que pisó. como antes.
    reconoce antes reconoce ahora
    los pies no le duelen, se mira las botas
    ya no mira el barro sigue hacia delante




    34.

    La noche queda doliendo.
    Te cansabas de comerte los
    prados del cielo
    como un potro azul de silencio
    alargándose la sombra de vacío
    por el viento
    volveremos a nosotros dormido
    sin sal de la locura
    como el pescador que olvida el
    hada que le subió de las redes




    35.
    EL SILENCIO Y NOSOTROS

    Las hormigas de mi boca te han marcado
    por la espalda las venas de la tierra
    han bajado a la sombra final buzos de sombra
    para tragarse el silencio que te vive los vértices
    de tu colmena más honda
    Ya todo te lo viví como el silencio, ala total
    sin testimonio. Y sin embargo, aquí
    me quedo como el labrador adherido a tus
    tardes para seguir empecinando la savia
    de la tierra madurar en una flor.
    Nos ha entrado el silencio como a las casas
    de los que han muerto lejos
    En los nuestros erigidos se agrega la distancia
    de otros tantos rostros. Y no nos dolemos
    sin embargo que un árbol nunca ha sido
    lejanías y nos quedamos, con las raíces
    clavadas en nosotros, como estamos
    buscándote el otoño en el verano




    36.

    toca la nada con la punta de los ojos
    como un ciego y me regreso sin
    haber partido soy siempre la mitad
    del camino cualquier parte de un
    sitio que no tiene lugares
    algo me naufraga me destina al silencio




    37.

    A veces vuelvo sobre mi propia sombra para
    haberme sido. Todo lo estoy entonces
    Redondo total testigo.




    38.

    Contigo visité mis días destapando asombros
    le agregamos al tiempo los lugares
    existiendo los acontecimientos
    Y allá en la sombra final que nos juntábamos reducíamos a silencio el parapeto.
    Todos los miedos nos guardaron.
    y no tuvimos una segunda estrella
    con que saber hacia dónde.
    Contigo poblé el nosotros como una
    ciudad vacía en espera.
    Allí nos asumía el barro la historia de
    testigos.




    39.

    Contigo anduve los días del nunca
    de la mano de tu silencio todo lo presentía
    como en el miedo
    Yo tenía tu esencia pero te tanteaba en la
    realidad con mis maneras cotidianas de
    ser ciego
    Todo lo fui candado tachando bocas
    en un laberinto y llegué a ti como el
    agua obligatorio y sencillo como la lluvia
    en los hormigueros.
    Entonces acomodamos la historia sobre la profecía.




    40.

    Como un águila de silencio
    la sombra.




    41.

    Para llegarte, todos los días de la
    imaginación de Dios lo romperé todo
    clavaré tus manos en el barro morderé tus
    sombras como la carne
    desquiciaré los candados de tu
    cuello hasta emergerme tu grito
    hasta obligarte la raíz que me existas
    y luego pisarte los ojos para
    desexistirme porque ya nada
    importará sino la nada después
    de un testimonio que siempre buscará
    un testigo.




    42.

    Creo que descubrí que en mí la
    necesidad de escribir es en función de no perder-
    me el rastro de mí mismo.




    43.

    náufrago

    una isla

    en un no tú empieza la soledad de un náufrago




    44.

    Ésta es la primera certeza que tienes de mi
    silencio.




    45.

    Himno al silencio
    Pájaro de espacio que late la sombra


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
    Fecha de inscripción : 22/12/2010
    Localización : Mar del Plata
    Humor : Bueno

    Continúa

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 7:07 pm

    Continúan los poemas, Dios mediante.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
    Fecha de inscripción : 22/12/2010
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    Humor : Bueno

    Ave de música latida en luna

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 7:09 pm

    POEMAS




    1.

    y aquí estoy nombrando cosas
    que no nombras y eres
    porque tu rostro sirve para mis
    manos
    y a este hueco sonoro que tiene
    tu nombre
    le crecen palabras en la
    primavera




    2.

    has caído a mi garganta para
    mi voz sin cadenas

    por eso tu albedrío está en mis
    alas y mis velas
    y puedo gritar




    3.

    asómate a mi voz
    como a una rama donde están preparados
    ya todos los veranos

    todas las palabras hacen el silencio
    como una tierra marina
    donde mi insomnio echa redes
    de campana

    asómate a mi voz
    como la última lluvia
    total sobre la tierra
    mi garganta de semilla se
    desquicia
    grito de flor en el cuello de la tierra
    todo será dicho sobre ti

    asómate a la tierra
    a beberte mis veranos de voz baja

    mi silencio de caña se destapa
    como un espejo
    esperando los dedos que eres viento
    para que abras mis palabras
    como un testigo




    4.

    hoy el viento me lava tus horas
    la lluvia alarga sus dedos sobre mi cara descalza
    trigo de plata uncido
    al camino del otoño
    así me voy
    alargando la espalda
    y no importa el rastro por delante que será




    5.

    háblame doblado el día
    que toda mi tierra te reclama

    vendrás a cantarme
    con tu estrella hueca
    con la íntima guitarra de la entraña
    y a untarme en las manos un
    sabor de lejanía




    6.

    si tu pecho es una proa
    cuando el mundo arrecia
    venceremos juntos
    no te detengas entonces
    cuando griten
    que siempre vendrá un dedo a señalarnos
    y te dirán aquél es como el ave
    que no tiene rumbo
    y te dirán que no tengo raíces
    y te acosarán
    como el mar
    obstina a lo que empuja sobre
    las rocas el naufragio

    todo lo dirán de nosotros
    pero yo que creo en ti te guardaré
    de verdad




    7.

    toma mi grito como un barco

    tú tienes un arco
    en la garganta
    para levar anclas en la flecha
    y liberar la paloma de tu alma




    8.

    a la deriva del silencio
    como la lluvia destapa las gargantas
    de la tierra
    me recorro las palabras

    hoy
    sobre tu tierra viva
    se me cae una palabra muerta

    pero el perdón es una flor
    más alta que los ojos




    9.

    tú no sabes cómo sólo tengo la luz

    yo a veces busco tu recuerdo
    para encenderle a mi silencio una lámpara

    despido mi último verano
    y no vuelvo la cabeza hacia ninguna golondrina

    pero esta tarde
    suelto el pez de mis manos
    para buscar el rumbo de mi silencio olvidado


    es cierto
    te canta la sangre
    su canción de tarde
    te enciende el rezo la azul melancolía
    pero ya todo el acecho asomado
    se retrae
    para guardarte sólo
    como un ara

    basta tu recuerdo
    ahora
    tal vez una manera de olvidarte




    10.

    vuelve al templo el fervor perdido
    ya no soñará
    la paloma de la altura
    que se alaga sobre playa solitaria

    esta tarde
    esta tarde de vino se me clava
    como se me clavó tu rostro al medio
    del lejano sueño

    ya no será mía aquella canción sin ruido
    aquel buzo que fui a buscar en tu mano de campana




    11.

    en los suburbios de tu sangre
    donde las cenizas del vino son
    pájaros que
    perdieron la altura
    andén de espera sin distancia
    tu corazón queda
    como un puerto sin partida

    yo tengo tu albedrío de
    ciego mientras el mundo postergado
    ojos atrás del
    vino que te empuja
    leva anclas
    más allá de
    la niebla

    y más acá
    de un templo
    dimitido




    12.

    mi cabeza
    todo el mar degollado ave de música latida en luna
    sobre tu pie marino raíz de pan pájaro dormido
    tañerá el hambre mineral que te tierra
    desde la música que se derrite en tus manos
    hasta el campanario que silencio a caracol
    en el águila de trigo

    en la arista de dolor que te afila las esquinas
    recodo inmemorial el muelle sin partida
    andenes de sangre cortada en piedra
    el ciego de cerrojo apila manos de silencio
    en la garganta que te ultima en sombra




    13.

    llegarán un día mis pájaros
    a poblarte el beso
    poniendo más allá la lejanía
    de un diluvio cualquiera

    ¿qué podrá consumirnos las
    distancias entonces
    que hemos hallado todos los sitios
    donde podíamos buscarnos?...
    y el mundo se abre a nuestros
    pies como una fruta caída
    asumida o invadida
    por las hormigas

    el viento nos lava el beso
    y más de dos hormigas
    mueren bajo nuestros pies ciegos

    y no somos asesinos en verdad
    y somos
    la horda seglar
    de que hablan algunos
    viejos que se emborrachan
    en los hormigueros
    y cuentan de los cíclopes pasados

    ¿quién nos alcanza el beso
    aunque se emborrachen
    los hombres y las hormigas
    vayan a la guerra y a los
    cementerios?

    ¿quién nos amará como
    nosotros que hemos inventado
    el amor o lo hemos encontrado?




    14.

    aquí eres
    yo que te existo como
    un espejo
    y voy a ser a veces sobre
    tu cristal
    porque seremos recién en
    el testigo
    voy siendo mi parte de
    nosotros
    que podemos tantas presencias




    15.

    ah! tu pozo volcado
    cerrojo de infinitos
    donde guardas
    la locura tan oportunamente
    cuerda
    pozo hacia fuera
    hacia el cielo




    16.

    no volveré por mis palabras
    ni a buscarlas
    ni como un barco que vuelve a ayer
    mordiendo la cuerda que se fue a sí mismo
    que dejó a la espalda

    no volveré
    un día partido
    partido cada día
    porque partir es mañana siempre todavía
    no voy hacia la palabra que diré
    aunque pase por mí tantas veces




    17.

    te pude
    ahora yo
    amiga mía
    el sueño fue
    quiero beberte la voz
    agua de fuego
    lluvia trigo de música




    18.

    inviolable hermetismo encascara mi mente
    cárcel corpórea de etéreo prisionero




    19.

    la paz de piedra inmóvil

    el pensamiento ágil

    la paz de goma ágil
    el pensamiento quieto




    20.

    una misma velocidad
    dos ritmos diferentes
    objetos diferentes

    un mismo ritmo
    velocidades diferentes
    tiempo diferente




    21.

    tú emites mi silencio

    tú profieres este alarido de silencio

    tú callas

    ya no sé dónde quedan las
    ventanas
    ...hace tanto tiempo
    que es de noche... hace tanto
    que no llaman a la puerta...

    es que ya no hay pájaros ni sol?

    hace tanto que no
    vienes a avisarme dónde
    está la piel del silencio
    que me siento mezclado
    con él
    y no sé dónde termino
    ni dónde empieza mi soledad
    como si yo
    vuelto silencio
    también
    fuese una isla de agua
    un náufrago de agua
    brutalmente de agua
    que nadie puede salvar

    tú profieres esta oscuridad

    tú callas
    tú faltas
    tú no llegas
    tú te diluyes
    como el humo
    como una palabra sólo sospechada
    te quedas
    como un atroz frío
    de ceniza contra los recuerdos
    contra mi alma que ya
    no se parece a nada
    porque ya hasta te equivoco
    con una imagen llena de cosas
    viejas
    elena de mí
    que he quedado detenido
    allá
    desde donde tú profieres
    mi silencio
    como una luna negra o
    quemada
    tú profieres esa luz
    donde no puedo ver las caras
    de las palabras
    y tu nombre
    sido muchas más veces
    que tú
    que ya te ha dejado atrás
    sirve como una luz ronca
    para acrecentar las
    sombras de mi silencio




    22.

    la noche tiene náufragos peregrinos que silban
    regresos
    sabor a derrotas y locura por la boca

    alas derretidas de bajados besos




    23.

    yo que yo
    con el ser sin deuda
    tengo colores y cosas en las veces
    acudido al asombro
    naturalmente

    de mi aquí siempre mi
    aquí sobre cualquier ahora
    siempre mi ahora sobre
    cualquier aquí
    yo que yo
    siempre




    24.

    las horas me trasponen
    andar es ponerme la historia
    en los costados

    desde ti encuentro el rostro
    del costado
    la mano de las manos




    25.

    el ojo boquiabierto
    se detiene lentamente
    como un pez
    echado a andar en el intiempo

    ¿qué creías acaso
    que el silencio no tiene molinos?
    el silencio pasa por mis manos
    y me mueve el trigo

    el ojo boquiabierto
    en una actitud de infinito
    se espacia de vacío

    ¿creías que el silencio no tiene
    testigos?

    alguien será el último muerto
    (o vivo)
    el silencio empezó con las palabras




    26.

    para llegarte
    todos los días de la
    imaginación de dios lo romperé todo

    clavaré tus manos en el barro morderé tus
    sombras como la carne
    desquiciaré los candados de tu
    cuello hasta emergerme tu grito
    hasta obligarte la raíz que me existas
    y luego pisarte los ojos para
    desexistirme porque ya nada
    importará sino la nada después
    de un testimonio que siempre buscará
    un testigo




    27.

    quiero en ti las catedrales
    las raíces afanadas en la tierra
    la lluvia innumerable sobre el techo
    o la devoción telar de las abejas

    todo lo quiero en ti
    cisne y buena y lejanía
    pero no quiero la distancia

    en cambio

    quiero por ejemplo
    ahuecarte un caracol en las entrañas
    donde el mar se quedó guardado y canta

    y quiero beberte los ojos extendidos desde el pelo
    (como un largo pájaro de sombras)

    hasta las manos de ojos cerrados dulcemente

    quiero guardarte también y que me guardes

    más acá de la distancia el sol no tiene invierno
    por eso quiero quedarme
    y quiero hacerte en la cintura
    el camino del beso

    nómade azul el beso peregrino
    que baja desde el pecho de pan o de vino
    hasta el musgo en los rincones de la herida o la trinchera

    todo lo quiero amor
    todo contigo

    desde el día en que ya nunca no serás

    desde el día en que siempre ha encontrado ya el principio

    todo lo quiero ahora
    ahora amor que te he aprendido
    que he enjuagado mis manos en tus dedos

    y se ha limpiado la tristeza de los ojos
    con la tristeza nunca más
    que yo lavé en tus ojos buenos




    28.

    y mi beso aprenderá a amanecer y a ponerse
    en el labio horizontal de tu cuerpo como el sol

    tu latido marino
    mi boca te atrapará como el grito seco y vacío
    te atrapará en la ferocidad de la luna
    en la taquicardia del mar
    el mar
    y tu corazón campanario
    aleteando en la agonía de la locura
    y tu íntimo bocado de mis lanzas




    29.

    muéreme
    como un espejo cerrado me niega un
    testimonio
    como volver para saber quién soy
    y encontrar ciegos a todos los que me vieron partir

    muéreme
    como un espejo cerrado se abre tal vez hacia
    otro lado

    muéreme como tal vez espero como un rostro
    vacío en un espejo
    que me vuelvas sobre mí mismo
    para recogerme los ojos que quedaron del lado
    de la imagen y no de el del cuerpo

    muéreme pero regrésame
    que me espero en ti para seguirme
    por tu testimonio
    como hallado un abierto entre los ciegos




    30.

    cuando se alarga el tedio meticuloso de los escaparates
    y el oficio es un paulatino y absurdo pasadizo
    tu pájaro
    se levanta y muere con un turbio
    grito hueco
    y un ojo final definitivo

    volcanes de música
    enarbolado
    en ristre
    lanza
    fusil
    alba fundamental
    agua de acero




    31.

    mi piedra de pan
    tigre de niño
    camina las venas de la tierra sin venas
    está haciendo caminos
    o se queda como un muelle
    a la espalda de los que se van

    mi tigre de pan
    anda viviendo hormigas
    mi niño de piedra
    pone la nuca
    (todo nuca el ciego redondo de la piedra)
    para mirar la lluvia
    como miran el nunca
    los cerrojos de los muros sin puertas




    32.

    de todos los nunca que nos dan el tiempo
    porque el tiempo es nuestra pobreza de eternidad
    en el azar de las cosas que no tienen veces
    yo
    como deponiendo mi nunca o señalándolo apenas en la
    fugacidad de lo que no excede la realidad de la fantasía
    pasé tildando un instante de otro tiempo distinto
    como el que no pasa a buscar actitudes estáticas para
    hacer mover las cosas
    como el que queda en el íntimo infinito de los muertos
    en la quietud absoluta del silencio sin límites




    33.

    cuando pueda con la última garganta de mis manos
    rayar el cielo más hondo
    tierra abajo de todas las cosas
    escrutando la última sombra
    el número embrional sin antes
    como un ateo destapando los escondrijos
    de dios
    cuando haya levantado el último sitio
    y pueda decir la nada entonces
    cuando todo el tiempo haya sido veces
    y entonces la eternidad y el infinito
    sean en absoluta quietud de un
    instante
    cuando haya atestiguado
    todo como la mutua realidad de
    cinco sentidos y todas las cosas
    si no me apago como se desvanecen
    los rostros de los sueños
    si no me detengo en el inexorable
    vacío de una imaginación que ya
    no me exista
    y si el tiempo en realidad ha sido veces
    qué me quedará para dudar o creer a
    dios?




    34.

    el pasado aroma mis recuerdos
    mis recuerdos aroman mi memoria




    35.

    sólo alguna vez el sueño no pierde el rostro
    sólo alguna vez el silencio sabe qué palabras




    36.

    he estado sobre tus cementerios y un poco recé sobre tus tumbas
    sin saber qué pasillo de historia huía desfondado hacia la sombra

    yo ni siquiera apago tus cenizas
    tampoco calenté las manos de mi invierno
    sobre el gato seco de tus fogatas

    pero los ojos perdieron el lenguaje
    y suplanté las cosas con mis propios rostros

    abajo de un poco tu ceguera cada día
    recogí mi anónimo redondo averiguado

    ahora
    porque el sabor de tus mares de música
    que yo no he sabido descifrar
    pone más acá mi lenguaje de otras razas

    sobre tu lápida inventada en tu memoria
    dejo mi canto sucio
    tejido como un pájaro extraído de la tierra
    con palabras extrañas
    que no entiendas




    37.

    los brazos de las olas vociferan su debatimiento y se
    sumergen en el pecho en el instante incomprensible
    del sueño

    el mar duerme en cada instante

    ya tenga uno de horas

    sacado del sueño de su ola
    nota despertando en cada instante de su
    quietud la inquietud de un instante nuevo para
    mis ojos aún acostumbrados al instante viejo

    y

    entre cada dos instantes mil instantes para que
    el instante llegue al instante




    38.

    en tu estirpe de tierra
    mis campanas romperán como los duraznos

    tu mano sangrará gorriones de barro
    barro de sangre

    tu mano cíclope en el vientre

    allí vivirán mis ojos

    (como el alma de la luna
    que está loca)
    como una luna quemada
    que guardó antes de la tormenta
    su razón en tus guaridas

    perdóname

    perdona mi hombría
    no pude sernos
    el hijo sin sangre
    no pude sernos el hijo
    sin sangre

    en la frente de tus manos
    techo de madera y leche
    mi beso se arrodilla
    como un árbol

    un rey
    tributo sobre la tierra
    por tanta saciedad recogida

    ahora
    la historia nos espera
    los rostros nos repetirán hasta diluirnos
    los rostros acechan en el tiempo del hijo

    ven madre
    amiga de mis manos

    nosotros
    a ungir de dios mi silencio vacío

    tu silencio sobre el mío
    es vigilia y plenitud

    fuimos de la mano hasta tu vientre
    y no tuve miedo (sino dios) de la eternidad

    tuve dios amiga
    yo también he creado

    tu telar guarda mis manos
    como la tierra gira por los árboles
    y los cementerios
    como si todo fuese líquido
    y los lugares en proporción
    sólo fueran en el exterior que es
    una vasija

    así gira todo dentro de nosotros
    yo dentro de mí
    que fijamente soy sólo yo
    mi afuera
    las veces de los otros

    dame tus manos
    raíces
    pájaros
    libertad y
    libertad




    39.

    y el beso viceversa que es nosotros o tú desde los dos




    40.

    elena
    las palabras
    dicen lo que el silencio
    de ellas guarda
    como
    la tierra en invierno
    teje el secreto de
    las semillas nuevas

    yo te dejo la isla de
    mi corazón callado
    donde sin lenguaje
    madura un canto
    de amor infinito

    para ti que fuiste como
    mi dios




    41.

    entonces
    medíamos el mundo con palabras
    ahora
    parados en la punta del amor

    como en un muelle
    echamos las manos a la vida




    42.

    el nocturno corazón de sótanos ahora vive
    en la mañana como un murciélago que despertó
    paloma




    43.

    yo que me empujo con navajas y me llamo con sirenas
    veo pasar a los que caminan hacia el horizonte




    44.

    oración por los que nunca rezan

    dios...
    alguien que rece por mí que no lo hago nunca




    45.

    si he rezado
    después de haber gritado y dicho tanto
    he logrado la voz




    46.

    vendrá la noche y tendrá tus ojos descalzos
    acorralados de sombras contra el espanto
    (una sola sombra no vencida
    es la duda de estar ciego)


    vendrá la noche y tendrá tus dulces batallas
    los tiernos cementerios y los surcos de sangre

    ésas son tus cenizas

    vendrá la noche o irás
    la soledad es siempre dos
    y partir o quedar
    qué más da

    los ojos vacíos a la espalda

    la soledad es una cuando empieza
    ¿quién la nombra si no tiene principio?

    solo
    quedado solo

    por eso vendrá la noche
    con su música vacía a clavarte espacios
    en los lentos lugares

    llevar la cuenta es imposible entonces
    cinco veces ciega y un solo bajo dolor
    cómo contar el camino
    cómo nombrar las certezas?

    vendrá la noche y tendrá tus hogueras
    quemará tus cotidianos hechiceros
    así se suicidan tus manos
    honda y lúgubre raza de pájaros sin raza

    donde son palomas no han sido o ya no

    por eso las ventanas con cerrojo
    son el dolor de un muro sin pausa

    ya no son
    ya no soy
    y tú mueres
    a noche mueres
    cuando el silencio arrecia
    y la distancia es un lugar infinito alrededor
    y el infinito ya no tiene números
    donde morir

    sobre la noche echa a volar
    las mariposas de tu sangre
    para envenenarte con bocados de noche
    hasta que haya venido del todo
    como la diaria muerte nocturna
    que termina en la mañana cotidiana




    47.

    tus manos latirán
    como los pájaros que esperan la raza
    en el trasbordo ritual de los diluvios
    pero llegará la paz al beso
    y un rumbo para la libertad
    que nos está buscando

    ven grita conmigo
    descalza como la tierra
    echa a volar tu pájaro total
    tu pan tu molino tu espiga
    cisnes por fin
    tascando las tormentas
    como una nave
    que late el mar
    como tú amiga mía

    baila baila baila
    el viento se ha hecho para ti
    árbol en libertad
    levanta tu raíz muerde las
    nubes con las manos
    que yo besaré tu locura mientras tu luna
    amiga
    amor
    te azuza el mar
    que llevas dentro




    48.

    quiero hacerte un nido largo
    que te baje por los ojos a la tierra

    que se enrolle y cante por la savia
    de la fruta doble que te bifurca el pecho

    quiero remar en tu sangre como un náufrago

    como un centauro
    sobre tu corazón ya desbocado
    para llegarte hasta la luna grande
    que te subleva la marea de las venas
    y quiero que mis manos vivan en tus vértices
    amigas de la sombra y tu silencio tanto

    y quiero hundirme como un torrente
    por tu garganta a media asta
    que es un pasillo largo hacia mañana
    y descubrir la herida anterior de la espada y la batalla
    con la feroz ternura de los barcos
    que parten a tu vientre

    y quiero bajarte como un buzo
    hasta el telar del medio
    donde guardas un espejo para
    alguna primavera
    y subirte por el camino de la fruta
    hasta caerte por el pelo que no he mordido nunca

    y quiero trepar como las enredaderas
    por tus pies de pan y de raíz sin beso
    buscándote las tumbas y el verano
    para nadar hasta la orilla de tu muerte conquistada

    y quiero olvidarme cualquier cosa
    y que nos baste con morder el beso
    o empeñar el insomnio en tu agonía
    para despertarnos más allá de todo
    con el olor vegetal que nos crece por los dedos
    y las manos juntas subsistidas
    en la húmeda dulzura a la batalla




    49.

    te clavaré las manos
    el pájaro inicial que no se encuentra el ojo

    un diluvio
    el viento numerado por el ala

    de algún viajero volveré sin saber que vengo
    volveré
    a descubrir lenguajes que me testimonian
    pero no me regresaré
    por donde las manos tapo
    en tu tierra
    en tu tierra última
    donde estás la sombra o la luz
    completada
    y el silencio

    o la palabra total definitiva

    no me regresaré
    porque ya no me
    como al que ojo
    como al que sitio y vez
    porque ya me tú
    para siempre
    para nosotros

    como venir es un regreso de no saber de
    dónde
    en el último andén del tiempo
    innumerado




    50.

    te viviré una araña sin raza ni asesino




    51.

    sobre ti descubro que el amor
    lo llevo adentro
    es tan fácil amar...

    basta aprender la gente
    somos amor
    y largos ratos silencio
    olvidos partidas
    rostros nuevos
    y un amor largo
    como un río
    que pasó por un hombre
    en cada aldea




    52.

    se cierran las puertas de los días
    mañana es un infinito que se acorta
    el mundo va capturando la historia
    los días fijados ¡ya los días!

    el nunca pierde circunstancias
    acorralado desde lo existido
    hacia el tal vez sin certeza que no ha sido
    sobre la verdad puntualmente verdadera




    53.

    escribía palabras sencillas de tus cosas fáciles

    hoy
    tal vez porque ya no tengo cosas
    escribo palabras oscuras




    54.

    tantos tiempos hay en un mismo tiempo
    tiempo de tantas cosas

    y sólo una cosa nos dice hace mucho y tan poco




    55.

    ¿cómo haberte olvidado
    si conocerte fue aprender que mi alma existía por afuera también
    (sin necesidad de serme)?

    ¿cómo olvidarte si toda tú nunca
    no eres nada nuevo sino yo mismo que me vengo por las cosas

    ¿cómo si eres la única certeza de que todo lo que veo y siento
    no es mi delirio
    cómo si eres mi fantasía más real?

    ¿o tal vez aprendí en un segundo
    la eternidad de haber sido siempre
    tal vez me descubrí el alma por ti
    como entendí que no era ciego
    en la primera luz?




    56.

    nada es partido si no tiene rumbo
    porque ir implica un donde

    por eso un canto a nadie es como un silencio

    un pozo se guardó las estrellas antes que el cielo se apagara

    nada canto tus nunca

    entonces ya no me importó decir algo que no fuera nuevo

    ya no era vital romper sistemas
    o inventar nada
    para poder caber un nombre que yo también inaugurase

    abolir costumbres

    y la costumbre de abolirlo todo
    si es cierto que los usos pierden verdad
    cuando el anillo encuentra su principio

    pero desusarlo todo por temor a bajarme del tiempo
    como si repetir fuese quedar




    57.

    tus pies tienen flores en el camino
    lámparas en la noche
    manos y lámpara a la hora del ciego

    tus pies tienen raíces en el camino
    tienen testimonio
    y tu historia

    pasan ríos de guerra y hombres y cementerios
    pasan vientos de cantos
    de manos calientes y ventanas
    pasan púlpitos a oírte y señalarte

    pasan lámparas de sombras y estrellas vacías

    pasa

    y yo apenas en un día sin nombre y sin número
    sin la sorpresa de ser
    sin el asombro de somos
    en un día sin historia o deseternidad
    (como los de las cosas que buscan encontrarse
    desde alguna parte o desde mañana)
    paso con mi ventana ante la tuya
    sin frenar todo lo que nos está humanos
    y apenas sabemos que nosotros
    que aceptamos
    que nos debatimos en el naufragio cotidiano
    más allá o acá o más a tiempo
    y mundo de un día que no existe

    entonces aceptamos otros rostros
    la distancia
    como siendo más dulce esperar para otra historia

    porque mis pies tienen espalda y frente
    y semillas y sangre
    y testimonio y mi historia

    pero donde no nos encontramos
    donde sabemos que nuestra diariedad no nos hallará jamás
    como buscando con ojos de lenguaje diferente
    y carne de una dimensión distinta
    tal vez con la única verdad que es el silencio
    la profunda mano tendida en una mirada sin carne
    que a veces emerge de sitios donde no estamos
    o de la nuca
    sabemos que nosotros
    en una espera que nos hallará
    más allá de todo




    58.

    recogiendo nosotros en todas partes
    he sido solo todas las tardes




    59.

    qué más da si parto o si llego
    si soy o me imagina

    ¿qué es una línea a partir de nada?

    ¿qué importaba entonces
    saciar mi vez en dos?

    me sentí transparente como una hache




    60.

    tu voz esbelta
    tallo de gaviota y luna
    manantial

    mana de la entraña del
    silencio
    como una flor crecida de la
    arena o un pino de fuego
    proferido por el agua




    61.

    como la flor (luna de sangre)
    y el pasto
    como la rama de espinas
    y el pájaro
    como tu voz y la mía...
    pienso que puedo ahuecarte las
    manos




    62.

    un día
    amor
    será cierto
    y el mundo se inundará de música
    porque el sol amanecido será un
    pájaro gigante

    equivocado sobre el canto que hallaremos

    juntos




    63.

    desde tu altura busco la sombra
    visceral de tus
    aljibes




    64.
    DUDAMOS

    porque el mundo es cada uno de nosotros
    como millones de tal vez fantasías

    sincronizadas y puestas de acuerdo
    como un lenguaje que más allá de los símbolos
    es irrepetible

    entonces
    no somos egocéntricos

    o el punto de vista o el centinela
    el testimonio
    en realidad la única
    realidad
    (tantas veces) de las cosas




    65.

    cierro los ojos para pensar tu imagen
    entre pasillos de niebla
    creces
    como se puebla de cantos el silencio
    entonces el que crecí por dentro
    cierro los ojos para existirte
    como ciego

    la tierra en el ojo completo
    de la sombra infinita




    66.

    búsqueda de la verdad o de cualquier
    otra cosa que nos haga dudas la
    posibilidad de haber sido diferente




    67.

    no estaba preparado para la luz y no resistió
    desnudarse la ceguera

    se metió en una plaza de luz un ciego
    y lo acribillaron




    68.

    nievan cenizas de música sobre el alma
    incidencia

    si hay algo que decir de mí que sea esto
    y además que te busqué por las palabras
    tanteando como a dios entre los símbolos vacíos
    como esperando algo entre mis restos
    hasta que la palabra o la imagen que se abra
    en el vano espejismo de haber lo que no es mío:

    ahora que nosotros
    ahora que nosotros nos estamos
    ahora que nosotros nos estamos emprendiendo
    como el verano por las manos de los árboles
    ahora que nosotros por las manos
    nos nosotros hasta el íntimo relámpago

    ahora
    amiga
    estrella
    que nos vamos
    que nos vamos mucho más
    que nos vamos mucho más
    de
    quedar como quedamos de testigos
    ahora amiga que lo digo
    que lo digo por quedar
    ahora que quedamos mucho más
    como queda mejor lo
    que ha partido
    ahora amor abeja
    ahora que asumimos

    ahora que asumimos el polen de estrellas en
    la sangre
    ahora
    ahora que tú
    ahora que tú
    colmena y casa
    ahora que tu colmena destapa los rostros
    de mis astros
    ahora que retomo algún primer camino
    ahora y siempre que me existas en el hijo
    que se diga de mí lo que yo digo
    que se diga amor colmena labrador y amigo
    ahora que tú que tus cerrojos
    ahora que la tierra
    porque siempre es el tiempo que nos venimos
    desde ahora que nosotros

    (ahora que en un rostro doble somos
    dos lo mismo

    mucho más atrás de nosotros)




    69.

    tú que tienes los defectos más hermosos
    del mundo:
    mi tristeza más dulce
    mi soledad más buena




    70.

    abrirte
    sobre tu silencio boquiabierto
    como los caracoles
    sonora de sombras y savia cerrada
    en el ventrículo caliente
    clavaré mi invasión
    como un grito infinito
    para poblarte el acecho de tus
    ciegos
    después

    todo después
    todo tendrá una palabra
    porque somos pobres de silencio




    71.

    ermitaño de silencio
    mi estrella es un cerrojo al infinito
    garganta sin oficio
    pregunta piedra afuera
    de la piedra




    72.

    estoy parado en el
    andén del tiempo
    me faltaron días
    para mi historia
    me faltaron los
    hechos para
    la vida
    y veo hundirse
    en el innumerable
    nunca
    la nuca de la vida
    y me vuelvo caminando
    pisando el vacío que voy




    73.

    en las sienes de la noche se desmoronan los trenes
    en el azul silencio del cielo tiritan grillos de plata
    yo camino recogiendo la poesía en cada cosa
    para vivírtela así como me viene

    para irte el amor que se desata


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
    Fecha de inscripción : 22/12/2010
    Localización : Mar del Plata
    Humor : Bueno

    Continúa

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 7:11 pm

    Continúan los poemas, Dios mediante.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
    Fecha de inscripción : 22/12/2010
    Localización : Mar del Plata
    Humor : Bueno

    Flores que sonríe la noche

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 7:12 pm

    POEMAS




    1.

    Amo tus dedos de mimbre que he visto
    latir como palomas
    y tu silencio sin principio
    al que no pude asestar una palabra.
    Amaré tus cosas (ya lo sé)
    una por una mientras sean,
    y amaré tal vez, el quizás odio
    con que te nombre a lo mejor mi abandono de mañana.
    Te amaré como cumpliendo una lejana
    profecía,
    te amaré y sabré ese desde siempre
    con que se esperan sin saber las
    cosas que serían
    Amo tus mil quizás con que supongo
    tus cosas,
    y tu tiempo a la espalda que me duele
    porque ahora sé que era una espera
    que ignoraba.
    Amo tu vida azul que no me has
    dicho
    la piel de tu voz nunca tocada
    y esta duda de todo que te vuelve incierta
    Amo tus ojos de luna quemada
    y de ombligo y remanso o caracol ausente
    Amo el lanzazo o la ternura de tu
    dedo que apacigua
    tu pelo de tormentas y de olas amansadas.
    Y esa dócil entrega en que mis mejores
    palabras se hacen tuyas y esta
    primera manera de hachar como
    un náufrago un muro de silencio.
    Amo este rito de mirarte a la distancia
    y tu tal vez lateral sospecha de miradas.
    Amo el estruendo de silencio
    en que te callas
    y esta aún lejanía que te acerca y te
    hace sueño.




    2.

    A veces te pienso
    dormida
    (porque siempre te pienso cosas fáciles)
    en una playa cualquiera
    lacia como un pájaro
    tu boca de gaviota como un puerto vacío
    y yo llego
    (en los sueños hago lo que quiero)
    pienso que tus ojos cerrados se parecen
    a redondas flores de silencio
    y te los beso
    o busco no sé qué polen
    en mi ciega sed de zángano
    y no te despiertas
    y juego entonces
    como enjuagándome las manos del mundo
    en tu pelo ronco de arena
    y te miro la boca
    como una gaviota frutal
    tu boca lacia en la mansedumbre del
    silencio.
    Cuando hayas leído esto
    sabrás que ni siquiera en sueños
    bajo a beberte la sonrisa.




    3.

    Para tus uñas como olas detenidas
    para tus párpados de sepulcro y uva rota
    para tus rincones que no descifra el sueño
    para tus encías de sandía y tu seno
    de miga
    para tus dedos de caña y de guitarra
    para tu silencio después de tu palabra,
    para todas tus maneras que yo ignoro
    para las cosas más simples con que eres
    para tu olor madurado y tu ensimis-
    mamiento
    para ellos tengo un sueño, una
    palabra y una costumbre que no
    empieza




    4.

    Arrasaré tus territorios de silencio
    con teas de alaridos
    y amansaré tu hermetismo huraño y temeroso
    como inventando contigo algún lenguaje
    primero
    y esperaré sentado ante tu tierra
    como un labriego
    Lavaré de sombras tus recodos
    y responderé con tu verdad mi incertidumbre,
    y ahuyentaré el pájaro de miedo que te
    habita para que, niña, llores o
    retoces instintiva
    Acurrucaré una palabra tierna en tus
    zaguanes
    enjuagaré una mano en tu pelo
    silente
    Amamantaré tu silencio que yo mismo
    clausuré, y callaré con él,
    porque habré arrostrado tu manera y arredrado
    tu hermetismo,
    y todo será mi país,
    como una isla conquistada.
    Al pie de tu sangre vertida,
    erigiré los momentos de principios,
    y ante mi sudor llorado,
    blandiré mi tesón que será fervor y devoción
    mañana.
    Aprenderé a Dios en ti que lo descubres en mis
    cosas,
    y seremos mutuamente tú,
    en un nosotros completado.
    Luego diremos el amor y el tiempo,
    clavaremos estacas
    y las proas desenterrarán las oquedades del
    hambre,
    gritaremos en las bocas de las catacumbas
    y anticiparemos historias.
    Tildaremos planisferios,
    el beso sedentario aprenderá la ruta
    del salvaje y místico calvario
    El viento o río blanco se enredará
    en las cúpulas de ventisqueros.
    Se enrollará como una bandera de la
    espera o un primer heraldo del otoño claudicado
    correrá un barco de víspera
    por la sonora vena,
    y la vigilia tendrá un rostro imaginario contra un
    puerto.




    5.

    A veces un viento de soledad me pasa
    entre las manos.
    y recoge de mis oquedades
    esa larga espera y sueño
    de aunque sea hacer buches
    con las hebras de la brisa.
    Es una manera de vejez.
    Todo ha quedado
    y el polvo
    tiene en las cosas olvidadas
    la extensión del más acá
    después de una última vez.
    ¡Si las últimas veces se supieran
    de verdad
    dimitiendo sueños
    y cerrando eternamente ventanas
    de vigilia!...
    Pero es una como todas,
    con una espera infinita
    que no espera.
    Ya nada llegará.
    El viento ha muerto
    y las manos como hélices
    de molinos acalambrados
    están tendidas
    , árboles mutilados
    con rictus dolorosos y de asombro
    en las ramas detenidas.
    El mar ha bajado
    aquí sobre mi arena
    de playa con recuerdos que parecen
    fantasía
    los barcos secos
    —que nunca echaron anclas
    de renuncia y paz
    pero que no auscultarán ya el
    pulso de las olas—
    los barcos muertos,
    las manos
    de tanto olvido
    que casi ignoran los senderos
    de la piel
    las manos untadas de silencio y
    delirio
    que ya no podrán acariciar
    que tienen para la caricia
    la carraspera hostil
    del pan viejo y la madera
    y que sin embargo
    revolotearán otras frentes
    austeras como las vasijas
    y aprendidas como la ternura
    que mienten
    los que ya no pero que deben
    amar todavía.




    6.

    El acoso de mi imagen
    te propaga en los
    lugares infinitos que te ahuecan
    hacia el sueño
    un murciélago de sombra
    te descifra los suburbios del
    miedo.
    Donde el paso fatigado claudica
    la persecución del infinito
    comienza la duda de tus márgenes
    y más allá el eco te responde
    como un pájaro de diluvios
    que averigua tus orillas.

    En tus recintos con palomas resumidas
    el grito va a buscar sus alas en el
    eco
    recoge las viejas alas y canta.
    Eres sonora de silencio como un templo
    y en ti hace casa y puerto mi
    palabra.
    Un día apoyaré el fuego en la leña
    de tus manos.
    y la sangre que se alarga y medra
    en tus laberintos
    tiritará con palomas de campana

    De tus dedos de caña humeará
    el olor del pasto
    como un incienso bueno
    y el pelo silvestre
    tendrá nudos de agua

    Los caracoles de tu oreja
    tragarán tormentas
    porque desde ellos
    tocarás mi alma.
    Seremos poco a poco
    entre los dos nosotros

    y dejaremos el rastro de las veces
    que nos morderá la espalda.
    Hasta que un día un hijo
    de miedo te ensanche el
    pensamiento,
    y yo apague

    (para culminar un
    rito)
    un dogma de fogata,
    y me arranque
    el pasado de la
    espalda,
    y te deje con cenizas en
    las manos.
    y campanas sin domingos
    en las venas.




    7.

    Desmantelo tus altares
    estatua por estatua.
    vez por vez

    vuelvo un solo antes arbitrario
    la historia renegada
    Y dejo tu imagen
    como sólo un hueco
    donde pensar un rostro
    nuevo
    Pero la noche
    recupera
    tu rostro de exilio
    que merodea
    en mi recuerdo sin destierro




    8.

    Antes de morderte el pelo con las
    manos,
    lavaré un pájaro de miedo
    entre tus dedos.
    y acostumbraré
    mi silencio a tu silencio
    para que baste tu paz
    para mi enmimismamiento




    9.

    Cuando seas apóstata del mundo y yo sea la verdad
    cuando desde el pie del alma yo te crezca como un himno
    y te desnudes del pagano rito de fingir ante los otros
    cuando me hablas con la voz descalza y con los ojos limpios
    Cuando tras la espera sin barcos seas capaz de buscarme
    abolida la mentira de callar con mil palabras
    cuando un imperativo presentido te pregone en la sangre
    un índice divino: es la persona esperada.

    Entonces amada mía arrasaré tu coraza
    mutilaré tus candados y venceré cerrojos
    y amansaré con ternura tu marea desbocada
    para clavarte mi rostro al otro lado de los ojos.

    Y arrodillaré mi voz a tu silencio azul como una estaca
    para que amarres tus primeras palabras como barcos
    y amordazaremos el mundo que nos gritará por las ventanas
    para aprender a callarnos con las manos

    Y tus manos de pan y tus manos de gaviota
    y las mías roncas de remar en tu mutismo
    mitigarán tanta espera clausurada y rota
    con esa mansa ternura que nos hará uno mismo

    Ámame entonces con devoción de abeja
    encenderé mil velas en tu sótano que es templo
    y enjuagaré en tu pelo mis manos, para amarte
    como quiero que me ames; en silencio.




    10.

    Cuando el mundo evacúa los tímpanos de mis dedos,
    y la piel de mis ojos queda tendida
    sin búsqueda ni encuentro
    ni tampoco soledad o exilio de silencio
    se abren las glándulas secretas
    del místico y profundo pensamiento
    y con callada devoción de abeja
    apoyo mi fervor en la imagen que te pienso.

    Basta en ese instante tu nombre para el rezo
    y mi apretada paz para el oficio nuevo.
    Sobra para el infinito mi recuerdo incierto
    La duda que te agrega algún rictus o algún gesto.
    Y falta tu verdad y tu lugar que es templo
    para llenar el vacío a mi costado hueco.
    y falta tu certeza para comprobar la imagen
    y una sola cercanía para clausurarnos dos silencios

    Por eso cuando bajo al sótano del sueño
    y acomodo tus cosas sobre lo que quiero
    y aún falta un principio para enumerar el tiempo
    y eres sólo una vez y muchas de recuerdo
    tal vez entonces sube al púlpito secreto
    la bandera de tu rostro que es la cruz de mi templo
    y se expande por la sangre (como la primavera a un huerto)
    todo esto tuyo que me levanta y crezco

    Y ése es todo mi encontrado misterio
    creer haber hallado el rostro de un presentimiento
    morder con las manos las ramas del silencio
    y alzarme con un grito callado que es un credo
    y nombrarte llorarte o cantarte con la luz al cuello
    y tal vez haberte perdido desde siempre sin saberlo
    porque ésa es parte de tu quizás presentimiento.




    11.

    Para que me nombren tus palabras
    ordenaré mis cosas sobre tus idiomas
    y cuando quieras pensar tendrás mis cosas
    como el único lenguaje que te canta




    12.

    Este odio insensato que te arrasa
    este necio derrocar que te apostata
    la imagen con un sordo silencio que te
    reemplaza.




    13.

    Para la calma celeste que te aquieta
    tengo el rezo ensimismado que es recuerdo
    y a la luna desbocada en tu marea
    la caricia que te amansa desde el pelo.

    Para el ojo que amamantan lejanías
    llevo el rostro que penetra hasta la imagen
    y a la melancolía que el tiempo resucita
    la palabra nueva que te ahonde y te
    socave.




    14.

    Quiero amarte con piedad infinita de vigilia
    masticando el fervor a las imágenes
    para desnudar ovarios en el néctar
    y erigir telares de tu nombre.




    15.

    A la última garza de tus manos,
    la guardaré a pesar del tiempo que te atrapa
    para que en las tardes melancólicas como ésta
    te alcance mi recuerdo con devoción lejana.

    Al místico sosiego que te esparce
    la íntima miel que te apacigua
    lo podré como intentando un rito
    cuando tu honda perduración me sea guarida.

    Y a la silvestre inquietud que te desboca
    cuando la savia de la vida te recorre,
    la perderé porque serán tus días nuevos
    mientras mi mente te detiene contra un cofre

    Y quedarás como las cosas viejas
    un poco porque fuiste un día
    y más porque todo te es un canto
    cuando te rescata de las tardes mi
    melancolía.




    16.

    Si tú no sabes por qué para tus noches sin luna
    dejo mi lámpara en tu ventana
    Por qué quiero que tengas mi canto que
    tal vez no sirve
    si quieres saber por qué te acerco mi
    mano de barro
    por qué tras el rastro del silencio mi
    fervor te sigue.
    Si quieres saber por qué no ha sido tanta
    la agonía de la tierra
    que después de morir de sed tres veces
    en algún lugar se sacude el invierno
    y en una flor despierta,
    si quieres saber por qué lloran los
    soldados cuando la muerte los acosa
    por delante
    y aunque tengan un fusil una sangre y un camino
    se olvidan de las balas parados al lado de
    un cadáver,
    aprenderás a acompañar a esperar y a llorar
    por un amigo.




    17.

    El buzo que puede el coral de tu rostro
    cuando ya todo es noche
    y el rastro hace un recodo espalda atrás
    se ha vuelto ciego sueño a sueño
    y tu imagen destituida
    ya no tiene carne para tu nombre
    Todo lo inunda la soledad
    Tú, un viejo faro
    un mástil con un ancla perpetua
    para un puerto sin velas
    ni esperanza terminada con sirenas
    Tú,
    también tienes una lápida de espuma
    y un poco mi rezo cotidiano
    por lo que no alcanzo
    que tiene algo de mi mano.
    El galeote derrotado dimite y cuando la luna
    echa amarras y leva anclas el sueño
    piedra por piedra
    recobro ojos adentro tu ciudad en ruinas
    Sólo tu voz,
    alguna sirena aprendida y conservada
    alucina tu verdad desmantelada
    cuando el insomnio acosa
    y el espejismo te intenta y no te logra.
    Yo quise, talón atrás,
    desclavarte la luna de una ventana
    bebiendo tu sonrisa sin vez y sin campana
    pero mis manos de palabras
    se desnucaron al viento
    tal vez porque una ciega paloma
    no pudo hallar el rumbo.
    Ahora,
    ya sin tu espina tal vez,
    sin tu jardín,
    te acerco mi labriego extraviado
    para recuperar los pájaros que le crecen a tu sueño
    cuando el cielo florece
    y la luna te lava la tristeza

    con palabras sin garganta.




    18.

    la noche, esgrimo mi grito vacío
    un candado sin adentro
    un sitio sin espacio.
    tu actitud de intiempo me
    desmiente
    y detrás de la clausura de los templos
    renegados,
    ¡qué importa si la verdad es un
    pasillo que pierde el número
    y ya el ciego irremediable que
    seguirá buscando...
    buscará...




    19.

    Ellos llegan y permanecen
    en el sabor de la tierra
    en los silencios mezclados en el aire.




    20.

    Qué pesadísimo tedio el tiempo sin acontecimientos, que se arrastra como una víbora en agonía.




    21.

    Confío en mí, en que si el mundo
    volviera a ser mundo,
    los diamantes volverían a ser
    diamantes y el oro oro

    Al nacer no pregunté

    tanto como ahora para

    ir a Europa




    22.

    todo lo puta madre, que es la vida
    los pájaros hacen pie en el viento.




    23.

    Amiga yo no tengo recuerdo
    mi tiempo acaba en tu distancia
    allí donde se nos instala el silencio
    para después cambiarlo por palabras.

    Amiga yo no tengo distancia
    vivir es siempre aquí en un tiempo
    y el tiempo es todo lo que pasa




    24.

    Ahora se abre mi garganta
    por ella vengo quedando todo el tiempo
    aunque el tiempo es lo que pasa
    y nosotros nada más que eso.

    Quiero que sepas que mañana
    recogerás tus manos de otros dedos
    se irá poblando con campanas
    de renegado altar de tu silencio

    Y más allá mucho más de eso
    porque vinieron también de la distancia
    quedarán temblando en mi silencio
    sin testigo. dormidas mis palabras.

    Más allá de nunca más allá de siempre
    todo el tiempo que nos asistimos
    la historia vacía que nos quede
    nos vendrá en los ojos del olvido.




    25.

    Hasta aquí hemos sido todo el tiempo
    Más allá de nosotros. mañana
    trae rostros nuevos




    26.

    Ahora descalzo como un grito
    se levanta mi olvido sin cerrojos
    para que no llegue en los ojos del olvido
    lo que aún no nos llega por los ojos.

    Quererte es fácil como el hambre
    es una nueva manera de las cosas
    es el hábito de sernos desde antes
    que se abre en un instante sin ahora.

    Yo soy menos que todas las palabras
    Por eso amiga yo no tengo
    mi recuerdo en la inhóspita distancia
    tengo distancia en el recuerdo

    Y a pesar de quererte como quiero
    y a pesar de quererte con palabras
    existo mucho más de lo que quedo
    que es siempre mucho más lo que se calla




    27.

    Yo no digo adiós, espero
    Nosotros queda aquí conmigo
    éste es el sitio de encontrarnos
    Me quedo a alumbrarte tu regreso
    Pero eso sí amor, hay dos caminos
    hay uno de volver y otro que vamos
    y los dos son uno solo, hacia el olvido
    y hacia el día de recuperarnos.




    28.

    En la soledad, racimos de palomas
    templaban contra la mañana.
    Yo soy donde te duele haber
    partido,
    pero tengo tu imagen, el refugio
    más hermoso donde guardar
    los ojos de adentro. Los de la
    cara, ya puedo rasparlos
    sobre los días; los del alma,
    crecen contigo. Como el silencio
    con las palabras. ¿Lo que hicimos
    ahora? Cada gesto que hacemos
    nos vive por dentro. Pero en los
    ojos estamos solos, distintos,
    incomprensibles como la relatividad
    de las palabras.
    Cada cosa que digo me deja un
    vacío, como si no lo volcara todo.
    (Sí, está bien, qué pobre sería si sólo
    palabras.) En cada cosa que digo se me sube
    el alma a la boca del silencio.




    29.

    Todo te quiero

    En ti todo lo quiero

    He llegado hasta ti
    para descubrirme el amor
    para saber que es una
    mano de silencio
    que sólo responde a la verdad
    como una raíz que sólo
    crece en cierta tierra

    Es tan hermoso quererte.
    Quiero quererte.
    Quisiera poner un sobre alrededor de los
    días y mandarte mi vida en un canto
    "Dejemos la poesía para"... ahora sólo
    hacemos eso.




    30.
    Al señor don Carlos Valverde, con permiso de Verónica, que me nombró "Poeta excepcional" de Poesía Pura en dos meses. En agradecimiento.

    TORRE HONDA


    Creo en la vida.

    *

    Cada vez falta menos, y no sé
    para qué.

    *

    existir.
    sólo en el presente

    *

    Como la piel de una palabra
    guardo en el remanso del silencio
    sobre tu lengua
    garganta
    abismo

    *

    Hacemos gestos de estatuas y por
    dentro nos comen las hormigas.

    *

    Este ruido a gente me despierta los
    tímpanos hasta el fastidio.
    Esta gente que este ruido, como
    cantos rodados que no oí nunca.

    *

    ¿Cómo criticar en presente a la gente,
    sin comprenderla en pasado.

    *

    No nos preocupe recordar el pasado que tenemos
    un presente que recordar en el futuro.

    *

    El espacio es una condición
    de las cosas, si las quito todas
    ¿qué me queda?
    Todo es la suma de los detalles.

    *

    Creo que no puede ser denigrante
    nada que se haga por razones
    nobles.

    *

    Los suburbios del silencio tu sombra
    madura de las flores que sonríe la noche.

    *

    Mujer, nada guardé bajo el silencio de la tierra
    no hice cruces en tus cementerios.
    Volveré a buscarme
    Me encontrarás una mañana
    oyendo tus hormigueros

    *

    Del barro de tus manos y mis palabras
    creció este alarido de silencio que se nos clava
    ahora.

    *

    la luna pone arriba la altura
    la luna como un reloj vacío
    un reloj ciego.

    *

    entrar por un reloj al infinito

    *

    el silencio vocifera como el hueco
    clamor de una iglesia vacía

    *

    Flotamos, y hablamos de salir a flote.

    *

    Encontré un lugar donde mirar el tiempo y me
    quedé ciego.

    *

    Hoy te salió la luna en tu vientre
    y los grillos de tu sangre
    silbaron luces de sombra caliente.

    *

    Ponte estas palabras como te las vivo
    Eres un templo
    Después de buscártelo en.

    *

    Una gaviota que planea. un instante
    una gaviota que planea muere. Una
    gaviota muerta que parece que
    planea pero que está muerta.
    Así es la sonrisa ahora que te has
    ido. Con las puntas de las alas vencidas

    *

    formalizar informalmente

    *

    Ahora una luz, fija hace ruido a
    temblar, como el infernal ruido de
    las estrellas.

    *

    No dudamos de lo que nos pasa, pero dudamos
    de nosotros. Porque es tan tal
    vez lo que nos espera mañana, que
    nos sentimos como un alga flotando
    en las olas.

    *

    Cuánto te has ido.

    *

    El número de enemigos es la medida del heroísmo.

    *

    Verónica existe mucho más que todas mis convicciones. Por eso no merece errores.

    *

    No encontraba nada
    que escribirte
    y se me ocurrió esto.

    *

    El silencio es más extenso que
    todas las palabras
    por eso callarme
    aunque mi silencio sea
    igual al de cualquiera
    no todos son de las mismas
    palabras.
    Y hasta aquí no he hecho
    más que decir palabras

    *

    la sonrisa mineral de las
    estrellas.

    *

    Érase una vez en el oeste
    Al este del paraíso
    paraíso perdido

    *

    "fama y guita = valores: gente".

    *

    NO TE MATERIALICES.

    *

    ¿Cuántos prudentes que yo diría
    asustados envidiosos?
    Cuántos envidiosos que nunca confundiría
    con prudentes...

    *

    Seré más rico
    porque habrá menos guita que me
    ocupe la tacañería.

    *

    Siempre somos la misma cantidad.

    *

    De la gente lo único seguro es que siempre hay más.

    *

    Inflar el físico, se desinfla el bocho.
    Inflamos la guita y la avaricia se
    desinflan los otros dos.

    *

    Como verá, ésta pretende ser una
    carta sencillamente informativa.

    *

    Tengo la suerte de ser irresponsable
    tal vez. Pero la rutina todavía no
    me ha logrado la cobardía.
    Ya el solo hecho de no tener ni una palabra de aliento
    (al par de hacerme sentir incorruptiblemente
    superhombre) me demuestra la envidia

    *

    Esta carta está pasada en limpio ¿se da cuenta
    del destiempo? Porque esto también, estaba escrito
    en sucio.

    *

    Entre los últimos gritos en el puerto, como
    un niño perdido empezará a sonar
    el silencio

    *

    Tú entiendes
    esto; el tiempo y la
    vida son un río y la orilla.

    *

    No tengo derecho de luchar por mañana
    si mañana es un tiempo que te incumbe.
    Es decir no tengo derecho de forzarte.
    Pero también es cierto que de las cosas
    sólo se tiene la certeza de que han sido.
    Entonces es cierto también que si lo
    bueno y lo malo de los hechos está
    en ellos mismos, tenemos
    que llegar a su tiempo para saberlo.

    *

    Nos movemos
    en el tiempo y creo que muchas veces es la
    medida misma de las cosas.
    Pero para la evolución de algunas,
    si bien cuenta, no es el tiempo
    el que tiene la última palabra.
    Depende de la energía y la capacidad
    que tengan las cosas para realizarse.
    En este caso, la medida
    de las cosas es mi propia vida.

    *

    Creo en la gente. Con fe y honestidad
    la verdad madura las esencias.
    Pero según sean las personas, que
    generalmente son las circunstancias
    más cabales que nos pasan,
    obviando la infalible ley de que todo
    nos ocurra humanamente, las
    ocasiones se dan más o menos
    espontáneas y caudalosamente.
    Aunque ya no puedo evitarlo,
    quisiera haber sido más
    sencilla y directamente claro,
    por lo menos para una verdad
    tan simple e infinita como
    Verónica misma.

    *

    Ya es hora de pasar a cosas más
    fáciles y directas, a la vez que impregnadas
    de plenitud, así que vaya este anchísimo
    abrazo.

    *

    Más allá de las palabras, también las
    palabras pero en medio un silencio
    lleno de cosas que sólo es nuestro.

    *

    Vivir es la verdad.




    31.

    Esta carta me acerco.
    Busca entre las cosas más simples
    en cualquier momento y elige una.
    Entonces tómala como si fuera mi boca
    enjuágala en tus manos como si
    fueran mis manos roncas y torpes
    Yo estoy contigo
    en este silencio que ya me llega al cuello
    mi costado busca tu soledad para encontrarte.




    32.

    Y mi beso aprenderá a amanecer y a ponerse
    en el labio horizontal de tu cuerpo como el sol.
    tu latido marino
    mi boca te atrapará como el grito seco y vacío
    te atrapará en la ferocidad de la luna
    en la taquicardia del mar
    el mar
    y tu corazón campanario
    aleteando en la agonía de la locura
    y tu íntimo bocado de mis lanzas.




    33.

    Está bien, soy un animal
    un animal como el mar o como un sueño
    o como el silencio que siempre queda
    girándote detrás de los ojos.
    Soy animal como tus manos
    y pretendo clavarte las mías de raíz
    como una lámpara.
    Sí, soy el animal
    hermoso e implacable en la ferocidad
    de las estrellas
    y ya me ha sangrado la boca
    de raspar en el silencio
    como en un huevo infinitamente duro
    mucho más que mi instinto de
    nacer
    o peor mucho peor
    como un muerto equivocado
    que despierta.
    Como un animal que soy tengo
    algo de pájaro
    la lejanía.
    que siempre es lo que está más
    allá de nuestro tiempo.
    tendrá mis horas.
    Por eso digo que mis ojos se pondrán
    en tu cabeza
    como la luna
    inimposible y brutal
    hasta tu mansedumbre de acatarme
    con la ferocidad del mar.




    34.

    Un día me iré
    y quedarás lamiendo mi sombra
    como una gata ciega
    Nada habrás olvidado
    pero tampoco responderás
    de nosotros
    Te parecerá atroz haber subido a mi costado
    atrozmente dulce como el suicidio que
    obtenemos.
    Recordarás que te decía reina
    cuando me enjuagaba los pies en tu
    pelo
    mientras me pedías perdón por ti
    como una esclava
    todo lo recordarás.
    cuando te lamía los vértices como un
    —gato ciego lamiendo tu sombra—
    como el mar que respira contra el
    muelle.
    Un día me iré
    y el genital imperio de los astros
    que te hice sombra
    te quedará en tu orgullo
    como de hembra
    orgullosa por el soldado muerto




    35.

    Cuando se logra la medida de las
    imposibilidades es la magnitud del milagro.
    No mediando nada, por lo menos, visible
    mente, divino, el milagro sería mi fuerza.
    No quiero nada más allá de mí. Soy
    suficiente para mí y la gente que me pasa
    y a la gente que yo le paso tenemos la humana modestia
    o inmodestia de medir con nosotros nuestros
    méritos, por otra parte iguales a los de cualquiera.
    Sé lo que quiero, sé cómo lo quiero. Por eso
    rechacé tantas veces lo que quiero. Porque venía
    de otra forma que la que yo puedo por mí mismo.
    No necesito escribir las cosas para cerciorarme
    de mí mismo. Ni siquiera escribir que no
    necesito escribir. Ni siquiera que ni siquiera.




    36.

    Dame la mano
    Dame los ojos
    voy a ponerte la vida
    Dame un lugar para clavarte el coraje
    si no tienes nada de eso.
    Dame la sonrisa vacía
    para calentarte los dientes con palabras vivas
    Déjame lavarme los ciegos con la savia de tu
    luna




    37.
    CARTA A MÍ

    Jorge, pocas veces nos hablamos.
    Nos pasamos de largo murmurando de todo, como si nosotros no existiéramos en nuestra medida la infinitud del todo.
    Jorge, algún segundo fuimos amigos. ¿Te acordás? Tantas veces mataste con tus manos los mosquitos para que no me picaran. Tantas veces escondiste la última medialuna para que yo no me quedara con hambre. Tanto me querías...
    Pero... ¿¡te acordás o no, carajo!?
    ¡¡¡Jorge!!! Jorge, por favor, no dejes que la gente se vierta los ojos para afuera.
    Tantas veces fuiste altruista conmigo a riesgo de parecer injusto.
    ¡Acordate! Está bien que te pongas de novio, pero los amigos no se olvidan.




    38.

    El que al par de los hechos se justifica
    con palabras, sabe que los hechos no
    tienen la razón




    39.

    Como una manada de olas
    un toro de mar




    40.

    tachar una ley, un mandamiento, para no
    ser infractor-pecador




    41.

    Adentrados lobos laterales
    el miedo se me hace en los zaguanes.




    42.

    He venido hasta mi voz para
    buscarte




    43.

    Hay derrotados antes de la
    guerra. Allí no ha sido Dios.




    44.

    Si un día tu sueño conjetural se parece
    al otro lado de mis manos




    45.

    bajo pájaro de luna
    tu pie de pan y de raíz
    como un navío ciego




    46.

    y tu vientre cíclope
    y un caracol o cerrojo en la miga frutal
    un hornero
    una garganta un hormiguero




    47.

    tallo de sangre
    tu pelo de musgo y sangre
    barro de sangre
    pájaro de trigo quemado y sandía.




    48.

    Siempre el odio de antemano me
    anticipa los odiados




    49.

    En el pelo de musgo
    te ataré mi canto de lluvia
    como un río
    En el pelo de musgo y vino
    como un río enjugado por los hombres
    de la guerra
    mi canto será viento de sangre
    Y cantará por siglos el caracol de vientre
    mi garganta es una rama
    que no tiene invierno
    y tus ojos viajarán el silencio
    y las manos panecidas




    50.

    Ojos atrás de los hombres
    el mundo existe.
    (ojos afuera existe
    sin medida.
    Allí tú eres verdad a veces
    como Dios cuando me alcanza el miedo
    Por eso somos enormes
    en la garganta súbita del sueño
    Y ahora te regalo el tiempo,
    alguna hora vacía
    O como una colmena de piedra
    donde las trincheras hacen miel
    de sangre




    51.

    Es hora de voz, de savia
    de tierra abierta en el grito de fuego
    de las alas y el infinito de los ciegos
    y la sangre irrumpiendo en los candados
    como en rabia
    es hora de lanza de sol grito de acero y rayo
    de trincheras maduradas en colmenas
    de barro de sangre en la garganta de las venas
    de flor y pájaro emergido en canto
    Aquí soy
    las flores son palabras del canto de la tierra
    un oficio me descubre la colmena
    y mi campana se vuelca
    de sol.
    Designado un pan se ha abierto un templo
    qué más da si tus manos de palomas de luna
    qué más da los ojos la garganta, alguna cosa tuya
    Ya está erigida la verdad del ciego.




    52.

    Los hombres flotan en los ojos de los hombres
    como peceras respectivamente
    como peceras como espejos
    conjugando el los otros
    desde una ventana entre yo y el
    mundo
    y soy el mundo tantas veces
    en las ventanas de cada hombre en
    vive
    y todos somos yo y todos, los otros.




    53.

    Serás detenida
    como la savia
    en el invierno último
    Y yo que me voy hacia el nunca
    seré detenido también
    como una flor a media rama
    largo último invierno
    la primavera desde ayer siempre tendrá
    nunca
    Y qué habrá detenido la flor de
    rama adentro?
    como un naufragio previo
    como un mañana ciego




    54.

    Dado algo que en su constitución se compren
    da a sí mismo reducido a un término
    menor lograremos una sucesión infini-
    ta. ya que en la expresión reducida estará
    inducida una segunda reducción a
    un tercer término del mismo objeto
    que a su vez comprenderá un cuarto que
    a su vez. etc




    55.

    estaba encerrado en las paredes de mí mismo
    ya en la lengua hecho saliva el sabor de la ceguera
    sin saber desde dónde se fue la última luz ya olvidada
    y soñé que alguien entraba y me despertaste con la puerta

    se aturdieron mis manos al tocarte
    y tu voz me encandiló y me asusté de creer en tu existencia
    y tuve miedo de ser muda baldosa en el oído de tus pasos
    o que estuviera en mí la impotencia de una campana sin mano en su cadena.

    Por eso me gusta desnudarte poco a poco de las sombras
    y comprobar mi despertar no soñado
    y el cadáver de tu ausencia.




    56.

    Un día echaré mis ciegos salvajes
    a hacer tribus
    de hormigas
    de gigantes o de horneros
    a viajarte los siglos del vientre
    cíclope
    a saberte la música por los ojos rotos
    en el sabor de espadas que te invada
    mientras la tierra se puebla con la
    lluvia
    por la garganta que alargan las hormigas.
    Ah
    tus montañas vegetadas
    qué infinito albedrío beberte en las
    venas de la tierra
    Sólo el agua te puede
    como tú me puedes garganta
    un día lloveré sobre ti
    como irrumpen los diluvios que te invaden
    a romper la miel sobre las piedras
    de luna
    bebiéndote ya toda la tierra
    toda la soledad
    toda la sombra
    todo el silencio
    guardado tantos siglos guardado
    tantos viajeros y tantas dulzuras
    tantos muriendo
    y tantos ciegos sin candados al fin




    57.

    Aquí estoy (es decir aquí soy)
    ciego una vez más
    el naufragio es por detrás
    por eso no podría saber nadar nunca.
    La gente me trepa
    (como una isla vertical cuando el mar
    ha sido completo).
    La gente me trepa
    como hormigas ciegas
    y desde mí saltan al vacío
    (allí tal vez hacen tribus de
    tumbas, y los niños juegan
    debajo de la tierra).
    Siempre es ahora.
    siempre es aquí
    Pero ahora, aquí no soy el de siempre
    como muriendo.
    Cómo puedo parecerme a mí,
    si muero por primera vez.
    Alta marea de sombras,
    la tierra convocada en las raíces
    Relámpago de acceso al viento.
    Y mi tierra? y mis raíces.
    El viento me pasa por nunca
    como moviendo unas hojas que no soy.
    Igual un día me hundiré,
    pez de la tierra
    como un topo de sangre buscando
    la colmena de la tierra.
    Quién podrá vivir en mi destiempo
    ni los locos,
    ni los desterrados de la hora.
    sé que las manos se juntan algunas
    veces, o en la larga vez de sepultura
    ¡Qué soledad morir a una muerte
    diferente
    el único muerto de mi muerte despoblada!
    Ése es el temor que he tenido de hombre
    presentía que la muerte era un poco soledad.
    y ahora este destiempo,
    este intiempo
    en que la gente me trepa
    y ni siquiera me intenta algún lenguaje.
    Yo soy inesperado
    (siempre existe alguna voz)
    mi voz es inesperada
    Pero se me trepa,
    sólo soy un aquí, ni siquiera un
    ahora, un dolor una culpa,
    ¡qué va una razón!




    58.

    A todos los hombres del mundo
    a los sordos
    y también a los sordos del espíritu,
    a los mudos
    y a los mudos del alma
    a los ciegos
    (a los muertos) a los ciegos del alma
    (no olvido que los muertos sólo son
    ciegos del cuerpo totalmente).
    A todos los hombres que me vengan,
    que me sean,
    Que seamos
    que nos vivamos y nos muramos
    mutuamente
    a todos los hombres del mundo
    a los poetas y a los borrachos
    a los novelistas
    y a los locos
    a los científicos
    y a los mecánicos
    y a los desahuciados
    a los hambrientos
    y a los que no tienen el placer de tener
    hambre
    a los que mueren de hambre
    a los que odian
    a los que no les alcanza el dolor
    hasta el odio
    y a los que les sobró el valor para
    salvar a Dios
    a los que les faltó la serenidad e inventaron el cielo en las trincheras
    A los que llevaron el pan en el bolsillo
    y a los que dieron frutas de pan donde
    el alma
    a los hombres que ángeles
    a los hombres que hombres
    y a los hombres que... hombres,
    a todos los hombres del mundo
    a los que celebraban en alcohol el niño
    buscando la ceguera suficiente
    a los que dijeron lo mismo que yo
    a los que tuvieron mejores palabras
    A todos los hombres... "¡qué manera absurda
    de decir a cada uno!"
    quiero ponerles mi garganta de una
    vez por todos,
    que hasta aquí han hablado
    por mi voz hacia afuera o hacia
    adentro.
    Y lo quiero hacer
    para que seamos lo mismo en ese
    instante, de recorrernos el tiempo
    sin haber rendido a la vigencia de los
    rostros la verdad
    que es mucho más cuando no tiene palabras
    Si en vez de enviar palabras vacías
    pudiera echar a vuelo
    campanadas sin campana
    como darnos las manos desde
    siempre
    desde hombres...
    que hombres...




    59.

    Porque cuando miro el mundo como si fuese
    un párpado
    nada veo si no te he visto
    quiero verte pues estoy ciego de ti,
    quiero mis cerrados ojos abrirlos.




    60.

    Mi convicción de tu presencia tiene
    el seudónimo de: tus manos.




    61.

    todo el secreto de mi silencio
    con mi pluma, soñando con un
    luego en que me dieras a leer una
    carta de amor




    62.

    mis horizontes comprimidos
    los renglones de una prisión




    63.

    Entraré en ti hasta el exterminio
    las hordas de mi sangre
    te confinarán en tus propios rincones
    mataré tus rebaños para dar
    de comer a mis soldados
    De todos los palacios que me sobren
    haré lugares para mis caballos
    violaré tus cementerios
    y te obligaré nuevos Dioses
    te comeré las manos y lo que
    sobre engordará mis perros
    y no me traicionarás ni con veneno en
    mi vino
    ni cuando duerma la embriaguez
    de las orgías.
    Afilarás mis espadas y mis lanzas
    y curarás con tu polen las heridas
    que los tuyos hayan clavado en mis
    soldados.
    Y luego, manso como un rey
    te diré que te he amado mucho.




    64.

    entiendo tu miedo y tu
    Algo nos asusta al empezar
    a ser trascendentes para alguien

    No todas las cosas vuelven a su
    origen, tal vez sí en lo absoluto,
    pero no siempre en el tiempo.
    me basta pensar en mi madre
    por eso es aquí, esto no es para
    sino por vos,. qué tiene que ver eso
    del origen, tiene, porque si bien
    digo que antes y eso implica bastante
    "antes para llegar a hoy" y eso
    implica antes pero fundamen-
    talmente hoy, y hoy que es un
    ahora, un desde y un hasta digo
    ahora tú, hasta que tú y desde
    nosotros, y éste es el origen de
    vos en mí y de que todas las cosas
    sean por vos y para siempre

    entiendo tu miedo y tu
    orgullo. Ni siquiera te lo pregun-
    to. Cuento con ellos como
    conmigo. Y sobre eso de preguntar
    te diré algo que siento sobre las
    cosas y sus palabras. Hay algunas
    que son retóricas, otras viven más
    en el silencio y en el vivir las palabras
    más abajo de la piel de las palabras
    mismas. Otras son dulces.
    Brutal y ferozmente dulces como
    te putita o te quiero
    o mujer mientras morderte
    la boca y muelle muelle
    muelle y agua muelle agua
    y el mar como un gato cabecean-
    do y te quiero y entiendo
    tu miedo y envainarme en
    vos como un topo ciego redondos
    de tan enteros iluminados
    con la dulzura de los locos y la
    ferocidad de la dulzura. niños
    viejos y leones tocándose con
    los ojos los astros que nos entran
    por el tiempo y como ves todas
    las palabras perdidas porque
    vale más vivirnos que pensarnos
    y hasta equivocarnos que saber.




    65.

    Dime, a ver
    acaso nuestras distancias no son todas mentales?
    —en la misma agua quedaron flotando
    mezclándose infinitamente como la sombra en los
    ciegos
    los pequeños náufragos de nuestra transpiración.
    Hemos estornudado en la misma calle
    y en infinitesimales hojas
    quedamos anudándonos en la tierra
    como todas las hojas del otoño.
    Y ahora aquí
    hablamos del amor y de la
    inimposible lejanía
    sólo porque soy cobarde
    y no te violo
    y no aprendemos entonces
    el amor por el principio.




    66.

    (Perdóname,
    yo sé que tengo derecho de gritarte
    sé que soy superior a ti porque soy hombre
    y si te retobás te cago a palos
    pero ponete mis besos como una bufanda
    y pisame la lengua
    y si querés meteme las tetas
    en los ojos que yo te voy a seguir diciendo que
    te quiero.)




    67.

    Amor coma la soledad es fuerte como un dios punto Pero
    si tengo que morir coma que sea de ti punto final

    ZOÉ VALDÉS




    68.

    Nos tanteábamos como ciegos recelosos
    Los tibios países de trapo y de durazno
    y las manos avisaban nuestros
    territorios
    como tildando el lugar donde éramos




    69.

    Voy a buscarte
    donde puedo mirarte varias
    veces en el mismo instante
    Donde puedo contemplarte horas
    sin que tu momento se inquiete
    en la corriente de esas horas
    y me estucho en mis recuerdos
    e ignoro qué luz visita mis
    ojos abiertos
    en qué frío me desvisto de mi
    desnudez sin fuegos y sin hielo
    mientras soy un trago de
    mi propia hambre
    y en el estómago de la
    mente me disuelvo
    y reconstruyo mi antes gastado o
    cambiado
    o me agrego a mí en un día ese día
    imposible de ser
    y visito mis ojos visitados por ti
    Allí te eres como fuiste.
    tu imagen se enganchó
    como el musgo en las piedras
    y te caíste de las horas,
    o yo fui goteando migas
    de donde puedes estar en mí
    para tenerte en uno solo, en
    todos tus minutos.
    Tus imágenes son quietas y
    duras.
    Las horas pasaron como las olas
    y tu presente y mi conciencia
    de ti viajaron en pos de la siempre hora
    nueva, como el agua recorrida
    por la onda,
    Y voy eligiendo entre las
    gotas de tu rastro revisando
    pie por pie hasta llegar
    al beso que aún no se secó
    a la puerta que se impone
    como yéndome a buscar al
    fondo de mi enmimismamiento
    o que a mi súbita estación en
    mí durante el momento
    que será pasado está sin principio,
    por la que te has ido
    como todos los días y desde
    la que empiezo solo y me alegro
    de nuestra realidad
    Y me vuelvo a hundir a bucear
    las imágenes que viven en los
    juntos.
    y empiezo a extrañarte,
    e intento traerte y meto
    las manos en el agua
    y el agua me da la respuesta
    de su carne vacía de ti
    que te desordenas en ella como
    las cosas a través de las llamas
    y no puedo atraparte
    y mis manos son jaulas de leones
    y puedes irte como un gorrión
    cansada de tu curiosidad
    y dejarme con mi impotencia
    de caja para encerrar la luz
    fantástica entre mis dedos de piedra
    con mi impotencia de caja
    para vaciarme del vacío de ti
    que me llena como la oscuri-
    dad de una caja cerrada.




    70.

    Tengo en la ternura la ferocidad de la lluvia
    voy a navegarte
    soy tu capitán
    y me tengo en las manos
    para untarte mi sombra caliente
    mar mío
    capitán en tu estrella de sangre
    apenas te he visto mirarme
    y ya te digo mujer porque hasta conmigo.




    71.

    Gracias por ser
    y no yo
    a través de ti
    sino tu verdad testificable
    Gracias por descansarme los ojos
    con un silencio
    entre tanto estruendo de fealdad




    72.

    Mi necesidad de ti es
    tan grande como tu
    existencia por eso
    serías suficiente sólo
    si pudieras esconderte
    en mi conciencia
    y dejar la ropa de tu
    cuerpo en mis sentidos




    73.

    Una palabra es como un animal azul
    que se mueve dentro de tu vientre
    como una isla o una estrella en la noche oceánica
    un sitio
    donde hay silencio de silencio
    o el silencio tiene luna
    o la puerta del silencio una ventana
    Tal vez un día se mueva este animal azul
    que echo a vivir debajo de tus ojos,
    tal vez se mueva como pareciéndose
    a algo,
    como encontrando los rostros de los nombres
    este animal azul, que tiene un nombre,
    tal vez algún día se te vuelque por los
    ojos
    buscando una mano original
    para llenarse al final
    como una campana completada
    que llama a oficio
    aquí te dejo este animal
    esta infinita palabra
    que sólo existe a soledad
    pero que la gente se busca hasta la
    mentira.
    ...amor...
    qué animal absurdo
    cuando no se delira
    Detrás de tus ojos
    hay un hornero de manos azules
    para los pájaros huérfanos.
    amor, este animal es un pájaro sin
    raza
    que va a buscarse las alas en los hombres
    cada uno tiene un ala
    para darle el nombre
    cuando se mueva azul en las entrañas.
    A veces vuela con un ala sola,
    pero se vuelve ciego y torpe
    o con dos alas diferentes que lo rompen
    hasta que al fin nos viene por la boca
    y se te mueve en el vientre del hornero
    haciendo nido en las manos azules.
    Éste es mi animal, amor, te lo dejo
    para que eche raíces, hasta que me
    busques.




    74.

    Tú eres una niña pequeña
    una niña pequeña redonda y luminosa
    tus dientes tienen el olor de las manzanas
    murmuradas con la lluvia
    y tus manos el olor de la tierra
    iluminado con la lluvia
    Ahora bien, como si tú fueras
    en verdad una niña,
    como si yo fuese tu tío severo y silencioso
    como una vela
    te sientas asustada ante mis bigotes
    (imagíname unos bigotes de tío)
    mis bigotes serían como un lacio cóndor
    desplegado y sonreído.
    Entonces yo te preguntaría por ejemplo
    cuáles son los dientes del tiempo.
    Luego te contestaría que yo tampoco lo

    y como tú no podrías jugar a ser abogada
    como tu tío
    ni yo enseñarle a mis bigotes a jugar
    con tus muñecas
    olvidaríamos este verso de hadas
    y te besaría el pecho caliente
    como el de una niña luminosa y trémula
    pero con las frutas crudas
    de la mujer que se te vino
    Y mordería el vino duro de tu boca
    y de repente te regalaría un
    chocolatín
    porque tal vez pensáramos que tu
    madre tiene razón
    que no debemos acostarnos juntos.




    75.

    Juguemos en la cama
    mientras tu vieja no está
    vieja estás?
    vieja estás?
    me estoy sacando los pantalones
    ¡pero vieja! si no podemos jugar los tres
    ¡soy yo, tarada! que te contesto como el
    lobo
    Ah!...
    Metele que se nos acaba el verso
    Y si sigue
    puede llegar tu vieja.




    76.

    Ya lo ves
    cualquier mundo que invente
    para que vivamos,
    sigue siendo mi fantasía
    y entre los dos
    no somos capaces de una realidad.




    77.

    En un silencio de azul
    como grillos de nieve tiritan las estrellas




    78.

    Un día mi grito te irá al soy




    79.

    El viento pasa su humo de cristal
    como un gato de música vacía




    80.

    Tus ojos de hornero y atrás
    Tu ojo empececido
    me viaja las horas por las horas




    81.

    El buzo va buscándote la sombra para
    beberte el canto sumergido




    82.

    Ah la gaviota de sangre
    los dientes de luna




    83.

    cada hombre tiene una soledad para cada uno de los hombres.




    84.

    Pienso en ti y te acerco a tus
    instantes.
    Te ignoro y sé sólo cómo fuiste
    ignoro cómo eres pero sé cómo te sé
    y sé cómo quisiera que fueras
    y cómo voy queriendo que seas como eres.

    Creo en ti, porque guardo un rastro que
    sangraste
    sobre mí
    porque tuve la noche
    y ya no es mía
    porque te has acumulado en mis abrazos
    antes despoblados
    porque he vaciado el vacío de tu abrazo
    más hondo que tus brazos
    porque ya no te espero
    porque ya no vendrás
    y no estoy triste
    y no estoy solo
    y no solamente no estoy solo
    sino que me escuchas
    y tienes lo que quiero que tú quieres
    y quiero lo que sé que tengo


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Continúa

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 7:14 pm

    Continúan los poemas, Dios mediante.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Lorena Perez
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    Re: Poemas

    Mensaje por Lorena Perez el Jue Feb 03, 2011 9:48 pm

    bueno... entonces en este rincon me deleitaré leyendo tu obra... besos!


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    que la fuerza del amor...

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Re: Poemas

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 10:16 pm

    Gracias Lorena, Lorena querida de mi corazón, Lorena linda, gracias Lorena, gracias, muchas gracias.

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Re: Poemas

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 10:19 pm

    Poneme en Google Lorena.

    Estoy bastante aplastado, me hacés falta.

    Lorena Perez
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    Re: Poemas

    Mensaje por Lorena Perez el Jue Feb 03, 2011 10:22 pm

    Jorge Lemoine y Bosshardt escribió:Poneme en Google Lorena.

    Estoy bastante aplastado, me hacés falta.
    no tengo tu correo para agregarte...?


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    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Re: Poemas

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Feb 03, 2011 10:25 pm

    molinzuar@hotmail.com



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    Mensaje por Adriana Raileanu el Vie Feb 04, 2011 6:37 am

    Jorge... GRANDIOSA obra la tuya, un deleite para mis ojos, no pude leer mucho,lei esta pagina la tercera y me agradan todos!especialmente el 24 y el 26. En los cortos tambien eres brillante.
    Mi mas sincero aprecio y admiracion!
    Volvere para reanudar la lectura,abrazos.

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Re: Poemas

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Vie Feb 04, 2011 8:19 am

    Adriana querida de mi corazón, qué generosa. Gracias Adriana mía de mi vida, muchas gracias buena, noble, generosa compañera. ¡Poneme en Google! Las alimañas me pisotean. Un beso muy grande mujer preciosa.

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Te acorralaré hasta matarte

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Vie Feb 04, 2011 9:44 am

    CUENTOS




    Tenemos que aspirar a vivir en estado poético y evitar que la prosa sumerja para siempre nuestras vidas.

    CARLOS NORONHA




    CACHO UNO

    Viaje al fondo del mar



    ¿CUÁNTO FALTABA?

    Entonces me preguntó que cuánto faltaba y yo le dije que dos años y me dijo que bueno, que gracias porque era feo quedarse con esa ansiedad indefinida de no saber cuándo. Entonces no volvimos a hablar, y yo no vine a escribir esto para verlo después.
    Hoy es después y atravesé un largo olvido y ahora estoy ante mi precaución de hace... ¿cuánto tiempo hace? ¿Cuánto faltaba? ¿Para esto? ¿Para esto faltaba?
    ¿Cuánto faltaba para qué?




    EL MEJOR VERSO DEL MUNDO

    Libro: "Cuentos absurdos o de por qué todos ustedes son idiotas".

    Cuento del mejor verso del mundo o de por qué la felicidad es estar convencido de uno mismo y no tener la más mínima idea.

    Yo no tenía la menor sospecha que me habría de enterar después, al desatarse la lluvia, que había estado nublado. Que había estado todo el día por llover. Como que me enterara de que podría haberme muerto, por ejemplo, porque un hecho de mi costumbre ya no contase con las mismas circunstancias, y al llegar yo la casualidad lo volviera a las características que eran mi normalidad. Supongamos una canilla de agua que tiene electricidad por un cable de la azotea roto en una tormenta producida después que yo me fui y que al llegar yo a lavarme, para sorpresa de los que podrían estar viendo esta película, no me electrocuto por un fortuito corte de luz.
    Enterarme de eso sería medir la ineficacia de la vida, como, y al fin y al cabo esto es lo que importa, enterarme con la lluvia que estuvo nublado el cielo.
    Es decir, y me asalta la duda de siempre y esa insaciable condición de preguntar cosas y la maniática irrespondibilidad que les obliga el tiempo. La única certeza de las cosas es que han sido.
    Enterarme de que no me he muerto no tiene sentido. Es lógico que no me haya muerto.
    Pero esto es trágico, y no por lo de la muerte, sino porque tal vez nadie sabe que se ha muerto y, peor aún, la duda de eso que tengo ahora deberá esperar hasta morirme, y si no sé que he muerto, menos sabré que no resolví mi duda. Y qué atroz morirse con la duda. ¡Pero qué duda si no estoy enterrado! El embrollo de siempre. Meterme en un pasillo redondo, que vuelve sobre sí mismo, y de repente perder de vista la puerta. Tengo la manía de empezar a escribir cosas que no sé hacia dónde van.
    Es como ponerme un par de skis. Siempre, cada vez, por primera vez. Y echarme pendiente abajo.
    Lo catastrófico es que, por lo menos en el caso de los skiadores neófitos, la solución está en un árbol al que, a pesar de los huesos rotos, se le puede agradecer en nombre del "si no, no sé qué hubiera pasado".
    Pero ponerme una lapicera y un escribir, y una nieve que no sé con qué nombrar, es otra cosa.
    No sé... la locura no nos avisa ni tiende la mano con árboles.
    Es decir, el que va al sicoanalista tres veces por semana, es seguro que no está loco.
    El caso es que, en este mismo momento, skiando pendiente abajo de la tinta y la vigilia, hablo de skiar.
    Es como me pasó una vez, pero exactamente lo contrario, que escribí entre paréntesis que lo escrito entre paréntesis no tenía sentido. Lamentablemente yo lo había puesto para indicar que no había agravio en cierta anterior frase puesta entre paréntesis.
    No perdí un amigo. No había entendido mi sutileza.
    Aquí digo es decir, como la gente que se siente inteligente. (Es decir como yo.) Es decir, era como el niño al que obligan a pedir disculpas y que en cuanto lo sueltan se retracta y reitera el insulto: "¡No te pido perdón una mierda, gordo chancho!" O cualquier ejemplo de su infancia, señor, vamos, no se haga el bueno, y menos el maduro. Que no hay snobismo más barato que aparentar ser no-snob.
    Bueno, el asunto, para que se entienda (brutos de mierda, ya llevo una página explicándoles), es que yo decía: "(Lo que está entre paréntesis no es cierto.)" Por lo tanto, y no me vengan con que se habían dado cuenta de la jugada, les dije en las narices "Brutos de mierda". Bueno, así le hice a mi amigo.
    Jódanse por comprar este libro.
    ¿Quién les mandó creer al camelero del Jaron cuando les decía que era "Buenísimo!"?
    Qué gracioso. El Jaron lo decía porque yo, que no lo había previsto (otra vez el túnel circular), lo nombraba antes de que él hiciera el comentario.
    Jaron... sos un boludo por no existir.
    Mejor les explico esto otro, B. de M., que es más fácil: dije "jódanse por comprar el libro". Pero lo escribí. (Antes de que fuera un libro.) Como si yo esperara que ustedes fueran tan pelotudos por comprar un libro en el que les decía, aún antes de que el libro existiera, que eran unos pelotudos por comprarlo.
    Yo los preví. Ustedes a mí no. Porque eso es lo que hago: cagarme de risa de ustedes.

    Ah!,
    ¡el verso!... El mejor del mundo... Era...

    La lluvia tirita sobre el techo su
    cabellera de cristal.

    Me di cuenta cuando empezó a llover.
    Ya nadie podía convencerme
    de que llover no fuera eso: tirita sobre el techo su cabellera de cristal. Como el tri-tri de Lugones. Los que no sepan qué es el tri-tri de Lugones, no habrán tenido el tupé de ofenderse por lo de brutos de mierda, ¿no?
    Ah!: Lo de que la felicidad es estar conforme con uno mismo pero no tener la más mínima idea. Es una linda frase. Cómoda para ustedes que no la entienden pero que se ponen siempre palabras en la boca que les quedan como un clavel en el ojo del culo.
    ¿Qué? ¿No entienden mi conformidad? Después de haberlos cagado, la única conformidad posible es la mía.
    Ahora, díganme, ¿quién carajo me puede cagar de ustedes?

    CÉSAR BRUTO

    (En el medio de la firma y el final, un dibujito tipo Mafalda skiando con soltura.)

    Otras veces puede pasar que en la primera prueba nos enteremos de que éramos grandes skiadores.

    Contratapa del cuento:
    (Dibujito de un skiador que se cagó de un porrazo.)

    Fin del libro:
    Éste es un libro de cuentos que se traman cuentos y se subtitulan cuentos y cuentan cuentitos donde se cuentan cuentitos... Etc.
    =
    (Igual:) = 100 dividido 3 = 33,333333... etc.

    Es como ir al cine donde dan una película en que se va al cine y dan una película en que se va al cine (acá la tinta va empalideciendo gradualmente).

    Ah! O si no, como eso del tarrito de Royal (*), en que hay una vieja con una escoba y un gato. La vieja y la escoba me importan tres carajos, pero la vieja tiene un tarrititito de Royal donde habrá otra vieja que seguirá sin importarme tres carajos, y así hasta que el boludo que pinta los tarritos de Royal se dé cuenta de que en su puta vida va a terminar de pintar uno, porque pintar uno adentro del otro es como avanzar siempre la mitad, y es no llegar nunca. (La proporción entre un tarro y el pintado dentro, tal vez no es de 1 a ½.)

    —Dibujito:
    Un tipo grita los tengo, tengo todos los tarritititititititi...: (aquí la letra va achicándose gradualmente).

    [Esto es un dibujito de un tarrito de Royal que tiene un dibujito de un tarrito con tarrititito con 100 dividido 3 = ..., etc. Va justo aquí.]—

    (*) Esto es para vos Graciela, Chela, Gache, Chelita, que te ponés claveles en el culo y te quedan como el ojete, y yo ya no me los pongo ni siquiera hombres (no me decoro las palabras con nada, ¡O SEA!), como ese amigo tuyo tan puto.
    Además que ahora soy famoso.
    Por lo menos te rompí las pelotas hasta el final del libro y ahora estoy en tu biblioteca.

    (Dibujo de un tacho de basura. Va justo aquí): ¡Boluda! ¡Tirándome a la basura!
    No podés evitarlo.



    _________________
    Ahora que me conocen:
    ¡Compren mi libro de versos cuando aparezca!
    Los desafío a que me entiendan.
    No importa,
    la posteridad me dará la razón.

    De más está decir que no hago la salvedad de que los nombres, sitios y hechos que aquí aparecen no tienen que ver con la realidad y que cualquier semejanza es pura casualidad, porque sé que no me van a creer.




    EL MEJOR CUENTO

    Había escrito mi mejor
    |
    cuento
    |
    en el cuento una situación similar
    aviso, sugerencia intuitiva
    |
    terminé de leer y al rato me di
    cuenta de que el propio cuento podría
    pasarme
    etc.

    Estuve grabando todo el tiempo, recité
    y cuando terminé, estaba desenchufado.




    EL RELOJ

    Estoy delante de este cuento que todavía es duda. Silvia también está tratando de escribir. Debajo del afán de descubrir la posibilidad de un nombre, un hombre, un lugar y un hecho, nos azuza un afán de encontrar primero que el otro de los dos, el cuento que buscamos. Yo no tengo idea de cómo será o es. Por eso tengo miedo de pasar de largo, sin reconocerlo, cuando lo tenga ante los ojos. Silvia ha tachado algo. Mis hermanas se cagan de risa de no sé qué cosa y yo no encuentro el hilo de no sé qué cuestión. ¡Carajo! Voy a sacar la leche del fuego para tomar el remedio. Estoy ronco; claro, en la caligrafía no se nota.
    El reloj late con la parsimonia de los | tacho | no sé con la parsimonia de los qué, tacho parsimonia | El reloj late con la | no sé con la qué late ese reloj de mierda | Con la qué de los no sé qué.
    Esto no sirve como cuento. El reloj no late un carajo. Son las 8 y 10 y hace 10 que estoy con ese reloj de las 8 y 10.
    Silvia ya lleva media página. Tomo el remedio. La mierda, la leche estaba muy caliente y dije mierda. Además, la pastilla es tan amarga.
    Estaba predestinado mi fracaso como cuentista. Aunque, pensándolo bien, mi personaje tal vez está llamando desde la nada para ser, y yo bruto que no sé escribirlo.
    ¿Quién será?
    Éste es un cuento sobre un cuento que no es. Por eso éste es un cuento que no es. Y no les cuento nada. ¡Qué carajo!



    _________________
    Lo que Silvia "a" tachado es la A sin H.




    DE LA BALA DE MI FUSILAMIENTO

    Mi silencio hace un ruido infernal.
    Sobre todo cuando intento abrirme para descubrir ese incierto grito que tal vez me falta un testigo para existir.
    Entonces lo vislumbro entre el muraje portentoso de mis huesos desperezando los goznes de su obesa flotación. Como el vacío. Es el silencio mismo. Vibrando como la nada tiene un verbo distinto de existir. Y no la numeral intransigencia del concepto. Viene de huecos remotos que hago en la carne del silencio primero. Es decir.
    Es como estar en sombras completamente (nadie se salva del terror que infunde la idea de no abrirse nunca más, descubrir que era la primera imbatible imagen inimaginable, de estar ciego).
    Entonces como en latidos, como grillos sin cambiar de color, o de incolor, es decir sin número, pero vivo, vibran como luciérnagas. Desaparecen. Lucharé todo el intiempo, hasta que retengo una, es decir me detengo. Me acorto hasta la inexistencia del instante y la luz fugaz tiene un tiempo infinito. Es como un hueco en el silencio primero. Allí me instalo. Es el silencio segundo. Como el número 2 (cualquier número del infinito). Es un lugar en un pasillo donde moverme no tiene realidad de cambio. Es decir, es un túnel en el instante. La eternidad.
    Es decir, allí puedo decir aquí. Pero si me traslado más allá sigue siendo aquí, es decir allí y no he cambiado de lugar y sí. Es decir, ya rompí mi primera sujeción, el tiempo.
    De la bala de mi fusilamiento. Tal vez en esta eternidad que se parece a tantas seguía escuchando el ruido que aún no había cambiado de instante.
    Tanta es la urgencia o la obediencia de entenderlo todo que la humanidad, mi rígido montón de cosas que soy hombre comprende. En ese silencio inconmensurable que puedo abrir entre cualquiera de dos sitios del ruido de la explosión de los fusiles, tal vez eso es el alma, encuentro el insignificado absoluto, tal vez la nada y huyo a un verbo distinto por una puerta que me parece reconocer.




    YO NO LOS HABÍA VISTO NUNCA

    Yo no los había visto nunca, se me acercaron afables, ahora comprendo y digo afables, con un gesto que significaba eso, luego supe que era un gesto. (Ahora ya hace tiempo que he aprendido a saber qué significan.) Nunca me pregunté mi propio significado.
    Entonces me tocaron, se atarearon con sus manos sobre mi piel repitiendo mecánicamente gestos iguales. Yo no sabía sentir, pero después del primero empecé a reconocer que había sido el primero y me hice amigo de los signos; fue mi primera idea del orden y supe que cuando las cosas son empiezan por ser primeras.
    Y estuvimos siglos asumiéndonos empujados por tanta soledad. Entonces solíamos durante larguísimos inviernos dedicarnos a ser con la manera de uno solo de tantos gestos que después aprendimos o inventamos. Generalmente coincidíamos en la sensación interna y hacíamos muecas parecidas para remedar alguna cosa. Entonces ya fue la memoria y mecánicamente anudamos un signo a otro y nos empezamos a volver torpes y a esconder entre dos algún signo que no queríamos dejar ver. Ahora lo comprendo: ellos habrían dicho somos los amigos. Y también aprendieron el tiempo porque yo o cualquier cosa les pusimos antes el antes y después el después, y aprendimos cuándo.
    Aunque yo digo un siglo de espera y en verdad dejé pasar creo muchos años o muchos días en que no sabía pensar después y no sabía contar. Entonces ya teníamos un signo cada uno como identificados, asimilados a nuestro propio significado.
    Ahora comprendo, por eso dije eso de las cosas, y pienso que es necesario lo primero de algo opuesto para saber que algo termina y a veces como las otras veces (las que siguen) dan idea de la primera es menester que algo deje de ser o pasar para que uno sepa que pasaba. (Entonces todavía pensaba que ser era pasar, aunque no sabía que lo que era podría llegar a pasar.)
    Comprendí que tantas aprensiones habían sido el temor de lo otro y cuando aprendí a durar y contar, aunque un siglo podía ser más o menos que un día, empecé a tener el miedo de cuanto temía todavía y la ansiedad de cuanto faltaba.
    Ahora comprendo, ellos habían dicho somos los amigos, y antes de ellos yo no sabía que yo solo, y ahora después de ellos ya sabía que yo solo, por eso de las veces de las cosas, y ahora sí me sentía solo, y no le puse signo a eso porque no tenía a quién hacerle la mueca.

    Si ellos miraban desde afuera, tal vez yo no sabría nunca cuándo porque cada vez que quería sorprenderlos tal vez se escondían. Porque a lo mejor ellos no son ni visibles ni audibles y son otras cosas, y tal vez me están induciendo sus lenguajes en sentidos que ellos ignoran que yo no tengo, porque creen que simplemente no les entiendo.

    Entonces me di cuenta que había sido antes y después de la segunda tuve la idea del primero, alguien que sabía afuera mío me estaba tocando, enseñándome la piel que había sido mi duda, ese temor de tantas cosas, como un lejano, remoto pero inicial hábito de que yo me acomodara de alguna manera a cada toque distinto. Ahora pienso y tengo miedo de que no hubiera sido así, como si pudiera estar equivocado o debiera empezar de nuevo y ya no fuera tanta la suerte de reconocer una cosa en la otra. Porque en verdad yo no tenía más que los signos que me hacía en la piel (ahora sé y digo la piel), pero no sabía a qué se parecía, no sabía (ahora sé qué es eso de comparar) con qué debía compararlo, porque soy... y todavía no lo entiendo del todo a eso de que soy ciego. Siempre les pregunto cómo son ellos que no son ciegos, pero no entiendo lo que me dicen porque me vuelve a faltar el punto de comparación. En realidad no sé si alguna vez podré entender eso de que soy ciego.




    LAS HABITACIONES DEL INSOMNIO

    Por fin sonó el teléfono. Un escalofrío me llenó de arena. Cuánto puede asombrarme lo que termina con una espera.
    Qué ajena sentí la inquietud o no del que llamaba.
    ¿Qué era el otro lado de un teléfono?
    Y tres veces la chicharra. Un ritmo interior separó mucho la cuarta. Sentí la eternidad, la última campanada. Y ya no sonó la chicharra. ¿Era ésa la consigna que estaba esperando? ¿Uno que se dio cuenta que equivocó el número al tercer timbrazo, o Graciela que se volvía al rincón de su café para ordenar el mientras de mi colectivo? Pensé en que dudaría ella también de haberse equivocado. Hay timbres parecidos. ¿Y si no había sido mi número, y yo aquí, otra vez con el corazón estirado equivocando rumbos en qué sé yo qué venas, con el saco en la mano como un idiota?
    Había sido ella. ¿Quién si no a esa hora, y por qué equivocarse justo con mi casa y por qué tres timbrazos? Salí, con el saco en la mano todavía.
    Tuve miedo de contar más ritmos en el ascensor, como si se me pasara el momento de evitar el infinito en un cuadrado tan verde con una fecha rayada a moneda y un lugar sin espejo, que necesité en ese momento. Siete pisos. Fácilmente un segundo pudo ser más largo que un día. Tantos segundos en ese día corto que también pudieron ser más largos que un día.
    ¿Y si Graciela estaba llamando, sin saber de poder ser dudada con un equivocado a las 12 y tres timbres iguales?
    Creo que los locos empiezan perdiendo el ritmo. Las habitaciones del insomnio tienen paredes móviles que están acercándose constantemente y nunca llegan.
    La calle se me aplastó contra la piel distraída. Me recortó los contornos con esa exactitud con que el frío limita los miembros que pudieron parecer infinitos.
    La noche caminaba a mi costado. Ahora el ritmo era mío. Aunque había otros. Aunque hubiera otros.
    Estaba parada afuera soportando el edificio que se le apoyaba en la espalda. La quería con esa sensación a gusto rojo y salada.
    Adentro de la confitería, qué me importaban las gentes que no existían, no esperaban teléfonos ni la querían con sensaciones ni la veían soportando edificios.

    Yo no manejaba las luces de las ventanas prendidas. Las recogía así, mías en un primer u octavo piso, la noche era así, y ninguna tuvo las luces en el mismo orden, o yo no lo vi.
    Graciela compartía la noche a mi costado. Era dulce verla sufrir. Sí, sufría. Pobrecita, me comía su imagen como acurrucando un cachorro con frío.
    Era múltiple, tenía raíces clavadas por adentro, y no entendía nunca que me gustaba besarla entre las piernas o chuparle los pies o morderle el pelo.

    El saloncito era cuadrado, color crema, con guardas, cuadros, sillones, revistas y una mesa debajo de las revistas. La imagen era más Graciela. Yo miré cosa por cosa y la imagen siguió siendo más Graciela. Luego desaparecieron las guardas, las revistas, el color crema, la llave de la luz o el lugar del enchufe. Nunca me voy a acordar, era un lugar, una sala de espera, amontonadas un montón de cosas para ser sala de espera. La imagen era Graciela. Espera. Graciela. Me miré los zapatos. Todavía a veces me miro los zapatos, sin buscar nada.
    No conté cuántas baldosas miraba ni miré el dibujo. Ya no llevé la cuenta de ritmos. Todo era un mazacote espeso de cuadros y enchufes y silencio entre Graciela y Graciela.
    Otra vez el doctor. Corregí la primera imagen. Era más pelado que cuando entré y otras cosas más. Era ése y mi imagen que pierde facciones en seguida era igual pero toda distinta.
    Salimos en el ascensor viejo, repetía por dentro tres días el antibiótico, no se esfuerce y ya sabe...
    Otra vez los sótanos y las cosas.
    Eso debería ser el mundo interior, digo yo.
    No había pensado que ya no me preocupaba de los tres timbrazos del teléfono.
    El tapado de ella era rojo, siempre me sorprendían las cosas, eran un poquito diferente a lo que yo las había aprendido. Esos botones también y siempre me doy cuenta.
    Ahí terminaba el papel, no me disgustó del todo.




    EL ESCUDO

    Y le puse los anteojos (pensé que una sola de mis cosas puede ser más yo que cualquiera que no se me parezca en nada). Tenían un poco de esa esperada sorpresa de las cosas que son por primera vez. Ya al ratito, cuando tuve tiempo para hacer la imagen y poder recordarlo o retenerlo a ojos cerrados, sentí la costumbre de verlo con mis anteojos.
    Entonces le di mi camisa (ellos me habían visto de lejos) y mi corbata, no iban a sospechar, después de todo de cerca y más claramente, era igual la misma que ellos no habrían detallado desde lejos. Y después el saco y se peinó como yo (se despeinó con cierto orden similar al de mi desorden).
    Y marchó con su pantalón parecido que al fin de cuenta qué más daba.
    Cuando no se está seguro de nada una sola cosa diferente comparte el anonimato de la lejanía; eran colores casi parecidos.
    Otra vez pensé: "Una similitud total pero al fin diferente es más equívoca que un evidente cambio donde algo se conserva".
    Y allí iba y ellos podían dudar que él era yo porque aunque no me conocían podían pensar que esa ropa era simplemente parecida a la del "tipo".
    Pero es que era la misma, pero ellos delante de sus propias narices podían dudarlo porque nunca tuvieron la certeza, no tenían punto de vista de comparación.
    Entonces pensé que si él se daba cuenta llegaría a tener miedo porque él no era yo pero nadie sabía que yo era y quién podía sospechar que alguien no es alguien si no sabe quién es ninguno de los dos.
    Pero igual, él podía tener miedo, porque en verdad no era yo, y si tenía miedo iba a fallar, todo se iba a ir a la mierda. Y era la primera vez que íbamos a fracasar.
    Después de todo, no había razón para que fuera él yo en vez de ser yo mismo yo, entonces corrí, y lo alcancé a tiempo y se quedó mirándome cómo yo era él como yo era yo, con mis anteojos y mi pelo que siempre había sido mío y mi saco y mi corbata, y ellos me vieron llegar y me miraron con los ojos que ponen los que uno no sabe qué están pensando, y sentí que comparaban con sus imágenes y que ponían a prueba mi saco y mi pelo y que acercaban al muchacho de ayer, de la escena que habían recordado, y le miraban los botones y los pelos de la barba y la trama del género, pero había un solo elemento y ellos lo sabían, porque en realidad lo único cierto era mi presencia con todos sus comos a la vista, pero la imagen de sus memorias no tenía certeza y yo lo sabía y uno me miraba y me creí descubierto, y recordé que de lejos, cuando yo había sido otro, no había tenido tanto miedo, y pensé que la segunda vez ya era necesario parecerme a mí y no al que debí parecerme la primera vez, entonces me di cuenta que tenía la mano derecha atareada con el botón de abajo del saco, y que me atoraba para pensar, y pensé que si me mataban yo nunca podría solucionar mi descuido, y que estaba a la deriva de cualquier cosa que yo no contase, entonces corrí, giré y corrí y me subí al auto y no me importó la cara de él, que no entendía, y abrí la guantera y saqué el 32 y tiré cinco veces y entonces los vi, sobre la otra esquina, cuatro o cinco, porque los montones nunca tienen número, y comprendí que cuatro o cinco camisas y cuatro o cinco pantalones pueden ser azules o no ser y ser, porque yo no los analizo, pero que el escudo de la chomba sí es en cualquier parte ese mismo escudo, y vi que se reían, sentí que me había confundido, como tuve miedo que ellos se hubieran confundido, ellos que no habían sido ellos, que todavía estaban quietos, demorados sobre la sorpresa de ser una tarde cualquiera un poco de su asesinato, y entonces vi que eran cuatro porque había uno al medio que era distinto y ellos se reían y me lo mostraban, y yo me sentí él, sentí que nos parecíamos más que nunca, como un espejo al revés, porque estaban muertos ellos, pero también él, ya, se estaba cayendo con el tiro en la espalda, y me quedé solo, el auto tenía todavía la radio prendida y la puerta que aquel cagón había dejado abierta y yo corrí durante un largo cansancio y cuando llegué a casa me miré en un espejo, me toqué la cara, los anteojos, el pelo que era siempre distinto y siempre igual, como el mar, como esas cosas que uno no tiene la certeza fija de cómo han sido, porque siempre es un difuso más o menos, y cuando uno las ve se conforma con pensar: como siempre, igual que como ellos podían confundirme, igual que como ellos no me habían visto bien y después me veían bien y no sabían hacia antes si era o no era así, igual como yo no los había visto bien y no había sabido que también ellos podían no ser ellos, y no sabía cómo habían sido y pensé que como eran, y por eso estaban tirados allí, con su para siempre todavía con su sorpresa infinita, ellos que al fin de cuentas no habían sabido nada. Entonces sentí que se amontonaban, que mil caras podían no importar, porque todas a la vez, y que alguien gritaba es éste y vi al del escudo que sabía calcular mejor el miedo que yo o que no pensaba que alguien podía darse cuenta que era él, que él era él, y lo vi al cagón que sí tenía miedo, que todavía tenía el miedo de haber sido, y se amontonaron y quedaron atrás del rastro que dejaba la sirena como habían quedado ellos fijos, quedados, atrás.



    _________________
    Nos cambiamos la ropa y él sería yo, pero igual tuvo la vergüenza de tener que ser yo y avergonzarse porque la gente no pregunta el nombre aunque sean ridículos.

    Ella, la gente, cuando se llama con un pronombre asume la importancia épica de los que han muerto o de los que no están cuando se los espera.




    MUERTO PARA SIEMPRE

    La luna nos seguía como un barrilete y a veces
    entre las hojas se volvía de diario.

    El día que murió el abuelo.

    La luna me seguía como un perro redondo.



    Si esto fuera una novela, supongo, no pasaría nada especial. Pero yo no soy una novela, y eso de pasar por cosas simples me vuelve maduro, me duele y me vuelve trascendente para mi rectilíneo argumento.
    Tener y ya no, dos maneras distintas de una misma cosa, y eso es tal vez mi importancia, estar y no, o mejor dicho haber empezado la tristeza, inaugurar ritos lúgubres y extraños sabores.
    El día que murió el abuelo muchas cosas no se movieron más. Era el primer día de un siempre que nadie advirtió ni quiso romper ni nada.
    Nadie lograba penetrar la infinitud del nunca más allá de los augurios. Algo ya estaba decidido.
    Es cierto que si lo que desaparece no hubo asumido el absoluto sentido del todo en sus días (como pasa con todo), no resulta tan extraño que la gente se acomode en las nuevas costumbres, que vaya aboliendo tristezas, lacrando círculos de historia resuelta y recogida ya y que después de delimitar la extensión final de las vidas de los muertos no perduren adoptando una actitud de nunca que ya no nombra nada.
    El día que se murió el abuelo terminaron cosas, siguieron cosas y empezaron cosas. Pero el abuelo se había muerto para siempre, un día solo siempre, prolongado o arrastrado.
    Solía presentarse cierto sabor de presagio, desafiando la lógica. A veces podía.




    ALGÚN IDIOTA QUE SEA COMO YO

    Me miraba a mí mismo como comprobando esa coraza de hombría que me había crecido, tal vez encallecida la mirada y el falso andar indiferente.
    Gesticulaba sabiendo que yo estaba fuera mirándome, y buscaba el gesto de la rotunda espontaneidad que tiene la personalidad del héroe que me hace pensar cualquier novela.
    (Siempre he pensado que las novelas no son ni malas ni buenas, sino en tanto descubran un afán de ser que la auténtica personalidad nuestra no logra.
    ¿Quién no se entusiasma con un Corín, o con una de Pistoleros o Guerra o una de A. Christie?
    Todos se identifican con un módulo de exagerado virtuosismo que el autor, como un primer lector, como uno de nosotros mismos, piensa en voz alta; luego, los que no tienen suficiente imaginación como para soñar sin barandas, apoyan su inseguridad o su ceguera en una novela que les ayuda a crearse en el ideal. Los que no tienen imaginación, ésos ni siquiera ven normales a los héroes y no leen, y dicen que son imposibles y se ríen. ¿Acaso los grandes no lo son por hacer cosas grandes, y los protagonistas de historias no son grandes, y nuestros muñecos de sueño no son héroes?)
    Yo seguía tratando de verme héroe, grande, fuerte, hombre.
    Tal vez para perder el miedo y sentirme seguro.
    No, nadie me persigue ni me puede encontrar; tal vez pudiera sentirme tranquilo en caso de saber que nunca hasta el último día hallaría un agresor, pero ¿y la seguridad?, ¿y esta cara de estúpido, que a lo mejor es hermosa, pero yo me la siento de imbécil y creo que los justos y hombres que me miran se van a reír primero y a enojar después?
    ¿Acaso yo no soy un hombre para algún idiota que sea como yo? Si dos ladrones llegan con aire de dueños a robar un coche, ¿no es cierto que uno, por una fracción de tiempo, se verá desarmado sin saber al otro un ladrón y huirá creyéndolo el dueño; o tal vez huyen los dos?
    Por más cara de fuerte que ponga, me sé un alfeñique y eso basta para ser vulnerable.
    Acaso es lógico pensar que el posible billete falsificado que ronda las cajas es el que me dieron de vuelto, y es razonable por eso no ir a comer por miedo de que sea cierto; y si lo pienso así, ¿por qué no protesto o reviso el vuelto cuando me lo dan?
    Si he de pensar ridiculeces y casualidades, ¿por qué no me sale un sueño de lotería o de Raquel Welch a los 20 o de presidencia de la Nación?

    Los ojos son imparciales, el cerebro es imparcial. Tengo un físico privilegiado pero me da miedo la pileta y el juicio de los que me miran. Empezando, ¿alguien me mira; si me miran, alguien de los que me miran me juzga?
    Tal vez no sea miedo, pero es ese equivocado afán de suficiencia que no es más que un complejo de inferioridad.
    Hay gordos que lo más panchos (tal vez sea una ficticia tranquilidad) se sientan sin evitar los rollos, no se ocupan de atragantar los músculos con mis poses ridículas que ya por habituales me parecen normales.




    LA PASIÓN DE LA CALLE GÜEMES

    Creo que tenía razón.
    Perdóneme.
    Ya no la molesto más.
    Me voy...
    ¿Sabe qué voy a hacer al entrar en la pieza?
    Voy a inaugurar otra soledad.
    Porque ahora voy a empezar a estar solo de nuevo.
    Aunque lo estuve siempre, porque iba a seguirlo estando a pesar de todo...
    "¿Por qué te quedás callada?" (Marcos.)
    ¿Por qué lloras?
    Todo el mundo sufre.
    Fijate...
    Mi mujer va a tener otro chico.
    ¿Y la guita?
    Yo me pelo el lomo.
    "Sí, claro... todo el mundo sufre. Pero a mí..." (Marcela.)
    Me clavaron una mentira.
    Y yo ayudé... pero a nadie... claro.
    Y ahora...
    ¿Quién le lleva el apunte a mi soledad de verdad?
    Ese hijo de puta tenía razón.
    Cuando uno está un poco menos solo se siente más desamparado.
    Y un chico de un año. Vos no sabés qué sola te pone cuando podés helarte en mil piezas.
    Recorriendo horas viejas. Que no le vas a encontrar un padre y no le vas a adivinar el verdadero.
    Después de todo, es cierto.
    Dudar entre dos es lo mismo que no saber nada.

    ¿Ya estás?
    Sí... Bueno...
    ¿Ya te vas?
    Y... sí, ¿sabés? La casa, los chicos...
    Tomá.
    No. Dejá, dejá.
    Después de todo, no soy de piedra y me entretuviste un rato el silencio.

    Tomá.
    No...
    Bueno, está bien... Gracias.

    Esperá. Decime.
    ¿Es linda tu mujer?
    ¿Podría haber sido como yo?...

    Escuchá, Ernesto.
    "Marcela Ramos, cohabitante de una exigua pieza de la pensión 'Güemes', de la calle homónima 748, se arrojó a la calle desde un sexto piso, en la mañana de hoy. Su muerte fue instantánea.
    "La Sociedad Maternal de Huérfanos Murguía tramita encargarse de su hijo de un año, que no tiene otro familiar conocido. [...] ...era... es... ma..."

    ¿Ves? Estas putas...
    Son todas lo mismo.
    Empiezan con el noviecito...

    Esperá...
    Voy a atender.
    ¿Quién es?

    ¿Quién era?
    Otra vez esos pedigüeños.
    Menos mal que una tiene carácter, que si no...




    ALGO SOBRE DERRUMBES

    No estoy desilusionado. Ya lo estuve.
    Además ilusión es una palabra muy inocente como para ser mezclada con esto.
    Aquí el material humano es muy bueno, como en cualquier lugar donde hay gente.
    Esto siempre pasa con la gente.

    Por la mañana el portero con tono preocupado consulta a la administración del edificio sobre la importancia de una rajadura leve en una de las columnas que tienen un tramo visible en el sótano. "Poca cosa." "Cuestión de la humedad."
    La Nación o La Prensa o el Clarín. Día, hoy (cualquiera). "Imprevisto y fatal derrumbe de la finca..."
    Hombre prevenido vale por dos.
    Pero también se derrumban las naciones. Y cuando una columna se raja, descompensa el sistema y se rompe la quietud del equilibrio. Se agregan otras columnas a la crisis.
    El arte es una columna en el edificio nacional, que como cualquiera de alguna de las otras, regula la altura de las demás.
    Los ladrillos de las fases del arte son complicados sistemas de columnas que sustentan un edificio que es una columna de otro. Y así infinitamente.
    Ocurre que al sacar una lata de la pila de esas de duraznos al natural o tomates, el niño no pensó o no alcanza y tomó la de en medio.
    Luego ayudaron a juntar algunos dientes. Un ladrillo o una lata.
    La columna del arte se desmorona y con ella se resienten las otras: sociedad, economía, política, cultura.
    Estamos acostumbrados al silencio (el niño sigue temiendo salir cuando el perro ya hace mucho que se fue). Digámoslo entonces. Un ladrillo llamado Literatura.
    Toda protesta es al fin en nombre de sufrimientos personales.
    Los productos no publicitados no existen. Me ocurrió en la seccional 34 de la comisaría de la policía de Mendoza, que por falta de documentos fui declarado irreal.
    Usted no existe. Me resigné a ser mi propia ilusión, espejismo de mí mismo, aunque no pude explicarme la realidad de los otros, imaginarme desde la nada y serme, lo creí (soy religioso), pero contradecir la realidad no pude.
    Existimos en la medida de los intercambios. La representatividad de nuestro arte en el campo de la literatura, goza del anonimato obligado a que nos sentencian las autoridades de la Secretaría de Cultura (S. C.) ¿No tiene nada que ver con una sociedad colectiva?
    ¿Dónde compra el ladrón los guantes blancos?
    Aunque por lo de colectiva se ajusta a la Secretaría de Cultura. Dada la cantidad de escritores-siempre los mismos... (¿?)
    ¿La gente no va a la Secretaría de Cultura? Menos razón para dilapidar incalculables y oscurísimos presupuestos.
    En la Argentina también hay hambre. ¿Pero no es cierto que los escritores no publican, y si publican, en la medida en que lo hacen (como suicidas), sucede porque no tienen ninguna alternativa? No hay hincha de Boca que vaya a ver un partido entre Chacarita y Vélez, teniendo posibilidades de asistir a su club.
    Borges ya está muerto... ¿Y ahora qué?
    Hollmann no es Borges. Pero somos argentinos, ¿no? Y también tenemos bandera en el campo de la literatura internacional.
    Me pregunto: ¿no será que los secretarios sacaron número bajo en el llamado a conscripción y no juraron la bandera?
    No es fácil convencernos de que somos después de tanto dudarnos o tener la certeza de que no.
    ...Y cuánto se asombraban los aborígenes ante los espejos de los españoles. Descubrirnos, RECONOCERNOS. En ese entonces era fácil, en cuestión de percepción, inteligencia, sujeto-objeto-sujeto. Pero no había niebla, dólares, miopía —comodísima— de los que NO NOS VALEN. Pero valemos, ¿qué culpa tenemos si los testigos y jueces son interesados?
    Maradona y Milstein son pruebas de que el clima y las manzanas argentinas son capaces como los de cualquier país. ¿Qué hace falta para ser un buen escritor?
    Pregúntenselo a Hollmann. (!)
    ¿Y para ser un buen secretario de la S. C.?
    (Sigue no teniendo que ver con "trenzas".) Como sobre gustos: de literatura no hay nada escrito.
    Pero sigamos con lo de Borges. Necesitamos ídolos. Somos súbditos. Porque decir somos es decir la mayoría, y a falta de líderes nos desorientamos o nos afiliamos a los vecinos, si no tenemos la desgracia de volvernos filósofos.
    La literatura es una familia, y como en toda familia las caras son siempre las mismas.
    ¿Que la gente no lee, que no compra libros? ¡Y claro!: los libros son caros, las editoriales no publican a desconocidos... Lógico... Pero que el presupuesto de la entidad... Sí, pero si te cambian, como decir agua va, una edición millonaria por otra cuando el arte no es la ocasión sino todas las ocasiones, porque, che, yo no voy a ver el lujo de una tapa sino a leer a Henry Miller y a Huxley y Cela y a Mongo.
    Sí, está bien, pero los escritores que traen son caros, ¿cómo querés que los paguen? Cuestan diez mil dólares algunos.
    ¿Diez mil? Si a mí me dijeron que en Europa cobran tres...
    (10 - 3 = 7)...
    Sí, pero hay algunos que dan lástima. Además que me pregunto: ¿los escritores que traen acá, también son extranjeros en su país? Porque si no no me explico que allá sean tan sonsos.
    El sonso sos vos, porque si pensás que los nuestros podrían tener carácter de extranjeros en el exterior, te equivocás. ¿Y sabés por qué? Porque los que ya son, se vienen a descansar aquí,...
    (¿Qué tal Ernesto?) [¡Como Sábato!]
    ...y acá les dicen algo así como que el documento Nacional de identidad no escribe, o qué sé yo.
    ¿Y los otros?
    ¿Qué otros? ¿No ves, tarado, que no hay otros, porque los otros no tienen oportunidades de empezar?
    ¿Cómo que no?
    Bueno, sí, pero cuando empiezan a levantar los sobornan con premios y sobres, reconocimiento, becas, los engrupen con becas para despejar el panorama.
    ¿Becas?
    Sí, primero prueban con modelos importados para salvar irremediables calamidades.
    ¡Eso tiene mucho de filantropía!
    ¡No, bestia! ¿No ves que se trata de preferencias personales, o sos ciego? ¿Acaso a tu novia no le harías el favor de pagarle un profesor que dicen que es bueno...? Si la plata que gasto no es mi sí.
    ¿Vas entendiendo? Pero si me sale mal y en vez de venir a dar las clases, el profesor me sigue cobrando y se me hace el enfermo... Entonces vienen las becas, ¿entendés?, y así el año que viene todos tienen vela en este entierro.
    ¡Exagerado!
    Vamos, ¿no sabés que a veces son dos a falta de uno?... ¿Eh?
    Hacé memoria. Vino Rushdie y le dolió el hígado. Llamaron a otro que se llamaba... ¿Cómo se llamaba? Algo así como la doncella, la Galana... Más o menos. Pero era un nombre puro, religioso. De niña... Ah, ya sé, ¡virgen! No sé, me parece. ¿Y?... ¡Les pagaron a los dos!
    ¿Y por qué no lo llamaron a Ernesto?
    ¡Estúpido! ¡Las cédulas no escriben!
    Pero, y a todo esto, ¿vos creés que lo que decís lo leería alguien, si fuera un panfleto o algo así?
    No sé, pero si alguien lo hubiera leído hasta aquí, ya me daría por satisfecho.

    Hablando de derrumbes se me cayó la casa encima.

    No entiendo.
    Me van a llevar preso.
    Como a los héroes.
    ¡No! Como a los secretarios.
    ¿Cuáles?
    ...No sé... No se me ocurre ninguno.

    ¿Reconocernos? Pero si ni tenemos acceso al salón de espejos.
    Como en todo ruido, se vislumbran rumores. Por allí se dice que de en queso en queso, Quesada.
    Hablando de otra cosa...
    ¿Es cierto que hacen un congreso argentino en homenaje a Lorca? Porque si conmemoran una época, ¿cómo no un escritor, máxime si es argentino y si...? ¿Máxime? Mínime.




    ALPEDISMO

    De repente me caigo a mí, a un pozo de mi tamaño y mi forma, a un silencio como mis gritos, mis palabras y mi silencio.
    Estoy bloqueado. Está bien. (Esto va para el sico.)
    Pero metete tus términos en el culo, que bloqueado me siento las ganas de gritar; de una mano sofocada en el candado de un guante absurdo. Eso: enguantado. Envainado en mí. Como la tierra que se sienta ciega en un hormiguero.
    Una realidad tan infinita que no alcancen los sentidos: qué ceguera de testimonialidad.
    Todo debe ser finito. Numerable.
    DEFINIBLE.
    Yo nunca "hoy cobré". No laburo. Vivo del Viejo. Y no me jode.
    Guardate los consejos en el bolsillo, y también el consultorio.
    Bolsillo. Qué claustrofobia la moneda que queda en el pantalón de un muerto que nadie va a revisar (el mar clavado en un caracol), sonando. Pero el testigo sólo silencio hasta saber que el silencio no existe, que siempre hay algo que suena, donde sea, y que falta el testimonio, o la razón de alucinar y el espejismo. En fin, todo es respuesta, hasta esto, tal vez porque me siento contenido.
    Un cuchillo que se seca como una raíz en la tierra envenenada del pecho de un muerto. ¿Cómo el asesino no va a tener reuma a los cuarenta? Si es que lo mató joven.

    Peiname las manos con tu pelo.
    Gracias buena. El arroyo y el musgo. Pensá.
    Todo pasa. Nada es infinitamente quieto como la eternidad.




    IPAL

    Un puto no tiene otra salida que fanatizarse con su desviación hasta el suicidio, o el suicidio mismo.
    A todos los de Ipal les pasa lo mismo. María se les ha subido a la cabeza.
    (Ipal es María, por eso es un camelo.)
    Como a los putos obviando,
    que a bastantes ya les pasó
    lo de putos porque lo son.




    SALAME YOGUI

    Recuerdo que oí decir una vez sobre el primo de un vecino muy amigo que nunca supe después quién era de todos esos que habían ido al cumpleaños aquel día que me gané en la rifa el juego de Ludo por el que me peleé con mi hermano, que lo habían llevado preso porque andaba en una banda de robacoches, y que no había vuelta que darle con ese chico, que iba por mal camino y que siempre había sido así.
    Oí decir de él, pero a nadie se le ocurrió decir, por supuesto, que en su primera riña en el colegio le dejó...

    De mí se podría decir cualquier cosa. Alguien agregaría que siempre fui así. Ya se veía que iba a ser gordito. Desde chico era peleador como él solo.
    No me extraña nada. Era tan callado. Claro que meterse de cura...
    ¡Pero qué tanto! Dos o tres semanas antes de aquella noche de mi éxodo molecular, de mi atómico destierro del nadie, de la sombra, de la carrera por la vida como la legendaria carrera de las carretas y los jinetes en busca de su parcela, yo no era nada, ni en los indescifrables laberintos de la innumerable química orgánica.
    Aunque en realidad sí, estaría en los fideos de algún almuerzo, un poco en todos los almuerzos y por qué no también en el almuerzo de Pericles y hasta en el de Adán y en las ladillas del Todopoderoso que ya un poquito me contagió el barro original. Claro, por eso de que todo se transforma y nada se pierde. Por lo tanto nada se agrega. Porque si no estaríamos sacando cosas de la nada.
    Bueno, el asunto es que se diría de mí que siempre he sido así, y si yo fuese presidente o cantor de tangos o monaguillo o colchonerorreydebastoscaradura o polizón pon pon, alguien, seguro esa tía opaca y embolantemente bigotuda que siempre creía verme un poco más genio (tía boluda, me echó la mala leche y me vine loco), habría encontrado una razón para serme explicable y entonces yo no tendría más remedio que acceder al rumor de haber sido así, porque además ¿qué puedo ser yo si los demás dicen que soy otra cosa? Filtrándome la certeza de los otros, la mía no hace pie, porque díganme, a ver, si yo solo digo y creo una cosa y no habiendo otros con quienes puestos de acuerdo en los símbolos pueda entender que piensan lo mismo... ¡La pucha!, empiezo a pensar que todo es relativo y me siento más solo porque pese a que la naturaleza se tuvo que buscar las cosas más fáciles posibles, podría ser que hubiésemos puesto de acuerdo nuestros símbolos e imágenes de tal forma que ninguno piense lo mismo y que igual los engranajes del idioma funcionen. Aunque sería un sistema infinito donde siempre aparecería un elemento nuevo, porque si no el último en relación con el primero traería relaciones que desmentirían las anteriores. (La culpa la tienen los principios lógicos.)
    Bueno, el asunto es que yo no siempre fui lo mismo, no señor, porque en mi álbum de fotos vi a los viejos cuando estaban de novios y parecía mentira que no seamos nada y yo un día no existía o estaba en el cielo cogiendo con María Antonieta.
    (Supongo que mi pija espiritual habrá sido menos abúlica que este salame yogui que no sale de la nirvanesca relajación.)




    TE ACORRALARÉ HASTA MATARTE

    Te acorralaré hasta matarte había dicho y yo había corrido y ahora estaba echado en un hoyo después de que hubiera errado varias balas. Cuando recién me había echado hizo un silencio de minutos que él tampoco resistió y luego gritó que me mataría cuando me viera asomar. Entonces pensé que el infinito estaba en mis manos.
    Así pasé muchos años, me acostumbré (al principio se me laceraban los dedos) a cavar la tierra con las manos. El hoyo era pequeño y de sólo mi propia altura de profundidad.
    No tenía certezas por después y aprendí que sólo cuando las cosas ocurren, se sabe si serán o no.
    Pensé que había sido un sueño.
    Tan real que no podía ahora en la vigilia delimitar la realidad de la fantasía.
    Pensé que en el mismo sueño habría soñado que luego me quedaba dormido.
    Ahora no sabía si había despertado del sueño del sueño y me faltaba despertar otra vez.
    Si había soñado, todas las imágenes habían sido tal cual la realidad. No tenían ni siquiera un cuadro diferente (esas cosas que en los sitios de los sueños uno nunca observa).
    Yo lo habría escuchado gritar que allí se quedaría esperando hasta que yo saliera, para matarme.
    Era la misma voz de él.
    El sueño tal vez habría sido demasiado perfecto.
    Ahora yo tenía tantas dudas para siempre, porque hasta que no me despertara por segunda vez, si estaba soñando un sueño todavía, no comprobaría si habría o no de despertarme de algo. Claro está, a lo mejor me restregaba algo y en algún lenguaje extraño comentaba que había soñado que existí en forma de una cosa que vivía en un lugar como éste y que había soñado con una duda desesperante. Pero no tenía ninguna certeza.
    Y no sabía si él estaba en realidad afuera o si acababa de estrenar el delirio que nunca pudieron explicar los locos.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    (Continúa.)



    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Continuación

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Vie Feb 04, 2011 9:47 am

    ABSURDAMENTE COMPLEJO

    Lo que me asombraba de la casualidad era que fuesen las que eran y no otras. Tal vez eso era la casualidad.
    Es decir, es difícil saber cuándo las cosas que nos pasan por el lado son el fin o algo de una historia que empezó antes en alguna parte y un día sin nosotros. También es difícil saber cuándo alguno de esos hechos son el principio de una historia que empieza con nosotros o con alguien allí donde estamos.
    Uno nunca pregunta o piensa en cómo son en realidad las cosas que nos parecen, porque nos basta el nosotros que tienen esas cosas.
    Absurdamente complejo como un círculo. Un paisaje infinito como enfrentar dos espejos.




    QUISIERA MANDARTE TODO Y MANDÁRTEME POR CARTA

    Un fotógrafo me pegó en un ojo. Me retumba de maripositas el flashazo que me clavó. ¿Quién carajo me saca del cerebro esta lámpara ahora?
    Popi se casó. (Popi, un amigo; Popa, mi novia). Yo me equivoqué de iglesia. Canté. Qué lindo sentir que se da algo.
    Yo tenía lo mejor y tengo cosas buenas como para tener mejores.
    Yo tenía lo mejor y lo volqué sobre desconocidos los mil desde el alma con canto-canto áspero como las manos roncas de la arena como mis manos que me tengo las manos roncas de doblar alambres y los vomité de alma y ellos habrán dicho ¿quién cantó? y ¡qué mierda si yo no canté, si yo te rezaba, te buscaba y no me funcionaba un grabador de mandarte un disquito y qué suerte porque canté como el culo!
    Oigo una mujer con voz abeja, voz dorada y puntuda y raspar yilet sobre un vidrio y Yesterday.
    Y yo quisiera mandarte todo Buenos Aires y mandárteme por carta y Marilói en la posdata para que tengas vergüenza de que te encuentre con Juan José.




    PÁJARO DE SAVIA DESARTERIADO

    Es como un canto de lejos
    Como un sabor que sirena desde tu alma




    MÚSICA INSÓNICA

    Las campanas latidas como palomas huecas o corazones de vidrio y sol; el corazón de barro se me derritió laxamente, con el ín-timo sonido de un sabor a miedo o vergüenza.
    La noche se abrió, la luna bostezaba, y se desperezaron los muebles de la sala —un estático cansancio se amontona—; cabeceó de nuevo la campana. Pasó el tiempo, hasta el último latido, y supe que había sido el último.

    Quedó un hueco himno sonoro que se diluyó como un pájaro diezmado.




    PARVAS, PÁRPADOS, LABIOS, ALAS

    ¿La vieja era concubina?
    Así dicen.
    ¿Estás seguro?
    ¿Y qué? Después de todo, casada o soltera, polvos son polvos.
    Sí, pero unos encarrilados dentro de lo lícito, y los demás son pecado sólo.
    Ahora decime, ¿no puede algún casado hacer mayor el ajugero que el soltero?
    Qué sé yo.




    CONDICIÓN DE LAS COSAS

    Recuerdo mis caprichosas reticencias para con la sopa de la infancia. Lo que lamento es no haber tenido en la época de los berretines algún directorio, para hacer las mil y una. (También pienso en las noches.)




    PEPE EN ASGARD

    Un salón clásico de principios de siglo 18 con una fogata en el centro y un caballo atado a la estatua del presidente XI3= de la República AMöLI + raíz cuadrada de I en el año de infinito menos (raíz cuadrada de infinito) al cuadrado del intiempo.
    Por una puerta lateral entra Pepe.
    Se come la vela que alumbra la foto del papa Bonaparte y una flor de las que están en un jarrón de época.
    Un gorila muy flaco cruza el ambiente leyendo una biblia.
    El aparato de sonidos hará simbólicamente un sonido de campo que significará un silencio magno.
    Pepe se arrodilla y reza en voz alta.
    Luego vomitará sobre el fuego que se volverá una fuente de agua.
    La luz de la escena desaparecerá.
    Y se ambientará mientras Pepe monologa un paisaje silvestre.




    DEMASIADO MUERTO

    La siesta latía en un viejo reloj despertador. Era la hora densa y opaca de la tarde amarilla y caliente. Un calor opaco y fétido se espesaba sobre el campo.
    El aire estaba desmayado, inerte como un mar impalpable, que se hubiera depositado sin poder olear.
    Apenas había unos flecos de viento que arrastraban unos harapos calientes.
    Imperceptiblemente pestañeaban las hojas del paraíso, y un aleteo más hirviente aplaudía en la cima de los plátanos.
    La efervescencia del mosquerío se freía sobre las bostas y los huesos frescos del asado.
    Una mariposa desteñida parpadeaba epiléptica sobre el pasto.
    Alguna que otra abeja hacía su misa sobre el alfiletero de un cardo y otras siseaban la efe de su vuelo afelpudado y monótono.
    (Un grito se me agarrotó en la garganta.)
    El reloj se quedó dormido en las tres y veinte.
    Serían ya las siete.
    La tarde retumbaba de un ocaso turbio que se diluía como los pergaminos.
    Las nubes, alargadas, eran humos de despedidas que empezaban soledades; perecían amortajadas sobre estelas que las dejaban atrás.
    Los árboles mutilados parecían acalambrados en gestos epilépticos.
    Había un pavor tácito en la hora.
    El viento se enhebraba en los campanarios de la iglesia, y empujaba los molinos del oleaje de los árboles.

    Ese día, pensé, podría empezar una novela. (No supe contestarme cómo terminaría.)
    Las novelas siempre empiezan con cosas importantes.

    Un grito endurecido y agrio rajó la quietud. Pensé en un relámpago. Luego de un instante el grito había sido de mi madre.
    El espanto de la tarde se ahuecó en mi estómago y una lluvia me gateó por la columna vertebral.
    Nunca me gustó el esqueleto de los árboles retorcidos como las manos de un muerto.
    Eran candelabros del horror.
    El grito de mi madre me había dado la espalda y dejó suspendido el silencio más intenso y cóncavo que antes, como la vigilia de los que presienten su propio asesinato un instante antes de morir.
    Las imágenes y las preguntas se adelantaron al segundo. Esperé otro grito, deletreé la arenilla de mi escalofrío que me dejaba un rastro. Ni me había movido y otro grito más desteñido y roto como una sábana rasgada o un hachazo. Y tuve la noción del segundo y luego cuando lo estábamos velando me pareció como haberlo presentido en ese momento, y el miedo o el deseo de no querer saberlo para retrasar una certeza.
    Sí, creo que lo había visto como una piedad y rezo tardío que quise adelantar al momento.
    Papá estaba allí inmenso y de madera con la transparencia de los bordes en las velas, que le volvían mármol los dedos.
    Los ojos cicatrizados como la boca.
    Estaba muy muerto. Demasiado muerto.
    Era la primera vez que se moría papá. Y yo ya estaba acostumbrado a verlo como a esos árboles que no me han gustado nunca, así, parado en el último instante como el reloj a las tres y veinte, acalambrado todo y frío como los vidrios de la ventana en el invierno.
    Mamá había llorado mucho desde ese grito por la tarde.
    Todos habíamos llorado, menos papá.
    Pensé que siempre que alguien se moría los demás se quedan con ese vacío que es más que todo recuerdo como única manera de presencia.
    Pensé que siempre los muertos que acaban de nacer a la muerte dejan esa duda de mañana en los que quieren suponer el futuro, y sólo logran llorar como a carcajadas.
    Es muy lógico que papá no vaya a estar más con nosotros. ¡Si está muerto! Y es lógico que se muriera. ¿Por qué ahora? Porque siempre sería ¿por qué ahora?, en cualquier momento.
    La noche tiritaba de grillos y descascaraba el chisporroteo de las ranas. La luna era un túnel de sombras blancas y las estrellas pestañeaban con pulso de reloj.
    Había grillos en todas partes. El cielo mismo estaba lleno de grillos, mi espalda como el camino de mi escalofrío, que era un puñado de grillos, que era la lluvia de las noches desveladas en las chapas del techo, que era el chorro de arena de los relojes antiguos.
    Mamá tenía grillos en los ojos. Y las velas que le sacaban la lengua a las sombras que arredraban.
    Papá no tenía grillos. Estaba clausurado y más papá que nunca.
    Yo me comía las uñas, y veía tiritar la sombra del cajón sobre el suelo que emitía la llama temblona de las velas.
    Un día ya no sabré que hoy miré las velas, no sabré estas velas y supondré algunas, y habré olvidado el gusto acartonado y trapiento de la boca seca, y sólo recordaré que papá murió un día.
    Y sabré que olvidé mucho.




    QUERIDO HERMANO YO

    Ahora querría saber el argumento del Padre Strindberg, de Vallejo el Mestizo, la concubina de Irala atávica de Victoria Ocampo, el argumento del Lohengrin.
    Rolfi agua, es difícil acceder a la admiración hacia los otros cuando se tiene un ego demasiado imperioso.
    Creo en vos. Hay pocos locos, hay pocos nobles, como un ciego es cabalmente sombras.
    tu ceguera de roña rolfi tu locura, inhumana locura de inmune tu inhumana persistencia de bueno.
    Ahora sé qué es tu lejanía, una campana que emana silencio, música transparente paz, renglones de sonido vacíos, para llenarlos con la propia alucinación.




    CARTA A MÍ

    En las estériles calles del hombre
    donde raspa un viento de sangres sin nombre.




    TUMBAS EN MARCHA

    Voy tildándome la historia con rostros
    como un camino donde clavo cruces
    pero qué lado del espejo soy verdad
    qué historia he muerto o vivo en los dos
    infinitos que separa una tumba.
    ¿de qué lado del tiempo soy verdad?
    Y tu olor en francés, y tus telas francesas
    y tu mentira en francés, y tu pobreza sin patria.
    En un púlpito de tu sangre me existe un espejo vacío
    ¿qué palabras vive un silencio como una sombra que no se ha cerrado nunca? Allí respira mi fuego gato derretido de agua roja. buscándote la veta en el cerrojo savial que te vive. Todas las cosas son clausura de un nunca que se cierra la primera vez. De tu garganta me asume la eternidad de un caracol. Sonar en tus catacumbas como la última palabra hace la sombra eterna del silencio. Hasta que te hinches como un templo de oro en canto con mi grito de sol.
    Voy viviéndote el pie, pájaro de pan y caña
    como la hiedra en la raíz hasta el hornero.




    DESMANTELARÉ EL SILENCIO

    Y qué decir, cómo emprender este primer silencio que desmantelaré, que colonizaré, que invadiré y poblaré poco a poco como algún día tu sangre, una larga ciudad, sonando al doble rostro de nosotros.
    Entonces ya me lavo todas las sombras arrojo el inútil peso de lo adjetivo para clavarte el embrión savial, la verdad sin actitud, sin manera sin vez y sin historia.
    Esta verdad que no cambia, este inmutable absoluto en el intiempo de lo eterno. este infinito. Por eso echo al agua la sobrecarga de todos mis símbolos, mis fetiches mis dogmas mis ramas sin después mis rumbos oblicuos mi número lateral mi costado numeral, mi orden mi todo y este que, este lo esta única realidad incomparable sobrelleva mi costumbre de haberme inventado ciego.




    TANTOS REZOS COMO ÉSTE Y TANTOS SOLOS

    caigo las palabras como barcos
    con los fetiches de mis templos que viajo
    pero el punto de partida no nos da
    y yo apenas sé que nos
    como presintiendo qué decir y digo
    sólo es alguien en alguna parte.
    pero tal vez. todo tal vez
    barcos transparentes a mis manos
    y tantos rezos como éste y tantos solos
    y en ese caso sólo el mar
    que no podernos testigos
    porque cada uno sólo nos la locura porque ¿qué otra cosa?




    PARTO CON MIS BRAZOS HACIA EL INFINITO DEL NUNCA

    I

    Impotencia de ser poeta con palabras
    enseñarle a imaginar a un ciego
    ciegos todos, mutuamente todos
    acomodando signos sin.



    II

    Yo dije que mi cara no tenía importancia, que es sólo un rótulo para que me reconozcan, también por los ojos.



    III

    no hay nada mejor que otra cosa,
    sólo preferimos o es más útil.



    IV

    como una hiedra,
    pongo mi raíz en una vez
    y parto con mis brazos hacia el
    infinito del nunca.
    Algún nunca sé que desde nunca




    HE LATIDO EN TODOS LOS ACECHOS

    Reí hablá sé franco jugate deponé actitudes fijas y sin espontaneidad y salí de vos cuantas veces sea posible, que si bien es cierto que tanto va el cántaro... que (al final la seca):... rompe; cuando se rompa el cántaro habrás dejado un sendero tan marcado y aprendido que en vez de necesitar de llevarte el agua a tu casa para lavarte a la sombra, solo, sin saber si te queda o no mugre en alguna parte, vas a ir a la fuente y meterte en ella, integrarte, participar de la gente, en la gente, y no a la vuelta de ella y sus veces, en tu hermetismo, como masturbándote.

    Ya no queda nada por decir.
    pero todo lo que de alguna manera repita ahora
    será un barco reconocible,
    pero hay un rumbo nuevo.

    Quisiera decirte,
    entonces pienso que toda mi actitud de palabras es el rictus de un árbol
    que solamente hermoso o raro o árbol
    y que tal vez grita su clamor de árbol

    Ya no hay tiempo de haberlos
    sangre muerta, rota
    solucionado.




    TE NECESITO INMEDIATAMENTE Y PARA SIEMPRE

    se me ha ocurrido pensar que nunca insistí mucho en hacerte comprender que te necesitaba. Tal vez yo nunca lo noté tanto como ahora. Te necesito inmediatamente y para siempre, urgentemente y lentamente. Quisiera poder hacer cosas buenas para vos. Me gustaría ser un héroe o un gran Poeta o un tipo muy pintón o etc., pero sin ser esas inclinaciones auténticas, es, más que nada, la impresión que me produce la intención de complacerte.
    Yo te quiero mucho. No sé si podría quererte más. Si así fuese me gustaría quererte mucho, muchísimo más.
    Por supuesto que para hacerlo y sentirlo me basta con lo que es, que, no te imaginás cuánto.
    A veces se quiere tanto que llega a hacer cosquillas o a doler. ¿No te pá?




    UN HOMBRE SINIESTRO PASA

    ¡Tantas veces! Y siempre importa una, aunque hayan sido tantas veces.
    La única certeza cada día es un ahora obsesivamente siempre, porque ya perdí la cuenta sobre los calendarios.
    Pisándome el tiempo, buscar la paz o huir de la ciudad sin encontrar nada.
    El mundo inexorable es siempre un sitio implacable. El mundo siempre es dónde. Hasta allí, en ese último banco del lago donde puedo parecerme a los niños que me pasan por alto, o puedo ser monstruosamente extraño, remoto, diferente.
    Hasta allí el acecho inevitable.




    AZULMENTE ROJO

    Allí estaba, con el adjetivo en los ojos, sus piecitos tan manos, sus piecitos los de ella, porque también podrían ser los de él y él el asesino de tu padre o algo así, pero los de ella, ¿te das cuenta?, los pies en que era Buenos Aires cuando todas las cosas, porque solía apagar los cigarrillos, ¿te acordás?, con la punta y a vos te gustaba porque era como lo hacía el tano del taller pero como ella, ¿te acordás?, cómo no te vas a acordar, como ella, sí, cómo no te vas a acordar si se lo estabas mirando cuando descubriste que tenía sangre como cuando en el colegio se te cayó la gota de tinta en el piso porque te estaba gritando la maestra, sangre como la gota de tinta azulmente roja como cualquier cosa es cualquier otra y ese remanso como aquel pedo que te alzaste en la Navidad en lo de los tíos y todo se enrollaba, la sangre, la tinta, la gota de maestra y el pus apagando el vino y ya después del primer error nada es corregible, cómo no te vas a acordar, sí que te acordás, ¿pero matarla?, eso sí que no, yo no me acuerdo de cuándo la maté, no señor.




    EN UNA ESCALERA DEL SUBTE

    La voz era turbia, empañada, como si fuera con hache. Los ojos indescifrables. Y las manos roncas.
    Entonces supe que la vida puede variar en un segundo.
    Y seguí adelante con cualquiera de las otras vidas, comprando el derecho de olvidar preguntas que perdurarán vacías o mentidas, con dos monedas que me absolvían de ser indiferente.

    Pensé que la vida nunca es incoherente, que la esperanza no hace caminos, sino que es sólo la posibilidad de que la realidad sea diferente. Pensé que nada era dos veces o igual dos veces.
    Todos los días arranca un subte y mil posibilidades quedan atrás, se postergan o cualquier otra cosa, pero ya no, aun cuando siempre todavía y el mañana sea más largo que ayer que siempre tiene número.
    Pero igual me afligía la idea. La vida puede ser otra cosa en un segundo. Pero cada segundo es la vida, que no fue tantas otras cosas. Y cada uno ignora que yo no lo maté porque no estuve loco, o que no cualquier cosa, porque no o por cualquier otra razón, o tal vez no lo ignora pero soy parte de una duda que no resolverá jamás. Porque quién cuenta las posibilidades que no fueron probables. Entonces supe que puedo ser un asesino, o que el día 23 tal vez esté en una sala internado de apendicitis, o que la intrascendencia de mis almuerzos sea un rastro monótono, o que podría casarme con la rubia del asiento de atrás o haber nacido caballo o decir dentro de diez años quién se iba a imaginar que fuera a ser Presidente; yo que un día que andaba asombrado de todo, creo que escribí una cosa parecida; yo, yo diaria sorpresa.
    Ineludible ahora y aquí.
    Yo soy el siempre y a veces no me sorprendo, y otras caigo en la cuenta de la casualidad.




    LOS CLAVOS CRUCIFICAN LAS FAMILIAS

    Por dos razones. En realidad no sé cuántas, pero dos es un buen número, porque nunca tengo tantas ideas como para que sean más que dos.

    La concha de tu hembra va entre las dos piernas haciendo sombra sobre el suelo de Tucumán. Yo no puedo decirte que a más o menos un metro del suelo hace intangibles conchobaras el movimiento de Madelca. No sé nada. Tal vez esperara de tu obstinada nobleza, boludo de mí por no saber que boludo de vos, que te enconcharas con la rubiecita amiga de tu hermana.

    Jueves de matar a Jesucristo. Los clavos crucifican las familias. Yo me voy a ir a la mierda.
    Madelca vuelve de la mierda, apacible y deshabitado paraje, porque todos se quedan a vivir en el camino o los matan los indios. Salvo que los encuentre Cheyenne, salvedad de la salvedad, que por su complejo de excesos dimensionales facilite el almuerzo de los infieles.
    Llega el veinticinco desde Tucumán. También su silencio vendrá con tonada.
    El domingo es un día triste. Se va se va la barca
    y en alta mar gustaba de tocar
    la poronga a los marineros
    en alta mar en alta mar. Mi novia es suave, suena a olor a pasto como la mañana pero yo me levanto tarde, cuando ya tiene olor a chivo y en vez de sonar a pasto sueno yo con el olor a chivo. Mi novia es linda
    Mi novia es alta, mi novia aaaltaAAAaalta. Dura como
    el agua y redonda como la vida
    mi novia es linda es buena, es alta es
    inteligente y es nunca.
    se va la barca a la mierda
    y mi novia se fue a la guerra
    porque el vago de Mambrú se quedó
    apolillando.




    ETCÉTERA

    en un programa de televisión que
    ve un hombre que aparece en una
    escena de televisión que aparece
    en un video, que se proyecta
    en una escena de un programa
    que un hombre ve en una
    escena de un programa que
    un hombre ve, etc. un hombre
    mira un programa de televisión
    donde un hombre mira un
    programa de televisión donde
    un hombre mira un programa
    de televisión donde un...




    EL PÁJARO MAGNÍFICO DEL BESO

    I

    Jaron, escribirte una carta es fácil. Tu nombre es un caballo (tu imagen es un caballo ensillado con un nombre) para ponerme en la garganta desvencijada y arrastrarla como a un carro viejo haciendo ruido a herrumbre de silencio.



    II
    EL PÁJARO MAGNÍFICO

    Querido Jaron. Pienso a veces por qué cambiando el nombre esta carta a cualquiera podría entenderse como para una mujer, o de una mujer. No es regla, pero cuando entra en juego el mecanismo de todos los "heteros" (el único que conozco es el sexual), se es capaz, somos, mucho más capaces de nosotros mismos. Entonces la sinceridad.
    Ése es el lugar. Si ser es ser verdad, o soy sincero y lo muestro pocas veces, o soy mentiroso. (No es lo mismo.)
    Con vos siento que de todo me saco los obligatorios zapatos, como animándome a parecer como soy y poder conformarme después con ser como parezco.
    Entonces es allí donde yo y nadie más (dando por francos a todos) le veo cierta actitud extraña a la carta.
    Se me enderezan los túneles. Se ve del otro lado.



    III
    PÁJARO FUNDAMENTAL

    Creo que porque se nos da y lo necesitamos, siempre hay alguien que nos sirva de espejo. Cambiar de espejo es no tener la certeza de medirnos siempre con los mismos números, y es peligroso. Al final de cuentas somos de testigos, y no tener uno constante es perder contacto con nosotros mismos.
    Pocas veces te dije que te quiero, lisa y llanamente; en realidad es como se quiere. Sin metáforas ni escondrijos para esconder la cara (la que sea), que nos cuesta enfrentar y dar.



    IV
    MANIFESTADO

    Hoy, yo andaba con mi carro de lujo, y me enteré que hace tiempo habían inventado algo así como el automóvil y el avión y el cohete que, qué ridículos, vuelan y se mueven solos. Los vi. Los vi y ahora los creo. Por eso mi carro está lleno de herrumbre.
    Tal vez por eso una carta con tu caballo, una carta con motor como ésta, sea la primera en que te pueda decir que te quiero, con las únicas palabras que corresponden.
    ...Y pueda desde muy adentro firmar rolfi, con minúscula, como una flor seca a Cristo el veinticuatro con jardines.



    V
    EN EL ESPEJISMO DE QUE TENGO OÍDOS

    Hoy he vuelto a olvidar algo. Una carta de Graciela está en un libro de Vinicius de Moraes. Me hace acordar a un huevo frío que en algún lado... También me olvidé de eso.
    Cuando se ha olvidado tanto que ya no queda tiempo, se grita.
    Esto es un grito: ¡¡¡No te vayas!!!
    Siempre parte algo que no se alcanza. Se grita para pedir: ¡¡¡Espérenme!!! Tal vez el por favor no suena muy claro (tal vez porque se corre).
    No tenés barco, Jaron. Pero puede partir el tiempo. La espera entonces ya no me sería vigilia. Entonces faltaría yo también en la medida de un llamado. Pero el llamado parte también, y el muelle es un sitio de soledad. Entonces sí, ya no se tiene otro grito que el del último silencio.
    Jaron amigo. Jaron mano. Jaron silencio. Jaron bueno. Jaron Jaron.
    Todo está de una manera. Y el silencio que música vacía. Y la sombra que dolor occipital de rastro. Y la nuca que soledad de los que quedan. Y los otros que se mueren, penetrados del odio que no les pertenece. Y todo que algo.
    Y vos que Jaron. Vos que todo lo que vos. Como la única manera de que seas. Como la sola forma de que faltar sea ser irreemplazable.
    Jaron, que se nos van los días. ¡Y qué lástima! ¡Y qué importa! Si estamos siempre juntos.
    Querido Jaron, cualquier día en cualquier parte (todos los días, donde sea).



    VI
    ÉSTA ES UNA NAVE AL SILENCIO

    Si fuera tan macho no tendría
    vergüenza de besarte en la boca.

    Me avergüenza la vergüenza. Chau, hasta no sé cuándo.




    BABIECA

    Me da mucha lástima.
    Siempre anda con la misma corbata y bien afeitado. Es armonioso, pero me aburre. A veces me parece que lo ayudo a todo desde adentro, como si quisiera adjudicarle la manera perfecta.
    Creo que sus adjetivos son mi lástima. Él nunca me ha pedido por favor.
    El año pasado yo tenía una novia rubia. Siempre me preguntaba como si fuera más grande que yo: ¿qué tal las cosas, babieca? Esa tal vez manera mía, me es ya nombre.
    Todas las noches cuando me acuerdo de él me llamo de esa manera.
    En verdad, me daba rabia. Ya no me da.
    No lo he vuelto a ver, sino en sueños.
    La última vez que lo vi me hizo una cara fea, como si me quisiera matar.
    Tal vez de alguna manera, me llamó por dentro. Yo no lo oí.
    Yo he leído sólo dos veces el diario. Una vez no me acuerdo para qué. La otra, porque estaba el nombre de él y su foto.
    También estaba el mío, y en más grande decía "su hermano", y había una foto mía en que, la verdad, tenía cara de eso que me daba rabia ser y él me decía.
    Arriba de los dos, en el diario decía: "Fratricidio".
    Dicen que lo maté.
    Yo sólo le pegué con un palo, hasta que no gritó más.
    Me gustaba que gritara, como cuando jugábamos.




    SILENCIO NEGRO

    Me descalcé el mundo
    me cegué los dedos
    me desnudé el mundo
    cerré cinco ventanas en muro
    ciego por ciego
    ya sabía silencio
    ya sabía negro
    por eso silencio negro
    por eso todo silencio
    y la vigilia en un punto
    en silencio de silencio



    No estoy habituado al gesto de los colores y me ensordece el estruendo de las formas como un coro fantástico y duro.
    Me llaman la atención y el miedo las cosas blancas tan chatas.
    Me acechan detrás grillos multicolores, amarillos trozos de silbido han salpicado los contornos.
    Algún amigo me describió en una carta todo esto y no consigo dar a cada cosa su nombre.
    Cada cosa cambia de lugar y gesticula y describe su música. Se parece al movimiento.
    Algo viene hacia mí.
    Cierro los ojos asustado.
    Y me aterrorizo del negro silencio tras mis ventanas.
    Voy a abrir los ojos...
    Pero ya no sé.
    Voy a abrir los ojos y muevo las manos o digo:
    "Ya no sé, ya no sé abrir los ojos".
    ¡Oh! ¡Ay qué miedo de pensarlo!
    ¿Habrán muerto los tímpanos de mis ojos? ¿Es que ya los tengo abiertos?
    Algo venía hacia mí. Ya estará por llegar.
    Y los grillos que me acechaban se han vuelto arena.
    ¿Qué estará por tocarme?
    ¡Qué miedo de sorprenderme!
    Qué profunda monotonía este silencio negro. ¡Quiero abrir los ojos!
    Hace siglos que olvidé los silbidos y los grillos y la música. He perdido las formas y los colores.
    Caigo al humo. Me moja una rara presencia.
    Ahora comprendo. Recuperaré las cosas:
    Estoy despertando. ¡Qué pesadilla!
    Pero no puedo abrir los ojos.
    La sábana... llena... como migas. Está arrugada. Me arde la espalda...
    Algo de eso recuerdo.
    ¡No puedo, no puedo abrir los ojos!
    ¡Madre! ¡Mamá! No puedo abrir los ojos.
    ¡Mamá! ¡Mamá!
    ¡Mamá!
    —¿Pero qué querés? Son las 5. Dormite.
    ¡Mamá! ¡Prendé la luz que está muy oscuro!
    —Si está prendida.
    ¡Ayudame a abrir los ojos, quiero abrir los ojos!
    Pero,
    si los tenés abiertos.




    CUANDO LOS VEO A LOS DOS JUNTOS

    Julio es un flor de tipo.
    Practica karate, tiene diecisiete años.
    Va muy a menudo a casa.
    No es muy buen mozo pero, al parecer, según dicen, tiene su pinta.
    Tiene la nariz un poco halcónica y es algo rojo, pero a veces me gusta mirarlo.
    Yo no soy invertido, al contrario, me gustaría ser Julio.
    Es más chico que yo, pero más alto. Es más flaco, es muchas cosas más que yo.
    Además, Julio se me vuelve Julio cuando los veo a los dos juntos.
    Los dos están en el colegio. Él en quinto, ella en tercero.
    Yo terminé hace mucho. Pero él me va a alcanzar. Me sigue con la velocidad de sus pasos. Yo estoy parado.
    A veces cuando viene a casa, si está con ella, se sientan al lado sin mirarse. Ella es de él. Se nota. No sé por qué, pero se nota.
    No tienen nada urgente, pero son inexorablemente "ellos".
    Ella le es.
    Él hace muchas cosas por ella.
    Me gustaría ser Julio.
    Poder hacer con ella las cosas que yo no sé que hacen y que siempre me pregunto, entre súbdito y celoso.
    Yo a ella la quiero. Tal vez por eso me gustaría ser Julio. Quizá lo envidie.
    Aunque yo la veo más a menudo. Pero eso sí, de lejos.
    Con frialdad, casi familiar.
    Él tiene sus mejores cosas.
    Yo otras, cotidianas algunas, y otras que son Julio mismo.
    Siempre me habla de él.
    Siempre me dice: "Aconsejame vos; después de todo, sos mi hermano, ¿no?"




    EL JUGUETE DEL DELIRIO

    Y volvió a gritar: "¡Han matado el agua, el agua está muerta!"
    Y su voz, como una rama seca, desde toda la casa convergió sobre su garganta, cuajó sobre su grito como si hubiese terminado una espera de siglos.
    Y levantó entre sus manos el trapo de agua inerte, como un muñeco muerto.
    La sangre le hizo un relámpago y los ojos quedaron detenidos como relojes últimos.

    Eran las seis. En su mano también eran las seis. Pero (nadie lo sabía) ella era ya para siempre las cuatro y doce minutos.
    La tarde se desteñía sobre los azulejos, ronca, a través de la ventana esmerilada.
    Lloraba, como lloran las niñas cuando lloran.
    Seguían golpeando a la puerta. Desde hacía rato reconocía ese atroz empecinamiento sobre su místico silencio.
    Golpeaban como siempre que se encerraba.
    Y ella lloraba. Y las voces de afuera abrí, abrí te digo, ¡vamos!
    Y el trajín afuera y el tiempo atareado sobre los relojes, los relojes apelables. El tiempo inapelable sobre los relojes cortos.
    Gritaron mucho tiempo más y luego vino el carajo lleno de vino como siempre y los puños estallados sobre el encierro y más allá sobre el miedo acorralado más atrás de la muñeca, del agua y de las manos, que quedaron afuera del refugio donde acudía siempre despavorida.
    El agua, el agua, han matado el agua.
    Y abrí, mocosa... ¡Como siempre!
    Carajo, el agua, las voces se amontonaban.
    Dos transparencias superpuestas.
    ¿Quiénes son más ingenuos, los locos o los brutos? ¿Los locos irresponsables o los brutos irresponsables?
    Y la hallaron, porque abrieron al fin como siempre, allí, bajo el lavatorio, resumida contra el rincón y el agua, que se la adhería, amigable y anónima de las lágrimas, mezclados.
    Toda mojada, mirá, como siempre, y esa muñeca de mierda, alzá.
    Y la mirada vacía, los ojos dejados solos, y la fuga o el destierro o el juguete del delirio, remoto país atrás de la sonrisa sin gobierno y la carne mecánica.
    ¡Y...! ¡Como siempre...! ¡A la...!
    Esas tardes viscosas, el olor a cebolla.




    EL MAL DE TODOS

    A Eugenio O'Neill



    Cuán perfecto el incomparable refugio del profesor, escrupulosamente clásico. No ha agregado un solo libro durante años.
    ¿Qué edad tenía yo cuando vine aquí por primera vez? Seis. Con mi padre. Mi padre...
    Olor a yodo en los frescos pasillos, aquel verano caluroso. Me acerqué. Su voz se había alejado tanto. No pude comprenderlo. ¿Qué hijo puede comprender? Siempre es demasiado cerca, demasiado lejos o demasiado tarde.
    Cuántos recuerdos en esta hermosa tarde. Esta vieja y agradable ciudad después de tanto tiempo.
    No volveré a Europa. Allí no podría escribir ni una sola línea. En cambio aquí... Un pretexto para anudar palabras. Mis novelas...
    No creo que tengan sentido cósmico, pero hay una piba que las estima, y yo sé escribir. Y eso ya es bastante.
    ¿Y Nina...? ¿Qué será de Nina? Era tan agresiva. Pobre profesor.
    Nina también me dominó a mí.
    Yo la hacía bailar sobre mis rodillas. Pero a veces... ¡El perfume de sus cabellos! Como una droga para el sueño.
    El sueño... He ahí el mal de todos. Los sueños. Porque eran siempre aquí mis pensamientos.
    En verdad, no tiene ninguna importancia.




    MUERTE - AGONÍA

    Sentí un golpe aturdiente en un costado.
    Un calambre puntiagudo esparció la soda de un ardor metálico.
    Una música insónica me empañó la mente.
    Con temor de descubrir el dolor, bajé la mano al lugar del golpe. Ya hace mucho que es mío.
    El miedo de tocarme me hacía recorrer por mitades el camino que faltaba hasta el costado.
    Opté por desabrocharme la camisa y sentí nublados los dedos de cierta sordera.
    Cuando me saqué la camisa comprobé que no tenía nada. Era simplemente como un lugar vaciado; sentía un hueco; más que todo, no sentía. Sentía nada.
    Acerqué la mano, toqué, pero las pupilas de la piel estaban ciegas.
    Me miré la mano y se esparció lentamente sobre ella un visillo de afonía.
    Comprobé qué poro a la escafandra de acostumbrado ruido se había disipado.
    Recuerdo vagamente nombres o cosas.
    Hace rato que floto.
    He perdido la cuenta de los siglos.
    Se han oscurecido cinco ventanas y estoy prisionero de una esfera, vuelto simplemente conciencia.
    Todo se ha vuelto simultáneo en mi hermético encierro, y tengo miedo de recuperar brutalmente las cosas.




    IMPACTO

    Entonces miró hacia atrás.
    Tener los ojos en un lugar de la cabeza significaba siempre tener atrás.
    Giró espantado de la existencia, superior al sentido.
    Siempre faltarían escondrijos por alumbrar.
    Y esa ceguera a manchas. A ratos le ceñía el acecho.
    Antes de la muerte, se puede apelar a la locura, para vaciar el miedo. Pero ¿qué torpe pavor permitiría la intemperie de un loco o un sueño, un suicidio a medias, para escapar de un acoso?
    En seguida comprendió que era la imagen instantánea de lo súbito, de la sorpresa.
    En realidad, había querido girar. Pero ni siquiera percibió el segundo impacto.




    SUCIO INOCENTE

    Me estaban abriendo el ropero.
    Él sostenía la linterna y daba las órdenes. Dos soldados y mi camisa de fajina. Él.
    Me escondí mejor. Debía quedarme toda la hora de instrucción escondido.
    Ellos no me habían visto.
    Llegaron los primeros pelotones de vuelta de la corrida. El mío. Me mezclé.
    Ya lo empezaba a suponer. Podrían ordenar una revisación de equipo.
    Se me cayeron las cosas sobre la cama de Echane. Levanté una camisa de más.
    ¡Mi capitán! ¡Papá...! En realidad un mazacote de miedo y careta.
    ¿Por qué probarme así?
    Se llevaría el chasco.
    Pero no llegó la revisación de equipo. ¿Por qué me daba tiempo?
    A las seis formación. Ropa de fajina.
    Echane castigado. Sí, es cierto, la tenía.
    Salvo que..., no, no la tengo. Teniente, capitán, ¡papá! Vergüenza, culpa, odio.
    La orden era dos minutos después. Formación y revista de equipo. Ahora lo sabe, pero también la gente. El hijo del capitán robó una camisa. Pero no había razón de no confiar o no hablar. Yo podría haberle dicho que el robo al depósito no tenía nada que ver conmigo. Ahora la culpa se la ganó por no confiar. Y yo no soy tan inocente, por desconfiar también.
    Echane, pobre Echane. También tiene su parte, mostró la hilacha por tener razón.
    Qué culpa más inocente. Pero qué inocente sucio. Insinuar que del mismo modo pudo ser en el depósito.




    LA TIERRA NO TIENE PERDÓN DE DIOS

    Otra vez en el día grande. Los pájaros tiritan como la risa.
    Tengo un perro contento que hace olas como un mar. Lo tengo en una mano.
    Y el día por afuera.
    Encontré esta birome y me he venido al sol para escribírtelo.
    Serrat nos inventó en una canción que dice algo así como queleausteacer señora.
    Cuando comprendemos que las cosas siguen siendo después de nosotros, y han sido antes, con esa independencia de que la verdad excede todo testimonio, empezamos humildemente a deponer el egoísmo.
    Creo que ya no existe el Brasilero que talló este bracito de la suerte, o no ha existido nunca. Quién podría reconocerlo, colgado de un cuello que va desde una espalda hasta una cabeza torpe como un barco roto (me gustan —ego— los barcos rotos). Pero ¿qué bracito de la suerte va atado por un hilo ambiguamente blanco que alguien (yo) sacó de un paquete de ravioles que no comerá nunca porque están integrados a las cloacas de Buenos Aires, desde no sé cuánto tiempo porque no llevo la cuenta de las cagadas familiares?
    ¡Sol! ¡Sol! ¡Carajo, más sol!
    Bueno, andate a la mierda sol boludo.
    Vos no conecés estas baldosas. Yo estoy arriba de estas baldosas porque soy boludo y peso y entonces estoy siempre arriba de algo.
    Sí, algo así como un sueño en la piel. (Gracias Serrat.)
    ¡Cómo me gusta tu piel! Y el mar cuando te bañas porque tiene un hueco igual a tu piel donde vos te movés grotescamente y yo no te he visto nunca pero me parecés una reina.
    Ah! mar y vos más, Gache mar para cuando yo nade grotescamente, parecido a mí, hermosamente yo Rolfimente amor, pero saliéndote la luna luna luna como me gusta, tu sangre revolcándose de música.
    Y la tierra puta ( no leas puta, grosera de mierda, ¡mirá lo que andás pensando!) se copió de vos y tiene cosas lindas.
    Y se le meten las hormigas. Por puta.
    ¡Fajardo! ¡Padre Fajardo! ¡La tierra no tiene perdón de Dios!
    ¿No ves? Caminamos arriba de un pecado mortal.




    YO VIVO SOLO

    Yo vivo solo. Siempre (siempre es el tiempo que importa) he vivido solo.
    Había salido esa mañana. Ahora todavía tenía la llave en la mano. El infinito se adivina en un segundo.
    Ya el golpe había sido, el dolor, no lo había calculado.
    Yo era un asesinato más.
    Los lapsos se comprenden al final, nunca sabré cuánto, pero no me importan los números, me desperté y supe que había estado dormido, luego todo lo demás, las llaves, la puerta abierta todavía.
    El ruido gutural del ascensor, tuve miedo, otro golpe, la sorpresa me tensaba el acecho y me asustaba la duda.
    El golpe no llegaba. Yo gritaba por adentro.
    El ascensor había parado hacía un minuto y la puerta había hecho su chapoteo de metal.
    Mi corazón era un buche enorme.
    Me levanté, el miedo estaba a todas partes, cerré los ojos y tuve más miedo, miedo de dejarme solo.
    La impresión, la calma, dudé de si a los ruidos los agregaba mi obsesión o estaban allá, allá en el primer dormitorio. Entonces corrí, me levanté y corrí, y cerré la última puerta y el baño y el pasillo y...
    El ruido fue feroz, levantó el palomar de un gong despavorido en mis entrañas.
    Había sido la puerta. ¿La puerta y quién? ¿Quién o qué? Volví a cerrar sin mirar atrás y cerré la última que quedaba a mis espaldas y me apoyé fatigado.
    Era un cuarto con cinco puertas.
    Yo tenía un teléfono allí, y otro en el dormitorio, el interruptor estaba en el dormitorio, yo había cerrado la puerta, la primera.
    Rogué que estuviera hacia mi lado, pero no me animé a comprobarlo.
    De repente recordé la puerta a mi espalda y me apoyé con una mano para darme vuelta, al girar sentí que se movía el picaporte detrás de mí y me inundé de una música caliente, un brutal orgasmo de presagio y terror. Ya no me pregunté si había sido yo contra el picaporte o el picaporte contra mí, el miedo estaba desatado como un veneno lento e irreversible.
    Tranqué todas las puertas, ese sistema americano de llaves, sentí cierto alivio de aquella sugerencia del constructor.
    Allí estaba yo entre cinco cerraduras.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    (Continúa.)




    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Fecha de inscripción : 22/12/2010
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    Continuación

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Vie Feb 04, 2011 9:49 am

    TRAÍAS EL DOMINGO ENTRE LAS PIERNAS

    Domingo. Azul y frío como todos los domingos. Fútbol como un emblema de domingo, es el día más ancho, más adoquín y más semáforo. Sobre todo cuando voy en el 215 para lo de Graciela y frente al H. Militar hay una rabiosa espera de 10 minutos, mientras se apelotonan los negros del turf en la barriga del micro.
    Eso era hace un año. Ya no voy a lo de Gra.
    Me embolé.
    Pero es domingo hasta mañana.




    CACHO DOS

    Surf and ski

    acuáticos en cualquier playa.
    Algún día, creo, dejaré de pensar que soy inteligente y me dedicaré al vulgarismo de ser al fin un río de millones de apenas gotas.
    Algún día seré una gota.
    Espero no caer sobre un asado o un charco de miada. (Léase con I.)

    (Sonámbulo.) Ayer u hoy terminé con los timbos. Hace siglos hoy transcurrí demasiado. Como haber ido y vuelto en un instante. A todo. A la historia, al nunca y seguir como si nada.
    (Algún pelotudo tira bombas por allí diciendo sandeces como ideal, nacionalismo, montonero. Pelotudo drogado de resentimiento, ya con el ruido a no sé qué. Tal vez a un silencio inhabitable metido en la sangre.)



    Con mucha

    vergüenza de haberme caído del patín o la tabla y ser rescatado del fondo del mar con mucho ruido a sal y a vértice.
    "Último como un vértice." Así empezaría algo que se tratara del mundo interior.
    Pocas veces me descalzo la garganta y camino y me raspo y me pincho sin sandalias, sin palabras, sin recodos, sin anteojos que me salven de la franqueza.
    Me saqué los zapatos pero me los pongo aquí otra vez antes de emprender la arena caliente.

    Está bien, me pondré los zapatos de irme, y los ojos de nunca y las manos de ramajes despoblados y el silencio azul de los caminantes y la anticipada resignación de los que no vivieron su propia rebelión.
    Me pongo los zapatos de irme, de muchas partidas (y sólo dudo de mí como ante un espejo donde descubro rostros ajenos y no allí ecos ni sombra siquiera), y siento que yo soy el que pasa, el que les pasó a los otros, el que siempre se va, el que no existe.
    Porque eso es ser sólo sin distancia, ser ausencia sin partida.
    Porque parto una vez más y es no haber sido nunca, como caminar sobre el barro sin dejar huellas.
    Me pongo los zapatos de irme, de haber quedado tantas veces, como perderme el rastro o dejar un hombre existiéndome yo mismo es cada parte y seguir adelante hacia mí mismo tantas veces, tantos testigos, tantos puertos, y el único ojo único, que no puedo quedarme ni dejar en ninguna parte siéndome la larga soledad de los andenes y los zapatos que nunca me descalzo.

    Tengo miedo (creo) de ser intrascendente, por eso me muestro espiritualizado.




    AZUL Y FRÍO COMO TODOS LOS DOMINGOS

    Domingo. Azul y frío como todos los domingos. Fútbol como un emblema de domingo, es el día más ancho, más adoquín y más semáforo. Sobre todo cuando voy en el 215 para lo de Graciela y frente al H. Militar hay una rabiosa espera de 10 minutos, mientras se apelotonan los negros del turf en la barriga del micro.
    Eso era hace un año. Ya no voy a lo de Gra.
    Me embolé.
    Pero es domingo hasta mañana.




    INVENTARIO DE SOLEDAD PARA MI CULPA

    No quiero acarrear estos puñales
    suministrar alas heladas
    ni amputar sueños.
    Todos somos el derecho de todos
    mientras yo festejo nuevas anclas y brújulas nuevas
    tú vas por la casa recogiendo fotografías.
    Yo te quería tal vez
    tal vez te quiero todavía. tal vez tantas cosas todavía.
    Tú estás lejos enhebrada por pasillos y trincheras
    por ventanas que la mañana moja
    con sábanas infinitas
    y yo estibo en mi garganta este árbol de clavos
    yo llevo tu muerte
    en mis manos que lloran y tiemblan.
    porque querían ser golondrinas.
    Amiga, vieja compañera
    mi amor no puede sucumbirte
    pero se me escapa del alma.
    Esta impotencia de redes
    esta agua que se adelgaza entre los hilos
    Cómo puedo morirte sin muerte?
    cómo puedo vivirte sin morir?
    Hay volcanes que tiran de mis ojos
    como toros empecinados
    hay timones que llueven sobre mi corazón
    Yo te quería
    Y hasta a veces me lamía sediento las heridas
    y vigilaba anhelante las espuelas
    de nuestras batallas.
    Recuerdo nuestra cama (la última) como un barco
    tal vez como una mesa sola en una casa sola
    recuerdo tu espalda tus ojos distantes
    tantas veces mi mirada naufragada
    mis huidos cuadernos mi fulgor de ceniza
    mi ronquera de rincones, recuerdo una por una
    cada cosa. La geografía de mi memoria se echa a dormir en las bahías de tu cuerpo. Y yo no quiero dolerte yo no quiero las palabras del olvido esas que amordazan los antiguos poemas las que arrasan el amor con el nombre nuevo del amor.
    Yo no quiero pisoteando borrar con pies desaforados aquellos caminos esenciales aquella amada piedra el árbol sospechoso el primer jardín de las distancias
    Durante tanto fracasado milagro durante tanto extravío he querido quererte (Tal vez lo conseguía) he querido juntar en un retablo amanecido los pedazos indescifrables de mi alma en ruinas.
    y en ese inventario de turbias demoliciones de escombros de suicidios a los que llegué tarde, tantas veces no encontraba mis pies o mi nombre o equivocaba el orden de mis dientes y ponía esa incriminada golondrina en el lugar sonoro de mi corazón. Estas páginas son siempre las sábanas del amor, las de los pies fugaces de mi boca. Y en una ráfaga de agonizadas palomas veo aquel denodado poema la letra vegetal del amor que se hinchaba veo aquella estrella hecha de beso el muelle tanto pan y algo ventana de la espera en que nos dábamos la mano para tantear al hijo que venía (y vena) por tu cuerpo con su inmóvil galope de duraznos, su naranja de terremoto sus manos que se han hecho pequeños barquitos de papel.
    Perdona que no ponga si lloro mientras escribo. El canto de la muerte es en silencio. Yo sé que a veces creías que por vertederos finales y cerrojos amainaban esas cartas y esos lejanos meses de lejanía y esas fotografías ocultas que te dolían silenciosas en algún cajón donde se guarecían monstruos y venenos y nombres prohibidos. Yo sé que a veces detrás de mis desnudos antifaces sentías gemir, crujir, jadear o suspirar los tallos que se iban despertando y que contabas con genital paciencia, como las de aquellas plantas que eran casi flores, las hojas nuevas que recuperaban mis pupilas. Yo sé de mis trincheras de mis uñas de mis agónicos recodos, sé de algunas palabras que se escapaban como humedad o promesa De esas intrincadas olas del asalto sin besos de la espuma a veces solitaria, De los arcos iris que no tenían suficiente cielo y de las otras playas extáticas a veces donde entre viejas resacas íbamos reconstruyendo con ansiosos dedos y clavos de saliva el barco de nuestro primer naufragio.
    Todo lo sé. Sé que las flores serán las de un desierto.
    Sé que te di una paloma herida que cuando trató de volar abrió su tajo en llamas y te mojó de sombras. Te dije que vinieras y te dije que no vinieras, te regalé las llaves pero clavé la puerta. Qué puedo hacer. Cuál es el primer día del fracaso? cuál es el límite de la derrota? hasta cuándo se golpea hasta cuándo se uñas y muñones en este derrumbado túnel sin salir o morir?
    No volvimos a preguntarnos por los anzuelos primeros, por aquel zarpazo de nombres que entró o entré como una inundación en la casa de nosotros, derrumbando sillas y mordiendo retratos. O mejor no volví a respondernos.
    Fui de nube o peor de humo anduve escabulléndome como un fusil, con la promesa debatiéndose y la traición furtiva.
    Tu dolor me duele con páginas vacías con días que no supe que iban siendo despedidas, tu dolor me sube como un candado y me muere me escupe la voz con flores de raza equivocada. Tu dolor soy delito y sacerdote del otoño. Pero hay caminos que estallan las anclas, una marea de caminos una marea alta una noche de faros ululantes y tiniebla a gritos y yo zarpo como naciendo o muriendo y te arranco de cuajo la memoria. ¿Cómo pedirte perdón, con qué palabras, con qué caricias secarte la casa solitaria con qué besos enjuagarte los besos que no quedo con qué olvido no haber sido con qué recuerdo quedarme? En mí se trama una rosa de desiertos un nudo de ebriedades sin dios ni horizonte. Tantas veces parto tantas veces apenas llego y apenas parto después de tanto apenas vuelto. Tantas veces Lautaro me ata la sombra con sus atroces juguetes y me fusila con su voz de colibríes con su voz pequeña de candentes precipicios Tantas veces Tantas y estas fotos con que me suicido de a poco. Este minucioso veneno, qué puedo hacer, cómo quedarme este espantoso equipaje de cuevas metido siempre hasta los ojos en mis cuadernos de pozos o trincheras Yo quisiera llevarte la mañana, un racimo cotidiano de canciones y esas rosas que hablaban rojamente como un pan de velas encendidas pero te llevo la ronquera de mis manos mi voz que tropieza y un espejismo de días sin bandera. Quise fundar mi memoria deponer mis lejanías, redimir mis huellas rendir mis salados recovecos Decirte un día después de tantos días que ya había vuelto, darme cuenta de tu mesa congregada y apreté los dientes y cerré los puños y contuve el aliento de mi arreciante podredumbre, pero te clavé de desertadas canciones, te crucifiqué de desmentido herrumbre con altares disfrazados con cadalsos que tenían voz de sirena. Tal vez dos muertes no sea bastante. mis pezuñas criminales devastarán cada cúpula sagrada cada almena depuesta cada arco de rosas que se te haya caído en la batalla. Y yo quedaré herido con tu espera con tus rosas de nuevo con tu traicionada primavera y yo quedo herido pero no me muero y mi herida es culpa y mi dolor tendrá sonrientes espejos cuando no quiera verme frente a frente con el cuchillo ensangrentado de luna y el poema ensangrentado de silencio, cara a cara con el crimen

    Un día en nosotros fueron todos los ovarios de la tierra
    telares de alba nos buscaban la lengua
    carcajadas de lava levantaban nuestro aliento
    desatados ríos acarreaban la primavera hasta mi cama sin cenizas.
    En el pan nos encontrábamos y en la campana.
    Y el aburrimiento no andaba socavando ni enmoheciendo. La rutina no lamía las cosas que sostenían el día. ¿Cómo decirte que ahora sí. Dame tu herida como una sonrisa para poner mi puñal como una rosa. Cómo puedo no terminar esta carta con aquella misma estrella. cómo besar la frente de lautaro yo cómplice de la noche polizón de la puerta, cómo martillar su mirada desnuda con mi espalda turbulenta de nuncas?
    ¿Cómo cambiar tu nombre por el de una hermana cómo darte de beber estos andenes cómo asestarte este puñetazo de lágrimas cómo decirte estas equivocadas brújulas. cómo pedirte que guardes los zapatos viejos de mi historia? No me voy de tus altares a otros templos. mi boca no trasborda nombres mis sueños no se visten de nuevos lenguajes. Me he quedado sin dios eso es todo. Ahora ya sé que no puedo construir a dios con sólo rezos a pesar de que nunca tuve palabras suficientes ni manos apretadas suficientes o que ahora nunca las habría tenido. Pusiste en el teléfono tu voz como una ofrenda como una mansa llamarada de campanas, yo les arranqué el domingo les amputé las alas te escupí la lengua con ronquera. Siempre el mismo labriego de flores venenosas, de cosas con las que no se puede hacer pan.
    Ahora necesito quitarme la coraza ser mucho más víctima decirte que lloro, ser menos culpable estar un poco loco tener olor a sonámbulo pasearme por nevadas cornisas abrir la boca para que entre alguna herida a raudales. De par en par el silencio para tener alguna lápida que llame a los que vendrán a perdonarme. Y sin embargo no comprendo el perdón. No sé siquiera si edifico en esta página un espejo. si le escribo esta carta a mis insomnios a mi conciencia si quiero demorar la copa clandestina. La azotea que se derrama sobre las sirenas, los sueños desterrados.
    No quisiera ser el turbio sacerdote, la ritual cicatriz la canción que se condensa y lava. No quisiera ser mi absolución. Quiero bayonetas ladrándome jardines ladrándome arrojándome puñados de sequía, conminatorios hermanos sin sillas para mi destierro. un inventario de soledad para mi culpa.
    No soy un emigrante; prófugo de la tierra gangrena planetaria. Pero antes de irrumpirte esta carta antes de estallarte la boca, de hacharte los ojos y machacarte hasta la última ceniza quiero dejarte el mapa de mi cueva el itinerario de mi despavorido escondrijo, para que si un día amaina mi crimen en tu carne y puedes enterrar también las cruces de tu cementerio, vengas a mis costras sobrevivientes a encontrar al amigo que también fui nube que tampoco claridad que ni siquiera pañuelo.

    He releído esta carta durante la que mi boca no tropezó ni acampó para secarse el sudor. Apenas alguna ventana del avión el tórax americano disminuido bajo la altura como una dentadura de piedra montañas desencadenadas, cráneo, mandíbula geográfica.
    No podía detenerme. borbotones de lámparas envenenadas se me desmoronaban por dentro y caían al renglón amigo. Al silencio ordenado e inventariado en blanco.
    Hay en los hombres la misma fatigabilidad de la tierra. A veces se cambian las semillas a veces se amamanta el polvo con sus propios hijos como las gatas que se comen la placenta. Y a veces a pesar del sudor, de las tempranas fatigas de las lluvias y las nobles semillas, la primavera sopla en la flauta terrestre pero la canción de espigas no brota. Es entonces cuando el terreno está ronco. Los cardos andan recuperándome el alma.
    Con esto no digo que ninguna flor es cierta o que no podríamos poner los mismos cardos en un jarrón, sobre la mesa. Digo que la arena me intenta que la piedra me interrumpe y la aridez logra mis vetas. No quiero los nombres cotidianos del amor para nombrar su muerte. sería demasiado doloroso.
    Naro, yo tengo esta enfermedad de tinta y a veces la piel de mi alma se oculta debajo de mis costras se esconde debajo de las ampollas bajo el pus enmascarado de las pústulas. Vos lo sabes. has deletreado mi boca tantas veces. No puedo emprender este lanzazo sin disfrazarlo de paloma.
    Voy de carta en carta de nombre en nombre de amigo en amigo de recuerdo en recuerdo palpando a tientas el óxido y el terciopelo
    Hablo a los amigos con que hablábamos lloro sobre nuestro cubrecama en mi memoria. Les sonrío a las macetas del balcón a través de la distante ventana. Estoy solo en esta culpa como un cáncer de carbón en una napa de oro. Y no sé mentir ni decir la verdad. No puedo quedarme ni partir. Lloro o sonrío le hablo al espejo, al aire, me miro la memoria al espejo me miro el crimen y el silencio al espejo Me miro la vida y el futuro al espejo, sonrío o lloro es la única imagen que recojo.
    Si pudiera haberte regalado muchas más flores flamantes puñados de canciones una camisa de besos para tus hombros donde hacía pie la tarde... Recuerdo cuando a veces volvíamos de la rabia con espuma de cuchillos en la boca salpicando gritos derretidos aún y de repente la espuma era de súbita flor los gritos eran súbitamente tules que volaban y deponíamos esa especie de odio indesterrable escondiéndolo bajo la alfombra, detrás de algún párpado o entre las muelas junto al musgo del tiempo. Recuerdo cuántas veces estuve por escribir de nuevo la palabra amor y mi garganta se agachaba o se quebraba en el aire como un barrilete roto y te decía apenas una mirada esquiva, un recodo en la boca. Nunca habré sabido dónde empezaba esta carta. Tal vez en algún descuidado ademán en un borbotón de murciélagos cuando vigilábamos mariposas o atajábamos guitarras con el pecho. No lo sé, no lo sabré. la vida es un laberinto sin retroceso. La piel de la tierra era toda caminos. Tuvimos pies para éste. El destino era cualquiera y emprendimos esta memoria con lentitud de empecinados dientes. Y aquí estamos ahora
    No podés mirarme a los ojos. Te llamo para que lo hagas para que precipites tu última herramienta tu último anzuelo ávido. La vida no nos permite una vuelta de pista preliminar un recorrido estudioso.
    ¿Cuántos errores nos quedan-amos por nacer o morir? Yo no lo sé.
    Ayudémonos a alguna paz cualquiera.
    Yo siento que llegamos a la cima de nuestras manos a la cúspide de nuestros almanaques aquí nuestro camino cae bifurcado. Nos queda un único cauce común la única vaina donde esconder esta ceniza, lautaro. Él es el guante que guarda nuestras manos juntas. Qué más puedo decirte? Es cuestión de decidir. Decidir quedarnos o decidir partir. Decidir durar o decidir decidir. Y yo tengo miedo de saber que ya he tomado mi rumbo que ya he echado a andar el viento que mis velas se hinchan y tiran y que el tiempo ya me da la nuca.
    Quiero un último tramo de espejismos para arrancarme si es preciso las manos buscando el agua en nuestra arena. Por eso quiero que vengas para que la tal vez última vez no haya pasado inadvertida.
    Caminar por un muelle como un ciego sin saberlo, es un poco lo que no habría pasado
    no es justo resbalar. Debemos arrojarnos o permanecer de pie. No elijamos la cobardía del tropiezo. Ya tanto ha sido casualidad. Yo no quiero darle llaves al destino. Soy yo el jinete de mi vida. timonel y fogonero. Subámonos a la locomotora aunque sea sangrando rieles pero mereciendo el rastro que dejamos aunque sea de escombros y gangrena.



    _________________

    *

    ¿Cuándo empieza la certeza?

    *

    un interminable camino de certeza

    *

    Estas cosas se hacen siempre mal, porque son malas.




    UNA BRÚJULA GIRANDO DESESPERADAMENTE

    Querida Kel. Estoy acorralado en una página.
    extraviado en un sueño sin salida
    sumergido en un ciego envenenado o en un Dios
    borracho que aprieta las mandíbulas.
    Te mando esta paloma confidencial porque quiero saber que estás sabiendo. No sé dónde ni cuándo, apenas casi; pero sabiendo. Vos habrás sido el único testigo la única anticipación algo de ese viejo rito de ser antes la foto que el momento (de la foto). Como un motín de manos apretadas contra este diluvio de kilómetros. Sólo puedo confabular con vos por eso te derramo estos espejos.

    : hace poco, el 16 de Nov. salí de

    Casuarinas (quiero leerme decir todo esto). No tenía ganas de salir. Alguna gota cansada se resbalaba por las suelas de mis zapatos. Los relojes arreciaban sobre mi cabeza. En el avión le escribí a Naro. (Te transcribiré la carta.) Empezaba un último tramo de espasmódica nostalgia. Yo me estaba yendo un poco famélico de veredas y aventuras, de trasnochados encuentros con alguien que siempre es más uno mismo que otra cosa. La primera noche salí y troté por ahí sin resultados dignos de Don Juan. En el seminario había algunas miradas accesibles de las que yo huía con tesón cremoso. Pero las salidas... no era la primera vez. Desde aquella telenovela catalana pasaron muchas cosas, divertidas, tristes, ansiosas... finalmente efímeras. Ainara estaba a salvo en un bolsillo de un pantalón que siempre dejaba en el ropero. Desde Darla, entre Naro y yo las cosas se cambiaron de zapatos, de corbata y a veces hasta de antifaz, pero éramos los mismos. A ella le bastaba; o era lo que esperaba o conocía. Yo a veces me aburría, no siempre; a veces me enojaba, no siempre; a veces sentía lástima, algo más que no siempre, y pocas veces una especie de aviso, una señal, algo que volvía o se regeneraba.
    No sé de verdad si los aviones, si los recuerdos y los sedimentos de no sé tampoco qué cosas en algún desfondado sueño. No sé nada. El caso es que había una brújula girando desesperadamente. Te escribo para saber que un poco no he mentido. Y la verdad es ésta, que lo he hecho copiosamente. Y la verdad aún más es ésta: Marilói. No importa quién, cuándo, cómo. Yo.
    El problema es éste: ¿Hasta cuándo se tantea tratando de reconstruir en la oscuridad? ¿Cuál es el final de la incerteza? ¿Cuándo será cierto que no es cierto? ¿Cuándo se está absuelto del contenido de la verdad, siempre que la verdad, en sí, no sea un crimen?
    Kelly, muchas veces te cuento secretos por la noche mirando los techos de todas estas ninguna parte en estos hoteles que son siempre el mismo. Hoy quiero que no seas yo mismo. Quiero decírtelo. A veces la lástima o la compasión la incerteza o la gratitud por un chorro de años me hace tenerles miedo a las retrocedidas palabras. Creo que esto no debería repetirse constantemente. Creo que no la quiero más. Antes dudaba de haberla querido alguna vez. Eso quedará enterrado entre mi sombra desordenada de hace ocho años y la desteñida memoria. Creo que algo la quise. Cómo no. Ella dijo una vez que yo la había usado. Tal vez. Tal vez mucho más que tal vez. Hoy, a veces, me oigo hablar con los amigos y (es triste decirlo) me parezco a cierta polvorienta canción de Palito Ortega. Aquella del sabor a nada.
    A veces la vigencia de las emociones que saltan como un arco que se suelta, se vuelve indulgente con nosotros y nos permite vivir de cosas lentas, casi suaves, y un poco solitarias. Recuerdo unos candelabros donde enredo o enredaba los ojos con descuido durante tanta paloma volcándose lejos en otra parte donde no somos. Todas esas historias vacías que la nuestra propia es muerte.
    A veces una cierta tranquilidad te indulta tantos abortados gritos, tanta lava de besos que se caen por las sienes de un sueño.
    Pero cuando conoces a alguien y se te mueven los zapatos en los pies como queriendo irse, cuando conoces una quinta o décima persona por primera vez y ésa sí es la primera, cuando no te reconocés en los espejos y llenás cuadernos con burbujas y te animás a ciertas desvergüenzas y te descalzas el temor de las palabras prohibidas y decís beso y amor y te animás de repente a las monstruosas verdades, entonces te parece que la mayor de las culpas es el suicidio y que no vale esperar a los sesenta para ya no tener treinta y que sea de verdad demasiado tarde.
    Éste es el problema. Estos días no caben en una sola carta. Hay demasiadas cosas, colgajos de enmohecidas canciones, harapos de lámparas que arrastro apagando rumbos a cada paso funerario. Y esos otros de jugar a ser ardilla, de correr por el aire con la boca y transitar con páginas la noche buscando la palabra exacta, el homenaje, el pedestal, la rosa.
    Ya sé que todo andaba mejor y de repente cayeron almanaques al galope.
    La única vida definitiva es el pasado. ¿Pero de qué sirve quedarse sospechando cicatrices en los pies, llagas aquietadas y ciertos roncos consuelos sin saltar, sin decidirse a haber nacido, sin perder de un solo trago el último tren del suicidio que todos traemos puesto?
    Kelly, sólo quería empezar a decirlo, porque me parece que voy a poner una bomba de espinas y no quiero salpicar muy lejos. Por favor no mastiques techos amargos, esos de los insomnios. No te preocupes. ¿Qué carajo digo? Y Lautaro me mira desde las fotos con sus ojos de sonido fosforescente. ¿Pero qué puedo hacer? Empiezan las justificaciones: Yo desparramaría una gratitud opaca o más bien odiaría a gritos, si a una cierta edad, de repente hubiera sido siempre la culpa de las anclas involuntarias de papá o mamá. Pero no sé de haberlo sido. Qué sé yo. Los chicos pueden entender, o tal vez hay cosas más difíciles de entender aún.
    Lo que más me demora es la fragilidad, quizá, de Ainara; no me gusta romper, pero una operación a tiempo duele menos que una vida de ataques al hígado. ¡Ojalá que ojalá! Que todo sea bien, que sea cierto alguna vez que no hay mal que por bien no venga. Ainara no sabe de Marilói. Ése es mi hachazo subrepticio que quisiera no dar. Porque tal vez es un escudo. Yo no lo creo, pero no tengo derecho a no dudarlo. No quisiera mezclar una cosa con otra; quiero saltar con los dos pies en el aire, no uno en el muelle y otro en el barco. Cerrar una puerta y si después veo la otra todavía, dormir una noche a la intemperie y soñar que entro a la mañana. No quiero acarrear culpas para nadie. Entrar en el jardín con los pies contaminados. Todo el mundo tiene derecho a no ser causas tenebrosas. Yo la quiero a Marilói. ¿Cómo puedo recordarme mañana? Pobre Naro, yo no sé siquiera si me quiere o simplemente no quiere cambiarse de zapatos. Tener nuevos callos, qué sé yo. Yo le he dicho un poco de mis hollines, de mis turbios renglones de apagada memoria, de mi pus en marcha, pero no hay palabras suficientemente pañuelos, estas cosas se hacen siempre mal, porque son malas. Te mando también una carta que le escribí a Ainara para que puedas sopesar los rincones oscuros de mi aliento. Esa carta la leeré con ella bajo el quincho o qué sé yo dónde, en cualquier caso debe conocerla. Ya no hay inocencia suficiente para mentiras piadosas. A pesar que me reservo una.
    Le he pedido a Naro que vaya a Casuarinas, al principio reculó al teléfono cuando me oyó tan distante. Ahora ya ha decidido ir. Si en casa, sin necesidad de atender a otra cosa que al sol y a la gente, entre todas las cosas mágicas, la navidad y la mayor medida de esta especie de delito, mi decisión no retrocede, será una consolidación definitiva. Tal vez se me coagule una mariposa en la boca; de todos modos el primer tal vez no nos pertenecía. Vaya a saber quién tuvo la culpa de la primera inocencia.
    Hablaremos copiosamente en Casuarinas. Ahora te dejo con un beso enorme, con un abrazo como el del día que te casaste con una flor esculpida con los dientes.

    Te quiero.

    Rolfi




    LA CARTA DEL OLVIDO

    Amiga mía. No sé ni siquiera cómo decirte querida Graciela.
    Ya no te goteo de las manos a la hora de la poesía que tu soledad acomoda.
    Y sigues tejiendo pariendo o sangrando
    pero ya tu voz no me busca
    como un barco
    —yo me quedo con el humo y la sirena—
    que pone más allá la lejanía
    que se va y me hace espalda
    que pone más acá la soledad de haber quedado o de haber sido partido
    olvidado
    o ya no más o peor, ya nunca.
    Ahora pierdo tu costado
    tu tácita presencia
    tu sitio regular.
    Ya tus palabras no me hacen casa.
    Tu barco parte y me regala un muelle.
    ¡Qué triste amiga no andarte la poesía!
    Qué triste el desembarco o el destierro
    la culpa o el olvido porque sí.
    He sido vaciado de tus cosas.
    Tus ritos me derogan, y en la clausura
    tu silencio
    la manera final y la más anónima de tus palabras
    me asola como la tristeza de no ser
    de haber sido y ya no ser.
    Ya no doblegamos el imperativo de los astros
    los astros nos preceden y ya no nos esperan
    para no equivocarse.
    Ya somos obligados y libres en nosotros como en una jaula redonda.
    Nuestro albedrío no excede nuestras manos
    nuestro sueño.

    Abrimos la reja de los pájaros, como para irnos
    y nos quedamos.
    Somos peceras y somos los peces de adentro.
    Y nuestra libertad redonda o cuadrada
    o qué más da si mensurable
    está crucificada cuatro veces por cadenas.
    Amiga, hicimos una ruta
    y éramos testigos.
    Ahora nos volvemos y la tierra se quema.
    ¿Cómo señalar el regreso?
    Es cierto
    el que encuentra una razón para volver
    ya no parte por lo mismo que se fue
    y, sin embargo, ¿quién tiene la razón de desandarnos
    de evacuarnos el recuerdo
    de nombrarnos con olvido como lavando el veneno
    o cerrando con tierra por las manos
    puñado por puñado el pozo y el abismo?
    Ya no será el desierto alrededor.
    Ya no hay alrededor.
    La arena pierde el cerrojo el vientre o la garganta.
    La arena toda.
    Ya no somos el agua la fantasía el espejismo
    el pozo o el aljibe.
    ¡Qué raro haber sido! Es como conocerse en otro.
    Y aquí hemos sido porque recién se ha sido cuando se fue.
    Y yo amigo de verdad amigo
    de verdad aunque no tuve la rosa
    la fruta, como tuviste la rosa y la fruta y la bandera
    te hice mi casa de poesía sin poeta
    con la flor por adentro de la tierra
    y el hormiguero que te hacía mi garganta
    —como el agua en la arena del silencio—
    aún te llama
    aún te canta o te levanta
    con ronquidos, con voz de palo sucia o ensuciada
    aunque ya no me espere tu voz que me dejó a la espalda
    aunque me haya atrasado a tu costado y tu tristeza.
    Hoy te busqué
    me busqué por los jardines de tu canto
    revisé las tumbas y las cruces como el último muerto que se busca en la tierra ya sin tiempo
    en los soldados de la guerra final sin derrotados
    y no hallé mi nombre, no hallé mi tumba ni mi muerto.
    Como si no me hubiese llamado o no hubiera sido nunca.
    Un día hallarás mi carta del olvido
    esperando que tú también te vuelvas sobre los jardines.
    Tú tienes una flor y una campana con tu nombre
    pero no hay tumba ni partida bajo tierra.
    Allí me asumirán los siglos
    esperando que me halles en la espera
    hasta que leas esto o hasta que no vuelvas.




    CORRO POR LA INCERTIDUMBRE

    ¿Sabes que a veces se me esfuma
    tu perfil? corro por la incertidumbre
    desesperadamente como queriendo
    atrapar un perfume en el aire y cuando
    lo logro, como un buzo que emerge
    por el polo salgo de los misterios de mi
    memoria con mi tesoro en la boca.




    DEMASIADAMENTE HERIBLE

    Hace poquito, apenas diez minutos
    estaba en el escritorio escribiendo un poema
    y tenía la voz algo nublada, casi
    como callos de callar en el aliento. Y no
    podía dibujar, la música se me caía del
    pincel, el aire estaba lastimado (se han
    muerto demasiadas palomas en el mundo).
    Entonces cazando con mi arco sin flechas
    ante un público fantasma, me sentí
    vulnerable demasiadamente herible por
    afuera y me metí en tus ojos que
    estaban dentro de los míos y dejé
    que mi voz rodara como un tronco usado
    sin miedo del espacio ni de la
    ausencia de las golondrinas.
    Te llevo como un escudo por dentro
    emperatriz de mis dientes.




    CACHO TRES

    Con mucha

    vergüenza de haberme caído del patín o la tabla y ser rescatado del fondo del mar con mucho ruido a sal y a vértice.
    (No musical.)




    AUNQUE PIENSES UN BESO MÁS EN ÉL QUE EN MÍ

    Gracias por serme macanudo, y por te voy a extrañar
    Rolfi, y por no poder dormirme, esta noche, cuando no
    pueda (y no me importe)
    por pensar en
    vos.

    Aunque pienses un beso
    más en Juan José que en mí. Y por eso esta carta
    no voy a dártela.




    A UNA CHICA EN EL COLECTIVO

    ¡Qué lástima no tener ninguna razón para pararte y
    decirte que me llamo Rolfi y que éste es mi número de
    teléfono, y que tal vez espere mucho tiempo!

    Podría tener el derecho de tus horas, el derecho de tu
    hastío, podría ser tu derecho... Pero sólo me llamo Rolfi.
    Y apenas esto y perdón, y tal vez el nunca que nos
    incluye, o el alguna vez que me perdona un poco.
    Aquí dejamos ya de ser la gente. Aquí el siempre o el
    siempre nunca es mutuamente. Pero nosotros aquí, aquí
    por fin venidos de algún día que siempre es antes.




    DOSIS DE AMOR

    Quisiera que fuéramos los dos
    tomados de las manos
    tomados de la saliva
    atados del aliento
    enredados por la mirada
    sin haber sabido contar nunca
    sólo guardando el número 1000
    para decir estrellas
    para numerar palomas
    para saber que ése es el número
    uno de los besos
    la mínima dosis de amor entre los dos.




    UN CACHO MUY BACÁN DE TINTA

    Un carguero es un barco cualquiera donde el capitán me deja viajar a cambio de lo que tenga, que es lo que haga. Descubrí un recoveco en la birome donde había un cacho muy bacán de tinta, que dormía la siesta. Ya lo desperté. También con ese pedazo de tinta me callo, para que pase tu silencio como un pájaro gigante de música vacía. También con él te estoy triste.
    Novia. Novia mía. Porque yo. Porque yo. Por favor. Siempre. Novia. Yo.




    TE EXTRAÑO CADA VEZ MEJOR, PORQUE CADA VEZ MENOS

    Estoy en un acto. Me equivoqué de auditorio y me expedí en otro. En Bulevar Marítimo y Garay. En la Universidad del Doctor Merlo. Sí, allí mismo. Y Sade y Afra subieron al escenario. Y yo estaba. Y entonces estuvimos y pronuncié mi conferencia.
    Y era una disertación ajena. Pero aunque no parezca, también en los discursos ajenos la gente pronuncia. Como en los casamientos ajenos. Porque aunque tampoco parezca, también en los casamientos ajenos la gente se casa.
    Y ya me estoy curando. Y te extraño cada vez mejor, porque cada vez menos.
    Voy a buscarte.




    PORQUE A VOS TODO DESDE SIEMPRE

    Estoy en la casa más lujosa que haya visto nunca. Es la noche de un día. Todas las noches son de un día. Pero ésta es de un día-vos. De buscarte. De irte a buscar. Y no ir a buscarte. Porque irte no es ir. Es irte yo. Llevarte a vos
    limpiando la mierda en un barco carguero.
    Limpiar la mierda. Limpiarte Casuarinas de los ojos.
    Casuarinas. Ay, pero mejor Argentina.
    Que voy.




    ESTOY TAN CONTENTO DE ESTA TRISTEZA

    Naro aire,

    Tal vez en una feria de cosas alegres hay racimos de globos, manadas de colores que capitanean la sonrisa de los niños. Tal vez en alguna parte hay payasos graciosos. Yo no puedo aceptarlo. Cuando veo una langosta de irisadas alas como una esmeralda voladora mi alma se ilumina con las costas de un mañana de promesas. Estoy empezando a comprender a algunos borrachos.
    Estoy tan contento de esta tristeza que sería capaz de bailar por fuera del espejo y estar vestido de luto en la imagen dentro de él.
    Pero no puedo decírtelo. Debo empezar la verdad por su sombra: por la mentira. A fuerza de tratar de parecer, de buscar actitudes estoy extraviándome en mis bronquios y ya no sé cuál es la salida. Quisiera poder compartir esta alegría con vos, ya te lo he dicho, creo; pero voy y vuelvo en un vaivén interminable como un péndulo sin decidir cuál es el dolor menos doloroso.
    Imagino que cuando se desocupa una casa todo el mundo se pone triste por los días que ya no serán allí, en vez de sentirse feliz por los que fueron. Estoy casi seguro de que esto será más o menos lo que nos pasará. Yo te deberé años eternos en vez de pagarnos mutuamente un saldo de los siete que habremos compartido.




    CUÁNTAS DESPEDIDAS

    En la gran ciudad cada persona que se puede
    encontrar y no se encuentra es una despedida
    Cuántas despedidas pasan por mi lado.




    DEL CIRUJA

    Así es mi amigo
    hay que andar muchas veces una calle
    para ser amigo de la vereda
    Recién lo digo
    después de haber dejado sombra tiempo
    taco y seda
    sobre el mosaico que no siempre
    tuvo umbral para mi abrigo




    TAN TU MARIDO

    A este argumento le queda bien
    que te hayas casado.



    Hay contradicciones que no entiendo. Empezar a obrar de acuerdo con ciertas pautas porque una de ellas nos previene un tiempo de acción determinado. Y luego toparse con que hubo pautas falsas o equivocadas que nos ocasionan diferentemente. Esto siempre incluye un equívoco en la primera apreciación del tiempo. Y cambiar la tónica del obrar. Por ejemplo acatar una circunstancia tan real, trivial, absoluta como relativa y transitoria como definitiva, como lo fue el casamiento de Conchita. Un mazacote de gente irreproducible. Tu marido, tan tu marido. Tan mi arrepentimiento, mi error, mi estupidez, mi bondad, mi maldad, como tal vez la verdad devenida por esa fuerza genital de lo ordenado (obligatorio inexorablemente al fin). Entonces una situación fallida, insustancial, descolorida, chocante, forzada, preguntas fatuas y respuestas evasivas y estúpidas. Situación estúpida. ¿Pero corresponde (me pregunto) formalizar una flamante imagen acompasada con la farsa, que nos desmienta, nos mienta en verdad? Es necesario, por respeto a cosas que sólo nos llevan de verdaderas la vigencia de tener un tiempo anterior, que nos preanula, aunque lo genuino, lo basal, lo seminal sea hallarnos (porque buscarnos no nos es verdad, sino habernos forzado), hallarnos en un rostro de dos o tres veces en un tiempo sin historia, sin testigos, sin hábitos, sin cotidianeidad, sub o suprahumano. Y después naufragar en lo trazado, lo inevitablemente nosotros, como es ser siempre lo suficientemente cobardes o valientes como para resistir.




    ALBERT E = MC AL CUADRADO

    Si mi imaginación fuese más extensa que la necesaria para esta idea, en vez de ser algo tan pobre como la vida...
    Pero... ¿qué estoy diciendo?
    ¿Sólo porque las estrellas son siempre las mismas hago un problema de lo que no miro?
    La realidad de las cosas, la tiene mi conciencia.
    Todo es relativo. Y por lo tanto también es relativo que todo es relativo. Por lo tanto no es absolutamente cierto que todo es relativo.
    He ahí una afirmación que se cocina en su propia salsa y sale ilesa:
    Todo es relativo.




    EN ESTE MOMENTO, AY, HAY

    En este momento, ay, hay una chica, ay, por la vereda de los impares, y ay, yo te escribo, te escribo que te escribo, que pasa una chica, ay, y que si me fallas te perdono, te perdono desde siempre, porque a vos todo desde siempre, ay, que pasaste y me quedó doliendo, pero por favor no me falles.




    ÚLTIMO COMO UN VÉRTICE

    Hací (así) empezaría algo que se tratara del mundo interior. [...]




    UN LARGO SUICIDIO MINUCIOSO

    Nunca te he contado que cuando yo no había elegido todavía mis pájaros, vivía en una casa con rostro verde. Allí fui feliz. Vivía en el amor sin conocer su nombre
    y en mis sueños aún no había puertos.
    Pero un día entró un pájaro ciego, con mirada de azufre. Creo que yo tenía la sonrisa como la tuya, como un castillo de marfil. El pájaro voló esparciendo miedo, salpicando sombras. Luego nunca pude olvidar la palabra pecado. Alguien arrancó las rejas de la casa, profanaron las flores, usurparon raíces a la primavera
    echaron escombros al río que ciñe aún el terreno
    y la cintura del verano no tuvo nunca más guitarras.
    No he vuelto a ver la colmena estelar la noche de Casuarinas con mil luciérnagas ancladas.
    Esas hojas que arrancamos juntos
    para palpar el olor del eucalipto, la savia
    en voz alta de la hiedra, me recuerdan el olor de mi memoria virgen sin ronquera aún, como los pies de un niño. Y desde que
    empecé a dejar de rezar, a perder de vista
    el miedo y mucho más la esperanza, desde
    que mi vida se volvió un largo suicidio
    minucioso, no había vuelto a anticiparme
    al nombre del amor. A sorprenderme enamorado. A
    encontrármelo dentro sin haberlo hecho pasar.
    Qué me pasa con vos Marilói?




    DIARIO DEL INFIERNO

    Recuperé la voz. Ya no tengo olor a ceniceros astronómicos, ya no sueno a coagulación de luz lunar, a detención, a ola demorada, a rota espuela lunar en un mar emancipado. Pero sobre todo, lo más sonar, lo más aliento, lo más torre, lo más andanada de campanas, bayonetas de flores, lo más miel al acecho, es que puedo olvidarme y venir a tu nombre, venir a esta ceremonia del amor a poner en pie mi sangre, a desenvainar relámpagos, a desterrar tinieblas, a derrotar diamantes, a tomarme una copa de delirios y acarrear tus amapolas, los naranjales insondables de tu pelo, hasta los atracaderos finales de mi boca.
    Hoy leí en el diario del infierno que la onza de amor no se cotiza, que el gramo de guerra está en alza y que hay bancarrota de jardines en los hemisferios de la noche. Por eso decidí emplearme en una relojería, para clavarle una cifra equivocada al reloj genital del desgaste e infartar el tiempo, romper las manijas de su puto y hediondo corazón.
    What the hell! Si todavía lo necesito como a un remero, galeote intransferible, para que me lleve hasta el encuentro, para que me desembarque en tu beso y me naufrague en el mediodía de la eternidad. Luego lo mato como a un buey, por la espalda, desde el pasado, para quedarme eternamente dentro tuyo, separados y juntos, aurícula y ventrículo, como un reloj de arena. Ése será mi único suicidio de hoy en adelante. Me mato mi pasado. Clavo mi zapato en una nube para que llueva despavorido sobre la vagina boquiabierta de los volcanes, que son mis amigos, mis perros custodios. Ellos se lo van a comer y lo escupirán por el otro lado de la tierra fecalmente acero de hacer cerraduras y ametralladoras.




    QUE EL FUEGO SE QUEME

    ¡Incendio! Está la calle atestada de peligro.
    Hombres disfrazados de hormiga hormiguean como burbujas incalculablemente.
    Arrastran venas raudas, largas flautas donde se apura el agua como un urgente animal.
    Nadie mira a nadie. Nadie recuerda nada.
    El fuego embiste como un toro derretido.
    Olas, lenguas, banderas, túnicas y bramido.
    Las hormigas le clavan su aguijón chisporroteante. Las heridas del fuego son húmedas y vaporosas.
    Yo estoy en esta esquina y no me pregunto por los señores asustados, por los amantes que se derriten en los calcinados colchones, por los cuadernos como éste que se van por la ceniza, por el carbón de los miedos y los besos con rumbo de humareda.
    Ni siquiera pienso que podríamos haber estado allí, jugando a siempre, tú y yo, en un mañana cualquiera.
    No.
    No hay incendios para nosotros. No habrá mangueras escupiendo; gritos de socorro, reventadas ventanas. Habremos tal vez una inundación de mariposas, un caos de flautas incandescentes, un diluvio de palomas luminosas.
    No me importa que se quemen estas casas. No hay tiempo más allá de nuestros ojos. No hay muerte ni dolor ni urgencia.
    Toda la tierra nos asiste como un planeta que concentra su circulación, su pulsación de palomas subterráneas en la primera raíz de su naturaleza. Están dejando que el fuego se queme.
    Ya le han sacado los ojos. Le han clavado una inminencia de agua. Ese mar vertical ya se desploma.
    Cerca mío hay dos señores en pijama que no se parecen en nada a nosotros.
    No saben que han sido condenados a cuaderno perpetuo.
    Me voy antes que me salpiquen con rincones.




    VELAS PARA AGRANDAR LA OSCURIDAD

    He apagado todas las lejanías
    he decidido que estás aquí conmigo
    detrás de alguna puerta,
    lavándote la cara
    amasando un trago de ventanas en un
    papel, o bebiendo un chorro de mariposas
    en alguno de tus libros amarillos.
    He decidido que la soledad no nos cabe
    Somos demasiado para los enjutos territorios
    de la nada.
    Y si alguien no lo cree puede leer
    en los legajos de la primavera sobre nuestro
    encuentro desde los parietales de la tierra
    de nuestra insobornable brújula de equinoccios
    Sí! Estás comprando el pan para nuestro desayuno
    Un par de velas para agrandar la oscuridad
    ese esmalte multicolor para pintarnos camelias
    en los brazos y hacer el amor como las enredaderas.

    No encuentro la nota que me escribiste
    mientras dormía
    Te habrás olvidado de dejarla.
    No importa, sé que la has escrito y que
    decías que volvías en seguida, que no
    querías despertarme.
    Ahora me voy a meter al baño
    voy a demorar un poco para darte
    tiempo de volver e irte otra vez.
    Me gusta tu forma de estar
    tu presencia vacía, llena de sospechas
    tu ausencia habitada,
    tus constantes salidas.
    Ah! espero que no olvides traerme
    el bloc de cartas y los sobres.
    No puedo estar sin escribirte cada día.




    PANTUFLESCO, APACIBLE DOMINGO

    Era domingo. El tiempo sin veces.
    Un camino abierto, donde no se puede.
    Pasaba las manos de los ojos al silencio como revisando viejos miedos, dulces trofeos de todos los niños que fui feroz.
    Cuánto me habré esperado ese domingo, o cualquier otro, o un martes, si se hubiese empezado a contar dos días después.
    Cuánto me habré esperado tantas veces, yo, todos los espantos que fui, toda la gente que me fui poniendo, la vida, fabricándome los días como una araña (y una tela, tal vez siempre hacia, pero sin bordes).
    Mi cara de domingo. Mi silencio de domingo.
    Todas las cosas que me ponía, revisándome la presencia.
    Mi soledad, al fin, de todos los días.




    EL DEFORMADO

    Estuve llamándome desde adentro, sin gritar, aún no sabía el silencio, no tenía voz, dije desde adentro, ¿dije?, ¿desde adentro? Llamé. Recuerdo que con las manos no, aún no tenía las manos. Tampoco recuerdo. No tenía las cosas de las imágenes que ahora son sólo sensación. Llamé mucho tiempo, tal vez sigo llamando o soy una mentira y entonces empecé en mí mismo como un anillo, porque soy infinito.
    Un día, no sé cuándo, empecé a pensar que no llevaba la cuenta del tiempo que hacía que pensaba. Creo que es lógico, o creo que creo. Porque si no pensaba, no podía esperar el día de empezar a hacerlo. Pensé y me supe, o me inventé para entonces sí empezar a pensar. ¿Cómo pensar antes de ser?
    Todavía no puedo acomodarme en orden. Es que fue de golpe y yo soy eterno y eso excede del tiempo o cabe en un instante. La eternidad no transcurre porque necesitaría tiempo, por eso yo que soy infinito no tengo antes ni después y soy un quilombo sin orden ni concierto pues el orden es número y el tiempo es sucesión.
    Empecé a pensarme, como me digo. (Ésta es una manera de ser mi propio testigo.) Morir dormido sin haber nacido y que nadie sea al fin testimonio de que yo no he sido, ni siquiera de que estoy escribiendo esto.
    Y un día tratando de inventar lo que me faltaba para ser ante los otros, empecé a hacer fuerza para parecerme a algo que no se pareciera a nada: yo. En realidad era fuerza para diferenciarme. Y pensé que se podía llamar "El deformado".




    Y MI SOLEDAD EXISTE

    Soñé que me forraba un abrazo
    y me desperté enmangando las fauces
    de mi soledad




    SOLO COMO EL PRIMER MUERTO

    ...¿O acaso cree ser la única que tiene derecho a su voz, a sus manos?
    Estoy solo. ¿No lo entiende?
    ¡Solo! ¡Solo!... Solo.
    Y estoy más solo que lo que puede entenderme.
    Más solo que solo.
    Porque alguna vez no estuve solo.
    Porque no puedo estar solo del todo. Porque tengo voz, y manos. Y no crea que eso es asqueroso... Es... ¡Qué sé yo!... Es triste.
    Vea, m..., me da ganas de llorar. ¡Y he llorado!
    Yo sé que hay muchos solos.
    Y que nos damos las manos de los ojos en las estrellas.
    Pero después... ¿Qué estrellas?...
    Uno se hace un levante y pierde confianza con el cielo.
    Y sale mucho más triste al frío, con el aire hurgándole el alma, y con más ganas de llorar.
    Porque no tiene con qué.
    Ya a esta altura del partido debo tener el alma herrumbrada.
    Tengo callos en los ojos.
    Y el corazón abollado de tanto aletear sin razón.
    ¿Sabe?... Vivir sin fe es sólo aptitud para morir.
    Siento que el alma se me evapora, que sube como si fuera de humo hasta el corazón del cielo.
    Y después me llovizna por la espalda decepcionada.
    ¿No cree que el alma está en el vientre? ¿Después de todo?...
    Una mano le pide a la otra... Mire, ya las tengo secas.
    Y tengo ganas de gritar.
    De meter las muelas de arriba en las de abajo. Y al revés al mismo tiempo.
    Y tengo miedo de morirme...
    O de despertarme y ver que soñé algo tristísimo y que estoy más solo que el primer muerto.
    Estoy atrozmente solo. Dejado. Quedado... Como el último vivo.
    Un ciego de nacimiento, si es que llora, no sabe por qué.
    Yo sí. Yo sé que no veré más.
    Yo iré olvidando poco a poco, que es el peor de los recuerdos: saber que se ha olvidado.
    Es la manera más vengativa de las cicatrices.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    (Continúa.)



    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Humor : Bueno

    Continuación

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Vie Feb 04, 2011 9:51 am

    TODA LA NOCHE BESADOS

    La primera vez la había visto sin pensar en la casualidad de que las cosas fueran como eran y no de manera diferente, que tal vez también me haría pensar en la casualidad.
    Pero ella no era ella, porque por qué no una que leía con los dedos olvidados en una obsesión entre el pelo, o la que se había bajado por adelante o la que a veces en un bache me rozaba sin dar tiempo a la noción que apenas ensayaba una sensación sin luego.
    Porque uno es uno entre muchos, y me sorprende la posibilidad de hoy, ida y vuelta hasta aquel día, como un temor de que no hubiera sido.
    Nunca se separa cada uno de todos.
    Advertido es uno y los otros, por eso ella, que no tenía por qué serlo, era ella. Por qué hoy, porque hoy tal vez es ella desde antes, pero recién hoy, porque ya puede haber recuerdo, ya tenemos antes hoy, ese extraño futuro recogido donde aprendo que las segundas veces son una casualidad mayor, o la primera casualidad, porque por qué no en realidad la primera vez.
    Porque los colectivos llevan gente y la gente debe ser gente, y todos los que son, en alguna parte, pueden tomar ese colectivo, y habrían podido ser y fueron, o no fueron, y todo debe ser dónde y también cuándo, y con quién. Por eso es razonable que sea, que haya sido, y que las veces se recojan también en la segunda, cuando la primera se vuelve primera y algo pierde el anónimo olvido cotidiano, preparado para todo lo que no queda o, tal vez, por tan poco, ni siquiera pasa, y me vuelve testigo, me es un poco la tarde, mi certeza de ella.
    De repente algo tiene razones, cobra dudas y preguntas, se cae en la cuenta de los quizá que pierden el infinito en una vez, para haber sido definitivamente inexorable.
    Por eso todo lo que es tiene los "como" en el ahora estrenado.
    Y el colectivo incesante reuniendo el nunca con el siempre. El cada día con el primer día (siempre hay un primer día) y ese hastío vertical acosado del diario naufragio de siempre anonimato, cuando no asusta ni sorprende que todas las veces que son primeras también pueden ser últimas. Y no pregunto por los que ni siquiera revisé (amontonadamente todo o siempre), no pregunto quién, no sabré luego que vi o pude haberla visto ese día. O quién morirá mañana o no tendrá otras veces, o no recuerdo hoy si antes.
    Y el fragor del lunes nos alcanzaba a todos, pero a los dos, porque ya los dos, ya ella.
    Y el pelo se le subía hasta la cabeza como un tigre azul.
    Y mi certeza en un segundo y mi anonimato interrumpido y siempre por atrás y por delante. Esa mirada de ser también los otros. De ser el púlpito que somos hacia más allá de nosotros. Esa mirada de colectivo, de lunes, de nunca y de tal vez.
    Hoy la conozco. Viajé hasta su imagen por las veces. Hoy no comprendo cómo pudo un día no parecerse a nadie. Hoy que recuerdo que tantas veces se parece a ella. (Que cada mirada primera hasta lograr la segunda que necesita ya un recuerdo o un olvido preparado), que cada mirada vacilada en el reflejo de los vidrios, que su mirada entrecortada entre tráficos de lunes y ciudad, entre cabezas y brazos hacia el pasamanos. Hoy que recuerdo que de las historias se guardó una sola cosa de los días y tengo su cara fácil que no puede ser incierta, su cara que no había sido.
    Hoy recuerdo que nos fuimos por las veces sin preguntar mañana y amontonando ayer parados sobre un punto.

    Había recordado ese ronco 60 sobre Las Heras, todas las cosas que venían empujadas de ayer y que recién tenían hoy. Había recordado que siempre es porque sí o porque algo; un libro en la mano y una carpeta acostumbrada (cuántas cosas que son costumbres pueden ser nuevas y sorprendentes con sólo cambiar una persona).
    Había recordado que nos habíamos ido hasta el día sin contarnos, que los días empiezan hace mucho encontrándose el proceso, la algebraica antecesión, la sucesión causal de lo que sólo se dice historia (siempre el quizá hacia adelante).
    Y no bastan los mañanas recorridos ni las cosas justas o las premisas que no han sido todo lo que ha sido.
    Hoy recuerdo el miedo primitivo (el día que me persiguió hasta el día). Aprender los primeros olvidos.

    Estuvimos toda la noche besados contra el insomnio inminente. Toda la carne abandonada al rastro del sueño. Después volvimos como los murciélagos.
    Recobramos los ojos, la mentira y el miedo y nos tanteamos el silencio hasta encontrar el día de los días.

    Aquella casa vieja donde íbamos a lavarnos el domingo.
    Tu vez herrumbrada después de tanta travesía.




    LAS FLORES DE ELLA

    He recordado a veces cosas que han perdido el orden y los números. He recordado siempre. Hasta que el recuerdo es más largo que el tiempo de las cosas.
    Porque viajados, rutinarios, encontramos el nosotros, dejamos de ser cada uno.
    Y yo me expliqué tus libros, y supe qué cosas son a veces, porque tuve, me acerqué a tu siempre.
    Tú me sirves de costado. Marchas conmigo y yo te cuento estas cosas eligiendo las palabras como las frutas.
    Había siempre un espejo donde aprendernos. Sentados hacia nosotros, estuvimos comiéndonos los gatos que giraban en nuestros arrabales.
    La tarde era hermosa, tan hermosa que podían ser hermosos los cementerios.
    La gente del domingo que hace lunes sobre los ómnibus, me servía sin costumbre para la costumbre.
    Hoy le llevaba flores. Una vez las flores, recuerdo... Ella no había dicho nada.
    Cuando di la vuelta, el panteón que siempre me servía de orientación, dejó de seguirme.




    ...MIENTRAS ES MIENTRAS

    Después de todo, no estaba tan mal, siempre para no dar por perdido el tiempo de una espera que se prolonga.
    Siempre luego de una espera y una renuncia que no se acata, se transige porque ya no es antes, porque cuando es tarde, antes siempre podrá ser, y siempre ha sido tarde porque siempre hay antes.
    Ahora sí que estoy lucido. Ahora ya es tarde. Tantas veces fue temprano y dije ya no es hora. Cuántas veces no pensé que después antes siempre ha sido más temprano.
    Estábamos los siete. Siete porque sí. Ningún ajedrez se nos volcaba encima. No teníamos el orden para nuestra solución. Nos antecedía la razón invariable del porque sí.
    Ya no, ahora que seguimos estando los siete las razones nos empujan. Los seis nos sincronizan.




    DOMINGO DE REZAR SOLO

    Domingo de hoy de rezar solo
    Domingo de Domingo de creer de a ratos
    que se alzará tu llamado.
    de comprobarte tú, de quererte tú,
    de eternizarte en el tú
    de llorarte, de rogar: Dios mío ya
    no es alguien del mundo, es ella. Ayer quise
    su principio y su llegada,
    Dios mío, que vuelva.

    *

    Gracias por hacerme ser para que me
    agradezcas
    gracias por agradecerme
    y por poder darte las gracias.




    EL ROSAL

    Comedor, una mesa. Derecha, puerta de entrada; junto a ésta una ventana. Se ve un patio y un rosal. A foro puerta de dormitorio. Entra el hombre, recorre con la mirada la habitación, se seca la transpiración con el pañuelo. Llega la mujer del dormitorio, está en combinación y descalza.

    MUJER: ¿Para cuándo es?
    H: Dentro de una hora ocupamos la fábrica.

    (La MUJER toma una revista, trata de leer... y trata de leer, luego se apantalla.)

    M: Hace un calor terrible, no podía dormir. Tengo las manos pegajosas.

    (El HOMBRE va a la ventana.)

    H: Ya amanece.

    (La MUJER le da un vaso de agua.)

    M: Toma.
    H: Han movilizado a la policía.
    M (junto a la ventana): Los veo.
    ¿Quieres comer?
    H: ¿Hay algo?
    M: No. Pero podría preparar un poco de café.
    H: Están armados con ametralladoras.
    M: Ha florecido el rosal.
    H: No sé qué podremos hacer con las armas que tenemos.
    M: Te burlabas cuando lo planté.
    H: Salías consiguió una pistola.
    M: El hollín le sirvió de abono (se acerca con la rosa).
    H: Tengo miedo.

    (Ella le besa la nuca, se sienta a sus pies, tararea una canción, se levanta, va al dormitorio, vuelve, trae una campera, le ayuda a ponérsela, lo besa.)

    M: Hasta luego.

    (El HOMBRE sale, la M. se sirve el café, se sienta, comienza a revolver lentamente, oye unos tiros, llorosa sigue revolviendo el café.)




    ESTOY ESCRIBIENDO TU NOMBRE

    En esta noche aquí en esta ciudad
    hoy, cualquier día un cualquier nunca
    en esta ninguna parte rescatada
    yo: este nadie de cosas y almanaques
    de resecadas rosas y poemas volados
    aquí en esta ciudad yo ahora
    estoy escribiendo tu nombre
    con dedos de niebla
    roto contra el aire encallado
    en la noche triste y sola de esta ciudad
    donde hay tantos que tal vez recogen
    su memoria, su alma, su tristeza
    para llevársela luego a algún poema oscuro
    en una ciudad cualquiera, solos.




    EL CUCHILLO

    Cuál habrá sido el grito de los héroes, de esos que me dan miedo de tener miedo de morir y gritar gritaaaar.
    Inundarlo todo como la luz total. Pero mi mar es apenas latidos. Y naufrago.
    Un ciego se cierra por afuera de las cosas, todo se lo traga como el silencio.
    —Nada. Pienso.
    ¿Qué dijiste?
    ¿El cuchillo?
    En la coc(s)ina, creo. (Sentí que lo decía con ese.)
    Hoy siento los colores con falta de ortografía.
    ¿Anillo, sacabrillo, sencillo?
    ¡Ay...! ¡Qué grito me apareció como un animal!
    Cuchillo. Eso era.
    Me estoy por morir. El tiempo ya no tiene medida, lo entiendo. Me quedo para siempre en este instante.
    Esto es la eternidad, un punto infinito.
    No entiendo por qué me mato.
    Morirme sin argumento. Si esto fuese un cuento... Terminaría mal.
    Claro: al final todas las muertes, todas las realidades tienen un argumento por fuera y una incomprensión y una sinrazón absurda por adentro.
    Nadie entiende su propia muerte.
    Ninguna razón tiene tanta verdad como uno mismo.
    Un espejo sin fondo, un abismo cualquiera y esta muerte que se me ocurrió. Y podría haber sido cierta, por qué no por qué no. Si esto fuera el cuento sobre esa muerte que hubiese sido verdadera. Sería perfecto y este argumento como una canción de una melodía recta sería irreprochable.
    Ah, me olvidaba. El cuchillo...
    ¿Dolerá?


    Este cuento al final no sirve para un carajo. Ni siquiera para imaginarse que a uno lo matan porque sí.
    Sin embargo lo escribo, como si importara. (Me refiero a la reflexión de que el cuento no sirve.)




    LA CONSTANCIA DE SU VIGILIA INDIFERENTE

    Un banco que no importa me soporta.
    Tengo alguien al costado.
    Una señora insistentemente al frente me mira como si se supiera en mí.
    Y yo me hundo y pienso y cuando vuelvo está ella con la constancia de su vigilia indiferente puesta allí, como una idea mía.




    INTROVERTIDOS COMO UNA TORTUGA

    Era un pasillo pintado de blanco, con la perspectiva paulatina resolviéndole la monótona lejanía.
    Rítmicamente se sucedían puertas grises, heraldos de un misterio que guardaban.
    Cada cerrojo resolvía dudas y deducía preguntas sin clausura.
    La gente del ahora, en el puntual momento se sabía y se ignoraba.
    22 ó 30, ó 25, dos polleras negras, un montón de tal vez no investigados y verdaderos colores en la ropa que no indaga el ojo distraído que mejor supone.
    Todo allí, una hora cualquiera. Yo y los otros, y en cada ojo de alguno de los otros, un él que se ensimisma, mirándome como a uno de los otros. Todos somos los otros; y el cada uno un recodo que no averigua la ganzúa del ojo obstinado.
    Yo me escondo detrás de la mirada, como soy desnudo bajo el calzoncillo.




    NOCTURNO PEDESTAL (ADULTERIO)

    No te quiero más le he dicho
    y una andanada de dedos aullantes
    me han empujado contra la pared
    oscura de los mínimos delitos
    Pero si hubiera decidido hacer
    de mi vida otro instrumento de culto
    pavoroso, ir a la guerra tal vez,
    hacerme sacerdote empasillado en
    conventos insondables, dedicarme a la
    sonrisa, sacarle fotografías a la muerte
    profesionalizarme en un espejismo
    cualquiera, entonces tal vez
    escogerían mi nombre entre palabras lustrosas
    y desde el héroe al santo desde el mártir
    al mentiroso acomodarían mi pedestal de nácar.
    Pero el amor es mi bandera mi altar
    mi alquimia mi pincel. Por eso soy un
    delincuente.




    MUERTO DE LOCURA

    Una mañana de lluvia tenía los ojos con hache, linyera en el zaguán del tiempo; redondo de frío y de hambre extendió los ojos como manos, despidiendo un barco alucinado.
    Lo encontraron muerto de locura, pero él ya viaja en el barco.




    RITO ELEMENTAL

    Al entrar, me acometió ese sonoro
    hueco de silencio que retumba
    en las iglesias. Un fragor de catacumba
    se levantaba remoto como un último coro.
    Las velas estallaban múltiples en el oro;
    reconocí el miedo infantil que me zumba
    a veces como el presagio que me sube de la tumba,
    de las viejas armas o de los tesoros.
    Entonces me debatía como los suicidas.
    Los espejos del eco me repetían en las naves;
    tuve en mis manos el número exacto de mi vida.
    Me acerqué a un santo —cualquier santo—,
    y pensé: "Señor, he venido a que me laves".
    Se me alargó el suicidio por la sangre, y
    me llené de espanto.




    LA DEMORA DE MI MUERTE

    Basta ya de edificar columnas
    me voy a lanzar en avalancha. Mi querida
    Loi
    Esta aula es un útero negro y un poco el paladar sangriento del infierno.
    Aquí se puede morir azotado de burbujas. Pero no hay ningún modo de nacer en este sitio.
    Como te imaginarás aquí no viven palomas
    esos pequeños planetas de harina que yo venero para dibujar tu cuerpo. Por supuesto no hay tampoco extraviadas golondrinas retazos de emigrados veranos, ateridas de soledad en este jardín de turbios aplausos.
    Me he zambullido en esta página como un fugitivo
    entre la maleza quiero enterrarme bajo el aire un poco como Casuarinas bajo su cielo marrón-ocupado.
    No quiero estos nadies con historia que giran entre la concurrencia. No sé los nombres de ninguno. Odio este sitio lentamente. Cada cosa está sucia de distancia. Éste es el sitio de mi primer abandono. Ésta es nuestra primera lejanía. Por eso execro cada célula de espacio cada átomo de soledad.
    A veces me parece triste que no sepas qué zapatos tengo puestos, qué camisa, qué recuerdo qué
    exacta postergación qué número soy de la demora de mi muerte. Yo me estoy poniendo color de araña. ¿No es triste de verdad? De todos modos estoy desnudo bajo la ropa igual que estamos juntos dentro mío.
    Hay algo más que he comprendido
    es algo que se podría dibujar con anatomía de balanza. Imaginate si creyera en Dios
    Y le pidiera que todo salga bien. Imaginate que Ainara hiciera algo proporcional.
    A que no te podés imaginar el desastre administrativo de las oficinas Celestes?
    Es mejor que no creamos. Dios nos agradecerá sus vacaciones.




    EL ENCUENTRO

    ...Cortó una lámina de fuego. Lo dejó sobre la mesa.
    Palpitaba como una rana de música de sangre hueca.
    Cuando se enfrió un poco, se sirvió un vaso de música, y empezó a comer.
    Yo lo miraba. Me ofreció. Sentí miedo. (Se abren y cierran puertas como desenredando espejos más allá de una mirada inconsciente.)
    Accedí. Me extendió un trozo del trapo de fuego casi frío. Seguía latiendo como un caracol.
    (Cuántas consignas no se comprenden. Cuántos lenguajes nos pasan por la presencia intestimonial.)
    Sentí que podían haber pasado siglos. Mis símbolos numerales no tenían ritmo fuera del tiempo.
    En la nada, no se lleva la cuenta, como en un desierto vacío sin costados.
    Me llevé un pedazo (con miedo) a la boca. Me sorprendió no quemarme. El fuego es un animal, me dijo.
    Pensé que había sido un necio en llevarme el trozo a la boca, si luego me causó sorpresa el no haberme quemado.
    La razón, dijo, es un cuadrado. Dibujó con los dedos un cuadrado.
    "Tiene puntas, y eso es un sitio determinado, y se puede saber dónde se está y medir.
    "Pero con el mismo trazo, con la misma longitud, un círculo me da la libertad de no tener principio ni fin ni sitio ni cuenta."
    Dibujó con los dedos una circunferencia.
    "Esto, yo no lo entiendo, no lo pienso, no lo soy."
    Después de un rato de silencio (él no sentía silencios), pensé que había imaginado o asimilado su esencia irracional.
    Entonces pensé que lo que él hacía con el fuego no era comer, y que nunca (él no tiene cuandos) me había dicho el fuego es un animal.
    Entonces creí hallar algo, anoté una palabra (".............."), vacío, una que fuera todas las de todos los lenguajes y todos los silencios.
    Seguí caminando.




    CIEN MIL AÑOS DE SUEÑO

    Haber cambiado es que alguien al pasar donde estamos no nos reconozca. No has cambiado.
    Como podrían pasar 100.000 años de sueño, de quietud o de fantasía y el hombre siempre reconocería su espíritu.
    En cada lejanía somos un ciego hasta el tal vez. Diariamente se abre y se cierra el ciego irrepetible de alguna manera diferente. A veces vuelvo del alma sobre el día y corrijo la imagen de la gente. Sólo alguna vez el sueño no pierde el rostro, sólo alguna vez el silencio sabe qué palabras.
    ¿Quién puede medir el tiempo si no hay nada diferente entre el primero y último instante?
    Tantos tiempos hay en un mismo tiempo, tiempo de tantas cosas.
    Y sólo una cosa nos dice hace mucho y tan poco.
    ¿Cómo haberte olvidado, si conocerte fue aprender que mi alma existía por afuera también (sin necesidad de serme)?
    ¿Cómo olvidarte si toda tú nunca?; no eres nada nuevo sino yo mismo que me vengo por las cosas. ¿Cómo si eres la única certeza de que todo lo que veo y siento no es mi delirio, cómo si era mi fantasía más real? ¿O tal vez aprendí en un segundo la eternidad de haber sido siempre, tal vez me descubrí el alma por ti, como entendí que no era ciego en la primera luz?




    UNA NIEBLA PARA MÍ SOLO

    Así era siempre que se iban. Todo quedaba detenido como un fantástico hueco repentino. Todo era yo en adelante casi como siempre, sólo que entonces ya ellos no. Ya no su sitio inexorable, su diario ciclo de fragor, el lívido pedregullo en la garganta que me irritaba. Ya podía yo. Y me extendía en la infinitud de la casa sola, como un mueble más, el único testigo de todo, el único que computaba los tal vez que a veces me ponían loco.
    Dejaban una estela como ese rastro de chicharras que hace un poco la tristeza de los borrachos que no pueden ser parte de una fiesta; su ruido pagano se estiraba como sus aquí que iban con ellos.
    Luego como siempre el silencio salía de su madriguera, nunca el silencio asume tan velozmente los ámbitos (tal vez siempre necesité tiempo para creerme loco) como los ruidos.
    Después de una puerta se acomodan los latidos de los lugares vaciados con el mismo ritmo decreciente del temblor del agua que se aquieta. Todo se diluye luego. A veces se tiene conciencia exacta de cuándo son las veces de las cosas y cuándo son las imágenes, pero otras uno se destiñe en el delirio: si acertar a señalar el límite entre la realidad y la imaginación.

    Así era siempre que se iban, el silencio se hinchaba de pared a pared, una niebla para mí solo como si yo lo segregase. Yo era un reloj de silencio porque el tiempo sólo existe en los relojes y este silencio me necesitaba para existir más por un testigo. Y los tenía a todos, silencio de cada uno, porque se habían ido como siempre.
    El sobresalto viene cuando uno no espera el hecho que lo sobresalta. Cuando yo estoy solo gobierno todo y si quiero ahuyentar el silencio yo mismo grito. Por eso me sobresaltó esa presencia de otros en otros gritos afuera que yo no decidía. Me perforaban el albedrío de ser yo solo todo lo que había quedado. Es cierto, hay cosas que me despistan, por ejemplo el teléfono, porque el teléfono si no hubiera sonado podría haber sonado o no. Si yo no hubiera atendido podría haber seguido sonando o haber dejado de sonar. Ese desorden de arena histérica e irregular, metódico grillo de metal.
    Nadie contestaba. Qué vacío es el lugar donde deben ser las voces, que no están. Una pregunta infinita, la lógica la limitaría a las posibilidades de un cuaderno telefónico o amistades no anotadas. Pero bastan sólo dos para lograr una duda infinita, y nadie contestaba. Cerré los ojos, el golpe se demoraba, los abrí, sin miedo porque siempre que juego a las apariciones no aparecen.
    Necesitaba el teléfono. Era como irme por las ramas. Descolgué, como asomándome a un abismo rojo, ese zumbido redondo y caliente, ¿quién lo sentiría frío o alargado? Pensé entonces que cualquier voz podría reemplazarlo, ésa fue la primera vez, todo el mundo es en una mano un lugar común para todas las cosas, como un único ahora para todas las veces. Es una historia rectilínea, numérica si se tiene ritmo, y si no simplemente sucesiva.




    CACHO CUATRO

    Me desperté y equivocado u olvidado
    supe tocar el piano.
    Temo despertar cada vez en una realidad
    espantosa.




    ENTONCES COMPRENDÍ

    Yo estaba lleno de nuncas y ahora lo comprendía.
    En verdad hasta que algo ocurre no se tiene certeza de si pasará o no, por eso creo que la única verdad evidente es lo que pasa, porque lo que no ha pasado tal vez pase, y si por tal vez quiero saberlo cierto tal vez espere siglos a que ocurra lo que me muera esperando.
    Lo que me asombraba de la casualidad era que fuesen las que eran y no otras. Tal vez eso era la casualidad.
    Es decir, es difícil saber cuándo las cosas que nos pasan por el lado son el fin o algo de una historia que empezó antes en alguna parte y un día sin nosotros. También es difícil saber cuándo alguno de esos hechos son el principio de una historia que empieza con nosotros o con alguien allí donde estamos.
    Uno nunca pregunta o piensa en cómo son en realidad las cosas que nos parecen, porque nos basta el nosotros que tienen esas cosas.
    Pensé que lo que pasa tiene siempre un aquí y un ahora, entonces comprendí que a lo mejor ahora pero en otro aquí, o que en ese mismo lugar y en otro momento, o que en mi sitio y en mi momento pero con otro lenguaje de evidencia. Entonces pensé que era la certeza. Que siempre faltaba para la certeza.




    ANTES DE QUE EL CIELO SE APAGARA

    Nada es partido si no tiene rumbo, porque ir implica un dónde. Por eso un canto a nadie es como un silencio.
    Un pozo se guardó las estrellas antes que el cielo se apagara.
    Nada canto tus nunca.




    CAER A BORBOTONES

    Querido Fosforito,

    No sé si te escribo ésta para
    mandártela o para saber qué es lo que digo
    para dejarme salir. Volcarme.
    Tal vez leerla te deje congelado
    en una estatua de sal. Te sorprenderás y no.
    Pero no quiero dolerte. Recuerdo aún aquellas
    horas tristes de Casuarinas algún día entre septiembre y octubre en que se nos puso raída la mirada. Por aquel
    banco que daba hacia la terraza hacia la mañana
    hacia quién sabe cuándo, por aquella paternidad
    volcánica ese abrazo desollado quiero cumplir una
    promesa. Me diste un número postal. Ése ya no lo
    tengo. Guaymallén será lo mismo.
    Es verdad que yo puedo acomodar estos renglones
    como quiera. Pero intentaré no engañarme
    caer a borbotones como el orden de la nieve se desordena por los ríos.




    ORDEN DE PALOMAS

    Entre acordes esparcidos por
    el aire, vuelan, giran locamente
    algunas palomas suburbanas
    Me parece tan justo que estén
    navegando en el cielo de esta
    mañana que no imagino
    dónde viven por la noche.
    De la iglesia abierta emanan
    ráfagas de música
    el aceite melodioso del órgano.
    los árboles enjuagan en la música
    sus crispadas cabelleras.
    yo camino plaza abajo.
    Quién sabe si alguien se pregunta
    qué hago pasando por aquí,
    quién soy, de qué huyo,
    en qué colchón de quién sabe
    qué historia voy a revolcarme.
    No, hay demasiadas alas en
    el mediodía. Yo y cada cual
    somos parte de la casualidad
    O de un aglomerado manojo
    de indescifrables voluntades.
    ¿Quién indaga un profetizado
    orden de las palomas,
    el justo cántico que se derrama
    los dedos del organista
    el culpable arrodillado
    el pisoteado cigarrillo del asesino
    nocturno?
    No nadie se pregunta por mí.
    A quién le importa saber adónde voy.
    Y, después de todo,
    ¿adónde voy?
    Tal vez ni siquiera estoy pasando por aquí
    Ni siquiera aquí. Ni.




    UN GRAN POETA

    Podés ser un gran poeta y también podés ser un boludo que cuenta sílabas.




    SER INTELECTUAL

    La gente que no es cariñosa es lo menos intelectual que hay. La gente que no se prodiga cariño lo hace por poco intelectual, por corta de alma y de inteligencia.




    LA POESÍA

    Qué silencio si no existiera la poesía, por Dios, qué silencio.




    NARIZ SIRIA

    Voy a no dormirme. Tal vez quiero, tal vez no puedo... tal vez qué sé yo.
    Tengo una birome y pienso que trato de escribir. El cuaderno es blanco desde siempre, desde algún día, y tengo nada más que decir esto, o nada.
    El frío, tal vez, me toca y me llama.
    Quizá no estoy allá.
    Alguien ha dejado abierta una puerta y no sé cuál de las tres de mis hermanas respira tan fuerte.
    Los muebles se desperezan en la sala.
    Tengo una idea genial: ¿Quién puede recoger las sombras, si sin luz no se ve y al prender la luz, simultáneamente desaparecen?
    (Releo.)
    Me parece que mi idea es una cagada.
    De todos modos tengo la pomada para los granos y no quiero dormirme.
    Qué macana, no puedo fumar. Claro, yo no fumo, pero igual.
    Tal vez con un poco de suerte mañana no se me noten tanto.
    ¿Cómo será?
    Me dijo que alta y con una nariz "siria". Yo le pregunté que cómo eran las narices sirias. "Como la mía."
    Dijo que era alta, yo soy bastante petiso, y si encima no se me curan algunos granos. Tengo miedo de un dolor redondito al costado de la nariz. Ojalá que no sea otro, ésos son de los grandes.
    Bueno, después de todo hoy la Kelly me dijo que estaba bastante pintón.
    Además, no soy un acomplejado de ésos...
    "Leie", ojalá que no sea un feto.
    A las nueve me dijo, ¿no?
    Mirá que hacerse la rata.
    Qué joda. ¿Tendré guita?
    Claro, damos una vuelta al lago. Debe ser linda, la voz me gusta.
    Hoy me pasé, estuve un doctor.
    No sé de dónde me salen las cosas pero le mando cada frase...
    Debe pensar que soy repiola y un bocho; la verdad, tengo un poco de miedo.
    Estos granos, sobre todo el del pómulo, me siento ridículo, como si estuviera desnudo, con bolas en la cara.
    ¡Qué cagada! Esta pomada. ¿Será buena?
    Después de todo tal vez no valga la pena ir, seguro que es un feto, además es sonsa, por teléfono no dice nada.
    Ma sí, a falta de pan buenas son tortas.
    La María, por ejemplo. A la María la largué, me tenía podrido.
    ¿Cómo será? ¿Qué pensará de mí?
    ¿Y si no me parezco a mí?
    Sí, me dijo a las nueve.
    Esta pomada de mierda. Quiero rascarme y no puedo.
    ¿Y si la viera a la tarde?
    Como no llegue a sonar el despertador.
    ¿Y si me quedo dormido? Buena la haría.
    Granos putos. No creo que sea tan alta; tal vez con tacos...
    Dicen que está bien.
    Tendrá muchos machos.
    Sobre todo el del pómulo, me siento ridículo.
    ¿A qué hora pondré el despertador?
    Sí, no dije nada, tal vez no me despierten.
    Lo más seguro es el reloj.
    ¿Y si no suena?... No.
    Mañana será otro día.
    Carajo, cómo pica.
    Bah, no voy nada, después de todo debe ser un feto, sí, una flaca fetosa.
    No vale la pena.
    Además esta pomada no me deja dormir.




    CHIQUITA DE BOCA

    Hoy es domingo 22 de octubre, y estaba recordando mis Domingos con mayúsculas, los de mi niñez, los anteriores a los siete años, los de mi casilla verde (bien pintadita) con lajas amarillas. Con un sol amarillo y un cielo azul, y los mismos colores en la vieja radio, que mi padre tenía sobre el dintel de la cocina, mientras se afeitaba, pausadamente, escuchando los goles de Boca en la radio; entonces, todo era triunfo, todo era amarillo y azul: Norma, Amalia, Herminia, Abel...

    Caín no, Caín tenía el pelo negro y los ojos oscuros, como yo, y jugaba en el fondo del terreno con sus primas más grandes. Las ataba alrededor del tronco y ellas gritaban como si estuvieran prisioneras, sobre todo Sara que ya estaba por casarse y Ercilia que también tenía novio; yo dejaba mi juego de té de porcelana y mi muñeca articulada que me llamaba: "Ma-má, ma-má", y me quedaba mirando bajo la sombra de la higuera sin entender. (¿Los grandes pueden entender? ¿Los grandes también juegan?)
    Entonces aparecía Abel, tan alto, tan bueno, tan macho: nunca vi una cara de hombre tan linda. Yo lo adoraba, y él a mí también. Cuando me alzaba a upa, me parecía que estaba volando, volaba en realidad, estiraba mis piernas largas hacia atrás junto con la cabeza y quedaba como un arco, mi pecho sobre su pecho; entonces pasaba una brisa entre la higuera y mi pelo y yo le decía: "Abel, tenés el cielo en los ojos, y en el pelo el sol", y en ese momento se sentían los mismos colores en la boca de mi padre.

    Chiquita




    YO TE QUERÍA COMO LAS MAÑANAS ENORMES

    Yo te quería azul y dorada como las
    mañanas enormes
    con tus manos transparentes como los místicos
    silencios en el templo

    yo te quería cotidiana y tibia
    llena de las
    mariposas silvestres que giraban en tus
    ojos

    yo te quería así
    como eras fácilmente
    sin la severa gesticulación de los que ya no
    son niños

    yo te quería indestructible y frágil
    como una espada de cristal en la
    fuente de un jardín al alba

    eras amarilla y azul como yo te quería
    tu voz polvorienta parecía agua fibrosa y
    seca
    y estabas llena de caminos sin
    senda porque nunca fuiste caminada

    yo te quería honda como los túneles pero pura
    como las catedrales
    de cristal
    como la dimensión en que
    los peces entre la mañana y la arena
    son abejas sobre los caracoles

    pero tenías un hueco a la espalda
    como el acceso indescifrable del silencio a la muerte
    y en ti la mañana
    redonda al otro lado
    de los túneles
    rompía el eterno infinito
    descifrado y no encontrado

    desde ti me llegaba la piedad de la leña
    y las llamas eran tiernas pero las sombras
    veladas
    y el fuego era un jardín
    como tus manos
    y la sombra del fuego procesiones de fantasmas

    yo no sé si te amaba pero te era fácilmente
    podía rezar con tus dogmas porque creía
    en ti como creo en la mañana

    y ahora tengo miedo de la noche infinita
    y quiero retroceder el túnel que no
    avisa el sol del otro lado

    ahora sí te amo porque ya no eres mía
    y ahora tengo el miedo que no tuve
    mientras eras dorada porque podías
    ahora ser recuerdo hace mucho




    MAMITA DE AZUL

    ¿Son más los días de lluvia que los de sol?
    Yo diría que no.
    Y para un sol con flores y cosas lindas, la lluvia pasa.
    Yo lloví una vez sobre tu tierra seca sobre tu silencio árido, sobre todas tus cosas consagradas hacía mucho como un huerto y que la primavera no pasaba a recoger yo lloví y pudiste la primavera. Yo no era indispensable ni bueno, ni mejor ni sueño.
    Todo tu ritual diario se detiene hora por hora sobre el sueño de lograr un sueño.
    Yo te regalo ahora desde aquí mi soledad sin tristeza, mi silencio sin primavera y sin lluvia; mi huerto sin labriego que vive igual, porque donde la tierra no amamanta flores las hormigas que también tienen un lugar, hacen su iglesia. Yo no necesito lluvia para mis hormigas, pero un día se me mojaron las manos, toda mi tierra rodó crecida por dentro de campanas y me creció una flor azul donde las manos se juntan por adentro.
    El mundo, para todos es una tenaz manera de ser con todas nuestras cosas, y por eso para que no tuvieras hormigueros todas mis hormigas tejieron una flor sin palabras que guardaba tu nombre como un viejo fervor.
    Yo te acerqué la flor como una última manera de mi lluvia sola y el mundo te recuperó de nuevo con la espalda vuelta a la tristeza y el corazón alto esgrimido para continuar la espera que empezó tu sueño.
    Gracias por haberte sido bueno, por temblarme la mano, ronca cuando te escribo, por tener alguna noche, raíces que siempre han sido piedras. Gracias por decirme gracias y por no haber sido más allá de una noche otra cosa que un sueño confuso.
    A la hora del mundo todo lo que te alcance la tarde espera su hora.
    Ya pasó mi hora, la hora de ser una noche, de tener una flor clavada en una piedra.
    Yo también recupero mi mundo, mis calles verticales, mis trincheras mi egoísmo cotidiano mi olvido, mi mentira y mi tristeza renegada que alguna noche cuando no recuerdo que ya te he olvidado te regala su último oficio para nombrarte.
    Y por eso gracias también, por regalarme esta tristeza corta esta manera de poder ser lejanía.
    Yo nunca tuve raíces, y la lluvia se volvió a las nubes porque yo no uso primaveras.
    Hoy por fin mi corazón (¿corazón?) se asoma al sol.
    Tu mejor manera, el mundo que yo nunca he sido te recoge y yo guardo sin que nadie sepa una noche separada de tus días para que tengas un recuerdo olvidado que te nombre más allá de tu vida.

    Ésta fue la primera carta que te escribí. Mamita de azul
    Ahora, casi treinta años o más después, una distancia para siempre después no sé qué decir de que todavía no sé qué decir de haberte no sé qué decir mañana.




    A + B

    Una pareja de amantes.
    Una familia sin hijos.
    Una amante.
    Otra.
    Una fuga.
    La mujer se descubre embarazada.
    Él vuelve. Ella no está.
    La amante lo quiere.
    La mujer a ido al hospital.
    Él no lo sabe.
    Ella aborta, porque no quiere un hijo sin padre, ya que no tiene mucho dinero.
    Al volver, se encuentra con él, comprenden el error mutuo, pero se convencen de que tanto equívoco y dolor ha servido para unirlos.
    Deciden casarse.
    Pero la ex amante reaparece, embarazada de él.
    Y entonces, arguyendo la necesidad de meditar, le aconseja a él lo mismo.
    Al volver por la noche, él se encuentra una carta de ella, donde lo abandona.
    Aparece la amante embarazada.
    (En otra escena, sola, con un chico en brazos.) Lo deja en una cama. Atiende el portero eléctrico. Luego abre la puerta y se besa con un segundo hombre, que es su marido y el padre de la criatura.
    Que luego de su aventura, la ha perdonado.

    Cuando él se va con la segunda amante, ella reanuda sus relaciones con un viejo amante que la esperó.
    Aborta para ocultar.

    La vuelta de él y la aparición de la segunda amante embarazada es el mismo día.
    La primera vuelve con el anterior novio y el segundo se queda entonces de araca.




    QUÉ ME IMPORTAN LOS GATOS

    —Se está muriendo un gato en alguna parte.
    —Sí, pero también gente.
    —La gente se muere porque la gente se mata.
    —¿Los gatos? ¿Qué me importan los gatos?

    *

    Una hormiga lleva la misma cantidad de muerte que un rinoceronte.
    ¿La cantidad de muerte es la necesidad posterior?




    LENTAMENTE HERIDO

    Mientras la cabellera mojada de la canción
    resbala por la piel de mis bronquios
    como un látigo enamorado
    Miro los barcos debajo de esta altura
    como cisnes o adormecidos camalotes
    El cuerpo turbulento de américa
    golpea mi ventana, ruge su desnudez
    de hileras y casas
    la ancha vagina de su puerto.
    Allí fue, allí pasó mi escondida historia
    mi desenvainado destino mi rastro que me buscaba
    los pies por esas calles que eran las que a veces
    mi memoria vacía no conseguía inventar.
    El llanto es un sonido nupcial que hay en mis ojos como una casa hinchada de silencio. No puedo llorar, muerdo mis sueños como viejas uñas. No nos tocarán campanas. No nos correspondía otro milagro que el dolor luminoso de sentirse vivo a cada muerte que nacimos con las raíces ensangrentadas Voy esparciendo cadáveres, cementerios de sonrisas mi rastro es el inventario denodado de un profético veneno. He llegado hasta ti con pies de muerte con paso de fogata con mirada de turbio martillazo he llegado como un capitán de suicidios postergados a tasar la exacta medida de mis dientes a saber el número total de mis delitos. Ése es mi homenaje para ti. He llegado de sangre con corazón sangriento ileso de mí pero lentamente herido, llegué con pie de llamarada. Pero de repente habías sido, y estabas ante mi tiempo como una isla hospitalaria como el profetizado altar. Y en ti era una cara toda mi mochila de rostros, toda mi exhausta cantimplora de nadies. Todos mis olvidos te recordaban. Te parecías a las cosas más simples, al pan y al agua a las sábanas y a los amaneceres con llamadas y a las calandrias indescifrables entre misteriosas ramas a algunas cosas sucias como uñas entregadas y a todas las cosas limpias. En ti no había otro delito que la vida otro pecado que no haber sido todavía eterna. Te vi y es verdad que me encontraba. Una manada de ventanas me golpeó la espalda, de mis ojos volaban como hojas secas todas las fotografías y todas las cartas. Yo ya venía de ninguna parte. Cómo poder recomenzar este camino hay demasiadas flores no puedo detenerme ni mirar atrás, todos los pasos a mi espalda siguen conmigo




    SUBE EN MI BUSCA PUES MI CAÍDA LA ELEVA

    La página existe como un abismo imperativo
    y sube en mi busca pues mi caída la eleva
    y soy un alud por ella y quiero caer.
    y sé que dejaré la huella de la huella de tu imagen en mí
    y tengo para hacerlo un mar esférico
    mi rumbo insabido puede ser cualquiera
    mas sé que uno acaba o existe entre la costa y yo
    y a veces supongo que son más de uno




    CUANDO LA MUERTE QUÉ MÁS DA

    tus ojos son peceras
    donde las alimañas son
    dulces como el veneno de
    las frutas cuando la muerte
    qué más da.




    LA DUDA INFINITA ES ESTÁTICA ALREDEDOR DE MÍ HECHO PUNTO

    Es decir, es difícil saber cuándo las cosas que nos pasan por el lado son el fin o algo de una historia que empezó antes en alguna parte y un día sin nosotros. También es difícil saber cuándo alguno de esos hechos son el principio de una historia que empieza con nosotros o con alguien allí donde estamos.
    Uno nunca pregunta o piensa en cómo son en realidad las cosas que nos parecen, porque nos basta el nosotros que tienen esas cosas.
    La duda de dónde infinita es estática alrededor de mí hecho punto.
    Entonces ya no me importó decir algo que no fuese nuevo.
    Ya no era vital romper sistemas o inventar nada para poder caber un nombre que también yo inaugurara. Abolir costumbres. Y la costumbre de abolirlo todo. Si es cierto que todos los usos pierden verdad cuando el anillo encuentra su principio. Pero desusarlo todo por temor a bajarme del tiempo, como si repetir fuese quedar.
    Lo que me asombraba de la casualidad era que fuesen las que eran y no otras. Tal vez eso era la casualidad.
    Si es que empiezan, las cosas tienen que empezar por alguna parte.
    ¿Principio? Cualquier cosa que sea la primera vez.
    Un hacia infinito es una esfera (alrededor)[al cuadrado] del centro como un punto contemplativo.
    Encontrarme al fin conmigo, yo siempre habría sido aquí y ahora y siempre hubiera sido yo.
    Donde hayamos sido porque ser es siempre alguna parte y cuando
    A cada momento las cosas son una de las infinitas posibilidades que ya no son probables.
    Recogiendo nosotros en todas partes, he sido solo todas las tardes.
    Como un ciego que se abre por la noche, no lo sabe.
    Todos los dibujos posibles en los grados del blanco al negro, sobre una hoja determinada, están comprendidos en ella absolutamente pintada de negro, de manera que restándole todas las posibilidades de un borrador sobre ella volvamos al blanco inicial.




    NO SÉ QUÉ DECIR DE HABERTE NO SÉ QUÉ DECIR

    No sé qué decir de haberte no sé qué decir mañana no significa decir en futuro, sino decir cosa mañana.

    *

    Hubo confidencias que no debieron ser respuestas.




    ME CRECÍ EL SILENCIO

    Yo acaté mi recodo, me crecí el silencio
    Haché todas las cruces de mi cementerio
    (ahora no sé dónde rezar)
    callé a cada campana
    a cada grito maniatado que me fui tu olvido




    NIEVAN CENIZAS DE MÚSICA SOBRE EL ALMA

    Si hay algo que decir de mí que sea esto
    Y además que te busqué por las palabras
    tanteando como a Dios entre los símbolos vacíos
    como esperando algo entre mis restos
    hasta que la palabra o la imagen que se abra
    en el vano espejismo de haber lo que no es mío:

    Ahora que nosotros
    Ahora que nosotros nos estamos
    Ahora que nosotros nos estamos emprendiendo
    como el verano por las manos de los árboles
    Ahora que nosotros por las manos
    nos nosotros hasta el íntimo relámpago.
    ahora amiga, estrella, que nos vamos
    que nos vamos mucho más
    que nos vamos mucho más, de
    quedar como quedamos de testigos
    Ahora amiga que lo digo
    que lo digo por quedar
    Ahora que quedamos mucho más
    como queda mejor lo
    que ha partido
    Ahora amor abeja
    ahora que Asumimos.

    ahora que asumimos el polen de estrellas en
    la sangre
    Ahora,
    Ahora que tú,
    Ahora que tú, colmena y casa
    Ahora que tu colmena destapa los rostros
    de mis astros
    Ahora que retomo algún primer camino
    Ahora y siempre que me existas en el hijo
    que se diga de mí lo que yo digo
    que se diga amor colmena labrador y amigo
    Ahora que tú que tus cerrojos
    Ahora que la tierra
    Porque siempre es el tiempo que nos venimos
    desde ahora que nosotros.

    (Ahora que en un rostro doble somos
    dos lo mismo.
    Mucho más atrás de nosotros.




    LOS DEFECTOS MÁS HERMOSOS DEL MUNDO

    tú que tienes los defectos más hermosos
    del mundo:
    mi tristeza más dulce
    mi soledad más buena




    SUBTERRÁNEOS DEL SILENCIO

    Escribía palabras sencillas de tus cosas fáciles
    hoy, tal vez porque ya no tengo cosas
    escribo palabras oscuras.

    *

    Somos palabras y así nos acepto
    pero ahora mezclémonos las manos
    subterráneas del silencio

    *

    Con el canto de mis manos te iba haciendo estelas
    en el silencio de tu piel como la tarde




    MI ADORADA AZUL

    Desde aquí mi adorada azul, tengo la noche al hombro y una luna de sangre a media asta.
    He perdido la voz como la dulzura de las manos en las piedras, y mis telares vacíos se levantan de invierno hacia el horizonte de los labriegos partidos.
    Desde aquí, soy. Busco y donde el mundo pierde las palabras y las manos, levanto tu imagen que es mi soledad.
    Las trincheras profieren las batallas. Las esquinas deponen su pavor de fuga, y huyen las ciudades, también los silencios y los cementerios, huyen de cal o de terror frontal, hacia el espanto, hacia el silencio vivo donde se pierden las palomas mensajeras.
    Los muertos no tienen la culpa de su sangre. Las hormigas se agremian en los vientres dulces, feroces, finales, para siempre.
    Bullen relámpagos desiertos en las catacumbas quietas de las sangres y yo no estoy quieto de sangre aún, no acabo, y sigo con el rencor de las solas medianoches atascando el dolor de mis cerrojos como un sabor a la mitad del cuello, de vino, de náuseas y de beso.
    Aquí, desde aquí, crucifico mi abismo vertical sobre la tierra, remoto grito sin raíces que viene de la profecía que se duda o se pregunta cada día.
    Mejor será dar paso a los ratones. Taller ansioso del olvido, donde el sueño pierde el rastro contra el vino, de la tarde que pierde testimonio.
    Hoy peregrino de mi suicidio de silencio recorro mi ermita sin estrellas con la noche al hombro y el hambre de las manos aturdido sobre el pan de los espejos.
    Venía desde otra historia, el día es siempre aquí, la hora es siempre ahora. Y porque tengo todavía todavía, todavía vive mi despojo de garganta como un obstinado suicidio en golondrina, porque el mar es más extenso que las alas.




    ANTOLOGÍA DE JARON

    Amigo, un día nosotros
    hacia el silencio que se alarga a cada carta
    volveremos como al silencio sin principio
    hasta la primera palabra.
    Hoy olvido por los dos las flores
    la tierra es un barco desnudo
    el pan nos viene sin campanas
    amor amigo amor
    vaso que agua en sed. Nos basta
    amigo, amigo amor
    ésa es tu locura de la estirpe humana
    ése es el pecado si el acero el número
    pero qué importa! ¡Canta!
    bébete las venas
    borracho de mi sangre vana
    que yo existo de verdad si tú me pasas
    y tú que tú como si fueras
    antes y después de los espejos
    existes aunque yo no sea.




    VUELVO AL HOMBRE

    Vuelvo al hombre y golpeo
    de inexplicables dogmas he venido el puño
    y no pregunto a la espera
    por el ruido de los cerrojos hambrientos
    he vuelto al hombre y golpeo
    ...y espero.




    SIGNIFICACIÓN DEL UNIVERSO

    Toda piel humana o de perro es la carta geográfica del mundo.

    *

    ¿Quién resistirá cuando el arte ataque?




    Jorge Lemoine y Bosshardt
    POETA DE ARGENTINA

    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
    Fecha de inscripción : 22/12/2010
    Localización : Mar del Plata
    Humor : Bueno

    Continúa

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Vie Feb 04, 2011 9:55 am

    Continúan los poemas, Dios mediante.


    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
    Miembro de Honor y Poeta Master del Café Poético

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    Re: Poemas

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