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    "VENTANAS AL AIRE"

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    Gice Silva
    Poeta Master - Miembro Honorario
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    Femenino Mensajes : 721
    Fecha de inscripción : 29/04/2010
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    Humor : De los mejore humores SIEMPRE! ;)

    "VENTANAS AL AIRE"

    Mensaje por Gice Silva el Mar Oct 05, 2010 5:43 pm


    CAPITULO 3


    “MI ENCUENTRO CON EL ESPEJO”





    Alcé mi cara hasta encontrarme con el retrovisor, observé ligeramente como mis ojos se veían hundidos en la tristeza, giré de manera rápida mi rostro no quise por ningún motivo verme, darme lástima era lo que menos necesitaba en ese momento, sentir lástima por mí; así que nuevamente encendí mi vehículo, me dirigí rumbo a mi trabajo. Baje el cristal de la ventana de mi auto para que el aire se llevara lo más lejos posible todas y cada una de las lágrimas que en el camino iban saliéndose de mis ojos… todo se tornaba nublado, oscuro, sentí un enorme vacío.



    El camino estaba lleno de hojas rojas y amarillas, unas más tostadas, el otoño se tornaba frío por breves instantes, los árboles se desnudaban suavemente de sus ramas dejando caer sus hojas formando una lluvia de nostalgia sobre la carretera que me dirigía a la ciudad, el aire que perfumaba el ambiente con olor a hierbas secas, envolvía amargamente como veneno letal mi piel, mi alma y cada uno de mis sentidos, el sufrimiento me estaba ahogando…



    Llegue a mi destino, tome mi portafolios; me detuve nuevamente a tomar aire, sentía que el oxígeno no llegaba a mis pulmones, cada que respiraba, algo muy dentro de mi dolía. No sé que era pero me provocaba un dolor agudo, latente e intenso.


    Cerré la puerta de mi auto. Subí los peldaños que me dirigían a mi oficina. Llegue directamente a el baño de esta, me lave mi cara para que no se notara que había llorado, ¡Qué tontería! si llevaba ya dos años tratando de que nadie viera que lloraba toda una noche, no podía borrar las huellas de las lágrimas derramadas durante las noches de esos años, por más agua que frotara en mis mejillas en estas ya había veredas que mis lágrimas habían formado, los estragos de ellas eran más que evidentes, llevaba tatuado el sufrimiento en mi mirada.

    Mientras secaba mi rostro con una pequeña toalla, me encontré nuevamente frente a frente con el espejo, que lógicamente volví a evadir, me miraba de reojo; simplemente, trataba y no, de ser observada por mis propios ojos, que eran mi peor juez, me daba miedo verme. Salí del baño, me dirigí a mi escritorio.



    Me senté en la silla que rechinaba, la recline y la vire con vista a la ciudad, observe con detenimiento el paisaje que se presentaba ante mis ojos, se me hacía tan inmensamente extraña, como si nada pasara como si mi lugar no fuere ahí, estaba ausente de todo, de la gente, de mi entorno, ausente de mí… de mi vida.



    Giré nuevamente mi silla y quede frente a mi escritorio, con lo distraída que estaba, no escuche cuando entro Carlos a mi oficina, él era mi mejor amigo y mi jefe.



    De repente inicio el diálogo:



    -el silencio no es el mejor remedio para el sufrimiento Amanda



    Cuando Carlos mencionó la palabra sufrimiento, algo internamente le pedía a gritos que callara que no continuara, pues lo que menos deseaba yo era una cátedra de de cómo darle “alivio a mi sufrimiento” sin embargo sentía la enorme necesidad de sacar todo lo que iba a cuestas en mí:


    -Lo sé Carlos…lo sé…

    -solo que no se de que manera exponerlo, no encuentro la forma más adecuada para aliviar lo que mi alma lleva… ¿Sabes? esto que siento es como si me desplomara al vacío y no sé como lograr detenerme, o dónde y de que manera sostenerme…




    -¿Hasta cuando dejarás de lastimarte Amanda?

    Enmudecí...



    -¿A que te refieres con eso Carlos?


    -sí Amanda, ¿Hasta cuando sacaras de ti a ese hombre? ¿Hasta cuando dejarás que su ausencia te duela? ¿Hasta cuando le permitirás que su abandono te haga daño? ¿eh?


    -nuevamente volvían las lágrimas a mis ojos, trataba con las pocas fuerzas que me quedaban de contener el llanto, no quería que Carlos me viera tan vulnerable, bajé mi rostro, e intenté cambiar el tema, cosa que no funcionó:



    -¡Oye Carlos! ¿Cómo va el presupuesto para el año entrante? ¿Ya lo tienes a la mano? me gustaría verlo…



    -Me arrebató la palabra


    -¡Basta Amanda! ¡Deja de evadirte a ti!

    -Me cimbré… por un breve instante cuando escuché esas palabras mi ser se cimbro -
    ¿Realmente estaba yo evadiéndome? o solo…¿No quería vivir mi realidad? ¿O ambas cosas, eran por ende el mismo resultado? Guardé por unos eternos segundos, el maldito llanto subterráneo que me ahogaba mas allá de todos y cada uno de los sentidos.



    - ¡Llevas ya dos años llorándole a escondidas Amanda! ¡Ni siquiera ve que sufres! ¡Él no ve el dolor que llevas en ti! ¡En dónde está él ahora Amanda!
    ¡En dónde carajos se encuentra él dímelo!

    Se acerco hacia mí, me levantó el rostro con su mano:



    -¿Dime, dónde diablos está ese hombre que dice amarte tanto?

    -¡No lo sé Carlos! ¡No lo sé! Debe haberle pasado algo para que él no me de señales de vida...debe tener algo muy grave y…


    -¡Vamos Amanda! ¡Deja de engañarte! ¡Deja de justificar su ausencia! ¡Deja de mentirte a ti!


    Yo sabía perfectamente bien hacia que respuesta estaba apunto de llegar mi amigo…pero no quería escucharla



    -¡Basta Carlos! sé a lo que vas y…



    -¿Y? ¿Qué es lo que no quieres escuchar? ¿Lo que tú ya sabes Amanda? ¿Qué es lo que quieres omitirle a tu cerebro? ¿Que Omar está casado y que a la que ama es a su esposa? ¿Y con quien debe de estar haciendo el amor en este instante es con ella?
    ¿Eso es lo que tú cerebro y corazón no es lo que quieren aceptar Amanda?


    -¡Basta Carlos!



    Mi alma se hizo añicos al escuchar lo que a mi mente y al corazón no quería decirles...pero que ellos ya lo sabían… era un secreto a voces para estos.


    Algo interno en mí volvía una y otra vez a romperse, no se exactamente que era, pero el dolor era tal que no podía contenerlo más en las entrañas, me sentía como rompecabezas, no sabía en que lugar se encontraba cada parte de mí ni de mis sentidos… desarmada hasta la médula.


    -¿Eso es lo que no quieres escuchar? ¡Por favor Amanda! ¡Si eso lo sabías desde el inicio! tú sabías perfectamente que ese “seudo hombre” ¡estaba casado! ¿Qué era lo que esperabas de él? ¿Que dejara a su familia por ti? ¿Que se quedara contigo? ¿Que te dijera que a ti era a la única que amaba? Que…



    - ¡Detente por favor! ya no me digas más…




    Todo a lo que hacía mención Carlos, siendo honesta conmigo es algo que yo esperaba… la espera era esperanza, la esperanza de que en algún momento Omar viviera conmigo; ocupar el lugar de su esposa, ser yo su familia.



    Me lleve las manos a mi cara quería arrancarme la piel para que esta ya no sintiera, quería vomitar el corazón para que este ya no me doliera mas, quería simplemente dejar de sentir.



    -Él me lo dijo muchas veces Carlos, él me dijo que me amaba…



    Mi voz se quebraba, la habitación se quedó muda ante mi dolor


    Levanté mi rostro bañado en lágrimas, miré a Carlos y hable de todo lo que había guardado para mi… de lo que sentía mío, de lo que no quería que nadie se diera cuanta…de mi dolor.




    -Él me decía que yo era su mundo, que con quien quería estar era conmigo…





    Carlos, se acercaba; se puso de rodillas frente mío.



    -¡Yo lo amo! ¡Lo necesito! ¡Necesito que el sepa que me esta matando su ausencia! ¡Que no se que hacer! ¡Que mi mundo se torno gélido con su partida! ¡Que no soporto levantarme de la cama y no ver su silueta a mi lado! ¡Que mis ojos ya me arden! ¡La piel me quema! ¡Que el maldito dolor me duele Carlos!


    Me desplomé en sus brazos, llore amargamente mi fracaso, volví a cerrar los ojos por intuición para no ver la luz ni la vida…



    Carlos me abrazaba con tal fuerza que me sentía protegida, resguardada de mí…




    -Dime Amanda: ¿Porque le regalaste tu vida? ¿En que momento le permitiste llevarse tu alma? porque regalarle tu ser a quien no te ama…es una gran perdida de tiempo.


    -¡Él me dijo muchas veces que me amaba! que…


    -El amor no solo son palabras pequeña, son acciones.


    Cuado mis oídos escucharon esas palabras mi atención se centro en la cara de Carlos:



    -Omar te lleno de palabras…nunca de acciones, te decía que te amaba, ¿Cómo te lo demostró? alejándose de ti sin decirte ni si quiera una razón o motivo por el cual se iba, si te amaba ¿Porque no está aquí contigo? si tanto te amaba… ¿Porqué se fue? él no tenía tiempo para ti pequeña, y cuando lo había este era limitado… contado, unas cuantas horas, con las cuales tú te conformabas, el amor mi niña, no esta basado en el conformismo, si no en la comprensión y el entendimiento…
    Dices que te amaba… ¿Y por esa razón se veían a escondidas?
    ¿Eso es lo que tú te merecías?


    -Amanda…él se fue… ya no está.




    Esa última frase resonó en mis oídos taladrándome mi mente…
    “Él se fue…ya no está”…

    Esto, se quedo guardado en algún rincón de mi pequeña y diminuta mente, en algún espacio donde se hacía el eco y martillaba silenciosamente mis pensamientos, retumbo por segundos que para mi fueron horas…


    Era cierto Omar se había ido… no había ni rastro alguno sobre su ser, lo único que existía en mi eran sus RECUERDOS, recuerdos que durante 2 años yo, alimentaba; no existía nada físico de él con lo que yo pudiera contar, nada palpable.


    Al final de todo mi dolor…estaba sola, sin él.


    Me levanté de la silla, tomé mi bolso




    -¡Amanda, espera!


    Me dirigí hacia fuera rumbo a mi vehículo sin decir más nada.


    -¡Amanda! ¡Por favor espera!


    Baje los escalones rápidamente para dirigirme a mi vehiculo.

    Quería correr y no detenerme hasta que el corazón dejara de latir.

    -¡Amanda!
    ¡Detente por favor!
    ¡Espérame!
    ¡A donde vas!


    Me detuve y volqué mi vista nuevamente en Carlos


    -¡Ya no puedo más Carlos! ¡Necesito buscar el sentido de mi vida! ¡Necesito saber cuál es la razón del distanciamiento de Omar! ¡Necesito saber porque me abandono! ¡Tengo la enorme y maldita necesidad de saber de él carajo!... ¡Me dejó tragando mierda Carlos!

    Carlos me veía con compasión y eso me hacía sentirme tan vulnerable que termine gritando tal cual loca en el estacionamiento de la empresa


    - ¡Basta Amanda! deja de hacerte tanto daño! ¡Ya detente!

    ¿Cómo me detengo Carlos? ¡Dime como chingados le doy la vuelta a la maldita página de este mísero libro! ¡Porque del jodido índice no puedo pasar! sí tu sabes la respuesta de cómo sacarme de este puto dolor que me carcome segundo a segundo hasta vaciarme las entrañas ¡Dímelo! ¡Dímelo! ¡Porque ya no puedo estar de rodillas! ¡Me siento crucificada!


    -¡Nadie te subió a la cruz Amanda! ¡Ni clavó espinas en tu cabeza ni clavos en tus manos!… ¡Tú te flagelas!




    Cada que mi amigo me decía una palabra sentía azotes en mi alma




    -¡Va a dejar de doler cuando tú y únicamente tú! ¡Te decidas a olvidarle! De otra forma no dejará de estar vivo su recuerdo.


    Abrí la puerta de mi auto, me subí a éste, arranqué y salí rumbo a casa.

    Carlos se quedo parado, yo simplemente observaba como su figura se hacía diminuta por el retrovisor.


    Solamente quería escapar de todo, pero eso resultaba ser una de mis mayores estupideces, porque a donde yo estuviera Omar me seguía como mi sombra; vivía internado como huésped su recuerdo en algún recodito lugar de mi ser, entre todos y cada uno de mis pensamientos.


    Llegue a mi casa, abrí la puerta aventé las llaves a donde quisieran caer; observé pies, entre estos, se encontraba tirado el suéter de Omar, lo levante con miedo; al llevarlo a mi cara y percibir el perfume en éste, recordé esa vez que el dejo el suéter en casa, un día antes de su partida.


    -Amanda, no puedo quedarme contigo lo sabes, debo llegar a casa…

    -Omar, yo solo quiero que te quedes esta noche conmigo ¡solo por hoy! ¡Por favor Omar!

    Su mirada era dulce al observarme cuando yo le pedía algo, me dirigí a sus brazos en los cuales tantas noches me refugie, le ofrecí mis labios, él los acepto, para unirnos en un largo y profundo beso, sus manos me tomaban lenta y seductoramente mi cintura, yo me quedaba ahí en sus brazos acariciando sus mejillas una y otra vez entre los besos le decía sutilmente que se quedara conmigo, me aparte un poco, solamente un poco para ver sus enormes ojos negros, él me empujo a su pecho, nuevamente nos besamos, la pasión se encendía…sus manos resbalaban despacio por mis caderas me apretó con un poco de fuerza contra suya, mientras su lengua desnudaba mi boca, sus besos desvestían mi alma, su mirada me desarmaba, de todo lo que no necesitaba, de todo lo que llevaba encima de mi piel…del vestido que bajaba por mi cintura...mis caderas...hasta encontrarse sobre el piso…dejando mi piel al desnudo...libre de todo pudor…así y solo simplemente así de esa manera yo entendí sin palabra alguna, que Omar, mi hombre, se quedaría esa noche ahí conmigo…


    Abracé fuertemente el suéter de Omar… me estrelle en el piso, como un par de huevos en la sartén a punto ser fritos, literalmente me sentía regada por toda la casa… mis intentos por olvidarme de Omar, era fallidos, entre más lo hacía...más lo recordaba.


    Me levanté del piso. Me dirigí a mi recámara, a mi paso, en cada rincón de mi hogar, habitaban muchos recuerdos de Omar, inclusive diría que mis oídos aun escuchaban su risa que había quedado atrapada entre las paredes que hoy se hacían huecas para dejar resonar su carcajada, mantenía entre mis brazos el suéter de este, de pronto volvía a encontrar un espejo; éste colgaba en una pared de mi habitación, me detuve frente de el con la vista clavada en el piso, parecía como si fuese a confesarme, cuando por fin tuve el valor de ver mi reflejo en aquel enorme espejo, me di cuenta de que efectivamente Carlos, mi amigo; tenía toda la razón… le regalé mi vida, a quien no la quería, me olvidé de mí…por seguirlo a él… mi semblante estaba gris.


    Entonces con una de mis manos me acerque a tocar mi reflejo, porque me había abandonado por seguir a quien no quería estar conmigo, lo más duro fue darme cuenta de todo el tiempo que se me estaba yendo, por amar a quien no me amaba, empecé a comprender el abandono, y no precisamente el de Omar para conmigo, si no el abandono al cual yo misma me sometí…

    Metafóricamente me sentía como polvo muerto en el olvido, abandonado en alguna casona vieja, vivía sin querer vivir, quería encontrar la paz en el morir. Me mantenía del sueño en el cual volvería, ese era mi desayuno comida y cena, viví la pena de su ausencia, pero no vivía mi pena de perderlo; así entendí que aún por más espera que yo diera para su regreso, su regreso no dependía de mi espera...









    Gice Silva Rodríguez

    REYNA GALACTICA
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    Re: "VENTANAS AL AIRE"

    Mensaje por REYNA GALACTICA el Miér Oct 06, 2010 9:15 pm

    Woao! Emociones en ascenso, acercándose a la cúspide! La oportuna voz de un amigo, que en medio del dolor, hasta se aborrece. Transmites mucho!

    Recaredo
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    Re: "VENTANAS AL AIRE"

    Mensaje por Recaredo el Jue Oct 07, 2010 6:47 am

    [b]Me estaba perdiendo algo bueno. Voy a leer los otros capítulos y ya te contaré, amiga Gice. Abrazos.

    Gice Silva
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    Re: "VENTANAS AL AIRE"

    Mensaje por Gice Silva el Mar Oct 12, 2010 5:54 pm

    REYNA GALACTICA escribió:Woao! Emociones en ascenso, acercándose a la cúspide! La oportuna voz de un amigo, que en medio del dolor, hasta se aborrece. Transmites mucho!

    Gracias por tu tiempo de leerme, Reyna. Recibe saludos cordiales... Smile ¡ah! Gracias por lo de:

    "Transmites mucho! " Esto me ha hecho la tarde... Smile

    Gice Silva
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    Re: "VENTANAS AL AIRE"

    Mensaje por Gice Silva el Mar Oct 12, 2010 5:55 pm

    Recaredo escribió:[b]Me estaba perdiendo algo bueno. Voy a leer los otros capítulos y ya te contaré, amiga Gice. Abrazos.

    ¡Hola mi querido amigo Recaredo! Smile Sí ya me contarás y espero que si algo no está bien... me lo hagas saber va? Wink ¡Recibe un abrazo grande! Smile

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    Re: "VENTANAS AL AIRE"

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