Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas

» Roto el mar
Mar Dic 06, 2016 5:50 am por caminandobajolalluvia

» Colegio Canicouva de Vigo Navidad 2016
Mar Dic 06, 2016 4:11 am por caminandobajolalluvia

» Tu cuerpo en otra sombra
Lun Dic 05, 2016 6:30 am por caminandobajolalluvia

» El Casino Obrero Navidad 2016
Sáb Dic 03, 2016 7:30 pm por caminandobajolalluvia

» Verde, si llama
Sáb Dic 03, 2016 6:54 am por caminandobajolalluvia

» Mi corazón
Mar Nov 29, 2016 6:41 am por caminandobajolalluvia

» Verdad
Jue Nov 24, 2016 8:43 pm por caminandobajolalluvia

» Colegio Canicouva de Vigo erase una fiesta infantil
Miér Nov 23, 2016 7:07 pm por caminandobajolalluvia

» Dinoseto de vigo forma una familia
Vie Nov 18, 2016 6:12 am por caminandobajolalluvia

Los posteadores más activos de la semana

¿Quién está en línea?

En total hay 4 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 4 Invitados :: 1 Motor de búsqueda

Ninguno


[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 125 el Dom Oct 30, 2011 8:57 pm.

Los posteadores más activos del mes

Flujo RSS


Yahoo! 
MSN 
AOL 
Netvibes 
Bloglines 

Navegación

Galería



    RECUERDOS DE TURDERA (carta para Isabel)

    Comparte

    M. Belagardi

    Masculino Mensajes : 351
    Fecha de inscripción : 10/12/2009
    Localización : Córdoba, Argentina
    Humor : para ser verdaderamente feliz lo importante es encontrar alguien a quien echarle la culpa

    RECUERDOS DE TURDERA (carta para Isabel)

    Mensaje por M. Belagardi el Miér Mayo 26, 2010 4:11 pm

    [font=Times New Roman] Si tengo que hablar de los mejores momentos que están guardados cálidamente en mi memoria sin duda tengo que recurrir a la calle Riego Nuñez y Divisoria (o Segurola como mejor prefiera) una vereda llena de espacio con una doble hilera de arboles (siempreverde como los conozco ahora) o ligustros, el quiosco en la esquina con la parada de “La Costera Criolla” un ómnibus pintado color plateado del cual yo descendía mientras el corazón me palpitaba ansiosamente mezclando las alegrías con las risas. [/font



    ¡Ha que placer cuando empujaba trabajosamente para mis escasos ocho años la vieja y pesada puerta de hierro y hacia mi aparición como quien entra triunfante a un escenario para recibir el aplauso del publico! ¿ aplausos?, alli me esperaba el amor de todos ustedes que tanta falta me hacia y comencé a conocer este sentimiento a profundidad a esa edad temprana.

    [font=Times New Roman] Alli estaba la esterilla que daba marco a la entrada al patio, embaldosado con mosaicos rojos ya resquebrajados y sin el nivel que sin duda alguna vez tubo, a la derecha un patio de cemento marcado con rodillo y separado del anterior por caños que hacían las veces de columnas del techo de chapas que cuando llovía habia que pasar corriendo. Ese ámbito fue testigo de muchas de mis vivencias, alli aprendí a andar en bicicleta con la tuya y con la de la tía Mary, incontables vueltas por uno y otro patio chocando los caños, las paredes y de vez en cuando algun humano. En ese patio se colocaban las mesas improvisadas para recibir a toda la familia en las fiestas de fin de año y en ellas conocí muchos manjares que por primeros y lejanos los recuerdo como muchos mas ricos, frutas secas, pan dulces, budines, confites ... *

    Alli “le pegue en el estomago a una prima” con un balín del rifle de aire comprimido, yo estaba aturdido, confuso, mi tía se puso un poquito nerviosa y aunque siempre ame profundamente a mi tía no era eso lo que me preocupaba, yo estaba esperando que mi prima se cayera sin embargo ella sin duda al ver mi cara de susto y minimizando el reto decía – ya esta, ya esta, no es nada, no me pasa nada- pero la sensación de ese momento me dura hasta el dia de hoy.

    En ese patio tengo también el recuerdo de los ultimos años de la abuelita Carmela, pobre abuelita, ahora con su paso cansado, no por el trabajo ni por el tiempo vivido sino por la soledad infinita que produce la perdida del compañero, aunque ella conocía bastante bien el dolor del desamparo, al dejar a su madre y sus hermanas para subir a un barco que la alejaría para siempre de el amor familiar para llevarla con otro amor, Carlos, ¿Volveré a verlos? Cuantas veces habra pasado por su mente esa pregunta hasta que un dia una carta le anunciaba que su hermana vendría a vivir con ella a la nueva tierra, cuantos planes, cuantos sueños, cuanta ansiedad, pero su hermana no llego, su salud apenas mejorada de la tuberculosis, el flagelo de principios de siglo, no soporto el rigor de meses en el mar como pasajero de ultima clase y murió antes de llegar a Buenos Aires. Si, la abuela conocía muy bien el dolor de la perdida, sin embargo, no importa cuanta experiencia podamos tener de abrazarnos con el dolor, las lagrimas cada vez brotan con mas facilidad, por eso debe ser que me quedo grabada indeleblemente una escena que nunca vi personalmente sino que es parte de la herencia de recuerdos que me lego mi mamá, muchas veces le oí contar que luego de recibir una carta en la que le anunciaban la muerte de su madre era frecuente descubrir a la abuelita llorando por los rincones. El paso cansado en aquel patio anunciaba su ultima soledad.

    Y cuando en ese patio me consolaban dándome dulce de membrillo la vez que corte un tallo de las calas que estaban en la zanja de la vereda de atrás y tentado por la carnosidad de la hoja le di un mordiscón, quiero confesarte que hasta cuando se me habia pasado la comezón fingía para seguir comiendo dulce, aunque con el tiempo llegue a pensar que la tía ya lo sabia.



    En el tiempo que estuvimos con mis dos hermanos menores Eva y Beto (6 y 3 años respectivamente) tengo una anécdota ocurrida en la parte de atrás del patio, - La tía nos había dado unas papas, otras verduras y un poco de fideo porque se nos ocurrió hacer una “comidita” asi que buscamos en el fondo algun recipiente, encontramos uno con una forma algo parecida a una olla asi que prendimos fuego, le pusimos agua, las verduras y los fideos y los cocinamos, para que el realismo del juego fuera completo habia que comérselo y no tuvimos ningun problema aunque estaba a medio cocinar, cuando ya habíamos injerido casi la mitad llego la tía y entre asombro y reto nos dijo: `Que están haciendo,´ con total naturalidad contestamos: `nos hicimos una comidita´ `pero eso es una “chata”´ contesto la tía refiriéndose a la improvisada ollita.

    Sabíamos que habíamos hecho algo mal, pero que era una “chata” solo lo supe varios años despues.



    Pero regresando a la “entrada triunfal” al traspasar el enrejado de esterilla me encontraría con la puerta que accedía a la pieza de los tíos con su cama tan grande y bien acolchada con muchos almohadones, ¿te parece familiar la descripción? (en aquel tiempo yo la veía asi ). La siguiente puerta era la de tu pieza, Isabel, pintada al estilo americano, una pared de cada color, sin duda una excentricidad de la época y luego vendría la pieza de Tete, tu hermano, este era el orden en mi memoria aunque luego la primera paso a ser de Tete y la tercera de la tía Mary y todavia otros cambios mas.

    Siempre me llamo la atencion lo alto que estaba el techo y desde mi óptica de niño creía que era inalcanzable, desde alla en lo alto descendían dos cables enrollados entre si con una perilla de encendido en el espaldar de cabecera, a la noche cuando me acostaba en la mullida almohada y disfrutando del olor de las sabanas limpias veía la luz del patio que quedaba siempre encendida, yo dejaba alguno de los postigones de la alta puerta abierto para que entrara claridad y asi no tenia miedo mientras llegaba el sueño siempre arrullado por el silbato de una locomotora y detrás el ruido de una larga cola de los vagones de carga alejándose, cuanta similitud cuando en Palm Beach a la noche escuchaba el mismo silbato de un tren cercano, eso me enseño que la nostalgia y el silbato de los trenes son iguales en cualquier parte de la tierra que nos encontremos. *



    Una vaz hace algunos años atrás otros motivos me llevaron a Turdera, y una fuerza irresistible me condujo hasta Riego Nuñez y Divisoria. La puerta estaba cerrada, si, aquella puerta que trabajosamente abría a mis ocho años a los casi cincuenta no la podia abrir pero me habia propuesto que deberia entrar, ¿Qué esperaba encontrar adentro? ¿Quería tal vez alargar traviesamente la mano hacia un racimo de uvas sin madurar y que el tío Rino me dijera sentenciosamente –Te van a hacer mal, cuando estén maduras podes comerlas a todas pero ahora no?

    ¿O entrar a la cocina y ver que la tía Mary me habia servido la taza grande de humeante café con leche y pan untado con grasa hidrogenada que traía el Piri de la fabrica?

    ¿Tal vez me pareciera que todavia estarían en el patio mi mamá con la tía en los dias que se separo temporalmente de mi papá, cociendo, planchando, tejiendo, mientras escuchaban el “radioteatro palmolive del aire” alrededor de las cinco de la tarde?
    Entre como un extraño pidiéndole permiso a un circunstancial ocupante de lo que habia sido el taller de Tete, todo estaba tan abandonado que parecía de otro siglo, busque sin ningun resultado alguno de mis recuerdos porque me negaba a pensar que no estaban alli, no estaban ni la glicina ni el nogal ni la higuera ni la mandarina ni las cañas del fondo. Algun ladrón me habia robado mis mejores momentos y mis recuerdos no servían frente a esta absurda realidad, me mire comenzando desde mis pies y tampoco estaba el niño de ocho años, cuando casi estaba a punto de convencerme que todos los personajes queridos y los lugares que ocupaban solo existían en mis sueños. Me fui rápidamente porque no quería que ni una pizquita de mi pasado se quedara desesperada buscando la esterilla que ya no estaba o llorando abrazado al piso de mosaicos rojos mucho mas desgastados y sin vida y ya no pudiera recuperarlos mas.

    Mi historia de Turdera es mia y de ninguna manera dejaria que el tiempo me la arrebate, Turdera sigue teniendo calles de tierra atrás de la casa y la plaza tiene una vereda ancha de mosaicos donde aprendí a andar en moto con una Siam 48 de Isabel y la barrera se abre para dar paso a la Costera Criolla y se con seguridad que a pesar de que no regreso desde hace muchos años, cuando lo haga si la puerta se resiste voy a poner la fuerza de la emoción de un niño de ocho años y la voy a abrir, y la tía va a estar recibiéndome con el café con leche y el tío Rino estará fabricando banquillos de madera y Lita estará trabajando en la peluqueria y Tete no se va a querer levantar para atender su taller mecanico hasta las 3 de la tarde aunque los clientes vengan a buscarlo, y yo voy a ser el niño mas feliz de la tierra.

    Liliana Blotta
    Poeta Autor - Odisea De Un Verso
    Poeta Autor - Odisea De Un Verso

    Mensajes : 1372
    Fecha de inscripción : 10/12/2009

    Re: RECUERDOS DE TURDERA (carta para Isabel)

    Mensaje por Liliana Blotta el Vie Mayo 28, 2010 12:49 am

    Miguel Angel, realmente me transportaste a tantos sitios, a tantas personas... Me encantó ese final de tu relato, de tus añoranzas. Me recordó mucho a "El tiempo más hermoso" de Jorge Vocos Lescano, quien empieza diciendo: "Cuando las sierras todavía no se habían puesto de moda y eran verdaderamente las sierras...", que continúa narrando las vacaciones de su infancia en Río Segundo, y culmina con las voces de todos los recuerdos que se unen en una sola, como una fuente en medio del corazón: "una fuente a la que con sólo volver la mirada bastaría para que el milagro se repitiera sin término y para que el ser siguiera, por los siglos de los siglos, de rodillas ante Dios."

    M. Belagardi

    Masculino Mensajes : 351
    Fecha de inscripción : 10/12/2009
    Localización : Córdoba, Argentina
    Humor : para ser verdaderamente feliz lo importante es encontrar alguien a quien echarle la culpa

    Re: RECUERDOS DE TURDERA (carta para Isabel)

    Mensaje por M. Belagardi el Vie Mayo 28, 2010 9:33 am

    Si supieras Liliana lo que significaba para mí la escena que pinto en el relato.

    Cuando no existía irse de vacaciones, esa casa eran mis vacaciones.

    Gracias por compartir conmigo este recuerdo tan querido

    Myryn@
    Admin de café poético
    Admin de café poético

    Femenino Mensajes : 2715
    Fecha de inscripción : 10/12/2009
    Localización : Argentina
    Humor : humor?? mmmmmmmm

    Re: RECUERDOS DE TURDERA (carta para Isabel)

    Mensaje por Myryn@ el Vie Mayo 28, 2010 10:13 am

    Emoción.... Mucha emoción sentí al leer tu relato Miguel... El calorcito de familia que hace sentir es inexplicable... Me hiciste transportar a la casa de tu niñez... Bello, bello... Una belleza puro corazón... Abrazo....


    _________________
    "cuando te das cuenta que nada te falta,
    el mundo entero te pertenece"

    M. Belagardi

    Masculino Mensajes : 351
    Fecha de inscripción : 10/12/2009
    Localización : Córdoba, Argentina
    Humor : para ser verdaderamente feliz lo importante es encontrar alguien a quien echarle la culpa

    Re: RECUERDOS DE TURDERA (carta para Isabel)

    Mensaje por M. Belagardi el Vie Mayo 28, 2010 1:15 pm

    Myrross; No puedo leerlo cuantas veces lo haga sin que se estrangule el estomago y se caigan dos lagrimas que a veces las limpio rapidamente para que mi familia no me diga maricon

    Contenido patrocinado

    Re: RECUERDOS DE TURDERA (carta para Isabel)

    Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 11:56 pm


      Fecha y hora actual: Vie Dic 09, 2016 11:56 pm