Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas

» Ardor, si llama
Ayer a las 9:05 am por caminandobajolalluvia

» Insinuación al ayer de fingido amor
Dom Nov 11, 2018 4:45 pm por Miguel Visurraga Sosa

» Crepúsculos divinos
Dom Nov 11, 2018 12:24 pm por Miguel Visurraga Sosa

» Del ingente compromiso cósmico
Sáb Nov 10, 2018 7:11 pm por eledendo

» SIN TEMOR
Sáb Nov 10, 2018 5:11 pm por Miguel Visurraga Sosa

» Tomándome de las manos...Sígueme
Sáb Nov 10, 2018 4:44 pm por Miguel Visurraga Sosa

» Para ti
Sáb Nov 10, 2018 1:03 pm por Miguel Visurraga Sosa

» Mientras te miro
Sáb Nov 10, 2018 12:59 pm por Miguel Visurraga Sosa

» Palabra de mí Sol...
Sáb Nov 10, 2018 7:45 am por caminandobajolalluvia

Los posteadores más activos de la semana

¿Quién está en línea?

En total hay 3 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 3 Invitados :: 1 Motor de búsqueda

Ninguno


[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 125 el Dom Oct 30, 2011 8:57 pm.

Los posteadores más activos del mes

Flujo RSS


Yahoo! 
MSN 
AOL 
Netvibes 
Bloglines 

Navegación

Galería



    Dulce reparo

    Comparte
    avatar
    caminandobajolalluvia
    moderador de café poético
    moderador de café poético

    Masculino Mensajes : 8380
    Fecha de inscripción : 19/12/2009
    Localización : Buenos Aires, Argentina
    Humor : Muy gracioso en ocasiones súbitas, je

    Abrazos Dulce reparo

    Mensaje por caminandobajolalluvia el Sáb Nov 03, 2018 10:04 am

    Dulce reparo

    Dulce reparo que amilana la suerte con tus labios,
    en otro rostro bello, de dulces besos irascibles,
    en otro rostro ralo, de vanguardias permisibles
    de vagas flores rubias, y senderos sin oprobios…
    Dulce reparo, que, enhiesto se condena,
    a besar tu hálito enhorabuena, y de ti perdona
    los labios que han vestido la suerte que condona,
    a besar tu aliento en el soplo airado de tu pena…

    Hecho el bienestar de tu dulce atavío
    dulce como el viento y la brisa que aun acaba
    de enlabiar mi ponderosa y grácil, brava
    como enluce tu manantial reclinado desde el brío
    y besa con jolgorio el labio azul de mi amorío,
    en otra blanca nube, de gloria de amaranto
    tan dócil, que restaura, las flores de tu Canto,
    y llevan con senderos, los labios con que enfrío…

    Tu mirada emerge de las sombras, y arroba la mañana
    como un sendero de oro, en núbil resguardo del amanecer,
    en que desnudos asuntos, lloran con sus cuerpos vana
    ilustración del oro que augura el cielo hasta deshacer,
    el claro, el viento, la mañana, que del oro fermenta,
    cual nube cristalina, urdida en el paño que aprisiona,
    la dócil muralla esbelta de tu corazón, que me apasiona
    como el beso y los labios que vertiste a una salada menta…

    Busca, el ciego trance, dos espejos: donde rocía
    el ojo de mi bien, dos somnolientos cuidados
    donde recoge el oro, bravo acierto que lucía,
    en otro espejo claro, la oscuridad de tus deseados
    párpados de noche, que acobardan el sueño:
    son más bien, dos labios en tus ojos, que besan
    el aliento de la sombra, que irradia en el Verano,
    de tu sueño… Y ponderan la raíz, del árbol que confiesan…

    Prudente desvarío, arroba el claro de tu oro,
    como un candente decoro, en la fiesta de tu cano
    desigual fantasma de dulzura que convida el toro
    de mi dulce atavío entintando tu belleza. Sano,
    en el oropel dulce de ciegas respuestas entronizadas,
    como el mástil que pondera el viento; en nubes claras,
    tu risa recoge flores, y tus manos ennovian las agrestes
    desnudos lienzos de pavones cual madrigueras raras,
    de besos en la liebre de dulzuras silvestres…

    Privado amor, que, liberado, con sus alas, anhela
    la lluvia de tus labios, que dan aviento a tu cálida
    sorpresa, cual el hastío de la noche, que comanda y recela,
    el laberinto del pudor donde es vana la sorpresa perdida
    de tu sombra, en el hálito fugaz de tu recelo,
    combatida en el verano, la furia de tu pelo
    en brumas que anteceden el destello de las bocas
    que rozan y besan labios de paz, cuanto a las rocas

    Cede mi reclamo de océano, donde recoge el viento
    sus preces… Y tú, cual la Sirena vengadora,
    en tu dulzura alientas el pecho vano, de dulce cegadora,
    de inmersa erosión, convidando la paloma de tiento,
    en tu sombra de maíz, y de trigo al nacimiento
    de un rojo labio que perdura en tu boca, como el cedro,
    sofoca la penumbra ciega de una dulce Primavera…
    Se dice que tu miel, es el hábito sombrío
    de la nieve, que perfuma en tu rostro el camino,

    Que besa el destino de tus labios poetas,
    como vanos ruiseñores, en jolgorio de las flores,
    en dulces atavíos que destellan los claustros
    desiguales de la creación: en tus ojos, la mirada
    de ambas saetas, desluce coronada la miel que aun prohíbe
    el sueño helado de la fiebre que te inhibe,
    de soñar un rostro vulnerado que dibuje mi pecho,
    en mis ojos, el claro de la Luna me ha deshecho…

    Y es triza la charca, de mis pasos noveles, asiduos,
    de sombras en mi escarcha, espuma y trizados
    cual atavío los segmenta a la hora del oro,
    y tu boca es aún la fiesta, que besa con decoro
    el rostro de mis ojos, que besan la mirada de mi amor:
    en otro rostro ciego, de voces enmarcadas, de bruma
    en la belleza desnuda de un atardecer, besando
    la diadema que luce el estrado de tus pies,

    Con sagrada escritura. Tus ojos son aun dos manantiales
    de agua enamorada en tu silencio,
    de labios en el astro sempiterno de la gracia,
    del preso albor incierto que cunde a la Paloma,
    su ciega huida, en el rostro de claustros negados,
    ociosos de su bruma, en presos atavíos de noche iluminada,
    y tu risa, es el beso, que suma gráciles fantasías a mi nombre,
    como un vestido de poetas, de éxitos en la cumbre de tu risa…

    Horada el lento caminar, de pisadas, en la siembra
    de arenilla en las playas de un amor que se procrea
    en la unidad de un cierto amanecer, que te procura
    la libre entonación de la noche, en dos labios que acompasan
    el rostro bello de tu enlabio, en otra Música hilvanada
    de amor… donde las claves, son huidas
    de brebajes que libertan el amanecer de dos estrellas…
    Y en la sombra, de esta nocturna, azul, bravía
    llamarada, es igual la desnuda fortaleza,
    a tu coloquio, en llamas, alma de amor, que aún me besa…

    Como el río vierte sus espumas, y las piedras alisa,
    son tus claros, las mañanas que a mi frente, irisa…




      Fecha y hora actual: Vie Nov 16, 2018 9:41 am