Quisiera ser cada piedra de ese río
donde bañas los pies.
El agua que a su paso te acaricia.
Ese sol que destella en tu sonrisa.
El motivo de tanta alegría.

Sin ser nada, en la distancia,
estas ganas tocadas te suspiran,
viviendo el sueño de amarte
con entelequia y palabras.

Me pierdo en los ojos inclinados
sin animo de encontrar salida,
disfrutando de ser quien te
admira detrás del telón.