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    caminandobajolalluvia
    moderador de café poético
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    Fecha de inscripción : 19/12/2009
    Localización : Buenos Aires, Argentina
    Humor : Muy gracioso en ocasiones súbitas, je

    La estrella

    Mensaje por caminandobajolalluvia el Lun Dic 15, 2014 6:48 am




    De acuerdo con su luz, y astros constantes,
    de su luz, desorbitada, la única estrella
    encierra la esperanza de un cielo vasto de diamantes
    donde anide la comarca iridiscente, fría, bella,
    de un nimbo azul y ya de plata que prevenga la luna…
    Mis ojos son dos luces de frío intacto, sepultada
    la sombra de mi ardor en mar deshecho, cuna…
    Las horas donde apreso, tiñen llamarada…

    …La noche cautiva oscuridad que se sepulta,
    tras los pasos rastreros de un águila que oculta
    ya su voz infinita. Ciego, mi dócil lecho
    no envuelve cálida nuez de otoño ágil
    cual mirada sombría en voz perenne. Frágil
    como el mar tu voz ausente llama mi coraje despecho
    y anonada la rota y desigual, parlera ave
    que en el rostro se eterniza cual mirada suave…

    Mis ojos, ciernen el pecado de la soledad entre tus liras,
    bóveda de sol cual fino dial esculpe su agonía
    en la plegaria donde duermen las bandadas que retiras
    sobre el mar, tenue, mi llanto pudo amar la antagonía
    del plectro al ruiseñor hermano que pelëa sobre el traje
    del albor, y se arroba la turquesa que enfría en su ramaje
    con el fuego oculto de su amor, nítido, bajo el alba,
    donde la premura del ábaco del sol, tiñe la selva…

    Más acá de la sombra pide el vuelo, un otoñal silbido
    donde rizan los oscuros cinceles el olvido
    y duermen en endechas claras su figura hendida,
    cual cabestro nocturno donde acierta la vida…
    Desierta, clama al cielo tenue su albor, que en el regreso
    entona su único desastre de palabra cual pluguiera
    el rostro del océano en la voz que no tuviera
    lä sombra infinita… Desierto que en el peso

    De su albor cual sombra cara, empina con sus albas
    el lecho que en la cal, asidua llamarada no se oculta
    de su risa, inmersa al devaneo de la flor, cual estandarte salvas
    con la ruina del despecho, mi amor, por sobre peñas calvas…
    De nïeve, la sombra augura un estandarte frío con adelfos,
    de sitios claros en el sol de tu tañido, inmerso entre las aguas
    de una vorágine de mar, que precipita, sueños entre elfos
    y cielo, y sombra en el descanso de una rima entre las treguas

    de una doncella de mar, que sobre el cielo inminente
    su bosque no traía el rostro cierto, de una lluvia
    donde el rocío y la espuma delirante
    engavia su sutil tramo de nieve donde hay savia
    que descubre el mohín de su existencia, y sobre el cielo
    hace oscuro ir y venir de su carbón cual frío espacio
    de un ardor cual la debacle de su cielo en el vacío…
    Y su sombra espera vulnerar el rojo al terciopelo...

    Frecuente ágata sombría, de luz en el anzuelo
    acorta la llamada de un duro malecón, por sobre el piso
    que fraguara la maleza del tifón cual en el friso
    del alba, encïerra su desván el lento vuelo…
    Y nïeva, y es preciso su roer cual lento el canto
    de su destello en el albor, fraguado encanto
    de doseles y brumas en la noche cual caídas ceremonias
    entablan con su grito, las augustas parsimonias…

    Estrella, no dejes de brillar, el tiempo afirme,
    la nocturna voz que procura el sol al irme…

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