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    Romance de un hombre, un río y su madre

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    Oscar64
    Poeta Gran Master II - Propietario y Miembro Del Jurado
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    Masculino Mensajes : 8252
    Fecha de inscripción : 22/05/2010
    Localización : Santiago de Chile

    Romance de un hombre, un río y su madre

    Mensaje por Oscar64 el Jue Mayo 01, 2014 10:30 am

    Romance de un hombre, un río y su madre

    Ay, madre, que viene el río,
    ay, madre, que al mar me trae,
    donde no hay ya más reveses,
    pues nadie sube ni cae,
    todo en silencio se extiende,
    como al reverso del aire,
    donde si graznan las grullas
    y hay sirena en las ciudades,
    bajo el mar nadie te escucha,
    nadie de un grito deshace
    la paz de las quietas aguas,
    la noche que moja el baile
    de los peces suspendidos,
    de la medusa flotante
    y del tesoro de arena
    que allá en el fondo destaque,
    con sus cangrejos de bronce,
    con sus náufragos sin carnes,
    cuerpos de viejos marinos
    que abajo son ya almirantes,
    o feroces bucaneros
    de un tesoro incomparable.
    Madre, que a la mar me vengo,
    madre, que el río es mi padre
    y en los brazos de mi abuelo,
    ese océano incansable,
    yo buscaré en lo que tengo
    para otros mares dejarte.
    Un lagrimón es la punta
    de este hilo de aguas y sangre,
    de este verter por la tierra
    mi sudor ya vuelto cauce
    y la pena del que encuentra
    cerradas puertas al ángel,
    al sueño, a las esperanzas
    que tanto buscó en los talles
    de las noches somnolientas
    que se acercan a besarle.
    Mi llanto ya se hace río,
    ya inunda cielos y valles,
    ay, madre, riega el suspiro
    para que tu mano me halle
    y crea en lo que le cuento
    de mi hazaña navegable,
    de volverme un solo ruido
    de agua y torrente y nave,
    que por un cauce imposible,
    que allá, en un lecho adorable,
    duerma por fin como sueño,
    tenga el descanso que nace
    de hallar el beso querido,
    de hallar el nombre que me ame
    y abrir del agua los grifos
    que ríos de amor derramen,
    y cascadas de buen riego
    y rocío perdurable,
    que quiero, sembrado y ciego,
    ya dejar mi propia llave
    abierta para el silencio,
    goteando para el que pase
    y se diga qué gotera,
    qué sed despierta en el aire,
    bebamos, buen compañero,
    aquí mi vaso me trae,
    brindemos por los desiertos
    que así, brindando se acaben,
    y el agua, por fin, bebiendo,
    se haga vida y vida amable.
    Que en tanto, lo que yo bebo
    es un vaso de vinagre,
    ciudades que se empantanan
    en mis labios y en mis calles,
    deberes que nos marchitan
    sin leyes que nos reparen
    y un dolor de gente mustia
    que llena mil soledades,
    con miedos y con vacíos
    que hielan, matan y pacen
    en los campos de la vida
    como si vida albergasen,
    hasta que, de un golpe ciego,
    las majadas, ciegas, caen.
    Por eso, madre, te digo
    que esta copa ha de inundarse,
    que siento el rumor lejano
    de una lluvia que me atrae
    con su charco de semillas,
    de pianos, miel y cristales,
    y me vierte en plena plaza
    como un alud que ya lave
    las caras y las mejillas
    de este mundo miserable
    y nos lleve puros, limpios
    al fondo en que nadie sabe
    cómo vivió o por qué vino
    sin amor a abandonarse.
    Madre, yo sé y se los digo,
    por ti yo puedo confiarles
    que el hombre tiene raíces
    en sus sueños inefables,
    que es gota entre gotas miles
    donde una fiel ha de hallarse
    para que vuelvan unidos
    a ese mar, que es viejo afable,
    donde por fin sin más cuitas,
    donde por fin sin más trance,
    la eternidad bajo el cielo
    los funda en forma admirable
    en un amor que es posible
    porque en el pecho nos cabe
    y que llena día a día
    la existencia con su clave.
    Ay madre, por eso existo,
    soy río y mar, soy el sauce
    que a orillas de mis dos aguas
    espera y canta y renace,
    y se va, mientras suspiras,
    con tu llanto a consolarte,
    madre, mientras llega el día
    que de amor mi amor te cante.
    Vayamos, que esto es mi vida,
    bebamos, que un río me arde.

    http://fuerteyfeliz.bligoo.cl/

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