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    POEMAS DE JORGE LEMOINE

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    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
    Fecha de inscripción : 22/12/2010
    Localización : Mar del Plata
    Humor : Bueno

    recomendado POEMAS DE JORGE LEMOINE

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Lun Mayo 06, 2013 2:45 pm

    1.

    Tu boca late
    y despunto sangre
    que quedó enredada con la mía
    como nuestras ramas
    (podrían estar guardadas
    bajo la lápida del lacre).
    Tu boca es mía, es de mi boca,
    como de mi sangre tu sangre,
    los dedos de nuestras bocas se embastonan
    en los leños del beso
    como dos llamas del fuego



    2.

    Te pintaré los ojos cuando tú mueras,
    te besaré la boca fría y seca
    apretaré tus manos duras, de madera
    y enjuagaré los dedos en tu pelo de cera
    tenderé un silencio sobre tu piel de cala
    morderé con mis manos, las tuyas pálidas
    y apagaré la noche con alguna lámpara
    para ver tus ojos como los pintabas.
    Te pintaré los ojos, no lloraré, lo sabes
    pero si acaso alguna gota sobre tu muerte cae
    ¿Qué más dará llorar tristezas que no sabes,
    si habrás muerto sola
    sin mi verdad que ignoras.



    3.

    Porque tú eres la otra orilla de mi silencio
    Porque mi silencio es una manera de tu voz
    porque ya ha sido. Busco el sueño de tu rostro
    compañera, ahora que la noche arrecia sin barandas.
    Busco tu mano sin vez
    La paloma rescatada de tu risa
    y tu cara, tal vez,
    aunque no sea, y sea más allá de mi distancia
    Hoy te quiero amiga,
    amiga
    Hoy te quiero y muerdo tu mirada sin principio
    como el fervor de luna del galeote
    que sobrevive más allá de la fatiga.
    Te busco y te encuentro
    porque eres más yo mismo
    y vuelvo de mi pozo sin preguntas
    con un poco de tus cosas casi sólo sueño,
    y me basta tu sola vez, tu sola vez
    la antorcha que arredra mi abandono
    como el acoso feroz
    de la marea solitaria
    Izo tu mano
    despavorido de sol
    enarbolo tu cara sin recuerdo
    y no importa no haber ido a buscarte
    mi costado te anticipa
    como una profecía acatada antes del día.
    Ya leva anclas la vigilia derrotada
    Echa amarras la mañana conquistada
    y atestigua mi alma,
    tal vez en algún sitio
    tu verdad que se parece al sueño
    aunque no hayas sido recogida
    Tu voz inaugurada es un heraldo de olvido
    mi silencio se suicida
    y pregona tu nombre sin espalda
    Es cierto nada titula la palabra
    Pero sin haber perdido
    recupero de otra nada
    tu cara ausente.
    Ya no más tu olvido sin recuerdo,
    ya no más mi distancia
    sino tu lejanía
    y en el pan sin oficio que era espera
    ya tu rito
    tu costado cotidiano presentido,
    compañera, amiga,
    cómo te quiero amiga
    esta noche.



    4.

    Era un altar de madera que dormía
    y dormían en su sueño misas pasadas
    y un cáliz con sangre marchitada
    y dos velas chamuscadas de llorar su existencia
    sobre su muerte lenta, lentamente.
    Y una flor arrugada, caída de una ofrenda
    y en ella el cadáver de un perfume desteñido
    y me acerqué y mentí la devoción hincado
    y lo abracé y tomé la flor
    y adiviné el perfume
    y me crucifiqué en su cruz
    y fui yo y también un clavo
    y lavé el cáliz y siguió llorando
    y me bajé de la cruz
    y no guardé los clavos
    y salé a savia de la madera donde fui crucificado
    y el cáliz siguió sangrando y las velas se apagaron.
    Y la persigné con tres besos
    y vi lágrimas y sangre
    en la tierra de las raíces de una lanza
    y dije amén llorando
    y no sé qué hubo en ella después de mí.
    Y estoy llorando y escribiendo su residuo.



    5.

    Si tuviera
    podríamos cambiar de religión
    meternos en un barril lleno de aceite
    aprender el lenguaje de las flores
    saber cómo se llora en marte.
    No sé cómo se fundan
    las cosas importantes como ésa.
    Y hay tantas otras cosas más
    que ignoro
    No sé cómo se evita emborracharse
    cómo sueñan el amor los sacerdotes
    por qué se suicidan
    los insectos.
    (Ahora me doy cuenta
    de que la naturaleza no estaba
    preparada para los
    inexpugnables faroles)
    No tengo religión
    pero quisiera cambiar de algo
    de verdad podríamos hacerlo
    ¿Quién inventa las cosas importantes
    Quién anda instituyendo los profetas
    Quién decidió las alas del gusano?
    ¿y el instinto de beso en los sonidos?
    No es que quiera
    cambiarme las desconocidas raíces
    Es que contigo podría hacer un viaje
    por el polen, arrojarme a un cielo
    subalterno por la boca de un sapo
    enamorado. Remontarme por el aire
    con mis párpados por únicas alas.
    Derrotar todos los dogmas de la
    arquitectura universal.
    Podríamos invitar a un ateo
    imaginario a fusilarnos con burbujas
    de sonido hasta dejarnos huecos
    como una llama.
    O hacer un viaje por el rezo. Para
    eso sería necesario que nos escondiéramos
    en un molino apretando los dientes
    para no gritar cuando la piedra nos
    enreda con la harina. Nuestras
    manos juntas serán el mismo grano
    después tal vez nos harían pan
    lingote cereal, ladrillo, altar
    del hambre y con forma de
    luna un poco amapolada
    en alguna suburbana iglesia
    nos repartirían. Tal vez nos
    tocará esa vieja, la que reza
    casi con afán. Descenderemos
    por su esófago (sabremos
    casi algo de los hormigueros)
    y veremos el corazón de la fe
    el pabilo que sostiene historias
    el pedestal de tantas guerras.
    Después, un poco como los feligreses
    saldremos del recinto sagrado
    y nos dirigiremos a los andenes
    suburbiales empujados por
    la corriente de la derrota.
    Allí habrá un túnel mucho
    más oscuro.
    La salida será lo más difícil.
    Creo que prefiero no cambiar de
    religión, quedarme con mis palomas
    y mis trasnoches de páginas.



    6.

    Quisiera cada gesto innumerable de las
    moscas
    cada mínimo amor de este planeta
    cada polen de arroz
    cada hormiguero
    cada lluvia que se enguanta por la tierra
    cada rayo de luna en el océano
    cada faro derretido bajo el agua
    la hondura total de las insondables cuevas
    cada beso fugaz de cada boca
    cada constelación de saliva que destella
    cada arruga dactilar
    en las piedras colosales de las cordilleras
    cada rayo cayendo cada brasa
    cada escama de ceniza cada huella
    el número total del desarrollo
    la molienda de las olas, cada ala
    cada cosa en fin para ponerla
    desnuda e infinita como harina
    en tu cuerpo y tu alma y en tus piernas
    en tu memoria hasta el éxtasis que huye
    y se agazapa
    a cada gramo cada instante de tu vida
    para que sepas el completo abecedario
    de planetas de sal y de rugidos
    de gemidos de galope y de colmena
    con que junto a tu nombre catarata
    construyo el del amor como alfarero
    sideral en esta pieza.



    7.

    Esta noche la música se arrastra pesada y resbalosa como un
    tul que arrolla. Ésta es música recién descubierta, no se copia de su
    propio nombre. Nadie podrá recogerla.



    8.

    En los suburbios laterales de esta noche, corren ríos subterráneos del
    silencio. El silencio está constelado de grillos, o de chispas sonoras
    o de lluvia deletreada. Las cigarras chisporrotean, tal vez titilan.
    La música impregna el aire, como un aroma melancólico.
    Desde esta noche a mí no hay música. Lo sé. De mí
    a la noche
    yo escucho la música de esta noche. Pero no puedo estar seguro.
    La música es mía. Pero tal vez no la ponga yo.



    9.
    EL CIEGO

    Mira mis ojos
    estos ojos te sostuvieron
    sobre todas las noches
    han sido gargantas
    por donde he tragado
    el mundo
    como la lluvia
    que se afina íntima
    en los hormigueros.
    ¡Míralos!
    estos ojos, estos
    hormigueros
    donde has sido lluvia
    para la savia en que tú
    hecha hiedra asumiste
    vertical la soledad
    de mis muros.
    Estos como naves sin
    horizonte como barcos
    sin proa y sin espalda
    aquí mi huerto
    se amamantaba de
    luna y tú eras.
    Mírame los ojos por afuera
    como iglesias cerradas
    por adentro
    Mírame los ojos,
    míralo todo.
    Ya el mundo rompe
    como un mar inútilmente
    sobre mi última mirada
    infinita.
    La lluvia ya siempre
    llegará tarde a la tierra
    envenenada por el vientre.



    10.

    Ven a vivirme, la soledad me amortaja
    con manos deshabitadas.



    11.

    Y la noche mordiendo, encepando
    ferozmente las sienes desesperadas
    de la noche enloquecida



    12.

    Un relámpago de hiedra
    Mi alma ha concluido
    Fajado el corazón de un puño de angustia
    Arranco de ti una paloma que parpadea y tirita
    que agoniza y sangra de savia, desesperada de
    ecos en sus alas, de alas en su corazón
    Ésa es la patria
    de mis sueños
    Se han resumido allí.



    13.

    Soñé que me forraba un abrazo
    y me desperté enmangando las fauces
    de mi soledad



    14.

    Como un reloj de arena
    la guitarra gutural de tu corazón
    empuñado
    en los tallos de tu
    sangre
    rema



    15.

    Así eras tú,
    te bebías la mañana de las plazas
    corriendo descalza
    como una golondrina de oro.
    Tenías una lámpara clavada en las
    entrañas,
    Y la turbia suavidad
    de los tibios duraznos a la siesta
    Eras así, amada.
    Eso era lo que más me gustaba de ti: que
    tú eras tú y que yo te amaba
    Y a veces una ternura de mirarte
    emergía desde el alma
    y me alertaba la carne.
    Así eras tú rutinaria
    y fresca y nueva y necesaria
    como la mañana
    Y tu mano cotidiana
    como un gorrión adormecido en la ventana
    en un rincón de la mía
    se acurrucaba.
    Tu beso silvestre como el de las abejas
    en las plantas
    recolectaba el polen de los sueños
    con ingenuidad de niño que rezara.
    Y tú tenías Dios y me contabas
    todas las mañanas
    que le rezabas que nos conservara.
    Enjugabas tus ojos con silencio
    y me mirabas
    y enjuagabas tus manos en tu pelo
    porque tú sabías que me gustaba.
    Pero a veces te escondías detrás de tu
    mirada
    con recelo de paloma algo asustada
    y ya ni la mañana te podía
    hacer dorada
    porque eras una ventana
    obsesivamente cerrada y clausurada.
    Las noches de esos días, amor mío
    yo rezaba como tú rezabas
    (todavía rezo a veces, cuando te recuerdo)



    16.

    A la hora de recordarte, acomodo las mejores cosas
    sobre tu nombre, para poder pensarte.
    Alguna vez no fuiste muy hermosa, pero te
    agregué tu propia belleza,
    ya la había aprendido de ti,
    ¿qué importaba que un día no fueras hermosa?
    Yo te amaba tibiamente,
    como esas cosas que se hacen fácilmente
    como ser de una manera o estar en silencio
    o rezar.
    Desde ti emergía un túnel para
    que los húmedos murciélagos no
    interrumpieran palomas.
    Todo lo tenías de alguna manera,
    como una ventana
    y yo aprendí sobre tu cántaro
    a callar
    como contando lluvias
    sobre el agua antigua que me remedaba
    Podríamos habernos dado la mano
    cotidiana
    Y guardarnos toda la inmensa mañana
    de las plazas
    Todo se volvía fácil contigo
    como descifrar la música ignota sobre un
    piano laberinto, y la adivinábamos.
    Podríamos habernos mirado ritualmente
    y como constantes extraños cada vez menos extraños
    Podríamos habernos amado al margen de las
    cosas que envejecen
    Habernos abonado al silencio
    como a un lento país donde no hay lejanía
    para las palabras en voz baja.
    Podríamos haber callado con el mismo silencio
    Pero buscamos la forma de recordarnos
    tristemente.
    Por eso a la hora de recordarte,
    busco las cosas de mi tristeza
    y te construyo fácilmente como eras.



    17.

    Cuántas cosas dejo
    yo para alcanzarte,
    cuánto hay que pierdo
    yo para ganarte;
    yo gané perder
    lo que pierdo al tomarte.
    Cuántas cosas tuve,
    muchas, que no tengo,
    cuántas que por ti
    día a día pierdo.
    Cuántas cosas, muchas
    infinitas, dejo,
    sin embargo gano
    en ti, el mundo entero.



    18.

    Si estuviera untando tu boca
    vendrían a mullirse los himnos
    en la mía
    mientras deletreara cada hebra de tu
    pelo distraídamente
    y recorrieran mis concavidades
    las esquirlas del escalofrío como
    una tormenta de arena
    y hundiera en tu tinta
    todo el secreto de mi silencio
    con mi pluma, soñando con un
    luego, en que me dieras a leer una
    carta de amor, pequeña
    con mis palabras
    tu conciencia
    de papel.
    la tinta derramada
    y tus laberintos de papel
    tú y yo
    y la oscuridad de tus
    túneles riando como
    un canto hacia
    la mañana



    19.

    y se están ahogando de cielo
    y el cíclope del sol
    no les sirva de isla
    ¿Cómo llover hacia ellas
    y decirles que no sé qué quieren?



    y el viento es un galeote eterno
    es un buey
    y los barcos de música
    van por tierra
    (porque se han vuelto nubes)
    y son como los peces del alma
    que se sacrifica al cantar.
    Han muerto fuera (del agua a su manera)
    Alguien pensará que quieren
    agitar el cielo.
    Yo no puedo salvar las nubes.
    si yo fuese una nube
    tal vez comprendiera
    qué les pasa ahora
    Pero veo nubes y no sé si son pájaros
    disueltos
    Animales asustados o el alma del
    mar que acaba de morir y
    no lo sé.
    Y no puedo pensarles maneras o gestos
    y no sé dónde temer o apiadarme de
    sus ojos.
    Quizá quiera curarlas cuando llueve
    o crea que sonríen,
    Donde tiene la sangre del viento corazón



    20.

    Para pensar en ti,
    clausuro una a una las palabras viejas
    inauguro algún silencio sobre las cosas nuevas
    y acomodo los nombres,
    Tú tienes el pelo como infinitas
    guitarras relajadas
    como lacios y tibios violines de
    mañana
    con el flojo vuelo de las gaviotas
    dormidas
    y la silvestre hebra de los helechos
    o el musgo de las piedras
    Te acorralo contra el sueño, dulcemente
    y una mano se acurruca en una mano
    y la otra enjuaga la ternura
    en tu pelo como el tuyo.
    Azul y dorada te pareces a la
    primera mañana.
    Eres lo que me faltaba para ser nosotros.
    por eso tu nombre es el tú que me faltaba
    por eso te pareces a mi alma.



    21.

    La noche rompe contra
    los muros de tu carne
    con fragor y ritmo de molino
    roto
    y obcecación de ariete en la hora
    ciega
    y latido de pájaro en la estrella
    que tiembla
    La noche te embiste
    como un toro rabiosa
    y quieta como la
    caricia que apacigua
    en la mano cautelosa.
    Y se alza todo tu horizonte
    lateral y valiente
    con los animales de mi mente
    pululándote la catacumba
    de la vena donde el remero
    de rito acarrea un relámpago
    apretado.



    22.

    Cuando hay bocas eternos
    diapasones de silencio
    que nos callan,
    (porque una vez nos dijeron)
    cuando hay labios
    con los vientres del beso secos.
    , porque siempre en las bocas
    chorrea un beso
    y hay miles clausurados en las
    horas porque nadie los fue a buscar;
    porque el beso es un nosotros de
    labios
    y si falta una boca hay un yo solitario.



    23.

    Tú no sabes cómo sólo tengo la luz

    *

    De tu noche sólo tengo lo que escribo.

    *

    Lloré que todo lo veía con hache.



    24.

    Los gritos del silencio remansan
    aullándome esta noche
    mis ojos abejas de los tuyos
    han perdido tus jardines
    Tengo el alma llena de miel
    con tu sabor.
    Mi alma se ensancha
    y se vuelca por el silencio
    El polen de esta noche rocía
    sobre mis techos
    El silencio crece en las voces
    ajenas
    (por mi espejismo de tus cosas)
    El durazno de mi corazón ha madurado
    y va a caer por mi boca
    como tantos hijos tuyos no sidos
    mis pasos corazonan por la sangre
    de las calles
    Y en los suburbios de mi sangre
    alumbra un sabor a música
    con el gesto de tus ojos
    Los peces de mi alma se
    enredan en el musgo de mis
    tantas horas calladas
    Y las abejas de mis ojos
    Y las abejas de mis manos
    y las abejas de mi alma
    ahogadas de miel te han perdido
    (colmena mía del corazón
    de casa)
    basta tu silencio para
    el silencio
    basta tu ausencia para
    la soledad
    Tú de la sangre peregrina del
    eterno horizonte
    como el eterno rumbo de
    un anillo
    Has dejado la misa de tu imagen
    constantemente consagrada
    (colmena mía) déjame guardar
    tu polen que aunque no quiera
    queda conmigo



    25.

    Busco la poesía ansiosamente
    hachando rostros con desenfreno de molino
    roto.
    Muerdo la palabra hasta hacer sangrar
    su cosa
    y la mañana me entra por la boca y se
    vuelve tarde agonizada en el sótano del alma.
    Quiero descifrar la hebra del
    vuelo de las aves y los ojos se anudan
    y creo la palabra sin cosa
    y un nombre sin rostro
    y entre la tarde dorada y yo
    pongo melancólicas y afónicas ventanas de lisiado
    y digo que la tarde tiene olor azul
    y ruido de ojo ciego
    y olvido tus ojos que no son de uva
    y tu pelo
    — donde enjuago la tibieza de una
    caricia ingenua y simple)
    digo que es chorro o hebra de
    música caliente.
    Y el corazón hace un buche de música
    caliente y dulcísima
    y callo y acurruco tu mano en una
    mano,
    te miro al polen de los ojos
    como una abeja
    y vuelvo a callar
    y te digo luego que te quiero
    y la poesía pasa a mi lado
    líquida y silvestre
    y yo muerdo troncos secos
    para beber la savia.



    26.

    Al borde de tu arena revolotean los molinos
    de las olas
    como alas o ecos de corazón
    Las gaviotas del beso triscan la espuma
    Ah! las caricias como alas en descanso
    o barcos dormidos
    Hacia las piedras terribles se
    acantilan rumbos
    como pupilas de balcones
    Y ya no me importa nada
    borracho de un orgasmo de música
    en el alma
    morderé corales
    como empuñando tras la sed
    mangos de agua en la garganta.
    estás llena de perfume
    como respuesta al rocío —
    cerrarte un candado en mi silencio
    como un silencio alrededor de un tímpano
    enguanta astas en un bolsillo
    de mar



    27.

    Un día voy a gritar sobre tus ojos, y clavaré la
    antorcha de mi voz sobre tu alma
    Callaré tu sólo silencio rectilíneo
    y amordazaré las sombras con la eterna mañana.



    28.

    Me gusta morder las vísceras de tu alma
    por tus ojos de uva o charco sobre el barro
    porque son túneles que dan a un templo oscuro
    con sabor de silencio y ruido de sombras.
    Yo me siento al eco hondo de pájaros
    y los rostros cotidianos enfrentados
    con el gesto arbitrario en los amigos
    en el fondo del secreto dan las manos.
    Tú reemplazas palabras que no dicen cosas
    siglos de sombras amordazadas con antorchas
    nombres que son rostros olvidados poco a poco
    y te abres adelante inexorable y única
    como un sendero no tramado
    que no sorprende al sueño y que se parece al alma



    29.

    Voy a buscarte
    donde puedo mirarte varias
    veces en el mismo instante
    Donde puedo contemplarte horas
    sin que tu momento se inquiete
    en la corriente de esas horas
    y me estucho en mis recuerdos
    e ignoro qué luz visita mis
    ojos abiertos
    en qué frío me desvisto de mi
    desnudez sin fuegos y sin hielo
    mientras soy un trago de
    mi propia hambre
    y en el estómago de la
    mente me disuelvo
    y reconstruyo mi antes gastado o
    cambiado
    o me agrego a mí en un día ese día
    imposible de ser
    y visito mis ojos visitados por ti
    Allí tú eres como fuiste.
    tu imagen se enganchó
    como el musgo en las piedras
    y te caíste de las horas,
    o yo fui goteando migas
    de donde puedes estar en mí
    para tenerte en uno solo, en
    todos tus minutos.
    Tus imágenes son quietas y
    duras.
    Las horas pasaron como las olas
    y tu presente y mi conciencia
    de ti viajaron en pos de la siempre hora
    nueva, como el agua recorrida
    por la onda,
    Y voy eligiendo entre las
    gotas de tu rastro revisando
    pie por pie hasta llegar
    al beso que aún no se secó
    a la puerta que se impone
    como yéndome a buscar al
    fondo de mi enmimismamiento
    o que a mi súbita estación en
    mí durante el momento
    que será pasado está sin principio,
    por la que te has ido
    como todos los días y desde
    la que empiezo solo y me alegro
    de nuestra realidad
    Y me vuelvo a hundir a bucear
    las imágenes que viven en los
    juntos.
    y empiezo a extrañarte,
    e intento traerte y meto
    las manos en el agua
    y el agua me da la respuesta
    de su carne vacía de ti
    que te desordenas en ella como
    las cosas a través de las llamas
    y no puedo atraparte
    y mis manos son jaulas de leones
    y puedes irte como un gorrión
    cansada de tu curiosidad
    y dejarme con mi impotencia
    de caja para encerrar la luz
    fantástica entre mis dedos de piedra
    con mi impotencia de caja
    para vaciarme del vacío de ti
    que me llena como la oscuri-
    dad de una caja cerrada.



    30.
    A UNA CHICA EN EL TREN

    En las tardes tristes
    tu cara segrega una paz infinita
    Basta esta sola vez de tu rostro
    para amar tu gesto de nostalgia.
    No puedo jurarte un recuerdo para siempre.
    Pero si olvido cómo y cuándo,
    a veces ignoraré que esta sensación de piedad te pertenece.
    Ante tu tristeza abierta y franca
    mi rito de alegría se envenena.
    suicidaré mi sonrisa y lloraré contigo
    después de haber contado
    los rostros del recuerdo que no pudieron hacerme
    llorar.
    Porque esta impotencia de tristeza
    me aquieta las horas
    como una manera de vivir de menos.



    31.

    Me gustan tus ojos de música
    congelada,
    lentos como la tristeza
    al otro lado de las botellas
    me gustan tus ojos de cenicero y sagrario
    donde se acantilan palomas de
    preguntas que no vuelven
    de los finales del diluvio
    me gustan y amo tus ojos
    de túneles clavados a tu alma
    de grutas donde tantear el
    silencio que te ocupa
    como los grillos primeros, cautelosos
    luego de la lluvia.
    me gustan tus ojos de reloj
    detenidos en la hora eterna
    que no lleva la cuenta
    de las cosas que pasan.
    me gustan tus ojos como
    rodajas de uvas negras



    32.

    se ha roto la sangre, la sangre de mi grito
    el alarido de mi sangre.
    El sol se ha secado y en el suelo están los
    escombros de la sangre.
    Tú no viniste a beber el pájaro del grito
    no vienes a recoger las plumas astilladas.
    la sangre se ha quebrado
    hay arena en la columna de la sangre
    y el yesero se derrite con el agua del viejo
    sol ya seco.
    Ya no podrás recoger la luz de las palabras,
    la vela del alma consumida
    salpica mi cadáver
    y la espuma seca como el sol
    seco no alumbra
    de palabras



    33.

    Beberé telares de la música
    cuando pueble tu risa
    como un pájaro cansado.
    Ah!, el piano de larga espera
    como la tierra, como tu risa,
    lloveré, la mano multiplicada
    a remar
    en tu paloma de sangre
    soledad para llegar
    Todos tenemos una soledad para
    cada viajero.
    A caer cansado con el ciego
    a despertar en la raíz, mano de sed,
    del árbol del sueño sin despertar.
    Sólo "escalera que sólo sube"
    Cómo detenerme
    si la sangre me sigue a paso
    de campana
    A ti, soy
    infinitos, existimos en los espejos
    enfrentados
    pero ser al otro lado
    al otro lado imposible inimposible de un espejo.
    Ah! estarnos risa a risa
    como los locos,
    tal vez en la locura no nos sepamos
    juntos ni sernos testigos de la propia
    locura.



    34.

    Aquí estoy amiga
    levantado ante tu espacio
    tanteándote el silencio.
    La hora sube de la distancia
    y tú bajas al verso.



    35.

    Paso a recoger tu hermosura.
    Cuando yo te miro eres hermosa.
    El mundo no tiene mis ojos.
    sólo cuando yo te miro eres hermosa.



    36.

    Perdóname que no sea un poeta
    pero te quiero todo lo que te escribo, como
    si lo fuera.



    37.

    La lluvia trota
    como corazonando en la sangre
    del carro de las horas.
    La lluvia estrella el firmamento de mi silencio
    El corazón deshilacha el sendero de la sangre.
    tú detienes el tiempo de la sangre
    para que pueda volver a empezar.
    y allí chapotean los últimos párpados.
    Hay muchos pájaros derretidos en el viento
    en el viento de la sangre,
    no importan
    hay alas que se reiteran en el pecho los pájaros.
    y la savia empecinada que tropieza
    los árboles de las manos vociferan su crispación
    en el viento
    y las raíces son manos acandadadas en mí
    ya el ariete testarudo, propio corazón.
    como el mar contra los muros.
    barcas sueltas
    musgos rotos
    algas muertas
    tallos hondos.
    el silencio sangra
    tu silencio sangra
    guardas ecos de la espada
    y devolverás las palabras
    y yo mientras escucho
    cómo el perfume
    gotea de las hojas
    cómo tus ojos
    emiten un arco
    iris
    cómo un
    himno arderá con el fuego
    eterno que encofran las cenizas



    38.

    En el fragor de la tristeza lenta y tibia
    suelo llorar y nombrarte,
    y agitar los brazos de mi corazón
    como las hélices de un molino borracho
    de tormenta,
    o una golondrina cansada, en el
    medio del mar.
    La pena y la noche me llegan al
    cuello
    y nado para llegar al otro lado de la
    noche,
    con el silencio clavado en medio
    de tu rostro.
    nado como solía algunas tardes
    nadar en tu boca en el pájaro
    nuevo del beso que aprendía a volar
    Si tú supieras lo que es cruzar
    ciego y a tientas los inmensos
    territorios de silencio y de soledad,
    por las noches sin luna y sin barandas,
    mordiendo los ojos con los párpados
    apretados de fervor sin fe
    y las manos cerradas sobre el lugar
    que dejaron las tuyas,
    y el nombre tuyo dicho a veces
    ronca e inconscientemente
    como si susurrara: Dios mío.
    Te quiero, lejana y cada vez más
    olvido,
    porque el rito de empozarme en la
    tristeza es un calvario cotidiano
    de las noches,
    en que no puedo quererte
    sin nombrarte.
    Te amo y te odio,
    cuando eres lejana y necesaria.
    Y sobre las cenizas de la locura de
    la noche triste
    me alzo contra el alba,
    salvado porque siempre el
    sol llega antes de la muerte
    con tu imagen en los ojos
    ya secos y abiertos, contra
    la cosa última.
    Ese frío no me alcanza,
    pero algunas veces en el fragor
    de las noches tristes me entra frío por la
    boca, como a los peces,
    cuando te nombro para asirme de tu
    nombre y embastonar tu recuerdo
    para no morir náufrago
    de la noche



    39.

    A veces me hablan de ti, pequeña mía
    y yo no sé qué decir...
    Por eso ahora quiero decirte algo.
    ¡Olvídame! es necesario
    desde el nosotros bifurcado.
    Pero olvídame sin quitar mi nombre
    de las cosas
    Olvídame sin olvido
    porque morirías en parte
    si llegaras a ignorarme
    Olvídame que te encontrarás sin buscarte,
    esperándote en la hora en que tu soledad
    te dejó sola.
    Y podrás estar sola casi igual que antes,
    pero será más solitario
    porque recordarás.
    Yo no haré lo mismo,
    Ya no puedo encontrarme,
    sólo recogeré tu nombre tu rostro y las
    mejores veces
    Y me iré a jugar contigo al sueño
    Y tal vez te guarde tal vez en el rencor.
    Pero, escúchame bien:
    no es necesario trocarme por mentiras
    Seguirás siendo paloma y necesaria,
    y azul y mañana y dorada y descalza,
    pero ya no serás ritual y diaria y nueva
    como el alba,
    y el hábito aprendido de tu mano y de tu nombre
    será sólo manera de otro
    nombre y otra mano para mi costado.
    Ésta es mi manera de olvidarte.
    Pero esto, no debes olvidarlo:
    En mi olvido serás reemplazada,
    serán mejores que tú y más nuevas
    y costumbres, pero si hubieras querido
    Podrías haber sido
    todos los nombres y las manos de
    mi costado, y mejor que tú misma,
    tú sin olvido y sin pasado, pasado.



    40.

    Amada mía
    la tarde está amarilla y desteñida
    pálida y raída
    como los ojos previos a la muerte — casi abandona-
    dos.
    Anoche, la noche me estrangulaba,
    y tú no estabas
    porque otras veces duermo con una víspera
    en la mañana
    pero anoche lloré.
    Todo se prolonga lento,
    sólo es diferente la hora de los otros
    y el silencio verdadero más el mío, por las
    noches.
    He dejado el alma en un cepo indescifrable,
    y suelo caminar solo algunas noches,
    con la sombra acorralada por las luces
    más agobiada y más harapo
    con los pasos roncos de baldosas, pesados
    y rastreros,
    Todo te recuerda,
    o acaso sea esta manera de las cosas
    mientras yo escarbo tu recuerdo urgente
    como el alcohol ritual.
    A veces tu recuerdo y el silencio crecen
    como un eco sucesivo
    esta tarde el sol y las palomas buenas
    ya me llega al cuello.
    Tienes algo de tarde postergada
    en esta hora vacía de la tarde falsa.
    Sí te amaba amada mía
    y sólo queda
    el fervor del sueño apretado como el ojo
    credo
    y la piedad del niño de las manos juntas
    inocente o idiota como el quizá del rezo
    de las tardes tristes y solas de recuerdo.
    El sabor cotidiano y solo de los trenes
    se adelgaza como un estrecho pasillo
    perspectivo
    Yo arrastro tu recuerdo
    de palabra acobardada alguna tarde última
    que quedó en el puño de la boca clausurada
    como el miedo de descubrir la vanidad de
    un ruego
    Los gorriones son iguales aquí en la soledad
    y en tus mañanas
    El rito de las tardes es un hábito del sol y no
    una espera
    Yo sé que la tristeza es un país transitorio
    entre dos rostros y dos nombres
    Pero ¡qué importa un nombre posterior a esta
    tristeza de no tener tu rostro
    sino para las tardes de gorriones iguales
    y de recuerdo cada vez más olvido!
    ¡Qué importa un nombre que no sé decir
    y que es sólo un hueco con tu voz hecha
    silencio a mi costado!
    Qué importa la libertad del olvido
    conseguido si esta tarde tus veces
    más intensas que otras veces de la
    tristeza solitaria
    me aprieta desde el último atrás
    como la soledad de un
    único atroz sobreviviente.



    41.

    Pienso en ti y te acerco a tus
    instantes.
    Te ignoro y sé sólo cómo fuiste
    ignoro cómo eres pero sé cómo te sé
    y sé cómo quisiera que fueras
    y cómo voy queriendo que seas como eres.

    Creo en ti, porque guardo un rastro que
    sangraste
    sobre mí
    porque tuve la noche
    y ya no es mía
    porque te has acumulado en mis abrazos
    antes despoblados
    porque he vaciado el vacío de tu abrazo
    más hondo que tus brazos
    porque ya no te espero
    porque ya no vendrás
    y no estoy triste
    y no estoy solo
    y no solamente no estoy solo
    sino que me escuchas
    y tienes lo que quiero que tú quieres
    y quiero lo que sé que tengo



    42.

    Escribía palabras sencillas de tus cosas fáciles
    hoy, tal vez porque ya no tengo cosas
    escribo palabras oscuras.



    43.

    Somos palabras y así nos acepto
    pero ahora mezclémonos las manos
    subterráneas del silencio



    44.

    Con el canto de mis manos te iba haciendo estelas
    en el silencio de tu piel como la tarde



    45.

    Porque es mucho más lo que te vas
    que lo que yo te quedo
    (¿cómo podría serte nunca mejor con el
    pensamiento?)
    y sin embargo te quedo mucho más
    porque es mucho más lo que me quedo
    que lo que tú me puedes llevar
    porque hay algo que nos vivimos
    más allá del espacio
    pero el tiempo nos acorrala en la realidad
    la distancia nos destierra de las ocasiones
    pero nos queda
    mucho más aún de lo que estamos
    como en el silencio laten las palabras
    y crecen el infinito
    que no nos cabe en la garganta.



    46.

    Para irme todos los barriletes de tu piel vivida de silencio
    Para callarme todos los regresos que vengo por tus manos
    tus manos de raíz
    como la lluvia a las raíces
    Para caerme por tus ojos como el verano se agrega a la
    tierra en la fruta derrotada
    Para habitar tus acechos
    enderezando los pasillos de tu sombra
    con la mañana a los dos lados o una lámpara
    clavada en el silencio
    Para arrancarte el buzo de los ojos
    y echar al viento todos los pájaros que hasta ahora
    Soledad.



    47.

    Hoy que las venas se te caen por la boca
    que serás una garza con la sangre de la
    luna
    mi corazón se vuelve de campana
    y aunque mi tristeza se te
    acerca donde
    el sol te toca
    levanto ya lograda, mi por fin mañana
    y deshojo mis flores en tu risa una por una



    48.

    Y qué estamos dispuestos a decir
    sino nuestros propios parapetos.
    hacer un caracol de grito
    y escondernos
    topos en nuestra propia garganta indescifrable.
    Y las cosas siguen en pie. fantasmas impalpables.
    como asir las ideas con palabras.
    Y las cosas siguen en pie —mientras haya
    alguien que las piense—
    (el pensamiento es una manera de existir que
    no se repite)
    Pero decimos diariamente como haciendo camino
    hacia nosotros que nunca termina.



    49.

    Algún día conoceré tus pies.
    ya no me extraviaré en tus abismos. conoceré tus
    vertientes tus túneles tu soledad, tus pájaros muertos
    las viejas ciudades los cementerios sin historias con
    algún nombre tal vez de extraña lengua.
    Algún día seré yo el pastor de tus ríos
    de tu silencio.
    remaré todos
    tus vientos
    me habré lavado
    tantos rostros de las manos
    tanto habrán masticado mis dedos el musgo de tu
    pelo.
    tantas veces te habré viajado y guardado el barco errante
    en tus guaridas
    y el ancla y la savia y el Este en tu luna invadida
    y despertada en la marea.
    Sí algún día conoceré tus pies sabré dormir mis cosas a la
    sombra de todas las cosas.
    y el silencio convocado en mi actitud de absoluto.
    Sí es cierto, me faltará tu historia
    pero ningún cerrojo tuyo me guardará un
    nunca, habré vivido todos tus testimonios
    y habré vuelto a tus pies como a la raíz
    para arrancarme el viento de la boca
    que me madura en la garganta frutal.



    50.

    Cuando el tortuoso pasadizo de la sangre
    empecina el peregrino silbido del silencio
    y como un remero sin fatiga
    tu pájaro soltado a travesía
    vuelve por la soledad de tantos días
    como un barco ahorcado mar adentro
    te parecerás un poco en eso a mí
    que antes, tal vez de tu abandono
    te escribo mi dolor y te lo dejo.



    JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

    Victoria Tellez

    Mensajes : 607
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    recomendado Re: POEMAS DE JORGE LEMOINE

    Mensaje por Victoria Tellez el Lun Mayo 06, 2013 3:03 pm

    Todos son preciosos no alcnase a leerlos todos prometo regresar
    tu inspiracion lleno mi alma de muy buena poesia,felicidades
    tu amiga Victoria.

    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
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    Localización : Mar del Plata
    Humor : Bueno

    recomendado GRACIAS!!!

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Lun Mayo 06, 2013 3:37 pm

    Gracias Victoria, muchas gracias.

    Lorena Perez
    Admin de café poético
    Admin de café poético

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    Fecha de inscripción : 05/04/2010
    Localización : Colonia del Sacramento, Uruguay
    Humor : mi vida... es una comedia

    recomendado Re: POEMAS DE JORGE LEMOINE

    Mensaje por Lorena Perez el Jue Mayo 09, 2013 10:50 am

    como siempre hermosos versos Jorge querido! saludos!


    _________________
    No hay fuerza más demoledora,
    que la fuerza del amor...

    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
    Fecha de inscripción : 22/12/2010
    Localización : Mar del Plata
    Humor : Bueno

    recomendado GRACIAS!!!

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Mayo 09, 2013 10:59 am

    Gracias Lorena, muchas gracias, un beso.

    Andica
    Admin de café poético
    Admin de café poético

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    Fecha de inscripción : 11/12/2009
    Humor : ehhhhh??????????

    recomendado Re: POEMAS DE JORGE LEMOINE

    Mensaje por Andica el Jue Mayo 09, 2013 1:30 pm

    Sí algún día conoceré tus pies sabré dormir mis cosas a la
    sombra de todas las cosas.
    y el silencio convocado en mi actitud de absoluto.
    Sí es cierto, me faltará tu historia
    pero ningún cerrojo tuyo me guardará un
    nunca, habré vivido todos tus testimonios
    y habré vuelto a tus pies como a la raíz
    para arrancarme el viento de la boca
    que me madura en la garganta frutal.

    GUAU FORMIDABLE...
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    Radio Lemuria

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Mayo 09, 2013 1:33 pm

    Gracias Andica, muy amable compañera.

    Jorge Lemoine y Bosshardt

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    recomendado JORGE LEMOINE PLAGIADOR

    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Mayo 09, 2013 1:39 pm

    Y bueno Roberto, no me dejaron plagiar más, yo me reí muchísimo con todos estos tarados analfabetos.

    Recaredo
    Poeta Autor-"Una Tarde De Café Musa Y Poesía"
    Poeta Autor-

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    Humor : Mucho humor

    recomendado Re: POEMAS DE JORGE LEMOINE

    Mensaje por Recaredo el Jue Mayo 09, 2013 2:27 pm

    [b]Magnífica tu poesía, amigo. Felicidades.

    Jorge Lemoine y Bosshardt

    Masculino Mensajes : 95
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    Mensaje por Jorge Lemoine y Bosshardt el Jue Mayo 09, 2013 2:30 pm

    Gracias Recaredo, un abrazo.

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