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    Hígado y lágrimas

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    Oscar64
    Poeta Gran Master II - Propietario y Miembro Del Jurado
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    Masculino Mensajes : 8252
    Fecha de inscripción : 22/05/2010
    Localización : Santiago de Chile

    Hígado y lágrimas

    Mensaje por Oscar64 el Lun Mar 18, 2013 6:29 pm

    Hígado y lágrimas

    Más triste que un triste que se sabe triste,
    o sea más o menos triplemente triste
    y algo más por si las moscas,
    así me siento yo, conciudadanos,
    así también me paro, voy al baño y vuelvo,
    más liviano quizá, pero nunca menos triste.
    Es cosa de mirar nuestras ciudades, mis vecinos,
    amargas, desabridas, sin más gente
    que aquella multitud que ya ni llora,
    que ya ni se emputece de la ofensa
    de este vivir sin causa ni apetito,
    de este morir cual suma de miserias.
    Es cosa de tratar con las vitrinas,
    con cada plaza de árboles podados,
    con ángeles sin piel más que el mesero
    que sirve la cerveza en noches verdes
    y bebe en un rincón su propio tedio.
    Así de soledad yo ya me rindo,
    no quiero vegetar por catedrales
    ni plazas de dolor ni ministerios
    que ordenan sumisión a quien no somos.
    Sonrío al lagrimear, escupo al alba
    y aclamo mi rigor de inmarcesible,
    ya triste puedo estar pues eso es todo,
    ni libre ni traidor, sólo testigo,
    más triste cada vez, conciudadanos,
    del fértil resplandor que nos perdemos
    en cada beso menos, en el rostro
    que esquivan nuestros ojos porque duele,
    porque pide nuestra lástima o rechazo
    o marcha vertical hasta el final de las hogueras.
    A veces somos nosotros mismo al espejo
    y aún así elegimos no mirar nuestra miseria.
    Hay pobres de palacio, hay opulentos
    en casas de cartón de corazón de oro,
    y liendres por doquier, mosquitos, asnos
    y bellas dormilonas que no quieren ser sirenas.
    Y yo cual tú me muerdo el laberinto,
    sorbo mis mocos, subo hacia el abismo
    y envuelvo mi vigor de escenas tristes,
    de lágrimas sin sal para regar la flor silvestre,
    y viajo, me desprendo del delirio de mi tiempo
    buscando una oquedad en que repose mi cabeza,
    en que nosotros ya dejemos de morirnos,
    o sea ya vivamos con un norte más que el caos,
    latamos al compás de un nuevo día de esperanza.
    Yo triste me entristezco y triplemente triste,
    al revés de Pedro que niega de su altura,
    en vez de renegar afirmo el llanto y la conciencia
    por sostener con ellos la redención posible
    por fin sin Gólgota ni espinas
    ni cruz ni más dolor para mi hermano.

    http://fuerteyfeliz.bligoo.cl/

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