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    Estremecida la noche (parte 1)

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    caminandobajolalluvia
    moderador de café poético
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    Masculino Mensajes : 7683
    Fecha de inscripción : 19/12/2009
    Localización : Buenos Aires, Argentina
    Humor : Muy gracioso en ocasiones súbitas, je

    Estremecida la noche (parte 1)

    Mensaje por caminandobajolalluvia el Lun Ene 28, 2013 1:21 pm


    Estremecida la noche abrevia la sustancia de su sueño,
    entretejida por los álabes del viento, presagiable,
    y escribe con mi vida los silencios
    de tu alma.

    De cuando en cuando tu luz abre bahías
    que discurren el alba
    sobre el ocaso de la luna.

    Tu mano esconde en la sábana del cielo
    el negro resplandor de tus pupilas.

    En la luz olvidas tus palabras
    besando el horizonte con sus ruidos.

    El cuerpo de tu voz
    da el alba sobre sombra,
    y atardece en tu rostro mi semblante
    como una nívea tez que aclara lo distante.



    De luna es la caravana de tus piernas
    besando el oleaje en el suelo de mis sueños,
    hojas que juegan, geómetras alados,
    estriban mi mirada, como la sombra sobre nieve.

    Recorres el alud
    que hace predecible la distancia,
    las llaves de tu aroma deslizan el tiempo
    y lo transforman.

    De tu vuelo laten las alondras primaveras,
    estremeciendo la noche la distancia con que formas
    el desvelo;
    trazo agudo sobre la vertiente de mi canto
    el estelar acople del murmullo de tu llanto.

    Besas el horizonte con tu ausencia
    trazando ágatas en el latido de tu nombre,
    y socavas la melancolía de mis noches:
    el ocaso púrpura tras los luceros semiabiertos.

    Formas la luna,
    descubres la nieve en mi lamento
    como una caravana que recubre el horizonte.

    Con artísticos claveles mi mirada se desvela,
    aprisionando las uvas de tu corazón,
    despertar enamorado.
    Naces, y de ti la lluvia canta
    como un atavío
    de mis noches anheladas,
    canta como un vuelo sagaz y taciturno,
    esbelto cuello que
    promete la iluminada sombra,
    que sostiene mi semblante
    bajo el sueño.
    Hecho trizas mi corazón destella
    y se completa
    como una bebedora zebra
    decidiendo su destino.
    Como una flecha, volando, en el vuelo
    hasta su centro preciso,
    recobro el aliento en tus fauces de hembra.
    Persigo mi canto en tu mirada
    que zozobra en mi mitad.
    Como un equipaje de alas nuevas
    tu voz
    estremece mi canto.

    Como la letra,
    que según la tinta del ánimo
    cambia,
    con cada pequeño cambio
    su espesura y su forma,
    así resplandeces.

    Te he visto. He visto tu mirada taciturna,
    tu sombría claridad agonizante,
    tu esbelto trazo de palabras zozobrantes
    que trepan como hiedras por las montañas
    de mis ojos.

    Tu esbelto cuello,
    tu cabello zigzagueante,
    tus ávidos revoques de paloma,
    tus hombros que laten por tu sombra,
    tus pechos que dibujan la maternal infancia,
    enredadera de mi alma,
    y el vértigo de tu vientre sobre tus muslos
    de nieve,
    así dibujo la dorsal melancolía
    de mis noches
    por ti sepultando ocasos.
    Redobles oscuros se convierten en albas.

    La claridad se forma con tus ojos
    como la blancura desviste amaneceres.
    Bajo tus hondos silencios de espesura ávida,
    las tizas envuelven la nieve de mis
    pensamientos,
    y su láctea tez deshabita las sombras
    estrellando pizarras de noches diluidas.

    ¡Canto con tu soledad!

    El incipiente resguardo de la noche cálida
    se esfuma
    bajo el colapso misterioso de alas
    derruidas.
    Y la gravedad de mi cuerpo crece
    sobre el volátil insomnio
    que recuesta el alba.

    Como un niño, me enamoré de tus
    ojos
    que bifurcaban el cielo de una
    habitación agotada de recuerdos
    pasajeros.

    Así la noche enaltece mi canto,
    construyendo un sendero sobre tus
    mares calmos.

    Eres Flor,
    flor de ocaso,
    flor ardiente,
    tus labios muerden mi delirio
    como una aurora de nieve.

    Tus manos esconden
    el perfume que en tus alas llueve,
    pintando de tizas mi rostro
    descifrando tu misterio
    bajo tus mejillas puras.
    Tu rostro invade una canción oculta,
    sobre mis manos nacen
    eclipses de plata,
    para pintar un abanico de lluvia
    sobre tu camino de hierba.

    Tus muslos descienden
    sobre la nívea forma
    de nodrizas cautivas
    hasta tus piernas de seda
    que transforman la brisa
    de tus pies
    descalzos.
    Tus cabellos libres
    desenredan la noche,
    y tus ojos se posan
    en mi canción oculta,
    la nieve desviste tu pecho,
    dos tibias lunas
    sobre tu vientre de nube.

    Tu voz se viste de silencio
    sobre la cortina de mi alma
    y el perfume oceánico de tu pelo
    desciende sobre mis alas rotas.

    Cautivo de este amor,
    tan sólo canto
    a tu presencia remota
    como la lluvia en el campo,
    como la tempestad
    de mi alma.

    Encuentro en la brisa
    tu canción de sirena.

    Una pena se adueña de mi vuelo
    soñado.

    Tus alas nacen
    sobre la selva del alba.

    Mi mano teje un ábaco
    de sol
    sobre tu mano de sombra.

    Glaciar de tristes besos
    en la huella que huye
    pintando la mañana.





    Deslumbras
    tu solitario
    giro en las estrellas,
    como el arribo
    de la forma
    que desata
    tu mirada.

    Alas de viento,
    en púrpura amanece
    tu semblante que cabalga por las veces
    que recorre el alba las distancias de la nieve.
    Tu cauce
    es purpúreo resplandor
    acelerado,
    como alas que en las voces del alma
    dan su júbilo y fervor
    y en voces tiernas
    rupturan el aljibe que en su níveo resplandor
    esconde la vertiente
    que asoma desde el agua.
    El alba se confunde en tu mirada
    como el haz de luna
    que recorre el firmamento de tus labios.
    Y en la siembra de tu blanco resplandor
    el áurea nívea de tu voz
    despierta un tibio aroma dulce:
    navega por mis alas la laguna
    de tu sombra,
    la luna engendra
    dos mitades
    en una.

    A la espera de tu rosa
    de viento,
    medité el aroma de su cauce sangriento,
    estela que converge en mi latir primario
    desnudo su vuelo de precoz incendio.
    Navego en el viento
    y en tu lecho alzado
    bebo la copa de tu lunar hambriento.
    Desliz de blanca primavera
    su alcoba sincera
    en la tenaz aurora.
    Brilla mi espejo en el lucero incierto,
    tu unánime vela
    de silencio único.

    Estrechas tu voz
    y recibes mi templanza,
    torcaza herida
    por el mar revuelto.
    Ansío esperar tu rosa
    dividiendo,
    el latir de la promesa del viento.

      Fecha y hora actual: Lun Dic 05, 2016 9:38 am