Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas

» Roto el mar
Mar Dic 06, 2016 5:50 am por caminandobajolalluvia

» Colegio Canicouva de Vigo Navidad 2016
Mar Dic 06, 2016 4:11 am por caminandobajolalluvia

» Tu cuerpo en otra sombra
Lun Dic 05, 2016 6:30 am por caminandobajolalluvia

» El Casino Obrero Navidad 2016
Sáb Dic 03, 2016 7:30 pm por caminandobajolalluvia

» Verde, si llama
Sáb Dic 03, 2016 6:54 am por caminandobajolalluvia

» Mi corazón
Mar Nov 29, 2016 6:41 am por caminandobajolalluvia

» Verdad
Jue Nov 24, 2016 8:43 pm por caminandobajolalluvia

» Colegio Canicouva de Vigo erase una fiesta infantil
Miér Nov 23, 2016 7:07 pm por caminandobajolalluvia

» Dinoseto de vigo forma una familia
Vie Nov 18, 2016 6:12 am por caminandobajolalluvia

Los posteadores más activos de la semana

¿Quién está en línea?

En total hay 4 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 4 Invitados :: 1 Motor de búsqueda

Ninguno


[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 125 el Dom Oct 30, 2011 8:57 pm.

Los posteadores más activos del mes

Flujo RSS


Yahoo! 
MSN 
AOL 
Netvibes 
Bloglines 

Navegación

Galería



    Ocaso

    Comparte

    Oscar64
    Poeta Gran Master II - Propietario y Miembro Del Jurado
    Poeta Gran Master II - Propietario y Miembro Del Jurado

    Masculino Mensajes : 8252
    Fecha de inscripción : 22/05/2010
    Localización : Santiago de Chile

    Ocaso

    Mensaje por Oscar64 el Sáb Jul 14, 2012 11:22 am

    Ocaso

    Un pañuelo cayó en el horizonte
    era blanco, era rojo, era demasiado tarde para seguirlo ondeando,
    sólo el mar movía sus mandíbulas
    e intentaba con piedritas sostener su voz en las arenas.
    Espérame, me dijo, no tengo qué ponerme cuando llueve
    y he perdido mis gafas en la bruma de los puertos.
    Pero el cielo calló, cuadrado, plano, azul e inexorable,
    la tierra iba ocupada, cerrando y abriendo cunas y ataúdes,
    tenía tanta obligación que confundía cosas
    y ponía alas en las flores, aromas en los pájaros
    y una bandera verde para no olvidar el nombre de sus muertos.
    Mientras, los más pisaban distraídos sus pliegues por el mundo,
    era una tarde pues de la más sórdida esperanza,
    cuando la inmensa humanidad yace en sus hábitos vacíos
    y sin hablar, sin preguntar y sin pensar siquiera,
    cada ser se desplaza en una tabla por la muerte.
    Merengues del amor, tostadas frías
    de un tiempo sin fulgor ni regreso a las miradas,
    había un viejo sol en las bufandas del encuentro,
    un riego junto al mar de las palabras que navegan
    y un ciclo de inversión en las promesas ya caducas.
    La voluntad no teje redes en lo eriazo,
    la libertad no tiende más que moscas en la trampa
    y el corazón persiste en su monótona refriega
    detrás de la verdad, de la pasión y otras quimeras.
    Esa tarde te vi bebiendo el mar con manos tristes
    la mirada tras el vidrio y la ilusión ya naufragando en otra ocaso.

    12 07 12

      Fecha y hora actual: Vie Dic 09, 2016 2:47 am