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    Rosal al alba, Paloma blanca (Cántaro de Luna)

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    caminandobajolalluvia
    moderador de café poético
    moderador de café poético

    Masculino Mensajes : 7685
    Fecha de inscripción : 19/12/2009
    Localización : Buenos Aires, Argentina
    Humor : Muy gracioso en ocasiones súbitas, je

    Rosal al alba, Paloma blanca (Cántaro de Luna)

    Mensaje por caminandobajolalluvia el Lun Oct 10, 2011 11:01 am

    Y has sentido la noche como una plegaria
    de mis ojos puros, a tu boca de magia
    y aunque la luna espejada de tu cineraria
    escribe con pluma acervada nostalgia,
    tu cabeza niña se esconde en mi sueño
    y late en mi vientre lacerados sigilos
    un horizonte renueva nuestros latidos,
    Constancia mía, susurras tu dueño.



    Escondes frescuras no vistas al alba
    la noche figura tu melancolía
    de otoños y versos que han visto la cueva
    donde se esconde el Sol de tu mirada de novia.
    Abres el desvelo como un ave pequeña
    que surge de la sombra de un frutal escondido,
    y te empequeñeces en la sed que te adueña
    de mis pasos escondo en ti mi semblante rendido.

    Ha visto la lluvia tu ventana de agua dormida
    como un elocuente jilguero nocturno
    donde tu mirada se esconde en un horizonte, perdida
    y clausura tu voz el suburbano eco, rosado sino…
    Y si en la niebla de tus ojos el agua no pierde
    en tus besos el rocío que lleva la tarde
    a esconderme en tu pecho y tus latidos, sirena
    alude en mis labios tu perfume en la pena!



    Tus ojos me tienen prisionero,
    en esta vida, en este sueño que no acaba...
    Puedes darme la mirada por entero,
    pero tus ojos, verlos, yo no lo soñaba...
    Será por eso que me tienes firmemente,
    y mi corazón sueña enternecido,
    como alas que en el vuelo te ha tenido,
    tal vez yo sólo sea aire, solamente...

    Arremete con el ciego encanto de las olas
    la mirada en el mar, sobre la espuma
    vigoroso latir la oscuridad de un puma
    en el claustro celeste de una noche a solas.
    Besa la piel el murmurado encanto,
    del azahar en su trémula belleza
    pues al zorzal la lluvia en la maleza
    acecha la sal en la espuma de mi acento.

    Tus ojos sueñan lo que no he visto con la noche
    manantial de penumbras y de sueños
    ladrón de almas en las alas de pequeños
    colores que se esconden en la sombra azabache.
    Tu huella de circense arquitectura
    es mujer esbelta en lontananza
    que se apiada de mis párpados y cura
    los longevos brazos en el mar de la esperanza.



    Tus ojos son como caudalosas doncellas
    que elevan la plata y el perfume de las flores
    pues sueña su tacto con tus manos bellas
    asir de la noche los vanos resplandores…
    De la luna la misma miel olvida
    que tu rostro y tu piel en la vertiente
    de esta templanza en el agua de la vida
    queda, para asirse con letargo, de tu boca luciente.

    Esmeralda


    Claudica mi armonioso pez de nácar florecido
    el estrecho cauce que la sombra añade
    su rojo porvenir de las alas que han vencido
    mis párpados señas que el amor persuade.
    Oro y aroma para mi jardín enamorado
    se ha desatado el mar hacia junglas y tinieblas
    de esta noche donde se pueden ver las nieblas
    asir del alba mi suspiro apasionado.

    Negra es la pasión que clausura a mi rosa
    como una negra rosa de efímera traición
    pero en la sombra añade tu boca decorosa
    y hacia la noche oculta late mi corazón.
    Ornamento, desigual orfebrería
    de aquella sutil mano que igualas
    mi amor nace sediento y lo empalagas
    noche de augusta sombra frutal, amanecería.

    De tu perfume sutil abrigo has decretado
    para este hombre gentil, enamorado.








    Mirada atenta baña, tus ojos de diadema
    los ojos que te buscan, relámpago que quema
    y ahuella las distancias, que sopla en las arenas
    la luna resplandece, en tu mirada apenas…
    Carbunclo de las aves, tus manos que me enseñas
    montaña a las estrellas, tu cielo que despeñas
    y enseñas el baluarte, de tu mirada apenas
    conmigo y una vela, celada tú me cenas…
    Y soplan los vientos que arden, con tu mirada a cuestas
    y encienden llamaradas, con el mar a tientas
    tus ojos no celados, encumbran primaveras
    paseo de las flores, por todas las aceras…
    Y tu orden me arrebata, con tu mirada a cuestas
    la luna me desata, vistiendo las afrentas
    de la noche que invade, tus ojos de sirena
    ansío hallar la llave que encienda tu diadema…

    Pero te quiero en la hora, del lecho tras la cena
    ansío el mar que dora, tu brillo que me quema…











    Tus ojos en el lento jardín de copla verde
    fulguran el aliento de las sombras, la vertiente
    de un caballo alado que la noche pierde
    entre estrellas de abril, de alba sonriente.
    Tacto de tu femenil rosa la sombra que purpura
    el aliento de los bosques me asegura
    tus pies no pierden la sima que provocan:
    alea la noche y es tenue en tu boca, los jazmines que te evocan.

    Sombra quiso la noche levantarte
    como regazo de luz que oscuras lunas
    pierden en el arribo al cantarte
    silbidos, coplas alas vientos dunas,
    y las estrellas que no se ven en el oriente
    de una lágrima bebían suficiente,
    pero al alba la dúctil parsimonia del artista
    las claras sombras azules luz insista.



    Oro no hace preludio de verano,
    ni amar tu sombra aquieta mi suspiro
    pero en el alba la noche es un zafiro
    que ilumina con plata la nieve de tu mano.
    Esquiva sin la hora, manantial de dúctil forma
    llevas en tu sol la sombra que te adorna
    se elevan los aires que en el bosque es alarma;
    tu cuidado en la noche es luna tierna.

    Grácil la espesura de la noche
    cabalga el sueño que arropa mis luces
    y como al alba la espuma de su broche
    alarga el piélago del mar lleno de peces.
    Aquieta ya su forma, alea mi suspiro
    la aurora que no sueña más que mi respiro,
    y en la sombra que me dejas
    puebla la noche de tus cejas.
    Al extender mis alas frecuento la osadía
    de aquellas rosas que anegan tu cintura,
    pues al alba la vana lentitud mía
    oscurece el velo que adorna tu hermosura.
    Se van mis pasos, y corren, no hay suspiro
    a través de las playas y su acierto,
    y tú eres la mujer a la que admiro:
    entre rosales veo una rosa, bien despierto.


    Se acobardan mis pupilas cuando la noche inmensa
    pinta todo lo claro con negras parsimonias,
    y entre tantos candiles no veo las colonias
    de aquella oscuridad que las estrellas venza.
    Adorna un astro la lumbre soberana,
    y entre declives de pasión mi cuna excede
    a pintar las alas que la nieve puede,
    de tu boca la ilusión de una rosa no tirana.



    Asombra la esbeltez cual lecho en tus pupilas
    de la siempre tenaz y desigual constelación
    que en la noche desata mi pasión
    ver volar tantas estrellas arrebata velas
    de un candelabro oscurecido de silencio,
    sueños, alba que al encanto cede
    de tu largo cabello que concede
    lunas, que la plata habla al oro mío.

    Tange la murmurada espada el viento receloso
    cual espuma vitral, cancel de rastro endeble
    por el cielo que separa la virtud que pueble
    las alas en el vuelo de tu canto nemoroso.
    Sombría y cruel, al ahínco la mirada
    de una ufana noche, constelada,
    el sigilo de sentir los mismos pasos negros
    otrora llantos de mares amargos.




    Sueña el sueño el vitral que no ha escondido
    la luz del devaneo la mañana
    de una cumbre entre la luz, temprana
    que arriba el sueño que rebasa lo perdido.
    Y en el ala de ese sueño que la luna cela,
    duerme mi astro la vela que consuela,
    ver nacer de nuevo el alba entre la noche
    luz, lento cristal, luz que luche.

    Entre tus senos veo la luz que acompasa mis latidos
    cuando la sombra en la estrechez de tu simiente
    de tus alas el brebaje suficiente
    bebe mi vuelo con sobria nitidez de los espacios,
    y entre las alas de los vuelos ante el sueño
    de volar, tu cuerpo compra un beso
    de silencioso oro y luz travieso
    que en la boca es un timbal para su dueño.



    ¿Pude despertar del desvelo de tu mano,
    ó tan sólo es la espuma fluorescente
    del latir crepuscular de un oro cano?
    Beber tu dócil forma entre las sombras no es hazaña
    para tomar mis manos entre las tuyas, seña
    en este baile recorro las penurias, y es la leña:
    -¿Ó el suelo me ata,
    ó son tus ojos laureles de plata?


    Veraniega respuesta, marfil hueco
    de la sólida estival pausa que alude
    tu sombrío desigual otoño seco
    la vertiente en el amor redunda, acude.
    Apacible cuenca el mar vertiginoso la llanura
    que separa trémula la voz en la espesura
    doblez al alma la copia fiel existe
    soberanía alada de tus pies me viste.



    Coloquio verdadero y adentro proceloso duda
    como pez de caoba la luna no depara besos
    asiste ruin destello de tus ojos, ésos
    que no hallan al verme crisálidas aluda.
    Invertido néctar, ponzoña ensimismada
    de tu rostro la distancia encarcelada,
    juvenil enseñas al ave no desnuda
    enamorada, gentil yo al ave aluda.

    Desnudo néctar y pulpa entre mis brazos
    como constelado almíbar de mis besos
    dóciles cautos, primordiales, sueños
    deslumbrado aroma de tus púrpuras remansos.
    Entre la sierra y la porcelana de la Luna
    atisba un eco que gentil figura
    y engalana un mástil que ninguna
    vespertina bruma tus ojos no procura.


    Entre la escarcha endeble y dúctil de los barros
    donde lluvia nace y puebla oxigenada
    el aire nieva su púrpura, situada
    la dócil seña del primor, pasos de carros.
    Versátil tus manos me ofrecen alba y sudan
    más que vespertinas nubes, tus ojos nos enseñan
    las brumas que situadas al orbe lo preludian
    tus pasos en la noche, estrellas se despeñan.

    Y en tus ojos a formidables estíos la silueta
    del contorno que se asombra y nunca aquieta
    preludio del artista alas que nacen
    murmurando aromas flor, jardín púrpura hacen...
    Y entre las deidades de tu sombra delineadas
    cumbres entre lo incierto son figura
    de tu sonrisa que apacigua y que murmura
    estratos, nubes, cirros, alas, hadas....



    Frenético candor la vista puebla
    de tu desértica figura que no ostenta
    el lúdico arrecife de la niebla,
    huella errante la figura que sustenta.
    A tus ojos el rocío del juglar música tañe
    el sendero de la mística templanza
    de los músicos y letras de confianza,
    arde en el alba la primera estrella, luz me bañe.

    Dosel de augusta reclinada paz celeste
    sobre la bruma intrépido y agreste
    la luz no acaba, empieza en el poniente
    la sombra en tu verano es suficiente.
    Frenético candil y nace del poeta
    la cuna donde amparas mi silueta,
    goce tangible de espacios murmurados
    la sombra es caminar lentos amagos.



    ...Y en el alba veo suspirar la fortaleza
    desde tus alas níveas cunde la temprana
    añil copla de ave en la maleza
    desde tus pasos tu diadema es luz que emana.
    Alea la virtud entre la selva murmurada
    desde tus pasos jovenes el claustro, la manzana
    que virtud mueve mi mano enamorada
    ó lenta pluma que desvela sombra vana.

    Diamantes exceder el letargo de la pluma
    excede noches tu virtud, mi ojo consuma...










    Fulgor la sed que invita
    ¿Aún tienes sed?

    Fulgor la sed que invita, el mar, perpetua llama
    caracolas del viento a la mañana,
    se van, por las orillas, los timbales y las coplas que derrama
    orquídeas no se llevan, juventud de la albacea
    la nutre la paz y el pan vertiginoso
    cual luna no se aquieta entre mi esbozo
    noche cauta, azul cosmogonía
    no se antela la luna que porfía
    ébanos de soledad y ancla silvestre
    la luna de cristal hechizo
    no diamante
    la sombra penetrante
    entre tus párpados diadema
    del fulgor que sempiterna gracia no licúa
    vástagos que enseña, la templanza
    de un joven astro que resguarda su luz en la maleza
    cual sol y sombra en la tibieza
    la luna presagiante
    el ala que desierta su joven voz promete
    como cáudalo de flor la nave aumenta
    su júbilo la ofrenda
    del sueño prematuro su júbilo templado aurora sueña
    juventud que se despeña
    y crece cual sombra el alba tienta
    las rosas que concierta
    y,
    ahora que

    llueve

    me pintas de la nieve
    las negras parsimonias decididas del llanto que separa
    la tea de la luna
    y
    entre brazos
    su joven voz promete estrellas ciegas
    cual ahínco de las nuevas
    y versátiles formas que se amparan en el claustro
    y más,
    en el bosque,
    en la diadema,
    del sol
    a la orilla de la pena,
    lectura al aire libre
    océano de aire que suspire
    cual lúdico arrecife
    los pies de las muchachas
    las náyades que explotan su cariño
    entre la selvática forma
    de mis labios
    que silban en el oro de la fiesta vespertina
    la rosa que culmina
    entre tus manos me fulmina
    la sombra femenina, etc.


    Tenaz, el vuelo danzante, la figura celeste
    a lontananza del eco frío vaivén del vago terciopelo
    la luz que añade fulgor a escarlata oeste,
    la lumbre del fuego azul fuego robre rojo pelo.
    Y en las alas del azul cual víspera del día
    tu solo sueño añil boca sería
    cual húmedo rosal la vista enseña,
    caliginoso verso tu diadema doble se despeña...

    Como álamo del viento y pan vertiginoso
    azul del cielo la mística agonía nos separa
    el vago aliento del fulgor que amara
    la víspera del Sol, undoso arribo, celoso
    cauce que despierta madrigales,
    aliento de los dos, cual efímero resguardo
    lunada forma celofán auguro, cardo
    el que dóciles formas ha enseñado, manantiales...



    Plectro sansón, efímera manzana carcomida, nueces
    cual astro cuneiforme la doncella
    a peregrina voz la boca de los peces
    asombra en el jadeo de la noche vaga estrella...
    Y entre centellas soberanas la más dulce,
    que se separa de los astros y diademas
    anega formas ciertas luce ciertas gemas
    de la peña que derrama entre los alces, alce.

    Paciente nota que resguarda el terciopelo
    de la noche el silencio que me evoca,
    el suspiro a la pasión que se desboca
    de tu boca, el solo pincel que vago celo.
    Y aúna la noche la pasión que se resguarda
    en el silencio del abril la nave aguarda
    de tus pupilas el radiante beso
    que sobre el rojo de la noche augura su cerezo.


    Montes al pasar la vista eximia de los astros
    penan el tibio andar azules alabastros...

    Pero tu boca no ha de besar la noche, vaga estrella
    el jazmín, es aún tu flor más bella.
    A murmurar un paso dócil legua
    descripta forma del juglar de la mañana
    asir enagua la sombra noche oscura tregua
    el joven despertar la sombra vana.
    Jadeo del columpiar la vista procelosa
    en el suspiro tieso azar noche virtuosa
    escándalo que cede bello prado
    del joven despertar la luna, amado...

    La vista seña lo que oscurece el lado
    luminoso de la tea, fraguada noche oculta
    del luminoso astro, que enseña lo deseado:
    buscar en tu maleza la amada que se exalta.
    Rostro apacible, lunar entre las sombras
    virada luz que excede y puebla las llanuras
    de un solo mar que tieso resguarda tus premuras:
    Horizonte en el lugar que lejos atesoras.



    Declive que se enseña para mostrarte apenas
    lo murmurado del estío de tus formas
    cual noche soberana estrellas seas
    en el baluarte de mis noches y mis hormas.
    Galanteo de tus pasos tras las hebras
    que dejas en el paso de tus cunas
    abrevia la distancia lo que acunas
    sentir tu piel, mujer, clara celebras.

    Captura del mostrador mis ansias y mis noches
    como puebla el ocaso el fulgor tus dos doncellas
    que se encienden en fuego y azabaches:
    las piernas de mi amor, el lecho sellas.
    Y enciendes la virtud, eres dormida
    cual luna errante arreas consumida
    todo el cielo de mis ojos, las estrellas
    entre tus senos y las nubes de tus huellas.

    Furor que aclama tu letargo ensimismado,
    desde la punta de tu ser, tu fuego amado.




    Constelación, jacinto, luz azul, tardío
    el suelo es de la noche luz amante
    desmedido cauce de candil diamante
    oro y juventud paciente sol tan frío…
    Sobre la tenaz respuesta voladora,
    enclave misterioso áurea cuidadora
    lejanía que fue más que el poniente:
    besar de tus labios la miel es suficiente.

    Estoy enamorado de ti cual rosa pura
    ó como sentir la espuma del mar entre mis pasos,
    como anillo de sal en tu cintura,
    sentir la gema del sol tus dulces labios.
    Efimero, trato y logro un verso, semiatado
    de tu voz y tu sonrisa enamorada
    llego hasta la cumbre cuando tu rosado
    beso se une en mi boca constelada.


    Estoy celado de ti cual rosa abierta
    sendero de espuma es tu bravo acierto,
    entre mis manos veo el oro y la luz tan cierta
    como el cántaro la noche a tu desierto…
    Y en esas estrellas que se tejen en tus ojos
    lagunas de esplendores, lejanía
    pueden azahar dejar despojos
    cual nieve de tu flor ¡Oh Luna mía!


    Desmedido el cauce, la huella en mi cintura
    bajo un mar inmerso, mis manos en la altura.
    Decidido el trance, que sobra ensimismado
    mis alas en mi voz atañe enamorado.
    Decidida sombra, que esparce luna a un hado
    esparcida bruma la cuenca, sino helado.
    Desvestida huella que ensambla tu motora
    crisálida de selva la luna de la Aurora.


    Tus manos celan nieve, descubres paz alerta
    suspiro que confiere las horas que se apiadan
    del mar, de la promesa resguardo que despierta
    la luna de la nieve audaz mora no evadan;
    la sombra que murmura voz celeste
    en el intrínseco mar que pertinente
    de las estrellas del alba suficiente
    doblegan alas que asombran voz agreste.

    Luna no celan tus ojos, dos suspiros
    desde la huella que mueve tu pie alado
    y asombra el celo murmurado
    Aurora tañe lo que empieza en mis respiros.
    Cuenca del manantial enamorado
    do clama estrella timbal cual vista enseña
    las alas de la nieve, perfumado
    cual sobria nitidez tu seno aliña.

    Y de una hebra de tu pelo me llamaste
    para acoger la libertad que te adueñaste.





    Deslumbrado atardecer caoba en tu semblante,
    repentino cual aroma de nuez en la mañana,
    inclina flores la joven huella que engalana
    suave virtud que atañe luz danzante.
    En figuras, la flor, cual arrebato,
    parcela del dolor, inflige sombra,
    manantial de sudor del que se asombra
    única flor, la rosa que recato.

    A no destello fulgor de una manzana
    de umbría rispidez cual loca seña
    declive del sabor estrella no temprana
    cual ávida virtud que se despeña.
    Oro y lumbrera desigual orfebrería
    de aquella lumbar queda espalda no sería
    de aquella mujer que la plata no ceñía
    su rostro el manantial de un ave mía.


    Lento cristal de un halo que conmueve
    la sobria nitidez enclaustra una manzana
    de nuevas juventudes tan temprana
    como alas del rubor la virtud mueve.
    Y en sombras frenesí vista que llueve
    la dócil desigual austera pierna
    que cavila en el vestido luna tierna
    clara, manantial, aurora, nieve...












    Anonadado cauce, flor perpetua, golondrina umbría
    la flor de la cal la duna lleva
    como esperanza de un laurel, renueva
    la primada esperanza en un maizal, sombría...
    La nieve que no ancla, si no es mía
    para pintar de alba tu sonrisa clara,
    en el murmullo llanto tu voz sueño adueñara
    la luna en celo, crisálida despierta.
    Tu voz alea fecundo cual silvestre beso unido
    la sombra cual nido de hondo cabo abierto
    como la luz que inaugura que despierto,
    en el silvestre campo tu caricia ampara.
    Soles y llueves en el manto solo un astro
    que dispara luces y estelas de lozanas
    esgrimas de nacientes flores al cielo cortesanas
    en la estrellada noche la luna suelo hallaras.
    Tu voz se envuelve quieta
    cual verso sutil embarga anillo de marea
    navegante amparo la luz de una saeta
    milagroso surca el espacio cual aurora silba
    un beso desigual copla mimara, llueva
    sobre el arado del solar ardiente y frío, pasajero
    de las errantes formas y dialécticas constelaciones de selectas
    brumas de luciérnagas volando sobre el ala
    de la sombra,
    igual que la marea
    que separa mis ojos
    horizontes
    que desvelan tus párpados dormidos
    como el alba
    y cejijuntos
    anidan aves
    que destellan los crepúsculos
    y ciegas
    la mirada y el tacto de la espuma
    de tu espalda,
    cual júbilo de amor
    soñada ausencia
    tenaz licor
    que envuelve
    mi desvelo
    como un cántaro corrido de la aurora,
    naciendo en soles que diáfanos preludian
    la bandera
    de los sueños realizándose
    entre las arenas
    de las playas
    y las lluvias
    que despeñan tu furor
    en el declive de los astros,
    y rompientes peñascos
    que refugian las cigüeñas
    y las devuelven a los cielos,
    más azules,
    más lejos de la costa,
    más pronunciado
    su silencio
    en la espesura
    de la selva
    trasnochada.
    Desnudo aroma que invade noche suave
    cual lento murmullo de esperanza contrahecha,
    la dulce mirada tuya cual ébano no cabe
    en la soledad. Apogeo en mi mitad deshecha
    cual ufana juventud el letargo ensimismado
    de la rubia diapasón tal el letrado
    zigzagueo de la sal, anochecido
    cual sediento embiste de la cal que me ha dormido…

    Tus piernas son la llave del murmullo del temprano
    juvenil eco de pausas amorosas,
    que en el légamo de una tarde el artesano
    sabe admirar de la lumbre alas sabrosas:
    pues el alba sabe admirar el firmamento
    del juglar cual soliloquio de una noche
    trementina de verano y tu portento
    la algarabía de nacer tu miel aceche.



    Pies de ruiseñor suave endrinas los adentros
    de la jovial desesperanza que me arroba
    la lentitud de tus navíos y tus pechos
    genera cauces suaves donde no hay quien roba
    de la noche tu silencio. Es el frenesí cual admirarte
    una sombra vespertina en el arribo
    cual juglar en el ala de quererte
    y en el cauce de tus pies que yo derribo.
    Púrpura rosa que me congela el arrebato
    cual sueño no es andar de mis pisadas
    la que alea en sombras murmuradas
    el equinoccio de las selvas que recato.
    Y los frutos de tu cuerpo en este bosque
    como diáfanos lugares donde mi bajel inunda
    son porcelana y sombra iracunda
    que pretenden beber hasta la última gota de tu toque.

    Frenesí que no despierta únicamente,
    cual albedrío quizás, pacientemente.

    Besando un lago de timbal, pacientemente
    cual suspiro sempiterno a la mañana
    es joven luz que repara la temprana
    aleación que fructifica tu simiente.
    Alea el sauce y es quimera cual lucida
    sobria estrechez de vago aliento
    la que al menear su soplo confundida
    ensimisma el llanto y el oro del sustento.


    Para ver tus ojos no hay razón alguna
    que me separe la virtud ó que resuma
    esencias de la flor ó que ninguna
    calamidad añore nubes en la pluma.
    Para ver tus ojos no es sencilla la manera
    de sentir ufana la simiente primavera
    que entre sombras no engalana cual undosa
    virginidad la virtud celosa.

    Para admirar la flor que es culposa a tus deidades
    asombra senectud de la ignorancia
    cual víspera secreta la abundancia
    del escoplo de las aves y azul de las edades…
    Cual sombra murmurada incienso pide
    el tenebroso eco de la sílaba desnuda
    cual sobria nitidez tu lengua acuda
    a decidir de la palabra lo que mide…


    Oh, dulce amor, tus ojos de centella
    alejan en la tarde mi fecunda mirada
    y no es que se cautiven los míos a la más bella
    si no que se preguntan dónde está mi enamorada....
    ...Por eso veo esos ojos cautivado por tu sombra
    de aquellos párpados que mueven la luz que los asombra
    y el sólo frenesí de tu imagen los promueve
    a la más bella y distante plata que los mueve...


    Oh, como niño en tus brazos la dulzura me envuelve
    y en tu manto de mujer la noche cela
    tu dominio sobre mí como gacela
    que ha encontrado el amor que ella devuelve
    Bebé para tí, para tus brazos y tu pecho
    si se aletarga la luna de mi abrazo
    moriría si me miraras con despecho
    Bebé a tus pies, Claudia, eres mi lazo...


    Ornamento y desigual orfebrería
    destila rimas como ferviente cacería
    de tus ojos las llamadas elocuencias
    brillan con el desdén de tus sentencias.
    Aliadas a tu regazo las banderas
    de mi sola nieve entre murmullos
    cual tiranos que asombran pedregullos
    y las distancias que reclaman a sus eras.
    Como canto febril la rima esconde
    su mirada en la diadema de dulzura
    como canto al jazmín de tu cintura
    y el alba ofende la claridad que pende
    de tus ojos, para asir la noche endeble
    del juglar que en mis manos no es doncella
    a rimar en tu mirada a la más bella
    claridad, que en tus sombras tiemble.

    Como el letargo que murmura rocinante
    el fresco rubor la mar entiende
    de tu simpleza a murmurar presente
    y asir de tu mirada que por ende
    la noche oculta en su regazo toda historia
    de amor, que como soberano ó como un duende
    añora mendigar tus solos besos, donde
    el mar recuesta brumas y letargos, tus ojos y la gloria.



    Como quimeras no es llano baluarte
    esconder de toda gema un océano almendrado
    de tu niñez, cual pluma ha viscerado
    escoplo de la miel de un cielo a amarte
    que sobre alas de cristal la noche enciende
    y entre estrellas de cristal la misma bruma
    lentos pistilos engarzan la marea, donde
    el juglar de tu añoranza el alba consuma.

    Como quieras la noche ha encarcelado
    la luna de cristal de tu ferviente
    nota de cristal que sobre el ala siente
    la rústica sal me ha enamorado.
    Cual besos solitarios se acentúan en tu vientre
    linderos ocasos pierden la marea
    del juglar que la suma de su tea
    añora el suspirar que enciende, tu silvestre.



    Si de a dóciles momentos la mar escandalosa
    se asoma en el amar de júbilo templado
    el solo del caudal que ha visto al amado
    es bruma de cristal sobre el alba de una losa.
    Doble canto jovial, efímera princesa
    que en el alba desigual la cruda soñolienta
    espesura de la sal cual bruma asienta
    el bálsamo del dial, numen de cereza.

    Y sobre el diáfano telar insomne la marea
    de tu ferviente ocaso espuma y deletrea
    la savia del cristal que es honda sutileza
    al hondo reclinar cual púrpura belleza
    de tu cabello que esconde un sol de amantes
    donde las sílabas de amor son sigilosas
    y en el abismo de tu miel tus ojos sientes
    anidar en la marea de mis alas .
















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    Re: Rosal al alba, Paloma blanca (Cántaro de Luna)

    Mensaje por kaina el Sáb Oct 15, 2011 6:39 pm

    Anidando y ya en calma, el amor se hace piel y caricias que ya no se olvidaran jamás en esta y mil vidas, no?

    Abrazos bello poeta y gracias por tanto arte.

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    Re: Rosal al alba, Paloma blanca (Cántaro de Luna)

    Mensaje por caminandobajolalluvia el Lun Oct 17, 2011 10:36 pm

    Un abrazo grandote, dulce Poetisa!!!!! Gracias por pasar por éstas letras, un abrazo!!!!!
    Muchísimas gracias!!!!! Very Happy I love you cheers flower flower

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    Re: Rosal al alba, Paloma blanca (Cántaro de Luna)

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