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    Rosal al alba, Paloma blanca (Cántaro de Luna)

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    caminandobajolalluvia
    moderador de café poético
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    Masculino Mensajes : 7678
    Fecha de inscripción : 19/12/2009
    Localización : Buenos Aires, Argentina
    Humor : Muy gracioso en ocasiones súbitas, je

    Rosal al alba, Paloma blanca (Cántaro de Luna)

    Mensaje por caminandobajolalluvia el Lun Oct 10, 2011 10:59 am

    Dulce la memoria advierte el paraíso
    de una dulce canción, de madrugada
    pues el arribo, a los ojos, preciso
    para atar el laurel de tu mirada...
    Ojos a los ojos, luz me ata
    luna al cielo, y a la amada
    …Son tus ojos laureles de plata?
    Lazos de cielo, luz resguardada...


    Like a rose invite the night
    your eyes receive the old light
    of a candle that your face
    convert the fire laze
    but I might, sufer your bright
    and reborn the candle of the night
    ...and in your eyes
    the shadow lights will lays


    El cielo, para contemplar la madrugada
    ha de ser como tu sonrisa
    volar al margen de la prisa
    esconder la llamarada
    Del cielo, como tu sonrisa
    se vestía mi resguardo
    y aún en el letargo de la brisa
    mi soñar se volvió a lo que yo aguardo...



    Vuelo de palomas diluidas en la noche
    se pierden en el arrebato de blancura
    el soñar disgrega tu cintura
    se abate el blanco mar, soñar albura
    y en el lecho de procaz sentir anhelo
    de un sordo vivir bajo pañuelo
    de volar hacia la tarde en mi memoria
    y encontrar tu sonrisa en mi historia...

    Fly! In middle of my heart the clouds
    burning of water my feel upon my head
    I swear that in your lips, your mouth
    receive from me the sky that celebred
    And in my hand, the ocean of your tears
    climb another tower to my face
    Oh! Is the most beauty of disgrace
    shall call bird, the flower take your hair



    Princesa es tu loca luminosa cabellera
    que en la bruma de la noche contagia a las estrellas
    pues un racimo de ellas
    esconde en la acera
    tu longitud primera, de suaves noches bellas.
    Para asir tu cabello es necesario la blancura
    de un oro de la luna encomendada
    que en un halo de sol en tu cintura
    perfuma la noche de jazmines, iluminada.

    Para vestir el océano de mieles
    es necesario reencontrar el oro
    que en la suma de tus lauros, los bajeles
    hacen mieses en los campos del desdoro.
    Llama y noche, puebla el horizonte
    que en los claustros de tus ojos
    hallan el sabor de madurez del monte
    para vestir de las estrellas sus alojos.


    Para mirar tus ojos lo soleado es necesario
    pues al amar luz de día la oscuridad me ha templado
    y en mis párpados las lunas no hay horario
    como al amar de tus noches cielo helado
    Pero cubren tus pupilas el azabache misterioso
    que a mis ojos y a la luna ha desvelado
    y tus ojos y el día luminoso
    que contemplan un hombre enamorado...


    When I see the moon cloud in your hair
    between your eyes in night or bird
    I must indeed call to my heared
    like ocean in your mirror eyes, near
    For even sun look like my head
    in the cloud of the ocean in your skin
    my lips again will be kiss the bread
    that your mouth climb to me makin'

    Sumas da la hermosura del Verano,
    que se pierde en el silencio su cosmogonía,
    pues el alba llorará junto a tu mano
    la misma pasión que antes era mía.
    Ojos del silencio, claustro de verano,
    inunda el mar su camino sinuoso
    y en esos pasos declarará el artesano,
    el intenso, tu sabor, brillo lustroso.


    Me dirá mi pasión que antes era lejos
    la campana del sabor de mi memoria
    que en las hojas de menta yace espejos
    de color, para perfumar la gloria.
    Y si se abate el sauce del verano,
    donde de antes de saber su enredadera,
    copia jazmines en tu voz primera
    y hace en los cielos un cantar lozano.

    Puede resarcir la que antes era bruma
    de tu contorno, latir, no enamorada,
    en la jaula de mi verso, apresurada,
    sentir el cielo, sin que antes se consuma.
    Podría presagiar la enredadera
    de tu caminar por el lento vaho celeste
    la mirada de la primavera
    entre los árboles, tus manos, y el agreste.



    Pudiera resarcir, ociosa musa,
    por el lento caminar de tu verano,
    ampliar tus ojos de primavera intrusa
    atisbar el dominio soberano.
    Entre tus alas aves placen, justamente,
    y mis manos doler ya no podrían,
    de ellas tu sabor, tan dócilmente
    se esconde donde tus labios dormirían.



    Lajistremia es una flor que marca mi destino,
    como en medio del camino
    en tres colores me pronuncia
    como al alba, ella me anuncia
    la palabra de mi amor,
    que convidado al licor
    de su dulce primavera
    la que es del sueño ligera
    y rosa su estrado perpetuo
    llamas en llamas melifluo
    estigma del corazón abierto
    se asemeja a su versión roja
    cuando se prepara su paradoja,
    acercarme en el camino
    para verme en el destino
    unas alas sobrevino
    desde la azul melancolía,
    destino del alma no pía,
    del silencio al silencio yerto;
    mis alas en sus alas no han muerto,
    y los rostros en madrugadas
    pueden pañuelos de vuelos
    asentir que son comulgadas
    pasiones de los desvelos,
    pero con todo, mi amor, aún te sueño
    aunque mi corazón sin tí sea pequeño!
    (Ausencia de Verano)


    Para vestir tu cabello de añoranza,
    es claro asentir de que sin duda
    aquella, tu voz, dame esperanza
    entre los labios de tu pasión, silueta cruda.
    Luces del sol entre carmines,
    voces del sol, perlas, jardines
    Los ala el tiempo blanco de jazmines
    para tañir tu son, fresco, redimes.

    Tu mano de sol entre la púrpura nevada
    oleaje sin destino, consumada,
    perpleja voz que sin sombra no alea
    tu juventud que mis alas no cimbrea.
    Nieva, y es prolífica substancia
    la que aquella dulzura no abastece
    como al hombre, el hombre la constancia
    su suelo vuela, y púrpura amanece.



    Evoca tu sueño de clara discordancia
    tu voz de diamante, de efímera substancia,
    Sirena: tú plateas la sólida armadura
    de un mar vertiginoso, en tus escamas, pura.
    Por eso se viste del ocaso tu princesa
    preciosa y tersa como témpano de hielo,
    y acompaso tu elegancia como tu belleza,
    asir de tu cabello la espuma en tu pañuelo.

    Oro no yace el cimiento del verano
    donde añade fulgor la estrepitosa ironía,
    ver, en las estrellas el solaz del artesano
    y cantar, a las lumbres, la dulce melodía…
    Puede el verso resarcir que es presurosa
    la nívea pasión que aclara lo distante,
    y en el júbilo de amor un oro no diamante
    redime un claro en el alba, sino rosa.


    Un aljibe de sueño, patio deslumbrado
    manantial de asombro, vuelo anonadado
    de tus cabellos, en el viento perfumado
    locos intentos de un cielo estrellado…
    Probar de la silueta de la luna, tu boca de ciruela
    ó de las rosas de la noche el rocío del perfume
    para probar de tu sombra, los labios en la tela
    de aquel amor que cauto se revela, una rosa exhume.

    Vientre de parsimonia, estéril lontananza
    cabellos de mundo dócil, de palabra de asombro,
    tu rota flagrante ala consumida danza
    en vértices y campanas mi deslumbrado hombro.
    Pero al tañir, el verbo se hace noche
    estrellas y un claro resplandor,
    luna en celo, y un cielo azabache
    palabras y tu boca alejando el dolor.



    Desnuda puede tu mano la albacea
    en el brillo de tu rostro desmedido
    copiar una sombra junto a tea
    y delumbrar la palabra del olvido.
    Porque sombras entre sombras no han sabido,
    de la noche la infancia olvidar,
    puede tu rostro en rosas, decidido
    tus ojos, en las mellas del libro, enamorar.

    Sin tu mano tu pliegue es la hermosura,
    cavila entre la sombra de tu cuerpo,
    desistir un solo instante tu dulzura
    entre tus muslos y vientre me descuerpo.
    Tus manos en tu boca dormirían las palabras,
    sentir tus pies como regazo de raíz
    anhelar el amor que me celebras
    desnudarte cielo, en la tierra ser feliz.



    Ausente de la doble oscuridad
    máscara en el atavío de la noche,
    incesante pliegue de desdoblada sombra
    aquieta las palabras de la luna
    y en tus besos la rosa se incorpora.
    Pace un instante tu quietud
    y estelares cantos de sílabas dormidas
    junto a ti anhelan la sonrisa.



    Atar del doble canto la desdoblada espada
    de la sombra aquietar su figura desmedida,
    hincar junto a tu vuelo la palabra dolorida
    que se mecen en los astros, luz helada…
    Y si la niebla llora una cúspide motora
    de un advertir entre los ojos de la aurora,
    clava su dulce voz en la mazmorra de la noche,
    descubre el sueño, presagia su derroche.


    Dormir sin el constante abrazo de la noche
    descalzo huir por las pisadas del desvelo,
    arrendar viento en el sueño de azabache
    admirar sin el desgano la luz del terciopelo…
    Porque vivir oscuro con antifaz dorado
    puede palabras desmedir la esbeltez de tu sombra
    ó hincar la mente en la dulzura de un prado
    de aquella medianoche donde tu boca asombra…


    Puede náufrago la esbeltez de tus pupilas
    dulcificar sin el arriendo de la suerte
    de aquellas horas consumidas donde enfilas
    las horas de los pasos, la música de verte…
    Y en las sonatas de la nieve
    donde las alas del amor se atreve,
    gozan instantes de oscura sombra, fauce,
    que para amar mi amor puebla mi cauce.


    Nieva el instante en el que doras
    la palabra del amor tan consumida
    por el alba y la sonrisa fementida
    de un sendero de paz, que nunca añoras.
    Hasta la joven voz del alba seca
    donde la rosa esculpe su morada
    horada el viento y cunde la maleza; soñada,
    la joven voz de una tierra reseca.


    Hasta latir la promesa del verano,
    en tu pañuelo sin la prisa de los vientos
    cauce y sendero, en las manos tu argumento
    noche y esbeltez de pluma y artesano.
    Gota de mi amor es la albacea que en invierno
    sube por los efímeros rastros de una rama,
    para asir la joven voz de rosa en alas
    púrpura y noche, sueño de miradas.

    Amanece, rosa alba, alba rosa
    en tu miel el oro se separa
    de una lágrima que el alba quejumbrosa
    repara en tu semblante cuando amara.
    Oro tañe la dorada pluma inquieta
    que en el alba se separa de una rosa
    pues el cielo azul no alcanza la veta
    de tus pasos, cuando el vuelo los roza.

    De tu manantial el vuelo leve
    se circunda bajo el ala de tus fauces,
    oro y lluvia reparan el relieve
    de ojos tan bellos como flores enlaces.
    Tus pupilas aún me contienen en la noche
    destilando mi humor de claustro enamorado
    para rendir cuentas mis alas ensanche:
    volar como el fulgor de tu cabello bienamado.


    La rosa decora a la rosa
    con la memoria del crepúsculo
    y aunque la fiesta fogosa
    invite dos rosas sobre el humus del suelo,
    brillan los púrpuras frondosos,
    caleidoscopio de amor de mi mirada,
    y aunque la nieve los abata, nemorosos
    como fiesta de un color, queda perpetuada.


    Queda sorbo de agua perfumada,
    como rastro de licor, endulzando el paraíso,
    pero las sobras de tu amor en la noche helada
    advienen el calor de tu poeta indeciso:
    Calor, ó frío, para sentirte perfumada?
    Grácil la palma de la noche helada?
    Asombra mi hado penitente
    pues la huella de tu flor es flor sonriente.


    Para amarte es necesario dos blancuras:
    una de nieve para declarar pureza
    que en las cumbres la flor besa,
    por el contrario pelícanos de ríos atesoras
    blancos como cabañas de nube etérea
    y asir tu semblante bajo el beso de unos labios
    que declararán pureza en la Rosa aérea
    al alba procuran besos tibios.


    Puedes darme sin el beso del verano
    un unicornio de cristal enamorado
    y en el canto del zorzal un artesano
    pulirá la esencia de su rostro bienamado.
    Para levantar en vuelo de cristal naturaleza
    nubes en la noche inmaculada del telón nos abrirían
    todas las estrellas y los astros, la maleza
    que en el hielo del equino sus ojos mostrarían.

    Para conseguir en tu cara el asombro en noche etérea
    cambiarán los soles por la noche aérea.

    Ojos de tu cristal envuelven la blancura,
    de un horizonte madrigal de mi constancia
    porque una campana de hielo nace en abundancia
    el fresco latir de mi trémulo bajel de frescura…
    Eres como el bien de mi figura
    cuando se lamenta el toro por la noche
    pues al alba la luna es un derroche
    y la sombra fugaz triste soltura.






    Amaga el eco que flamea en el desierto
    tu nombre es bello, arremeten las palomas,
    como un constante atavío en el que tomas
    alas y tu voz, tu semblante se hace cierto.
    Puedo amarte aunque más que yo despierto,
    la noche sinuosa canta en el olvido
    las plegarias que te pido
    para descubrir un horizonte descubierto.

    Para diferenciar del eco del Verano,
    como canto del mar, dulce canoa,
    silba el perfume de tu escasa loa
    la dulce esbeltez que provoca tu artesano.
    Invierno sin el alba
    noche sin verano
    dulcificar es anhelo que tu sustancia daba
    fuerte es la oscuridad de tu estrellada mano.



    Dulce la melisa que en socorro infunde
    la tea del sabor de tu mirada
    pues donde lleva las estrellas lleva atada
    el oro y el carmín que ahora funde
    ...Y si en la niebla me llaman las campanas
    de aquellas praderas donde el hombre sabe
    distinguir de la noche las verdanas
    puede el eco suspirar y que no acabe...

    De sentir dos estrellas estoy lejos
    Pero solo me cautivo con espejos.

    Desacierto la fortaleza de la noche
    en plena obscuridad, adormecida
    de un eco de silencio que en la huida
    de tus ojos dejaron una luz azabache
    Era como acariciar el desvelo tierno de mi alma
    que en la noche se parece a la clausura
    por tus ojos y tus labios que en la cura
    de mi amor se parecen a mi calma...



    Pueden vestirse tus ojos de celados reflejos
    donde el telón de la luna escoge dos lagunas,
    y aunque en la noche, tu rostro de mí lejos
    no bastará la sombra de nuestros labios, lo que aúnas.
    Escoge dos estrellas del abrazo de la sombra
    donde el firmamento conmueve lo que llama luz
    pues en tus besos tu estrella me alumbra
    y tus manos blancas iluminan mi cruz.

    Inúndame si tu piel es la amargura
    de una rosa cual mide sus espinas
    causando las heridas que destinas
    en el corazón que te ama con locura.
    El agua comenzará el flote de tu sueño,
    desvestir el verano que añorabas,
    quizás, pero en los labios de tu dueño
    el último aire será que me besabas.
    Para vestir la inundación de mi riqueza,
    en oro separados los aromas,
    del ocaso que perdura cuando amas
    la ilustración puede más que mi destreza.
    Y es una rosa cual lirio enamorara
    de tus labios, la manzana se adueñara
    pues es fecunda la dote que mesura
    tus ojos bellos, en el claustro, tu cintura.

    Para brillar con el conjunto de la tarde
    han de vestir claros los aromas,
    pues es longevo en la mirada lo que tomas
    lo que aúna en la flor de lo que arde.
    Y si tus besos imprimen mi mejilla
    por estos valles donde el cielo los buscara,
    añora el bucle tu cabello cual sencilla
    versificación de un hada que me amara.

    Besos y juventud pueden albacea
    elucubrar de mis gemidos versos cual esposa
    de mis sauces en los bosques que desea
    alentar en mis fauces loca cosa.
    Pues es el alba convertida en la juventud de la mañana
    lo que imprime el atardecer añorando tu sonrisa,
    ya tu voz es diáfana, luce cual temprana
    rosa que ilumina en noches la flor de la cornisa.




    Locamente cargado de sueños imborrables,
    enero yace como abrigo de pasiones.
    Puede el alba soñar alas amables
    y los cierzos de tu andar en el viento, las canciones.
    Tus ojos sueñan que el verano nos desvela
    la ausencia entre las aguas me atormenta,
    canta tu voz, y en los astros, lunar la noche es tela
    campo de un horizonte en mi mirada atenta.


    Sentir en las alas de tu pecho
    los pétalos cual labios de una rosa,
    al abrigo de tus manos mi derecho
    es elogiar tus cabellos con mi mirada azarosa,
    pues ágiles encantos de vuelos en los nidos
    se refugian en tus labios, me sueñan los motivos
    de darte una azalea de colores conocidos
    para pintar tu mirada soñando mis arribos.




    De la sombra presagiar triste la albacea
    cuando siento de la voz la noche apresurada,
    hallas la bruma junto a la holgazana tea
    fingir dos espasmos de suspiro enamorada.
    Tan en la nieve su suspiro es fortaleza
    que junto al declive de tu manto presuroso
    es copia fiel del abrigo de realeza,
    marca mi presagio con buril undoso.

    De la voz suspirar puede la maleza,
    que en su júbilo sin gracia me perfuma
    y ora tanto el jazmín toda belleza
    para asir la mirada de un monte que se esfuma.
    Abre la lozanía de un juglar descubierto
    para cantarle a la belleza del otoño,
    y en el altar de una mejilla tu retoño:
    son pasajeros tus cabellos, cielo cierto.



    Es sutil que la humareda boquiabierta
    deje sus luces de orilla destemplada,
    pues al alba, los troncos, adueñada
    del oscuro diapasón de tu cubierta
    resarce ecos en el sinfín de tu cintura,
    bañada en el Vergel tus alas lentas,
    por eso se prohíbe mi soltura:
    no puedo asir tu vuelo a tientas.

    Sin la humareda de éste bosque el soliloquio
    de la vertiginosa estirpe del Verano,
    horada el mar y el abismo soberano
    con la mirada y el albor de un triste obsequio;
    mas luminoso fuera, si quedara
    de mi hombro el constante abrigo me quemara
    la sombra de mi sombra en sombras vana
    sería una vertiente negra, oscura y sana.


    De tu mano levantar puede en el alba
    la sombra inquieta de tu Paz, junto a tus ojos
    y la rosa que abrigas en mi cien no luce abrojos
    tus cabellos con los míos, confundida selva.
    Desde el bosque es espejo tu mirada
    verde en el llano, árboles y risas
    tus alas nieva, como las sonrisas
    de tu cintura me despiertas, juventud enamorada.

    Sombras en las sombras, tempestad y lluvia,
    entre el recorrido mi carrera de florida mañana,
    rocío entre las sombras, quietud y aún diluvia
    gózame un instante oscuridad temprana.
    Cimbras un ocaso de llamada fluorescente
    tus ojos dos lunas reverberando asombras
    oscuridad, junto a los lagos, el presente,
    tus ojos ciegan, claridades entre sombras.


    Acompaño mi soledad, perdido en la frescura
    junto a mí, mi mate y mis ojos descansados
    nieve en el alma y alba entre mis brazos,
    un mate más, y el delirio de no verte.
    En esta Pascua, Él ha resucitado
    y en la mirada del alba la memoria
    de querer, aunque la bruma, de mi sola presencia
    mi alma oye los pasos de Jesús
    yo quiero encontrarlo.
    Te esperaré, quizás no te vea
    hasta Su llegada,
    ó tal vez cuando yo,
    si voy al Cielo,

    Pero en el alba aún recuerdo tu mirada,
    ella acompaña mis mates
    y la madrugada se fecunda y florece
    con este cauce y río adorador del Cielo,
    Cómo te extraño; mi alma en el desvelo.
    Y mi sombra final a los pies de una escalera
    que espero sirva para alcanzar a Dios
    ó me devuelva a tus ojos.
    Y a tu nieve de alba.
    Florencia: ¡Te amo!










    Para vestir el alba, tu rosa, he de admirar el viento,
    presagiando la brisa de tus pies descalzos
    convidando el aroma de un mar sediento
    y una distancia y cuello soberano.
    Recurro a la rosa, al jazmín a otros poetas
    la luna desviste la lluvia en rocío de plata,
    y se imparte mi búsqueda como paloma en el viento
    desata tu sed de cautivar una rosa.


    Dulces eran las horas con que tus labios me ata
    la sonora soledad equidistante
    ¿Serán tus ojos laureles de plata?
    No puedo soñarlos siquiera un instante....
    Cabiszbajo me duelen mis sombras,
    párpados de ciegas luces que recobras,
    ojos sueñan aminorar lo deslumbrado
    lo que veré en la memoria del pasado…


    Besar el amanecer con tu sueño de sirena
    abrevia mi substancia como un beso hostil,
    lágrima que envuelve y derrama mi sutil
    presagio de nadar en el alma de tu pena…
    No eres tú el ave que ensueña mi verano
    ó dosifica la caricia como vuelo de ángel?
    Lento susurro como al viento de tu mano
    ojo sobre ojo, al laurel un laurel.

    Beso en la calma mi suspiro en el viento,
    restauro del sueño un acento rutinario,
    en la bóveda del mar la calma a mi lamento
    un ave sobre el mar, sobre las alas, un canario.
    Amarillas cumbres de un estuario femenino
    lejos del alba sus pies entre las rosas,
    ¡Ay! Camina lento mi mirada en el camino,
    mi sueño es soñado entre flores alborosas.




    Aletargar un momento de preludio en el invierno,
    descubrir sin el acento la mirada procelosa
    es atisbar el susurro de un animal tierno,
    aminorar la presencia del frío, de una cosa.
    Anidar sin el suspiro del que lleva aire
    en el espacio de una caudalosa florecida,
    es resguardar la noche acontecida
    de un obsequio que derrama, yo sintiere.

    Licuan los párpados las sombras,
    en esas horas que entumecen el presente,
    como un gramil que esboza lo ausente
    desdoblando la distancia de las sobras.
    Arriba el preludio del soñado
    aletargando el silencio desmedido,
    con la calma de un descuido
    en el resumen de un día añorado.





    Temprana rosa que sobre el alba se conmueve
    como un lirio de sal que el alba lleva,
    si el silencio las atañe su morada mueve
    el inmenso corazón que púrpura las llueva.
    Por eso en mi vergel sólo cultivo una rosa
    que al alba no distraiga mis dos melancolías
    para regalarte una flor no es fácil cosa
    aunque tu mirada regalaba tu sueño, lo sentías?
    Y si procuro regalarte el alba de mi sueño
    como sintiera del verano caudal de golondrinas
    a mi púrpura engaño, diría que es el dueño
    de tu cabello y la sal, y tus hebras endrinas...









    Del cantar de la noche apresurada,
    sopla jovial la lluvia en la espesura
    que en un manto anhela tu cintura,
    llamados versos de sueño, enamorada.
    Tan grácil como vestir mi sueño
    es el jovial desvelo que puebla los latidos
    de un sueño que sueña los sonidos
    mi ojo despierta cuando sueña ser tu dueño.








    Preso de las horas sin tus ojos
    el místico semblante la embellece,
    y sin la nieve de mis púrpuras despojos,
    nutre el alba, la dulzura te acontece.
    De mis horas la lejanía y el hartazgo
    de sentir bajo mis pies mismos abrojos
    no fueran tus cabellos todo mi hallazgo,
    ver volar pájaros locura mis alojos.
    Nieve tus mejillas de la cera
    no me daban otro fluir púrpura rosa
    Nieve no eran, era Primavera
    la dulce canción del corazón esposa.

    Porque mis labios perpetuaban la silueta
    de aquél que nos salvó de aquellas sombras
    y si los álabes del sueño traen violeta
    para tu rostro mi engaño luce sobras.
    Pero yo digo que tus alas son honestas
    al huir de la noche de mis lunas
    donde mis pies aletargan lo que a cuestas
    se parece a la uniforme estela de las dunas.


    De amor quise mi lazo perpetuado,
    y en las sombras de Jesús rocío amable
    de tus ojos la luz es formidable
    tanto como a las rosas que Él nos ha amado.
    Y en los senderos tibios de las cosas
    donde el huir de sus pasos es en vano
    ¡Yo quisiera tu mano y esas rosas
    para rociarte de silencio mi amor sano!
    Y si la luz adentrara los senderos
    de la noche a la respuesta de la bruma,
    mis pies descalzos, ni el oro, los agüeros
    de la noche la luna me consuma.

    Florencia, mis párpados se cierran
    pero tus ojos y tu luz son mi clausura.
    Podrían sueños despertarme pero yerran
    las distintas llaves para abrir la altura
    pues en el vano despertar, mi asombro
    del alba iluminado con promesa
    alienta los cielos de turquesa
    de las aves mi mirada, en la tuya, dentro.

    No me ciegues más por favor, en la memoria
    Te amo y es verdad, no es otra historia.

    De la noche el jazmín que es oro en la penumbra
    yace como el alba espera su quietud
    será la sombra el manantial de mi virtud,
    alea ramos de silencio en lo que alumbra.
    Dócil el letargo y aliciente de mi cuerpo,
    se bosteza en las rústicas figuras
    que en las noches y en el alba de su tiempo
    la pluma toma del papel de las dulzuras.

    Negra la noche de estrelladas parsimonias,
    juglar por el sendero del alba, la sonrisa
    que en el acopio de la melodía de tu risa
    imparte el eco que se siembra en las mañanas.
    Oh, dulce poeta que despiertas los timbales
    de aquellas murmuradas simpatías,
    por alegre soñabas y reías
    la dulce sombra que asombra los juglares!


    Capullos de Jazmín


    Al florecer de tu mano la mirada
    supe que el verano era oro
    como cada jazmín, tú enamorada
    capullos de poesía, me acaloro…
    Vergel de frutas escondidas
    desde tu boca, alea lo profundo,
    de tu mirada, tus párpados, rendidas
    las cejas donde ahora yo me hundo.


    Rosa tenue de fragancia nemorosa
    rojo el cincel de tu mirada
    fragancia escarlata, Rosa rosa,
    loco el clavel de tu sonrisa enamorada…
    Y a tientas yo me río entre tu boca,
    cuando el mar de tus labios, que me toca
    sopla el beso que me ha dado simiente:
    ojos tan tuyos, tu boca no me miente.






    La poesía surge como capullos de la nieve
    de jazmín, de rosa, me conmueve
    y así las islas de tu manantial en calma
    soplan tus versos en el fondo de mi alma.
    Pero en ellos, la palabra dulce, toca
    suspiros en el horizonte de una roca,
    ella es frágil, y aunque dura, no soporta
    la dulzura de tus labios, queda absorta…

    Doncella de nieve

    Argenta el trazo delineado por tu espalda,
    el minúsculo vello de la nieve,
    que grácil oportunidad causa el relieve
    de distinguir un horizonte soez de nívea falda...
    Universo blanquecino que murmura
    aves, en el cielo de tus ojos
    como un silencio mi silencio de despojos
    mis manos en tus manos son clausura.


    Anonadado eco de tibias llamaradas,
    el afluente nato de tu columpiar bellezas
    aquellas sortijas que en tu cabello son llamadas
    para vestir el ultraje de destrezas...
    Añoro el viaje en lentas espirales de humo,
    causando elocuencia en el paisaje
    pues sólo un pez en el claro celaje,
    se parece a la plata que en tus ojos consumo...



    Y la vivaz sedienta copla verde,
    en el fulgor de mis labios de ruego,
    anegan la distancia, tu cabello arde
    la vespertinas sombras de tus piernas de fuego.
    Aladas, en la nieve atesoradas,
    de mis brazos el declive de las rosas
    que en tu silencio, la boca y llamaradas
    se escapan del rocío de las cosas.

    Pende de un hilo de caramelo
    la doncella que en el ala de la nieve
    causa resguardo en mi regazo de pañuelo,
    para vestir el púrpura relieve.
    Oro y turgencia para nueva llamarada
    escondida en la mitad de tu contorno,
    sumida en el fondo de mi horno
    de fuego azul y nieve tan cerrada.


    Por eso el cauce de tus besos son la llave
    que en la ausencia reparan a los besos
    sentir en el crepúsculo cerezos
    adosando el fulgor de nave en nave.
    Bosqueja de tus piernas la distancia
    a las alas de tus pies murmuradores
    de la nieve que en tus alas afluencia
    nace y muere y nace en los ardores.


    Tenue la sonrisa del crepúsculo,
    que en el alba la noche hizo trizas
    desde el volumen del sedoso arco, sonrisas
    arado el oro bajo el cielo.
    Nocturno velamen sediento trago verde,
    domesticar de los acentos ciertas melancolías
    la bruma de tus ojos no se pierde,
    arde el trigal en cada espiga que alías.

    Noche cauta de murmullos y canciones,
    serenatas de olivos y centellas,
    no más aromas de dócil fruto ó bellas
    hasta la ausencia de las coloraciones.
    Nieve de dúctil y efímera substancia,
    hasta el vuelo de su cúspide volátil,
    anega el destello desde el mástil,
    rompiente del verano de mi ansia.



    Oleaje que flamea dúctil sombra
    en la duna que separa mi arrebato,
    en el caudal que se enhebra
    en longitudes ó sombra de un gato.
    Púrpura nieva la distancia nemorosa
    de una nieve de caudal entre la selva
    de tus cabellos la mirada y una rosa,
    alea sombras y entreteje el alba.

    Para decirte que te quiero
    no me basta el cuerpo ó ilusiones
    que desabrida forma en mi alma muero,
    si no es para vivir de tus pasiones.
    Sueña el ojo, pero mi mente flota
    como un náufrago para decirte con mis labios
    que sin el alba, la luna gota a gota
    se parece en mi alma a los suburbios.

    Para decirte que te quiero
    no me basta el cuerpo ó ilusiones
    que desabrida forma en mi alma muero,
    si no es para vivir de tus pasiones.
    Sueña el ojo, pero mi mente flota
    como un náufrago para decirte con mis labios
    que sin el alba, la luna gota a gota
    quiere mi alma besar tus ojos sabios.




    Para decirte que te quiero la maleza de mi alma
    encuentra en las aves su grandeza,
    para vestir inmaculados en retoños la belleza
    que no supe encontrar si no en tu boca calma.
    Lunas caen en mi plegaria dolorida de silencio
    manantial de frescas alas en el agua
    como dos nieves que se celan, en el ocio,
    las palabras que encontraran en mi lengua.











    Muchacha perfumada


    Sentir tan suave tus caricias de aire
    elevan mi matiz de alba en tu cintura,
    Oh nieve, cauce de florecido donaire
    tus pies de jungla la primavera, tu áurea!
    Desvelo de tus dos remansos suaves
    ojos de miel, que la vista aclara
    tu voz, bajel que a una isla sin aves
    tu piel de centella alaba tu flora.

    Muchacha que has visto el clavel
    en tu sombra desnuda las aguas
    tus brazos evocan la miel
    las alas, tus pasos, tus piernas, enaguas,
    la brisa que atañe tu formado enigma:
    tu pelo lacio descifrando el estigma
    derraman tus manos el mismo aroma:
    las flores, el alba, la frescura toma.

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    Re: Rosal al alba, Paloma blanca (Cántaro de Luna)

    Mensaje por kaina el Sáb Oct 15, 2011 6:38 pm

    En aquelos lacios cabellos que enamoran en cada danza al compás de sus pasos, la frescura que irradia, te toma y te hara danzar junto con toda su ternura y pasión escondida amigo poeta.

    Abrazos y te sigo leyendo.

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    Re: Rosal al alba, Paloma blanca (Cántaro de Luna)

    Mensaje por caminandobajolalluvia el Lun Oct 17, 2011 10:33 pm

    Muchísimas gracias Kaina!!!!!! Te mando un abrazo, Liz!!!!! Besos!!!!!
    Ale
    Very Happy

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    Re: Rosal al alba, Paloma blanca (Cántaro de Luna)

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