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    Rosal al alba, Paloma blanca (Cántaro de Luna)

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    caminandobajolalluvia
    moderador de café poético
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    Fecha de inscripción : 19/12/2009
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    Humor : Muy gracioso en ocasiones súbitas, je

    Rosal al alba, Paloma blanca (Cántaro de Luna)

    Mensaje por caminandobajolalluvia el Lun Oct 10, 2011 10:55 am

    Mi fe puede la paz aunar todas las manos
    en todas las creencias razas ó religiones,
    puede la semilla hacer árbol los hermanos
    pintar sólo de blanco la bandera de todas (las regiones
    y ser la paz y el amor en todos los corazones,
    nuestra Fe puede la Paz juntar todas las manos
    y ser la viva voz y el alma de alegrones:
    "Nowhere man" "All you need is love" danos
    en tus letras TODO y detalla...
    Puede cualquier alma ser siempre la más bella!

    Pudiera ser tu voz aún más bella,
    en algún planeta de la más lejana estrella...
    Quizás... más nó aquí en la Tierra.
    Aquí es más hermosa cada vez, destierra
    del alba a la oscuridad,
    engendra flores de verano en la Primavera
    tu voz no puede ser más suave, libera
    del frío del capullo la flor en libertad.
    Deben venir mis versos de María Virgen,
    sólo en ella reposa mi corazón
    Nacen aún de tu sombra claridades que surgen
    más allá del polvo, del miedo ó de la razón.





    A mi marisa la quiero con mi corazón
    me desnudo en ella en su contento
    ella me tiene todo, sin lamento
    más allá de todo, también de la razón.
    A Marisa la amo y la amo más
    y nunca puedo dejarla de soñar
    ella me hace sentir su bebé, das
    a tu dócil niño siempre de mamar.



    Mi hermana Vero compra todas las estrellas de la noche
    su sonrisa las paga bien, y el vuelto de su encanto
    guarda para el Sol. Quiera Dios tanto derroche
    para los corazones de la humanidad. Tanto
    se conmueven las estrellas, que un racimo dellas
    se quedó en su pelo. Por eso saben mis hermanos
    que Vero tiene Estrellas, las más bellas.
    Y sabe el invierno esperar veranos
    y sabe la templanza de la Primavera...
    y saben sus hijos que en ella reverbera
    el Sol del Verano, el más agradable
    el más amoroso, el más noble y estimable...
    Y cuando Vioca canta, dentre la maleza
    se escucha la voz de la naturaleza,
    y entre jazmines y cigarras…
    (aquí estoy con un gorrión) y saben las Guitarras
    Vero, de tu voz entera
    Hermanita: Felíz Primaveeeeeeeraaaaa!!!!!


    Peregrinar sin asombro en tu nombre doliente
    inaugura un pez de brumas sencillas
    para asir el dolor de tu alma viviente
    sentir las campanas, rejuvenecidas
    Y del oro donde se ha roto el crepúsculo
    fragua de metales oscuros, estelares abismos
    no la noche, el anaranjado minúsculo
    tu cabello, tus hombros, nosotros mismos...

    Incandescen tus ojos cuando miran el aire,
    de tu mirar es combustible el fuego
    ya no es mía mi alma, y aunque no alcance el desaire
    la noche iracunda no abrigará mi ruego.
    De lo intangible, mirar, no es sacrilegio
    aunque del Verano se endulcen tus cabellos
    tañir con la campana de la noche, un solo arpegio:
    Mis ojos sólo pueden ver tus ojos: bellos.



    Palabras
    Palabras
    en el escenario de la vida,
    bate el tiempo como una blanca cigüeña
    enamorada de su sombra.
    Lento presagio de las almas
    proceso de desnudar los corazones
    envueltos en la llamada de la luna.
    Horadado desierto,
    donde la luz del sol estima la memoria,
    caravana de la sangre, por donde la rompiente del alba
    impregna su frescura adolescente.
    Efímero resto de la luna,
    en tus ojos
    que en el escenario inspiran los aplausos;
    gimen las gradas una ceremonia de música y palabras,
    palabras
    que en la cornisa de tu boca
    se lanzan al abismo.
    Como una ciénaga insondable,
    un infinito vuelo de palomas.

    Su sueño es el de las alas,
    doblan las campanas a los vientos
    rústicas albas,
    álabes de sueño;
    gimen y en su bóveda celeste
    roban tus palabras la rapsodia del oeste,
    Septiembre es en su boca la mirada,
    la luz, la paz, la alborada,
    y en las velas de la paz memoria llega,

    un torbellino en el vuelo de sus alas
    rumia las palabras.
    Fresco racimo renombrado.

    Escenario es a sus pies alfombra mágica.

    Ustedes son sus dueños,

    y el clima de su voz brilla en sus alas.

    Vuelen! Vergeles a sus anchas!

    Su libertad enciende el aire en las palomas.


    Arguye de solitario en la bahía de tu nombre,
    el amanecer que se destiñe en tu regazo
    y si el silencio nutre al alba que te asombre,
    en mi manantial de sombra doy el paso:
    relámpagos de frutas y sueños estrellados
    cándidas cigüeñas las pican y a la mar devuelven,
    pero de tus alas los sueños olvidados
    se impregnan en albores y nunca se disuelven.





    Azul la noche se distrae y crece
    su arrebato de mariposa nocturna
    por el añil de mi voz zarpa y merece
    su joven cauce que derrama taciturna.
    Desde la nieve del silencio las estrellas
    cantan a la única vestida
    ella es la luna, su rostro entre las bellas
    su hora sin luz, sin prisa consumida.











    Hagas tú milagros dulces
    que llueven en campanadas
    que al alba escriben en hadas
    y en el perfume de tu piel
    Rocíame con tu fiel noche sosegada
    que aún espero las estrellas
    de la noche de mi amada!


    Letanía de un Rosal de madreselvas ofuscado


    El silencio ingrávido fue su melliza sepultura
    en la noche que azabache prohibía su sustento
    en alas del copioso firmamento
    Nobleza en sus pétalos
    fueron la sangre de mi aroma
    clavijas que en el rústico instrumento


    He visto un rosal
    al alba
    que su tañido
    me enamoró.
    Era clavel de música
    su voz
    que acarició mis alas
    como un corazón al alba.
    Su tañido me enamorara
    también por su mirada
    que en los rayos del alba
    la sed del cielo
    aclaró
    y se vistió mi vergel
    con azules primaveras
    bondades vistió mis flores
    las celestes azules y al alba,
    pero de ti enamoré


    mi clavel
    con una paloma blanca.
    Sentí su silencio
    besar desde entonces la aurora
    y desde entonces me enamora
    como latidos al alba
    pero perfumarla a su rosa
    es olvidar su silencio,
    mas no he visto luz vistosa
    que aclare mi sustento
    voy clamando al firmamento
    la pasión de aquella rosa
    que en primavera gozosa
    latió su fulgor esmeralda
    Y en su tañido la estrella diurna
    es oro sobre mi almohada
    desde que abrí mi ventana
    por la pasión de aquella rosa...


    Nunca he sentido tal cosa
    tan claramente situada
    en mi corazón que la añora
    como una sed que me ase,
    como claveles amables
    en el agua enamorada.
    Es al alba una estocada
    que distingue firmamentos,
    déjame sentir el perfume en tu rosa,
    mis claveles están a la vista
    déjame en el jardín de tus soleadas rosas
    que al alba escriben en mariposas
    como mi vuelo templado,
    mas te ruego
    no me hagas a un lado,
    mi corazón siente el desvelo
    de latir en el anzuelo
    de tu espuma milagrosa






















    la vertiente alzaron con locura
    y pasión
    vertida ceremonia
    claves de un rústico esplendor
    tu rubio nacimiento
    enamorado de la bruma
    Letanía que en la hora
    de borrar soplidos y cinturas del poniente
    su ave gentil, sirviente
    estrechó en sus ramas la holgura
    de un abrazo que con premura

    libró mis alas sigilosas
    y me lancé al olvido con mis alas
    en la noche nemorosa
    Era una mirada caprichosa
    la Rosa que me amaba...




    Del despertar se aquieta tu figura
    como dorada manzana el crepúsculo invita
    porque tu vientre en el intenso sol recita
    la palabra del amor de tu cultura.
    Ocio ó quietud de madrugada
    la espuma de tus cabellos de caoba
    Oh si yo pudiera encontrarte enamorada!
    Sería como ver la luz que el alba roba.

    Puede verte la sombra, más la luz ha igualado
    tu presencia. Naces del conflicto, pero brumas
    no pueden vestir las apariencias. Celado,
    ausente y sin nombre, alojas y sumas
    piedras en el cantero formidable,
    príncipe y mendigo en un solo oro
    la perfidia del tiempo, infatigable
    te rodea, mas no quiere negar el desdoro.



    Innumerables labios y formas infinitas,
    de tu rubia cabellera el alba se desluce,
    copia el fulgor de dos flores y recitas
    el amanecer en dos versos que trasluce.
    Sombra y manantial, tu fresco ramo,
    ausente de tu atavío no te nombra
    alcanza el vespertino acto mi reclamo,
    y cabalga la noche, sueña y sombra.


    Dulzura elocuente, vulnerado paraíso
    la noche sigilosa a los pies de la luna,
    el Verano en un árbol preciso,
    dulzura en la fuente asoma ninguna
    copla de silencio, ecos de pájaros
    y grillos. Antelación de la mañana.
    Sombra entre la sombra los más caros
    ires y venires desdoblados; una manzana.


    Amedrenta tu licor, fauce sombría
    que en la noche perfuma mi silente beso
    como un remordimiento de cerezo,
    que en la calma del albor destila y agría.
    Si de tu voluntad de morena blancura,
    se esparce tu voz de elocuente paraíso,
    en el amor que desata tu cintura
    quiera amor penetrar lo que en ti quiso.


    Diadema de blancura y sostenida alba,
    la pasión que desvela y hacen mieles,
    calmas que desvelan los bajeles,
    sedientos trazos de una selva sobre selva.
    Duélanme campanas y perfumados tambores
    que en la lluvia de licores derramados
    ansían noches de sonidos y sabores,
    sobre la cumbre de un ciruelo, enamorados.


    Bienamada, desde tus pies la luna te ilumina
    como un cabrío serpentín de tibios besos
    y entre tus piernas la azul melancolía me fulmina
    como un ardor que estremece los frambuesos.
    A cada paso tuyo, una mirada
    sutil visitador, entre tus pechos,
    las flores que derramas, tú, mi amada
    me besas y descalza, endrina, somos hechos.


    Piernas, tus muslos, tus pies y tu cintura
    caben enamorados de la sombra de tu andar,
    como la bruma de tus senos tu primura
    cabalgo tu sombra y comienzas a nadar.
    Puede el silencio un pañuelo entre tu boca
    y el señuelo de tus manos en mi pecho
    es abrigo en tu cabello, enamorada toca
    la dulce canción de tu fragancia, en el lecho.


    Para bella sueña el mar que la anochece
    sus cabellos son como espuma fluorescente
    estrellas, que mendigo en la noche solitaria
    sus ojos de luna derraman dos melancolías
    ...hasta que la noche cayó de su silencio
    como una vertiente sedienta
    y supe que era mar que acontecía
    para saborear su beso de sirena de plata


    Pertinaz del tiempo se han caído tus cabellos
    en la endrina alborada de tus ojos de sueño
    y así han de elogiar las dunas de tu cuerpo
    las sandalias del amor que tiñe el ocaso
    Por eso se prepara mi cuerpo a la batalla
    de engendrar dichosas palabras de no olvido
    que sueñan tu cuerpo como dos medusas ebrias
    ó soñadas Sirenas que abaten tu blancura...


    Para elogiar del cisne de tu cuello
    abríase la memoria de tu cuerpo
    como un sendero de plata la laguna
    que oro en oro transcurre tu diadema.
    Lejos, de matinal extravagancia,
    dormida sobre tu eco tu blancura
    instaura una primogenia de centellas
    como horadado mar, sombras y más bellas.


    Espoleante la noche sobre el alba
    sueña tu cintura de silencio
    y calma un silencio tu sonrisa
    como un uniforme trazo de brisa.
    Alea profundo, llama en la memoria
    tu rincón de pradera y de tierna algarabía,
    sueña las notas que despiertan ángeles de cebo
    como una brisa que no cesa, tu sonrisa es eterna.


    Y se enmienda en el silencio tu pradera,
    como encomendando el futuro del silencio,
    tu paso es de soneto y de palabra
    austera tu voz, bóveda sin verso.
    Y a cada paso tu silencio, tu cabello,
    tus ojos de pradera innombrable
    la figura del mar en tu pedrera,
    la campana del adiós en tu semblante.


    Se derrama tu cabello sobre tu cuerpo desnudo
    como un prado que taciturno alcanza el amanecer,
    y tu sonrisa fecunda tu silencio
    como el juego de tus piernas entre las sábanas de ayer.
    Hoy sombría, mañana solitaria,
    entre tus pechos la misma flor
    que descubre el mar sin olas que levanto
    ¡Oh amada mía! ¡Te pareces a mi dolor!


    Y en la fecundidad que nos amalgama
    la noche siembra entre nuestras frutas penetrantes
    el silencio de la noche son los grillos desvelados,
    que sobre el arco de las estrellas
    tus ojos me fulmina.
    Ojos verdes, como la lentitud del mar,
    senos de mujer, abrazándome
    nace de mi corazón en cada latido
    flores y suspiros para tu silencio de verano.
    Entre tus pies la alcoba sueña.
    Tus cabellos de oro resucitan un sol nocturno.





    Desde que el tiempo
    Desde que el tiempo se ha llevado tu sonrisa,
    la sombra de la paz del albor de madrugada,
    ha vestido en flor la amapola dorada
    y mis flores quedaron en azul, en la cornisa.
    Se pide un océano que cuesta la mirada
    resarcir del silencio de la amada,
    sombras, pueblan sombras en las selvas,
    de mi mitad, un doble crepúsculo en el alba....

    Germina la sed que sobre el alba se contrae
    un verso de verano, de cincel espaciado,
    lágrima sedienta de verdor de primavera
    sobre el alba la distancia se atempera,
    y nieva al oeste tu dulzura, flores
    de cintura de rosas y claveles
    que descansan sobre los eclipses de verano.
    Puede andar la lluvia, el errante verso de tu mano.


    Lentitud que sobre el alba yace
    cuando tú desnuda a la mañana
    alas con tu voz a las aladas
    copias del jardín de tus pulmones.
    Fruta y nacimiento de verano,
    eres una estrella en mi alcoba,
    y cuando canta el ruiseñor de tus umbrales
    ojos de piedad, besas mi sombra.


    Nacimiento y espuma de verano,
    sobre el jardín de tu patio de cerezos,
    alas en tu voz como artesano
    el jazmín de tus labios presos.
    Lejanía de tu simiente y espaciosa
    cumbre sobre el alba traslúcida
    tocar tus pies descalzos, contagiosa
    reverberancia de pasión no más hundida.


    Por no mirarte me he deshecho en el verano
    clara pasión en tus brazos difundido.
    Brillantes estrellas auguraron artesano
    sabor que en somnolientas coplas me han hundido.
    Descifrar fue de la noche tu latido,
    como un sonoro intento de deslumbrar lo pasado,
    y aunque en mil noches en la noche no he sabido,
    tu constancia en mi pecho me ha abrasado.

    Puede crepitar la noche sin Verano
    y el altar de las sombras hace nido
    pero entre los soles que alumbran lo serrano,
    en tus cabellos las sombras ha estrellado.
    Tales estrellas los soles me han quemado,
    y reverberan las noches sin estrellas,
    puedo decirte, amor, que me ha bastado
    la luna de tus noches, las más bellas.






    Para brindar en esta Navidad adormecida,
    necesito el alba consumada
    y en tus cabellos la mar de una dormida
    constancia de tu luz enamorada.
    De tus labios, quizás una palabra,
    que a tientas deslumbrara mi pobreza,
    y entre tus labios en mis labios labios labra
    Dios mío, una palabra: la proeza.

    Si en el silencio del Verano he de extrañarte,
    una flor me acompañara con dulzura.
    Para soñarte entre las noches sueña el arte
    de morar bajo tu nombre: la primura.
    Podría en el verano sueños adornarte,
    y en las palabras soñar la Primavera
    para vestirte de Flores y amarte
    con la constancia de una flor que se atempera.

    Me matarás, sin un beso, ó sin quererme,
    porque de ambos modos para amarme doy la vida,
    y si el silencio de mi muerte hallas al verme
    hallarás en tu alma mi alma repartida.
    Por eso para verte doy la vida
    al silenciar de mis estragos el silencio,
    pues en tus ojos mi vida es consumida
    pero renuevas mi corazón y no lo sacio.


    O dime del quebranto de tus ojos
    cuando hallas en el mundo la pobreza,
    y en los míos, sin hallar más que despojos,
    yo te quiero, eso confirma mi certeza.
    Quiere el mundo abrigarnos en silencio
    con las penas, y a la oración recurrimos rezando,
    y cuando apenas empezamos el Rosario, penitencio
    la alegría de saber que el Amor ya viene amando.

    Tus ojos son como esmeraldas de la nieve,
    azules, pardos, centelleantes:
    son milagros que acaudalaron el relieve
    de mis ojos al ver la Cruz con ojos penetrantes.
    Porque no queremos verlo crucificado ni agonía
    en Su rostro cuando al menos sufrimiento
    era distinguir que en tu mirada y la mía,
    Su cercana voz se acercaba al nacimiento.

    Tómame de las manos, pido al menos
    que tu mirada no se aleje, tus ojos llenos.









    Podría decirse que en el adviento de tu mano,
    tu voz recibe el viento con la calma,
    y en los cierzos de las playas no he de ver el mar
    que junto a tu ropaje de gaviota la mar alcanza.
    Puede el tálamo suspirar el viento,
    galopar el incienso malherido,
    porque mis penas son las penas de un amigo
    que en el claro de un bosque sueña contigo.
    Claras, tus manos al suspirar proeza,
    cabalga al sepultar mi fortaleza,
    que en las sombras de un altar dulce:
    una rosa,
    que con espinas ha olvidado el verano,
    (y se ha escondido en la primavera),
    puede el vano respirar tu retrato,
    como un juglar solitario pero en vilo
    de tu sombra.
    Porque en la noche reclamo tus estrellas
    y las azules, que se esconden en los prados
    sueñan aras de una juventud que no prohíbe
    elucubraciones de jolgorio de un poeta.

    Pero me atrapan tus ojos con una saeta
    que acierta en el verano de una tarde,
    rumiar este Otoño donde sueña el arte,
    y rumía las voces del artista
    el eclipse del mar
    que tu mar me asía.

    Y Robles pueden sepultar los pájaros
    de una noche enamorada pero hirviente,
    donde nacen eléctricos candores fluorescentes
    de los soles estrellando nativos cáudalos de flores.
    Tal es así que al resucitarme los reverberantes pájaros
    y flores que atraen de las flores tu constancia,
    cantan aves y preludian elocuentes jilgueros
    donde aman las flores
    y rumian los pisos,
    para asir de la paloma su resguardo eficaz,
    y querer la tórtola su anhelo de torcaz.

    Por eso, Florencia, mi anhelo es tu deseo,
    más allá de tus labios y tu recuerdo de fruta
    porque las estrellas de tus ojos reclaman a la aurora,
    la copia fiel de un artista en niebla,
    pero soy como un hombre antiguo
    dentro de una caverna,
    donde la luna me resguarda la sombra
    y entre sombras las sombras son mi luna
    y mis lunas no se parecen a mi sombra,
    pero cantan con mis luces las malezas
    y se esconden de los prados las cinturas
    de la niebla,
    puesto que estoy
    como un volátil
    cántaro
    de nube
    enamorada,
    y en cierzos sin esquinas
    las danubias alas rotas de mi cáudalo se inunda
    y florecen cándidos retratos de la arcilla
    cuando al cantar tus noches
    me sueñan tus estrellas.

    Escoge un verso y nómbrame una estrella,
    para cantar tu olvido y recordar tu Palabra;
    quisiera confesar que he pecado por amarte, tal vez,
    y si las sombras lo han causado,
    mi anhelo por la luz es vespertino retrato de la
    aurora,
    y sueñan los caminos difuntas las palabras
    de terciopelo que visten mi celaje despierto,
    como el insomnio que padecen las estrellas,
    y mientras más se esconden ellas
    más despierta la luna,
    y he distinguido el candor de tus pupilas,
    ellas me ennegrecen las noches
    y despiertan fulminantes.

    Pero si esto no es una lumbrera
    para vestir un candelabro de palomas,
    me escondería en la noche ó al despertar
    tus ojos.

    Así tal vez, pudiera ser el alba.

    Ó me robarían las estrellas.

    Mi atormentado cúmulo de ensueños.


    kaina
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    Re: Rosal al alba, Paloma blanca (Cántaro de Luna)

    Mensaje por kaina el Sáb Oct 15, 2011 6:34 pm

    Quizás no pueda un alma ser la más bella, puesto que se halla viviendo en el cuerpo de un humano, que piensa y razona mal, muchas veces más que bien.

    Pero de igual modo... si en tu atormentado cúmulo de sueños, que por ella has fabricado en tu almohada en noches cubiertas de estrellas, ella se transforma en la más bella de las bellas, que ya nada ni nadie importa poeta, y ve por ella a llenarla de magia.

    Te sigo leyendo: KAINA.


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    Re: Rosal al alba, Paloma blanca (Cántaro de Luna)

    Mensaje por caminandobajolalluvia el Lun Oct 17, 2011 10:27 pm

    Te mando un abrazo, Kaina!!!!! Muchas gracias!!!!! Bessssoooos!!!!!!!!

    Very Happy cheers I love you I love you I love you flower flower flower rendeer sunny

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    Re: Rosal al alba, Paloma blanca (Cántaro de Luna)

    Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 4:38 am


      Fecha y hora actual: Sáb Dic 03, 2016 4:38 am