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    EL ENIGMÁTICO DOCTOR L (I)

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    Miguel Visurraga Sosa
    Padrino Virtual De Café Poético
    Padrino Virtual De Café Poético

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    Fecha de inscripción : 17/07/2010
    Localización : Lima;Perú

    EL ENIGMÁTICO DOCTOR L (I)

    Mensaje por Miguel Visurraga Sosa el Sáb Mar 12, 2011 5:46 pm



    El Doctor L. me estaba esperando desde hacía muchos meses,su consultorio se extendía en una avenida camino al Puero C.,maquiavélicamente ensayaba fórmulas que debía experimentar con el mal que me aquejaba;risueño,elevando su estatura hasta llegar al metro ochenta centímetros,sus ojos se desorbitaban cada vez que un paciente hacía ingreso a la sala de consulta,pensando que ya había llegado,pero yo seguía divagando por la urbe de más de ocho millones de habitantes,sin encontrar sosiego para mi mal.
    Para llegar donde el Doctor L. tenía que pasar una serie de pruebas,no era fácil,pues,llegar donde el Doctor L.,sin embargo él me esperaba impacientemente.
    Una madrugada,cuando el verano del año N entraba en el comienzo de su declive,amanecí con el firme propósito de deshacerme del virus desconocido que se me había introducido en el organismo y que empezaba a minar todo mi ser.Salí del cuarto que me servía de morada y que estaba situado en un jirón transversal a la Avenida T.De pronto me hallé transitando por las primeras veredas de esta avenida,viré a la izquierda,observando las siete cuadras de la Avenida P,los aravezé
    raudamente,sin observar los contrastes que se podían hallar allí: casas-viviendas de material noble,negocios de diversos rubros,solares,callejones y gente que caminaba en diversas direcciones.Así es que llegué a una librería que languidecía por falta de clientes,un tipo de barba crecida estaba junto al mostrador,observó mi llegada y se me presentó como una de las piezas claves para ponerme en contacto con el Doctor L.Lo que me atrajo de la librería en cuestión era el estado ruinoso del local,que ya colindaba con una suerte de demolición,era verdaderamente calamitoso lo que observaban mis ojos,pero comparado con mi estado físico y anímico ,creo que yo estaba en peores condiciones,es por eso que para iniciar mi tratamiento que me devolviera a mi estado anterior,que era más que lo normal,me apresuré a estrecharle la mano al hombre de la barba,me presenté como A.,sin mencionar sobre mi estado de salud le dije que me urgía una cita con el Doctor L.El individuo,que aparentaba ser dueño de la librería,no pasaba de tener cuarenta años de edad,aunque la barba lo avejentaba un poco,entre risitas burlonas me contestó que él ya tenía conocimiento de mi llegada y de la urgencia que yo tenía de hallar al Doctor L. Mi perplejidad no tuvo límites y es así que le dije,que como sabía de mi estado actual y esa urgencia de buscar al aludido doctor,él me contestó,que todos los que llegaban a la librería con un semblante sombrío tenían la impaciencia de hallar alivio a un mal desconocido y que mayor dato para deducir que esto sólo lo curaba el Doctor L.
    Pensé en un instante que en la ciudad habían muchos con el mismo virus que se me había introducido en el organismo y que por lo tanto habitaban en ellos;por esta inferencia,de lógica formal,le dije al tipo,que aparentaba estar desganado en atenderme,que cuantos habían venido a indagar sobre el Doctor L.;su respuesta me desconcertó,cuando escuché orondamente salir de su boca cuatro palabras: usted es el primero:De inmediato,sin esperar otras preguntas mías,me conminó a ingresar a una recámara,entré allí, balbuceó,se rió diciendo: si desea volver a su estado normal.Me sentí como un robot de carne y hueso dispuesto a cumplir lo que me dijeran que haga,ya que en mi mente estaba la firme convicción de sanarme y de volver a ser nuevamente un persona normal.
    Ingresé a la recamara sin saber el para qué,éste era un ambiente pequeño,semioscuro,rodeado de escaparates que contenían libros cubiertos de polvo y telarañas;maquinalmente cogí un ejemplar que estaba casi al alcance de mis manos,mi sorpresa fue mayúscula,era el "Ulises" de James
    Joyce,viré a la izquierda la tapa del libro,encontrando una hoja suelta en donde había un escrito,conminándome a leer la novela en mención por segunda vez.
    El librero,que acababa de atender a un niño en la venta de un lapicero de tinta seca,me llamó imperativamente,salí raudamente y cuando estaba frente a él,me increpó mi demora de más de una hora en la recámara.No entendía esa sinrazón,ya que entre el ingreso y su llamada no habían transcurrido ni menos de cinco minutos:Puede irse señor A,me dijo,regresar cuando lo crea más conveniente,que estaremos al tanto de sus andanzas por la ciudad,agregando: que lo único que queremos,especialmente el Doctor L.,es que usted recobre sus capacidades físicas y psíquicas en el plazo más corto.
    Al salir de la librería sentí el frescor de un viento tibio
    que venía del Este,pero inmediatamente me acordé del virus que habitaba en mi organismo y que parecía que establecía sus colonias cubriendo todo mi ser,también me acorde de mi urgencia de encontrar el dato exacto que me condujera ante el Doctor L.Estando en esas divagaciones comenzé a caminar por la Avenida P. con dirección a mi cuarto.Caminando por la avenida en mención,de repente,me llamó la atención sus callejones que se desparrmaban como cuentas de un rosario de rezos y un eco resonó en mis oidos,era la voz del librero que me decía que para llegar a mi habitación sin demora debía atravezar el callejón signado con el número DIV y reiniciar inmediatamente la lectura del "Ulises",ya que en la primera lectura no había entendido casi nada;cada vez más me encontraba intrigado,¿cómo él sabía que yo había leido "Ulises" y al mismo tiempo no había entendido casi nada?,¿cómo sabía que en el vestíbulo había hallado de primera intención el mencionado libro con la conminación de leerlo por segunda vez?.Estando anodadado por estos hechos anormales,cuando ya me hallaba a la entrada del callejón que tenía la numeración DIV,ingresé apresuradamente,chocándome con un moreno de estatura elevada que me preguntaba,que a quien buscaba,atiné a responderle que vivía al fondo y apresuré la marcha,no antes escuchar la palabra embustero,sin mirar atrás seguí mi caminata,observando de reojo a los que se atravesaban por mi camino,así como también los cuartuchos,muchos de los cuales tenían las puertas entreabiertas,saliendo de sus interiores una mezcolansa de olores,que para desaparecerlos de mi olfato me condujo a buscar el único caño por donde se desparramaba el agua potable,ésta se encontraba casi al final del callejón,tuve que hacer cola para embriagrme con el agua bendita y sacarme los olores que todavía los percibía,cuando llegué era el décimo,los que estaban delante mío no me miraban,realizaban sus actividades de la manera más natural:llenaban agua en sus balde,se labavan medio cuerpo,se enjuagaban la boca...los que llegaban después,comenzaron a echarme de mi lugar a punta de codazos y lanzando frases injuriosas,no tuve más remedio que retirarme sigilosamente
    ya que los improperios iban en aumento,lo mismo que las carcajadas,ridiculizado en extremo forcé por hallar inmediatamente la salida del callejón,no me fue fácil ya que a mi alrededor se habían congregado sus habitantes,quienes entre mofa y mofa entonaban espantosamente una canción infantil tergiversada: ¡qué muera, qué muera el farsante,qué muera,qué muera el embustero!.Comencé a temer por mi vida,cuando ellos ya danzaban alrededor mío,para mi suerte,de la entrada del callejón salió una voz conocida,la del librero,exhortando,diciéndoles,a los que bailaban a mi alrededor,que me dejaran ir a mi habitación y que despejaran el ambiente.Sorpresivamente me hallé fuera de ese círculo vicioso que se había formado a mi alrededor,observando límpidamente la salida del callejón.Apresuré mis pasos y nuevamente choqué con el moreno de estatura elevada,que cortezmente me dijo: buenas noches.No saliendo aún de mi asombro de lo que me estaba ocurriendo,me di cuenta de que la noche abrazaba a la ciudad.Fuera del callejón me dí con un edificio de tiempos remotos,que estaba custodiado por un personal militar fuertemente armado,avisté con escalofríos a unos ocho tipos en mención,sus rostros transmitían dureza de ranger's,dispuestos a matar...

    Continuará


    Última edición por Fernando Liendro (E.P.S) el Jue Mar 17, 2011 5:09 pm, editado 2 veces (Razón : Fernando Liendro)

    Fernando Liendro (E.P.S)
    Poeta Gran Master - Miembro Del Jurado
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    Humor : demasiado bueno y demasiado feliz

    Re: EL ENIGMÁTICO DOCTOR L (I)

    Mensaje por Fernando Liendro (E.P.S) el Dom Mar 13, 2011 8:29 pm

    Muy buena la historia, espero leer la próxima un abrazo hermano nos vemos

    Miguel Visurraga Sosa
    Padrino Virtual De Café Poético
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    Re: EL ENIGMÁTICO DOCTOR L (I)

    Mensaje por Miguel Visurraga Sosa el Miér Mar 16, 2011 11:06 pm

    Fernando Liendro (E.P.S) escribió:Muy buena la historia, espero leer la próxima un abrazo hermano nos vemos

    Es sumamente extensa,ojalá sobreviva para terminar de contarla.Saludos.

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    Re: EL ENIGMÁTICO DOCTOR L (I)

    Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 11:40 am


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